Historia al azar: Un trabajo difícil
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Déjame darle un respiro a tu corazón » Bienvenida de nuevo, escuela.
Déjame darle un respiro a tu corazón (R15)
Por DedicatedWritter
Escrita el Martes 5 de Febrero de 2013, 19:14
Actualizada el Jueves 21 de Noviembre de 2013, 05:41
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Bienvenida de nuevo, escuela.

Prólogo:


Querido diario:

Sí, lo acabé de hacer nuevamente. Me corté, no lo pude evitar. Lo necesitaba.. Era eso o drogarme. Las cosas se están poniendo cada vez más complicadas. Desearía terminar con todo esto..

 

Alexandra miró nuevamente su diario, y movió entre sus dedos su bolígrafo. Suspiró sonoramente y dirigió nuevamente su mirada hacia la mesa que estaba delante de ella. Desde la parte trasera del instituto, podía observar como personas comenzaban a llegar a él.

Sintió la campanilla y cerró de golpe su diario. Se puso de pie mientras colocaba aquel cuadernillo encuadernado con un cuero azul oscuro en su mochila y se dirigió a paso apresurado a la puerta principal del colegio.

 

Estaba cansada de esa vida, pero fue la que le tocó. Lo que ella nunca imaginó, fue que conocería a alguien que le cambiaría completamente su vida.

 


Capítulo 1 - Bienvenida de nuevo, escuela.

 

Elena Gilbert se abrió paso entre sus compañeros por los pasillos acompañada por su mejor amiga, Bonnie Bennett. Iban charlando animadamente dirigiéndose a sus casilleros, cuando Elena topó con alguien.

 

- Oh, ¡lo siento! -dijo Elena levantando la vista.- Ah, hola Alexa. -hizo una mueca con los labios.

- Hola, Elena. Hola Bonnie. -la chica de cabello castaño oscuro con flequillo rodeó de forma rápida a las chicas y siguió de largo.

- Que humor.. -mencionó Bonnie mientras abría su casillero y metía unos libros en él.

- Su padre que ahora está preso la golpeaba y su madre desapareció hace unas semanas, ¿crees que tú estarías mejor? -reprochó Elena mientras sacaba su libro de historia y lo ponía en su bolso.

- Tienes razón.. -razonó la morena y ambas cerraron sus casilleros.

 

 

- ¡Alex! -gritó el castaño justo antes de que ella entrara por la puerta del instituto.

- Jeremy, hey. -la chica hizo una mueca, casi una sonrisa.

- ¿Cómo has estado? -dijo abrazando a la joven.

- Jeremy, espacio personal. -dijo Alexandra en un tono gracioso. Él la soltó.- Ahí la llevo. ¿Tú?

- Igual. -hizo una mueca.- Sabes, sé de algo que nos hará llevar las cosas mejor.. -dijo sonriendo de lado.

- Hoy no, Jer, se me ha hecho bastante difícil dejarla por 24 horas, dejémoslo así por ahora. -respondió incómoda la castaña.

- Vale, que aburrida. Más para mí. -dijo riendo. Alexandra le golpeó el hombro.

- Eres un idiota, Gilbert. -mencionó entrando por la puerta. Él rió y le gritó.

- ¡A poco que quieres a este idiota!

 

Alexandra hizo caso omiso a lo dicho por el pequeño de los Gilbert mientras reía y se encaminó hacia el pasillo. Él era el único que la comprendía, un rebelde sin causa quién ha sufrido mucho para su joven edad y se refugia en cosas que no debería. Se podría decir que era su único y mejor amigo.

Para su desgracia se topó con su hermana y su amiga. Las saludó y rápidamente salió de allí, antes de que empezaran a preguntar y a sentir lástima por ella. Respiró profundamente y trató de controlarse nuevamente. Llevaba toda la mañana clavándose las uñas en la palma de la mano intentando no tomar una tijera y clavársela en sus brazos en el medio del instituto.

Pasó por su casillero, dejó unas cosas y sacó su libro de historia. Lo colocó en su mochila y cerró su casillero. Comenzó a caminar a su primer clase del día, Historia. Genial, pensó. Sumisa en sus pensamientos no inmutó cuando dobló por el pasillo y chocó con un chico.

 

- Lo.. Lo lamento, no veía por donde venía. -se disculpó mientras miraba al piso. No solía mirar el rostro a la gente, pero aquella voz acaparó su atención.

- Descuida, yo iba algo distraído. -dijo el muchacho. Ella levantó su vista y pudo ver unos hermosos ojos verdes. Abrió la boca queriendo decir algo y antes de que dijera alguna estupidez simplemente asintió y se alejó rápidamente de allí. 

 

 

- Oye, ¿quién es?

- No lo sé Bonnie, no le veo el rostro, sólo la espalda. -inquirió la castaña divertida, mientras observaban a un chico de espaldas en la secretaría del instituto. Giró su mirada y logró ver a su hermano entrar al baño de hombres.- Ahora vuelvo. -se dirigió a paso decidido a la puerta del baño de hombres y entró en él sin siquiera importarle si del otro lado había alguien más. Su hermano se colocaba gotas en los ojos. Enojada lo tomó del rostro y lo acercó al de ella.- No me lo creo Jeremy, el primer día de clases y ya estás drogado.

