Historia al azar: Paso a paso.
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Tu Orgullo, Mi Prejuicio (R15)
Por mayilefa granger
Escrita el Lunes 7 de Junio de 2010, 22:35
Actualizada el Jueves 16 de Febrero de 2012, 23:23
Clasificación: Apto para mayores de 15 años
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El yugo del Señor tenebroso ha terminado. El trío de Oro ha vuelto a sus vidas. Años después, y con algunos resultados no deseados, aparecen ciertos personajes que podrían alterar el futuro de cada uno de ellos. ¿Podrán superar los obstáculos del presente? ¿Capturar a aquellos que destrozaron su pasado?

por Mayilefa Granger


  1. Sin pensarlo
    - ¿Cuál es tu problema con Hermione, Ginny? - le preguntó Ron rojo de la ira. Luna se apresuró a sujetar su brazo y tranquilizarlo un poco - ¡ella es tu amiga!¡Se supone que son como hermanas! - ¡Se supone?¡Pero…! ¡Esto es el colmo! ¿ella mi hermana? ¿será la tuya! - ¡Ginny! - exclamó Luna, muy sorprendida. Ron sujetó de la mano a su novia y salió de la cocina, para evitar que las cosas fueran a peor. Ginny miró a Harry más calmada pero este no cambio su expresión ni un ápice. - ¿Qué ha pasado entre Hermione y tú para que hables así de ella? Tú no eres así… tú… - Tú no sabes nada de mi vida, Potter - Harry entreabrió la boca para contestar pero la cerró automáticamente, comprendiendo. - Estas…¿estás celosa de Hermione? - se volteó quedando frente a ella y de espaldas a la puerta. - ¿QUÉ? ¡estás loco o qué? ¿celosa de ella? ¿de qué? - Harry se encogió de hombros esperando una respuesta - ¿De su inteligencia? ¿de su estilo? - Ginny avanzó un poco - ¿de su belleza? - contraatacó. Harry la miró ceñudo. La pelirroja se acercó un poco más a él- ¿de su jale con los chicos? ¡Ja! Por favor, Harry… no me hagas reír - la puerta de la cocina se abrió violentamente y cuando Harry volteó a mirar, otro golpe siguió al destello de un vivo color azul y Harry no necesito mucha imaginación para saber de quién era.

  2. Encuentros
    - ¡Idiota presumido, estoy segura que lo hace solo para…- el sonido de su celular comenzó a sonar y lo buscó en su bolso desesperada. El timbre del asensor le indicó que ya estaba vacío y subió mientras abría el equipo telefónico - ¡Aló? - rodó los ojos hastiada. Era Harry. Le estaba riñendo por haberse ido sola y sin despedirse - Estoy en mi casa, papi Harry - bromeó la castaña. Sintió el silencio al otro lado de la línea - ¿Harry? - lo siguiente que escuchó fue un gruñido de Harry y la risa estridente de Ginny. Frunció los labios dispuesta a colgar. Pero luego escuchó murmullos y una voz gruesa le habló - ¿Hermione Granger?¿Cómo te atreves a chocarte conmigo y ni quiera saludarme? - su corazón que ya había regresado a su ritmo normal, volvió a golpear desenfrenadamente las costillas de su cuerpo. Escuchó la risa del hombre y la piel se le puso de gallina. ¿Podría ser que esto fuera en realidad un sueño? Cuando se dio cuenta, ya había llegado a su piso. Salió del ascensor, confusa y todavía con el celular en la oreja. La voz de Harry la devolvió a la realidad - ¿Herms? ¿estás bien? - su tono lucia preocupado. Hermione asintió para darse cuenta luego que Harry no estaba ahí para verla. Aclaró su garganta y se pasó la lengua por los labios. Estaban resecos de la impresión. - S-Si. Harry… ¿es quien creo que es? - Harry soltó una risa alegre y escuchó la voz de Ron de fondo "¡Se ha quedado grogui!" y la de los gemelos a duo: "Si necesitas a alguien que te acompañe llámanos desde ese aparato" - Oye, Harry ya debo colgar. Buenas noches - y colgó. Aún estaba grogui como había citado Ron. Guardó su celular y extrajo de su bolsa las llaves. Las puso en la cerradura, las giró y entró todavía con la reciente llamada en su cabeza

