Historia al azar: ANTES DE PONERSE EL SOL
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¡Quiero a los Merodeadores! » Los Lions buscan su corona
¡Quiero a los Merodeadores! (R15)
Por Agus_de_Black
Escrita el Sábado 16 de Noviembre de 2013, 15:41
Actualizada el Jueves 23 de Noviembre de 2017, 00:54
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Los Lions buscan su corona


Viernes 26 de setiembre

James empujo a Aubree hacía un rincón del pasillo antes de que una tromba de chicos con cabezas falsas de leones pasaran junto a ellos riendo.

-Odio con toda mi vida el espíritu deportivo del EHS- despotrico la chica, mientras se volvía a alinear la ropa.

-Siendo una ex animadora, nadie lo hubiese pensado- dijo Sirius divertido, despeinándole la coleta.

Ya había pasado una semana desde la luna llena y las cosas volvían a moverse naturalmente entre los cinco. Remus había querido hablar con Aubree y Zoey sobre su secreto peludo, pero ellas le habían dicho que tenía que sentirse más seguro que nunca con ellas dándole vueltas alrededor porque después de todo, las cosas siempre terminaban por saberse en el EHS si no eras cuidadoso.

-A como vuelvas a decir eso, te cortare tu cabeza y la pondré en una pica.

-¿A lo Games of Thrones?- preguntó Peter divertido.

-Exactamente- contesto la castaña antes de seguir avanzando por los pasillos del colegio.

Aquel día era uno sumamente especial para todos aquellos que vivían y disfrutaban del deporte escolar como una sola cosa. Empezaba la temporada de futbol americano y el primer partido sería allí mismo, convirtiendo a los leones del EHS en locatarios.

-Es como vivir nuevamente un día de quidditch en Hogwarts- murmuro James a Aubree- Cuando Gryffindor jugaba todo era leones.

La castaña le sonrío lentamente y no le comunico que ella siempre había pensando lo mismo cuando era más chica.

-¡Son ellos!- gritaron un par de chicas y de repente, Aubree, Remus y Peter fueron arrojados hacía un costado, chocando contra los lockers, mientras un gran par de chicas con la camiseta del equipo de futbol y los nombres Powell y Black grabados en la espalda comenzaban a saltar alrededor de James y Sirius pidiéndole fotos y autógrafos.

-¿Qué mierda…?- grazno Aubree reincorporándose con la ayuda de Remus.

-Es como si volviéramos a estar en el colegio- dijeron los dos castaños riendo.

-¡Chicas, de a una!- dijo Sirius, aunque en su rostro estaba la mueca de que en verdad ser apretujado por un par de chicas no le estaba molestando para nada.

-Por cosas como estas es porque preferimos natación y esgrima antes de futbol americano- comunico Remus mirando a Aubree con una sonrisa de disculpa.

-¡Hey!- Bridget apareció caminando por el pasillo con su uniforme de animadora colocado con orgullo. Las personas que estaban pasando a su lado la miraban como si se tratara de una reina- ¡Apártense de los chicos, arpías! Ya saben cómo son las reglas.

-¡Pero Rumsfeld!- protesto un par.

-No me importa, corazón- espeto llevándose las manos a la cadera- Lejos de los ingleses, ahora.

Las chicas chillaron frustradas un segundo antes de desaparecer entre gritos emocionados y canticos de buen ánimo.

Bridget puso los ojos en blanco y se acomodo la coleta sobre un hombro con un movimiento elegante.

-Estábamos teniendo nuestro pequeño momento de fama aquí, chica.

-Me lo agradecerás luego, te lo aseguro- contesto sonriendo- Puede que ahora te sirvan para inflarte el ego un rato, pero luego te inflaran otras cosas…

-¡Ahí están mis chicos!- Chad avanzo hacía ellos mientras las personas se apartaban de su camino como si fuera una llamarada pronto para quemarlo todo a su paso. Detrás de él se movían el resto de los Lions, siendo una especie de manada matadora de chicas- ¿Listos para hoy?

-Nosotros nacimos listos- contestaron los azabaches divertidos.

Joshua frunció el ceño viendo que Bridget tenía la mano sobre el hombro de Sirius y cuando esta lo noto dirigió el rostro hacía otro lado, ignorándolo. No se le iba a olvidar tan fácilmente lo mal que él la había tratado en la cafetería de Santa Barbara.

-Que alegría- dijo Michael sonriendo- Porque resulta que nos han puesto con unos enormes tipos que cursan todos doceavo grado.

-¿Todos?- pregunto Aubree sin poder evitarlo- ¿Acaso eso no está prohibido?

-No, porque son parte del equipo- contesto Evan automáticamente- Las edades no importan.

James miro en dirección hacia el azabache de ojos azules y lo noto profundamente concentrado en cada uno de los movimientos de su amiga e inmediatamente frunció el ceño.

-De todos modos hemos estado entrenando para esto durante mucho tiempo- dijo Declan autoritariamente, llevando las manos a los bolsillos de su jeans- Bueno, algunos más que otros.

-Creo que hemos dejado en claro que estamos al mismo nivel que ustedes- dijo Sirius con el mismo tono que el castaño- Incluso, las chicas nos prefieren a nosotros ahora, ¿no?

Kev coloco una mano sobre el pecho de Declan para detenerlo. Obviamente aquello había sido una insinuación por Ashley.

Chad se rió.

-Ese es el carácter que queremos en el equipo, chicos- comento sonriendo- Somos los mejores y el colegio tienen que entenderlo.

-¿Los mejores?- pregunto Aubree- He visto más espíritu de equipo en las chicas de soccer que en ustedes, estrellitas.

El rubio alzo una ceja en su dirección.

-El espíritu de equipo no tiene nada que ver con ser los mejores o no- espeto esta vez Kev, mirando a la castaña con el ceño fruncido. La tensión se creó inmediatamente. Era obvio que entre ellos no existía para nada una buena relación- Pero tú no eres la más indicada para hablar, ¿acaso no fuiste la primera voladora en dejar el equipo?

-Guarda la lengua, Anderson- defendió Bridget frunciendo el ceño- Que no tienes ningún derecho en hablar en nombre de nosotras.

-Solo estoy aclarando las cosas, pequeña Rumsfeld.

-Aubree tanto como B son unas intocables, ¿acaso no lo recuerdas?- pregunto Damien mirando al rubio con una ceja alzada- Zoey pondrá tú culo sobre el arco del campo si se llega a enterar que te estás metiendo con sus mejores amigas.

Kev rodo los ojos.

-Vaya mierda. No se puede meter con nadie en este jodido colegio.

-Va en calidad y no en cantidad, Anderson- contesto Bridget divertida- Ten cuidado como me hablas, o tirare un pompón directamente a tus ojos.

-¿Arriesgarías uno de tus pompones por hacerme daño? Que mala chica eres.

Joshua fulmino con la mirada a Kev mientras la castaña le echaba la lengua.

Se escucho de repente un golpe seco y ellos voltearon, esperando ver al desgraciado que se había metido en medio del camino de algún grupo de fanáticos corriendo por el pasillo.

La sonrisa se les borro cuando vieron la mancha de café sobre el pecho de Lydia y a unos pobres chicos de octavo grado mirándole con horror.

-Ellos se van a arrepentir de no haber visto antes- dijo Aubree seriamente.

-Vance- dijo uno de los chicos, que Kev reconoció como el mejor amigo de su hermano. Internamente agradeció que Kyle no estuviera allí con él- Lo siento mucho…

-Solo no me toques- espeto la castaña suspirando, mientras se aseguraba de que sus libros no hubieran recibido un fuerte golpe.

-En verdad no quisimos…

-Me importa muy poco- volvió a decir la chica, apilando sus libros. Una vez terminada su tarea, se incorporo del piso como una enorme estatua ante el grupo de tres chicos que seguía en el suelo- Después de todo, solo son unos niños.

-¿Niños?- dijo uno de ellos- Solo nos llevas tres años.

Aubree puso los ojos en blanco.

-Tendría que haber guardado silencio.

Los ojos de Lydia tomaron un matiz amenazador.

-¿No vas a hacer nada?- pregunto Mark, mirando a la chica Jules con una ceja alzada- Es tu mejor amiga.

-No voy a recibir su mierda- contesto cruzándose de brazos, negada- Esos chicos merecen un castigo después de todo. Por ser unos completos tontos.

-Tienes que ser justa.

-No me hables de justicia, Sellers- espeto esta vez con el ceño fruncido y enseguida sintió como el brazo de James se le deslizaba sobre los hombros.

Mark hizo una mueca y giro la cabeza, presenciado como la reina del hielo expresaba su mirada glacial ante los chicos de octavo.

-Esos tres años que nos diferencian son el claro ejemplo de la madurez, pequeño- dijo Lydia, con obvia burla y brusquedad- ¿O acaso me ves saltando como una verdadera idiota con una remera de un cuadro de futbol? Madurez…

-¡Lydia!- Geena cruzo las puertas de vidrio con paso decidido directamente hacía su mejor amiga. Detrás de ella, Angie y Candice caminaban hablando rápidamente, como si estuvieran intentando convencer a la castaña de ojos azules de que no se metiera en la situación.

Todo el colegio conocía el carácter volátil de Lydia Vance.

Damien fijo sus ojos en el cuerpo de Angie apenas esta entro en su campo de visión, pero se desmotivo al darse cuenta que ella aún ni siquiera lo había notado.

-Ahí llego su salvación- dijo Declan orgulloso y Aubree se obligo a morderse el labio para no decir que estaba de acuerdo con un lion.

Lydia miro a Geena sobre su hombro y dio un paso hacia atrás, como si estuviera esperando que la chica notase que ni siquiera había puesto una mano sobre esos chicos.

-Geen- dijo a modo de saludo, con una sonrisa ladeada.

-Váyanse- ordeno Geena sonriendo y esa fue la oportunidad que los chicos tomaron para salir corriendo de allí. Wells junto un libro que había quedado sobre el piso y le sonrío tranquilamente a Lydia, como si el aura que se estaba expandiendo alrededor de ella no fuese notorio- Buenos días, Ly. Veo que ya has empezado a extender tu dominio del horror.

-Ni siquiera estuve cerca- contesto con naturalidad. Y es que nadie el mundo podía enojarse con Geena Wells- Como siempre, haz llegado en el momento justo.

Angie y Candice suspiraron antes de besar las mejillas de Lydia.

-Tengo algo en el laboratorio para esa mancha, ¿quieres acompañarme?- pregunto la castaña.

-Oh no- contesto negando, sin prestar atención que ante su blusa blanca y su pálida piel, aquella mancha marrón parecía destacar como fuego- Iré hasta casa, creo que me he olvidado de una cosa.

-¿Hasta Malibu?- pregunto Angie ansiosa- Pero Lydia, tenemos historia.

Sirius, que había aprendido a reconocer las expresiones de las personas gracias a que su madre podía llegar a ser una persona muy falsa, noto como el rostro de Lydia había cambiado. Un breve segundo. Pero lo había hecho. Y pudo notar que se había sentido de la misma forma que él se sentía cuando veía a Regulus caminando con los slytherin con orgullo: dolorido. Por alguna razón, Lydia no quería saber nada con la clase de historia.

-Lo sé- contesto con su forma natural de desenvolverse, siendo una chica de etiqueta, provocando que sus amigas, entre ellas Aubree, fruncieran el ceño- Pero si te hago ir hasta el laboratorio para sacar la mancha solo perderíamos tiempo las dos e incluso si fuera yo sola, perdería la clase.

-¿Quieres que te acompañe?- pregunto Candice, tocándole el hombro.

Lydia retrocedió un poco y la castaña bajo la mano, entendiendo que no quería contacto físico en ese momento.

-No, solo iré y punto. Nos vemos en el receso de las diez- y sonriendo una vez más, Lydia comenzó a caminar por el pasillo directamente hacía la plaza del estacionamiento.

Geena miro a Aubree y esta no preciso más para saber qué era lo que estaba sucediendo.

-Remus- susurro- Toma apuntes en mi nombre.

