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Marte 3: nuevo mundo » Capítulo 24
Historia terminada Marte 3: nuevo mundo (ATP)
Por adillita27
Escrita el Miércoles 12 de Julio de 2017, 07:25
Actualizada el Miércoles 27 de Septiembre de 2017, 07:33
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Capítulo 24

Orión nada más llegar se encontró con Remus.

−¿Cómo que no queda chocolate?

Ante eso el hombre miro a su gente. −¿Quién se lo ha dicho?

−No se señor. −Le dijo una chica. −Puede que lo haya escuchado de unos aurores que se están preparando para comprar.

−Ok. −Y miro a Remus. −Que no te entren los males, ahora mismo vamos a comprar, nos han dado permiso.

−¿Dónde iremos?

−A cualquier sitio, no le hemos dicho el lugar al presidente.

−Mejor no quiero que nos envenenen la comida. −Le dijo Remus y miro a su gente. −Nuestro trabajo hoy será comprar comida, nos quedan pocas provisiones.

−Sí señor. −Y colocándose los trajes protectores cogieron joyas de oro que era como hacían sus negocios y ya bajaron a un hipermercado, que era mucho más grande que un supermercado.

Al llegar vieron que las puertas se estaban por cerrar.

−Buenas tardes. −Les saludo Remus a las dependientas. −Hemos venido a comprar, ¿podemos?

−Pueden. −Le dijo la mujer y abriéndoles las puertas le dijeron: −¿Qué quieren comprar?

−Todo.

−¿Todo?

−Sí. −Y le dio la caja de joyas. −Para usted.

La mujer al ver tantas joyas no supo que decir así que miro a su compañera. −Llama al encargado.

−Sí. −Y mientras ella se iba a buscar a su jefe la otra mujer los miro. −¿Quieren que les ayude?

−Si gracias. −Y miro a su gente. −Nos llevamos todo.

−Sí señor. −Y cogiendo los carros empezaron a llenarlos.

Mientras Remus controlaba que su gente comprara lo que realmente era importante, el encargado llego.

−Buenas tardes.

Remus lo miro. −Buenas tardes, gracias por dejar que compráramos.

−De nada, en el almacén hay mas comida.

−Estupendo gracias. −Y miro a sus hombres. −Jonás ves al almacén y carga todo.

−Sí señor, ¿jabón también?

−Todo. −Y miro al encargado. −¿Con lo que le he dado hay suficiente?

−Más que suficiente, incluso sobraría.

−No la quiero de vuelta, es más importante la comida.

−Como quiera. −Y miro a sus trabajadores. −Ayudarles, coger todas las cajas que hay en el almacén e ir llenándolas.

−Sí. −Y haciendo caso a su encargado se fueron a ayudar a los magos.

Mientras Remus compraba, en la nave Orión enviaba a más gente a comprar a otras partes del mundo, ahora que les habían dado permiso lo aprovecharían.

−Shun te vas a Tokio, allí encontraras grandes sacos de arroz.

−¿Cuántos traigo?

−Todo lo que encuentres en el hipermercado, no te dejes nada.

−No lo hare. −Y cogiendo las joyas que le daba busco a su equipo y se fueron.

−Li tu iras a Pequín, lo mismo trae todo lo que haya en el hipermercado. −Y  le dio otro cofre de oro.

−Sí señor. −Y cogiendo el cofre busco a su gente y se fueron.

−Emily tú te vas a Nueva York. −Le dijo a su última auror. −Lo mismo todo el hipermercado.

−Sí señor. −Y se fue.

Con tres aurores mas Remus comprando, tendrían suficiente para una larga temporada, con ellos comprando ya se fue a la sala de control.

−¿Señor ya ha enviado a comprar? −Le pregunto un hombre.

−Lo he hecho Scott, mañana iremos a comprar ropa y todo lo demás, pero ahora lo importante es la comida.

−¿Tendremos suficiente?

−Lo tendremos, les he enviado a hipermercados, que son inmensos con cientos de productos.

Mientras ellos compraban, en el hospital Hermione estaba comprobando como estaba la niña, cuando esta abrió los ojos.

−¿Quién eres? −Le pregunto.

−Soy doctora, ¿Cómo te sientes?

−Tengo hambre.

Al escuchar eso, Hermione sonrió. −Ahora te daremos de comer, ¿me dejas que te tome una muestra de sangre?

−¿Para qué?

−Para ver si los bichitos que te hacían daño se han ido.

−Si que te dejo. −Y estiro su bracito.

Hermione sacándole sangre le dio las gracias, y dejándola descansar salió a la sala de espera donde estaba su marido.

−Se ha despertado, y creo que está curada, le he sacado sangre para que la podamos analizar bien.

−Estupendo. −Y miro a una enfermera. −Analiza la sangre de inmediato tenemos que ver que efectivamente está curada.

