Historia al azar: la nostagia de antaño
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Firmando mi sentencia » De nuevo mi sonrisa
Firmando mi sentencia (R13)
Por Piru Granger
Escrita el Domingo 18 de Marzo de 2012, 18:08
Actualizada el Jueves 5 de Abril de 2012, 12:03
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De nuevo mi sonrisa

Herms despertó aquella mañana sonriendo, aquella 1ª tarde fue la mejor de su vida, al igual que aquella pelea, con aquel besó que la calmó, aquel primer: Yo te quiero, Hermy.
Aquella mañana, después de desayunar salió muy decidida a buscar casa, y encontró un piso que estaba en alquiler, en pleno centro, muy cerca de Harry, y de su trabajo. Y sin pensarlo dos veces, habló con el dueño del inmueble, y lo alquiló. Fue a casa de Harry, y con ayuda de Ginny, ambas empaquetaron sus cosas, y terminaron por la tarde, que vinieron Harry, Ron, Neville y Luna, más ellas dos para ayudarla con la mudanza.
Harry y Hermione, estaba bajando las últimas dos cajas del coche, para subirlas al apartamento, cuando se encontraron con Draco, que iba paseando con Pansy. Hermione se maldijo así misma, por haber insistido en bajar ella. Draco los miró a los dos con detalle, fijándose en cómo estaban solo ellos dos, en cómo los había visto riendo, en que Hermione se había quitado el anillo; pues se lo había quitado para que no se le cayera ni nada. En lo cerca que estaban el uno del otro, y su mirada se fijó solo en ella: llevaba unos pantalones cortos, unas zapatillas de moda, una camiseta blanca, y encima una camisa de cuadros blancos y rosas abierta, estaba demasiado preciosa, sin maquillaje, sin nada, siendo simplemente ella, natural, con su coleta ya despeinada, era tan perfecta.

- Hola - saludó Harry, a quien se le cambió por completo la cara al verlo, sabía el daño que le había hecho a la persona más importante de su vida, Ginny le perdone, pero era así.
- Hola - contestó Pansy, seca, pero a la vez alucinada por Harry, le pareció tan guapo, tan perfecto. Mientras, los dos ex-esposos, se miraban fijamente a los ojos, en ambos había un sentimiento encontrado y repetido: pena y dolor.
- Hola - contestó ella, apartando la vista de él, y mirándola a ella, pues no se conocían, le hizo un gesto con la cabeza, y se giró hacia Harry, lo único que tuvo que hacer para eso, fue mirar hacia arriba, pues él estaba pegado a ella, como protegiéndola del dolor, cosa que conseguía. Cuando sus ojos se encontraron, preguntó - ¿Vamos? - él asintió, le dio un beso en la cabeza con ternura y ella empezó a subir las escaleras, pero Harry se quedó estático mirando al rubio. Dejó la caja en el suelo y se acercó a Draco
- Como se te ocurra acercarte de nuevo a ella, y hacerle daño, te juro que no me controlaré, que me dará igual las veces que me pida que te deje en paz ... porque no lo haré
- ¿Acaso tienes miedo de que te robe la chica, Harry?
- ¡Potter! Perdiste el derecho a llamarme por mi nombre cuando la dejaste tirada. Igual que tú volviste a ser para mí, el imbécil de Malfoy. Creí, de verdad, durante todos estos años, que la merecías, que érais el uno para el otro, que de verdad la amabas, que ella estaría bien a tu lado, pero ... me equivoqué, seguías siendo el mismo imbécil de siempre. - y sin más, cogió de nuevo la caja, y subió las escaleras.

