Historia al azar: El año en que todo cambio
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No debiste volver. » Ilvermorny.
No debiste volver. (ATP)
Por CabelloDespeinado
Escrita el Sábado 24 de Diciembre de 2016, 03:33
Actualizada el Jueves 6 de Abril de 2017, 03:07
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Ilvermorny.

Zora sonrió.
Siempre fue una bruja excelente y por ende, tenia confianza en ella misma. Cuando Gallert Roden lanzó su Desmaius, la pelirroja hizo un movimiento con el que logró que el hechizo regresara al profesor provocando que este se desmaye y concluyendo así con el entrenamiento. La sonrisa de Zora se hizo más grande mientras se acercaba al cuerpo inerte en el suelo para reanimarlo con un Ennervate. Gallert volvió en si y se puso de pie.

- Felicidades, señorita Jal. Aprobada - dijo el profesor de Defensas Contra las Artes Oscuras con notable orgullo dándole un apretón de manos. Los estudiantes reunidos en el campo aplaudieron.

Zora se acercó a mi con satisfacción.

- Puedes llamarme "señorita Fabulosa" - dijo orgullosa.

- Felicitaciones, fabulosa. Veo que sirvió el que me hayas ignorado estas ultimas dos semanas - dije sonriendo.

- Lo siento - se lamento - si apruebas te prometo que iremos a la fiesta que se realiza en el ala oeste de la escuela, ¿de acuerdo?

- ¡El siguiente! - grito el profesor y Marcus Hartley paso al frente.

- ¿Si apruebo? Deberías acompañarme igual, maldita. Luego de estar practicando duramente durante dos semanas lo necesito.

- Sí, no es una buena manera de comenzar el año, ¿no crees? - nos sentamos en el suelo mientras observábamos a el muchacho de cabello castaño batirse a duelo con el profesor.

- No creí que 6to año podría llegar a ser tan duro - dije con una mueca.

- Según los de 7mo no es nada. Empezar las primeras dos semanas con entrenamientos sangrantes no es más que un ligero comienzo.

Ilvermorny es un escuela bastante estricta y con un régimen de entrenamiento bastante duro a partir de segundo año. En primero no. Te hacen pensar que es sencillo para luego un año después darte con todo. Es la única escuela de magia que se encuentra en Estados Unidos, por lo que no es posible asistir a otra. No me quejo realmente, es bastante buena la organización que tienen, se podría decir que es la escuela más avanzada pero no es del todo seguro, soy ignorante con lo que de las otras escuelas respecta.

- Orbis - gritó Marcus y un grupo de cuchillos voladores desaparecieron en un torbellino.

- Eso fue bueno - comenté viendo al muchacho.

- Sí, seguramente aprueba.

Lo que más se valora en esta escuela es el ingenio. Si no te ingenias en un duelo, no podrás ganar. La profesora Mason, de Encantamientos, siempre dijo "el ingenio es tu única arma para sobrevivir".

- Black - un muchacho de cabello rubio se acerco a nosotras. Era el asistente del profesor

- Tu sigues. Preparate. - asentí - Nos vemos luego, Zora. - dijo este guiñando un ojo y se marcho. Volteé un tanto sorprendida para mirar a mi amiga que sonreía en dirección a él.

- ¿Te estas ligando al ayudante y no me dijiste, Zorayda? - pregunté indignada. ¿Qué mierda me había perdido?

- Solo un poco - sonrió acomodando su cabello rojizo.

- Oh, ya veo por que me abandonaste y no fue para practicar - la fulmine con la mirada.

- Calmate - rió - si fue para practicar. Necesitaba un tutor y bueno, quien mejor que el asistente del profesor, ¿no?

- Muérete - pronuncié molesta.

- ¡Oh vamos! Tu no te quedas atrás, se que tienes algo con Terrent Williams - exclamó.

Tenía razón, no podría recriminarle nada.

- ¡El siguiente! - gritó nuevamente Gallert mientras trenzaba mi cabello.