- Te equivocas. -él suspiró sonoramente irritado y se soltó del agarre de su hermana.

- ¿Dónde está? -Elena hizo caso omiso a las palabras de su hermano y comenzó a revisar su mochila.- ¿Tú la traes?

- ¡Ya Elena! -la tomó por los brazos.- Tienes que calmarte. -Ella se soltó de su agarre.

- ¿Calmarme? ¿Ya hablas como drogadicto? Que gran chico eres. -inquirió. Siguió rebuscando pero su hermano la detuvo.

- Ya basta, no traigo nada encima. ¡¿Estás loca?! -su hermana lo estaba sacando de quicio.

- ¿Loca? Tú no conoces a Elena loca, Jeremy. Te dejé en paz todo el verano, pero no voy a ver cómo te destruyes. -Jeremy se levantó y comenzó a irse del baño pero su hermana colocó una mano en su pecho, frenándolo.- No, no, no, no, no. -él la miró.- ¿Sabes qué? Sigue así, adelante. Pero que te quede bien claro, que siempre voy a arruinar tu "diversión".  -ella suspiró.- Jeremy yo te conozco, no eres esta persona. No te vuelvas esto.

- No necesito esto. -dijo para luego dejar a su hermana sola en el baño.

 

Salió rápidamente del baño de hombres y se acercó a Bonnie. Pudieron observar cómo Alexandra se topaba con aquél chico misterioso de la secretaría.

 

- Eso sí que es buena suerte, ¿eh? -le preguntó graciosa Bonnie a Elena.

- Supongo. -dijo no muy interesada en el tema.- Vamos, llegaremos tarde a nuestra primera clase del día. 

 

 

Alexandra se encontraba en su pupitre, escuchando música a todo volumen con sus auriculares, mientras movía rápidamente el lápiz en su mesilla. El profesor aún no llegaba y ella creía que explotaría.

Se tuvo que negar a la tentación que Jeremy le había ofrecido. Se había prometido a si misma que no lo haría hoy, no el primer día de clases. Quería un cambio con ella misma.

Sacudió levemente la cabeza y se concentró en la música de nuevo. Dirigió distraídamente su mirada a la puerta y se encontró con aquellos hermosos ojos verdes de nuevo. Se quedó rígida al notar que entraba a su clase de historia. Separó la mirada rápidamente hacia otro lado y miró hacia el frente mientras se removía en su asiento. El chico se sentó unos asientos detrás de ella en otra fila. Suspiró y luego pudo ver entrar a Elena y a Bonnie juntas, mientras lo observaban y murmuraban cosas. Genial, lo que me faltaba, pensó. Segundos después apareció el profesor Tanner por la puerta.

 

- Buenos días, chicos. -dijo acercándose a su escritorio.- No daré mucho parloteo y empezaré la clase así que abran sus libros.

 

Alexandra se quitó sus auriculares de mala gana y buscó su libro dentro de su mochila. Lo sacó y lo puso en su pupitre a lo que el resto de la clase hacía lo mismo.

 

 

- Cuando nuestro estado Virginia se unió a la confederación en 1861, creó una tensión tremenda dentro del estado. Las personas del noroeste pensaban muy distinto de los tradicionales del sur, y Virginia se dividió en 1863 y la región noroeste se alió a los unionistas, creando el estado de Virginia del este.

 

El profesor Tanner apenas llevaba media hora hablando, y Alexandra ya quería salir corriendo de allí. Estaba totalmente aburrida y pensando en cualquier cosa menos en la clase de historia. Se acomodó en su asiento, disimuladamente se colocó sus auriculares, para dejar que la música a no tan alto volumen sonara. Sintió una mirada clavada en su nuca, y rebuscó entre el salón esa mirada. Era él, él la miraba.

 

- ¿Interrumpo algo, señorita Stevens? -el profesor Tanner le cuestionó a la chica cuando llegó a su lado.

- Eh.. -comenzó a hablar quitándose los auriculares y sentándose correctamente.- No, profesor.

- Bien, porque apuesto a que estás prestando mucha atención a mi clase, ¿no es cierto? -inquirió sarcástico. Se giró hacia el asiento de Bonnie.- Señorita Bennett, ¿por qué no me responde cuántas muertes hubo en la batalla de Willow Creek?

- Yo.. Yo no lo sé. -respondió avergonzada la chica, mientras bajaba la cabeza.

- Eso me supuse. -"Profesor arrogante", pensó Alexandra.-  ¿Señor Donovan? ¿Quiere aprovechar la oportunidad para destruir el clásico estereotipo del deportista?

- No señor Tanner, a mí me gusta. -inquirió gracioso. Algunos en la clase rieron.

- ¿Alexandra? -preguntó ahora el profesor.- Seguro puedes iluminarnos sobre unos de los eventos más significativos del pueblo.

- Perdone, no lo sé. -contestó la castaña.