- ¿Los conocías? - preguntó Pansy, aún atontada por la belleza de Harry
- Sí ... él llegó a ser mi mejor amigo, y ella fue mi esposa - ella lo miró, sorprendida, no porque hubiera estado casado antes, sino por la idea de que esa mujer hubiera sido su esposa, y a penas se hablaran, y el hecho de que el ser que la había dejado atontada, hubiera sido su mejor amigo y ahora se pelearan
- Aún te ama - confirmó la chica, él la miró sorprendido - Sí, esa mirada ... aún hay fuego, aún te quiere, y tú a ella. No te preocupes, los dos sabemos que todo esto es una farsa, me has caído genial, pero ... no estoy enamorada de ti, y tú de mí tampoco, ya sabemos que solo lo hacemos por fingir ante nuestros padres, así que tranquilo, solo tenemos que ser amigos, fingir que somos pareja hasta que la recuperes.
- ¿No la has visto? Bueno, mejor dicho: ¿no los has visto? Están juntos. - ella lo miró incrédula
- ¿Y de verdad que esa fue tu mujer? Yo lo único que he visto ha sido a una mujer destrozada por el dolor, riendo con un amigo, o lo que sea que es él, que solo intenta salvarla para que no caiga de por vida en una depresión - él la miró y rió
- ¿Tanto has visto tú? - ella rió también
- Por cierto, él ... ¿tiene novia o algo? - esta vez rió él a carcajadas, mirándola fijamente
- ¿Te gusta Harry?
- Un poco, tú sabes, pero dime ... habláme de él - dijo con ojos de embelesada. Él sonrió. Y siguieron caminando
- Pues, es muy buena persona, un muy buen amigo ... siempre ha estado ahí para Herms, ha sido siempre su refugio, no sé ... nunca llegué a entender la relación que tenían, sí, supe que ella me amaba con toda su alma, pero, le di a elegir entre él y yo, y lo eligió a él, siempre pensé también que podrían llegar a tener algo, porque ... si los vieras un día entero juntos, tú también sospecharías, su relación no es normal. Pero, siento decirte que tiene novia, Ginny, una chica muy guapa, que siempre estuvo coladita por él, pero ella, a diferencia de mí, nunca, jamás, ha sospechado de ellos.
- ¿Le diste a elegir?
- Era la única opción que se me ocurrió para que me dejara pensando que era un auténtico capullo, y no intentara volver a mí ... diciéndole que si se quedaba conmigo, no volvería a ver a Potter. Sabía su respuesta ... lo elegiría a él, porque aunque me amaba con toda su alma, me amaba de verdad, sabía que Harry era superior a ella, a mí y a todo, era todo un mundo para ella donde siempre estaba refugiada. Siempre que la hacía daño por alguna estupidez ... él estaba con ella - sonrió - Recuerdo nuestra primera pelea - sonrió con pena esta vez - Irónico, nuestra primera y última pelea fuera por él, cuando él nunca hizo nada malo, nunca intentó apartarla de mí, a pesar de odiarme. - miró a los ojos a Pansy - Es un gran hombre, en realidad ... ella se merecía a alguien como él.

Mientras, arriba en el piso, una Hermione nerviosa, triste y furiosa a la vez, no dejaba de dar vueltas de un lado a otro, mientras sus amigos la observaban
- Con lo grande que es Londres ... ¡tengo que encontrarlo! Cogido de la mano de ella ... de su estúpida prometida - Harry y Ron se sonrieron, les hacía gracia verla insultar a alguien, pues siempre fue la más modosita de los 3 - Me ha olvidado, me ha olvidado - repetía sin pensarlo. De pronto, subió su mirada, y buscó sus ojos verdes, su refugio, lo único que no la dejaba caer en el dolor constante - Me ha olvidado - confirmó, con ganas de llorar. Harry se levantó rápidamente y la abrazó
- Y tú lo vas a olvidar a él, Herms - ella lo miró a los ojos
- ¿Cómo quieres que lo olvide, si es lo único que pienso?
- Pues dejando de pensar en él. Esta noche, Luna y tú vais a salir de fiesta, y te vas a ligar a otro- Luna sonrió, y Hermione también, por la forma en la que lo había dicho
- ¡Eh! ¿Y yo? - se quejó Ginny
- Gin, tú tienes novio, vida mía - le recordó su propio novio, a lo que los demás rieron - A no ser que quieras cambiarme - Hermione se separó de él, pues sabía lo que venía ahora. Ginny fue como una niña pequeña, corriendo hasta sus brazos, se enganchó a su cuello
- No te cambiaría por nada del mundo - y se besaron.