Me puse de pie y me ubiqué en medio del campo. Era un campo de entrenamiento enorme bajo techo, tenia las gradas hacia los costados y estaban separados del campo por una barrera mágica. Aquí se realizaban los duelos. Estaba equipado con varios obstáculos de por medio y con cajas mágicas que te lanzaban cosas durante la pelea.
El profesor se encontraba del otro lado con una sonrisa de "te destruiré". Sabia perfectamente que no lo haría, soy demasiado buena. Dio la señal para que empezara y activó las cajas. El desafío constaba en pelear con el profesor mientras que esquivabas lo que las cajas te lanzaban. Gallert empezó a lanzar un hechizo tras otro los cuales esquivaba con facilidad. La primera caja se abrió y de ellas salieron pequeños Duendecillos.

- Inmobilus - grité apuntando con mi varita y las criaturas se congelaron en el aire - Evanesco - y desaparecieron.

El profesor seguía lanzando hechizo tras otro y yo los esquivaba al grito de "Impedimenta" "Protego" "Rictusempra" y demás.
A Gallert se le ocurre lanzar fuego de su varita al mismo tiempo que una caja lanzaba una especie de fantasma verde que se deslizaba a toda prisa hacia mi.

- Glacius - dije rapidamente y el fantasma se congelo. El fuego estaba a dos metros de mi

- Aqua Eructo - y el fuego se apagó - Confringo - grité nuevamente hacia el fantasma que estalló.

- Excelente - me felicitó Roden bajando a varita - Muy bien, ahora Aadhya, vas a enfrentar obstáculos y debes lograr llegar hasta aquí - señalo un costado hacia arriba - y tomar aquella copa, ¿entendido? - una copa dorada se encontraba levitando a pocos centímetros del techo.

Asentí. Él salió del campo y me concentré en lo que había a mi alrededor. Me adelante lentamente y una caja se abrió, de ella salieron los cuchillos anteriormente lanzados a Marcus, los cuales hice estallar. Luego de un costado aparece una figura de metal enorme dirigiéndose hacia mi haciéndome usar el hechizo "reducto". Al destruirlo, empece a correr hacia el otro extremo del campo pero un muro que salia de debajo del piso me detuvo obstruyendo mi camino.

- Bombarda - grité apuntando mi varita hacia el muro y este también estalló. Corrí a través del hueco que se había formado.

- Expelliarmus - se oyó hacía mi izquierda y mi varita voló por los aires.

Me detuve para mirar al profesor de Defensas apuntando con su varita hacia mi. Sonreí. Sabia a que se refería.

- Depulso - grito él. Me erguí y rapidamente levante una mano apuntando con ella hacia él.

- Partis Temporus - pronuncié, de mi mano salió una luz blanquecina creando una barrera mágica de protección. El hechizo rebotó y él sonrió - Obscuro - pronuncié nuevamente haciendo que sus ojos sean vendados, aproveché para desarmarlo seguido de un Expulso alejándolo de mi camino. Usé el Áccio para atraer mi varita nuevamente y con ella apunté hacia el techo en donde se encontraba la copa.

- Carpe Retractum - una cuerda de amarillo brillante salio de la punta de esta y se pegó al techo. Me sujete a ella que se elevo rapidamente acercándome a la copa de oro y la tomé antes de que mi cabeza pudiera estrellarse contra el techo. Baje deslizándome por la cuerda y me acerqué al profesor que ya estaba de pie y sin venda.

- Estoy satisfecho, Black - sonrió denotando su satisfacción - Esta demás decir que aprobó.


                                                                 ***


- Eres genial, Ariiiah - un Terrent Williams alcoholizado arrastraba las palabras. Tenia su boca a dos centímetros de la mía emanando un asqueroso hedor a alcohol y trataba de apartarlo de mi mientras pensaba en el por qué demonios había ligado con el - Ese ultimo tiro... fue... graandioso.

- Gracias - pronuncié alejándome de él sin éxito alguno.

Bueno, sí era guapo, pero nunca me había puesto a analizar su personalidad y en lo que llevaba de la noche pude descubrir que era un tipo bastante tonto y, al parecer, alcohólico.

- Aunque yo... l-lo hudviera hecho mejorr.