 

 

Fingir que se había sentido mal para faltar al colegio había sido muy fácil teniendo hermanos como Christian y Chad, aunque no fuese una técnica que ella utilizase siempre, porque después de todo, no gustaba de mentirles a sus hermanos.

Quizá ellos fueran a las únicas personas que odiaba mentirles.

Pero aquel día, una buena mentira había sido el comienzo para la mañana de Katherine Moore.

-¿Estás seguro de que es ahí?- pregunto la castaña a Martin Landon, quien en ese momento era lo más cercano a un cómplice que podía encontrar. Aunque fuese por celular.

Claramente escucho como alguien bufaba desde el otro lado de la línea.

-Te recuerdo Katherine que un abogado no miente- escucho como decía él.

-No eres un abogado todavía- espeto rodando los ojos, mientras se seguía moviendo entre la marea de personas que había en Los Ángeles.

-Mackensie ha dicho millones de veces durante la maldita cena que la zorra de su amiga Johansen faltaría al EHS para pasarse el día ahí antes del partido. Pretendía que papá le firmara un cheque y la dejara ir ahí. Obviamente ahora debe estar con David en clase.

Katherine no pudo evitar sonreír ante aquello. A pesar de ser su hermano mayor, Martin odiaba tanto a Mackensie como cualquier otra persona del EHS. Ambos eran claros polos opuestos, sin tener en cuenta la parte física, e incluso sus padres siempre alegaban que ellos eran demasiado diferentes para ser hermanos. Mackensie también lo odiaba. Pero no era algo relevante.

Aquella había sido una de las razones para que los caminos de Katherine y Martin se hubieran cruzado tiempo atrás. Claro, esta vez sí teniendo en cuenta la parte física.

-Creo que he llegado- dijo Katherine, parándose ante las puertas de un enorme salón de belleza sobre Wilshire Boulevard, en pleno Beverly Hills. Sus ojos verdes recorrieron las vitrinas de la tienda, hasta ubicar la cabellera platinada de Dakota, inconfundible- Oh, sí que he llegado.

-Planeo saber que planes tienes para ella, Katherine.

-Sabes muy bien que a mí me va mejor con el trabajo silencioso- contesto con burla antes de colgar el teléfono sin esperar una respuesta aparente de Martin. Ingreso a la tienda, donde enseguida destaco entre tanta rubia, y fue derecho hacía la recepcionista, quien le sonrío.

-Bonito tono- dijo sonriendo, mientras masticaba visiblemente un chicle. Obviamente, como a las demás, sus cejas castañas le contrarrestaban con el tono rubio de su cabello- ¿Decoloración?

-Oh no- comento haciéndose la tonta. Y teniendo a Shaw y Mackensie revoloteándole alrededor no le fue tan difícil. Se sujeto con fuerza a un mechón castaño de cabello, ponderándolo con orgullo- Mira, me llamo Arlyne Cenna y vengo a traerle esta crema para mi amiga Dakota Johansen. La acabo de ver yendo para las piletas.

La recepcionista miro el pote morado con una ceja alzada.

-Creo que…

-Ella es muy especial con su cabello- insistió, explayando su control sobre las personas- Y se ha olvidado esta crema. Te aseguro que no será un problema si ella lo sabe- agrego, sabiendo que al escuchar el nombre de Arlyne la rubia jamás dudaría- Pero yo no puedo ir a dárselo, lamentablemente tengo que irme. Estoy llegando tarde al EHS.

Basto solo dos segundos y una mirada con sus intensos ojos verdes para que finalmente la recepcionista tomara la crema.

-Claro Arlyne, iré a llevársela enseguida. ¿Quieres que le deje un mensaje?

-No- negó haciendo esa sonrisita estúpida que siempre le salía a la propia primogénita Cenna- Iré a dejarle una nota en su bolso. ¿Puedes decirme cual es?

-El rosa con corazones rojos que está colgado por allí- contesto antes de irse en dirección hacia las piletas.

Katherine giro sobre sus talones y fue directamente hasta allí sin pestañar.

El bolso de Dakota desprendía el asqueroso olor de su propietaria, por lo que la castaña hizo una mueca mientras revolvía entre las cosas para llegar a lo que estaba buscando.

Finalmente, se hizo de las llaves y salió de la tienda hacía la plaza de estacionamientos. Y cuando estuvo ante el Mercedes Benz clase SLK rosa de Dakota, la última pieza de su venganza estuvo en su lugar.

 

 

Lydia paso la cabeza por el cuello de su nueva camiseta y Aubree le paso el cepillo, sabiendo que iba directamente a verse ante el espejo y arreglar sus lacios mechones para dejarlos en un orden perfecto.

Hace tiempo había aprendido a moverse alrededor de Vance con el silencio. Ambas eran chicas poco demostrativas y quizá por eso es que ambas se sentían cómodas cuando estaban en la misma habitación ante una situación que las sobrepasaba.

Lydia dejo rigurosamente cada uno de sus mechones de cabello dentro de un moño sobre la nuca y coloco el cepillo sobre su tocador, mirando aún su reflejo.

-Charity y David hicieron público su compromiso anoche durante la cena.

Aubree fue golpeada en seco por la noticia y por primera vez en mucho tiempo sintió pena por Lydia. Ella no se imaginaría nunca tener que vivir en persona que Evan y…

-¿Qué han dicho tus padres?

-Bryanna estaba más que feliz y Clay no pudo dejar de comentar la excelente pareja que eran ambos. Melody incluso propuso tres brindis por ellos.

-Oh, Lydia…

-No- negó la castaña, girando para verla- No quiero la lástima de nadie, Bree. Y si te lo he contado es porque tú más que nadie sabe lo que es estar enamorada de un chico que esta propuesto para otra persona.

Aubree se incorporo de la cama y abrazo a Lydia a pesar de sus palabras.

-Esto tiene que ser una señal para ti- murmuro luego, dando un paso hacia atrás para poder verla directamente a los ojos. En el claro iris celeste se podían notar matices más oscuros, como si tuviera una propia sombra- El profesor Brown es un excelente hombre, Lydia, pero es nuestro profesor de historia y lastimosamente él está enamorado de tu hermana. Ambas sabemos que si es capaz de encontrarle un lado bueno a Charity, no vale la pena.

-Mil veces he discutido con Zoey y Pamela por tener una complicada vida amorosa y resulta que tengo una novela completa totalmente para mí.

-Te prometo que no le diré nada a nadie.

-Obviamente no puedes hacerlo- dijo tajantemente- Angie está viendo a donde la lleva su relación con Damien y Candice aun está superando lo de ya sabes quién- comento rodando los ojos- Y ni hablar de las chicas, ellas nunca me perdonaran no habérselo contado por completo.

-Pamela sabe que es el profesor Brown de quien estas enamorada.

-Decirlo en voz alta lo convierte en real y yo no quiero que sea real, Aubree. Él se va a casar con mi hermana. Seremos familia dentro de unos meses. Será el padre de mis sobrinos dentro de unos años…

-Lydia basta- le corto fulminándole con la mirada- Eso no ayuda para nada.

-La boda se celebrara en mi cumpleaños- comento suspirando- Charity lo dejo caer sobre la mesa como quien no quiere la cosa. Me sorprendió que Melody pareciera hasta sorprendida por ello.

-¡No puedo creer que el profesor Brown haya permitido que eso sucediera!

-¿Por qué tendría que recordar la fecha de mi cumpleaños, Aubree?- pregunto, mientras recogía su bolso del suelo- Ni siquiera mis propios padres lo hacen.

-Porque estoy segura que por un segundo al menos, tú fuiste su preferida entre las hermanas Vance.

 

 

-Nunca- Bethany rodo los ojos y alejo a Kev y Mike de sus papas. Sus ojos verdes se posaron en Chad y le miro claramente con una amenaza grabada en el rostro- No hay forma humana en el mundo que me haga vestirme de animadora.

-Oh, Beth, vamos- insistió Moore- Eres una más del grupo, tienes que ambientarte.

-Pues me vestiré de jugadora de futbol zombi como ustedes- dijo hundiéndose de hombros, restándole importancia.

-No puedes, tienes tetas. Tienes que ir de animadora- dijo Mike decidido.

-Qué gran descubrimiento has hecho, Fitcherald: las animadoras tienen tetas y los jugadores de futbol americano no- comento, poniendo los ojos en blanco- Mi decisión es clara y obvia. ¿En qué momento se les ha ocurrido que yo me pondría ese traje del demonio?

-Okey, basta de presionar a Beth- comento Evan, viendo que todos estaban prontos para despotricar en su contra- Podemos aprovechar para cambiar de temática sobre los disfraces para la fiesta de Halloween. Cabe decir que tampoco era una idea muy original.

-Gracias al cielo- dijo Beth suspirando- Vuelves a llevarte el puesto como el cerebro del grupo, querido Ryder.

Mike y Kev, quienes eran los mejores amigos reconocidos de la pelirroja, le miraron ofendidos y se aliaron para ir contra su porción de papas fritas, vaciando por completo el plato.

-Se te iban a ir a las caderas, de todos modos- sentencio Kev luego de recibir la fulminante mirada de la chica.

-De todos modos…- se reintegro ella- No sé si podré asistir como civil a la fiesta.

-¿Cómo que no?- pregunto Chad casi escupiendo su gaseosa- Es una ritual entre las fiestas del colegio, Beth. Nadie puede simplemente faltar. Y menos nosotros.

-Esa noche creo que me tocara cubrir a Mac, el fotógrafo del periódico.

-Pues que le den a Mac- espeto Kev- Eres nuestra en las noches de fiesta.

-Siempre tan romántico tú.

-¿Es que acaso no puedes hacer algo al respecto?- pregunto Mark, viendo que Evan estaba demasiado ocupado deteniendo la boca inteligente de Chad con una mala mirada- Esa clase de noches tendrían que dártelas libres por obligación.

-¿Acaso no te gusta aparecer en primera plana?- pregunto la chica, alzando una ceja- Pues es trabajo del periódico. Mac tiene que viajar a Bali a ver a su madre en esas fechas y aunque no tenga un asistente él siempre cumple con su trabajo como para exigirle que se salte una fecha libre que ha pedido con anticipación.

-Pues nosotros podríamos ayudarte- comento Mike y enseguida la pelirroja le miro con horror.

-Jamás Michael- contesto rotundamente- Tenemos un trato: ustedes no se meten con mi trabajo y yo les saco buenas portadas para el diario después de los partidos.

-Pero…

-No Mark- determino la chica decidida- Esto es algo de lo que yo debo hacerme cargo. Soy la editora.

Finalmente, los chicos tomaron la última negativa de Bethany como algo natural. Después de todo ellos sabían que las fiestas en los terrenos del EHS eran precisamente las que más historias traían a los pasillos y sin el diario escolar jamás saldrían a flote.

-Algo ha sucedido con Dakota- dijo Ryan acercándose con su bandeja hasta donde ellos estaban. Los chicos se movieron dejándole un lugar también a Declan.

-¿Por qué lo dices?- pregunto Chad alzando una ceja. Desde la fiesta en la casa Mickaelson y su momento candente con Zoey, no se había sentido capaz de volver a tocar con gusto a cualquier otra chica. Aunque obviamente Dakota no lo había entendido y por eso, además de prohibirle contar al "público" que habían dejado de ser pareja, simulaba que las cosas seguían estando como siempre. Y Chad como todo caballero seguía preocupándose por las personas que habían manifestado de cierta forma un cambio en su vida. Para lastima de muchos, Dakota era una de ellas.

-Porque Arlyne ha salido llorando de clases- contesto Declan- De ahí nuestra demora.

-¿Por qué no asumes que le ha pasado algo a Ashley?- pregunto divertida Bethany- Eres un maldito acosador Wells. Seguramente te fijaste si estabas bien antes de venir a contarnos esto.

Ryan ahogo una carcajada y Declan le golpeo en la cabeza.

-No es de eso lo que estamos hablando- espeto, indignado, fulminando con la mirada a la chica- Dakota, ¿recuerdan?

