Historia al azar: ¿Es Odio o Amor?
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La dama me ama » Capitulo 1
La dama me ama (ATP)
Por MeryAnnGrace
Escrita el Viernes 17 de Febrero de 2012, 19:50
Actualizada el Martes 3 de Julio de 2012, 19:37
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Capitulo 1

Una muchacha de cabello rojo oscuro, largo y muy espeso, con unos ojos verde esmeralda, nariz respingada hacia arriba, cejas finas, labios gruesos, pecas cubriendo el puente de su nariz y sus mejillas y unas pestañas largas y abundantes, se encontraba en uno de los compartimientos del tren Expreso de Hogwarts de King's Cross del andén 9 ¾ de Londres. El tren se había puesto en marcha hacía unos minutos. Se encontraba sola en uno de los compartimientos, con la puerta cerrada y tapada con las cortinas, quería estar sola y llorar en silencio sin nadie que la molestara. Llevaba casi dos años sin hablarle a su mejor amigo, Severus Snape, debido a un conflicto en quinto año en el cuál él la había llamado "sangre sucia". Aún no podía creerlo, ella que pensó que podría cambiar, dejar de lado las artes oscuras que él y sus amigos de Slytherin practicaban. No quería pensarlo pero la mayor parte del tiempo temía que su amigo se convirtiera en un Mortífago y siguiera el camino de Lord Voldemort.

Primero Petunia la abandonaba, la llamaba "monstruo", "bicho raro", y ahora también su mejor amigo seguía su camino y ella el suyo, sabiendo que eran completamente diferentes y quizás no volverían a ser amigos nunca más. Ese día, ese triste día, se sentía igual que su primer día en ese tren camino a Hogwarts, donde, después de una despedida de sus fascinados padres por el hecho de que fuera una bruja y un frívolo adiós de su querida hermana Tuney (el apodo de Lily hacia Petunia), se había encerrado sola a llorar hasta que Severus entró por esa misma puerta a reconfortarla, hablándole de lo genial que era ser un mago, de las casas a las cuales acudirían, y muchas cosas más.

Un revuelo en el pasillo la hizo levantar la cabeza de sus brazos, se encontraba sentada con las rodillas abrazadas a su pecho y sus ojos soltaban torrentes de lágrimas. Logró escuchar un "Alohomora" del otro lado de la puerta, abriéndola estrepitosamente, dejando entrar a tres muchachos, haciendo que el impacto casi los haga caer al suelo, dándose empujones y riendo. El primero de ellos, un joven alto de cabello azabache bastante alborotado, ojos café claros, nariz ligeramente larga, cara delgada y bastante atractivo, el segundo, también guapo, alto, con cabello largo color negro azulado y unos ojos grises que parecían los de un perro siberiano, y el tercero, no tan alto como los otros dos pero parecido, cabello castaño, con algunas cicatrices en el rostro de las cuales casi nadie sabía su nacimiento y ojos color miel con expresión entre dulce y triste. Los reconoció al instante: James Potter, Sirius Black y Remus Lupin.

Al ver quién era la persona que estaba dentro del compartimiento, se quedaron callados y estáticos en su lugar. James logró ver las lágrimas que la chica dejaba rodar por sus mejillas antes de que las barriera con una mano, poniendo su rostro serio, aunque con una pisca de tristeza debido a los ojos colorados por tanto llorar.

-          ¿No entienden la indirecta que significa cerrar la puerta? - preguntó ella poniéndose de pie mientras intentaba alisar un poco su falda blanca que le llegaba a las rodillas, acompañada con una remera verde musgo y unas sandalias plateadas.

Parece un hada, fue lo primero que pensó James.

-          Lo sentimos, Lily - habló Lupin antes que todos, pasando junto a sus amigos para ponerse frente a la pelirroja -. ¿Te encuentras bien? - susurró para que ella escuchara.