Se había pasado toda la noche halagandome vagamente para después decir que el sería mucho mejor. Decía adorar mi cabello azabache pero su cabello rubio era más brillante, le gustaba mucho mi cuerpo pero nada se comparaba con sus abdominales, mis ojos cafés eran lindos pero sus preciosos ojos color zafiro eran la perfección, y así toda la noche.

- ¿Por qué no me besas? - balbuceo lanzándose toscamente hacia mi pero me corrí antes de que pudiera tocarme provocando que se estrelle con un muro.

Nuestra "relación" estos últimos días consistía en darnos solamente besos. No intercambiábamos más de 5 palabras cada vez que nos veíamos, solo besos desaforados que ya habían logrado aburrirme.
Quité mi vista de Terrent que tocaba su cabeza un tanto desconcertado y busque con mi mirada a Zora entre las tantas personas que se encontraban en la fiesta. La encontré compartiendo saliva con Joe Fitlsh quien tenia una mando apretando descaradamente una nalga de la pelirroja. Me acerqué a ellos con dificultad ya que un tumulto de adolescentes borrachos bailaban sin parar y de manera bruta. Aclaré mi garganta de manera ruidosa cuando llegué junto a ellos, pero no me oyeron por culpa de la música no-maj que estaba sonando. Nuevamente aclaré mi garganta con más fuerza y tampoco se inmutaron, así que opte por ser irrespetuosa e irrumpir su momentos de romance (aunque era todo menos eso) jalando del brazo de mi amiga.

- Lo siento, Joe - dije - pero necesito a mi amiga ahora.

- Descuida - dejo este con una leve mueca de desagrado. El también parecía estar un poco ebrio.

Llevé a mi amiga del brazo hasta la mesa del ponche.

- ¿Me vas a decir que demonios sucede, Aadhya Black? - su rostro combinaba con su pelo. Estaba roja.

- Quiero irme - respondí sin mas.

- ¿Qué? Te recuerdo que tu eras la
que quería venir en primer lugar - enojada se recargo en una sola pierna cruzándose de brazo.

- Quería estar con Terrent - expliqué - pero todo salió mal.

Tomé un vaso de la mesa y lo llene de ponche.

- ¿Qué sucedió?

- ¿Tu sabias que era un bruto rubio vanidoso y borracho que no piensa más que un mono en estado vegetativo? - solté para luego beber del ponche. Pude notar que tenia alcohol, tal vez ron o vodka. La razón por la que todos estaban en ese estado.

- Mala elección, cariño - se compadeció y tomó un vaso para servirse ella también del ponche - pero eso no te da derecho para interrumpir mi ligue, Aadhya - sus ojos se clavaron en los míos con molestia.

- Perdón - me lamente - pero solo quería escaparme. Prometo que mañana te dejo todo el día con él, ¿de acuerdo?

- Ay, niña - negó con la cabeza para luego beber un sorbo de su vaso.

- Ademas, ¿¡De qué te quejas!? ¡Me dejaste dos semanas por él, Zorayda! - exclamé indignada - tuviste mucho tiempo para besarlo.

- Ay tu no entiendes, niña - comenzó a andar hacia fuera del palco mientras yo iba detrás - íbamos a follar.

Me detuve. ¿Qué iban a hacer qué? Sabia que Zora una una chica muy... provocadora por así decirlo pero no creí que, siendo aun virgen, follaría con alguien que apenas y conoce.
Salimos hacia el patio para dirigirnos a nuestro árbol especial.

- ¿Ibas a follar con Joe? ¿bromeas? - sentándome en el césped.

- ¿Cual es el problema? - dijo recostándose en este.

- ¿Y que sucedió con esperar al amor verdadero? - dije sarcástica. Sabia que ella no creía exactamente en esas cosas.

- Oh cariño - pasó un brazo por mis hombros - esas son cosas anticuadas. Con estos tiempo difíciles, lo único que podemos hacer es disfrutar la vida al máximo, nada de cursilerias de cuentos de hadas.

