Historia al azar: El corazon de los merodeadores
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No debiste volver. » Tu condena.
Historia terminada No debiste volver. (ATP)
Por CabelloDespeinado
Escrita el Sábado 24 de Diciembre de 2016, 03:33
Actualizada el Martes 29 de Agosto de 2017, 19:56
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Tu condena.

- ¿Cuál es su nombre? - preguntó Zora sentándose a mi lado. Le había dicho que hoy se realizaba las pruebas y se ofreció a acompañarme.

- Ron.

- ¡Tu puedes, Ron! - gritó. Ronald miró hacía su dirección y, casi temblando, sonrió.

Aunque haya tenido un puesto el año pasado, según contaron, no se sentía lo suficientemente confiado y su sombra verdosa en el rostro lo confirmaba.
Una chica de cabello castaño rojizo a un par de metros de nosotras miró con desprecio a mi amiga la cual sonrió como si lo disfrutara.

- Veo que a alguien le gusta - canturreó. Hermione giró su cabeza rapidamente hacía Zora, como un perro captando a una ardilla. - No me refería a ti - aclaró riendo mi amiga.

- Pero veo que tu también - reí a lo que ella se sonrojo.

- No se de que hablas - dijo un tanto cohibida pero con una leve sonrisa. Aunque ya lo sabía. Me había dado cuenta por su comportamiento hoy a la mañana, cuando Ron había vacilado con Lavander Brown. Estuvo distante y fría todo el camino hasta el estadio.

Unos de los postulantes dejo pasar un balón por aro luego de haberse tirado hacia el lado contrario.

- Estos chicos sí que son malos - comentó la pelirroja viendo al segundo de los aspirantes.

- Ya lo creo - un joven grande de pelo tieso volteó desde el campo. Era Cormac McLaggen, un tipo grande y tonto con aires de agrandado - ya veras cuando sea mi turno. Pisaré a ese estúpido Weasley por ti, primor.

- ¿Por mi? - Zora levanto una ceja divertida.

- Por las tres, si lo prefieren - guiño un ojo hacia nosotras -Es un tipo tonto, al igual que su hermana. No tienen talento.

- Sin embargo estuvo en el equipo, ¿y tu? Mmh no -dije con desprecio. Este estúpido no me agradaba nada.

- Solo por un inconveniente - dijo sonriendo de medio lado - Él no merecía ese puesto, me pertenecé y ahora lo conseguiré.

- No te confíes mucho, cielo. He visto a Ron y puedo asegurarte a que es mucho mejor que tu - mentía pero ese muchacho necesitaba bajar de su nube.

- ¿Tú crees? - rió con malicia Cormac - apenas puede parar su idiotez, no podrá con un par de pelotas. Oh bueno, con esos tiros que da su inútil hermana sí podrá.
Sonrió altanera una vez más para luego irse con el resto del grupo dejándonos a todas con una molestia dentro nuestro.

- Se merece un hechizo - murmuré con amargura.

- Sí - Zora miró a la castaña - deberías hacerlo tu.

- Claro, defiende a tu amado - sonreí burlona.

- No lo sé.

- Vamos - incitó Zora - nadie más que nosotras lo sabrá.

Era el turno de McLaggen. Se posicionó frente a un aro con su escoba preparado para recibir los tiros de la chica Weasley. Hermione seguía dudando si lanzarle un hechizo o no, y aunque no fuera algo muy honesto que digamos, Zora y yo tratábamos de incitarla a que lo hiciera. Luego de cuatro tiros bien hechos, sonreía con altanería hacia nuestra dirección como si hubiera cumplido lo prometido. En el último, sin embargo, se disparó en la dirección totalmente opuesta, la multitud se rió y lo abucheó y McLaggen volvió al suelo apretando sus dientes. Hermione lanzo un bello Confundus haciendo que se confundiera de lado.

- Sera nuestro secreto - dijo sonriendo con satisfacción.

