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Revuelo en la sala común. » Reencuentros y tropezones
Capítulos
  1. Revuelo en la sala común
  2. Una carta inesperada
  3. Reencuentros y tropezones
  4. Tres razones...
  5. Viruela de Dragón y un poquito de acné
  6. Departamento de Prefectos.
Revuelo en la sala común. (ATP)
Por merii weasley
Escrita el Domingo 14 de Diciembre de 2008, 12:23
Actualizada el Viernes 30 de Enero de 2009, 16:21
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Reencuentros y tropezones

El día 21 de Agosto me levanté demasiado pronto. Mi baúl de Hogwarts, que se hallaba a medio terminar, presentaba un aspecto de lo más desordenado... <Tranquila Hermione, dentro de unos años, con un simple movimiento de varita podrás solucionar todo esto>  pensé. Pero, hasta entonces, no me quedaba más remedio que ordenarlo manualmente.

Media hora más tarde, cuando yo aún seguía con la ardua tarea de ordenar mis cosas, alquien golpeó la puerta con delicadeza.

  - Hermione, ¿puedo pasar? - corrí a abrir la puerta puesto que,  era mi madre, que, probablemente traería una montaña de túnicas recien planchadas.

Y, en efecto, cuando mi madre entró, una montaña de túnicas que  llevaba sobre los brazos perfectamente planchadas una sobre otra impedía verle la cara. Y, a ella le impedía ver lo que tenía delante...De manera que metió el pie en el caldero de viaje, se tropezó con las cartas astrales de Astronomía y, calló de bruces ante una montaña de libros de encantamientos.

  - Oh...Genial - dijo viendo todo el alboroto que, sumándole todas las túnicas que se habían caído al suelo, reinaba en mi habitación.

  - Bueno, tranquila mamá - dije quitándole importancia - Ahora lo recojo yo en un periquete...

Ahí estuvimos durante dos horas y media hasta que, una extraña sacudida, seguida de el sonido de un plato (o algo parecido) al romperse nos hizo brincar del susto.

El salón presentaba una imagen peor que la de mi cuarto; todo estaba lleno de ceniza, había unos polvos de color verdoso desperdigados cerca de la chimenea y, el horrible jarrón de la tía Helen se había roto en pedazos.

Un hombre literalmente "gris", totalmente lleno de ceniza nos sonreia de oreja a oreja.

  - ¡Señor Weasley! - exclamé-  ¿Que le ha pasado?

 - Hermione, Señora Granger - saludó Arthur Weasley - Un placer volver a veros...Siento de veras la intrusión...Pero es que todavía no controlo del todo bien esto de viajar mediante la red flú a a domicilios muggles...Ya sabes, nuestras chimeneas están mas "preparadas" - se excusó - Y, dime, ¿tienes ya todo preparado?

 - La verdad es que yo... me preguntaba si... - comencé.

 - Lo que quiere decirle Hermione, es que necesita su magia, Señor Weasley, para ordenar el estropicio que hay en su habitación - explicó de repente mamá.

 - Oh, por supuesto - y comenzó a seguirnos para poder llegar a mi cuarto - Que ingeniosos estos muggles, siempre se les ocurre la idea adecuada en el momento adecuado...

Media hora más tarde; después de que el Señor Weasley con un simple "bauleo" reorganizara mi equipaje, con un leve movimiento de varita y la palabra "fregoteo" limpiara todo el salón y, después de que mi madre me diera treinta y tres besos, veintidós abrazos y, me repitiera alrededor de quince veces "Sé buena", "Pásalo muy bien", "Escríbenos" y "Estudia mucho", el Señor Weasley y yo pronunciamos las palabras "La Madriguera" alto y claro desde el interior de la chimenea.

 

 - ¿En serio? - pregunté.

 - Si, estuvo genial. Ese deporte al que los muggles llaman "surf" es estupendo - contaba Ginny.

Estábamos en su habitación junto con Fleur, apenas cinco minutos después de mi llegada. Aún no había visto a Harry y a Ron puesto que habían salido para jugar al quidditch.

 - Sí, mi prima Layla lo practica cada verano en la costa oeste de Inglaterra - dije.

 - Oh... "Oui", en Fgancia nosotgos pgacticamos sugf a menudo, pego yo pgefiego el quidditch...- comenzó a decir Fleur.

 - ¿DÓNDE HE OÍDO QUIDDITCH? -gritó un chico pelirrojo, que vestía una camiseta naranja de los "Chudley Cannons" y portaba una escoba sin ningun cuidado, puesto que al entrar como un trueno tiró la lámpara de noche de la habitación de Ginny al suelo.

 - ¿Ron? - pregunté

 - Oh...Hermione - dijo avergonzado mientras su tez se volvía de un color rojizo a juego con su cabellera - No sabía que estabas aquí...Harry y yo hemos estado jugando al quidditch en el bosque de detrás de casa...

 - Hola Hermione - saludó Harry, que apareció detrás de Ron.

 - ¿Qué tal Harry? - pregunté

 - Muy bien, gracias -dijo acercándose a Ginny y plantándole un ligero beso en los labios - Hola Ginny - susurró.

 - Bueno, ya basta - exigió Ron hostilmente al ver lo que acababa de pasar.

 - Déjanos Ron, Harry por lo menos se comporta como "un novio normal" - bufó Ginny malhumorada.

Ron, que había captado la indirecta, se acercó a mi para besarme también pero, tropezó con una oreja extensible que había en el suelo, calló sobre mí y, del peso yo caí al suelo de cabeza, donde, golpeé con la frente un pequeño telescopio desde el que, automáticamente, salió una especie de puño que me golpeó en el ojo. "¡Dichosos Sortilegios Weasley!.

 - Oh no... - se lamentó Ron.

 - ¡RONALD BILIUS WEASLEY! ¡Yo un día te mato!! - grité muy enfadada.

Ginny me agarró del brazo y, me condujo hasta la puerta y, tras escuchar como mi amiga farfullaba algo como: << ¡Lo que te decía, esto no es una "pareja normal" ! >> salimos de la habitación.


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