Historia al azar: Parte 1
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No debiste volver. » Lunares.
No debiste volver. (ATP)
Por CabelloDespeinado
Escrita el Sábado 24 de Diciembre de 2016, 03:33
Actualizada el Viernes 10 de Marzo de 2017, 20:29
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Lunares.


- Cuando vea a este idiota lo voy a matar - dije.

- ¿Cuál idiota? - pregunto Nott. Luego de lo de aquella noche todo volvió a la normalidad, salvo que él estaba muy pegado a mi.

- Draco - respondió la colorada.

- ¿Qué sucedió?

- ¿Qué sucedió? ¡Me dejo sola! Me hundí en un terrible aburrimiento.

Draco no se había presentado a clases de Pociones y aunque suponía perfectamente donde estaba pero de igual forma lo extrañaba demasiado. Salimos al patio para pasar el periodo libre. En esta escuela había más periodo libres que clases.

- Debió ser terrible - dijo el chico de lunares con sarcasmo.

- Lo fue.

- ¿Por qué pones esa cara? - oí decir a Draco entre risas. Levante la vista rápidamente para buscarlo y lo vi llegar junto a nosotros con una sonrisita en su rostro.

- ¿Por qué? ¡Porque desapareciste, mal nacido! - golpee su hombro.

- Oye - dijo luego de un gemido de dolor - lo siento, tenía que hacer cosas.

- Te odiare por siempre, Draco Malfoy - cruce mis brazos con molestia fingida.

- Lo compensaré, ¿si? - tomó mis manos y llevo una de ellas a sus labios para depositar un beso aún con su mirada puesta en mi. Dios, este chico quiere matarme - lo prometo.

- Vaya, no recordaba haberlos visto así alguna vez.

- Calla Zora.

Nos sentamos en unos bancos que se encontraban en el patio. Yo junto a Draco, luego llego Blaise que se sentó en medio de Draco y Zora. Theo y Daphne Greengrass permanecían de pie junto a mi.

- ¿Estuviste con tu misterioso armario? - pregunté a Draco en susurro mientras que los demás estaban en su mundo.

- Así es.

- Y lograste algo, ¿no es así? No te veo feliz desde hace años - reí.

- Tal vez.

- ¿Me dirás?

- Nunca. Lo siento.

- Cuanta maldad llevas dentro. De veras.

Draco rió y eso me llenaba. Era precioso verlo feliz y tan natural, era una especie de milagro andante.

- Así que te aburriste sin mi.

- No tienes idea, ¡fue horrible! No sabes cuanto te extrañé.

- Pero si allí tenías a tu amiguito Nott. Te hubieras puesto con él.

- Prefiero a mi amiguito que se pone celoso de otro amiguito y dice comentarios sexosos cuando esta conmigo.

- Sí, supongo que mis comentarios sirven para que te alegres por las noches.

- Aún falta para que piense en ti en esos momentos - reí. Nos quedamos en silencio viendo la nieve que decoraba las copas de los arboles. No faltaría mucho para empezar las vacaciones, ya hace un mes que estoy aquí y realmente es una de las mejores cosas que pudo pasar, a pesar de todo.

- Falta poco - dije.

- ¿Para qué?

- Para que la poción este completa.

Draco sonrió - ¿Lista para perder?

- Yo no perderé, lo siento. Se perfectamente que estas enamorado de mi.

- Ya quisieras, Aadhya. Tienes muchos deseos conmigo, comienzo a creer que estas obsesionada.

- Solo un poco.

- Es hora de ir a Herbología, tórtolos - aviso Blaise y partimos hacía la clase.

A la hora del almuerzo nos dirigimos al Gran Comedor para tomar comida e irnos en busca de un aula vacío. Fue fácil encontrarlo, el primero en abrir la puerta era un aula en desuso.

- Oh, Aadhya - habló Zora una vez dentro - espero que no te moleste pero invite a Theo.

Y justo al finalizar esas palabras, el muchacho de cientos de lunares en el rostro apareció en la puerta.

- Siéntate - dije sonriendole. Theodore se sentó junto a mi sobre una mesa mientras que Zora se sentó en el banco del de atrás. Desparramamos la comida sobre la mesa delante de Zora y empezamos a comer.

- Creo que estoy enamorada de la comida de Hogwarts - dije luego de tragar un trozo de pollo.