Finalmente Ron quedo con el puesto de Guardián, lo que enfureció a Cormac y le hizo toda una escena a Harry, quien pudo ponerlo en su lugar.
Al terminar las pruebas nos reunimos todos fuera del estadio de Quidditch donde presente a Zora con los chicos y nos despedimos para seguir nuestros caminos. Íbamos platicando sobre el Quidditch y sus equipos, cosa que no me interesaba en absoluto pero Zora era realmente fan, cuando un muchacho de tez oscura llegaba a nuestro par junto con otro chico de cabello castaño y ojos claros.

- ¡Princesa! - exclamó el joven de piel morena a mi amiga, quien rodó los ojos al verlo pero a este no pareció importarle - Te he estado buscando, ¿dónde te metiste, preciosa?

- Escapando de tus acosos, Blaise - dijo esta tratando de escapar de Blaise y sus brazos que querían abrazarla por el cuello.

- ¿Y quién es tu amiga la muggle? - dijo luego de lograr atraparla pero fijando su vista en mi. Entendí que por "muggle" se refería a la forma en la que iba vestida. Normalmente suelo vestir con camperas de cuero o chaquetas de mezclilla (como ahora), botas y remeras de bandas muggles. Algo que normalmente no se veía en magos a menos que fueran hijos de no-majs. Y, a pesar de lo que dicen de los Slytherin, él no puso cara de asco ni nada.

- No es muggle, tonto - respondió mi amiga librándose de él - es Aadhya, mi amiga. Aadhya, él es Blaise Zabini.

- Un placer, primor - Blaise se adelanto y tomo mi mano para plantar un beso en ella, tal y como lo hizo con Zora el primer día.

- Igual - dije con una sonrisa mordaz.

- Y este es Theodore Nott.

- Hola - saludó él con una adorable sonrisa a la que correspondí en forma de saludo.

- Son mis amigos de Slytherin.

- Oh, tu eres la otra que llegó tarde... la Gryffindor -el moreno sonreía de medio lado.

- Sí, ¿algún problema, Zabini? - guardé mis manos dentro de los bolsillos de mi campera mirándolo con una ceja alzada.

- No preciosa, me caes bien- sonrió anchamente. Sabía que esa estúpida rivalidad no podría ser en serio.

- ¿Qué hacen aquí? - preguntó Zora.

- Pues buscándote - Blaise se abrió de brazos y empezó a andar hacia el castillo seguido de todos nosotros.

- Ugh, ¿y para qué?

- Blaise tiene la urgente necesidad de estar contigo a cada rato, Zora. Lo siento - dijo Theodore Nott con aires de aburrido. Lo observe mientras caminaba, con su cabello medio despeinado y cientos de lunares en su rostro. Cruzó su mirada con la mía y me guiño un ojo.

- Eres insufrible - murmuró la pelirroja.

Blaise volvió a abrazar por los hombros a Zora quien esta vez no intentó separarse, solo atino a rodar nuevamente los ojos con irritación. Mientras el moreno le decía cosas a la pelirroja y esta resoplaba, Theodore me dedicaba mirada de soslayos y sonrisas de medio lado que lo hacían ver realmente adorable.

- ¡Aadhya! - exclamó Zora de repente - lamento dejarte, pero este niño dice que Snape me esta buscando.

- Descuida - sonreí - nos vemos luego.

Blaise tiró del brazo de Zora y se alejó rapidamente dejando a Theo atrás. Algo me decía que Snape no la buscaba.

- Yo... también debo irme - dijo aquel muchacho de sonrisa adorable.

- Nos vemos luego - sonreí coqueta acompañado de un guiño, a lo que él también sonrió alejándose.

Deambule por los pasillos durante unos minutos. Para ser fin de semana, estaba completamente vació. Tal vez la gente no suela pasear por el séptimo piso o que se yo. De tanto aburrirme de pensar en lunares decidí ir a la Torre de Gryffindor nuevamente para buscar alguna distracción, con la ayuda de los cuadros parlantes. Pero al estar solamente yo junto con unos cuadros que no sabían quien era, di un respingo al oír mi nombre detrás de mi.