−Ahora mismo señor. −Y cogiendo la muestra que Hermione le daba se fue.

Un par de horas más tarde, Orión recibía el aviso de que la enfermedad había sido curada.

−Alexai es el momento de que os saquemos más sangre.

−Sin problemas. −Le dijo el hombre y miro a su gente. −Para eso estamos aquí, para que nos saquen sangre, ella es la cura de esta gente. −Y miro a Orión. −Y la solución a que los malitas nos dejen de atacar, si el gobierno sabe que nuestra sangre es la cura entraremos en el tratado aunque no seamos un millón.

−Lo haremos así, no querrán perder la cura a una enfermedad que corre por todo el universo, pero de eso nos ocuparemos más tarde, ahora hay que salvar a esta gente, mientras esperábamos a que se supiera si era efectiva han muerto más de diez mil personas en tres días.

−Horrible.

−Mucho, ahora ir, yo voy con el presidente.

−No vayas solo.

−No lo hare. −Y llamando a sus aurores se fueron a ver al presidente. −Ya hemos encontrado la cura, hoy mismo empezaremos a repartirla.

−¿Tendrán para todos?

−Lo tendremos.

−Gracias.

−De nada.

−¿Cómo van las compras?

−Muy bien.

−Se que no se fían de nosotros, pero si necesitan a gente para comprar, les podemos ayudar.

−Gracias, pero ya lo tenemos solucionado, en los próximos días verán a mi gente por diferentes partes del mundo ahora que nos han dado permiso lo queremos aprovechar.

−Sin problemas.

−Estupendo. −Y miro a sus aurores. −Nos vamos, el señor presidente tiene que dar la noticia de que todos se presenten en sus hospitales para recibir la medicina.

−Sí señor. −Y se fueron.

En la nave los aurores lo miraron. −Señor no le ha hablado de lo de las plaquetas naranjas.

−Mejor así, lo que menos quiero es que nos cacen una vez que les hayamos curado, eso lo haremos por nuestra cuenta.

−Sí señor.

Durante los siguientes días, lo magos fueron curando a los humanos, y de paso mirando si había alguien con plaquetas naranjas.

−Orión, para los que no quieren ser magos hemos preparado un suero que le quitara los poderes. −Le dijo Alexai la mañana del tercer día.

Ante eso el mago lo miro. −Me parece bien, pero con cuidado no quiero que un mago se lo tome por error y le desaparezcan los poderes.

−No pasara, lo estamos tratando con mucho cuidado, ¿Cuándo llegara la nave?

−Se suponía que tenía que llegar ayer, pero según Cygnus se ha retrasado porque en el último momento han cogido la más grande de todas las que tenemos y hay gente que se ha apuntado para venir.

−¿Qué gente?

−Cuidadores de dragones y cosas así, para que nos terminemos de llevar a los animales mágicos.

−¿Cuánto crees que tardaran?

−Pues espero que lleguen hoy, porque aunque la nave es grande, en los almacenes no queda espacio.

Señor Orión, la pegaso acabo de entrar en el sistema orbital de la tierra. −Le dijeron desde la sala de control. −El señor Charlie Wesley es el capitán.

−Estupendo, que suba. −Y miro a Alexai. −Mi sobrino Charlie es el mejor entrenador de dragones que tenemos, el sabe mejor que nadie como cuidarlos, tenemos a Hagrid pero él se emociona demasiado con los dragones y se nos pierde, ocúpate de lo del suero, yo me ocupare de esto.

−Claro que si, tu haz una cosa que yo me ocupare de lo demás.

−Gracias. −Y se fue a la sala de control.

Diez minutos más tarde, tras hablar con Orión, Charlie y su gente bajaba a la tierra a buscar los animales que dejaron atrás.

Con los almacenes vaciándose, Orión envió a más gente a comprar.

En la tierra los médicos daban la cura a los enfermos y tras hacer las pruebas de las plaquetas naranjas vieron que muchos las tenían, a los que tenían pocas menos de 1000 por muestra les daban el suero que Alexai había hecho.

A los humanos que no tenían plaquetas naranjas también les daban el suero, el ángel les había dicho que una vez que se lo dieran no tendrían descendientes magos, solo daban el suero de las plaquetas a aquellos que tuvieran más de 1000 por muestra y aun así vieron que eran muchos.

−Yo quiero irme con ellos. −Le dijo un niño a su padre, una mañana. −Me han dicho que tengo poderes. −Y miro a Draco que era quien le estaba atendiendo. −¿Por qué no puedo hacer magia?

−Porque nadie te ha enseñado a usar tus poderes y no ha salido del todo porque tienes miedo de que si los usas te harán daño. −Le dijo Draco y miro al padre del niño. −Se que está preocupado, pero le aseguro que en mi planeta no le harán daño.



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