Lily conocía aquel grupo que se hacían llamar "Los Merodeadores" como la palma de su mano. Sus líderes eran James y Sirius, más los demás integrantes, Remus y Peter Pettigrew, quien en ese momento no se encontraba. Desde el comienzo de clases en su primer año ellos se habían vuelto los mejores amigos, no iban separados a ningún lado, eran respetados y envidiados por todo el alumnado, en especial las mujeres, exceptuando a Lily y algunos chicos de Slytherin, y eran el dolor de cabeza de la mayoría de los profesores de Hogwarts, incluso a veces el director, Albus Dumbledore. Ella iba al mismo año que ellos, conocía el grupo desde la formación en adelante. Debido a su amistad con Severus, nunca soportó a ese dichoso grupo debido a las bromas que solían hacerle a su mejor amigo, cuando la amistad se rompió siguió detestándolo, pero especialmente a Potter y Black, las dos personas más insoportables que podrían haber pisado Hogwarts jamás. Los detestaba y trataba de evitarlos siempre. Remus era más amable y parecía estar arrepentido de vez en cuando por las cosas que hacían, además era bondadoso, Lily lo veía como un joven dócil y tierno que tenía sus momentos de locura, como todo adolescente. Peter, por otro lado, no tenía idea de su carácter ya que era un muchacho tímido y callado, nunca lo había tratado.

-          Estoy bien - respondió a Remus mientras le regalaba media sonrisa -. No te preocupes.

-          ¿Te importa si nos sentamos contigo? - le preguntó.

¿Cómo decirle que no a esa carita de perrito mojado? Pensó Lily con enfado. Si él se quedaba, también lo harían sus insoportables amigos.

-          Prometemos comportarnos - le aclaró sonriéndole.

-          De acuerdo - miró detrás de Remus y dijo a Sirius: -, pero cierra la puerta. No quiero que me vean con ustedes dos.

Remus soltó una risita que se cayó con una mirada fulminante de sus amigos.

Lily volvió a sentarse en su lugar y obligó a Remus a sentarse a su lado, después de que hubieran acomodado sus baúles, para que no lo ocupara alguien más. James se colocó justo frente a ella con Sirius a su lado, después de que éste cerrara la puerta, claro. La pelirroja tomó su mochila y la colocó en su regazo, se acomodó de costado y apoyó su frente en la ventanilla del compartimiento, viendo el paisaje, sumida en sus cavilaciones. Como siempre, James se le quedó viendo embalsamado por unos largos minutos, apreciando la manera en que su cabello caía por su rostro, cómo movía sus dedos temblorosos, la manera en que sus pestañas se cerraban de vez en cuando, negándole la vista de aquellos hermosos ojos verdes.

-          ¡Hey, James! - lo llamó Sirius a su lado - ¡Mira quién esta ahí! - y apuntó a la puerta.

Él y Lily se giraron a ver, encontrándose con un joven pálido y delgado, de hombros redondos, pelo muy negro y algo largo, ojos con la impresión de túneles negros y vacíos, nariz ganchuda y porte y caminar nervioso. 

-          ¡Es Quejicus! ¡Te extrañé en el verano! - gritó Sirius, logrando risas de los chicos fuera del compartimiento.

James miró a Lily unos segundos y siguió la dirección de su mirada, parecía mirar a Snape con decepción y tristeza.  

-          Canuto, déjalo ir - le dijo a su amigo, ganándose la mirada interrogante de sus dos amigos y la chica pelirroja.

-          ¿Qué dijiste? - preguntó Sirius como si no hubiera escuchado bien.

-          Lo que escuchaste, déjalo - y le susurró en el oído, sin que nadie escuchara -. Lo molestaremos mejor en Hogwarts.

Su amigo dejó entrever una sonrisa malévola.

Ambos se callaron y sintieron la mirada inquisidora de Evans en sus rostros, se cruzaron de brazos al mismo instante y le devolvieron la mirada, con una ceja perfecta alzada.

-          Déjenlo en paz, él no les ha hecho nada malo - defendió la pelirroja después de que Snape desapareciera.

-          ¿Lo defiendes después de lo que te dijo en quinto año? - preguntó Sirius.

-          Si, si, lo defiendo, ¿y qué? Ustedes son iguales a él, arrogantes e idiotas.

-          Te llamó "sangre sucia" en frente de todos - habló James enfadado.

El recuerdo de aquella escena la perturbaba pero escucharla de los labios de ignorante de James logró hacerla estremecer.

-          Tú comenzaste todo cuando te acercaste a molestarlo, todo fue tu culpa, Potter - lo culpó mirándolo fijamente -. Tenías que llegar con tu… placer por llamar la atención, actuando como todo un presumido, lo atacaste sin razón, ¡lo humillaste! ¡Y no puedo creer que casi sonrío en esa ocasión! - eso último lo dijo más para su persona - Yo… por Merlín, Severus me odia por tu culpa.

-          ¡Oye, él también trató de encantar a James en ese momento! ¡Tenía que defenderse! - acotó Sirius.