  3. ¿Sorpresas?
    - ¿qué es tan gracioso? ¿tengo acaso monos en la cara o qué? - No, pero tal vez tengas hurones - sonrió la chica, cerrando los ojos a causa de la nueva risa. El Malfoy apretó los dientes y respiró profundo. Maldita Granger - En realidad, me reía debido a tu último comentario… - se levantó y fue a la cocina. Draco se levantó y la siguió, mirando cada uno de los objetos de esa "extraña" casa. Muggles. La vio de espaldas, poniendo una taza en un aparato, seguro artefacto muggle. Arrugó la nariz al oler el fuerte aroma del café recién pasado. La chica se volteó y le miró - acerca de tus modales… que son diferentes a los de… "mi especie" - ejemplificó haciendo el gesto de las comillas con sus dedos. - Es cierto. No le veo motivo de burla. - Oh, no es burla. Bueno, la verdad sí. Tú con modales, sí, claro - Malfoy gruñó - ya vale, ¿Por qué siempre eres así? - él levantó los ojos de la cocina eléctrica y la miró cuestionándole con la mirada - eso es una cocina - el joven arrugó la boca y se fijó en el estante de en frente - y esos son los platos, vasos… - avanzó hasta él, que le miraba hoscamente y se detuvo en un cajón de donde sacó unos cubiertos - y estos, son el tenedor y la cuchara - sonrió, riéndose de su propia clase de Mugglería. Draco cogió un utensilio y se lo enseñó, poniéndoselo en la cara - oh, y eso es un cuchillo, no deberías maniobrar mucho con él.. ¡ten cuidado!

  4. ¿¡Tú!?
    - Y créeme cuando te digo que puede llegar a ser muy insistente. ¡le mandaba cartas a Harry, tomándome como lechuza mensajera! Menos mal que duraron menos de una semana… - Ah, entonces de la que estás celosa es de Harry, ¿no? - preguntó Sirius, sonriendo sugerentemente. Hermione le miró advirtiéndole y Harry dejó de reír de golpe. - ¡oh, si! ¿no te lo han dicho? Están saliendo juntos… - ¡RON! - gritaron los implicados, haciendo que la recepcionista les mirara mal. - Ya vale, ya entendí… ¡lástima! - se resignó Sirius. - ¿Por qué lástima? - preguntó Harry, abriendo la puerta para que todos salieran. - Si, lástima. Yo iba a invitar a salir a Hermione a tomar una copa por ahí. Pero veo que ya tiene dueño. - ¡Yo no tengo dueño! - ¿Eso significa que me la prestas, Harry? - ¡SIRIUS!

  5. De visiones y… Café.
    - Ow… ya recordé - susurró, triste. Harry apartó el cabello de su amiga, sabiendo que ella estaba recordando todo - Me perdí gran parte de la pelea por eso, ¿no? - su amigo asintió, mirándole perdido - No… yo… pude haber ayudado y… - Shhhhh - le calló él poniendo un dedo en sus labios, que ahora, parecían ser la mayor atracción del chico. Hermione le miró incómoda. ¿Por qué le miraba así? ¿Por qué su corazón había comenzado a latir tan desenfrenadamente? - ¿Harry? - susurró, inquieta. Trató de alejarse un poco, hacia el otro lado de la cama pero ni su cuerpo respondía, ni Harry parecía hacerlo. El chico pareció darse cuenta porque parpadeó unos segundos pero luego, se decidió y juntó sus labios a los de ella. En cuanto ocurrió esto, un escalofrío le recorrió la espina dorsal de la chica. Tensó los hombros pero no se alejó. ¿Qué significaba esto? ¿Se habría confundido Harry? El chico se acercó más, sin despegarse ni un centímetro de ella. ¿Por qué su cuerpo no reaccionaba? Harry presionó más su boca a la de ella. Entonces, ella movió su rostro unos centímetros más al lado, todavía sin saber porque. Y Harry, aprovechó la oportunidad para profundizar el beso.