- No deberías estar aquí.

Volvió a pronunciar arrastrando las palabras. No volteé, solo lo mire por encima de mis hombros de pies a cabeza. Su uniforme, aunque sea sábado, estaba impecable.

- Esperaba vítores y flores - dije enfrentándolo finalmente. Su rostro serio casi que me intimidaba, no recordaba que sea tan amargo, normalmente solía ser un joven de sonrisa maliciosa y atractiva.

- ¿Por qué viniste? En América estabas más segura.

- Pues Draco, casi acaban con mi vida hace un par de días en América.

El rostro de Draco Malfoy denotaba un gran asombro, pues me habían mandado a América en primer lugar para mantenerme a salvo, él lo sabía, pero por lo visto las cosas se salieron de control.

- ¿Cómo...?

- No lo sé - dije acercándome a él con los brazos cruzados - pero lo hicieron.

- ¿Qué paso? - su asombro paso a ser un leve gesto de preocupación. No iba a demostrarlo después de tanto tiempo pero supongo que aun era importante y por eso lo hizo.

- Mortifagos irrumpieron en la escuela y atacaron a los maestros pero logramos escapar, llegamos a Hogwarts vía transportador.

Sus ojos recorrieron mi rostro, su ceño ya no estaba fruncido y su cara lucía un poco más relajada. Me detuve a verlo detenidamente ya que ayer no tuve tiempo de hacerlo disimuladamente con mi primo y su amigo pelirrojo junto a mi. Lucía perfecto, incluso más perfecto de lo que recordaba. Sus facciones estaban más duras y marcadas; su rostro no era el de un niñato mimado como antes, ahora simulaba ser un adulto serio. Su cabello platinado estaba más corto pero igual de brillante, sus labios rosas formaban una linea recta y sus ojos grises seguían preciosos como siempre pero habían perdido su brillo.

- Te ves diferente - musito con lentitud. Su voz causo un cosquilleo en mis mejillas, haciéndome sentir extraña.

- ¿Más bonita? - sonreí de manera juguetona.

Soltó un soplido que aparentaba ser una risa un tanto melancólica - Sí, más bonita.

Algo extraño sentí dentro de mi al escucharlo. Su rostro me causaba tal ternura que estaba tentada a refregarla contra la mía... hasta que volvió a repetir las primeras palabras.

- No deberías estar aquí - se alejo un par de centímetros de mi.

- Creo que ya habías dicho eso, Malfoy.

- No me digas así - pronunció con molestia.

- Ya estoy aquí - dije extendiendo los brazos - ¿qué se le va hacer?

- No, tu no entiendes - comenzaba a ponerse nervioso.

- ¿Qué cosa?

- Hogwarts no es seguro para ti... para nadie - se corrigió - Dumbledore fue un tonto al traerte aquí.

- ¿Y donde querías que fuera sino? ¿A mi casa?

- A lo te tu tía, otra escuela ¡Yo que sé! Incluso en una cueva estarías más a salvo.

- Estaría frente al Señor Tenebroso ahora mismo si no hubiera venido aquí, Draco.

Draco se recargo contra una pared, cubriéndose los ojos con una mano. Frustrado. Me enternecía que aún después de tanto tiempo siga siendo igual de sobre protector conmigo aunque no lograba entender que es lo que lo ponía así. Me acerque lentamente a él con la intención de consolarlo o al menos intentarlo pero cuando iba a poner una mano sobre, como secretamente venía ansiando, se paró rígido y su expresión era gélida.

- No puedes estar cerca de mi.

¿Y ahora que le pasaba?

- No te quiero cerca este año - su voz autoritaria hizo que me estremeciera - desaparece de mi vista.

Se quedo quieto en su lugar con su vista fija en mi esperando que me fuera. ¿Acaso piensa que soy una niña? ¿Acaso piensa que yo le voy a temer? Largué una risotada que le provoco mirarme con desprecio. ¿Qué le sucedía? Recuerdo que era un poco bipolar pero no creí que tanto como para preocuparse exageradamente por un momento y al otro tratar de alejarme.

