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No sólo los polos opuestos se atraen. » Un ángel llora.
Historia terminada No sólo los polos opuestos se atraen. (R13)
Por Bere
Escrita el Miércoles 15 de Febrero de 2012, 00:27
Actualizada el Sábado 21 de Julio de 2012, 02:41
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Un ángel llora.

-¡Aquí no hay nada, canuto! - Exclamó Lunático lleno de frustración luego de que recorrer la vieja y abandonada cabaña durante dos horas. -¿Estás seguro que es el lugar correcto?
-Sí. Este es el lugar. - Contesté por milésima vez. 
-Quizá haya sido una broma. - Sugirió mi amigo sentándose en el sofá. 
-Sí, o Voldemort descubrió que nos iba a dejar información. Pero de cualquier modo ya no hay nada que hacer aquí, así que no sé tú, pero yo me voy. -Anuncié sacudiendo el polvo que había caído en mi capa. 

Quería regresar a casa lo antes posible porque tenía un mal presentimiento. Lo tenía desde que le había prometido a Leila que llegaría a tiempo para la cena y me había marchado dejándola sentada en la mesa, con una mirada ansiosa y preocupada. Aunque quizá era solo que ella me había traspasado sus nervios. De cualquier modo no me sentiría bien hasta regresar a casa y abrazar a mi esposa y a mi hijo.

Convencí a lunático de que pasara a cenar a mi casa, de modo que acordamos aparecernos en mi jardín, al cual yo llegue primero por cuestión de segundos y lo primero que vi, no fue mi casa. Sino la marca tenebrosa sobre esta. Corrí hacía el interior y abrí la puerta de la entrada de un empujón. 

-¡Leila! - La llamé con todo el aire de mis pulmones, pero en lugar de encontrarla a ella encontré a  cornamenta que se levantaba de uno de los sillones y avanzaba hacía mi. - ¿Qué a pasado?
-Está en San Mungo.  - Contestó con la expresión más fúnebre que jamas le había visto. -Lily esta con ella. 
-¿Qué? ¿Por qué? ¿Y Anthony? ¿Está con ella? - Hablaba tan rápido que James tardo unos segundos en entender lo que le pregunté. 

Noté en su mirada y en la manera en que suspiró que aquella era la última pregunta que quería oír. Acortó aún más la distancia entre nosotros y me puso una mano sobre mi hombro. Sentí que algo dentro de mi se desgarraba y él lo notó. Así como yo noté que él buscaba las palabras correctas para darme una noticia que muy dentro de mi ya conocía, aunque me negaba a creerla. Sin embargo, su silencio lo decía todo. 

-¡No! ¡No! ¡No es verdad! - Volví a correr, pero ahora escaleras arriba y del mismo modo en que abrí la puerta de la entrada abrí la de la habitación de mi hijo. Solo para encontrar el suelo lleno de sangre. 

Sabía que era inútil pero aún así no me importó, arrojé todas las cobijas y las mantas que había en la cuna, esperando encontrar a Anthony dormido en ahí. Pero él no estaba. El dolor, la ira y toda clase de sensaciones enfermizas y grises se apoderaron de mi. No supe en que momento me puse a patear, golpear y arrojar todo lo que había en la habitación a las paredes de la misma. De hecho, fui consciente de que lo estaba haciendo hasta que los brazos de Cornamenta me rodearon fuertemente impidiendo que siguiera destrozando el lugar. Mi amigo masculló algo pero yo no lo escuche. Intenté zafarme de él durante unos segundos pero luego perdí todas las fuerzas y caí de rodillas al suelo, llorando como no lo había hecho nunca. Seguramente resultaba tan patético como un niño pequeño... al pensar en un niño me bino a la mente la imagen de mi hijo. 