-Puede ser- dijo Evan mirando a su alrededor- No hemos visto a Shaw ni a Adela dando vueltas por aquí después del receso.

-¿Creen que finalmente le haya pasado algo?- pregunto ansiosa Bethany- Oh, no me miréis con esa cara muchachos. Todos estamos pensando lo mismo.

-Creo que hubo un mal entendido o algo- dijo Ryan hundiéndose de hombros- Arlyne estaba sentada detrás de mí cuando sonó su celular. Seguramente tienen algún código para atender en clase o algo estúpido de su clase. Arlyne empezó a negar mientras Dakota gritaba y luego salió de clase llorando.

-¿Llorando?- pregunto Mike haciendo una mueca- Lo siento, pero se me es difícil imaginar a Cenna llorando por algo.

-Todos lloramos por algo en esta vida, Mike- le recordó sin proponérselo Kev y el moreno le miro con el ceño fruncido- Lo siento man, no quise tocar tu culo con el comentario.

-¿Así que sigue molestándote Gabriella?- pregunto Bethany alzando una ceja. Sin ningún tipo de sentimiento detrás. Solo por puro interés- Vaya, no sabía que eras de los que rememoraban el pasado.

-Ósea, ¿no estábamos hablando de Dakota?- se apresuro a cambiar de tema Mike, sabiendo que no podía mentirle a Beth- ¿Qué creen que haya pasado?

-Díganme loco, pero es extraño que Katherine haya faltado justamente hoy- murmuro Ryan como quien no quiere la cosa y enseguida los ojos de Chad estuvieron sobre él.

-¿Qué quieres decir con eso? Ten cuidado Daniels, estás hablando de mi hermana.

-Bueno yo no me ando quejando cuando le miras el culo a mi hermana en las prácticas, así que ten cuidado de qué forma me censuras, Moore.

Declan puso los ojos en blanco, ya que era el único consciente del grupo que reconocía el hecho de que en verdad ambos se habían metido lo suficiente con la hermana del otro como para estar a mano.

-De todos modos no vas a negar que Katherine perfectamente pudo haberle hecho algo a Dakota- murmuro Mark receloso, antes de rodar los ojos al sentir que el rubio le fulminaba con la mirada. Después de todo lo sucedido entre él y Zoey, tras la desconfianza de Chad, ellos no habían vuelto a ser los mismos y eso era algo que a veces pesaba dentro del grupo.

-Mi hermana no está loca.

-Pero tiene un motivo- puntualizo Kev- Dakota se metió con la pulsera que tu madre le heredo, Chad. Sabes que si cualquier persona en el mundo hubiese tocado lo que tu padre le heredo a Christian hasta él sería capaz de ponerse como una cabra. Y Katherine solo precisaba una excusa para tomar represalias después de todo lo que ha sucedido entre ambas.

-Si Katherine realmente le ha hecho algo a Dakota tendrá mi voto de honor para siempre- dijo Bethany, decidida. Katherine y ella bien podrían tener una buena relación debido a que ambas eran las dos únicas chicas dentro del grupo de los Lions. Pero no la tenían. Beth era rigurosa con hacerse amistades nuevas y Kate no precisaba de una amiga que le detuviera en su forma de ser, por lo que no tenían nada en común salvo a los chicos que le hiciera tener lazos una con la otra. Pero había un tema con el que sí podían contar una con la otra sin siquiera pensarlo dos veces y eso era algo relacionado con sus padres. Ambas los habían perdido de jóvenes y sabían perfectamente lo que era atravesar ese dolor. Por eso, para Bethany, el tema de la pulsera y Dakota hiriendo a Katherine delante de todo el mundo para que la pudiesen ver vulnerable era suficiente excusa para tomar partido definitivamente- Y la apoyare sobre lo que ustedes opinen luego.

-Sea lo que sea que haya hecho, vamos a reconocer que debió de haber sido lo suficientemente fuerte como para que Arlyne haya salido llorando de clase- dijo Evan monótonamente.

-Mi hermana no es una asesina, por si lo consideras- objeto Chad, mitad burla, mitad verdad- Y ella es una buena persona, no…

-Oh, vamos Chad, todos en el colegio sabemos que Katherine se pasa de perra cuando lo desea.

 

 

-Pensé que no llegarías a tiempo- James miro a Aubree avanzar hacia él dentro de la biblioteca como si fuera un fantasma apareciendo de la nada. Obviamente, aquella comparación no le fue relevante. Por momentos extrañaba la complejidad de Hogwarts.

Aubree dejo el montón de libros sobre el mostrador sin preocupaciones. Para esa hora ya todos estaban agrupándose en el campo de futbol.

-No me perdería el primer partido de la temporada por nada del mundo- dijo sonriendo- Solo tenía algo que hacer antes de seguir con mi rutina de chica EHS.

-Sé que no eres una chica EHS.

-Te puedes sorprender.

James la vio moverse lentamente detrás del mostrador, agendando aquellos libros en la base de datos.

Suspiro, sabiendo que no había una forma fácil de decirlo y se apoyo sobre los codos para mirar el rostro de Aubree, aunque ella estaba concentrada en  otra cosa.

-Hoy por primera vez me tome el tiempo suficiente para estar en los vestuarios y con Sirius no hemos podido pasar por alto el hecho de qué… Hay una foto tuya y de un chico muy parecido a ti allí. Ambos llevan los uniformes deportivos representativos de las ligas oficiales del EHS…

Aubree alzo la cabeza, mirando a James con un extraño sentimiento revolviéndole el estómago.

-¿A dónde quieres llegar James?

-Que puedes confiar en mí, Aubree. Te hemos contado prácticamente gran parte de nuestra vida y la que no, es como si ya la supieras de alguna forma. Y no te lo estoy pidiendo como una grata forma de saldar una deuda, te lo estoy pidiendo como un amigo que se preocupa por qué guardes tantas cosas dentro de ti.

Por unos segundos, el silencio impoluto de la biblioteca les envolvió a ambos arrastrándolos a uno de los momentos más incómodos que habían tenido que vivir en ese tiempo. Ambos reconocían que dentro del secreto grupo, ahora con Zoey sumada a sus tropas, era originalmente entre ellos dos donde había comenzado a surgir una especie de lazo.

En ese momento, el lado tiraba dentro de ellos con fuerza.

Aubree dejo escapar un suspiro feroz, como si fuera capaz de derrumbarse allí mismo, y James se coloco junto a ella, no tan cerca como una persona normal haría en una situación como esa, pero sí lo razonablemente para decir que existía una vasta confianza.

-Arthur jugó en los leones del EHS hace unos años y yo me hice animadora principalmente porque veía a Zoey luciendo eufórica con Ryan o los unidos que habían llegado a ser Katherine y Chad debido a eso, pese a ser mellizos- alzo la cabeza, mirando fijamente hacía adelante, aunque James claramente podía notar que su mirada se había vuelto algo turbia, significado de que no estaba para nada bien- Cuando… Arthur… murió… Yo simplemente no quise seguir animado, porque no le encontraba una razón.

James se sintió horriblemente mal y enseguida entrelazo los brazos alrededor de ella.

-Lo siento tanto, Aubree. No suele llevar las cosas al límite. La posibilidad de que Arthur estuviera muerto no paso por mi cabeza…

-Hay momentos en los que tampoco pasa por la mía… Pero era la realidad. Con lo que la genial familia Jules tiene que vivir a diario.

-Hey- dijo, sujetándole la cara con ambas manos para obligarla a mirarle directamente a los ojos- Tú no eres Charles, ni tampoco eres Amara. No creas que compartir sangre con tus padres te convertirá en ellos. Si tú quieres a Arthur es tu carga y no debes permitir que nadie te la quite.

Aubree le miro agradecida y él le sonrío limpiándole la solitaria lágrima que había descendido por su rostro.

-Hasta aquí es donde puedo llegar hoy.

-Sé que posiblemente haya más, Bree. Pero estoy contento de saber que al menos ahora tienes la confianza de saber que pueden contar conmigo, que no me iré…- al escuchar esas palabras, Aubree no pudo evitar arrojarse a sus brazos y abrazarlo con todas sus fuerzas.

-Yo tampoco quiero que te vayas- admitió como si fuera un pequeño deseo lazando al cielo, mientras cerraba los ojos imaginando que se hacía realidad.

 

 

En el colegio reinaban los colores blanco, rojo y amarillo: los colores oficiales de los equipos deportivos. Los fanáticos de los Lions vestían religiosamente su prenda amarilla, combinándola con alguna extravagante de su no tan típico uniforme.

-En comparación con los del River, parecemos un colegio corriente- murmuro Lydia, alzando su cabeza de su libro. En comparación con todos los que estaban en la cancha, era obvio que ella no quería estar ahí.

Más allá, paralelamente de donde estaban ellos, se apilaban los estudiantes del River Chicago High, luciendo su conjunto de pantalones y chaqueta azules con negro, luciendo como unos originales futuros ejecutivos.

Geena, que estaba junto a Lydia, alzo la cabeza para mirar a su amiga.

-¿Vas a decirlo en cada partido?

Lydia cerró su libro y lo metió dentro del bolso que había dejado junto a su cadera, como si eso demostrara una nueva atención a lo que sucedía.

Desde que Geena y Zoey habían entrado en la secundaria y Pamela se había convertido en la capitana del equipo de soccer, tenían un lugar preferencial en las gradas. Junto al túnel que llevaba a los vestuarios y a tres metros del nivel de tierra para poder ver toda la extensión de la cancha sin siquiera incomodarse.

Pamela, que se había dejado maquillar un león en la cara por Zoey, quien después de todo no dejaba de ser animadora, se levanto de su asiento como un relámpago al ver pasar a Charlotte con Jake hacía un costado, donde la familia de los directores regularmente pasaba el tiempo mientras se jugaba el partido.

-No seas tan obvia- sentencio Rebecca, que estaba detrás de ella, pateándole directamente en medio de la espalda- Toda chica tiene que guardarse sus reservas.

Austin, que en ese momento estaba entretenido jugando con la coleta de Sophia, miro a su amiga con una sonrisa ladeada.

-¿Enserio vienes tú a hablar de eso?

Rebecca no contesto, sino que miro hacía donde Aubree empezaba a aparecer. Era notorio que había estado llorando, no al punto de desahogarse en lágrimas, pero sí lo suficiente como para que una aureola roja apareciera alrededor de sus ojos.

Venía lo suficientemente concentrada para no prestar la suficiente atención y notar que Dakota avanzaba hacía donde ella estaba con paso decidido. Ambas colapsaron y el sombrero que Johansen llevaba en el cabello voló por los aires.

-¡Oh por todos los Vuitton!- dijo B, llevando las manos a la boca. Al ver el inminente desastre había corrido a socorrer a su amiga, pero se había detenido en seco al ver el extravagante color de cabello que estaba llevando Dakota. Zoey, que venía corriendo detrás de ella, le imito.

-¡Dakota!- la chillona voz de Arlyne emergió entre el grupo de animadoras y corrió entre las chicas para llegar a su mejor amiga. Algunas personas ya habían notado la escena entre uno de los grupos pilares y más populares del colegio, sin embargo, habían optado por guardar silencio en vez de reír como lo estaban haciendo Pamela y las primas Pheerson.

-Sueltamente, Cenna- se aparto la chica, incorporándose del suelo sin apartar los ojos de Aubree- ¿De qué te ríes, insufrible?

-Eh, calmada, morena, que Aubree no te ha hecho nada- intervino Bridget, ayudando a ponerse de pie a la aludida, que seguía aturdida por el nuevo color de cabello de la ex rubia.

-Míralo desde este punto de vista: quizá te vaya con la colección de cosas rosas que tienes en tu casa- Katherine, que sentada en la banca donde usualmente tomaban un descanso se estaba limando las uñas, alzo la cabeza y sus ojos hicieron contacto con los de Johansen.

-¡He de adivinar que has sido tú!- chillo, encolerizada la ex rubia- Solamente tú harías algo tan vil como esto.

-¿Yo?- pregunto, apuntándose con la lima antes de seguir con su tarea- Claro que no, ¿por qué debería hacerlo yo?

