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Ariadna Dumbledore y la piedra Filosofal » Capitulo 3
Ariadna Dumbledore y la piedra Filosofal (ATP)
Por Lily weasly potter
Escrita el Lunes 10 de Septiembre de 2012, 21:58
Actualizada el Sábado 19 de Enero de 2013, 18:37
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Capitulo 3

Capitulo 3

Después de ir al callejón Diagón a por sus cosas, Ariadna, se paso lo que quedaba de verano ayudando a Hagrid en su trabajo esperando con ansia el día en que empezara Hogwarts. También escribió a Harry, su nuevo amigo, cada día, porque Hagrid le había dicho lo mal que lo pasaba Harry en casa de sus tíos muggles, cada vez que le escribía elegía una lechuza nueva que no hubiese escogido aun de las del colegio porque ella no tenia una, ya le bastaba con Zen.

Siempre que podía se escabullía al bosque prohibido para ver las criaturas tan raras que había hay. Aun que se tenía que esconder cuando pasaba los centauros porque si no se lo dirían a Hagrid y este la regañaría, ya le había pasado otras veces.

También iba a la casa de los gritos por el sauce boxeador allí ya se había organizado su propia escondite secreto hacia tiempo. Lo había limpiado, y colocado los muebles que estaban repartidos por todo el suelo, también tenia una bolsa de caramelos de limón, como indicativo para demostrar que era suya la casa de los gritos, la cama que había le había pedido a un elfo que se la desinfectase por si acaso. Iba todas las tardes a la hora de la siesta con su perro hasta que merendaba, algún pastel que llevaba y se iba a seguir jugando por los jardines o de incursiones al bosque.

Mientras investigaba, por si acaso descubría un nuevo pasadizo que no supiera, pero creía que ya se sabia todo el castillo del derecho y del revés a si que no se esforzaba mucho.

Las ultimas semanas antes de empezar el colegio estuvo incordiando a su abuelo para poder ir en el expreso de Hogwarts, el anciano le dejo que fuera a cambio de que no subiera al tercer piso que estaba prohibido ese año. La niña no puso objeción a esto aun que tenia verdadera curiosidad por saber que se escondía hay, pues no había otra explicación para que no le dejasen ir allí.

Cuando llego el día de que fuera al expreso se vistió con una falda turquesa y una blusa blanca un poco holgada que se ajustaba por abajo a la cintura, con unas zapatillas también azules, cogió el uniforme de Hogwarts y lo metió en su bolsita sin fondo. Despertó a Zen y se fueron al Gran Comedor a desayunar para coger el tren después de esto, porque el tren salía por la mañana muy temprano, a las 5 para ser mas exactos, para llegar por la noche. Después de comer, solo con su abuelo, que le llevaría al tren. Se fue con el anciano profesor y se montaron los tres, pues Zen, que ya estaba muy grande, también iría, en el carruaje, tirado por Thestral, como ya sabia, aun que no los veía.

Después de pasar el camino llegaron a las vías del tren donde ya estaba el expreso preparándose para partir en cualquier momento. Albus se despidió de su nieta con un abrazo, y la niña, acompañada de su perro, se subió al tren, antes de irse salió por una ventana y le dijo adiós a su abuelo con una mano mientras con la otra se ampollaba en la ventana para ver mejor como su abuelo se alejaba de su vista.

Después camino por todo el tren de una punta a otra, cuando lo investigo afondo se metió en el primer compartimento que vio, quedándose dormida casi al instante de tumbarse, antes de cerrar los ojos noto que Zen se había tendido a su lado y ya dormía plácidamente.

Cuando volvió a abrir los ojos quedaba muy poco para llegar a King Cross se espabilo y se puso de pie, sin pisar a su perro que se habría despertado hacia rato. Cuando sintió una sacudida y se sujeto para no caerse supo que había llegado y el tren había parado.

Se bajo rápidamente y espero de pie hasta que las primeras personas llegaron, entonces salió un momento para ver como era la estación maggel, se la encontró totalmente abarrotada observo un momento por si veía en algún momento a Harry pero no se lo encontró así que se metió otra vez dentro de la estación 9 y 3./4 a esperarlo.

Se empezó a preocupar cuando ya casi era la hora de que el tren fuese otra vez a Hogwarts así que salió nuevamente, por si lo veía, se puso en una columna ha esperar.