- ¿Qué estas planeando, Malfoy? - dije aún con una sonrisa un tanto irónica - Creí que aprovecharíamos esta bonita obra del destino para volver a estar juntos.

- Tengo cosas más importantes que hacer este año como para perder mi tiempo contigo.

Debo admitir que eso me dolió pero le seguí sonriendo. Unas risas se oyeron a lo lejos del pasillo en el que estábamos. Draco miró hacia esa dirección para luego pasar por mi costado con la intención de marcharse.

- ¿Y crees que me alejaré de ti? - pregunté en voz alta. El corto su paso y voltee a verlo - No lo creas, cielo.

- ¿Qué quieres, Black? - volteó para acercarse a paso apurado hacía mi con enojo. Ni me inmute.

- ¿Por qué te preocupas, Draco? - sonreí prepotente cerca de su rostro.

- No tengo tiem...

- Lo sé, pero yo sí tengo todo el tiempo del mundo y aprovecharé cada segundo para estar contigo, cielo.

- ¿Desde cuando eres tan obsesiva?

- Responde con la verdad, ¿te molesta tenerme cerca?

- Te volviste loca, Aadhya.

- Soy tu condena, Draco.

Su mirada recorrió mi rostro nuevamente, cerró los ojos y largó un suspiro.
Tal vez haya sido un comportamiento estúpido de mi parte pero tenía a Draco de nuevo en mi vida y realmente no quiero que este lejos de nuevo. No trataría de ser como esas niñas tontas, desesperadas y obsesivas que están detrás de los chicos acosándolos y sofocándolos como si no tuvieran mejores cosas que hacer, no. Solo trataría de estar cerca de él cada vez que la oportunidad se presente, por muy arrastrada que parezca. Aunque sabía que a él tanto no le molestaba o eso esperaba.

- No lo hagas - susurró Draco, casi inaudible. Dio media vuelta sin mirarme y se fue, dejándome sola en medio del pasillo.



                                                                        ***


- Mierda

El frío azoto de manera violenta a mi rostro y no podía cubrir más mi rostro sin evitar tapar mis ojos con la bufanda amarilla y escarlata que conseguí. Hogsmeade estaba cubierto de nieve y el frío era tal que te entumecía por muy abrigado que estés, por lo que tuve que salir emponchada.

- Sí - dijo Ron - no es muy buena primera impresión.

Las calles no estaban transitadas y aquella tienda de bromas que Ron me había mencionado anoche estaba cerrado, por lo que tuvimos que dirigirnos con apuro por el frío que hacía a Las Tres Escobas, un bar del pueblo. Dentro del bar un aire caliente nos envolvió y rogaba por quedarnos aquí durante todo el día.

- Vamos a sentarnos - dijo Hermione quitándose la bufanda.

Nos dirigimos a una mesa en el fondo donde en el camino pude notar a Blaise Zabini parado en una columna.

- Hola Blaise - salude guiñando un ojo a lo que el solo respondió con una sonrisa.

- ¿Qué demonios fue eso? - preguntó Ron un tanto molesto pero evite la pregunta con un ademan de mano.

Tomé asiento en medio de Ron y Harry, Hermione llegó con cuatro vasos con cerveza de mantequillas. Personalmente adoraba estas cosas.

- ¡Hey! - Zora, como cosa rara, apareció detrás de Hermione - Hola chicos, ¿qué tal están?

- Bien, ¿y tu que tal, Zorayda? - dijo Harry.

- Vine con Blaise pero dijo que tenía que hacer otras cosas, espero que no les moleste.

- No - sonrió cortésmente Granger - siéntate aquí.

Zora tomo asiento junto a la castaña y sonrió a todos amablemente. Ronald trató de devolverle la sonrisa de la misma forma pero al ser de Slytherin su desconfianza salía a flote. Yo sabía que Zora vendría de "casualidad". El silencio se hizo presente en la mesa cuando la mesera vino a pedir la orden de mi pelirroja. Bueno, entendía que sean "diferentes" pero sería lindo de parte de ellos tratar de socializar con Zora.