James se sintió por un momento mal por lo que había hecho, en parte sí había actuado como un "idiota arrogante", pero siempre que Lily estaba cerca él terminaba haciendo el ridículo. ¿Cómo evitarlo? Ella había estado allá, sentada en la laguna, con los pies en el agua, disfrutando de la tarde, mientras Quejicus la miraba desde el otro lado, hipnotizado, con expresión de… cariño. Sirius le había dicho que estaba aburrido y él, con solo quince años, había querido lucirse. Lamentaba muchas cosas de su niñez, mayormente las que había hecho a Lily llorar o enfadar, aunque por un lado era lindo cuando se enojada, pero no lamentaba ninguna de las cosas hechas a Severus, sabía que él albergaba sentimientos profundos hacia Lily y no soportaba verlos tan unidos. Si, lo admitía, la pelirroja lo traía loco desde su primer año.

-          Lo lamento, ¿si? - se disculpó el chico de gafas, que en ningún momento había dejado de verla.

Ella no dijo nada sino que bajó la cabeza aún seria y miró a la ventana de nuevo.

El carrito de comida del Expreso Hogwarts pasó a los minutos, rompiendo el silencio que se había provocado en el compartimiento. Lily se había acurrucado contra la ventana, Remus leía atentamente un libro de Encantamientos, Sirius había caído dormido y James estaba concentrado en sus pensamientos mientras jugaba con su snitch dorada. Al instante en que el aroma a dulces invadió el lugar, Black se levantó de un salto y sacó algo de dinero de su bolsillo para comprar una enorme cantidad de dulces: grageas de todos los sabores, bolas de chocolate, droobles, ranas de chocolate y algunos calderos de chocolate. Cuando entró con todos esos dulces, James y Remus sonrieron de felicidad y lo ayudaron a dejar todo en sus asientos.

Comieron con fruición, bromeando, lanzando carcajadas, jugando con las ranas, intentando por todos los medios sacarle una sonrisa a Lily, pero sin obtenerlo. Después de unos minutos, James tomó un caldero de chocolate entre todo el montón de comida y se inclinó un poco, acercándose a la pelirroja, quien escondía el rostro con su cabello. Distinguió una gota brillante cayendo desde su ojo esmeralda y James lo atrapó en su mejilla, haciendo que la chica lo mirara asustada por la intromisión.

-          Lo siento - se disculpó y quitó su mano -. Ten - y le entregó el caldero de chocolate -. No le hicimos nada, cómelo.

Ella lo miró unos segundos y después lo tomó, tenía las manos pálidas y algo temblorosas aún.

-          Gracias - agradeció volviendo a mirar el paisaje, jugando con el caldero en sus manos.

James no volvió a erguirse sino que se quedó allí, más cerca de ella, inhalando su perfume con olor a jazmines.

-          Escuché que recibirás el Premio Anual al llegar a Hogwarts - trató de entablar conversación.

-          ¿Lo dices solo porque sé que tú también recibirás uno? - preguntó con un dejo de ironía.

-          ¿Siempre piensas lo peor cuando te hablo, Evans? - quiso saber, frunciendo el ceño. Ella lo miró pero, antes de que pudiera contestar, la interrumpió -. De hecho, solo quería felicitarte. Todos saben de tus "extraordinarios" en Pociones y Encantamientos.

-          El profesor Slughorn es muy amable conmigo, supongo que eso lo hace más llevadero, y el profesor Flitwick también.

-          Además ser parte del Club de las Eminencias, del profesor Slughorn, te ha hecho bastante "famosa" en Hogwarts, ¿verdad? - ella sonrió a medias, logrando que el corazón de James pegara un salto -. Eres su alumna preferida, me atrevo a decir.

-          No lo creo así, él… tiene muchos favoritos, lo sabes - dijo con modestia, encogiéndose de hombros -. Es uno de los mejores profesores. Pero… ¿sabes algo?

-          ¿Qué? - inquirió James, feliz de poder hablar tranquilamente con ella sin necesidad de discusiones.

-          Siempre me pregunté por qué tú, Sirius y Remus no son parte del grupo - él la miró confundido -. Quiero decir, Los Merodeadores son famosos en Hogwarts tanto dentro de las aulas como fuera, además tú eres el capitán del Equipo de Quidditch de Gryffindor.