Pasaron cinco minutos hasta que lo diviso, estaba siguiendo a una familia de pelirrojos y cuando estos se pararon y empezaron a entrar, dos gemelos mayores de la familia, fueron después de uno con gafas, le pregunto algo a la que, suponía Ariadna, era la madre de los otros. Cuando Ariadna consiguió llegar a su lado se estaba preparando para entrar. Se puso detrás de él sin que se diese cuenta y le dijo al oído:

-"Tranquilo Harry no te vas a chocar, lo tengo comprobado"-Harry dio un grito y pego un salto, después rápidamente se dio la vuelta para encontrarse a su amiga partiéndose de risa.

-"No tiene gracia, Ariadna, me has dado un susto de muerte"-El niño tenia el ceño fruncido y miraba a la niña fijamente.

-"Si a tenido gracia y me la debías, además de que me he preocupado de venir para no dejarte solo y me lo pagas así haciendo que me preocupe porque no llegabas"-Le reprocho la niña.

-"Bueno, si me alegro de que estés aquí, pero me lo podrías haber dicho antes"-Dijo Harry.

-"No podía, era una sorpresa"-Explico Ariadna que después miro a los pelirrojos restantes y se disculpo-"Lo siento por hacer que esperen aquí ya nos vamos"

Cogió una parte del carrito de Harry, y los dos niños lo empujaron hasta la columna que daba al expreso de Hogwarts, al cruzar se encontraron con Zen que no había salido de la estación.

Cuando divisaron un compartimento vacío Harry y Ariadna intentaron subir el baúl de este, pero no lo consiguieron, los gemelos pelirrojos de antes que estaban pasando por el pasillo se ofrecieron a ayudarlos.

Después de que lo subieron entre los cuatro Harry se limpio el sudor de la frente y les dijo:

-"Gracias"

-"¿Qué es eso?"-dijo de pronto uno de los gemelos, seña­lando la brillante cicatriz de Harry.

-"Vaya"-dijo el otro gemelo-"¿Eres tú...?".

-"Es él"-dijo el primero-"Eres tú, ¿no?"-se dirigió a Harry.

-"¿Quién?"-preguntó Harry.

-"Harry Potter"-respondieron a coro.

-"Oh, él"-dijo Harry-"Quiero decir, sí, soy yo"

Ariadna mareada de girar de un lado para otro dijo:

-"Vale ya, que se me va a romper el cuello, ya nos hemos enterado todos de quien es este de aquí…"- no pudo continuar por que la madre de los dos pelirrojos los llamo, lo dos los miraron un momento y se fueron de allí.

Ariadna y Harry después de eso tomaron asiento uno al lado del otro con Harry en la ventana, mientras el perro se tumbaba debajo de los pies de su ama que no llegaban al suelo. Entonces vieron a la familia de antes y oyeron decir a la madre.

-"Ron, tienes algo en la nariz."

Ron trató de esquivarla, pero la madre le sujetó y comenzó a frotarle la punta de la nariz.

-"Mamá, déjame"-exclamó apartándose.

-"¿Ah, el pequeñito Ronnie tiene algo en su naricita?"-dijo uno de los gemelos.

-"Cállate"-dijo Ron.

-"¿Dónde está Percy?"-preguntó la madre.

-"Ahí viene."

El mayor de los hermanos se acercaba a ellos. Ya se había puesto la ondulante túnica negra de Hogwarts, y los niños vieron que tenía una insignia plateada en el pecho, con la letra P.

-"No me puedo quedar mucho, mamá"-dijo-"Estoy delante, los prefectos tenemos dos compartimientos..."

-"Oh, ¿tú eres un prefecto, Percy?"-dijo uno de los gemelos, con aire de gran sorpresa"-Tendrías que habérnoslo dicho, no teníamos idea.

-"Espera, creo que recuerdo que nos dijo algo"-dijo el otro gemelo-"Una vez..."

-"O dos..."

-"Un minuto..."

-"Todo el verano..."

-"Oh, callaos"-dijo Percy. Harry y Ariadna contuvieron una carcajada.

-"Y de todos modos, ¿por qué Percy tiene túnica nueva?"-dijo uno de los gemelos.

"Porque él es un prefecto"-dijo afectuosamente la madre-"Muy bien, cariño, que tengas un buen año. Envíame una lechuza cuando llegues allá."

Besó a Percy en la mejilla y él se fue. La madre se volvió hacia los gemelos.

-"Ahora, vosotros dos... Este año os tenéis que portar bien. Si recibo una lechuza más diciéndome que habéis hecho... estallar un inodoro o..."

-"¿Hacer estallar un inodoro? Nosotros nunca hemos hecho nada de eso."