- El clima esta horrible, ¿no creen? - dije para romper el hielo.

- Sí - dijo con sonrisa incomoda la de pelo rojo - en Nueva York no era así.

- ¿Vivían en Nueva York? - pregunto Hermione.

Nunca lo había mencionado pero solíamos vivir en Nueva York, fuera de la ciudad, por los suburbios. Zora era vecina mía, su casa estaba junto a la mía pero prácticamente vivíamos juntas ya que mi madre siempre esta de viaje y desde que era niña vivía con los Jal en su ausencia.

- Sí - respondió con gusto Zora - somos vecinas.

- Pero si se mudaron aquí, ¿donde vivirán en las vacaciones? - inquirió Harry, dejándome en que pensar.

- Oh, pues no lo sé - fruncí el ceño - no hemos hablado con nuestras madres aún.

Era cierto, había olvidado por completo preguntar eso a mi madre pero bueno, nunca habíamos tenido lo que vendría a ser una comunicación frecuente gracias a sus trabajos como auror y ahora como miembro de la Orden.
Levante mi vista y, por pura coincidencia, ahí estaba Draco quien clavo sus ojos en mi durante unos segundos. Tuve el impulso de sonreírle pero al estar con mi primo y sus amigos lo molestaría, a él y a ellos, y no quería que nadie estuviera molesto conmigo en este momento. Se acerco a Zabini para decirle algo y luego salió del lugar desapareciendo a través de una puerta. Solté un suspiro. Sería complicado acercarme a él este año y luego de estar toda la noche pensando en eso empezaba a sospechar que lo mejor sería no intentarlo. De todos modos, él mismo me dijo que no me quiere cerca de él este año.

- Ay no puede ser - oí a Ron sacándome de mi ensoñamiento. Sus ojos miraban con desprecio hacia una dirección: Ginny estaba junto a Dean Thomas a los besos. - Que niña tan boba.

Reí - ¿Qué? Solo están tomados de las manos.

El comportamiento sobre protector que tenía con su hermana me causaba ternura, algo así como Harry era conmigo. Nuestras vistas se dirigieron nuevamente a la pelirroja hermana de Ron.

- Y... se besan - dijo Zora con gracia para luego beber de su cerveza de mantequilla.

- Me quiero ir - dijo un Ron amargado.

- ¿Qué? No hablaras en serio - volví a reír enternecida.

- ¿Olvidas que es mi hermana? - dijo con acusación.

- ¿Y qué? - habló Hermione - ¿Si ella te viera besándome esperarías que se levantara y se fuera?

El rostro confundido de Ron nos causó gracia a mi mejor amiga y a mi. Hermione no podía ser más obvia y Ron no lo notaba.

- ¡Harry muchacho! - un hombre panzon y medio calvo con cara de ebrio apareció detrás de Zora y Hermione.

- Hola señor, que gusto me da verlo - saludó Harry con cortesía.

- ¡Que gusto verte, que gusto!

- Tiene un olor... - murmuró muy bajo Zora haciéndome reír.

Harry terminó de hablar con el aparente profesor y al terminar nuestras bebidas dimos por concluida la salida. No fue lo que esperaba, según oía las salidas solían ser divertidas pero culpo del aburrimiento al clima y un poco al hecho de que ellos ya se había cansado un poco de esto.

- Un poco tedioso, ¿no crees? - comenté a mi amiga abrazándome a ella para conseguir calor.

- Hubiera preferido haberme quedado con Blaise - bufó mi amiga un tanto disgustada.

- ¿Qué es lo que debía hacer?

- No lo sé, debía verse con Draco o algo así.

- Oh sobre eso, debo contarte algo.

- Uh, ¿ya hablaste con él? - sonrió Zora. Sus mejillas estaban sonrosadas y sus ojos verdes brillaban en medio de el aguanieve.

- Sí pero fue un tanto... no fue como esperaba.