Las dos chicas se arreglaron en la nueva casa sin preparar de Hermione. Una estaba animada, de un lado para otro, haciendo tonterías, mientras otra se arreglaba lentamente, denotando que no quería salir esa noche.
- Oh, vamos, Herms. ¡Más energía!
- No voy a ligar - afirmó
- ¿Tú que sabes? Y si se te presenta el chico más guapo, inteligente, divertido y amable que haya en este mundo, ¿ni siquiera con él? - Hermione rió
- Si ese chico existiera no se fijaría en mí. Dejé de ser bonita hace tiempo - a lo que se refería era que cuando Draco se fue, no solo se llevó con él una larga y perfecta relación, sino también su felicidad, su alma, su belleza, se lo llevó todo con él.
- Siempre has sido y siempre serás preciosa, Herms. Y cualquier hombre sería afortunado si tuviera la más mínima oportunidad de ser tu enamorado, de simplemente pasar un minuto a tu lado.
- No cualquiera ... al menos no sin alguna condición.
- ¡Déjalo ya! Elegiste la opción más correcta y perfecta que había. Elegiste lo mejor para ti, para él, y para todos. No te equivocaste. Porque, ¿crees que si estuvieras con él, pero no tuvieras a Harry serías feliz?
- En lo más mínimo
- Por lo menos con Harry sonríes, ríes y nos sigues dando esperanzas, porque con él, parece que la auténtica Hermione va a salir en cualquier momento. Además, cariño, es hora de que te des cuenta de que no todo en la vida se puede tener. Lo tuviste todo durante un tiempo: unos amigos que te querían con locura, un marido que haría lo que fuera por ti, el trabajo de tus sueños, el sueldo que cualquiera querría tener y una casa de ensueño ... quédate con eso, y no pienses solo en lo que no tienes ahora, piensa en lo que tienes.
- Lo intento, pero es que hoy, cuando lo he visto, el mundo se me ha caído a los pies, Luna. No sabía cómo reaccionar, y es que simplemente, no reaccioné, porque ... es él, es Draco, el único amor de mi vida - Luna sonrió
- Eso no lo sabes si no conoces a los demás.

Llegaron a un bar, que había en el centro, se llamaba "Las Tres Escobas", decidieron entrar por su peculiar nombre, ya que Hermione recordó que de pequeña había leído un libro, del cual no recordaba el nombre, en el que sus personajes iban de vez en cuando a un bar llamado así. Entraron y aquel bar no era como a los que solían ir, estaba más animado, había un tocadiscos antiguo, pero que tocaba canciones de ahora y en la barra a penas había 3 ó 4 personas, pues los demás estaban bailando, o charlando en mesas.
- Buen ambiente - comentó Luna, mientras paseaba su vista por la comunidad masculina que había por el local - Ya he localizado uno para mí en la pista - Hermione empezó a reír
- Venga anda, ve a bailar
- ¿Y tú?
- Yo me quedo en la barra, cuando me anime ya iré ...
- Está bien - dijo no muy convencida, y se acercó a donde había visto al hombre que le había interesado.
Hermione fue a la barra, había dos chicas, que no dejaban de mirar al chico que había cerca, que miraba su copa. Hermione no pudo evitar fijarse en él: guapo, moreno, ojos marrones chocolate, cautivadores, risueños, cara de niño, pero se veía que ya tendría unos 27 ó 28 años ... simplemente, le había gustado. Se sentó en la silla que había a su lado, aunque su propósito no era ligar con él, solo era para cuando Luna mirara creyera que estaba hablando con un hombre y la dejara en paz, pues no era muy dada a bailar.