-"Pero es una gran idea, mamá. Gracias"-acabó el otro gemelo.

Ariadna compuso una sonrisa, eso seria muy divertido.

-"No tiene gracia. Y cuidad de Ron."

-"No te preocupes, el pequeño Ronnie estará seguro con nosotros."

-"Cállate-"dijo otra vez Ron.

-"Eh, mamá, ¿adivinas a quién acabamos de ver en el tren?"

Harry se agachó rápidamente para que no lo descubrieran y Ariadna sonrió divertida por el gesto de su amigo.

-"¿Os acordáis de ese muchacho de pelo negro que estaba cerca de nosotros, en la estación? ¿Sabéis quién es?"

-"¿Quién?"

-"¡Harry Potter!"

-"Mamá, ¿puedo subir al tren para verlo? ¡Oh, mamá, por favor...!"

Ariadna frunció el ceño se había enfadado de repente sin saber el motivo.  

-"Ya lo has visto, Ginny y, además, el pobre chico no es algo para que lo mires como en el zoológico. ¿Es él realmente, Fred? ¿Cómo lo sabes?"

-"Se lo pregunté. Vi su cicatriz. Está realmente allí... como iluminada."

-"Hombre yo creo que eso es un poquito exagerado, pero si lo ven así quien se los va a reprochar"- Dijo Ariadna en un susurro para que solo lo oyera Harry que sonrió dándole la razón.

-"Pobrecillo... No es raro que solo este con su amiga. Fue tan amable cuando se acercó para preguntarnos como se entraba…"

-"Eso no importa. ¿Crees que él recuerda cómo era Quien-tú-sabes?"

La madre, súbitamente, se puso muy seria.

-"Te prohíbo que le preguntes, Fred. No, no te atrevas. Como si necesitara que le recuerden algo así en su primer día de colegio."

-"Está bien, quédate tranquila."

Se oyó un silbido.

-"Daos prisa"-dijo la madre, y los tres chicos subieron al tren. Se asomaron por la ventanilla para que los besara y la hermanita menor comenzó a llorar.

-"No llores, Ginny, vamos a enviarte muchas lechuzas."

-"Y un inodoro de Hogwarts."

Ariadna rio divertida.

-"¡George!"

-"Era una broma, mamá."

Después de eso Harry se acomodó otra vez en el asiento y Ariadna le iba a decir algo cuando el niño pelirrojo de antes entro al compartimento

-"¿Me puedo sentar aquí?"- pregunto tímidamente.

-"Adelante"- dijeron los otros dos invitándolo a pasar. Zen tubo que moverse un poco para dejarle paso y el niño se puso más nervioso de lo que ya estaba por el tamaño del animal negro.

Ariadna al darse cuenta de eso le intento tranquilizar

-"No le tengas miedo es buen chico nunca te aria daño solo a mis enemigos para protegerme"- Y añadió-"Porque me es muy fiel"

Y el pelirrojo se puso aun más nervioso de lo que ya estaba, mirándole a ella y al perro alternativamente un momento. Entonces cuando todos estaban tensos llegaron otra vez los gemelos interrumpiendo la incomodidad del momento.

-"Eh, Ron. Mira, nosotros nos vamos a la mitad del tren, por que Lee Jordan tiene una tarántula y vamos a verla"

-"De acuerdo"- murmuro el niño

Ariadna los vio interesada siempre le habían gustado mucho los animales, por eso las incursiones al bosque, pero prefería estar con Harry.

."Harry"-dojo uno de los gemelos-"¿te hemos dicho quienes somos? Fred y George

Weasley y este es nuestro hermano Ron. Nos veremos despúes entonces"

Se estaban yendo ya cuando pararon y miraron a la niña fijamente

-"¿Te hemos visto antes? nos resultas conocida"- dijeron los dos al unísono.

-"Claro que si seguramente me habéis visto comiendo con los profesores en la mesa alta, o por los pasillos, o gastando bromas…"- contesto mirándolos, seguramente la recordarían de eso pues no eran de primero y seguro que la habrían visto por Hogwarts, ya que vivía allí.

Los gemelos al recordarla abrieron los ojos, con sorpresa.

-"Tu eres esa niña pequeña que siempre esta en Hogwarts"- dijeron los dos.

-"Si exactamente, vivo allí"-respondió Ariadna.-"Mi abuelo vive allí con migo, es el director, yo soy su nieta Ariadna, encantada"

-"Wow, estaría muy guay vivir en Hogwarts tienes mucha suerte"- la niña rio divertida.