  6. Errores cambian opiniones…
    - ¿Qué es eso? - preguntó y su voz hizo saltar a la chica, que se encontraba de espaldas. - ¡Mierda! ¡Me asustaste, idiota! ¿Qué haces aquí? - gritó la chica, llevándose una mano al pecho. Malfoy enarcó una ceja, mirándola fijamente. ¿estaba nerviosa? - ¿Qué llevas ahí? - Recapitulando al tema de la educación, nunca se responde a una pregunta con otra interrogación, Malfoy. - Escuché ruidos… pensé que te estaban… asaltando. - Pues no, lárgate. - ¿Qué es eso, Granger? - ¿Es que no entiendes, Malfoy? ¿estás zombi o que? ¡Lárgate! - le espetó entre dientes, claramente molesta. Malfoy, haciendo gala de sus "modales", no le hizo caso y entró en la casa - ¡Oye! - ¿estás llorando? - Hermione soltó el fardo y se llevó las manos a la cara, para secarse las huellas de su desazón, oportunidad que aprovechó Malfoy para agacharse y recoger el saco. Lo jaló hacia él ante la mirada asesina de Hermione y lo abrió. Vidrios. La miró, desdeñoso. - Me rompí la mano con el espejo del baño - explicó, avanzando hacia él y arranchándole el saco. El chico le miró burlón un rato, mientras que ella movía el saco hacia la puerta. El rubio movió su varita y las luces se prendieron - ¡Ey! ¡Nada de magia, recuerdas? - No. No recuerdo. Además ya el ministerio me autorizó de hacer magia aquí. Dijeron que habían recibido señales pero que no dijeron nada porque una sabelotodo insufrible vivía cerca - dijo mirando la mano de Hermione. De ella corría un hilillo de sangre hasta su codo. El blondo movió su varita de nuevo y la herida se limpió. Casi se hechiza el mismo por ayudarla. Pero este ataque lo compensaba todo - ¿Ves? Hasta los funcionarios del Ministerio te conocen por tu manía… - ¡Malfoy, no estoy de humor así que ve a insultar a alguien más!

  7. una y otra vez!
    Cuando sintió que la sangre le bajaba por la nuca se sintió perdido. Sabía que era sangre porque era un hilillo caliente y espeso. Para no correr riegos, tocó su nuca. Observó sus dedos, manchados del liquido rojo y contuvo una exclamación, mas por no hacer esfuerzo que por puro gusto. Joder, ¿Dónde estaba Granger y porque se había puesto todo tan oscuro? Parpadeó lentamente, aún mareado. Y la vislumbró ahí, frente a él, luchando contra un hombre sin máscara. Su vestido blanco tenía un corte en el estómago, justo en el adorno rojo… ¿adorno rojo? No recordaba habérselo visto antes… Diablos, era sangre otra vez. Abrió los ojos completamente y el sonido volvió a sus oídos como un zumbido alocado de abejas, devolviéndole a la realidad. La chica estaba gimiendo de dolor y el hombre lucía cansado también, solo que él no parecía estar herido en ninguna parte del cuerpo.

  8. Cura y pociones
    - Ahora que tomas el tema de lo que tienen en común… ¿Por qué el medimago dijo que eras el novio de Hermione? - preguntó inocentemente, y el muchacho frunció los labios, irritado. - Se equivocó. Cuando llegué tuve que dar una explicación, para que la atendieran a ella primero, y le dije que salíamos de la ADA. Seguro supuso que tenía algo que ver con ella - Sirius asintió, pensando en la respuesta cuando Malfoy volvió a hablar - ¿Por qué eso es algo que tengo en común con Potter? ¿A qué se refiere? - Oh, eso. Bueno, hubieron comentarios acerca de la relación entre Hermione y Harry… - ¿Qué tipo de relación? - casi exclamó el rubio y Sirius enarcó una ceja, intrigado - es decir, Yo… pensaba que eran solo… amigos. - Lo son. Pero eso no impide que salgan juntos. - ¿Salen juntos? - ¿También te sorprende? - Mmm… Granger no ha estado muy cerca de Potter, últimamente. Hoy… se pelearon y ella se fue sola. Bueno, conmigo. - Ya. Esas cosas se dan… - Ya puedes irte, Malfoy. ¡ah! Y tu madre… está afuera - informó, con una extraña jovialidad Luna, al entrar a la habitación de nuevo. Malfoy frunció los labios e hizo un gesto de molestia - Quiere pasar. - Déjala, Luna. Hazla que venga - la rubia asintió ante la resolución de Sirius y salió del cuarto, para pasar, después de unos minutos, con una mujer alta, delgada, hermosa y de cabello rubio. La mujer ni bien vio las vendas en el cuerpo de su hijo, gimió entristecida y se lanzó a los brazos del joven Malfoy. - Narcissa… sé cuidadosa. Draco está lastimado…

