Cuando ella le mostró el pequeño aparato
de plástico y le comunicó que daba positivo no pudo guardarse en el bolsillo
las ganas de estrecharla entre sus brazos. Le susurró mil palabras dulces al oído
mientras se perdía en el aroma de su cabello, completamente seguro de que ese
momento era el más feliz de toda su vida. Al separarse la miró a los ojos con
el amor más profundo e intenso de todos y una lágrima escapó de sus ojos
avellana, solo una. Ella sonrió.