Dakota busco furiosa algo en su celular y finalmente mostro al grupo de animadoras una fotografía en claros colores. Se trataba de un auto, estrellado contra una pared en el que se leía claramente con letra roja "esto es por la pulsera, perra" en el capo abollado.

-Has sido tú, Moore. Jugar con mi cabello, con mi auto, solamente por vengarte de una pulsera.

Katherine bajo la lima y se alzo sobre sus propios pies.

-¿Estás hablando de la pulsera que rompiste en la fiesta del otoño que perteneció a mi madre?- pregunto alzando una ceja- ¿Esa misma que tú tomaste de la caja fuerte que hay en mi habitación? Porque quiero entender que si me acusas ante la policía vas a tener que confesar haber cometido un delito de grave magnitud para que yo, supuestamente, haya podido vengarme, ¿cierto?

Dakota se detuvo a procesar las palabras que la castaña le había dicho y cuando finalmente entendió, se quedo absorta, mirando la nada en silencio.

Era imposible denunciar a Katherine como lo había estado soñando, porque al demostrar las pruebas de la inminente venganza, tendría que admitir que había estado probando con las contraseñas posibles de la castaña.

Y su papi había estado allí cuando ella le había roto la pulsera en el rostro.

Silenciosamente, Katherine sonrío triunfante.

-¿Qué está sucediendo aquí?- pregunto Chad, con el uniforme a medio poner. Uno de los protectores colgaba de su mano y esta se estiraba con tensión debido a que aquello pesaba. Miro primero a Zoey, como si siempre hacía cuando estaban en un mismo lugar, luego a Dakota, tragándose una risa, y finalmente a su hermana- ¿Tú no te sentías mal?

Katherine le miro.

-No iba a dejarte sin mi apoyo, ¿verdad? Somos mellizos, Chady- y eso fue suficiente para convencer a Chad de que su hermana ya estaba bien y que nada malo había sucedido.

Beth, que estaba allí escuchando la historia, rodo los ojos, jurando que uno de sus mejores amigos no era más idiota porque no le daba el tiempo.

-¿Estás bien?- pregunto Zoey, dejando a los Moore como algo de segundo plano, mientras se ponía delante de Aubree.

La castaña, reconociendo el instinto maternal que tenía su mejor amiga rubia, suspiro sabiendo que era mejor decirle la verdad.

-Le he contado a James que Arthur está muerto.

Zoey parpadeo atónita y Bridget, que estaba junto a ambas, contuvo el aire. No era típico de Aubree admitir esa clase de cosas tan fácilmente.

Daniels beso la frente de Jules y le agito un pompón rojo y amarillo en la cara.

-Es un gran paso, bien hecho, Bree.

La castaña le sonrío, sabiendo que solo ella o Pam serían capaces de reconocer algo bueno entre cosas malas.

-¡Ahí estas, Powell!- dijo Chad, apartándose de Katherine. Ambos Moore giraron para ver al azabache caminar hacía ellos con las manos metidas dentro de los bolsillos- El partido empieza dentro de quince minutos. Tienes que estar en los vestuarios.

James repaso la escena que se presentaba ante sus ojos unos minutos de cambiar el peso de su cuerpo de una pierna a la otra.

-Tenía algo mucho más interesante que hacer, Moore, pero no os preocupéis, ya estoy aquí, así que vamos a patearle el culo a esas ardillas.

Aubree no pudo más que sentir la mirada de James sobre ella antes de entrar en los vestuarios por el túnel, siguiendo a su capitán.

 

 

-¿Pero qué carajos le paso en la cabeza a Johansen?- pregunto Michelle absorta, mirando como la ex rubia se movía llevando el ritmo de la cancón pro EHS que estaban cantando las animadoras en ese momento, lo suficientemente lejos de Katherine, o incluso, Zoey y Bridget.

Gabriella, que estaba peleando con Franco y Luca, levanto la cabeza para mirar a su némesis.

-Quizá se ha mordido y se ha envenenado ella misma y esa es su reacción alérgica.

-Gabi- se mofo Sophia, rodando los ojos.

-De todos modos sigue estando buena- comento Luca, sin ningún rastro de vergüenza, que a diferencia de sus hermanos, no tenía para nada.

-¿Qué es esa manera de hablar, Luke?- pregunto Lucia, mirando a su hijo varón mayor con el ceño fruncido- Que permita que tu vocabulario sea algo grosero cuando hay un partido no quiere decir que vaya a tolerar esa forma de hablar sumamente machista. Pues claro que ninguno de mis hijos será machista, ¿verdad, Edgar?

Edgar, el padre de Gabriella y tan venezolano como su mujer y sus hijos, levanto la cabeza al escuchar el amenazaste tono de su mujer y fulmino con la mirada a Luca, quien enseguida le miro burlón.

-Pero si papá habla así todo el tiempo…-Michelle le paso una mano por la boca al joven moreno y lo atrajo hacía sí.

-No le compliques la vida a tú hermana, Luke.

Los Fernández se vieron silenciados por el sonido del comentarista anunciando la entrada al campo del equipo del colegio opuesto.

Primero, como era de esperarse, apareció el chico vestido de ardilla, siendo la mascota del colegio, y luego aparecieron corriendo detrás de él los chicos del River Chicago High, luciendo su vestuario azul y negro.

Luego, Aubree se llevo las manos a los oídos y Remus, a su lado, le sonrío con cariño.

El estadio por completo se vino abajo cuando se anuncio la entrada de los leones del Elite High School. Primero un león, luego Chad y detrás de él el resto del equipo saludando con los cascos en alto.

Declan y Geena se tocaron la punta de los dedos como ritual de buena suerte y Dougie le grito a su hermano "patea su culo, grandote", demostrando el amor Wells.

Ryan corrió junto a Zoey y la hizo girar en el aire, antes de devolverla a tierra, besar su mejilla y correr a formación.

-Son tan tiernos- comento Rebecca sonriendo, pasando un brazo por los hombros de Jason- Creo que solamente en momentos así es cuando aprecio a los leones.

-¿Y cuando ganan?- pregunto Remus, alzando una ceja sonriendo.

La rubia parpadeo, incapaz de reconocer que él le había hablado directamente. Jason, a su lado, carraspeo, devolviéndola a la realidad.

-Nosotras también ganamos, así que no se ganan mi aprecio por eso- comento tímidamente, mirando directamente hacía los ojos del chico.

Sophia y Austin, se sintieron en el pasado cuando vieron el clima que se había creado alrededor de ellos.

-Eso es genial, Rebecca- comento el castaño- Eso significa que no eres la clase de chica interesada…

John, mira, ahí van James y… Sebastian!- grito Peter, alzándose sobre sus pies en el asiento, cortando cualquier tipo de clima que se pudiese haber creado alrededor de Remus y Rebecca.

Las animadoras comenzaron a hacer una coreografía elaborada mientras todos se ponían en posición en medio de la cancha.

-¿Van a usar a Evan?- pregunto Jason, alzando una ceja- ¿Pero él no es un tight end?

-Sí- apunto Clark- Pero mira, hay una línea de tres Wide Receivers.

-Van a hacer una oposición frontal.

-O directamente quieren asustar de primera a los del River. Mark puede ser un perfecto Wide cuando se lo propone.

-Sí, será una posición de línea- dijo Bruce seriamente, detrás de ellos- Ahí aparecen los running back.

Remus y Peter miraron sin comprender nada a Aubree y esta se largo a reír.

-Hay formaciones base, ósea principales, que marcan un antes y un después en un partido. Mark y Evan son los principales en este caso, pero siempre se puede llamar un poco la atención cuando el partido de larga.

El partido comienza enseguida que Aubree les explica aquellos detalles.

Las tribunas se convierten en olas de gritos, vítores y quejidos durante todo el partido, logrando que Lydia se vuelva loca muy pronto.

-Me voy al baño- comento, cerrando una vez más su libro, ese que en un principio había intentado abandonar y no había podido- ¿Quieren algo?

-Una cola de cereza- contestaron automáticamente sus cuatro mejores amigas y Candice se irguió detrás de ella para acompañarla, dejando a Angie en una nube de nervios.

-Por cosas como estas prefiero el básquet- comento Bruce a la rubia y esta giro la cabeza para verlo, sin dejar de retorcerse los dedos.

-Antonin quiere convertirse en un jugador de futbol americano como Damien. No creo estar mentalmente capacitada para ver eso.

-¿Antonin?- pregunto Bruce alzando una ceja.

-Es mi hermano menor- contesto Angie, olvidándose momentáneamente del partido- Suele cambiar de gustos rápidamente.

-Iré a visitarlo y meteremos unas canastas juntos. Te aseguro que le sacare el futbol americano de la cabeza enseguida.

Clark alzo la cabeza y miro en la dirección por donde estaban ellos con el ceño fruncido. Que Reagan prestara tanta atención no era bueno para nada, sobre todo para la pobre Angie que recién estaba comenzando a adaptarse a la atención que ganaba con Damien detrás de ella.

-¡Henderson ha sido ferozmente azotado contra el suelo!- anuncio el comentarista- ¡Parece que nuestro linerbacker ha dejado su concentración fuera de la cancha y esa falta ha desembocado que el piso sea su nuevo compañero!

El coach de los leones marco tiempo afuera, el primero concedido por el árbitro general, y solamente ahí Joshua arrojo el casco lejos y corrió en busca de su mejor amigo.

-No lo muevan- ordeno Evan, viendo que Mike y el mismo Josh estaban intentando hacer exactamente eso- Si algo le ha pasado dentro, no sería buena idea.

-¿Dónde mierda se ha metido el paramédico?- pregunto Declan, frunciendo el ceño.

-¿Paramédico?- pregunto Dakota asustada, mientras se arrodillaba junto a su mejor amigo y le tocaba la mano con cariño- ¿Crees que precise uno, Wells?

-No podemos saberlo si no lo revisan- determino Ryan quitándose el casco también.

-Man despierta- murmuro Josh- No me hagas tener que patear tu culo después.

-Recuérdame… por qué… somos… amigos… Brown- jadeo Damien, abriendo los ojos directamente hacía el cielo.

-¡Oh, Damien!- sollozo Dakota- ¡Eres un idiota!

-¿A dónde tenías la cabeza, Henderson?- espeto Chad- ¿Acaso no viste que venían dos hacía ti? Ni Mike hubiera podido con eso.

-¿Precisas que llamemos al paramédico?- pregunto James, ya que al parecer todos habían olvidado aquel detalle.

-¿Y qué me saquen de la cancha el primer partido del año?- pregunto el castaño, sentándose lentamente- De eso ni hablar.

Todo el estadio aplaudió cuando finalmente Damien se puso sobre sus propios pies.

Desde la distancia, Bruce supo que lo estaba mirando directamente a él. O precisamente el punto donde su mano se estaba tocando con el hombro de Angie.

La rubia se levanto de su lugar y suspiro agradecida, viendo que el chico de sus sueños no estaba por completo lastimado.

El partido se retomo desde la misma yarda donde Damien fue arrojado al piso y segundos después James y Chad estaban pasando la zona de anotación ganando los primeros seis puntos del partido, logrando un touchdown bien merecido.

 

 

¿Quiénes somos?

¡Los Leones!

¿Y ganamos!

¡Si, ganamos!

 

Sirius subió sobre sus hombros a Zoey con un rápido barrido y esta no preciso la fuerza de las manos de su amigo para equilibrarse, como buena animadora que era.

 

¿Somos fueres?

¡Los más fuertes!

¿Y ganamos?

¡Sí, ganamos!

 

Chad beso la primera copa de la temporada y la alzo sobre su cabeza con una mano sola, mientras que con la otra se aferraba fuertemente al hombro de Mark. Ya tenían ese gesto tan natural a la hora de ganar un partido que ni siquiera se habían puesto a recapacitarlo.

Katherine, a su otro lado, les miro sonriendo, viendo a su hermano con su complemento juntos por primera vez desde que habían peleando en verano.

