Historia al azar: Hermione... ¿y Draco?
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Un amor dificil » Un corazón roto
Un amor dificil (R13)
Por Crissweasley
Escrita el Domingo 15 de Abril de 2012, 14:39
Actualizada el Domingo 20 de Mayo de 2012, 17:04
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Un corazón roto

Para aquellos que hayan leído el capítulo 2 antes de que lo editar, que se lo vuelvan a leer por favor, a partir de donde lo dejaron, porque he metido más contenido.



UN CORAZÓN ROTO

Aquella noche tuvo una pesadilla ,en esta, ella era novia de Scorpius y cuando su padre se entera, se pone muy furioso y no la deja volver a Hogwarts nunca más.

Se despertó sobresaltada y miró a el reloj que tenía sobre el baúl, todavía eran las seis de la mañana y en su habitación todas sus amigas estaban dormidas, así que decidió bajar sola a desayunar.

Aquel sueño hizo que toda la semana estuviera recordando lo que le había dicho su padre al ver a Scorpius en la estación de tren. Lo único con lo que se consolaba era que su madre le había contradicho diciéndole que no los empezara a enemistar ya, y si su padre se enteraba de que era amiga de Scorpius seguro que su madre le hacía entrar en razón.

 Pero cuando pensaba en eso también se preguntaba si su madre habría dicho eso solo porque creía que no se harían amigos. Cada vez que lo pensaba se preocupaba más, hasta que por fin decidió olvidarse de eso y no preocuparse más.

Al día siguiente se levantó temprano y bajó a desayunar. Cuando estaba bajando las escaleras un chico corrió hacía ella, era Scorpius que quería quedar con ella para hablar a solas el viernes por la tarde si no tenían muchos deberes. Ella sin dudarlo aceptó y Scorpius la acompañó hacia el comedor.

Durante el viernes Rose estuvo preguntándose que sería  lo que tenían que hablar Scorpius y ella. En la clase de Historia de la Magia no prestó atención a la clase, algo raro en ella, sino que estuvo imaginándose que Scorpius y ella se hacían novios y eran muy felices juntos. Cuando terminó la clase se dirigió al Gran Comedor.

A las tres, Rose fue caminando hacia el séptimo piso, el lugar en el que había quedado con Scorpius. Cuando el chico llegó. Se puso enfrente a una pared y cerró los ojos unos instantes,muy concentrado en algo después en la pared apareció una puerta.

Scorpius la abrió e invitó a Rose a pasar. Detrás de la puerta había una gran sala con dos sillones rojos enfrente de una mesita. Rose y Scorpius se sentaron en ellos.

Perpleja, Rose le preguntó que era esa sala.

-Esta sala se llama la sala de los Menesteres o la sala que viene y va- Mi padre me habló de ella antes de que viniera a Hogwarts. Me explicó que para que apareciera tenías que ponerte enfrente de la pared en la que ha aparecido la puerta y desear en que quieres que se convierta la sala. Explicó Scorpius a Rose.

-¿Y para que hemos venido a este sitio?- preguntó Rose.

- Pues como ya te había dicho, para hablar a solas. Cuando me he puesto enfrente de la pared he deseado un sitio en el que nadie nos pudiera escuchar- Aclaró Scorpius.

-¿Y por qué hemos venido precisamente aquí, si también hay otros lugares en los que nadie nos puede escuchar?

- Pues porque quería enseñarte este sito, para mí es muy especial. ¿Te gusta?.

-Sí, es fantástico, muchas gracias por enseñármelo.

-De nada, me alegro de que te guste a ti también. Pensaba que te gustaría conocer este sitio y por eso te traje aquí.

-Pues muchas gracias nuevamente. ¿ Y de que me querías hablar?

-Pues te quería hablar de… dijo el chico con las mejillas muy rojas.

-¿De qué?- preguntó Rose.

-De la persona a la que amo.

-¿Y quién es? -Preguntó Rose muy contenta, creyendo que se referiría a ella.

-Pues es…

-… de tu amiga Amy Carter.

Rose sintió que se le caía el alma a los pies. Una enorme decepción se apoderó de ella, estuvo a punto de empezar a llorar pero prefirió disimular la tristeza y hacer que parecía muy alegre por la noticia.

-Me contenta que a ti te alegre, eres la única persona a la que se lo he contado y me gustaría que por favor siguieras siendo la única. Te lo he contado a ti porque eres la persona en la que más confío aunque aun no nos conozcamos mucho. Y me gustaría, si no es mucho pedir, que intentaras darle a Amy una buena impresión de mí ya que la conoces. ¿Harías eso por mí?

-… Claro- titubeó Rose

-Muchas gracias- dijo el chico con una resplandeciente sonrisa que hizo consolar un poco a Rose. Y a continuación de decir eso se levantó de su sillón y se acercó a Rose para darla un fuerte abrazo, que Rose recordaría durante mucho tiempo.

Al despedirse en el tercer piso Scorpius volvió a dirigirse a Rose:

-Muchas gracias- dijo el chico que después se perdió de vista.