  9. Aceptando Realidades
    - ¿Estás molesto conmigo porque defendí a Malfoy? -le preguntó ella cuando ya habían avanzado la mayor parte del recorrido en carro. Harry rodó los ojos y le miró serio. - No. Es solo que lo justificas como si lo conocieras de toda la vida. ¡estás de su parte! - casi gritó y la chica negó con la cabeza. Harry aparcó el auto y se volteó a mirar a su compañera. - Sabes que eso no es cierto, Harry. Y no me mires así. Es solo que… él no es el mismo - y cuando terminó de decir esto a Harry casi se salen los ojos de las orbitas. - ¿¡Pero qué demonios te ha hecho?! ¿Te ha lanzado un confundus o algo? ¡Reacciona! - ¡Harry Potter! ¡Deja de decir eso! No estoy bajo ningún hechizo. ¡Pero tú te empeñas en hacerme sentir mal, en no dejar que yo me arriesgue!… Te voy contando que soy lo suficientemente grandecita como para defenderme, y que por si no recuerdas yo ayudé a destruir la tiranía de Voldemort y que… - Herms, no necesitas recordarme que fuiste la parte más importante de la guerra. De MI guerra. Lo tengo más que presente todos los días de mi vida. Tan presente como los recuerdos de tus gritos por mi culpa y créeme que no es nada satisfactorio. Si te hubiese podido evitar esa tortura, lo hubiese hecho, cariño. No sabes lo terrible que me sentí esa vez y ayer, cuando me enteré del ataque.. - pronunció esto último en un susurro, ya muy cerca de ella. Hermione estaba en shock. Harry llevó una de sus manos hacia el rostro de su amiga y le acarició desde el mentón hasta la comisura de sus ojos chocolate.

  10. Todo se trata de Actitudes.
    - Mmm… muchos abrazos, besos, regalos… - comentó su ahora conocida voz, y la chica le volteó a mirar interrogante. Malfoy le miraba inquisidor, apoyado en el lateral de su auto - Los vi en la mañana muy efusivos… Potter y tú. ¿Algo que deba saber? - se atrevió a preguntar y Hermione sonrió por dentro. - Oh, eso. Es que, es mi… cumpleaños - dijo en un tono mal disimulado de indiferencia ante el acontecimiento. - ¿Hoy? - ella asintió caminando normal hasta que llegó a su altura. Malfoy ya había abierto una puerta - Ya - Claro, ¿cómo no pensó en marcar la fecha de cumpleaños de su vecina? Como si no pudiera dejar de pensar en ella. - Entonces… ¿esto se ha vuelto una rutina? - le preguntó ella, mirando el carro, elocuentemente. Malfoy sonrió como solo él sabía y se apoyó de nuevo en la puerta semiabierta. - Explícate - se limitó a decir, mirándole serenamente. Observó como ella se apartaba el cabello castaño del rostro, como siempre, (y sí, ya se había dado cuenta de eso) y le miraba divertidamente. - ¿Me esperarás todos los días al salir de la ADA? - habló ella, bajando la grada y acercándose al auto. Malfoy creyó atisbar un poco de sensualidad en el movimiento. Seguro eran visiones suyas. Aumentadas por el modelito que traía ella hoy. - No tengo nada que hacer. Y por lo menos así puedo fastidiarte sin que Potter me lo impida… - comentó con una enferma alegría, según Hermione. - Extraño concepto de amabilidad y cortesía - sonrió la chica comenzando a entender el juego del joven. - ¿Verdad que si? Entonces, ¿subes? - preguntó amablemente y con un ademán le señaló la puerta. Ella vaciló. - Espera - dijo, a punto de subir - ¿Tú no tienes clase con Summerbee? - Si, pero me la salte - contestó simplemente. Hermione sonrió, y sintió una enorme simpatía hacia el rubio. No tenía nada que ver que no les callera bien el profesor a ambos. No, nada que ver.