Declan paso junto a ella y le beso la mejilla lascivamente, como un gesto digno de ellos dos e intercambiaron una mirada, adivinando que iba a pasar después.

 

¿Quiénes eran?

¡No los recordamos!

¿Por qué ganamos?

¡Sí, ganamos!

 

-¿Estás bien?- Angie coloco una mano sobre el hombro de Damien y este dejo a Dakota con la palabra en la boca, girando para verla directamente a los ojos.

-¿Acaso no ves que estaba hablando con él?- pregunto la ex rubia, frunciendo el ceño, provocando que Angie rodara los ojos.

"Tu mundo y mi mundo no son los mismos".

-Nos vemos luego.

-Ey, no. Merezco un beso de mi novia como buen campeó que soy.

Dakota contuvo el aire, pasmada, y se alejo de ellos dos pisando fuerte.

Angie miro a Damien con los ojos como platos.

-¿Novia?

-Las niñas bien solo se besan con sus novios niños bien- comento sonriendo, mientras colocaba una mano sobre su cintura y le atraía hacía él. Con solamente un equipo deportivo de entrenamiento, ya sin el vestuario del equipo, podía volver a maniobrarse con la calidad de todo un maestro de los reflejos- Puedo intentar ser un niño bien para ti. Sé oficialmente mi novia.

Angie no pudo contener la emoción y asintió ferozmente antes de sentir como sus labios eran devorados por los de Damien, quien entrelazo sus brazos alrededor de ella y le alzaba, profundizando el beso.

Más allá, Aubree atajo un par de pompones, que posiblemente fueran de cierta rubia que estaba gritando sobre los hombros del merodeador más guapo, en el preciso momento que el otro merodeador guapo de cabello azabache emergía de la multitud acarreando el bolso detrás de él con lentitud. Sirius lo había dejado directamente en lo profundo del baúl de Patch, para festejar con soltura. A pesar de esa diferencia de estrategia fuera de la cancha, Aubree estaba segura de que los azabaches tenían el mismo grado de ego flotando dentro de ellos.

Había sido el primer partido de la temporada y el mejor puntuado hace una década.

-¿Agitaras eso por mí?- pregunto James, deteniéndose delante de la castaña con una sonrisa triunfante.

Aubree levanto los brazos sobre la cabeza y meneo su cuerpo al ritmo de la canción.

 

Seguimos avanzando

Escalando como los mejores

Las ardillas no pudieron

Derrotar a estos leones

 

James se largo a reír y alzo a Aubree sobre su hombro, equilibrando el peso de su cuerpo delgado en ese extremo de sus miembros.

-Hablando de agitar…- Zoey, desde arriba de Sirius aún, gira la cabeza para mirarlos con una sonrisa, y Sirius avanza hacía su mejor amigo sabiendo que posiblemente lo que quiera decir la rubia será algo que les guste a ellos dos. Aubree sería obviamente otra cosa- ¿Sabes que se hará una fiesta?

-¡Una fiesta de victoria!- dijo James animado. En Hogwarts esa clase de fiestas se hacían clandestinas dentro de la sala común, ya que verdaderamente no estaba permitido. Aunque decirle no a un merodeador era cosa de peligro- Oh claro que estaremos ahí.

-Es en la casa de los Moore- aviso Pamela, acercándose a ellas con Rebecca detrás. Sus ojos café se movieron hasta los verdes azulados de Zoey y luego hasta los caramelos de Aubree- Y ya sabemos que no son muy partidarias de ir por esos lugares.

-Oh, sus crisis y esas mierdas- se quejo Sirius, poniendo los ojos en blanco.

Zoey se mordió el labio, sintiendo como su alma fiestera estaba jalando un par de palabra fuera de su cuerpo.

Aubree se horrorizo al comprender que estaba perdiendo a su apoyo más fuerte.

-Podemos ir un rato… Ni siquiera es necesario que entremos a la casa… El patio trasero tiene conexión con la playa…

-¡Oh, no! Yo no pienso ir a la casa de Chad y Katherine Moore- se negó enseguida Aubree, arrojando los pompones al piso como parte de su protesta.

La rubia los siguió con los ojos. Si eran de ella.

-No seas infantil- dijo Lily, llegando hasta donde estaban ellos con Ashley y Candice detrás- Podemos resolver un buen plan para que ni siquiera tengas que cruzarte con las personas que te caigan mal.

-Es que no quiero cruzarme directamente con la casa- contesto la castaña, totalmente negada.

-Yo opino que Jules tiene razón- comento Candice, metiendo las manos dentro de los bolsillos de su chaqueta. Incluso fuera de la clase de ciencias, poseía su estructura de chica sabionda. Sus ojos se fijaron momentáneamente en Zoey y cuando esta le miro, fingió no haber cometido tal prueba de resentimiento- Podemos ir a Dare´s si quiere comer algo con calidad.

-Tú voto no cuenta- dijo Lily, sonriendo- Siempre le dices que no a esa clase de situaciones.

-Yo quiero alcohol y fiesta- comento Pamela llevándose las manos a las caderas.

-Pues que buena capitana resultaste ser después de todo- dijo Rebecca divertida, enganchando su brazo con el de la morena.

Aubree diviso la incomodidad de Ashley y rogo a los dioses que la escucharan.

-¿Tú qué opinas de esto, Ash? Como novia oficial de Sebastian si tú no vas él está obligado a no ir.

-Oh, yo ya jugué mi ficha con Ash- comento Sirius, divertido, mientras se sacudía para incomodar a Zoey- Le he comprado una buena dosis de helado de chocolate para toda la vida.

Aubree quiso gritarle algo como "¿Y de dónde has sacado el puto dinero para complotar a mis amigas en mi contra?", pero guardo silencio al ver el rubor apareciendo en las mejillas de Ashley.

-De todos modos tenía que salir, Bree. Posiblemente Arlyne lleve un chico a casa esta noche y si no hay pruebas de que estuve ahí, ella realmente no va a poder echarme la culpa de las cosas que nuestros padres puedan encontrarse en los pasillos.

Ella posiblemente tampoco quería encontrarse la ropa de Declan Wells yendo al dormitorio equivocado.

Aubree miro por última vez y comprendió que ya había perdido a Zoey hace bastante rato.

-Está bien, iremos- dijo, y se aferro al costado de la cabeza de James para no ir directamente al piso cuando este salto para festejar. Posiblemente el merodeador la hubiese atajado de todos modos- Pero solo con las mismas condiciones de la otra vez- dijo, mirando a los azabaches.

Estos asintieron, sintiendo la gloria de una nueva victoria dentro de ellos.

 

 

-¡Mike!- Michael dejo a Beth y a Kev con la palabra en la boca al sentir como alguien le llamaba. La familia de los dos chicos, un poco más allá, giro para ver la escena sin poder evitarlo. Mike sonrío mientras giraba, su voz la reconocería en cualquier lugar del mundo porque prácticamente él le había enseñado a decir su apodo. Un segundo después, un niño de cabellera castaña oscura estaba parado delante de él, mirándole con sus hipnotizantes ojos oscuros, iguales a los de su hermana mayor- ¡Estuviste genial, Mike!

Franco, dentro del grupo de los tres hermanos Fernández, seguía siendo por lejos el que lo alentaría hasta la muerte.

-Eh, pequeño, ¿acaso quieres ser un jugador tan bueno como nosotros?- Kev miro a Franco con una sonrisa- Tienes que entrar en el equipo. Ya sabes, solo los mejores lo hacen.

-Como Mike- puntualizo, sin ganas de compartir la grandeza de aquel chico que le había enseñado a andar en bicicleta.

Michael sonrío sintiendo como su corazón se estrujaba dentro de su pecho. Franco, tanto como Luca, eran un recordatorio constante de la buena relación que había tenido con Gabriella un tiempo atrás.

-¡Fran!- era obvio que sería él quien apareciera primero, porque siempre era él quien iba detrás de Franco cuando Gabriella mandaba a hacerlo al verlo correr despavorido hacía algún sitio. Luca estaba más alto, visto de cerca. Atrapo los hombros de su hermano menor y le atrajo hacía sí- Ey, Fran, a mamá casi le da un infarto.

-Es que tenía que venir a saludar a Mike, Luke. Míralo, está más grande.

Ambos chicos se miraron. Era obvio que ambos eran conscientes de que el otro sabía la historia que había detrás de la desaparición de Michael los domingos de cada semana por un año y casi ocho meses.

-Sí, todos crecemos, Fran. Es hora de volver a casa.

-¡Pero si no has saludado a Mike, Luke! Él siempre te ayudaba a crear un castillo de naipes.

Ambos volvieron a mirarse. Aquello era cosa del pasado.

-Ey, chicos, mamá los estaba buscando- y la primogénita Fernández finalmente apareció caminando.

Mike contuvo la respiración, ya había pasado un tiempo en el que Gabriella se dirigía directamente hacía donde él estaba contoneando su escultura latina.

Beth y Kev, sabiendo lo que estaba cerca de suceder, dieron un paso hacia atrás, dándoles espacio.

Gabriella se fijo primero en Luke, luego en Fran y finalmente en Michael, por lo que frunció el ceño y se detuvo.

-¡Hola, Gabi! Mira, es Mike, ¿no vas  a saludarlo? Antes me pedías que los dejara solos para saludarlos. ¿Quieres que los volvamos a dejar solos?

Franco tenía siete años, pero sin duda ataba cabos como un niño más grande. No era posible que metiera la pata de una forma tan grande solamente por la inocencia de ser niño.

-Sí, Fran, déjanos con Mike unos segundos.

El hermano menor, feliz de ver la posibilidad de volver a tener a Michael nuevamente todas las tardes dentro de su casa, agarro la mano de Luke y juntos desaparecieron por el pasillo en busca de Lucia o Edgar.

Gabriella espero a estar solos para fulminar con la mirada a Mike.

-¿Qué quieres que haga con ello, Gabriella?- pregunto el chico, pasándose la mano por el lugar donde el cabello aún estaba prácticamente rapado al ras- Franco era un niño cuando me sacaste de tu vida y sabes que compartíamos muchas cosas juntos. Esa clase de cosas no las olvidan.

-¿Ahora eres un maestro con los niños?- pregunto ella, feroz, amenazante, sintiendo como le dolía cada parte del cuerpo- Ya, deja, no conteste. No quiero volver a tener esta discusión contigo.

Mike la vio bajar los muros que usualmente la contenían.

-Hoy precisamente estábamos hablando de ti, ¿sabes?

Gabriella alzo la cabeza hacía él una vez más feroz como el principio.

-Pues que te den, Michael. A mí no me vas joder con esas palabras tuyas una vez más…

-¡Gabriella!- Samantha enredo los brazos alrededor del cuello de la morena. La madrastra de Michael aún llevaba su apellido de soltera cuando Gabriella iba a pasar con ella algunas tardes esperando a los hombres de la casa. Ahora, como cualquier cosa que uno de ellos sentía que le pertenecía, llevaba un nuevo apellido. La habían marcado como fuera del mercado. La mujer pelirroja dio un paso hacia atrás y le sonrío con ganas- Oh mi dios, mira este rostro, Roger. Es precioso. Gabriella te has convertido en una mujer preciosa.

-Siempre dije que mi hijo tenía gustos exquisitos, Sam- comento Roger, acercándose hasta donde ellos estaban, posando una mano sobre el hombro de Mike. El hombre era realmente atractivo para la edad que tenía, como posiblemente lo sería su hijo cuando tuviera su edad- Que gusto verte bien, Gabriella.

-Igualmente, Roger- comento la morena, sintiéndose jalada por el pasado. Aquel hombre la había tratado como a una hija y millones de veces se ponía de su lado cuando ella y Mike discutían. No podía simplemente olvidar aquellas cosas como siempre había intentando hacer con lo demás.

-Te nos has perdido de casa, niña- comento Sam, enganchada de su brazo. Sus brillantes ojos verdes revisaban cada detalle del rostro moreno de Gabriella a una velocidad increíble.

-Ellos han terminado, cariño- dijo Roger, viendo como Michael se tensaba.

