Historia al azar: Los merodeadores
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La magia más poderosa » La decisión más difícil
Historia terminada La magia más poderosa (R15)
Por MeltedSound
Escrita el Sábado 2 de Junio de 2012, 17:51
Actualizada el Miércoles 28 de Febrero de 2018, 07:56
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La decisión más difícil

Capítulos
  1. Sensaciones, sentimientos...y un salto en el tiempo
  2. La hija menor de Pansy Parkinson
  3. El refrán del Slytherin valiente
  4. Ayuda mutua.
  5. El corazón de Rose Weasley
  6. El mayor miedo de Scorpius
  7. La carta de Ann
  8. Harley y Frank Longbottom
  9. La decisión más difícil
  10. Consecuencias de acciones
  11. Alerta permanente
  12. Impotencia y caos.
  13. Lo atractivo en lo desequilibrado
  14. Blanco, negro y gris
  15. Amor
  16. El Escuadrón de Merlín.
  17. Chispas
  18. Pensar. Merecer. Cambiar.
  19. Iguales
  20. "El amor es...
  21. la magia más poderosa"
  22. Andrew (Prólogo)
  23. Despertar.
  24. Toda la verdad.
  25. Verdades y mentiras.
  26. Complicado, no imposible.
  27. Los cambios.
  28. Promesa y amenaza.
  29. Olvido
  30. Profecía y anhelo.
  31. Juntos
  32. Maldiciones
  33. La reina del ajedrez.
  34. Pasado y destino o historia y futuro
  35. A cincuenta metros del suelo
  36. Juego perverso
  37. Veritantrum
  38. Tras la poción
  39. Transición
  40. Crecimiento y curación
  41. El tercero
  42. El tercero (II)
  43. Reinicio
  44. Héroes
  45. El dibujo del miedo
  46. Preludio
  47. Ausencias
  48. Viejo o nuevo
  49. S de Slytherin
  50. El discurso del caballo.
  51. El silencio de todos
  52. La duda
  53. Inmateria
  54. Suficiente
  55. Floresencia
  56. Fantasía
  57. Lo inevitable
  58. La tercera
  59. Una nueva vida
Aquel día horrible comenzó con una explosión. En la última clase de la mañana, pociones.  Scorpius Malfoy  dirigió su mirada al frente, desviándola del caldero que acababa de estallar, para después oscilar la cabeza hacia ambos lados, disgustado.

La profesora de pociones, Mary Badgreen (a la que los alumnos conocían por "Baddy", ya que era mezquina y hasta un poco cruel con sus alumnos en los días malos) observó el acontecimiento, como el resto de la clase. Aunque en su rostro quedaba reflejada una ligera muestra de recochineo, provocada por el fracaso de su peor alumno.

Bueno, su peor no. Pero sí de los peores.

-Señor Malfoy- dijo lentamente, como si aquel asunto realmente la agotara, en lugar de causarle una diversión casi irracional- realmente es usted patético.

Scorpius no pareció muy amedrentado ni avergonzado, devolviéndole una mirada llena de hollín desafiador.

Grace lo observaba todo a unos pocos metros, atenta. A pesar de que debía de estar pendiente del tiempo de cocción de su poción, o también estallaría o algo peor.

-Aunque claro- continuó Baddy subiendo la voz- no es como si no tuviera ningún otro incompetente en mi clase. ¿Verdad, señor Crespo?

Desde la última mesa a la derecha del aula oscura de Pociones, Harley levantó la vista de su libro de ingredientes, que miraba un tanto angustiado.

Como muchas otras veces, reaccionó deprisa.

-A mí todavía no me ha estallado nada en la cara, profesora.

Varios rieron. Scorpius arrugó el ceño.

-Eso es porque no sabes ni por donde empezar, ¿o me equivoco?



Toda la clase se giró para mirarlo. Albus y Nicholas, sus compañeros de habitación, y también de mesa, interrumpieron todo su trabajo al verse observados.



-Me acabo de incorporar hace menos de una semana, señora. Tengo un mes y medio de materia que aprender. No soy un Dios.

