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La continuacion!!!! » En el callejon Diagon
Capítulos
  1. Un largo camino /parte 1
  2. Un largo camino //parte 2
  3. Un largo camino//Parte 3
  4. En el callejon Diagon
  5. cap3 NOVIAZGOS parte 1
La continuacion!!!! (ATP)
Por belencita_potter
Escrita el Lunes 10 de Noviembre de 2008, 11:22
Actualizada el Martes 18 de Noviembre de 2008, 12:48
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En el callejon Diagon


2
En el callejón Diagon

Perdieron la cuenta del tiempo que llevaban en el caldero chorreante, todos los que estaban allí, saludaban a los chicos, y especialmente a Harry.
Era impresionante como había cambiado esa calle, desde la última vez que Harry había estado allí, que no había sido una de las visitas más agradables. Las tiendas, estaban todas abiertas, y la gente esperaba a fuera de tan aborrajadas de gente. Los niños corrían por todos lados, sin miedo a nada… era de nuevo el callejón Diagon.
Harry tomo de la mano a Ginny, y le sonrió, ella detecto la mirada de su novio, le invadía la felicidad, pero aquella no seria por mucho tiempo más.
Cuando llegaron a las Tres Escobas, en una de las mesas cerca de la ventana que daba a la calle llena de adoquines, estaba un chico pálido, y rubio, sentado junto a una mujer muy parecida a él, Harry suspiro al verlos. Ron le dio un codazo que lo dejo sin aire. Eran Draco y Narcisa Malfoy. El chico estaba con una túnica reluciente, al parecer estaba aburrido de estar allí, mientras que su madre charlaba con una bruja mas baja, y rechoncha que ella.
- ¿Potter que haces aquí? - pregunto Draco, mirando a Harry con desprecio para variar.
- Lo mismo que tu, Malfoy - no iba a tolerar que le hablara así después de salvarle la vida.
Ron estaba que explotaba de furia, la cara se le puso roja como su pelo, no pudo contenerse y le dijo:
-Malfoy métete en tus asuntos, y maldigo el día que Harry te salvo la vida…
-Ron cállate, no es necesario - Ginny trataba de poner fin a ese asunto pero Malfoy no tardo en contestar.
- Quizá Weasley si me hubieran dejado allí, me hubiera salvado de verlos- y dirigió a su mirada altanera a Neville y Luna, para terminar con  los hermanos Weasley.- Son todos unos asquerosos.
-Malfoy mejor cállate, que tu familia deja mucho que decir, déjanos en paz, que nosotros no queremos pelear. - Neville ya no se callaba nada, se sentía más valiente desde la última oportunidad.