-          Si, supongo, pero prefiero no ser parte de ese club, es algo… - pero se cayó al ver la cara de Lily -, no digo que sea malo - se retractó al instante -, pero no nos llevaríamos muy bien con Slughorn como tú, ya sabes… digo, es más para personas de la "excelencia", inteligentes y todo eso, ¿entiendes? Desde luego que cuando digo "excelencia" me refiero a…

Lily soltó una risita al verlo trabarse tanto al hablar, podía ver como se pasaba una mano por el cabello, demostrando su ansiedad.

-          James, ya cállate - habló Sirius a su lado al momento que hacía un globo con su drobble, haciendo que su amigo lo mirara -. Harás el ridículo si sigues hablando.

Remus y Sirius soltaron una carcajada al ver como James se ponía colorado, logrando que volviera a apoyar la espalda en su asiento, intentando taparse un poco con su cabello alborotado. Al mismo tiempo que él se sonrojada, la pelirroja se llevó el caldero a la boca para ocultar una sonrisa y miró a otro lado, tratando de no soltar una carcajada al ver al famoso James Potter, el buscador de Gryffindor, el chico que se las daba de valiente, sonrojarse y ponerse nervioso.

Después de varios minutos, decidieron que debían comenzar a vestirse con el uniforme por lo que dejaron a Lily sola en el compartimiento mientras los chicos buscaban otro vacío para vestirse. Ella se vistió con una falda gris que le llegaba más arriba de la rodilla, camisa blanca, corbata de rayas rojas y amarillas, y un suéter ajustado. Unos compartimientos más alejados, tres chicos se vestían desastrosamente, con las corbatas sueltas y las camisas fuera del pantalón, sin ningún tipo de abrigo. Una vez ya todos listos, volvieron a su compartimiento, encontrándose a Lily en ese momento de espaldas, poniéndose de puntillas para alcanzar su baúl encima de los asientos, logrando que su falda se levantara un poco más debajo de su trasero. James les cerró la puerta en la cara de Sirius y Remus para taparles la vista y se acercó a ella para ayudarla a bajar su equipaje, celoso porque sus amigos hubieran visto lo mismo que él. Volvieron a entrar en el momento en que Lily le agradecía a James para sentarse en su lugar con las piernas cruzadas, sin siquiera darse cuenta de aquel pequeño disturbio.

-          Eres un idiota, cornamenta - le susurró Black después de tomar asiento.

-          Igual tú - respondió sin prestarle atención.

Cambiando de tema, Remus habló:

-          ¿Tienen idea de dónde esta Peter?

-          Cuando entramos no lo vimos y después nos encontramos contigo, debe haber parado en algún otro lado - respondió James.

-          Supongo que lo encontraremos en la habitación - dijo Sirius encogiéndose de hombros, comiéndose la última gragea -. ¡Oh, que asco! - la escupió al instante - ¡Me tocó una de coles!

-          Siempre te tocan los peores, canuto, admítelo - soltó Remus dándole una palmada en el brazo.

-          ¿A mí? ¿Acaso no recuerdas la vez que te tocó la de callos?

-          ¿Y la de cera de oído? - acotó James, riendo.

-          ¿Y la de hígado?

-          ¡La peor fue de moco!

-          ¡Ya, chicos! - exclamó Lily haciendo una mueca de asco - ¡Cállense, me harán vomitar!

Se miraron entre ellos, Sirius tomó la bolsa con dulces y se la extendió.

-          Te toca, veamos que sale para ti - la retó.

-          Claro que no - se negó rotundamente -. Después todo lo que dijeron, creo que paso.

-          Vamos, Evans, no seas cobarde - Lily miró a James con las cejas alzadas.

-          ¿Perdón? ¿Cómo me llamaste?

-          Te llamé "cobarde" - repitió provocándola apropósito.

Ella se le quedó mirando, asintió con la cabeza mientras fruncía la boca y después tomó la bolsa de Sirius de donde sacó dos grageas, le extendió una a James.

-          Si yo lo hago, también tú - aclaró al ver que éste la miraba.

-          Bien - aceptó y tomó su dulce.

-          A las tres - dijo Remus, dejando a un lado su libro para verlos -. Uno, dos, ¡tres!

Se lo metieron en la boca al mismo tiempo y masticaron unos segundos.

-          ¡Oh, Merlín! - James escupió el dulce - ¡Era de espinaca!

Sirius y Remus se quedaron viendo a Lily con la boca abierta, no parecía asqueada más bien lo disfrutaba.

-          ¿Qué sabor te tocó? - preguntó James después de llevarse a la boca una rana de chocolate, sacándose el horrible sabor.

-          ¡Fresa! - respondió con una sonrisa en el rostro.

-          Suertuda - susurró Sirius.