-Pues mire usted- dijo traspasándole con la mirada, a través de sus gafas cuadradas- si no cree que no sea capaz de hacerlo, ¿Por qué no le pide ayuda a la mejor de la clase? La profesora McGonagall aconsejó en un primer momento que le ayudaran en los estudios. De hecho…

El silencio completo se hizo en toda la estancia, excepto la poción de Rose Weasley y la de Josh, que regurgitaban tal y como tendrían que hacerlo si estaban correctamente elaboradas.



A la profesora Badgreen pareció no pasarle desapercibido ese hecho. Subía y bajaba las cejas de una manera particular, y apretaba tanto los labios que se le ponían blancos.

Como cada vez que maquinaba algo malo.

Grace se tensó, al igual que el resto de alumnos.

-Malfoy…-dijo lentamente.

Pudo leer  en los ojos de Scorpius.

-Crespo…

Harley no parecía muy nervioso. De hecho, tan tranquilo como siempre.

-Recibirán una tutoría hasta final de curso. ¡Anderson!

La pequeña chica pareció haber recibido un disparo, sus ojos se abrieron desmesuradamente. Se agarró a la mesa, buscando algo seguro, que no existía. El pánico que le tenía a la señora (señorita, en realidad. Todos decían que ningún hombre cuerdo podría casarse con semejante bruja) era casi patético. Era casi cómico.

-Confiemos en que pueda enseñarle algo productivo al señorito Malfoy, y no sólo a desarrollar sus habilidades con la pirotecnia. Porque está claro que yo no puedo.

Ann frunció el ceño.



-Y en cuanto a usted, Ciro- dijo desplazando su cuerpo huesudo para acercarse al chico moreno- no es que me guste admitirlo, pero su actitud patética para fabricar la poción regurgitante de estómago  tampoco es motivo para someterlo a clases particulares, ya que aunque me pese a mejorado en estos últimos meses. Esperemos que a la señorita Weasley darle un poco de su pedantería y…sabiduría-dijo, irónica.



Grace desvió la mirada hacia Rose. La chica tenía cara de acabar de tragarse un limón.

Harley tenía la misma expresión.



-¿Y por qué no me ayuda usted?- dijo de mal talante el chico.



Rose, sentada con Ann y Charlotte no muy lejos de ahí,  inhaló aire ruidosamente, hinchándose como un globo y amenazando con estallar.

Pero no lo haría delante de la profesora más severa de Hogwarts. Así que calló dignamente.

Scorpius vio su oportunidad para pasar desapercibido y no pronunció palabra.



-¿¡Qué porque no qué!?- Badgreen subió la voz, que rebotó por las paredes, como si nunca fuese a desaparecer su emisión de voz.

-Nada- contestó Harley, resignado.

La profesora pronunció las palabras mágicas:

-Cinco puntos menos para Griffindor, por insolente- Rose chasqueó la lengua- lleva cinco años en este colegio y todavía no ha aprendido ni un poco de educación. Cinco puntos para Slytherin, por la actitud del señor Malfoy. Tome ejemplo- hasta a Grace le extrañó que la profesora mostrara aunque fuera un ligero favoritismo. No era su estilo. Le gustaba ser horrenda con todos por igual- menos para realizar una poción. Para eso pregúntele a la señorita Weasley. Martes y jueves, de tres a cinco. Y ahora dejen todos sus pociones. Se acabó el tiempo. Recogan sus cosas ¡Vamos!

Grace (acompañada de Josh y un malhumorado Scorpius, como habitualmente) salió atropelladamente del aula de pociones estando tan segura como  de que respiraba, que Baddy había visto a Harley y a Rose discutir casi a voz en grito por los pasillos. Todo el colegio los había visto. Y los que no, habían sido informados.



Lo que no sabía, era el motivo de discusión de ambos Griffindors. Nadie lo sabía. Aunque todos lo sospechaban. Y hasta Grace, que era la que menos cotilleaba y se enteraba de los chismes, sabía que Tobías Smith, el novio baboso de Weasley, tenía algo que ver. A no ser que el cabreo de Rose se centrara en que el chico había aparecido de un día a otro y por sorpresa en el colegio, de nuevo.

Pero nadie se enfada tanto por recibir la sorpresa de que tu mejor amigo ha vuelto al colegio.



De hecho, Ann y Albus estaban radiantes de felicidad.

Albus.

