Historia al azar: Ángel de la guarda
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No debiste volver. » Idas y vueltas.
Historia terminada No debiste volver. (ATP)
Por CabelloDespeinado
Escrita el Sábado 24 de Diciembre de 2016, 03:33
Actualizada el Martes 29 de Agosto de 2017, 19:56
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Idas y vueltas.

Algo sacudió mi brazo y desperté dando un salto haciendo que los que estaban cerca se rieran.

- ¿Por qué estas tan cansada? - preguntó Theodore a mi lado. Estábamos en Herbología pero la profesora estaba muy ocupada tratando de evitar que una de sus plantas asesinas mate a un estudiante. Personalmente, esta asignatura era innecesaria.

- Estuve estudiando mucho anoche - respondí recargando mi cabeza en mi mano.

- Cariño, si no te despiertas seras estrangulada por una planta.

- Callate Zora - respondí lentamente.

Había dormido casi toda la noche pero aún así estaba realmente cansada. Dumbledore me recomendó ir con Madame Pomfrey para que me de energizantes luego de cada sesión pero no tenía ni ganas de eso.

- Yo no creo que haya estado estudiando - dijo Blaise con cara burlona sentado frente a mi - Draco también desapareció anoche y ayer estaban muy apretaditos en Pociones.

- Oh dios - murmuré.

- Ademas, Draco esta en el mismo estado. Me parece que esto dos estuvieron divirtiéndose.

- Callate Blaise - dijo Draco de la misma forma que yo lo hice hace un rato. Era curioso el grupo que formábamos ahora mismo, todos Slytherin menos yo, incluso Draco acepto ir con nosotros. Con Zora estábamos realmente complacidas con esto de que las rivalidades no importen, incluso Slytherin le puso más ganas que Gryffindor. Mis amigos leones estaban del otro lado del invernadero mirándome con desconfianza, excepto Harry.

- ¿Qué hiciste anoche? - preguntó Draco junto a mi, del lado contrario al de Theo.

- ¿Me dirás que hiciste tu? - pregunte y el calló mirándome con recelo - eso pensé.

- Oh Aadhya - dijo Theo tratando de captar mi atención - ¿quieres que te ayude a hacer esa... cosa?

Reí - No gracias.

Tomé una pluma y empecé a hacer un informe sobre "Los arboles carnívoros del mundo" mientras veía a mis compañeros trabajar y tomaba apuntes.

- Es injusto - pronunció Draco nuevamente solo para mi - trato de ser bueno pero tu no cooperas.

- ¿Tú? ¡Ja! Recién ahora empiezas a intentarlo, siempre fui yo la buena - quejé.

- Dime - pidió.

- Dime tu primero - repuse.

- ¿Para qué quieres saber?

- ¿Y tu para que quieres saber también? - frunció el ceño y calló. Seguí escribiendo en silencio durante unos 7 minutos mientras escuchaba las observaciones de Zora. Siempre fue una alumna aplicada y le encantaban todas las materias que habían, por ende sabía demasiado sobre Herbología. La campana del receso sonó y tomamos nuestras cosas para salir del salón. La gente nos miraba con desconfianza, o más bien a mi, han de pensar que era una serpiente infiltrada en Gryffindor o algo así.
El día estaba horrible como los anteriores y gracias a la espesa niebla que reinaba hoy nos costo incluso salir del invernadero, así como nos costo entrar. Pero lo logramos y caminamos por los pasillos dirigiéndonos al Gran Salón.

- Una moneda por tus pensamientos - Draco caminaba con su mirada perdida en el suelo.

- Dime que hiciste anoche y te lo diré.

- No se vale, tu me ocultas dos cosas - dije seria - ¿estuviste con alguna chica?

- ¿Celosa? - preguntó bromista mirándome.

- Tal vez - respondí desinteresada mientras acomodaba mi cabello hacía atrás.

- No estuve con ninguna, para que estés segura.

