Historia al azar: El Giratiempo
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Marte 3: nuevo mundo » Capítulo 26
Historia terminada Marte 3: nuevo mundo (ATP)
Por adillita27
Escrita el Miércoles 12 de Julio de 2017, 07:25
Actualizada el Miércoles 27 de Septiembre de 2017, 07:33
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Capítulo 26

−¿Cuántas tienen?

−Dos, en vez de construir cohetes, construimos naves, aunque vamos bastante despacio. −Le dijo el presidente.

−Eso es porque trabajan solos, mi gente trabaja conjuntamente sea del país que sea, ahora somos una sola ciudad.

−Estados Unidos se quieren quedar todo para ellos. −Le dijo un presidente y lo miro. −Y lo sabes bien, hemos intentado muchas veces que nos dieran los planos de las naves y siempre han dicho que no.

−No saben compartir. −Les dijo Orión y miro a los presidentes. −Tendrían que vivir y trabajar conjuntamente.

−Señor ni lo intente. −Le dijo un auror. −Los humanos son egoístas, no saben ni compartir.

−En eso mi auror tiene razón. −Les dijo el mago. −No saben compartir y les ira muy mal, ¿creen que están solos en el universo? ¿Se creen tan especiales creyendo que nadie vendrá a molestarles? Se equivocan, pero bueno esto no es de mi incumbencia, lo que a mí me interesa es la comida que mi gente necesita, necesito animales vivos, pollos, cerdos, vacas y todo eso, desde que nos fuimos solo los cogimos una vez.

−Los tendrán. −Le dijo el presidente de los Estados Unidos. −¿Necesitan muchos?

−La verdad es que unos cuantos, me han dado una gran lista de la compra, y los animales de granja es una de las cosas que hay en la lista, ya mi gente se está ocupando de ello.

−¿De dónde sacan el dinero?

−Ya no tenemos dinero humano, lo que usamos es oro. −Le dijo Orión. −Estamos cambiando oro por comida, a los dependientes no les importa, tenemos mucho oro que dar, creo que ya hemos terminado aquí, ocúpense de preparar un tratado de paz y en cuanto lo veamos y nos guste, traeremos a uno de los de Marte, hasta entonces me voy que tengo cosas de las que ocuparme. −Y como llegaron se fueron.

En la nave, Orión se fue a la sala de control a preguntar cómo iba todo.

−Va bien señor. −Le dijo una chica. −Aunque algunos humanos al enterarse de que tienen poderes los rechazan, la mayoría lo está aceptando bien.

−Estupendo, ¿Cuántos hemos traído?

−Ya más de 5000, y ya dicen que serán más.

−Es normal, son más de siete mil millones, ¿Cómo va el viaje?

−Están enviándolos por las chimeneas para ir más rápido.

−Mejor, voy a descansar un rato, tengo dolor de cabeza.

−Le dejaremos descansar señor, no creo que lo necesitemos de momento.

−Gracias. −Y se fue a su habitación, desconectando todo para que no le molestaran se acostó y pronto estuvo durmiendo, tratar con los humanos que nunca se ponían de acuerdo solo le daba jaqueca.

Mientras en la tierra, curaban a la gente y recogían a los suyos, en Marte ya se había informado que ese planeta a partir de ese momento seria otro planeta para los humanos.

Como Orión predijo muchos se quejaron, pero los magos se pusieron firmes y les recordaron que si vivían allí era porque ellos querían que los podían enviar de nuevo a la tierra, con esa amenaza se pusieron a trabajar tranquilos.

Poner más agua salada, agua dulce, bosques, minas, incluso les construyeron una ciudad para unos dos millones de personas, con los poderes de Alexai no les fue construir todo eso.

Cuando la gente vio como hacia todo aquello se quedaron alucinados, Alexai extendió sus grandes alas blancas y brillando se extendió al cielo y se escucho una canción hermosa que los lleno de paz.

Con las cosas haciéndose poco a poco, en Orión también se ocupaban de las cosas que tenían que hacer que no eran pocas.

Cygnus, Simón y su gente ya habían traído la comida de la estación espacial y ya la habían colocado en los almacenes.

−¿Cuánto nos durara esta comida? −Le pregunto Cygnus a Maggie.

−Entre un mes y dos, habéis traído mucho.

−Es que somos muchos, voy a hablar con Orión haber como les van las cosas.

−Nosotros colocaremos la comida.

−Hacerlo, y si es necesario se construyen nuevos almacenes.

−Los almacenes que tenemos son grandes, aunque se vea un edificio de una planta, en el subsuelo se extiende cinco pisos, y cada uno tiene el tamaño de un campo de quidditch, lo hicimos así para que no hubieran ladrones, solo hay una salida y se ve siempre que sale y quien entra.

−Mejor, solo faltaría que hubiera rateros.

−No te preocupes que no habrá.

−Tu ocúpate de esto, que yo me ocupo de lo demás.