Después de unos minutes al fin sintieron como el tren reducía la velocidad hasta detenerse completamente, esperaron a que el pasillo se vaciara, tomaron sus baúles, ofreciéndose Remus a llevar el de Lily, y salieron. Una vez en tierra firme, cuando Lily se distrajo mientras buscaba los carruajes mágicos, James se acercó a Remus y le susurró en el oído:

-          Eres genial, lunático - él lo miró sin entender -. Eres amigo de Lily y en base a eso pudimos estar con ella en el tren, gracias. Eres el mejor - y volvió la vista a la pelirroja, quien estaba de espaldas a ellos esperando un carruaje.

Remus sonrió con algo de tristeza disimulada.

-          ¡Ann! - gritó Lily en un momento, levantando la mano para llamar la atención - ¡Ann!

Una chica de cabello dorado se giró y trabó su mirada con la de la pelirroja.

-          ¡Lily! - y sonrió de oreja a oreja.

Se fue acercando cada vez más y los chicos pudieron verla mejor, trataba de una muchacha rubia, ojos negros como la noche, más alta que Lily y con curvas mucho más pronunciadas y cara ovalada. James logró escuchar un pequeño gruñido de parte de Sirius y soltó una carcajada.

-          No te vi en el tren, Lily - comenzó a hablar la chica llamada Ann -. Creí que estarías con nosotras.

-          Lo siento, quería estar sola - se disculpó ella.

-          ¿Y qué haces con ellos? - preguntó en un susurro para que los chicos no escucharan -. Creí que no te agradaban.

-          No me agradan - aclaró -, pero entraron al compartimiento y tuve que dejarlos.

-          ¡Merlín le da pan al que no tiene dientes! - exclamó alzando los brazos al cielo.

Los tres chicos miraron sin entender mientras Lily se sonrojaba.

-          No hagas eso - le bajó los brazos bruscamente -. Esto no significa nada, siguen siendo los mismos ignorantes y presumidos chicos de siempre, ¿okey?

Ann no respondió.

Se subieron a un carruaje los cinco juntos. En el camino los únicos que entablaron una conversación fueron Ann, Sirius y Remus, hablando acerca de la fiesta que se haría pronto junto a la Academia Durmstrang y Beauxbatons para festejar los mil años que llevaban siendo escuelas hermanas. La fiesta se llevaría a cabo en Hogwarts, en el Gran Comedor, tendría como tema los años 50 y se haría en unos meses. Ann parecía entusiasmada, según lo que Lily escuchaba, había alquilado un vestido en una tienda y su madre le había prestado unos zapatos.

-          ¿Y tú que usarás, Lily? - le preguntó la rubia.

-          No tenía planeado asistir a la fiesta - respondió encogiéndose de hombros.

-          ¿Qué? ¿Por qué?

-          No lo sé, no tengo ánimos ahora.

-          Vamos, Lily, ve - le tomó una mano -. Te vas a divertir, además podrás conocer algún chico guapo. Imagina al hombre de tu vida vestido de El Rey, tu cantante favorito.

-          Oh, si, claro - dijo ella con sarcasmo -. Y también subirá al escenario y me cantará "Pretty Woman", tal como en mis sueños, ¿verdad?

-          Todo puede pasar - aclaró Ann tragándose una carcajada.

La pelirroja la empujó con su hombro y ambas rieron.

-          ¿Eres fan de Elvis Presley? - preguntó Remus interesado.

-          ¿Fan? Ni siquiera un fan puede saber todo lo que Lily sabe sobre Elvis, parece más El Rey en versión mujer - soltó Ann -. Sabe absolutamente todas sus canciones, conoce su vida, sus gustos.

-          ¿Elvis Presley? ¿El tipo que murió en agosto de este año? - se interesó Sirius.

Remus y Ann le dirigieron una mirada de reproche al ver como Lily se tapaba el rostro con una mano, triste.

-          Recuerdo que le envié una carta a Ann ese día - habló ella con la voz entrecortada -. Mis padres intentaron ocultármelo, no me dejaron ver televisión y me distrajeron con ir a dar un paseo o algo - sonrió sin rastro de felicidad -. Esa tarde, mientras ellos trabajaban, Petunia me lo dijo. Sé que quizás fue una exageración por alguien que ni me conocía pero no pude evitarlo y me la pasé llorando el resto del día.