-"Ya lo se, además en verano puedo seguir yendo al bosque prohibido sin que se den cuenta los profesores"-Ariadna no pudo evitar soltar una carcajada al ver la cara de los dos gemelos.

Cuando se recompusieron de la sorpresa ambos sonrieron.

-"Esta niña me cae bien"-dijo uno de los dos aun  que Ariadna no lo supo distinguir.

-"Y a mi también hermano y a mi también"-prosiguió el otro.

-"Déjanos que nos presentemos otra vez"- dijeron los dos.

-"Yo soy Fred"

-"Y yo soy George"

-"Y somos los mayores bromistas de Hogwarts, encantados"- Terminaron los dos con unas reverencias muy exagerada, la pequeña rio divertida ante todo su teatro.

-"Encantada también."- y prosiguió-"¿Así que ustedes también hacen bromas y van al bosque prohibido? Entonces también sabrán bien los pasadizos del castillo ¿no?"

-"Nos subestimas, pues claro que sabemos todos y cada uno de ellos, el de el aula de encantamiento, las cocinas, los escondites de las cuatro casas, el pasadizo de los jardines y los que conducen a Hogsmeade… Nos podríamos pasar el día entero nombrando pasadizos"- terminaron la ultima frase los dos.

-"Esperen, los que no se son los que conducen a Hogsmeade ¿Cuales son? ¿Donde están?"- pregunto con esperanza de salir a menudo al pueblo en verano.

-"No, no, eso esta muy mal"-dijo uno de ellos.

-"Eres demasiado pequeña para saber eso aun, pero cuando llegue el momento lo sabrás"-dijo el otro de forma misteriosa, después de eso se fueron tan rápido como habían llegado y Ariadna no pudo insistirles para que se lo dijeran.

Enfurruñada se cruzo de brazos y dijo con voz de un niño de 5 años-"Soy lo suficientemente mayor"

Harry soltó una carcajada al ver a su amiga así y Ron intento contener la risa.

-"Mpf, y ellos que, no son tan mayores"-dijo aun molesta. Pero Ron cambio de tema muy interesado.

-"¿Eres realmente Harry Potter?"-dijo Ron.

Harry asintió.

-"Oh... bien, pensé que podía ser una de las bromas de Fred y George"-dijo Ron-"¿Y realmente te hiciste eso... ya sabes...?"

Señaló la frente de Harry.

Harry se levantó el flequillo para enseñarle la cicatriz. Ron la miró con atención.

-"¿Así que eso es lo que Quien-tú-sabes...?"

-"Sí"-dijo Harry-", pero no puedo recordarlo."

-"¿Nada?"-dijo Ron en tono anhelante.

-"Bueno... recuerdo una luz verde muy intensa, pero nada más."

-"Vaya"-dijo Ron. Contempló a Harry durante unos instantes y luego, como si se diera cuenta de lo que estaba haciendo, con rapidez volvió a mirar por la ventanilla.

-"¿Sois una familia de magos?"-preguntó Harry, ya que encontraba a Ron tan interesante como Ron lo encontraba a él. Ariadna respondió antes que él.

-"Anda Harry y que van a ser ¿una familia de chigua guas?"- dijo con sarcasmo rodando los ojos.

Ron rio y Harry le pego un empujoncito de broma.

-"No es eso solo es que parece interesante y se lo he preguntado"- antes de que Ariadna respondiera Ron contesto.

-"Eso creo. Me parece que mamá tiene un primo segundo que es contable, pero nunca hablamos de él."

-"Entonces ya debes de saber mucho sobre magia."- dijo Harry. Ariadna rodo los ojos, lo dudaba, pero la niña no interrumpió.

Era evidente que los Weasley eran una de esas antiguas familias de magos de las que había hablado el pálido mucha­cho del callejón Diagon.

-"Oí que te habías ido a vivir con muggles"-dijo Ron-"¿Cómo son?"

-"Horribles... Bueno, no todos ellos. Mi tía, mi tío y mi primo sí lo son. Me hubiera gustado tener tres hermanos magos."

-"Y una hermana"- le recordó Ariadna, acordándose de Ginny, la niña siempre había deseado tener una hermana pequeña.