  11. Un simple Primer Roce
    ¿Es muy lejos? - preguntó él, tratando de parecer indiferente mientras jugaba con su varita. A Hermione le pareció un gesto muy tierno. Sonrió inconscientemente - Solo preguntaba por curiosidad. ¿De qué te ríes? - De nada. Si, es un poco alejado - contestó ella, abriendo al fin su puerta, y así teniendo la oportunidad de sonreír con soltura - Me aparecería pero mis padres no se sienten muy cómodos con ello, y aún no he podido sacar el permiso para conectar su chimenea con la mía… - Él le siguió al interior con un poco de recelo. - ¿Qué tan alejado? No puedes andar sola después del ataque. Recuerda, Potter lo dijo - le recordó él, observándole sacar su saco y una chalina. - Ya, pero Harry no lo sabrá así que no se preocupará - contestó ella. - Ya, pero yo sí - respondió rápidamente el hombre y al instante se mordió la lengua. Hermione volteó a mirarle inquisitivamente. ¿Habría escuchado eso o era otra de sus alucinaciones? - Yo sí lo sabré, es decir. De todos modos, no tengo nada que hacer ahora… te puedo llevar, si quieres. - ¿Es en serio? - le preguntó ella, notablemente asombrada. - ¿Tengo cara de estar bromeando? - le riñó él arrebatándole la chalina y saliendo de la casa, se metió al ascensor - Rápido, Granger, me congelo

  12. En la mira...
    Luego de una hora de reportar lo que ahora Malfoy sabía, entre susurros y cuchicheos por la presencia del nuevo integrante de la secta del pájaro ( como la llamaba el rubio) y las miradas fulminantes de Potter y Weasley, pudo decir al fin que se sentía orgulloso de pertenecer a algo concreto que le reivindicaría con la sociedad mágica. Kingsley había acogido su propuesta, y ahora Granger se cambiaría de casa. Por muy increíble que pareciese, eso no le alegraba en absoluto.

  13. Susto

  14. Por tu bien

  15. Hipótesis

  16. 'Formalmente incompatibles, clandestinamente covalentes...'
    Ella resopló. ¿A quien le engañaba? Si, le gustaba y mucho. Él sonrió ante su reacción y pasó su nariz, nuevamente, por su cuello. - No te entiendo… - logró pronunciar ella, ante el evidente flirteo. Draco sonrió en su cuello - Dime, Draco, ¿Por qué… porque juegas conmigo? El chico retiró su nariz del cuello blanco de la chica y desvió su rostro hacia sus labios. - Yo no juego contigo, Granger… tú… tú me pones… así - susurró, trabándose con las palabras. Otra vez era Draco. Rozó su boca con la suya - ¿no te das cuenta? Y volvió a besarle.

  17. Inicios

  18. Sin prisas.
    - No fue mi culpa – contestó él, mirándole fijamente – La Weasley no había perdido la memoria, como suponíamos. Me identificó y me hechizó. Al parecer… - y al decir esto, pasó su mirada por todos los otros allí reunidos – alguien le facilitó su varita. Hay un traidor dentro – aseguró y dicho eso, enseñó su cuello ensangrentado y mostró la coronilla, donde figuraba un feo chichón. Wolltrine relajó su expresión y puso un brazo en el hombro del muchacho. Luego miró ferozmente al resto de chicos reunidos. - Si descubro a alguien pasando información al bando enemigo… os juro que les mataré aunque sea lo último de lo que se me acuse – amenazó, con voz peligrosamente aterciopelada. Se hubiese podido cortar ese silencio con el rayo de una varita – Sígueme Nott – susurró y con una ultima mirada amedrentadora a los mortíos se perdió de la estancia. Nott le siguió, agradeciendo a Merlín que siguiera vivo.

  19. Potter...
    - Me ha servido mejor que tú, estúpido, y que toda tu manada de bestias – escupió, y el hombre agachó la cabeza, para ocultar su furia. Furia, que después descargaría con sus discípulos – Sé quien es la chica y sé quien le acompaña. Pero por ahora solo necesito que te encargues de ella. De él ya me encargaré yo – Wolltrine tragó en seco – Prepara a tus críos: el momento está cerca.



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