James cambio de lugar, de modo que ahora no me abrazaba por la espalda sino de frente, lo abrace torpemente y con tanta fuerza que sentí que le hacía daño pero él no se quejó. Noté que la rodilla de alguien chocaba contra mi espalda y que una mano me presionaba el hombro. Fue hasta ese momento que recordé la presencia de lunático. Levante la mirada para verlo, pero una fotografía que colgaba de la pared atrapó mi mirada. Ahí estaba sonriendo junto con Anthony y Leila. ¡Leila! me había olvidado de ella

-Va... vamos a San Mungo - Dije apartándome de Cornamenta y tomando la mano que lunático me ofrecía para ponerme en pie. 


Cuando entramos a la habitación donde estaba Leila ella estaba llena de vendas, acostada en una camilla, con los dedos de sus manos entrelazados en su vientre, ella estaba mirando el techo, su rostro estaba relajado, tenía la mirada perdida y unas gruesas lagrimas resbalando por sus mejillas. Noté que Lily que estaba sentada a su lado, al verme, acompañado de otra frase, dijo mi nombre. Leila la miró y luego a mi. Nuestras miradas se encontraron durante un segundo. Un segundo que basto para que su rostro se crispara y Leila comenzara a llorar desconsoladamente cerrando fuertemente sus ojos. Se abrazo el estomago y cuando la abrace noté que todo su cuerpo estaba tenso. 

-Tranquila amor, tranquila - le susurré aunque sabía que eso no serviría. 

Entendía lo que ella sentía porque yo tambien lo sentía. Yo tambien estaba hecho polvo por nuestro niño. Sin embargo yo tenía que ser fuerte, o al menos aparentarlo para sacarla adelante a ella. Me acosté a su lado en la camilla y lloré con ella, mientras acariciaba su cabello y ella recargaba su cabeza en mi pecho. Su rostro estaba rojo de tanto llorar y por el mismo motivo se le notaban las venas de las cienes y de la frente. 

-No debe alterarse - Masculló una sanadora que separo alado de la camilla -. Debe descansar para recuperarse de una tortura de ese tamaño. - Insistió la mujer luego de ver que Leila seguía igual - Creo que sera mejor que la anestesie y... 
- ¡No se atreva! - Chilló Leila tan fuerte que hasta yo di un respingo - ¡Vallase! ¡Vallase! 
-Por favor, se esta haciendo daño... - Suplicó la mujer.
-¡Vallase! por favor... - suplico mi esposa entre sollozos abrazándose a mi con todas sus fuerzas. - Sirius, por favor.. dile que se valla. Haz que se valla... - Me pidió ocultando su cabeza en mi pecho, a lo que le ayudo su cabello que le cubrió el rostro.  Sin embargo la enfermera no esperó a que yo le corriera defendiendo el derecho de Leila a sufrir la perdida de nuestro niño. -Y tú... tú también. 
-¿Yo? - Repetí apartando con delicadeza su cabello para verle la cara - Amor, no voy a dejarte sola. Estamos juntos en esto- le recordé besándola en la coronilla. 
-No... yo... fue mi culpa Sirius... yo debí salvarlo... ¡Era mi hijo!... Soy la peor persona del mundo... mi bebééé... mi bebééé... 
-Shhh... Shhh... No fue tu culpa, tú no tienes la culpa de nada. - Canturreé. 
-¡Sí! ¡Sí fue mi culpa! - Chilló mirándome con los ojos hinchados de tanto llorar- Sirius... Oh... Sirius... por favor... di que me perdonaras algún día por haber dejado que mataran a nuestro hijo... a mi pequeño Anthony... ¡Por favor! Dime que algún día... - Suplico con un nivel de voz a penas audible. 
-No fue tú...
-Dímelo, por favor... - me interrumpió - te lo suplico. 
-Esta bien, te lo prometo. 



***



La muerte de mi hijo fue el golpe más duro que la vida me había dado. Sin embargo lo sufrí en silencio. No por orgullo ni por soberbia. Sino por que no era mi estilo llorar mis penas a los cuatro vientos y lo más importante, por que intentaba ser fuerte por ella. Aunque yo sabía que ella podía leer en mi mirada mi dolor callado y ella se culpaba por mi sufrimiento. Agrandando cada vez más el de ella. 