Se sentaron en una mesa, lo mas lejos de posible de los Malfoy, harry sentía lastima por ese chico, creía que después de que el salvara su vida, su actitud hacia ellos iba a cambiar, pero se había equivocado, y eso lo defraudo.
-Pensé que Malfoy, iba  a cambiar - dijo pensativo.
-¿Lo estas diciendo en serio Harry? - Ron no podía entender como su amigo decía eso. - Realmente Harry quedaste mal luego de la batalla.
-Déjalo Ronald, sinceramente yo creía lo mismo, todos tenemos una oportunidad - Ginny con tal de llevarle la contra  a su hermano, se ponía de acuerdo con quien sea.
Ya hartos de tomar sus bebidas favoritas, se estaban por ir, cuando la puerta de las Tres Escobas se abrió por milésima vez ese día.
El hombre que entro era bajito, tenía una túnica de color escarlata, su pelo era de un color plateado brillante. Todas las personas que estaban en el lugar, le dirigieron sus miradas al extraño. De apoco se fue acercando a la mesa donde estaban Harry y sus amigos, ignorando a las miradas curiosas. Los chicos se miraron perplejos, Ginny se acerco lo mas que pudo a Harry, Luna agarro fuerte la mano de Neville, y Ron se quedo congelado, como si alguien invisible, lo hubiera sorprendido con el prefictus totales.
  -¡Harry Potter encantado de conocerlo! - le cedió la mano al chico para estrecharla.                   A Harry no le dudo otra que estrecharla, tenia misteriosamente fría la mano.
- Disculpe señor, no quiero ser descortés, pero ¿Quién es usted?
- Oh, no me he presentado, me llamo Vicent Odgon, el nuevo profesor de defensa contra las artes oscuras, sé que cursaras tu último año en Hogwarts este año.
Todos se miraron, y Harry supo lo que estaban pensando, ese hombre no se podía defender ni él.
- No me malinterpreten, pero, Potter me gustaría pedirte algunos consejos, eres el mejor, el mundo mágico esta encantado contigo.
- No soy bueno, es solo que he tenido suerte, valentía, quizás…
- ¡Siempre modesto, me lo había dicho!, yo trabajo en el Ministerio de La magia, y el señor Weasley me a hablado de ti muy bien. - Ustedes deben ser los hijos de Arthur, ¿no? - Ron y Ginny asistieron con la cabeza.
- Bueno chicos, los dejo… los veré luego.
Sin dejar que los demás le dijeran adiós, se marcho por donde había venido, Malfoy se acerco a la mesa de los chicos, y se enfrento a Harry.
- Sos odioso, Potter, y nunca me cansare de decírtelo.
- No tengo ganas de pelear Draco, mejor vete.
- ¿ y Si no qué?
- Déjalo a Harry en paz el no te ha hecho nada.- Luna se había parado dispuesta a defender a su amigo.
- Veo, Potter que tienes dos novias, ¿No? Claro con una traidora de la sangre, y una loca.
- No te lo voy a permitir…- Neville se levanto dispuesto a lanzarle un maleficio, pero
Harry se adelanto.
Sin pronunciar ningún sonido, para sus adentro dijo claro: -¡Levicorpus!. Malfoy instantáneamente sin que se pudiera atacar a su enemigo, quedo boca  abajo. Ron no pudo evitar reírse. Pero Harry no se percato de que estaba llamando la atención, y lo dejo caer y antes que Malfoy pudiera actuar. Harry grito: -¡Expelliarmus!. Por segunda vez Draco Malfoy no pudo actuar, callo para atrás arribando las mesas, y su varita voló por los aires.
-¡Harry!, chicos, ¿están bien? ¿Qué sucedió? - Hagrid, un semigigante, el profesor de cuidados de criaturas mágicas, del colegio, entro en el bar.
- No te metas, semigigante. Potter me las vas a pagar. - Draco obligo a su madre a retirarse del lugar pero sin antes decirle.
- Potter salve tu vida.
- Lo sé señora Malfoy, y yo salve la vida de su hijo, no una vez sino dos veces.
Narcisa Malfoy se quedo sin palabras, a Hagrid le caían lagrimas, por lo valiente que era Harry.
Cuando salieron del Caldero chorreante. Hagrid los iba a acompañando.
-Realmente Harry, serás un muy buen auror. Y ya tienes un equipo que te es leal- miro a Luna, Neville, Ron y Ginny que iban de su lado. Por un momento le pareció ver algo raro entre la pelirroja y el niño que sobrevivo. Pero pensó que solo era su imaginación. Y siguió caminando con pasos pesados, retumbando los adoquines de la pequeña calle.