−Ok. −Y viendo como se iba, ella se ocupo de la comida, con tanta gente nueva y hasta que no pararan de venir tanta gente de golpe, tendrían problemas de comida, esperaba que pronto ya no hubiera tanto ajetreo.

En la sala de control, Cygnus se ponía en contacto con Orión.

−Hola primo.

Hola Cygnus, ¿Qué tal las cosas por allí?

−Bien, ¿y vosotros?

Poco a poco las cosas se están haciendo.

−Estupendo, te llamo para pedirte que empieces a enviar los suministros así vamos llenando los almacenes.

Sí que lo hare, me quedare con la nave grande y la otra será la que se mueva.

−Hazlo, ¿hasta cuándo os quedareis?

Aun nos queda, aun estamos poniendo el suero, son millones de personas y ahora el presidente nos ha pedido que enviemos a gente de la tierra a Marte, con este favor nos van a dejar movernos a nuestro antojo así que lo necesitamos.

−Hasta que no dejemos de traer a tanta gente, necesitaremos tanto la comida de la estación espacial como de la tierra.

Exacto, por eso tenemos que hacer eso, Cygnus ahora que estamos con lo de la comida, tienes que mirar las fabricas, no creo que tengamos muchas.

−La verdad es que nunca me he puesto a mirar lo que tenemos y lo que no, me ocupare de ello.

Hazlo, así no solo habrá trabajo para la gente nueva que traigamos sino para los que ya viven allí.

−Me ocupare de ello, te envió una tercera nave para que mueva a los de la tierra.

Gracias.

−De nada, ves informándome.

Lo hare. −Y le colgó.

−Enviar una tercera nave. −Les dijo Cygnus.

−Sí señor.

Cygnus salió de la sala de control y se fue a hablar con Abraxas, entre los dos construirían las fabricas que necesitaban para que su gente pudiera procesar las materias primas que salían de sus campos de cultivo.

Una semana más tarde, por fin los presidentes se habían puesto de acuerdo y llamaron a Orión.

−Os ha llevado tiempo. −Les dijo el mago nada más verlos. −¿Y bien en que habéis quedado?

−Estados Unidos enseñara los planos de sus naves.

−Bien que hacen. ¿Y que pasara con Marte?

−Sera un planeta que lo llevara la ONU.

−No sé lo que es eso, pero si estáis todos de acuerdo me parece bien, ya Marte ha sido cambiada para que podáis vivir bien, tenéis agua dulce, salada, bosques y minas, incluso una ciudad para dos millones de personas más el asentamiento del otro grupo que lo hemos agrandando, ahora tenéis dos ciudades para unas 4 millones de personas.

−Gracias.

−De nada.

−Sabemos que hicimos mal en echaros hace 13 años, y ahora nos habéis ayudado en lo de la enfermedad, por eso queremos ofreceros algo.

−¿El qué? −Les pregunto interesados.

−Tres almacenes llenos, uno de comida, otro de telas y ropa y el último de animales vivos y semillas.

Ante eso Orión sonrió. −Muchas gracias, os estamos realmente agradecidos.

Ante la sonrisa las mujeres se sonrojaron y suspiraron, atrás los aurores suspiraron pero porque su líder siempre las enamoraba a todas.

−¿Cuándo podemos ir?

−Mañana mismo si quiere, ya hemos terminado de llenarlos, nos hemos unido todos para hacerlo.

−Gracias, mañana estaremos en los almacenes. −Y levantándose se despidió y se fue.

En la nave Orión les decía a sus hombres las buenas noticias.

−¿Señor es seguro? Quiero decir no quiero ser pájaro de mal agüero, pero no me gusta mucho.

−Lo sé, por eso traeremos a Alexai que puede ver si las cosas están envenenadas. -En esa semana que habían estado esperando, el ángel le había enseñado muchos de sus poderes y uno de ellos era el de ver si la comida y otras cosas estaban envenenadas.

−Con el nos quedamos tranquilos.

−Es normal, ¿Cómo van todas las cosas que estamos haciendo?

−Bien señor, el suero ya se ha repartido entre todos los humanos.

−¿Muertos?

−Más de 500.000 personas.

−Eso es una desgracia.

−Lo es señor.

−¿Cuánta gente ha aceptado venirse con nosotros?

−Ya llevamos más de 200.000 y aun quedan por revisar a más humanos.

−¿Cuánta gente queda por revisar?

−América y Europa ya hemos terminado, queda Asia, Oceanía y África.

−O sea que allí podemos sacar a muchos más.

−Sí señor.

−¿Cuántos han rechazado ser magos?

−Muchos más de 100.000 y eso solo los adultos, los padres han decidido por los hijos menores de 17 años y eso hacen más de 200.000 niños.

−Así que hemos perdido a 300.000 magos.

−Sí señor.

−No sé que es peor, tener a 200.000 magos nuevos en Orión, o haber perdido casi el doble.



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