-Que ellos hayan terminando no quiere decir que ella nos abandone- espeto la mujer, mirando a los Fitcherald con altivez- Paso mucho tiempo sola en la casa, Gabi. Si no quieres cruzarte con el engendro de Mike podemos arreglar nosotras para quedar y ponernos al día, ¿qué te parece? Podemos invitar a Beth o a Michelle, incluso a tu madre. Un día de chicas.

-A Gabriella no le gusta ir de compras Sam- intervino Mike.

-¿Y tú que sabes?- pregunto la aludida alzando una ceja.

-No eres de esa clase de chica.

-Las cosas cambiaron.

-No me vengas con eso, Gabriella. Todos sabemos que no te gusta ir de compras.

-Ya te he dicho que no me trates como si me conocieras, Michael.

-Te conozco, Gabriella, lo sabes.

Ambos se miraron directamente a los ojos por unos segundos que parecieron eternos hasta el momento en el que Roger carraspeo.

-Sam, vamos, ellos tienen algunas cosas que hablar.

-No Roger, no te preocupes- dijo Gabriella, sonriendo- De todos modos yo no tengo nada que hablar con su hijo.

 

 

-Con ese short se te ve el culo- espeto Sirius, apoyando en el umbral de la puerta mirando directamente hacía donde Aubree se estaba vistiendo.

La castaña, conteniendo un grito, giro solamente la cabeza sobre su hombro.

-No te metas con mi forma de vestir.

-Ni Johansen vestirá con eso.

-Y no, porque el violeta no va a de esa forma con el azul.

Ambos se miraron en silencio y se largaron a reír.

-Merlín y pensar que yo quería… entretenerme… con esa chica.

-¿Con Dakota?- pregunto abriendo los ojos como platos- Bueno, sí. Tiene dos piernas, entra en tu categoría de chica soñada.

-Ey, que soy un poco más exquisito con las chicas. Que me entretenga con ellas no quiere decir que no esté buscando algo serio.

Aubree dejo de intentar que su pelo adquiriera algo de volumen y esta vez giro por completo, apoyándose en la biblioteca que tenía detrás, para poder ver con precisión al azabache.

-¿Estás buscando novia?

Sirius se hundió de hombros.

-Esa clase de cosas no se dan. Simplemente llegan.

-Pero…- suspiro sin proponérselo. En verdad no tenía ni siquiera imaginado que Sirius Orión Black fuese a tener esa clase de conversaciones con ella- ¿Estás en busca del… amor?

Sirius, ganado por su instinto merodeador, se largo a reír y luego, cuando vio que Aubree le estaba fulminando con la mirada, entro a la habitación y se sentó en la cama, lanzando lejos un par de playeras que estaba estorbando.

-No lo sé. James estaba… enamorado… de una chica antes de que sucediera todo esto contigo- dijo, mirándole directamente a los ojos- Y ciertamente da miedo lo que él podía llegar a hacer por Evans. No estoy seguro de querer algo similar para mí… Pero a la vez quiero. Necesito experimentar esa sensación, es algo pendiente en mi vida.

-¿Enamorarte?

-Aubree, ¿acaso eres rubia? Deja de repetir todo lo que te digo como si fueras hueca.

-Te recuerdo que Zoey es rubia.

-Pero ella es especial. Patentado.

Ambos sonrieron, sabiendo que era totalmente verdad. Zoey no era como las rubias del EHS.

-No soy una experta en el amor, Black, pero si puedo decirte que es algo lindo sentirse enamorado. Hasta que te das cuenta que es algo imposible y quieres llorar…

-¿Imposible? Soy Sirius Black, Aubree. Nada es imposible para mí.

La castaña agradeció que cambiara de tema rápidamente.

-¿Piensas que debo ponerme esta playera?

-¿Puedes dejar de vestir como si fueras un chico?- pregunto esta vez James entrando a la habitación como si fuera la suya propia. Coloco las manos en la parte trasera de los shorts de Aubree y jugueteo con los bolsillos divertido, mientras la castaña intentaba golpearlo- Tienes culo, mira, aquí esta.

-¡Potter!- chillo agitándose para poder alejarse, pero él tenía más fuerza y enseguida tenía sus manos sobre las caderas de ella, levantándola para colocarla una vez más sobre su hombro- Te vomitare, lo juro. Te rasurare el cabello cuando estés durmiendo.

-Tranquila, cariño, estás arriba de mí, no todas tienen ese privilegio.

Aubree puso los ojos en blanco.

-Esas conversaciones que obviamente no quieres escuchar…- murmuro Pamela, ingresando al dormitorio siendo seguida por Remus y Peter. Los dos castaños rieron y asintieron, conociendo los típicos comentarios Potter.

-¿Tú aquí?- pregunto Aubree, aún colgada del hombro del merodeador- ¿Acaso no ibas a estar con Zoey?

-Zoey se subió a Charo con Bridget antes de irse a lo de Moore. Sabes perfectamente como le ataca la crisis con eso de ir a la casa de Chace.

-Supongo que será algo que tendremos que ver cuando estemos allí.

-¿Aplicaremos control?- pregunto la morena divertida.

-¿Control?- pregunto Sirius, divertido con ese término.

-Zoey puede llegar a emborracharse- puntualizo Remus, sabiendo perfectamente de cómo podía ir la situación.

-Y no es solo eso. Esta noche tiene a su complemento- informo Aubree sentándose sobre su propia cama- Cuando Zoey tiene una de sus crisis y Bridget está con ella, suelen tener sus momentos.

-Entonces será mejor que nos apuremos- puntualizo James, arrojando en la cara de la castaña una camiseta- No hay tiempo para que te cambies y con esa remera se pueden ver tus bonitos… brazos.

 

 

De todas las casas que estaban dentro del country, la de los Moore era la segunda más lejana desde la casa de Aubree. Sin embargo, como había sucedido en lo de los Mickaelson, la fiesta comenzaba a notarse desde la calle muchos metros antes de llegar a la entrada.

Un conjunto de marcas caras de autos estaban enfilados en las esquinas de las veredas de los autos, mientras que un único Dodge Viper ronroneaba en la entrada del garaje de la casa.

-Ya llegaron todos los chicos- comento Pamela, sujeta al brazo de James- Ese es el auto de Michael- informo al ver que los merodeadores le estaban mirando sin comprender- Usualmente vienen en él los que no viven aquí.

Aubree no pudo evitar suspirar.

-¡Ahí están nuestros campeones!- dijo Chad, bajando desde la entrada de la casa con un vaso rojo en la mano. Seguramente fuera solamente una gaseosa o incluso agua, porque él era un deportista nato, sin embargo aquel toque lo hacía ver increíblemente más popular de lo que ya era. Desligo a James ya Sirius de la fila de sus amigos y paso los hombros por sus brazos- Pensamos que teníamos que irlos a buscar.

-Tuvimos unos problemas con Aubree, pero ya estamos aquí.

Chad miro en dirección hacia la castaña y sonrió, sabiendo que clase de problemas podía presentar su ex mejor amiga con ir a una fiesta.

-Es una suerte que estén todos, entonces.

-¡No nos la íbamos a perder!- dijo Pamela, obviando- Además, quiero ver si tu fiesta va a ser tan genial como la que haremos nosotras cuando ganemos.

-No puedes con tu genio, Mickaelson- murmuro divertido el rubio- Relájate y toma un poco. Allí dentro seguramente te espere un chico lindo que quiera meterse dentro de tus shorts.

Pamela hizo una mueca y se paro sobre las puntillas de sus vans, intentando ver más allá del cumulo de personas agrupadas en la entrada.

-¿Estás buscando a alguien?- pregunto Mark, acercándose a ellos. Notoriamente, por al menos esa noche, podía estar junto a Chad sin que ambos sacaran humo por las orejas.

-A las chicas- contesto sonriendo- Pero supongo que ya estarán adentro. ¿Sabes si Zoey o B ya andan por aquí?

Al escuchar el nombre de Zoey, Chad se freno automáticamente haciendo que  los azabaches que iban debajo de sus brazos se tambalearan hacia delante de manera peligrosa.

Desde ese punto la canción Animals a todo volumen comenzaba a llegar hacia ellos.

-No las hemos visto pasara por la puerta- contesto el castaño, acomodándose el cabello que se le iba a los ojos con un movimiento de cabeza. Otro que destilaba popularidad y belleza por cada uno de sus poros- Pero sabes perfectamente que ellas no precisan una puerta para estar dentro de la fiesta.

Pamela se rió, reconociendo lo dicho por Mark.

-¿Y qué dicen chicos?- pregunto Chad, mirando a James y a Sirius- ¿Han sufrido ya un ataque de fans?

-¿Fans?- pregunto Peter en voz baja y Remus le miro sobre su hombro- ¿Aquí también?

-Supongamos que al menos aquí no querrán hechizarlos para estar con ellos.

-Supongamos…

-La verdad es que no- comento James divertido- O al menos no después del partido.

-Sí, unas chicas quisieron sacarse unas fotos con nosotros antes del partido pero Bridget…

-No me digas… ¿Las espanto? Ella suele hacer eso.

-Fue bastante divertido la verdad- puntualizo James hundiéndose de hombros- Además, estoy seguro de que si no lo hubiese hecho, seguiríamos apartando a pobres chicas de las garras de Aubree.

La aludida alzo una sola ceja antes de reírse.

-Las chicas son sus problemas, no los míos.

-Bueno, pero de todos modos te queremos a ti lejos de los chicos. Ni te creas una liberal.

Aubree entendió la mirada de Chad como un yo también opino lo mismo.

-¡Pam!- Lottie y Michelle aparecieron caminando directamente hacia donde ellos estaban. Aubree se movió rápido, buscando un lugar donde correr, pero ya Chad se había llevado a los merodeadores, a pesar de que Remus y Peter no eran del equipo, y estaba allí sola con Pamela. Apenas la chica de ojos azules noto la presencia de Jules, hizo una mueca como saludo mientras Michelle le sonreía.

-¡Vaya! Sí que es una sorpresa verte aquí, Aubree- comento la morena sonriendo. Su coleta, en lo alto de la cabeza, dejaba caer unos tirabuzones sobre sus hombros que le llegaban a rozar parte de la piel pálida que el top blanco dejaba ver- Porque ciertamente eres peor que Gabriella para hacerte participe de las fiestas.

-Tenía que venir- murmuro sonriendo, intentando no prestar atención a los ojos de Charlotte sobre ella- James y Sebastian, ya sabes, son un poco molestos…

-Entonces, ¿con cuál de ellos estas saliendo?- pregunto la señorita Klein, visiblemente feliz de haberla interrumpido.

Pamela y Michelle se miraron horrorizadas. Pensaban que esas clases de peleas se habían terminado hace mucho tiempo.

Aubree miro dubitativa a Charlotte, antes de ignorarla y seguir caminando hacía la casa Moore sin mirar hacia atrás.

Ella ya no era la chica que marcaba territorio cada vez que se le presentaba una posibilidad. Había cambiado. No era más una zorra.

-¡Hey, Jules!

Y el ataque Klein seguía.

Jake camino entre el tumulto de personas que se agarrotaban en la puerta de la casa y se movió con facilidad para pararse delante de Aubree. Llevaba la pinta contraria con la que se presentaban siempre Ian y Christian en cualquier lugar: bermudas y camiseta, como cualquier chico de veintidós años. En la mano llevaba su celular, seguramente por haber llamando a alguno de sus dos mejores amigos segundos atrás.

No era una sorpresa que estuviera allí.

Aubree lo había visto más veces en lo de los Moore que en su propia casa, incluso Ian, siendo tan correcto como era, tenía esa costumbre impuesta desde pequeño.

-¿Qué cuentas, Jake?

El chico sonrío. Era obvio porque traía locas a las "señoras" caza fortunas.

-Estoy en busca de Ian y Chris. Pero se nos ha presentado una crisis con unos chicos que han querido subir a la segunda planta.

-¿Y qué haces aquí?- pregunto divertida- ¿No tendrías que estar ayudándolos?

