Historia al azar: Marí Rounbell
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Solamente tú » Capítulo Único
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  1. Capítulo Único
Historia terminada Solamente tú (ATP)
Por Lizzie_9
Escrita el Viernes 1 de Febrero de 2008, 09:02
Actualizada el Viernes 26 de Junio de 2009, 09:04
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Capítulo Único

 

La clase de matemática era de por sí aburrida, pero hoy, jueves 7, ocurrió algo diferente.

Escuchar y atender a aquel viejo chiflado que decía ser el "Teacher of Math" no era algo divertido. Unos cuantos minutos que me desconectara de aquella clase no me afectarían en nada, al profesor tampoco.
Y ocurrió así:
Un papelito arrugado llegó a mi mesa. Lo abrí rápidamente; contenía sólo cuatro palabras que lograron preocuparme:

-- Maddy, necesito tu ayuda --



Busqué con la mirada al dueño del dicho mensaje. Sebastián, mi mejor amigo, me sonrió desde su carpeta. Comprendí de quien era la nota.

 

**************************


El chirrido del timbre dio por finalizada la clase, lo cual era un alivio. Cogí mi refrigerio ( que era sólo una botellita de agua mineral) y me dispuse a buscar a Sebas. De pronto, alguien me estrujó el brazo.

- Auch, ¿Qué te pasa? - exclamé a quienquiera que me haya apretado la extremidad.
Iba a continuar cuando mis ojos se chocaron con los de él. Con los de Sebastián.

- Oye, ¿Te olvidaste de qué necesito hablarte? - dijo él con tono apesadumbrado

- No, claro que no - le respondí - te iba a buscar y ...

- ¿Sólo tienes eso? - dijo él mirando a mi botella, yo no respondí - Ven, te invito algo.

Nos dirigimos a la cafetería del colegio, que siempre estaba muy concurrida. Él compró dos empanadas y nos sentamos uno al frente del otro.

- Y bien, ¿Qué querías decirme? - le pregunté antes de dar un mordisco a mi empanadilla.

- Ahh... es que necesito que me des un consejo.... -dijo él

- ¿De qué se trata? - pregunté inquietante

- De ... una chica

No sé como habrá sido la cara de asombro que puse, pero me hubiera gustado verla. Varias preguntas cruzaron mi cabeza: ¿Sebastián? ¿Una chica? ¿Ayuda?

- ¿Qué pasa? - me preguntó

- Nada, es sólo que... ¿una chica?

Mi voz pudo haber sonado con algo de sarcasmo, pero Sebastián ni se inmutó.

- Si, y... ¿qué? ¿Me ayudas o no? - dijo él tajante

- ¿Pasa algo? - pregunto yo dándole otra mordida a mi empanada de carne.

- Lo que pasa es que... ella me gusta... y bastante.... y pues.... tú sabes...

- Ahh... - le respondí como una criatura que no entiende ni pizca de lo que le están diciendo.

- ... me gustaría pedirle que... fuera mi novia - él termino como si estuviera dictando una sentencia.

- ¿Novia o enamorada? - admito que a veces hago preguntas sin sentido

- Da lo mismo

- No, porque....

- ¿Vas a ayudarme? - el pregunta impaciente

- Déjame ver si te comprendo, ¿me estas pidiendo que como un favor hacia ti, yo le diga a esa chica que tú estas enamorado de ella? - sí, lo sé, una pregunta en la que te puedes enredar, pero Sebastián no se hizo lío, la comprendió fácilmente.

- ¡No! Sólo necesito una manera de decírselo sin intermedio de nadie

- ¿Le has hablado alguna vez? - otra pregunta tonta

- Siempre lo hago, pero sospecho que ella ni sé da cuenta de lo que siento.

- Bueno... - si él necesita ayuda, yo no puedo rehusarme, debo recordar que él es mi mejor amigo, pero tampoco hallaba la forma de ayudarlo, tenía que inventar algo estúpido. Le di un sorbo a mi agua, pude ver que Sebastián no me había quitado los ojos de encima

- ¿Y?

- Creo que ... - simplemente tenía que decir algo - bueno ¿sabes? Cómprale un dulce o algo parecido y se lo das, ella te preguntará el porque del obsequio y tu le responderás que es por que la quieres... ¿entiendes?

A Sebastián se le iluminó la cara. ¿Había sido mi respuesta algo ingenioso? Para mi, al menos, no lo era. Y si dicen que el amor nos hace tontos. ¿Yo que puedo hacer?

Le di una mirada al reloj que estaba colgado en la pared. ¡Faltaban dos minutos para que acabase el descanso! Los alumnos ya habían salido y la cafetería estaba prácticamente desierta.

- Sebas ¡Vamos! - dije tirando de su casaca

Caminamos tan rápido que al llegar a mi aula sentía mi respiración media agitada.
Me disponía a entrar cuando Sebas me cogió del brazo (otra vez, este tipo es medio raro).

- Te olvidabas esto - me dijo entregándome mi botellita de agua- gracias Maddy, por el consejo.

¿Y adivinen que? Se acercó y me dio un beso en la mejilla. Cualquier persona que hubiese estado pasando por el corredor en aquel preciso momento se hubiera preguntado por que hacíamos eso ahí. ¿Y si era un profesor? ¡Uff! ¡Qué bochorno!
Entré a mi salón tan rápido como pude y aún así, sentía la mirada de Sebastián.

***************************


Cuando llegó la hora del segundo descanso, el había desaparecido, no sin antes dejarme otra nota. 

        -- Nos vemos en el estadio a las 11:40. Asegúrate de estar sola --


¿En el estadio? ¿qué demonios había ahí? Nada, absolutamente nada. En invierno, a nadie que está dentro de sus cabales se le hubiera ocurrido ir ahí. Pero, debía ser algo muy secreto lo que tenía que enseñarme o decirme para escoger precisamente dicho lugar.
No importa, recién son las 11:35, me dirijo hacia la tribuna del susodicho campo. Espero.

A lo lejos se divisa una figura delgada. Es Sebastián. Seguro querría agradecerme, tal vez todo salió bien. Pero es extraño, en todo caso, vendría con la chica.

- Toma - me dice entregándome una barra de chocolate suizo.

- ¿Todo bien? - pregunto

- De maravilla. - respondió él

- No es necesario que me des el chocolate, un favor no se paga. ¿Por qué...

En ese momento el me cortó la frase.

- Porque te quiero

Comprendí la situación, todo esto fue una especie de trampa. Sin embargo, yo no podía reaccionar. La impresión era demasiado fuerte. Él se acercó un poco más y me abrazó fuertemente. Yo hice lo mismo. Ninguno dijo nada. Con una de sus manos me acarició la mejilla torpemente.

-¿Quieres ser....

Esta vez, yo no dejé que finalizara, asentí con la cabeza y miré sus ojos celestes, eran preciosos.
Se acercó, lento y pausadamente. Cerré los ojos, sabiendo lo que pasaría. De pronto, sentí sus cálidos labios sobre los míos y una sensación extraña y maravillosa recorría mi cuerpo haciéndome estremecer.
No puedo recordar lo que pasó después. Me dijo algo y luego, de la mano regresamos al salón, como dos verdaderos amigos, y ahora... tal vez algo más.

 

 

* Fin *

 

***************************************

A quienes les ha gustado esta historia, pueden pasarse por mi blog:

www.letrassobrepapel.blogspot.com.

Ahí he publicado otros originales, espero que les guste.

¡Saludos!

 


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