- Más te vale, Malfoy. Ese tesorito que tienes entre tus piernas no debe ser entregado a cualquiera. - dije con sorna.

- Te lo entregaré a ti.

- ¿Es una propuesta? - sonreí picara.

- Es una lástima, lo entregué hace tiempo.

- No ilusiones a jovencitas, Malfoy - dije dramáticamente.

- ¿Comerás con nosotros, Aadhya? - preguntó Theodore poniéndose a mi par.

- No creo que la novia de Malfoy me deje acercarme.

- ¿Desde cuando importo lo que esa quiera? - rió Zorayda.

- Da igual, no iré a almorzar aun.

- ¿Dónde vas?

- A mi Sala Común, debo ver si Arubina esta bien.

- ¿Quién? - preguntó Blaise.

- Mi mascota. En fin, los veo luego, iré con Hermione - dije cuando vi a la castaña a unos pasos más adelante. Tire unos besos al aire a mis amigos y corrí hacía ella. Esta chica no me caía mal, si bien era un tanto irritable cuando empezaba a atar cabos y cuestionarme pero no me caía mal.

- ¡Granger! - grité un poco antes de llegar junto a ella haciendo que volteara - ¿Vas a la Sala Común?

- Sí.

- Voy contigo - asintió - ¿Tienes clases ahora?

- No, por fin tengo periodo libre pero iré a prepararme para la clase de Encantamientos luego del próximo periodo después del almuerzo.

Subimos esas asquerosas escalera movedizas.

- ¿Y tu que tal? Te llevas bien con Slytherin - dijo con una media sonrisa.

- Sí, son bastante agradables.

- ¿Y no te dicen nada por juntarte conmigo?

- Nah, ¿por qué lo harían? Ademas, tengo la teoría de que solo me toleran porque quieren algo con Zorayda.

- Sí, tal vez. Aunque Draco Malfoy parece más interesado en ti - dijo mientras se dirigía al cuadro y yo detrás de ella.

- ¿Qué dices?

- Malfoy nunca se hubiera juntado con alguien de Gryffindor - dijo luego de pronunciar una contraseña y adentrarse a la Sala Común - y no recaería a eso solo para ligar con alguna chica, agregando el hecho de que no se acercaría a alguien que se junta con traidores a la sangre.

Subimos por las escalera que llevaban al cuarto de chicas y dentro encontré a Arubina durmiendo tan placida y graciosamente sobre mi cama. Me daba un poco de pena dejarla sola aquí todos los días, debía pensar como entretenerla.

- Supongo que lo hace porque ya eramos amigos antes de todo esto - dije luego de un rato.

- Supongo. A ti te gusta, ¿no?

- Supongo que es muy obvio.

- No realmente, ¿hace cuanto se conocen?

- Desde los 7 años - sonreí mientras me sentaba junto a Arubina quien se había despertado y se acercaba para que la acaricie.

- Es mucho tiempo como para mantener una gran relación a distancia - Hermione empezó a acomodar su bolso sacando libros y poniendo otros.

- Bueno, al parecer mi madre no podía despegarse de Narcissa Malfoy. Son mejores amigas.

- ¿Tu madre estudio en Hogwarts?

- Sí, era Slytherin.

- Vaya, ¿se casó con Sirius?

- Sí - sonreí - creo que por eso me junto con Slytherin, para evitar los prejuicios como mis padres lo hicieron.

Aunque mi padre haya sido un tanto prejuicioso, que se haya casado con mi madre a pesar de que esta sea Slytherin me hace pensar que hubo un momento en el que hizo lo mismo que yo hago para acercarme a Draco, tratar de olvidar esa rivalidad absurda y entablar una amistad... o algo más. Aunque no creía que lo que Hermione dijo sea verdad, no negaría que un racimo de esperanza floreció en mi. Pero no me haría falsas ilusiones.

- Aunque ahora que lo pienso - oí que dijo Granger - ese chico se acostaría con cualquiera de Slytherin.