- ¡Aadhya! - exclamó Harry - no te quedes atrás.

Corrí hacia mi primo soltando a la pelirroja para abrazarme ahora en él.

- No me perderé, niño - reí.

- Con esta nieve te pierdes - dijo serio.

- ¿Por qué esa cara larga?

- No se a que te refieres.

- ¿Es por esa pelirroja?

Al dar la vuelta por la esquina de la calle un grito se oyó. Una chica a la que reconocí como Katie Bell, mi compañera de cuarto, se levantó en el aire con los brazos extendidos, como siestuviera a punto de volar. Su cabello era azotado a su alrededor por el viento feroz, pero tenialos ojos cerrados y su cara estaba inexpresiva. Todos se habían quedado duros, mirando.


                                                                            ***


Al salir de la oficina de McGonagall cada uno tomó un camino distinto, como siempre. Estaba molesta por las acusaciones de Harry hacia Draco, ¿por qué dicen que es tan malo? Y si lo fuera, ¿sería capaz de hacerlo? Ponía mis manos en el fuego por él, no sería tan malo como para hacer eso.

- Bueno, resultó algo entretenido, ¿no crees? - pregunté a mi amiga.

- Sí, aunque no fue tanto - dijo hundiendo los hombros - debió haber muerto alguien.

- Estuvo a punto - sonreí.

Doblamos por una esquina vaciá; era curioso como los pasillos resultaban estar vacíos cada vez que decidía deambular.

- Fue muy fuerte - comente.

- Pues si esa era la primera impresión que nos querían dar dejame decir que lo lograron.

- Sí, eso me quito por completo las ganas de volver - reí levemente pero me callé al oír un gemido.

- Eso no suena a placer - susurró Zora que también parecía haberlo escuchado. Seguimosel sonido de lo que parecía ser un llanto que nos guió hacía la entrada de un baño de niñas.

Nos adentramos con cautela y de puntillas para ver de quien trataba.

- No debes llorar - dijo una voz femenina un tanto melancólica - sea lo que sea, no fue tu culpa.

La otra persona no respondió a su consuelo, solo soltó otro jadeo. Asomé mi cabeza más adentro para descubrir que se trataba de aquel rubio de ojos fríos.

- Draco.

El susurro llegó a oídos de Zora quien olvidando la discreción se asomó ella también por la esquina del muro. Draco se encontraba sentado con la espalda contra la pared, abrazando sus piernas y ocultando su rostro entre sus brazos pero no emitía sollozos. Me recordaba a cuando era niño y se entristecía cuando nos peleábamos, pero esta vez era por otra cosa y, aunque me dolió verlo así, me enfureció no saber el por que.
Zora tiro de mi brazo y me sacó de allí.

- Óyeme bien, esta es tu oportunidad para acercarte a él ¿entiendes? Así que entras y lo consuelas, zorra. Ve.

Me empujo de nuevo hacia adentro de manera brusca pero no lo suficiente como para que notará mi presencia. Me acerqué lentamente hacia él que estaba en completamente silencio. No pude ver de donde había salido aquella voz femenina.

- Draco - pronuncié para llamar su atención cuando estaba cerca. Él dio un respingo en el suelo pero no se levanto.

- ¿Qué haces aquí? - preguntó de mala gana - ¿Qué haces? ¡Vete!

En su rostro no había rastro de lagrimas por lo que dudaba de si fue él o no el que había llorado.

- ¿Estás bien? - pregunté con paciencia, arrodillándome delante de él.

- ¿Qué quieres?

- Saber si lo estas, Draco.

Draco volvió a esconder su rostro y negó con la cabeza. No lloró pero estuvo repitiendo levemente durante segundos "yo no quería". No sabía que debía hacer en ese momento, nunca se que hacer. No tenía idea de como diablos consolar a alguien que no estaba en buen estado por lo que opte por dar un par de caricias en su espalda en modo de consuelo y lamente haberlo hecho, me lamente tanto por él y había tomado una decisión.




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