Sonreí a ella. Sí, con estos tiempos había que disfrutar la vida lo más que podía y ella decidió hacerlo ligando con cada chico lindo que veía. No voy a decir que no me gusta lo que hace, yo también lo hago, pero creo que hay otras formas de disfrutar la vida.
Puse mi vista en la escuela, era un edificio enorme de color oscuro. Era un castillo inspirado en otra escuela de magia la cual no recordaba el nombre. Estaba rodeado por unos arboles y arbustos, y desde aquí se podía ver la fiesta que se realizaba en el ala oeste, el ala de los Wampus. La fiesta se realizaba cada ves que realizábamos la última prueba, si bien esta no era la última verdaderamente, pero aquí son todos muy fiesteros. Pero también son tan disciplinados como fiesteros. La escuela nos habían moldeado de esa forma, muy estrictos con nosotros mismos, siempre estudiando y practicando hechizos, por lo que a partir de 3er año los alumnos realizaban fiestas para poder relajarse y distraer la mente de alguna forma.

- ¿Sabes? Creo que en realidad no quería hacerlo - oí que dijo mi amiga.

- ¿Qué cosa?

- Follar con Joseph - me miró - no estaba lista, no sé porque lo iba a hacer.

- Supongo que estas asustada - dije.

- Pff, ¿de qué?

- De lo que pueda pasar en un futuro.

Se quedó en silencio y volví a poner mi vista en la escuela. Me gusta mucho Ilvermorny, no como hogar, nunca me había sentido realmente como en casa aquí, pero si me gustaba mucho.
Desvié mi vista hacia el cielo topandome con una serpiente verde y desde ese momento todo fue muy extraño. Zorayda estaba de pie a un par de centímetros de mi gritándome algo que no entendía ni siquiera podía escuchar su voz. Giró mi cabeza hacía un costado, confundida, y veo como un par de nubes negras volaban cerca y se convertían en personas que no identificaba. Siento que alguien tira de mi obligándome a ponerme de pie, es Zora, que me obliga a correr hacia no sé donde mientras lanzaba hechizos a esa gente encapuchada a quienes más tarde pude identificar como mortifagos. Un rayo verde pasó frente a mis narices y pude entender lo que pasaba: nos estaban atacando. De repente pude oír los gritos, la gente estaba corriendo, los profesores salían con su varita en mano y se batían a duelo con los seguidores del Señor Tenebroso.

- Vamos, Aadhya, vamos. ¡Corre! - gritó la pelirroja tomándome de la mano.

Tomé mi varita que escondía normalmente en la cintura de mi pantalón preparándome para atacar en cualquier momento. Veía a los Pukwudgie, los guardianes del castillo, atacando a los mortifagos con sus arcos y flechas.

- ¡Despulso! - gritamos Zora y yo cuando un par de mortifagos se situaron delante nuestro.

Seguimos corriendo y por momentos ayudábamos a nuestros compañeros hasta que un rostro de nos apareció ante nosotras causándonos un susto.

- Señorita Black, venga conmigo. Ambas - dijo Morrigan, la directora de la escuela, nos encamino hacia dentro de la escuela cruzándonos con Terrent inconsciente en el suelo. Ya no sabia si era porque estaba ebrio o lo hirieron o lo mataron... deseaba que fuera la primera. Llegamos al despacho de la directora, esta se acercó a su escritorio donde una tetera emanaba una luz brillante de color azul.

- Vengan - dijo Elettra - rápido, acérquense.

Me aproxime hacia donde la directora de cabello cano estaba tirando de Zora.

- ¿Para qué el traslador? - pregunte ansiosa.

- Deben irse de aquí, señorita Black. Aproxímense.

- ¿Qué? ¿Y qué hay de los demás? - no había notado que Zora estaba histérica.

- No hay tiempo, señorita Jal, ustedes son las que deben irse. Toque la tetera, en cinco segundo partimos.

- ¿A donde? - pregunté desconcertada.

- Hogwarts.

Antes de que pudiera seguir preguntando sentí como si un gancho debajo de mi ombligo tirara de mi hacia adelante con una fuerza irresistible. Mis pies no tocaban el suelo; pude notar a Zorayda junto a mi ya que su hombro chocaba con el mio. Todo iba a gran velocidad en medio de un vorágine de colores y de una ráfaga de viento que berreaba en mis oídos. Tenia el indice pegando a la tetera como por atracción magnética. Y entonces mis pies tocaron el suelo pero mi equilibrio falló haciendo que caiga de bruces al suelo.


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