                                                                 ***


Las clases para los de sexto ya habían acabado y todos mis amigos habían desaparecido por lo que opte por salir a pasear a Arubina. Dentro del castillo, claro, fuera estaba nevando y no me arriesgaría a perderla entre la nieve. La gente que pasaba por los pasillos soltaban enternecidos unos "oh" mientras que yo la presumía con orgullos y ella se tiraba delante de cada uno para que le acariciaran la panza. Estaba claro que ambas estábamos complacidas con la atención. Pero de repente unos gritos se oyeron y aquel asqueroso conserje llegó al lugar.

- ¡Los perros no están permitidos en Hogwarts! - realmente no entendía lo que decía, solo podía concentrarme en sus asquerosos dientes - ¡Los perros no están permitidos en Hogwarts!

- ¿Que no escuchas, estúpida? - la amiguita chillona de Malfoy llegó también - tu sucio bicho no esta permitido aquí.

- ¡Los perros no están permitidos en Hogwarts!

- ¡Ya te oí! - grite - Y si los perros no están permitidos, ¿qué hace esta estúpida aquí?

Mi comentario hizo que los presentes se rieran mientras ella me dedicaba una mirada de odio y seguía su camino. Tome un papel que tenía guardado en mi bolsillo y se lo entregué al conserje. Me lo había dado Dumbledore en caso de que esto se presentara. Decía que yo tenía exclusiva autorización para tener un perro.

- Agh - gruño este - pero yo no limpiare sus porquerías.

Cuando se fue seguí mi camino mientras todos se dispersaban y los pasillos quedaban casi vacíos a no se por una o dos personas que pasaban por allí y saludaban a Arubina. Vi a Draco pasar por un corredor más adelante y corrí para llegar hacía el con la caniche detrás de mi.

- ¡Draco! - dije asustandolo seguido de un ladrido.

- Aadhy... ¿qué es eso? - dijo señalando a las pequeña criatura.

- Un perro, Draco, no me digas que nunca los viste - reí.

- Oh, la que te dio tu padre - asentí - que bonita.

- ¿A donde ibas?

- No es de tu incumbencia - dijo indiferente para seguir su camino.

- ¿Sucede algo? - pregunté siguiéndolo con el ceño fruncido.

- Alejate.

- ¿Por qué?

- ¿Por qué eres tan curiosa? - preguntó fastidiado mientras volteaba a verme - no te interesa, ¿si? Ahora vete.

- Juro no entenderte.

- No tienes por qué hacerlo.

- Pero quiero, ¿qué sucede, Draco? ¿cuál es tu secreto?

- ¿Recuerdas lo que te dije la primera vez?

- ¿Qué cosa?

- Qué no te necesito cerca este año. Eres un estorbo.

Callé. No lograba entender que era lo que sucedía ahora pero como me molestaba. ¿Por qué era bueno conmigo por un momento y luego era un puto estorbo para él? ¿cuándo se volvió tan jodidamente inestable?

- Óyeme, no se que demonios te pasa ni que te traes entre manos, Malfoy, pero eso no te da derecho de querer tratarme de esa forma. A mi me respetas, a mi me tratas bien y así funcionaran las cosas. No creas que soy como esas tontas que solo buscan complacerte, deberías estar agradecido de que a mi me importas en serio, imbécil.

Él calló. Me miró de una forma que no pude entender y se fue siguiendo su camino. Estaba cansada de tanto secreto y tanta bipolaridad, pero no me rendiría. Solo quería salvarlo de hundirse en la oscuridad pero parecía ser algo que él no quería.

- Ven, volvamos a la Sala Común.

Arubina comprendió lo que le dije y me encamine pensando en Draco. ¡Por Morrigan! ¿por qué costaba tanto? ¿por qué este chico tenía que ser tan complicado? Quisiera que fuera como cuando eramos niños y estemos como uña y mugre todo el día, divirtiéndonos. Me deprimía que no me quisiera cerca.

- ¿Estas bien, Aadhya? - Theo apareció delante de mi.