-          Cuando la leí a la carta me di cuenta que estabas muy mal así que te respondí al instante, aunque sabía que la carta tardaría un tiempo en llegar - volvieron a juntar sus manos -. Esa hermana tuya no tendría que habértelo dicho así, seguramente te lo gritó.

-          Tuney no es tan mala como todos creen, Ann - defendió Lily -. Ella… no lo hizo con mala intención, no fue su culpa.

-          Como digas…

Al llegar una vez a la entrada de Hogwarts, se bajaron de los carruajes y caminaron hasta llegar al Gran Comedor, preparados para el festín de bienvenida de todos los años. Lily se separó de los chicos y se fue con Ann y sus demás amigas, se sentaron juntas, cerca los lugares donde estarían ubicados los de primer año ya que Lily era prefecta y debía acomodarlos al final de la cena para llevarlos a la Sala Común. James, Sirius y Remus encontraron a Peter y se ubicaron a unos cuantos asientos de distancia de la pelirroja, a pedido de James. El comedor era un hervidero de murmullos y risas hasta que las puertas se abrieron de par en par, dejando entrar dos filas largas de estudiantes de once años, quienes miraban el lugar con los ojos abiertos y expresiones de sorpresa y fascinación. Todos los profesores estaban ubicados en su mesa y en frente una silla donde estaba el Sombrero Seleccionador. Después de la ceremonia y un pequeño discurso del director Dumbledore, las mesas comenzaron a llenarse por arte de magia de comidas, postres, bebidas y demás.

Mientras comían, James giró repetidas veces la cabeza en dirección al lugar donde estaba Lily. Ella parecía muy entretenida hablando con los más jóvenes, presentándose, hablándoles, riendo con ellos, se veía cómoda en aquel papel de prefecta y madre. Ella será la madre de mis hijos, se dijo James con seguridad mientras sonreía.

-          ¡James! - lo llamaron, haciendo que volteara la cabeza - ¡Te estamos hablando!

-          Lo siento, Sirius - se disculpó pasándose una mano por el cabello -. ¿Qué sucede?

-          Mira eso… - y le apuntó con un movimiento de cabeza a la izquierda, del otro lado de donde estaba Lily.

James giró la cabeza y se encontró con las gemelas Baghshot, dos jóvenes de cabello castaño claro y ojos azules, que en ese momento lo estaban mirando.

-          ¿Qué tal? - habló él mientras les daba esa sonrisa que siempre le servía con las chicas.

Ambas soltaron una risita y bajaron la cabeza.

-          Hola James - la saludó una de ellas, Judie.

Sirius le sonrió a la otra gemela, Vivian, logrando que se sonrojara.

-          ¡Atención todos! - habló Dumbledore, todas las cabezas se giraron a verlo -. Me gustaría hacer un último anuncio antes de que vayan a sus camas. Como director de la escuela tengo el honor de entregar este año a dos personas el Premio Anual dentro de los cursos de último año - otra vez un murmullo se alzó por todo el comedor.

James se dio cuenta de cómo Lily bajaba la cabeza sonrojada al mismo tiempo que se escondía en el hombro de una chica a su lado de cabello color chicle.  

-          Por ser una de las mejores prefectas de Hogwarts, notas sobresalientes en todas las materias, en especial Encantamientos y Pociones, y ser un ejemplo para sus compañeros, la señorita Lily Evans.

El comedor se llenó de aplausos, en especial por los más pequeños ya que Lily los trataba como si fueran sus hermanitos, mimándolos y ayudándolos siempre. Los profesores también aplaudieron con una sonrisa en el rostro y se escucharon varios silbidos de parte de los varones cuando Lily se puso de pie de su lugar para acercarse al director. A James volvieron a atacarlo los celos al darse cuenta que la falda de Lily le llegaba más arriba de las rodillas, a diferencia de otros años donde la había usado correctamente. Le dieron ganas de correr hacia ella y taparla con su abrigo, pero se contuvo. Dumbledore estiró su mano hacia ella pero Lily la ignoró y saltó a sus brazos, abrazándolo por el cuello, logrando que algunos profesores abrieran los ojos sorprendidos mientras que otros, entre ellos Flitwick, se llevaran una mano a los labios, controlando el llanto.

-          Muchas felicidades - dijo el director entregándole un trofeo y una insignia.

-          Gracias - tomó ambas cosas, volvió a abrazarlo y se alejó hasta su asiento con una sonrisa y sus mejillas rojas como su cabello.

Dumbledore se aclaró la garganta y siguió hablando:

-          El siguiente Premio Anual es para el capitán del equipo de Quidditch de Gryffindor, un alumno problemático pero de estupendas notas, brillante e ingenioso, el señor James Potter.