-"Cinco"- Le corrigió a Harry, Ron. Por alguna razón parecía depri­mido-"Soy el sexto en nuestra familia que va a asistir a Hogwarts. Podrían decir que tengo el listón muy alto. Bill y Charlie ya han terminado. Bill era delegado de clase y Charlie era capitán de quidditch. Ahora Percy es prefecto. Fred y George son muy revoltosos, pero a pesar de eso sacan muy buenas notas y todos los consideran muy divertidos. Todos esperan que me vaya tan bien como a los otros, pero si lo hago tampoco será gran cosa, porque ellos ya lo hicieron primero. Además, nunca tienes nada nuevo, con cinco herma­nos. Me dieron la túnica vieja de Bill, la varita vieja de Char­les y la vieja rata de Percy"

-"Bueno yo no querría destacar en lo mismo que mis hermanos, si tuviera, pero Ron seguro que vas a hacer cosas por las que solo puedas destacar tú"- le animo un poco Ariadna. Después Harry para animarlo mas le conto lo que le pasaba con sus tíos y su primo, Ariadna al enterarse de esto se enfado mucho y frunció el ceño eso era demasiado, hablaría con su abuelo, para que lo tuvieran que trataran mejor, sus tíos indeseables.

De todas formas cuando termino Ron parecía mucho mas animado.

-…y hasta que Hagrid me lo contó, yo no tenía idea de que era mago, ni sabía nada de mis padres o Voldemort...

Ron bufó.

-"¿Qué?"-dijo Harry.

-"Has pronunciado el nombre de Quien-tú-sabes"-dijo Ron, tan conmocionado como impresionado-"Yo creí que tú, entre todas las personas..."

-"O vamos es solo un nombre ni siquiera creo que su madre le pusiera ese nombre tan ridículo, como dice mi abuelo temer al nombre solo hace acrecentar tu miedo a  esa persona"-dijo Ariadna a Ron seriamente-"A demás creo que Harry tampoco teme al nombre pero no se hace el valiente, seguro que no se a acordado de ponerle ese trabalenguas tan largo que le pusieron."-bufo con fastidio la niña, moviendo los pies y haciendo que Zen se despertara un poco para volver a dormirse casi al instante.

Ron la miro con los ojos abiertos de par en par pensando que estaba tan loca como su abuelo, como le había dicho Percy.

Después de eso volvieron a hablar de cosas triviales hasta que se oyó un alboroto en el pasillo y una señora sonriente abrió su compartimento.

-"¿Queréis algo del carrito, guapos?"- pregunto la señora.

Harry, que no había desayunado, se levantó de un salto, esquivando a Zen, pero las orejas de Ron se pusieron otra vez coloradas y mur­muró que había llevado bocadillos.

Pagó a la mujer once sickles de plata y siete knuts de bronce y volvió al compartimento con un poco de cada cosa que había en el carrito, esquivo otra vez al perro y coloco todo en su asiento al lado de Ariadna, que lo miraba con ojos de cordero degollado.

-"Harry, mi mejor amigo del alma, podrías darle a esta pobre niña un poco de chucherías, que no a probado bocado desde las cinco de la mañana"- le suplico su amiga.

Harry se rio y le dejo coger todo lo que quisiera e invito a Ron que acepto intercambiándole sus bocadillos, que nunca llegaron a probarse.

-"¿Qué son éstos?"-les preguntó Harry a Ron y Ariadna, cogiendo un envase de ranas de chocolate-"No son ranas de verdad, ¿no?"-El niño comenzaba a sentir que nada podía sorprenderlo.

-"No"-dijo Ron antes que Ariadna-"Pero mira qué cromo tiene. A mí me falta Agripa."

-"¿Qué?"

-"Oh, por supuesto, no debes saber... Las ranas de chocolate llevan cromos, ya sabes, para coleccionar, de brujas y magos famosos. Yo tengo como quinientos, pero no consigo ni a Agripa ni a Ptolomeo."

Harry desenvolvió su rana de chocolate y sacó el cromo. En él estaba impreso el rostro de un hombre. Llevaba gafas de media luna, tenía una nariz larga y encorvada, cabello plateado suelto, barba y bigotes. Debajo de la foto estaba el nombre: Albus Dumbledore.

-"Wow, Harry, el primero que te a tocado a sido mi abuelo, que suerte"- lo observo un momento y continuo-"A que es guay su barba siempre lo he pensado"

Ron rio y Harry leyó por atrás del cromo.

Albus Dumbledore, actualmente director de Hogwarts. Considerado por casi todo el mundo como el más grande mago del tiempo presente, Dumbledore es particularmente famoso por derrotar al mago tene­broso Grindelwald en 1945, por el descubrimiento de las doce aplicaciones de la sangre de dragón, y por su trabajo en alquimia con su compañero Nicolás Fla­mel. El profesor Dumbledore es aficionado a la músi­ca de cámara y a los bolos.