Harry no pudo evitar mirar al emporio de las lechuzas, hacia 8 años atrás que alli Hagrid  había comprado a Hedwig, y no pudo evitar sentirse triste.
-¿Estas bien Harry? - Ginny se percato de que había algo en su mirada.
- Es Hedwig…
- Amor… - Harry la quedo mirando con los ojos más verdes que ella había visto antes.
- Ginny nunca me dijiste amor - y seguido se sonrojo.
- Harry, Mm., creo que nunca me había animado, pero creo que lo que sentimos es lindo. Y ya no creo que de para más ocultarlo.
- Tienes razón si quieres esta misma noche en la cena, lo decimos - Harry se quedo pensativo, y no podía sacar la mirada de la de Ginny. Siempre había soñado con ese momento, pero ahora, mil cosas se le cruzaban por la cabeza.
Luna hablaba alegremente con Hagrid, sobre unos bichos, que según el guardabosques no existían.
-Que si Hagrid, los he visto… papá dice…
- Que no Luna… - Hagrid capto la mirada de Neville y de ron y no hizo ningún comentario más. Se dirigió hacia Harry y Ginny que estaban  atrás y que iban a paso lento.
- Chicos, ¿pasa algo entre ustedes?
- ¿Porqué lo preguntas Hagrid?
- No me contestes con otra pregunta, Harry…dime.
Los chicos no sabían donde esconderse, pero Harry tomo valor y dijo.
- Si Hagrid, pero no le digas nada a nadie, porque sino, voy al despacho de Dum…del director y hablo con el retrato de Dumbledore, y le digo lo de tu paraguas rosa…y lo que ya sabes.
Harry había jugado sucio, Hagrid, se sonrojo y los dejo, dando grandes saltos, hacia donde los demás se habían quedado viendo una vidriera, que la parecer estaba llena de gente.
Ginny y Harry se acercaron, y Harry reconoció el lugar era Artículos de calidad  de Quidditch. Esta vez no era la Nimbus 2000, ni la Saeta de Fuego. Sino que era una mejor, su palo brillaba, y las ramas estaban en perfecto estado, seguramente esa escoba volaría mucho más rápido que su escoba.
- Harry cómprate una, tienes una cuenta en Gringotts- y dirigió su mirada  al Banco de los magos, el edificio mas grande de la calle.
- No Ron, yo ya tengo escoba, y me la regalo Sirius, no la cambiaria por nada.
- Tienes razón, entonces cómprame una para mí.
- Ronald, ¿que dices? - Grito Ginny tratando de disimular la sonrisa.
- Oh! Harry lo siento, me deje llevar…
- No pasa Nada Ron, muchos querrán tener una, pero tú ya tienes, y te la ganaste.
 Todos comenzaron a reír, era inevitable, no sentirse feliz.
Estaban pasando una tarde hermosa, en el callejón Diagon, Harry pensó que jamás había tenido una tarde tan maravillosa, sin preocuparse por nada. Fueron al lugar favorito de Harry la  Heladería  Floreancue, el señor de la heladería, los recibió con mucho cariño.
- Harry Potter, gracias por lo que has hecho, te debo a ti que mi tienda este abierta - dijo yéndose hacia atrás del mostrador a preparar los helados de crema y caramelo para todos.
Harry se dirigió a Ron en voz baja, tratando de que los demás no lo escucharan.
- Ron, ¿Cómo habrá aparecido el señor Fortescue?
- No lo sé Harry, capaz que estaba bajo en maleficio imperios.
-   Puede ser…
Estaban terminando los helados, riéndose y Luna propuso ver al señor Ollivander, en su tienda de varitas, ella le tenía cariño, ya que habían pasado un tiempo largo en el sótano de los Malfoy.
La tienda estaba tal cual Harry la recordaba, un lugar pequeño, con una silla larguirucha. En las paredes miles de estrechas cajas amontonadas cuidadosamente hasta el techo, donde se encuentran las varitas que el mismo Ollivander fabrica.
Al sonar la campanilla, el fabricante se asomo por detrás del mostrados, al ver quien eran les dirigió una gran sonrisa.
- Mis queridos, que bueno verlos. Hargid ¿Cómo estas?
- Bien, Gracias, mejor espero afuera - dicho esto dejo solo a los chicos con el dueño de las varitas.
- OH! Señorita Luna… ¡que lindo es verte!
- Eso mismo digo…veo que su tienda vuelve a hacer la misma de antes.
- Si mi querida, ¿Cómo funciona la nueva varita?
- Genial -  y se la saco del bolsillo y se la mostró.
Estuvieron hablando un rato más, en la tienda no entraba mucha gente, ya que no era época de que los alumnos de primer año buscaran sus varitas.
Luego de la visita al señor  Ollivander, los chicos se encaminaron hacia el número 93 del callejón Diagon, donde Sortilegios Weasley, la tienda de los gemelos se encontraba. En la vidriera había una gran foto de Fred saludando a todo el que mirara la vitrina, con unas líneas que decían:
"Hasta la muerte es divertida…no olviden estaré en cada sortilegio que compren…"
Harry no podía creer lo que estaba leyendo, Geroge se las ingeniaba, había decidió seguir con la tienda por su hermano, porque eso es lo que él quería. Ron lo iba ayudar casi todas las tardes, a veces iba Harry, pero como decía George: "Estas muy ocupado con mi hermana", Harry se preguntaba cada vez que le decía eso como sabría lo de ellos, pero nunca se animo a decírselo, era Geroge Weasley y mejor no arriesgar.
- Bienvenidos chicos!, si llevan algo no olviden pagar.
- No cambias más George. - y Ginny se dirigió con Luna a la sección cursi, como Harry, Ron y Neville habían nombrado,
- ¿Cómo marcha todo George?
- Excelente Harry, y pensar que esta mina de oro fue gracias a ti.
- Bueno se lo merecían…- No dijo nada al ver la cara del pelirrojo, se marcho hacia el fondo a buscar algo que su empleado vestido de morado le había pedido.
Era maravilloso estar en esa tienda, no había perdido su encanto, George se pasaba todo el día alli, se había puesto la meta hacer todo lo posible por seguir adelante. Ron había decidido que después de terminar su último año en Hogwarts, se iba a dedicar a vender con su hermano, se lo había prometido.
Luego de un rato divertido, ya cansados, se marcharon de la tienda. Hargid se despidió de ellos, dijo que tenía que ir a Gringotts, por problemas con un dragón que estaba custodiando unas de las miles de la cámaras subterráneas.
Neville se encontró con su abuela en Flourish y Blotts.
- Nos vemos en el expreso, ¡que feliz me pone decir esto, pero esta vez si es la ultima vez!- dijo Neville saludando a sus amigos.
- No creo que haya alguien que logre eso, además de Harry. - Ron al ver la expresión de su amigo no continúo.
Neville se marcho y los demás siguieron su camino hacia la chimenea del caldero chorreante.


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