Grace arrugó el rostro pálido mientras Josh y Scorpius comentaban banalidades sobre Quidditch.

Se había acostumbrado a la compañía y las conversaciones amenas del chico (en los pasillos bajo la sola luz de dos varitas, en la biblioteca, en algún intercambio de clases…) que le costaba admitir que sólo le había dedicado ese tiempo porque se había quedado sin novia, sin Harley, sin compañía. Y ahora que volvía a tener a su amigo todo el rato pegado…bueno, la verdad es que desde hacía una semana, apenas se habían dedicado miradas de saludo.

Una parte ínfima de ella extrañaba eso. La otra, pasaba completamente del tema.

-Pues yo que Las Arpías de Holyhead no ganarán este año. Han perdido demasiados partidos- dijo Josh- necesitarán ponerse mucho las pilas si…

-Sí que ganaran- intervino ella levantando la vista del suelo- Todavía quedan unos cuantos partidos y podemos remontar.

-No lo creo- añadió Scorpius.

-Eso es porque eres tremendamente positivo.

Alguien gritó su nombre en el abarrotado corredor.

-¡Grace!

Albus Potter se aproximaba rápidamente a ella, con un sobre abierto entre las manos.

Los tres se detuvieron.

Llegó hasta ellos, sonriente. Aunque un tanto sofocado.

-Tengo que decirte algo.

Grace estaba muy extrañada.

-Ehhhh…

-Vámonos- le ordenó Josh a Scorpius, que pareció dispuesto a poner pegas.

-Oh, ¡qué te cuesta!- lo agarró del brazo y se perdieron entre la multitud.

Albus le mostró el sobre, sonriente.



-Te prometí que te ayudaría- sólo dijo.

-¿Cómo? Si ya me estás ayudando…

"Aunque haga una semana que nosotros ya no vamos como desesperados a buscar libros en la biblioteca"

-Cuando me contaste lo preocupada que estabas por la seguridad de tu padre, escribí al mío-no era ningún secreto que Harry Potter era el jefe del departamento de Aurores del Ministerio de Maga-Le intenté hacer ver que al igual que los Malfoy, que están siempre vigilados por Aurores, tu padre también tenía cierto…bueno.

-Ya.

-El caso es que, aunque no tenga a Aurores pegados a vuestra casa todo el día completo, porque no es posible, ya están pendientes de él, vigilándolo. No tendrás que preocuparte más por él. Si alguien hace magia cerca de vuestra casa, el Ministerio lo sabrá.

Grace recibió la noticia como una gran bocanada de oxígeno cuando estás a punto de ahogarte.

-Pero, eso…- le miró, y sus ojos estaban brillantes. No sabía como decirle lo agradecida que estaba- yo…muchas gracias. Muchas gracias por todo lo que has hecho por mí.

Lo abrazó levemente, y eso ya le costó un gran esfuerzo. Odiaba las demostraciones de afecto y, sobretodo, las que se realizaban en público, porque eran normalmente las más falsas.

Le sonrío largamente. Eso le parecía mejor.

-Creo que eso paga con creces el favor que te debo, ¿no?- le dijo.

Grace rodó los ojos, recordando lo sucedido hacía cinco días.

-¡Wilson!

Grace caminaba sola por el pasillo que llevaba a los jardines de Hogwarts, cuando un chico alto y moreno se topó en su camino, literalmente.

-¿Qué quieres?- dijo a modo de saludo.

La chica vio aparecer detrás de ella a Albus y a Nicholas, sus compañeros de curso.

-Necesito que me hagas un favor.

-Ya te dije que no voy a ir contigo al baile ese- le dijo, cortante.

Harley la apuntó con el dedo.

-Precisamente de eso quería hablar, pero no de ti y de mí. El favor es que vayas con alguien. Porque todavía no tienes acompañante, ¿verdad?

-Vamos a ver, no entendiste nada. No-voy-a-ir-al-maldito-baile -remarcó.

-Ya te dije que si me había dicho que no a mí, no habría esperanza- le dijo a Albus.

El chico de ojos verdes no sabía donde meterse. Se notaba de sobra que no quería estar allí.

Nicholas se limitó a suspirar.

-Se trata de Hugo Weasley. Dile que sí cuando te lo pida- continuó Harley.

Grace se indignó.