Ariadna rio con lo ultimo.

-"Es cierto lo de los bolos pero también le gustan los caramelos de limón, por cierto me he traído unos cuantos ¿queréis? están realmente deliciosos"- dijo sacándolos de la bolsita que tenia al cuello, se los había metido la noche anterior para que no se le olvidaran en su habitación. La niña se comió uno y les ofreció a los otros que denegaron la oferta con caras divertidas.

-"Por lo que vemos no es el único"-dijo Harry sin poder contenerse, sonriendo.

Después se fijo en la foto y dijo:

-"¡Ya no está!"

-"Bueno, no iba a estar ahí todo el día"-dijo Ron-"Ya volverá. Vaya, me ha salido otra vez Morgana y ya la tengo seis veces repetida... ¿No la quieres? Puedes empezar a colec­cionarlos."

Los ojos de Ron se perdieron en las ranas de chocolate, que esperaban que las desenvolvieran.

-"Sírvete"-dijo Harry-"Pero oye, en el mundo de los muggles la gente se queda en las fotos."

-"¿Eso hacen? Cómo, ¿no se mueven?"-Ron estaba ató­nito-"¡Qué raro!"

-"Es cierto, me lo conto mi abuelo"- recordó Ariadna.

Después de un rato abrió una bolsa de grageas.

-"Tienes que tener cuidado con ésas"-lo previno Ron-"Cuando dice «todos los sabores», es eso lo que quiere decir. Ya sabes, tienes todos los comunes, como chocolate, menta y na­ranja, pero también puedes encontrar espinacas, hígado y callos. George dice que una vez encontró una con sabor a duende."

-"Creo que George estaba mintiendo ¿además como sabia que era de duende si no a probado nunca uno?"- cuestiono Ariadna.

Los dos chicos estuvieron de acuerdo con la chica pero a pesar de eso se encontraron unas cuantas grageas de malos sabores.

En aquel momento, el paisaje que se veía por la ventani­lla se hacía más agreste. Habían desaparecido los campos cultivados y aparecían bosques, ríos serpenteantes y colinas de color verde oscuro.

Se oyó un golpe en la puerta del compartimiento, y entró el muchacho de cara redonda que Harry recordó haber visto al pasar por el andén nueve y tres cuartos. Parecía muy afligido.

-"Perdón"-dijo-"¿Por casualidad no habréis visto un sapo?"

Cuando los tres negaron con la cabeza, gimió.

-"¡La he perdido! ¡Se me escapa todo el tiempo!"

-"Ya aparecerá"-dijo Harry.

-"Sí"-dijo el muchacho apesadumbrado-"Bueno, si la veis..."

Se fue.

-"No sé por qué está tan triste"-comentó Ron-"Si yo hubiera traído un sapo lo habría perdido lo más rápidamente posible. Aunque en realidad he traído a Scabbers, así que no puedo hablar."- Scabber era la rata de Ron.

La rata dormia en las rodillas de Ron.

-"Podría estar muerta y no notarías la diferencia"-dijo Ron con disgusto-"Ayer traté de volverla amarilla para ha­cerla más interesante, pero el hechizo no funcionó. Os lo voy a enseñar, mirad..."

Revolvió en su baúl y sacó una varita muy gastada. En algunas partes estaba astillada y, en la punta, brillaba algo blanco.

-"Los pelos de unicornio casi se salen. De todos modos..."- Acababa de coger la varita cuando la puerta del compar­timiento se abrió otra vez. Había regresado el chico del sapo, pero llevaba a una niña con él. La muchacha ya llevaba la tú­nica de Hogwarts.

-"¿Alguien ha visto un sapo? Neville perdió uno"-dijo. Tenía voz de mandona, mucho pelo color castaño y los dientes de delante bastante largos.

-"Ya le hemos dicho que no"-dijo Ron, pero la niña no lo escuchaba. Estaba mirando la varita que tenía en la mano.

-"Oh, ¿estás haciendo magia? Entonces vamos a verlo."

Se sentó. Ron pareció desconcertado.

-"Eh... de acuerdo."-Se aclaró la garganta-"«Rayo de sol, margaritas, volved amarilla a esta tonta ratita.»"

Ariadna sin poder evitarlo se rio y le pregunto

-"Ese hechizo ¿quien te lo ha dicho? era una broma seguro que te los han dicho tus hermanos"

Ron se puso rojo de furia y dijo por lo bajo-"Yo mato a George"- provocando que la niña riera mas.