- El año pasado fui condescendiente, obviamente, Alexandra. Pero las excusas personales se van con el verano. -Alexandra quedó indignada tras las palabras de aquél profesor. Pensó inmediatamente en insultarlo y salir rápido de aquél salón pero unas palabras la sacaron de su repentino pensamiento.

- Fueron 343 muertes. Por supuesto, sin contar los civiles.

- Correcto, señor.. -el profesor Tanner intentó recordar el apellido del joven.

- Salvatore.

- Salvatore, ¿familiar de los fundadores de Mystic Falls? -preguntó interesado el profesor.

- Distante.. -dijo pausado.

- Muy bien, excepto que no hubo muertes civiles en esta batalla. -se dio vuelta para escribir en la pizarra pero el chico lo interrumpió.

- En realidad, hubo 27 señor. Los soldados confederados atacaron la iglesia porque decían que habían armas, ¿no era así? Una horrorosa noche. -el señor Tanner quedó mudo unos momentos e intentó recordar algo que obviamente, no logró recordar.- Los archivos de los fundadores están en el ayuntamiento si quiere confirmar los hechos, señor Tanner.

 

El señor Tanner quedó completamente callado, y en la clase se escuchaban murmullos de los alumnos.

Sonó el timbre de salida. Alexandra suspiró aliviada. Tomó sus cosas y salió de allí rápidamente. No aguantaría ni un segundo más en el instituto.

 


- Dame un cigarrillo, creo que mataré a alguien. -se apresuró a decir Alexandra apenas se acercó al chico.

- Oye, cálmate. -sonrió Jeremy.- ¿No era que esperarías al final del día?

- Lo sé, sólo que el profesor Tanner ya se encargó de recodarme lo miserable que es mi vida. -se cruzó de brazos incómoda.

- Aquí tienes. -le ofreció un cigarrillo de tabaco. Ella lo tomó.- ¿Vas a durar hasta el final del día?

- Lo dudo. -respondió mientras encendía el cigarro en su boca.- Aún no sé como conseguí aguantar toda la clase de historia. -dejó salir el humo por sus labios a lo que soplaba.- ¿Tú? ¿Entrarás a clase?

- No me queda de otra, creo que Elena me golpearía en el rostro si no entro a clases. Ya empezó con su psicosis de que estoy drogado.

- Jer, es porque lo estás. -lo miró incrédula Alexandra. Ambos rieron.- Ya, ve a clase, antes de que tu hermana se preocupe más por ti. ¿Nos vemos luego?

- Claro, pasa por la casa luego, me quiero saltear lo de "cena familiar" con Jenna y Elena.

- Vale, nos vemos. -se despidió Alexandra y observó cómo Jeremy se alejaba. Dio otra pitada a su cigarro y se sentó en unas bancas de allí.

- ¿Tan pequeña y fumando? -preguntó una voz acercándose. Ella dirigió su mirada al chico que le había preguntado eso.

- Y tú, ¿tan grande y metiéndose en asuntos de otros? -inquirió tratando de que esa mirada no la pusiera nerviosa. Al menos, que él no lo notara.

- Touché. -se acercó lentamente a Alexandra.- ¿Puedo? -preguntó para sentarse junto a ella en el banco.

- Como te dé la gana. -dijo sin darle importancia, sacando su bolso de allí y tirándolo junto a sus pies.

- El profesor Tanner es algo arrogante, ¿eh? -dijo intentando sacar conversación mientras se sentaba a su lado.

- Es un idiota. -dijo y dio otra pitada.- Se cree la gran cosa por tener título de profesor. -dejó salir todo el aire de sus pulmones.- Por cierto, te gusta historia, ¿no?

- Algo, me interesa la historia de Mystic Falls. -respondió él mientras la miraba. Ella se sintió intimidada.

- ¿Qué no deberías estar en clase? -preguntó tratando de evadir su mirada.

- ¿Qué no deberías estarlo tú también? -inquirió levantando una ceja.

- Touché. -alagó la chica, citando la misma palabra que él había dicho. Terminó su cigarrillo y lo arrojó al patio del instituto.- Me largo de aquí. -Se levantó a lo que él se levantaba también.

- ¡Espera! -dijo él antes de que ella se fuera de allí. Alexandra se giró y frunció el ceño.

- ¿Mm? -quería salir de allí lo antes posible, y él sólo la demoraba.

- No nos presentamos. -inquirió algo nervioso.- Soy Stefan, Stefan Salvatore. -dijo estirándole la mano. Ella lo miró unos segundos, como intentando descifrar su rostro.

AlexandraAlexandra Stevens. -dijo ella dándole una media sonrisa, a lo que se giraba y comenzaba a irse, dejando al joven inmóvil y aún con la mano estirada.


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Hola! Qué tal? Mi nombre es Belén, y espero que les guste mi adaptación de "The Vampire Diaries". Comencé a escribir esto basándome en la serie y quería contar mi propia parte de la historia. Obviamente respeto y acredito completamente a los escritores de la serie, tan sólo quería darle un pequeño giro. 

Besos!



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