- Hola Theo - sonreí a medias - sí, ¿por qué?

- No lo sé, te vi medio decaída.

- No es nada, solo tuve una pequeña discusión con Malfoy pero esta todo perfecto.

- Oh - dijo él - sí, ha estado muy histérico estos días, tu no te preocupes.

- Esta bien - sonreí nuevamente. Arubina se acerco a él e hizo lo que hace con todo aquel que se cruza causando una bonita risa a Theo.

- Es preciosa, ¿como se llama? - preguntó agachado mientras la acariciaba.

- Arubina.

- Es preciosa - repitió - como tú.

Reí - no me compares con un perro, Theo.

- Tienes razón, lo siento - rió - pero sí eres preciosa.

- Vaya, quien diría que coqueteabas.

- Soy una caja de sorpresas - guiño un ojo hacia mi haciendo salir a luz mi sonrisa coqueta.

- Pues estoy bastante sorprendida - me cruce de brazos mientras lo observaba - creí que aún eras muy niño para cosas así.

- Me ofendes - ríe - puedo llegar a ser mejor que Blaise.

- Ugh, eso es horrible - sonreí.

Comenzamos a caminar por el castillo mientras charlábamos de cosas triviales. Lograba sacarme risas y hacía que Malfoy y su misterio desapareciera de mi mente durante un momento. Era la primera vez que soltaba se conmigo y lo encontraba realmente divertido y adorable, nada de lo que se veía a simple vista: un tragalibros serio. Algo que debo recalcar es que desde la primera vez que lo vi sus lunares me fascinaron, su cara cubierta de ellos lo hacían precioso.

- ¿Por qué peleaste con Malfoy?

Ya era de noche y estábamos sentados en los asientos del patio de afuera. Había llevado a mi mascota a mi habitación antes para darle de comer.

- Me oculta algo y ese algo hace que su comportamiento hacia mi sea diferente - dije mirando el castillo.

- ¿Y como sabes que ese "algo" es lo que hace que te trate de tal forma?

- ¡El mismo lo demuestra! Al llamarme "estorbo" cada vez que quiere huir hacia quien sabe donde.

- ¿Por qué no se lo preguntas?

- ¿Crees que no lo hice? - bufé - pero solo responde "no es de tu incumbencia".

- Él es así, Aadhya - posó su mano en mi hombro en señal de apoyo - supongo que ya lo conoces, ha sido así desde siempre.

- No siempre, al menos no conmigo. Él era un niño dulce y divertido, así lo recuerdo. No como ahora todo amargado y distante - arrugué mi nariz.

- No se que clase de Draco conociste - rió - tal vez ni es este.

- ¿Por qué lo dices?

- El siempre fue así: arrogante, frío, distante. El prototipo perfecto de "chico malo".

- No entiendo por qué todos dicen eso.

- Por qué él es así. Malo.

- Él no es malo, un idiota arrogante tal vez, pero no malo.

- Supongo que solo conoces una sola parte de él, Aadhya. La otra... esta podrida.

- Vaya Nott, no sabía que eso era lo que pensabas de mi.

Una voz fría se oyó detrás nuestro haciendo que mi piel se erizara.

- Mierda - mascullo Nott. Nos pusimos de pie al mismo tiempo para voltear y encontrar el rostro pálido de Draco tornarse roja.

- ¿Esa es tu forma de ligar con las chicas? ¿Hablando mal de mi? ¿No te funciona hablar de ti, Nott? Bueno, era de esperarse de un tipo tan poco interesante.

- ¿Te molesta que le diga la verdad, Malfoy? Eres una mierda, todos lo saben.

- ¿Y que me dices de ti, eh? Un hipócrita y un inútil. Si no fuera por mi no sabrías como hablarle a Black sin orinarte en los pantalones.

- Para Draco.

- Dejalo, Aadhya, así ves la escoria que suele ser.

- No quiero ver lo que suele...