-"Yo probé unos pocos hechizos sencillos, sólo para practicar, y funcionaron. Na­die en mi familia es mago, fue toda una sorpresa cuando reci­bí mi carta, pero también estaba muy contenta, por supues­to, ya que ésta es la mejor escuela de magia, por lo que sé. Ya me he aprendido todos los libros de memoria, desde luego, es­pero que eso sea suficiente... Yo soy Hermione Granger. ¿Y vosotros quiénes sois?

Dijo todo aquello muy rápidamente.

Harry, Ron y Ariadna se calmaron al ver en sus caras reflejadas que ninguno se había aprendido de memoria los libros.

-"Yo soy Ron Weasley"-murmuró Ron.

-"Yo soy Ariadna Dumbledore"

-"¿Eres familia del director?"- pregunto la otra niña viéndola sorprendida Ariadna, asintió y le sonrió amablemente.

-"Harry Potter"-dijo Harry.

-"¿Eres tú realmente?"-dijo Hermione"-Lo sé todo so­bre ti, por supuesto, conseguí unos pocos libros extra para prepararme más y tú figuras en Historia de la magia moder­na, Defensa contra las Artes Oscuras y Grandes eventos má­gicos del siglo xx."

-"¿Estoy yo?"-dijo Harry, sintiéndose mareado.

-"Dios mío, no lo sabes. Yo en tu lugar habría buscado todo lo que pudiera"-dijo Hermione-"¿Sabéis a qué casa vais a ir? Estuve preguntando por ahí y espero estar en Gryffindor, parece la mejor de todas. Oí que Dumbledore, tu abuelo, es­tuvo allí, pero supongo que Ravenclaw no será tan mala... De todos modos, es mejor que sigamos buscando el sapo de Nevi­lle. Y vosotros tres deberíais cambiaros ya, vamos a llegar pronto.

Y se marchó, llevándose al chico sin sapo.

-"Cualquiera que sea la casa que me toque, espero que ella no esté"-dijo Ron.

Después se cambiaron primero los chicos y después la niña, pasó un rato hasta que tres niños irrumpieron en el compartimento y Harry y Ariadna reconocieron de inme­diato al del medio: era el chico pálido de la tienda de túnicas de Madame Malkin. Miraba a Harry con mucho más interés que el que había demostrado en el callejón Diagon.

-"¿Es verdad?"-preguntó-"Por todo el tren están di­ciendo que Harry Potter está en este compartimento. Así que eres tú, ¿no?"

-"Sí"-respondió Harry. Observó a los otros muchachos. Ambos eran corpulentos y parecían muy vulgares. Situados a ambos lados del chico pálido, parecían guardaespaldas.

-"Oh, éste es Crabbe y éste Goyle"-dijo el muchacho pá­lido con despreocupación, al darse cuenta de que Harry los miraba-"Y mi nombre es Malfoy, Draco Malfoy"

Ron dejó escapar una débil tos, que podía estar ocultan­do una risita. Draco (dragón) Malfoy lo miró.

-"Te parece que mi nombre es divertido, ¿no? No necesi­to preguntarte quién eres. Mi padre me dijo que todos los Weasley son pelirrojos, con pecas y más hijos que los que pue­den mantener."- dijo despectivo y, luego, miro a la niña-"¿y tú quien eres?"- dijo en tono aburrido.

-"Ariadna Dumbledore, pero para ti solo Dumbledore, idiota"-dijo enfadada Ariadna. Malfoy la miro con sorpresa un momento para hacer una mueca de indiferencia, luego, y girarse otra vez hacia Harry.

-"Muy pronto descubrirás que algunas familias de ma­gos son mucho mejores que otras, Potter. No querrás hacerte amigo de los de la clase indebida. Yo puedo ayudarte en eso."

Extendió la mano, para estrechar la de Harry, pero Harry no la aceptó.

-"Creo que puedo darme cuenta solo de cuáles son los in­debidos, gracias"-dijo con frialdad.

Draco Malfoy no se ruborizó, pero un tono rosado apare­ció en sus pálidas mejillas.

-"Yo tendría cuidado, si fuera tú, Potter"-dijo con cal­ma-"A menos que seas un poco más amable, vas a ir por el mismo camino que tus padres. Ellos tampoco sabían lo que era bueno para ellos. Tú sigue con gentuza como los Weasley y ese Hagrid y terminarás como ellos. Y tan loco como Dumbledore."- eso ultimo lo dijo mirando a la niña, que se puso mas roja que el cabello de Ron.