-Porque tú lo digas, estúpido. Yo decidiré si...

-Grace…- comenzó Albus.

-No, Al. Cállate- le ordenó- dejadme pasar.

-¿Te ha llamado Al?- se extrañó Harley.

El joven Potter tomó las riendas de la situación, como buen orador.

-¿Sabes quién es Clarissa Waysand?

Grace recordó a la niña con la que había estado hablando Josh en el sótano de Sortilegios Weasley.

-Si ¿por?

-Bueno, pues a Hugo le ha gustado mucho desde siempre. No es un capricho, es desde que tenía uso de razón. No sé si se me entiende.

-Pero ella no le hace ni caso- completó Harley- lo ve como al típico amigo-hermano. Qué horror.

-Y bueno, habíamos pensado…bueno, Harley había pensado, que si Hugo conseguía ir contigo a eso, pues…

-Eso no tiene ningún sentido- interrumpió Grace.

-Lo tiene- defendió Harley- le has dicho que no a todos los chicos que te lo han pedido. El que consiga que aceptes será especial.

-¿Y a Clarissa le molestará que yo vaya a la fiesta con Hugo? Si es verdad que no le hace caso, le dará igual.

 -O no-contestó el chico de ojos negros- es la última medida contra la indiferencia. Nunca ha visto a Hugo con otra chica. Celos. ¿Sabes lo que son?

La verdad era que no mucho. No había sentido celos casi nunca en su vida.

-No sabes como la mira- dijo Albus, utilizando ese tono dulce e hipnotizante que utilizaba como sutil persuasión- es como si fuera lo que más anhela, y supiera que no puede tenerla jamás.

-Dios Santo. Sólo es un crío de catorce años- dijo demostrando que las palabras de Albus no lograban enternecerla lo más mínimo.

Aunque...puede que un poco.

Se hizo un silencio incómodo durante varios segundos.

-Chicos, vámonos…-comenzó a decir Nick.

-Algún día- le dijo Albus, mirándola de lleno con sus ojos verdes y brillantes enfocados sólo en ella- necesitarás que alguien te eche una mano. Querrás algo casi inalcanzable desesperadamente y nadie estará allí para ayudarte. Nadie querrá hacerlo. Tal vez si ayudes a los demás las cosas cambien. Suelen hacerlo

Grace se quedó totalmente estupefacta. El chico le había dejado totalmente aplacada con esa frase. Rebuscó en la mirada verde de Albus, intentando desenterrar una verdad oculta, la verdad oculta de sus palabras.

Encontró un contraargumento. Una vacilación.

-Yo no conozco a Hugo Weasley. Y además ¿Por qué no ha venido él ha pedírmelo?

Pero ni esa contestación servía, porque eran ellos los que se lo estaban pidiendo.
Era Albus quien se lo estaba pidiendo.

-Vámonos- indicó Nicholas.

Harley y Albus no opusieron resistencia, y fueron alejándose de su lado sin demasiada rapidez.

Algo estúpido impulsó a Grace a reaccionar. Nunca supo que había sido exactamente.

-¡Está bien!

Pudo jurar que a los chicos se les formó una sonrisa de satisfacción.

Aunque cuando se giraron, estaban serios.

-De acuerdo- dijo Harley.

-Pero no lo haré sin nada a cambio.

Albus y Nicholas vacilaron, pero Harley pareció dispuesto a negociar, dándose la vuelta completamente.

-¿Qué quieres?-dijo.

-Nada todavía. Pero vosotros tres me debéis una. Un favor muy enorme.

Por toda respuesta, se encogió de hombros.

-Cuando lo tengas claro, nos avisas. Mientras…dale una alegría al pequeño Hugo, ¿si?

Grace tardó en aceptar, finalmente dijo:

-Está bien. De acuerdo.

No supo exactamente que la había convencido.

-Tranquila- dijo Albus, adivinando lo que estaba pensando- ya había intentado hablar con mi padre del tema antes de que te hubiera convencido para ir al baile con mi primo.

Grace le creyó, aunque vaciló al principio.

-Todavía no me lo ha pedido- le aseguró ella.

-Eso es porque todavía no le hemos convencido- explicó.

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Profesor Longbottom.

Profesora Mcgonagall.

Profesor Redfield.