Jamas volví a ver en sus labios una sonrisa. Jamas vi en su mirada ni una chispa de ilusión o algo que se le asemejara a la mirada tan llena de vida y curiosidad que en un tiempo la caracterizara. Hablaba en parafraseo y jamás decía más de seis oraciones en una conversación. 

Se mudó a una habitación de huéspedes de la que rara vez salía y a la que jamas me dejaba entrar. Algo que luego me dijera Lily, podía ser porque el parecido entre Anthony y yo era inmenso y que yo se lo recordaba. Un par de veces forcé a Leila a que me mirara y escuchara, pero siempre con el mismo resultado. Que entrara en una crisis tan fuerte y horrorosa, en las que gritaba cosas sin sentido y lloraba hasta quedarse sin lagrimas y hasta que su rostro se enrojecía tanto que parecía a punto de explotar, y entonces, consciente de que aquello la lastimaba física y emocionalmente, murmuraba "desmaius" y la llevaba cargando hasta su cama donde la arropaba y besaba en la frente antes de cerrar la puerta y sentir que el alma se me desgarraba. 

Ahora me atormentó recordando que durante un pequeño lapso de tiempo la culpé por la muerte de nuestro hijo. Jamas se lo dije a nadie y no fue durante más de una semana, pero no entendía como había preferido salvar a otro hijo que al suyo. Sin embargo, rápidamente me arrepentí de culparla. Estaba bajo presión, acababa de ser torturada y sobre todo, había tomado la decisión correcta. Si hubiese decidido lo contrarío, habría muerto mucha más gente. Cuando lo entendí admiré su fortaleza y lucidez, odiándome por haberla llegado a culpar, a ella que jamas supero la muerte de Anthony Remus y que tampoco salió de aquel terrible y mortífero trance. 

¿Qué por qué no busque ayuda profesional? ¡Lo hice! Busque todo tipo de ayuda e intenté que la aceptara pero ella jamas cedió. Siempre se desaparecía y tenía que ir a buscarla al mismo lugar de siempre. Al cementerio. 

Sin embargo, y pesé a que tengo tranquila mi consciencia, una semana después de que me llevaran a Azkaban, Leila se quito la vida y yo me sentí culpable. Culpable porque no supe como ayudarla. No fue del mismo modo, pero por primera vez entendí perfectamente la culpa que sentía por la muerte de nuestro hijo. 




Hasta aquí llego el fic. El titulo del capitulo es por la canción de Annette Moreno titulada así. 

Y ahora, han de disculpar que ponga aquí los agradecimientos, pero la última vez que los puse en un capitulo separado los moderadores lo eliminaron porque no era un capitulo y así... Pero sería una ingrata si no diera las gracias a quienes se las merecen. 

Primero que nada gracias a mi familia que casi no me interrumpió cuando escribía los capítulos y desde luego gracias a mis amigas que escucharon pacientemente mis dudas sobre esta historia y que me hicieron creer que no era tan tonta como creí al inicio. 

Ahora bien, quizá uno de los agradecimientos más importantes, desde luego a todos los que siguieron esta historia hasta su final, de verdad sin sus lecturas, esta historia no habría tenido razón de ser.

También y por ultimo, pero no menos importante, sino al contrario, un millón de montones de gracias a los que comentaron la historia (y de antemano y anticipado a los que se animen a dejar en esta ocasión su opinión o comentario), pues me sirvieron de impulso para seguir y también me hicieron feliz al dedicar esos segundos o minutos para decirme lo que les pareció ¡Todos los comentarios los valore y agradecí mucho!



Les dejo acá abajo el linck por si quieren leer las demás historias que este intento de escritora ha hecho... Y las cuales agradecería que pasaran y comentaran, estén o no terminadas.  


La Luna, la rosa y el escorpión. 

Lo que soñé mientras te extrañaba.
ONE SHOT Sobre el amor de Severus hacía Lily. 

Lily Potter, la primera Slytherin de la familia. (Mi primera historia)

Scorpius y Lily viajan en el tiempo. (Segunda parte del fic anterior)


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