- Sí, en Ilvermorny la comida no estaba preparada con tanto cariño - secundo la pelirroja.

- ¿Por qué las transfirieron a esta escuela? - preguntó Theo con un emparedado en su mano.

- Intentamos matar a nuestra profesora de Aritmancia - dijo Zora con creíble seriedad.

- Sí, los números no son lo nuestro y nos frustramos.

- Bien, ahora la razón verdadera - dijo Theo rodando los ojos.

- Eres un aburrido - reí.

- Hubieras fingido que nos creías.

- No podemos decirte, Theo. Lo siento - respondí. Terminé mi almuerzo más rápido de lo que quise y deje el resto de huesos en el plato. Limpie la grasa de mi boca y manos.

- ¿Por qué? - su carita desilusionada me causo ternura y un poco de lastima. Mordí mis labios para contener la ternura que me causaba.

- Es algo personal, algún día te diré.

- Debo ir al baño chicos, ya vuelvo - dijo Zora saliendo por la puerta.

Tomé un recipiente con pudin que me había traído y comencé a comerlo de a poco.

- ¿Tenías novio en tu otra escuela? - preguntó Theo. Típica pregunta para tantear terreno y ver si la chica esta libre.

- Soy un alma libre, niño bonito - sonrió.

- ¿Hay alguien que te guste en Hogwarts? - sus ojos claros tenían un brillo especial mientras me miraba ansioso por mi respuesta. Siempre creí que era obvia. Cruce mis piernas y me giré hacia él.

- Tal vez, ¿por qué?

- Porque tu me gustas, Aadhya - respondió. Vaya, el niño tímido resultó no tan tímido.

- ¿Te gusto? - sonreí coqueta. Asintió - ahora sigue que yo te diga que también me gustas, ¿no?

- Si es así - sonrió despreocupadamente.

- Me gustas - la satisfacción denotaba en su rostro. Me acerqué más a él - ahora sigue que me beses, ¿verdad?

- Solo si tu quieres.

Acercó su cara lentamente a la mía sin borrar su sonrisa del rostro. Sí, se que dije que me gusta Draco Malfoy desde los 11 años y ahora acabo de decir que me gusta Theodore. Realmente me gustaba Theo pero sabía perfectamente que mi corazón, hablando de manera cursi, pertenecía a Draco desde siempre. Estaba enamorada de Draco, pero no por eso me negaría a besar al chico que me gusta. Él rubio no había intentado algo para decir que siente lo mismo por mi, tal vez ni sentía algo por mi y tampoco sabe que me gusta, no estaba haciendo algo malo.
Los fríos labios de Theo rozaban con los míos cuando un fuerte sonido hizo que nos separáramos. Zora estaba en la puerta con cara de culpa.

- Lo siento - pronunció - lo siento.

- Descuida - dije sonriendo. Aunque Theo se veía más bien frustrado y lo entendía, yo también me había quedado con las ganas.

Recogimos nuestras cosas y salimos del aula en desuso para dirigirnos a la clase de Encantamientos que seguía. Durante el camino Theo estaba en silencio mientras que Zora trataba de entablar a toda costa una conversación entre los tres. La situación me daba gracia. Al llegar a la puerta aún era temprano así que eramos los primeros.

- Perdoname Theo - suplicó Zora - mira si quieres me voy detrás de esa esquina para que la beses a gusto.

Y sin esperar la respuesta de Theo corrió hacía la esquina anteriormente señalada. Ambos soltamos una risotada.

- Perdonala - dije viéndolo de frente.

- Ya lo hice, pero me daba gracia verla lamentarse - dijo despreocupado.

- Eres malo.

Me acerqué a él a la vez que él posicionaba sus manos en mi cintura y me pegué a su cuerpo para besarlo finalmente. Pero un ruidoso Blaise Zabini llegó interrumpiendo nuevamente junto a un Draco que echaba humo por la nariz.

- Mierda - mascullo entre diente Theo alejándome de él.



                                                                     ***

- ¿Pero que te sucede ahora? - pregunté enojada caminando detrás Draco. Hace dos días que trata de evitarme y me ignora cada vez que le hablo, como ahora. No entendía que le sucedía entonces decidí interceptarlo antes de la clase con McGonagall para que me diera alguna explicación. Estaba harta de su bipolaridad.
Draco no respondió.