Profesor Patterson.

Profesora Badgreen.

Profesor Binns.

Profesora Trelawney.

Profesora Scrimgeour.

Profesora

-¿Por qué tachas el nombre de tantos profesores?- le dijo Ewan tímidamente a Rose Weasley, mientras el resto de la Sala de los Menesteres permanecía casi en silencio.

 Una tiza manejada por Weasley iba escribiendo en una pizarra enorme, que aparecía desde la primera reunión de los alumnos, el nombre de la lista de profesores de Hogwarts.

-Porque- contestó Rose- es imposible que el Profesor Longbottom, nuestra directora, el profesor Binns (que por si no lo has notado, está muerto)- algunos rieron- y la profesora Trelawney (que está loca pero no haría daño ni a una mosca) estuvieran de parte de unos Neomortífagos.

-Yo no lo veo tan improbable- rebatió el novio de Rose, Tobías- debemos de sospechar del más inesperado.

-Yo sospecharía de la irritante profesora Badgreen, sinceramente- añadió Harley, apoyado en una esquina del gran cuarto.

Varios parecieron de acuerdo.

-Todos estaríamos dispuestos a acusarla si tuviéramos que elegir a alguien obligatoriamente aquí y ahora- dijo Ann Anderson, que estaba situada no muy lejos de Grace- pero que sea cruel e injusta no la convierte en Neomortífaga. Debemos tener eso en cuenta.

No parecía la misma chica que se había mostrado tan dócil delante de la profesora de pociones.

-¿Y quién es tu mayor sospecha, Anderson?- preguntó Josh con los brazos cruzados sobre el pecho.

Ann suspiró mientras dirigía una mirada a la pizarra, en la que ya casi estaba escrita la lista completa de profesorado.

-Nadie en concreto. Quizás a los profesores que conozco menos, como a la profesora Coomer.

-¿La profesora de estudios Muggles?- dijo Louis Weasley- ¡ alguien que imparta esa asignatura no puede ser Mortífaga!

-Sería la tapadera perfecta- contradijo James Potter.

-¡Lleva más de veinte años dando clase en este colegio!

Llevaban unas cinco reuniones y en casi todas parecía debatirse siempre la misma historia.

Para Grace, que a veces utilizaba esos momentos de reunión para abstraerse del mundo, le parecía que estaban perdiendo el tiempo. Excepto la seguridad de los alumnos, no había mucho más que decir. Los collares de placa apenas se calentaban de vez en cuando, pero nunca en señal de alarma inmiente.

Aunque no podía quejarse. Eso estaba bien.

Mientras el ambiente de la sala se empezaba a caldear; la mente de Grace se fue lejos, muy lejos. A un lugar donde muy pocos podían encontrarla, y donde las palabras más sabias de Albus Potter se escuchaban como un eco continuo, una y otra vez; formando una idea no tan descabellada pero sí antinatural en ella, que desafiada todo en lo que había creído en el último mes.

También hubo algo que le dio en que pensar más tarde, cuando en su punto más álgido de la discusión sobre cual de los profesores traicionaba al colegio, alguien dijo que en el Hospital San Mungo de enfermedades y Heridas Mágicas, se había registrado la primera víctima mortal entre los pacientes afectados por el extraño virus, cuya procedencia no conocía nadie salvo los alumnos allí presentes y algunos privilegiados y no tanto de fuera.

Y no sólo eso. La alarma se disparó cuando James Potter alzó la voz para dar una noticia que realmente cambiaba muchas cosas.

-Escuchad- pidió mientras el barullo- sé que no muchos leéis "El Quisquilloso" pero os sugiero que a partir de ahora os suscribáis a las entregas. Es el único periódico que realmente cuenta la verdad tal y como es- nadie le interrumpió y James continuó hablando. Antes, sacó su ejemplar de la túnica Griffindor- en primera plana dice así-tomó aire para elevar el tono- "Ingresa el primer paciente en San Mungo afectado por el virus cuyo estatus no es Sangre limpia"

Eso disparo los murmullos.

-¿Qué significa eso?- preguntó Clarissa Waysand.