Esta vez los aplausos fueron mayormente de las chicas, sumando todos los que conocían a James, a excepción del grupo de Slytherin de Snape, Lucius y otros. Incluso los profesores parecían aplaudir felices a pesar de todos los problemas que el joven solía causar cada año que venía a Hogwarts. El chico de gafas se giró a ver a Lily y la encontró mirándolo mientras aplaudía pero sin expresar ningún tipo de sentimiento en tu rostro, totalmente neutral. James le guiñó un ojo, haciendo que las mejillas de la chica se volvieran a sonrojar.

-          ¡Si! - vitoreó Sirius poniéndose de pie al mismo tiempo que su mejor amigo - ¡Eso es! ¡Uh! - el aludido no pudo evitar reír al ver que Sirius aplaudía y aclamaba como si su vida dependiera de ellos.

Llegó frente a Dumbledore y estrechó su mano pálida y envejecida.

-          Felicidades, Potter - y le sonrió con una cálida sonrisa.

-          Gracias, profesor.

Cuando lo soltó, pudo sentir como alguien se le colgaba en la espalda. El comedor estalló en carcajadas al reconocer de nuevo a Sirius, quien se ofreció a llevar el premio para levantarlo con una mano, mostrándoselo a todo el público presente. James también comenzó a reírse como loco al ver que su amigo bailaba al estilo disco mientras él saludaba a los profesores, los cuales se tapaban el rostro, negando con la cabeza, algunos serios y otros intentando por todos los medios no reírse.

-          Señor Potter, baje al señor Black se inmediato - le pidió McGonagall.

-          De inmediato - aceptó, viendo como su profesora dejaba ver una sonrisa también.

James pasó un brazo por los hombros de su amigo, se vieron unos segundos y, como si se hubieran leído la mente, ambos comenzaron a bailar de nuevo al estilo disco mientras cantaban:

-          ¡It's fun to stay at the Y.M.C.A.! ¡It's fun to stay at the Y.M.C.A.! - parecían dos locos bailando allí arriba mientras el profesor Dumbledore los miraba divertido. No recordaban el resto de la letra por lo que empezaron a tararearla - ¡Ta na na na na na ta na na na na na! - y mientras seguían cantando y bailando se fueron bajando del escenario, escuchando las carcajadas poco contenida de todo el alumnado más la mayoría de los profesores.

Una vez sentados en sus lugares, el director tuvo que esperar unos minutos, serenándose, para poder pedir silencio.

-          Gracias por ese agradable espectáculo, señor Potter y señor Black - habló, los mencionados se pusieron de pie de nuevo e hicieron una reverencia, provocando algunas pequeñas risas -. Creo que ya no hay nada más que decir. Los invito a volver a sus Salas Comunes donde los esperan sus camas. Nos veremos mañana en la mañana.

James miró como Lily se ponía de pie para dirigir a todos los chicos de primero de Gryffindor, la había visto reírse mientras bailaba pero, al darse cuenta que él la miraba, había tapado su rostro con su cabello. Remus tuvo que dejarlos para ayudar a Lily. James, Sirius y Peter apresuraron el paso para ser los primeros en llegar al retrato de la Dama Gorda quien no los dejó pasar debido a que no sabían la contraseña.

-          ¡Pero acabamos de llegar! - se quejó Sirius.

-          Lo siento, chicos, deberán esperar a alguien que la sepa - aclaró con voz firme el retrato.

-          ¡Suban despacio, no empujen! - se escuchó la voz de Lily a sus espaldas.

Los tres se giraron, encontrándose en ese momento con Lily, Remus y una enorme cantidad de estudiantes de primero.

-          Con permiso, Potter - dijo la pelirroja pasando a su lado, se colocó frente a la Dama Gorda y dijo: -. Tentácula venenosa.

-          Correcto - y se hizo a un lado.

Pasaron por el retrato, adentrándose en una sala ocupada por sofás, librerías, mesas, sillas, una chimenea y dos escaleras, cada una llevaba a las habitaciones divididas entre hombres y mujeres. Lily y Remus terminaron de explicarle algunas cosas sobre los horarios y reglas a los alumnos nuevos y dejaron que se dirigieran a sus habitaciones. La Sala Común comenzó a llenarse poco a poco con los alumnos que se acomodaban para charlar, contarse historias de las vacaciones, saludarse, mientras que otros se iban directo a sus habitaciones para dormir. Mañana temprano comenzaban las clases. Los Merodeadores se encontraban en unos sofás, Sirius y James sentados en uno mientras que Remus y Peter ocupaban cada uno un individual.