- ¿Y tú que hablas? Correteas detrás de mi y luego hablas mierda de mi.

- Draco yo no...

- ¡A ella no la metas! - enojado, Theo rodeo el banco y se acercó a Draco -lamentablemente esta cegada y no ve lo que eres.

- Y tu, señor bondadoso, le enseñaras como soy, ¿no es así? - ahora Draco furioso se acercaba más a Theo mientras el pánico comenzaba a apoderarse de mi.

- No es necesario, solo basta con tenerte un minuto cerca para ver como eres.

- ¿Y crees que así podrás quedarte con ella?

- ¿A que te refieres? - preguntó Theo temblando de bronca.

- Draco basta, por favor - dije acercándome a él para tomar su mano. Él me miró y luego nuestras manos, creí que me la soltaría con asco pero no lo hizo solo sonrió de medio lado y volvió su vista a Theo.

- No te esfuerces, ella siempre me pertenecerá.

Y luego de decir eso tiró de mi con fuerza y nos alejo de aquel patio caminando rapidamente. Me apretaba la muñeca tan fuertemente que ya me dolía y él ignoraba mis gimoteos en protestas para seguir caminando hacía cualquier dirección. No sabía que pensar, no es que haya sido muy "Uy, pero que mal hombre" de hecho creo que es algo completamente normal en él, no estaba decepcionada. Creo que la gente simplemente exagera sus actos, solo es un niño mimado con ganas de molestar a la gente y nada más. ¡Es más! Su forma de contestar es una de las cosas que más me gustan de él, aunque no le quita lo idiota.

- ¡Ya! Draco, me lastimas - proteste mientras forcejeaba en vano - ¡Draco para!

Finalmente me soltó. Mi muñeca estaba cubierta por las marcas rojas de los dedos del chico. Me la frote a la vez que lanzaba un gemido. Habíamos llegado al vestíbulo de las mazmorras, cerca de la Sala Común de Slytherin. Aquí abajo hacía más frío de lo normal. Observe a Draco apoyado contra la pared tratando de regularizar su respiración y solté una pequeña risa haciendo que me mire.

- ¿Acaso planeabas meterme ahí? - reí señalando la pared de piedra. La conocía porque Zora también había intentado hacerlo. Draco negó con la cabeza.

- Lo siento - susurró bajo - no quise lastimarte pero... estaba molesto.

- Deberías dejar de agarrártelas conmigo, Malfoy.

- No me llames así - susurró nuevamente.

Me apoye contra la pared junto a él y me deslice hasta tocar el suelo frío, acto seguido, el hizo lo mismo. Solté mi muñeca que aún tenía cubierta por mi mano y vi que las marcas rojas ahora estaban violáceas. Sí, quedará algún que otro moretón. Las cubrí con la manga de mi campera.

- No quiero que pienses que soy... así. No lo soy, al menos, no contigo.

- No te preocupes, Draco. No creo que seas malo.

- ¿Ah no? - dijo con un rostro esperanzado. Sus ojos grises por primera vez desde que llegué, brillaban. Brillaban de esperanza.

- Por Dios, no - reí - lo que acabo de ver es un comportamiento completamente normal en ti. Eres un Malfoy.

- No se si eso es bueno o malo ya - dijo con un deje de melancolía.

- ¿De verás eres tú Draco Malfoy?

Rió - Han pasado muchas cosas, Aadhya.

- Cosas que supongo no me dirás.

- Lo siento - dijo tomando mi mano.

- Solo espero que algún día te des cuenta de que yo estoy para ti y conmigo puedes contar para lo que sea, Draco. Aunque sea algo malo, no te dejaré de lado.

Sus ojos se cruzaron con los míos y le dedique una media sonrisa. El gris, normalmente frío, se volvió cálido por un instante. Él se sintió cálido. Mis palabras habían causado algo en él, se notaba en su mirada. Se sentía a salvo. Acerco su rostro al mio sin despegar sus ojos de los míos, lentamente, y planto un suave beso en mi mejilla.



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