-Significa- respondió Rose Weasley, a la que su primo ya habría informado esa misma mañana- que ya no sabemos lo que quieren y antes sí lo sabíamos. Antes buscaban a traidores a la Sangre y ahora…

-Ahora ya no sabemos lo que pretenden- murmuró Scorpius, cuyas palabras pudo oír sólo Grace, situada a su derecha.

Eso ponía las cosas en otro contexto.



-¿Nombre?

Grace miró a la señora de la recepción, dudosa.

-¿Mi nombre, o la de la paciente?

-Nombre del  paciente- contestó la mujer,  repitiendo una cantinela, cansada de que Muggles o jóvenes siempre le hicieran la misma pregunta.

Tragó saliva.

-Pansy. Pansy Samdon. Me…me han dicho que estaría en la habitación 35 de la segunda planta. Pero no sé si se la ha trasladado.

La mujer la miró con renovado interés, para acto seguido transformar su mirada en una de compasión y de pena.

A Grace ya le cayó mal.

-No. No se ha traslado, ni movido de habitación, ni nada.

-Gracias- respondió inmediatamente y echó a andar a buen paso hacia los ascensores.

Una vez dentro, este no tardó en llegar a la segunda planta, en la que al abrir la puerta se encontró con un Sanador, ataviado todo de blanco y con una muestra de Sangre en la mano, que se apresuró a ocupar el sitio que la chica dejaba vacío.

También se metieron en el ascensor una pareja de señores de edad anciana, muy bien vestidos y que le dirigieron una mirada larga y reprobatoria. Grace no pasó le pasó desparecibida. Mantuvo su mala mirada, mostrándose desagradable sólo con el rostro. Seguramente la miraban mal porque iba vestida totalmente Muggle. No lo soportaba. Antes de irse, juraría que la mujer abría mucho los ojos, como dándose cuenta de algo fatal, o muy inesperado.

Recorrió el pasillo con ojos nerviosos, mirando a un lado y a otro: como los Sanadores pasaban rapidamente de un lado a otro, sin mirar a nada más que al frente, como varias personas  pasaban con expresión de agotamiento por los pasillos, luchando contra algo que no tenía explicación ni solución.

Se sintió de pronto muy pequeña e inofensiva, y un poco extraña entre los familiares de los enfermos. Un peso adicional pareció atarla más a la tierra, mientras observaba como una mujer, ya no importaba si era muggle o no, se sorbía los mocos en un pañuelo de seda azul. Pudo ver su piel pálida y sus marcadas ojeras en forma de uve, antes de apretar el paso y doblar el pasillo.

Habitación 31...33...35.

Se quedó parada delante de la puerta, metiéndose las manos en los bosillos de la sudadera, y mirando hacia los lados.

Por alguna estraña razón, el pasillo de la habitación de su madre estaba desierto, y apenas una luz blanca iluminaba el corredor.

Grace cerró los ojos. Tenía todo el cuerpo entumecido de frío, y se sacudió varias veces.

Como los Samdon la vieran allí, sería víctima de cosas terribles que Michael parecía haberle vaticinado aquel día hace, parece ya, mucho. Aunque en realidad dos meses sea el tiempo.

-Pues que así sea- murmuró antes de empujar la puerta, que pesaba tanto como si estuviera viva y se restiriera a que entrada.

Nunca supo que en el aquel momento era otra Grace Wilson, más madura y más valiente. Y la nueva chica que ahora vivía en su cuerpo se metería en varias peleas que no la concernerían, y otras en las que sería una de las protagonistas. Sufriría y lloraría. Experimentaría los celos y la envidia.

Porque sobretodo, el mayor cambio que Grace dio en esos días, sería en su capacidad de amar.

Y amar no siempre es bueno.

FINAL DE LA PRIMERA PARTE

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Hola

El plan era escribir tooda la escena de San Mungo pero...¡Sorpresa! ¡Descubrí que así queréis leer más y pensareis "jo, pues haber qué pasa,¿no?"

Un capítulo más agrio que dulce.
El siguiente será más dulce que agrio, ese es mi trato.

Gracias por todo el apoyo que me habéis escritos esas personillas que ya saben (tú, si, tú. y a los que leen simplemente. Un saludo a los de favoritos también xD)

Sinceramente, tenía mis dudas de poder llegar hasta aquí con el fic. Pero cuando te motivas todo es posible.
Se aceptan comentarios :))


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