-¿Meterme en el camino de Bakerly?- pregunto abriendo los ojos como platos- ¿Estás loca? No gracias. Ian puede hacerse cargo de cualquier situación y no titubear. Chris seguramente este arreglando las cosas con Katherine, porque al parecer se le ha olvidado que ellos dos tenían planes para esta noche…- fueron interrumpidos por un par de chicos que eran expulsados por el umbral de la puerta y caían rebotando en el césped de la entrada. Ian apareció segundos después con las manos metidas dentro de los bolsillos de sus pantalones de alta costura.

-Comprendo que con eso estarán de acuerdo que la fiesta se ha suspendido para ustedes en tiempo parcial- comento, luciendo sus ojos celestes entre tanto negro que llevaba. Incluso con su pose amenazante, era deslumbrante.

-¿Y quién eres tú?- espeto uno de los chicos, incorporándose de un salto.

-Soy Ian Bakerly y si mi nombre no te suena, pues ya lo sabes.

-¿Ves?- pregunto Jake divertido, mirando por el rabillo como su mejor amigo daba un paso hacia adelante y los dos chicos salían corriendo hacía su auto, provocando la risa de los Lions, que estaban más allá- Es un caso particular.

-Buenas noches, Jules- Ian, nuevamente en su faceta de caballero, camino hasta donde ellos estaban y beso con cuidado la delicada mano de Aubree. La castaña ahogo un jadeo, era increíble lo diferente que podían ser dos mejores amigos- Espero que tengas una noche apropiada con tus compañeros. Lamentablemente debo quitarte la presencia de Jake ya que Chris nos espera en el auto…

-¿Enserio?- pregunto el castaño alzando una ceja- ¡Vaya! Ni siquiera me había percatado de ello.

-Lo sé. Jamás lo haces.

Ambos se dedicaron una mirada, de esas que son iguales gracias a haber compartido millones de secretos juntos y luego, despidiéndose con una sonrisa de Aubree, antes de marcharse hacía donde Christian Moore les estaba esperando.

Aubree espero llegar a los veintidós años teniendo relaciones amistosas como ellos tres.

-¡Aubree!- Geena le rodeo el cuello con sus delgados brazos y enseguida su sonrisa radiante apareció irradiando luz propia. Detrás de ella, Lydia y Candice se sonrieron mutuamente- Es una sorpresa verte aquí.

-Ey, ya son varias personas las que me dicen eso- espeto riéndose, mientras se dejaba guiar por la mediana Wells hacía dentro de la casa Moore.

-Tienes que tener en cuenta que hasta yo he ido a más fiestas que tú- murmuro Lydia con voz monótona, aunque una sonrisa perfecta se extendía por sus labios.

-Y mañana estamos perdiendo un día de clase…- alego Candice- Así que nuestra presencia aquí es como si estuviéramos siendo parte de no al estudio, denle más importancia al futbol americano

-Es que tú nos amas, Emerson- Mark Sellers apareció una vez más entre el gentío y esta vez enredo un brazo por los hombros de Candice, sin darle tiempo a alejarse para escapar. El chico sonrío, como si no se hubiera dado cuenta de su reacción- Por eso apoyas esta clase de cosas.

-¿No tienes nada más que hacer?- pregunto Lydia, mirando al lion con una mueca de asco. Por alguna razón, Aubree comprendió que se estaba perdiendo de algo. Al girar la cabeza, entendió que Geen estaba en la misma situación que ella.

Mark miro momentáneamente a Lydia antes de reparar en la incomodidad que tenía Candice bajo sus brazos.

-¿Por qué lo dices?

-Porque es obvio que ella no quiere que te le acerques.

-Pero Candy no está enojada conmigo, Vance.

-Creo que Candy tiene derecho a opinar- espeto la aludida, apartándose de los brazos cálidos de su mejor amigo. Ambos se miraron directamente a los ojos por varios segundos en silencio- No has hablando conmigo hace meses. No sé que estas esperando de mí ahora. Si verdaderamente soy tu mejor amiga tendrías que haber tenido la delicadeza de no faltarme el respeto de esa forma.

"¿Amigos? ¿Desde qué momento Candice dio el brazo a torcer y se dejo influenciar por otro bando del colegio"? se pregunto Aubree, sin poder creérselo.

Mark parpadeo aturdido y luego frunció el ceño.

-¿Vamos a discutir por esto?

-¿Esto?- pregunto la castaña, semi colérica- ¿Sabes qué? Mejor ni siquiera me hables, Marcus.

El castaño ahogo un grito ofendido.

"Demasiado idiota por el alcohol"

-¿Me has dicho Marcus?- pregunto, molesto- Sabes que odio que me llamen así.

-Pues es tu nombre. ¿O quieres que te diga Sellers?

-Tú. Yo. Ahora. Afuera- dijo seriamente y cuando fue a estirar el brazo para sujetar al de Candice, un grito de emoción se escucho, reclamando la atención del chico.

Aubree puso los ojos sabiendo lo que eso significaba.

Geena miro a Lydia y esta se comenzó a meterse entre la gente para llegar hasta donde se escuchaban los gritos.

-Supongo que eso significa el fin de tu interés por mí- murmuro Candice, notando que Mark estaba mirando el camino por el que Lydia había desaparecido. Dio un paso hacia atrás, alejándose- Vamos. Hazlo. Siempre la pones a ella delante de hasta tus propias necesidades.

Mark la miro ofendido y se alejo caminando de Candice como un pequeño duende molesto. Geena miro a la castaña y estiro la mano hacía ella, pero la aludida se aparto.

-Vamos, Candy- le animo la mediana Wells- Nadie tiene que sacarte esa sonrisa del rostro.

Aubree giro sobre sus talones y se marcho, sabiendo que Geena podía ser el mejor consuelo del mundo para un corazón roto.

Se deslizo entre las habitaciones como si aquella fuese su propia casa, incluso, estaba seguro de que la conocía tanto como la suya propia, y finalmente llego a la cocina, donde entre todo el mundo destacaban Zoey y Bridget sobre la mesada, bailando, alardeando de su movimiento pélvico, beneficio de horas de baile. Y Zoey llevaba un corto vestido rojo, con una falda perfecta, que seguramente no dejaba mucho a la imaginación.

Ambas giraron saltando al ritmo de la música y Aubree no pudo evitar largarse a reír cuando noto la inscripción que ambas llevaba en la chaqueta negra. En la de Bridget decía las chicas buenas se sientan, mientras que en la de Zoey se leía las chicas malas lo montan.

Debajo de ambas, Lydia, Joshua y Evan intentaban devolverlas al mundo real.

-¡Oh, vamos! ¿Enserio?- pregunto Lydia mientras Bridget hacía un perfecto twerk y Zoey se tragaba un chupito entero y lo arrojaba a las manos de Evan- ¡Tienen un problema serio con el alcohol!

 

¿Wanna play? 
Come on, set the game on.
I don't need no warm ups, I'm turned on.
¿Wanna play? 
Take two shots and let's go.
I'm waiting, so waiting.
¿Wanna play? 
Come on, set the game on.
Can't resist the heat, it's getting too strong.
¿Wanna play? 
Take two shots and let's go.
I'm waiting, so waiting.

 

-¡Esa ni siquiera es la canción!- se exaspero Josh buscando ayuda en Lydia.

Claramente estaba sonando Alive, pero en el entumecido mundo de las animadoras, sonaba Wanna Play.

-¡No te quedes ahí, Jules!- grito Lydia- Tenemos que bajarlas antes de que les suceda algo.

-¿Y por qué no subes tú?- pregunto Zoey con la vos pastosa.

"Oh, Dios, esta increíblemente borracha"

-Porque estoy segura que solo por ser animadora no te has estrellado en el piso y yo no lo soy- contesto sin más la castaña, cruzándose de brazos.

-EH, moreno, tranquilo, no se tocaaa lo que nooo vaaass a comprarrrr- siseo Bridget cuando Josh la sujeto por las piernas cuando se tambaleo hacía atrás.

-¿Hace cuanto empezó la fiesta?- pregunto Aubree mirando a Evan.

-Una hora. Pero supongamos que nuestras chicas están bebiendo desde hace horas.

La música cambio, pasando a Clarity y las dos animadoras volvieron a gritar.

-¡Ya basta con eso!- dijo Mark seriamente con dos vasos de agua en las manos- Tómense esto.

-¿Qué es?- preguntaron a dúo, girando para verlo con interés.

-Vodka- mintió, sonriendo.

En un rápido movimiento Zoey grito y se arrojo hacía adelante, siendo sujetada por Sirius, quien había ido por Aubree.

-Cerca, vaquera.

-¡A ti no te voy a montar!

-Me parece que te han montado a ti esta noche, cariño. Suficiente fiesta por hoy.

-¡No!- protesto Bridget y enseguida Joshua le atajo, sin embargo ella le pego en una mejilla, ofendida- ¡Tú ni te me acerques!

-B, ven, vamos- James sujeto a Bridget por las piernas y se la cargo sobre el hombro. Miro de costado a Josh y le dirigió una sonrisa- Hombre, no me mires así. ¿Qué quieres que haga si ella te odia?

-No me odia.

-¡Si te odio!

-¡Yo te quiero Josh!- parloteo Zoey moviéndose entre los brazos de Sirius- Aunque siempre andes serio.

-¡Vendida!

-Suficiente para ustedes- dicto Lydia rodando los ojos- Un ibuprofeno y a la cama. Por la mañana tienen entrenamiento.

-¿Lydia tú sabes twerkiar?- pregunto Bridget divertida y comenzó a sacudir las caderas, provocando que James se desestabilizara- ¡Puede ser un perfecto movimiento con los chicos! Ya tengo loco a James. Casi se cae de la impresión.

-Claro- apunto el azabache divertido- ¿Dónde podemos dejarlas?

-Arriba- contesto Chad, caminando directamente hacía ellos, aunque sin apartar los ojos de la sonrisa que tenía Zoey en el rostro.

-A ti tampoco te voy a montar. Ya has tenido mucho de esto…

-Sh, Zoey- le silencio Sirius riendo- Esas cosas no tienes que decirlas.

Chad se detuvo, divertido.

-Cariño, sabes que nunca tendré suficiente de eso.

-Creo que deben tomar agua- apunto Mark rápidamente.

-Y yo creo que no debes tener a Rumsfeld boca abajo por más tiempo porque vomitara tus zapatos- apunto Evan mirando como el rostro de Bridget comenzaba a tornarse de un color raro.

-¿Qué hacemos con ellas?- preguntaron los azabaches mirando a Aubree.

-Arriba- contesto mirando de soslayo a Chad- Yo solía tener un cuarto aquí y si a Katherine no se le dio por prenderlo fuego cuando deje de venir, sería perfecto para que ellas descansaran un rato.

-Kate no sería capaz de hacer eso.

-Claro que no- dijeron las cuatro chicas, mientras se movían en bloque siguiendo a los merodeadores.

A diferencia de los cuartos de Katherine y Chad, el cuarto de los pasillos se podía ingresar desde el interior de la casa, no por el exterior. Así que pronto estuvieron ahí, abriendo la puerta y dejando a las dos animadoras sobre una pulcra cama de dos plazas.

Aubree no pudo contener un grito de sorpresa al ver que todo seguía estando igual que antes.

-¿Qué pensabas, Aubree?- pregunto Chad, a sus espaldas- ¿Qué iba a renovar esto? Siempre te lo he dicho: en cada sitio donde este, siempre habrá un lugar para ti.

La aludida le miro sorprendida. Sin ser en el caso de Katherine, Bethany o incluso Zoey, Chad no solía ser un chico demasiado demostrativo. Y sin embargo allí estaba, dejando en claro que seguía siendo una parte importante de su vida a pesar de la rotunda separación que habían vivido.

Se le llenaron los ojos de lágrimas sin poder evitarlo y un segundo después James la estaba sacando de allí, impulsándola lejos con su fuerte brazo.

-Gracias- murmuro mientras bajaban por una escalera con vasos vacios apilados en los costados.

-Te he visto llorar una vez, Bree. No es algo que me encante seguir viendo.