Cuando Rose vio que el chico se había ido, se puso enfrente de la pared de la que habían salido los dos y deseó que una sala en la que nadie la pudiera oír llorar, y la puerta apareció.

 La abrió y entró dentro. Esa vez solo había un sillón y encima de la mesita había una caja de pañuelos, en cuanto Rose se sentó en el sillón rompió a llorar pensando en todo lo que se le ocurría respecto a Scorpius. 

Pensó que podría decirle a Amy cosas malas de Scorpius, o podría enfadarse con Amy y con Scorpius y no hablarles nunca más, también pensó que ya no tendría que preocuparse porque a su padre no le gustara Scorpius. 

Estuvo llorando durante horas, tantas que cuando se empezó a calmar había perdido la noción del tiempo. Miró a una de las paredes de la sala y encontró un reloj en el que no había reparado antes, y vio que ya eran las 10 de la noche. Pero siguió sentada en el sillón y recapacitó sobre todo lo que había pensado. Y recordando el abrazo que le había dado Scorpius decidió que lo mejor sería hablar con Amy y contarla lo maravilloso que es Scorpius, si tanto le gustaba, lo mejor que podía hacer era hacerle feliz.

 Se levantó del sillón y se dispuso a salir por la puerta pero justo antes de abrirla se dio  cuenta de que seguramente tendría la cara roja e hinchada de tanto llorar así que se dio la vuelta pensando que quizás  en sala podía haber algo para aclararse la cara. Y efectivamente, en un rincón había un pequeño lavabo con un espejo encima y una toalla.

 Inmediatamente Rose corrió hacia el lavabo y se mojó la cara con agua fría. Después de hacer lo mismo unos minutos se miró al espejo y comprobó que ya no estaba tan roja. Se secó la cara con la toalla y caminó hacia la puerta. 

Antes de abrirla pegó la oreja a la puerta y comprobó que no se oían pasos, pues no quería que un prefecto la descubriera a esas horas merodeando por los pasillos, y también quería que esa sala siguiera siendo más o menos secreta, aunque ella todavía no supiera que sus padres habían entrado en ella muchas veces.

El sábado por mañana se levantó tarde, bajó a desayunar y se puso a hacer los deberes en la sala común. Cuando estaba escribiendo el final de una redacción, vio entrar por el hueco del retrato a Amy, e inmediatamente Rose guardó todos los libros en la mochila, y se la colgó al hombro. Fue hacia Amy que estaba hablando con una chica de tercer curso, cuando terminaron de hablar, Rose saludó a Amy y la preguntó si la gustaría que fueran aquella tarde a los jardines. Amy asintió y se fue a la habitación con Rose para dejar las mochilas y bajar a comer.

Ya era por la tarde cuando Rose se levantó de uno de los cómodos sillones de la sala común. Fue al baño a arreglarse un poco y después bajó a los jardines. Allí estaba Amy mirando la superficie del lago. Se acercó hacia ella y la saludó.

-Hola.

-Hola Rose te estaba esperando- dijo Amy.

-Perdón he llegado un poco tarde- se excusó Rose

-No pasa nada, no me importa al menos que lo que me tengas que contar sea algo urgente.

-No, no lo es, solo me apetecía andar un poco y hablar contigo.

-Bueno, pues en ese caso, vamos a dar una vuelta.

Las dos empezaron a andar por la orilla del lago hablando sobre los deberes y sobre las historias que sus padres les contaban acerca de Hogwarts.

Rose no se andó con rodeos y la preguntó:

-¿Qué te parece Scorpius?

La pregunta pilló desprevenida a Amy, que de repente se puso nerviosa:

-¿¿¿¡¡¡No te lo habrá contado Kristin, verdad!!!???

-¿El qué?

Amy pareció calmarse al instante.

-Ahhh… nada…

-Venga dimelo-insistió Rose.

-Bueno vale…me… gusta… Scorpius.

-¿¿¡¡Cómo!!??

-Si me gusta, pero si te gusta a ti no te preocupes está claro que a él le interesas tú más.

-¡No, en realidad no me gusta, es que me ha sorprendido la noticia!

-Ahh vale ¿En serio no te gusta?

-En absoluto. Solo me cae bien.

-Que bien entonces ya creía yo que erais… bueno algo más que amigos.

Ya me gustaría a mí, pensó Rose.

-Y bueno, ya que lo sabes… y que te llevas muy bien con Scorpius… pues me gustaría pedirte un favor, ¿Puedes hablarle bien de mí?

-Sí, claro- Inmediatamente a Rose le vino a la cabeza la sala de los Menesteres y a Scorpius pidiéndole el mismo favor. -Pero me parece que no hará falta, porque tu a él también le gustas.-

-¿En serio?- dijo con los ojos casi llorosos de la alegría.

Rose al verla así de contenta  decidió que a partir de ese momento haría todo lo posible, para que ellos fueran felices juntos aunque en el fondo estuviera muy dolida.



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