- ¿Puedes hablarme? - insistí apresurando el paso para quedar a su par - ¡Draco!

Pero no respondía. Caminaba con completa indiferencia haciéndome dudar a mi misma de mi existencia en ese momento. Este estúpido rubio manejaba muy bien eso de la ley del hielo pero no me cansaría.

- ¿Piensas seguirme todo el día, Black? - preguntó aburrido luego de unos minutos.

- ¿Otra vez soy Black, Malfoy? - dije sintiendo el calor subir por mis mejillas. No respondió. Me apresuré a ponerme delante de él y cortarle el paso.

- Hablame - solté casi gimoteando. El me miró de arriba abajo y su mirada indiferente paso a ser fría.

- ¿Qué quieres?

- Deja de preguntarme eso ¿qué acaso no ves, idiota? ¡Quiero estar contigo! - exclamé ya exasperada.

- ¿Conmigo? - bufó.

- ¿Qué te sucede, Draco?

- Simplemente no quiero hablarte, Aadhya - dijo indiferente.

- ¿Pero por qué tan repentinamente?

- Aburres con tus preguntas - volvió a retomar el paso hacia quien sabe donde. Me sentía tonta arrastrándome detrás de un chico, aclamando por su atención. Tomé su mano y lo detuve.

- Responde - musité en voz baja.

- ¿Por qué no buscas a Nott? El estará encantado de soportarte, el muy idiota - dijo con notable desprecio. Me obligaba a mi misma a no creer que todo esto era una manifestación de celos, él no tendría por qué hacerlo.

- Quiero estar contigo.

- Demonios Aadhya - exclamó molesto - pareces una niña de cinco años.

- Dime que te sucede - respondí de la misma manera.

- ¡Tú me sucedes! Tú y tu imprevista aparición que hace que todo mis planes se frustren.

- Pues lo lamento, ¿quieres que desaparezca de nuevo, cielo?- pregunté con sarcasmo.

- Me harías un favor, gracias - respondió de la misma forma.

- ¡Pues no lo haré! Porque yo a diferencia de ti sí quiero volver a ser lo que eramos antes y perdoname por pensar que eres muy importante en mi vida, pero no puedo evitarlo.

Traté de retener mis lagrimas ocasionadas por la bronca, no quería que viera que me afectaba tanto. Sería susceptible. Sus ojos barrieron mis rostro, grises como la lluvia, ya no estaban fríos pero tampoco cálidos.

- Lo siento - susurró y se acerco envolviéndome con sus brazos. Me abrazaba pero no podía disfrutarlo o lloraría. Solía tener la lágrima fácil y lloraba por todo, por muy pequeño y estúpido que sea.

- Lo siento, Aadhy - volvió a susurrar en mi cabello - es que... me da rabia ver que son amigos luego de lo que sucedió aquella vez. Eres mi mejor amiga y me molesta que lo elijas a él.

Correspondí a su abrazo. Era la primera vez que nos abrazábamos luego de tanto tiempo y realmente se sentía bien. Su aroma a lavanda inundo mis fosas nasales a la vez que el me estrujaba más en su pecho. Me sentía completa en sus brazos pero sabía que no tenía que ser así, él no me quería de la misma forma.

- Descuida - dije separándome de él - pero la próxima solo dime en lugar de alejarte, ¿si?

- De acuerdo.

La campana del cambio de hora sonó lo que indicaba que ya era hora de ir a clase.

- Vamos - dije tomando su mano pero él no se movió.

- Debo hacer algo, Aadhya.

- ¿No crees que pierdes demasiadas clases por culpa de ese estúpido armario? - lo miré un tanto molesta, se descuidaba mucho por esa cosa.

- No te preocupes - sonrió - siéntate con Nott.

Me acerque para plantar un beso en su mejilla y me despedí de él con un "cuídate".
Tal y como dijo, me senté con Theo en la clase de Transfiguración donde McGonagall nos dejo un trabajo grupal sobre la Metamorfomagia de dos pergamino de dos pulgadas.

- ¿Vamos a la biblioteca? - ofreció Theo luego de la clase. Después de lo sucedido, Theo es mucho más cariñoso conmigo y trata a cada instante dar el paso para besarme pero nunca encuentra una oportunidad.

- ¿Quieres empezar ya?

- Cuanto antes mejor.