-          Lo que hicieron en el comedor fue estupendo, chicos - los felicitó Remus, por primera vez dejando de lado lo que leía para verlos -. Puedo asegurarles que incluso Dumbledore se reía.

-          Y Lily también se reía, James - le dijo Sirius a su amigo.

-          Me detesta - fue lo único que dijo.

Los cuatro voltearon a ver a la pelirroja, se encontraba de espaldas hablando con Ann y la chica de cabello rosado, ocupando entre las tres un sofá en frente de la chimenea que lograba hacer que el cabello de Lily pareciera más rojo de lo que era. Casi todos en Hogwarts estaban locos por Lily Evans, no solo por su irresistible atractivo sino también porque era lo que una persona necesitaba: hermana, amiga, madre. No juzgaba nunca a las personas, a excepción de Los Merodeadores de vez en cuando. James estaba seguro de que ella siempre veía lo mejor de las personas, incluso con los de Slytherin, no le gustaban los enemigos, era justa, había defendido a Snape después de haberla llamado "sangre sucia", pero no era ninguna tonta, ella podía llegar a darte hasta una tercera oportunidad, pero desde allí si sigues decepcionándola, quizás pierdas su confianza y afecto para siempre, aunque nunca te trataría con desprecio o maldad. Solo James era capaz se sacar lo peor de Lily Evans, y si que se merecía las fuertes palabras de la pelirroja. Como había dicho antes, él siempre terminaba haciendo el ridículo frente a ella, no podía evitarlo, y se arrepentía de algunas equivocaciones, tenía diecisiete años, ya estaba empezando a madurar, aunque todos necesitan un momento de infantilismo, como en el Gran Comedor. Esa clase de bromas, las que no implicaban hacer pasar el ridículo a nadie o lanzar maleficios a otras personas, eran las que haría ahora, ya no más maltratos. Pero Los Merodeadores no eran conocidos como malas personas, más bien eran los más populares de Hogwarts ya que eran amigables y divertidos, las bromas más pesadas solamente se las hacían a los de Slytherin y por eso los odiaban. Pero si de amistad y confianza se trataba, James, Sirius, Remus y Peter eran los mejores.

-          No te detesta - lo confortó Remus, James lo miró -. Ella… - pero no se le ocurrió nada que decir -. No te detesta.

Sirius ocultó una sonrisa y volvió a hablar:

-          No entiendo por qué estás tan atraído por ella. Te insulta cada vez que intentas hablarle, no gira ni siquiera una vez a verte, no te presta atención, en resumen: ¡te ignora!

Pero todo eso que decía Sirius era lo que le gustaba de Lily, el simple hecho de que no le prestara atención lograban que él hiciera lo que fuera para que lo mirara. Aunque si… había ocasiones en la que se cansaba de intentar y buscaba a alguna de las admiradoras que tenía detrás.    

-          Estoy seguro de que ella no me odia, apuesto lo que sea - aclaró confiado mientras la veía de nuevo. Ella estaba de perfil, mirando a Ann, y sonreía -. Se muere por mí, lo sé, lo presiento.

-          Quizás tengas razón, pero eso es muy, muy en el fondo - habló Peter por primera vez.

-          Lo sé, pero al algo es algo.

Después de unas horas, la Sala Común se vació.

-          ¡Vamos, Claire! - llamó la voz de Lily a la chica de cabello rosa y ojos violetas - Es hora de ir a la cama.

-          De acuerdo - respondió ella y se puso de pie.

Los Merodeadores admiraron a la muchacha que vestía el uniforme de Hogwarts acompañado con unas botas en lugar de zapatos. Parecía una chica que no le gustaba seguir las reglas, tal como ellos. Vieron como Lily, Ann y Claire subían las escaleras a las habitaciones de chicas y decidieron hacer lo mismo por lo que se pusieron de pie, estiraron sus músculos tiesos y subieron a la habitación de chicos donde dormían solo ellos cuatro. En cuanto James se acostó, lo primero y último que tuvo en su mente antes de dormir fue la hermosa pelirroja, con pecas en la nariz y ojos esmeraldas.  


La canción "Y.M.C.A." fue escrita en 1978, un año después de 1977 que es cuando Lily y James hacen su último año en Hogwarts, pero me pareció gracioso ponerla. 



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