La niña se levanto por fin y fue seguida de su perro que se había despertado con tanto alboroto.

-"No te atrevas a insultar a mi abuelo, Malfoy, o te enteraras de lo que soy capaz"-le dijo con tono amenazador.

Malfoy retrocedió un paso intimidado pero después recobro la compostura y les dijo a sus gorilas:

-"Podéis coger toda la comida que queráis, estos idiotas no podrán haceros nada"

Los otros dos se pusieron de pie y fueron al lado de Ariadna y su mascota para pelear, pero no tuvieron que hacer nada ninguno de los tres porque en cuanto uno de los dos, gorilas, dio un paso a delante Ariadna grito:-"ATACA"- y Zen salto hacia delante y mordió al niño que estaba mas cerca los otros gritaron y salieron corriendo con el que había sido mordido detrás llorando de miedo.

Mientras tanto en el compartimento la niña se agacho y acaricio a su perro.

-"Buen chico, buen chico"

Los otros dos niños miraban asombrados a la pequeña y su perro, hasta que Ron reacciono y dijo:

-"Ariadna eso estuvo genial"- la niña los miro y se rio.

-"Es que este verano le he enseñado algunas cosas a mi perro"-les explico -"Bueno no nos han robado ninguna chuchería así que a seguir comiendo"-Se sentaron y esperaron a llegar a Hogwarts pronto.

Cuando llegaron por fin se bajaron del tren, y el perro de la niña, y vieron a Hagrid gritando:

-"¡Primer año! ¡Los de primer año por aquí! ¿Todo bien por ahí, Harry? ¿Como fue el viaje Ariadna?"

La gran cara peluda de Hagrid rebosaba alegría sobre el mar de cabezas.

-"Venid, seguidme... ¿Hay más de primer año? Mirad bien dónde pisáis. ¡Los de primer año, seguidme!"

Resbalando y a tientas, siguieron a Hagrid por lo que pa­recía un estrecho sendero. Ariadna estaba impaciente por ver otra vez su casa y nerviosa por la selección a si que no prestaba mucha atención. Pero estaba tan oscuro que Harry pen­só que debía de haber árboles muy tupidos a ambos lados. Nadie hablaba mucho. Neville, el chico que había perdido su sapo, lloriqueaba de vez en cuando.

-"En un segundo, tendréis la primera visión de Hog­warts"-exclamó Hagrid por encima del hombro-"justo al doblar esta curva."- Ariadna levanto la cabeza y sonrio al ver su querido castillo.

Se produjo un fuerte ¡ooooooh!

-"¡No más de cuatro por bote!"-gritó Hagrid, señalando a una flota de botecitos alineados en el agua, al lado de la ori­lla. Harry, Ron y Ariadna, esta ultima seguida de Zen, subieron a uno, seguidos Her­mione.

-"¿Todos habéis subido?"-continuó Hagrid, que tenía un bote para él solo-"¡Venga! ¡ADELANTE!"

Y la pequeña flota de botes se movió al mismo tiempo, deslizándose por el lago, que era tan liso como el cristal. To­dos estaban en silencio, contemplando el gran castillo que se elevaba sobre sus cabezas mientras se acercaban cada vez más al risco donde se erigía.

-"¡Bajad las cabezas!"-exclamó Hagrid, mientras los primeros botes alcanzaban el peñasco. Todos agacharon la cabeza y los botecitos los llevaron a través de una cortina de hiedra, que escondía una ancha abertura en la parte delante­ra del peñasco. Fueron por un túnel oscuro que parecía con­ducirlos justo por debajo del castillo, hasta que llegaron a una especie de muelle subterráneo, donde treparon por entre las rocas y los guijarros.

-"¡Eh, tú, el de allí! ¿Es éste tu sapo?"-dijo Hagrid, mientras vigilaba los botes y la gente que bajaba de ellos.

-"¡Trevor!"-gritó Neville, muy contento, extendiendo las manos. Luego subieron por un pasadizo en la roca, detrás de la lámpara de Hagrid, saliendo finalmente a un césped suave y húmedo, a la sombra del castillo.

Subieron por unos escalones de piedra y se reunieron ante la gran puerta de roble.

-"¿Estáis todos aquí? Tú, ¿todavía tienes tu sapo?"

Hagrid levantó un gigantesco puño y llamó tres veces a la puerta del castillo.



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