Me hundí de hombros y nos dirigimos a la biblioteca donde había un par de alumnos. Tomamos asiento en un lugar apartado y nos pusimos a buscar los libros necesarios.

- Creo que con estos bastan - dije llegando a la mesa con cuatro libros sobre el tema.

- No lo creo, estos libros no tienen suficiente información.

- Pero este dice "Todo sobre la metamorfomagia" - dije levantando el libro mencionado.

- Sí pero no esta "todo" en él.

- ¿Y tú cómo sabes?

- Ya he leído esos libros.

- Oh claro, eres un traga libros.

- Me gusta denominarme persona culta. Gracias - sonrió con sorna. Como todo Slytherin orgulloso.

- De acuerdo "persona culta", ¿qué libro debo buscar?

- Busca "Metamorfomagos de ayer y hoy". Esta en el estante detrás de ti.

Giré sobre mis talones para quedar enfrente de tantos libros. Busque con mi mirada el dichoso libro y lo encontré dos espacios más arriba. Me puse de puntitas para alcanzarlo pero, obviamente, no llegaba gracias a mi escasa estatura. Pensé en usar la magia de mis manos para atraer el libro pero no podría ya que Theo no debía saber. Me estiré lo más que pude para alcanzarlo aunque era imposible así que me dispuse a buscar mi varita pero cuando me di vuelta, un muchacho con lentes estaba frente a mi con su vista puesta en el libro que necesitaba y su mano estirada sobre mi cabeza.

- Eres bruja y tienes una varita, Aadhya - rió Theo con el libro en mano.

- En mi defensa, justo iba a buscarla.

- ¿Dónde esta?

- En la mesa - apunté hacia la mesa. Theo estaba muy cerca de mi y esos lentes lo hacían ver mucho más lindo que antes.

- Ya veo - sonrió de medio lado y se alejo de mi sentándose nuevamente en la mesa. Se me hacía raro que no usara ese momento tan cliché para besarme pero supongo que la tarea siempre es más importante.

- No sabía que usabas lentes - dije yendo a sentarme junto a él.

- Solo los uso para leer.

- Te quedan lindos.

- Gracias - sonrió - empecemos.

Estuvimos hasta un poco antes de la hora de la cena y llevábamos medio pergamino. Solté el libro que leía y recosté mi cabeza en el hombro de Theo quien me dedicó una sonrisa para luego seguir en lo suyo. Observe a mi alrededor, ya casi no habían personas y los libros volvían por si solos a sus lugares. Refregué mis ojos que picaban del cansancio sin preocuparme del maquillaje porque era permanente.

- Me canse - advertí a mi amigo.

- Apenas vamos por la mitad.

- Sí pero es para la semana que viene, Theo. Sigamos mañana - dije moviendo un poco mi cabeza para verlo.

- Esta bien - dijo resignado - pero mañana en el almuerzo.

- Por eso te quiero - sonreí abrazándome a él. Theo puso sus ojos en mi.

- ¿Por qué hago lo que dices, Ad? - rió.

- No, porque eres lindo pero, ¿Ad? ¿nuevo apodo?

- Claro, ¿te molesta?

- Para nada - sonreí.

Nos quedamos viendo en silencio, compartiendo sonrisas. Theo comenzó a acariciar mi mejilla y yo aún me abrazaba a él. Su rostro era dulce, como todo él, siempre fue dulce. Tenía una ligera sonrisa decorada por sus lunares y sus lentes cuadrados de color negro hacían brillar más sus ojos, o tal vez él solo emanaba aquel brillo.

- Creo que estoy tardando demasiado - murmuró cerca de mi rostro y antes de que
pudiera siquiera entender lo que había dicho, había acercado sus labios a los míos formando un beso. Su mano acunaba mi mejilla y estas comenzaban ponerse calientes. Sus labios que al principio estaban fríos, se fueron volviendo cálidos con cada movimiento. Su lengua se abrió paso dentro de mi boca para profundizar el beso y, debía admitir que este chico besaba sumamente bien. Luego de un rato nos separamos lentamente pero sin alejarnos demasiado.

- Sí - hable yo - te tomaste tu tiempo.

- Pero valió toda la espera - sonrió y volvió a besarme.

Theo me generaba felicidad y con cada beso mi estomago se contraía, había descubierto que Theo tenía aquel pequeño don de repartir felicidad en besos pero sería egoísta y me quedaría con toda la felicidad y todos sus besos.



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