- Hola - saludó Hermione por educación, y pidió su copa. El chico se volvió a ella ... tenía una mirada que hechizaba y una cara de ángel. Y en un segundo tuvo en completa duda a Hermione, quien había ido decidida a no ligar, y sobre todo a no enamorarse, pues le parecía imposible.
- Hola ... tú tampoco pareces tener ganas de fiesta, eh - ella sonrió
- He sido arrastrada por mi mejor amiga - él sonrió esta vez
- Yo igual. - se volvió - Es aquel, que ahora está bailando con la rubia - ella rió
- La rubia es mi amiga - él la miró a los ojos, mientras reía y ... él también quedó hechizado.
- Se me olvidaba - elevó la mano - Soy Jacob Black - ella le estrechó la mano
- Yo, Hermione Granger - se sonrieron
- ¿Ruptura?
- Separación, más bien. ¿Ruptura?
- Sí ... con Leslie - volvió a mirar la copa - Llevaba 3 años con ella
- Yo llevaba 14 años con el mío - miró la copa, y recordó lo que Harry le había dicho: iba a ir a divertirse, a ligar - Pero bueno, dejémoslos, esta noche es para olvidarlos
- Tienes razón - levantó su copa para hacer un brindis - Por nosotros, y no los capullos de nuestros ex - ella rió, y brindó.
Se pasaron horas hablando, bebiendo y riendo. Hasta que Luna llegó con el amigo de Jacob, sonriente, pues había conseguido una cita con él.
- Bueno, Hermione, me encantaría volver a verte
- A mí también, Jacob. - se dieron los números, se sonrieron, y se dieron dos besos. Cuando se fueron a dar el segundo, delante de sus amigos, el tiempo se ralentizó, y se besaron en las comisuras de los labios. Se acababan de conocer, pero se habían gustado, simplemente, como decía Luna: había entrado.

- ¿Qué ha sido eso, Hermy? - preguntaba Luna emocionada de camino a casa, pues realmente le gustaba la idea de que su mejor amiga se olvidara del imbécil que la hacía sufrir.
- Simplemente, hemos estado hablando
- ¡JA! Porque su querido amiguito, Max, y yo no os hemos dado más tiempo - Hermione rió, con esa risa angelical que tenía antes de que Draco se lo llevara todo - ¿Qué acabas de hacer, Herms?
- Reír - dijo confundida
- Me parece que le tengo que agradecer mucho a Jacob, y mucho a Harry por dar la idea de salir esta noche
- ¿Por?
- Has reído, con tu risa verdadera de siempre.
- Luna ... ¿puedo hacerte una pregunta? - dijo evadiendo el tema
- Claro, Herms. Puedes preguntarme LO QUE SEA.
- ¿Alguna vez piensas en Dean? - aquella pregunta la pilló por sorpresa. Herms lo único que quería era saber si alguien pasaba por lo mismo que ella. Mientras que Luna ... fueron 7 años de relación, de los cuales no pudo olvidar ni un solo segundo, tal vez, solo hubiera olvidado parte del último mes. Luna suspiró
- Cada noche. Así que entiendo lo que pasas, Hermione. Entiendo cada palabra que dices, y que no dices, entiendo cada mirada perdida, cada sentimiento oculto y no oculto que tienes ... lo entiendo todo. Porque yo también sé lo que es encontrarte por la calle al que fue tu novio, el que fue el único para ti, el amor de tu vida, con otra que no eres tú, sé lo que es verle besándose con otra, sé simplemente lo que se siente al verle ... las inexplicables ganas de salir huyendo, de no verlo, de pegarle, de no hablarle, de no existir en ese momento, de que el mundo se derrumbe con una sola mirada, y a la vez las ganas de no dejar de mirarle a los ojos, de besarle, de abrazarle, de volverlo a tener en tu cama, de volverle a oír decir que te quiere ...  conozco todos eso sentimientos, Hermy, y sé lo que sufres. Pero mírame, ya no soy un alma en pena, ya me fijo en otros, ligo con otros, ¿y qué si te ha gustado Jacob? Eres una mujer libre.

Aquella noche, Hermione tardó en dormirse, pues había una voz razonable en su cabeza que le decía que Luna tenía razón, que era libre, que podía estar con cualquier hombre, y otra voz que no la dejaba en paz diciéndole que nunca sería libre, pues siempre le pertenecería a Draco. Y ante aquella voz de la razón, y la otra de la verdad, peleando, pudo caer derrotada y dormir, deseando solo ver a alguno de sus mejores confidentes, en especial Harry, aquella mañana para poder hablarlo con alguien.



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