-¿Qué pasa con esta gente?- pregunto Peter, que les esperaba junto a Remus en la parte baja de la escalera- No ha pasado más de una hora.

-Es un claro ejemplo de fiesta descontrolada- murmuro Remus seriamente, aunque lo bastante alto como para perder importancia. I could be the one sonaba demasiado alto, incluso para una cas tan extensa como la de los Moore.

-Siempre es así cuando sucede algo aquí- murmuro Aubree hundiéndose de hombros- Además, es la primer fiesta del año que ganamos.

-Es verdad- Sirius apareció, deslizando un brazo por un hombro de James y luego por uno de Remus- Somos algo así como dioses del futbol ahora. ¿Qué decir? Nuestra magnificencia sobrepasa los niveles de las dimensiones.

-No puedo creer que te hayas rebasado de tu propio nivel ególatra.

-Rem… Hoy no habrá nada que puedas decirme que me devuelva al lado correcto del camino. Somos campeones.

-Deja a los campeones con sus súbditos, Remus- dijo Aubree, viendo como un par de chicas estaban prontas para arrojarse arriba de los azabaches en cualquier momento. La castaña no estaba de acuerdo con su costumbre social, pero si sabía que por lo menos aquella noche podía hacer de la vista gorda.

Apenas se alejaron unos pasos, James y Sirius estaban rodeados de un tumulto de cabelleras rubias que sonreían con cualquier comentario que ellos hacían.

-Dime por favor que tú no fuiste una de ellas- murmuro Remus, mientras seguían a Peter entre la gente.

-Nunca- negó inmediatamente la castaña- Fui animadora, pero no de las que se acuestan con los jugadores. Así que no me mires mucho, Lupin, porque no conseguirás de esto.

El castaño rió divertido y luego negó, reconociendo esa clase de humor que venía incluido con el combo de azabaches que eran sus mejores amigos.

-¿No tienes pensado volver?- pregunto Peter, una vez que habían llegado a la improvisada barra que estaba cubriendo la entrada a la piscina.

-¿A las animadoras?- se hundió de hombros- No, por el momento.

-¿Qué les sirvo?- Kev se acerco a ellos sonriendo falsamente.

-¿Qué tal un poco de buena actitud?- pregunto la castaña, alzando una ceja.

-Ya no eres la mejor amiga de Chad, Jules, así que no me subestimes.

-Ey, será mejor que vayas a atender a las chicas del otro lado, Anderson- Evan coloco la mano sobre el hombro del rubio y le hizo una seña con la cabeza, señalando hacía donde estaban riendo unas cuatro chicas- Yo me encargo de esto.

-Como quieras- comento el chico, visiblemente relajado.

-¿Qué les sirvo?- pregunto esta vez Evan, como si estuviera entrenado para hacerlo.

-Algo con vodka- contesto Peter con simpleza, ya que era lo único que estaba acostumbrado a pedir cuando iba a Londres con James y Sirius.

-A mí solo agua- contesto Remus- Alguien tiene que llevarlos a casa.

Evan sonrío, diciendo un ni me lo digas a mí muy claro. Entrego las bebidas a los dos castaños y luego coloco un vaso delante de Aubree, haciendo una mueca por demás sexy, que hizo gritar a un grupo de chicas que estaba más allá.

Aubree miro el vaso y se apoyo sobre la barra, sin poder evitar olvidarse que los dos merodeadores estaban allí junto a ella.

-¿Qué significa que es?- pregunto ladeando la cabeza- ¿Me estás regalando un trago?

-Sabes que el alcohol en las fiestas siempre va por mi cuenta- comento, utilizando el mismo tono soberbio que ella- "Destilerías Ryder", ¿recuerdas?

-No me estoy refiriendo a eso.

-Siempre tomas lo mismo- comento rodando los ojos- Una medida de tequila, jugo de naranja y granadina. La misma bebida de chica desde que sabes lo que es el alcohol.

-Uh, no sabía que era tan predecible.

-No lo eres, tengo memoria.

Ambo se miraron unos segundos, como si estuvieran retándose y finalmente Aubree tomo el vaso, aunque no pensaba tomar y admitir que Evan tenía razón.

-¿Qué haces aquí?- pregunto luego de unos segundos en silencio- ¿No estabas intentando que Zoey y Bridget volvieran a la realidad?

-Ellas tienen a Chad y a Josh, aunque B no lo admita. Creo que están lo suficientemente bien. No se van a sobrepasar con ellas así, sería una falta a su perfecto ego- comento rodando los ojos- Además, tengo que estar en todos lados. Esto no saldría a flote sin mí. Soy yo quien se hace cargo de todo.

-No, no siempre te encargas de todo- comento divertida, guiñándole un ojo.

Evan le fulmino con la mirada antes de sonreírle.

-Si me dejaras…

-Evan…-  Charlotte coloco la mano sobre el hombro del chico, cerrando sus delicados y finos dedos alrededor del musculo. Aubree tuvo que apartar la mirada, no solo por el hecho de que ellos se veían más que compatibles juntos, sino que Charlotte llevaba un anillo demasiado llamativo en su dedo anular, dejando en claro cuál era su territorio- Estaba pensando que podríamos bailar un rato.

-Estoy hablando con Aubree, Charlotte- comento el chico con brusquedad. No era común ver a Ryder perdiendo la compostura y sin embargo, allí estaba.

-No te preocupes por ello, Ryder- Remus miro a su amiga sin creerse que estaba usando su pose de me importas una mierda con el mismo chico que hace solo unos segundos estaba demostrando puro interés- Baila con tu prometida, yo tengo cosas que hacer.

 

 

Angie sonrío a Candice cuando esta le coloco un vaso de agua en las manos.

-¿Así está bien?- pregunto la castaña sonriéndole con paciencia- Es puramente agua, sin ganas, y sin una gota de alcohol.

-Siento mucho molestarte por esto, Candy- murmuro la rubia con delicadeza- Pero sabes que yo no puedo acercarme al grupo de los populares y son ellos los que manejan el alcohol.

-Así que tienes asumido tu rol incompetente en este lugar- espeto Mackensie sujetando con fuerza el brazo de Angie, haciéndola girar para verle directamente a los ojos. La rubia animadora sonrío con sorna al ver la expresión que se había creando en el rostro de la otra.

-¿Quién te crees que eres…?- protesto Candice, antes de que Shaw la empujara lejos de la situación.

-No te metas en esto, Emerson.

-¿Me estás ordenando, paria incompetente?- espeto la castaña, dedicándole todo su odio- Y tú, suelta a Angie ahora mismo.

-Tengo unos asuntos que discutir con Fahey. Pero enseguida te la devuelvo. Shaw, mantén a la gatita en posición.

-Será un placer, Mack- comento la rubia, jalando a Candice una vez más lejos del alcance de su mejor amiga.

Mackensie clavo sus uñas rojas en la pálida piel del brazo de Angie y la jalo entre los invitados hasta la parte trasera de la casa, donde había aún más personas.

Un lugar perfecto para hacer sentir mal a alguien y a la vez para que nadie notara que estaba sucediendo.

-No tengo nada que discutir contigo, Mackensie. Suéltame.

-No tienes ningún derecho para obligarme a hacer lo que tú me pidas, Fahey. Así que guarda silencio si no quieres que me vuelva en tu peor pesadilla.

Angie intento escapar, pero las uñas volvieron a clavarse en su brazo.

-Eso va a dejarme marcas.

-¿Y a mí que me importa?- espeto, frunciendo el ceño- ¿Crees que me interesa algo de lo que está sucediendo contigo cuando nuestro mundo lentamente se está viniendo abajo?

Angie le miro con una ceja alzada.

-Yo no tuve nada que ver con lo que le sucedió a Dakota.

-¿Crees que no lo sé?- pregunto, sonriendo con malicia- Eres una mosquita muera. Es obvio que fue la perra de Moore. Porque Jules y Daniels no jugarían a ese nivel.

-Entonces no entiendo que líneas uniste para adjudicarme una culpa que no tengo. Ya te lo he dicho, tú y yo no tenemos nada que ver.

-Damien…

-¿Estás celosa de Damien y yo?- pregunto, sin poder creerlo. Sin embargo, su aturdimiento demoro poco ya que Mackensie volvió a intensificar su puño- ¡Ah!

-No existe ese Damien y yo, ¿comprendes? Tú y él no van en la misma línea. Damien solo está jugando contigo para demostrarme una cosa a mí y a Dakota. No te des aires de grandes, princesa, porque no te quedan.

-Él me dijo que tú harías algo como esto- murmuro, mirándole- Mackensie no puedes pretender que Damien vuelva a ti cada vez que te aburras. Lo de ustedes quedo en el pasado.

-¡Cállate!- grito la rubia y entonces Angie se percato de que sus talones estaban pendiendo de un hilo para inclinarse sobre la piscina de la casa Moore. Mackensie le estaba sujetando por ambos brazos y debido a la inclinación de su cuerpo, solamente eso la unía a la tierra.

-No lo hagas.

-Serán tres segundos de humillación que me darán a mí el poder de consolar a Damien, cariño, ¿qué piensas que me hará arrepentirme?

--Suéltala- ordeno Declan ferozmente, obligando a la animadora a detenerse. Todo el complemente Declan Wells lucía molesto- Y ni siquiera se te ocurra soltarla dentro de la piscina, Mackensie. No uses esa expresión conmigo. La quiero de vuelta en tierra. Ahora.

Mackensie miro con ojos feroces al chico y entonces reconoció la figura que estaba caminando detrás de él.

-¿Acaso sigues ordenes de la zorra de tu hermana, Wells?

Geena, detrás de Declan, ahogo un grito por el sorpresivo ataque hacía ella y miro con desesperación a su hermano. Declan era una masa de casi dos metros sobreprotector a toda costa. Debido a que Dalton no pasaba mucho tiempo en la casa, él había ejercido el rol de padre para sus dos hermanos menores, a pesar de llevarse solo un año con Geena.

Y no tenía ningún reparo de golpear a una chica si era necesario.

-Creo que quieres tu cabeza sobre tu cuello un tiempo más- Katherine se situó al lado de Declan y le coloco una mano en el pecho, deteniéndolo-Así que, Landon, yo te recomendaría pedirle perdón a Geena y devolver a Angie a la tierra antes de que sea demasiado tarde.

-A ti tampoco te tengo miedo Moore.

-Pues deberías- espeto, frunciendo el ceño- Porque esta es mi casa y puedo hacer de ti lo que yo quiera en mis dominios. "Para ganar juega en tu territorio", pensé que la perra de Dakota al menos te había enseñado eso.

Mackensie fue a contestar algo rudo, seguramente, cuando Austin sujeto a Angie de la cintura y Sophia empujo a Mackensie hacía un costado, haciéndola casi caer a la piscina.

-¿Estás bien?- pregunto Austin a Angie y ella le miro pletórica.

-¿Cómo…?

-Eres la novia de mi mejor amigo.

-Somos una mafia- le sonrío Sophia, tranquilizándola.

-Ugh, gracias- sonrío la rubia a la pareja- Enserio, pensé que iba terminar dentro de la piscina en cualquier momento.

-Hay que curarte ese brazo- dijo Gabriella trotando hasta donde ellos estaban. Ambas mejores amigas se miraron y Sophia asintió, dándole el dominio de la situación a la morena- Moore- dijo, girando para ver a la castaña- ¿Dónde tienen el cofre de auxilios?

-En el baño de la segunda planta- contesto, sin dar señales de pensar moverse de allí.

-Yo las llevare- dijo Geena rápidamente- Declan- miro a su hermano- No.

-Ella dijo…

-No- le detuvo seriamente- Sabes lo que pienso de la violencia

-Vete con ellas de una maldita vez, Geena- dijo Katherine, sabiendo que Declan no iba a estar feliz hasta descargarse por completo.

La castaña miro por última vez a su hermano y luego se movió con Gabriella y Angie hacía dentro de la casa.

-Ojala te suceda algo malo, Mackensie- espeto Sophia a la animadora, mientras Austin le pasaba un brazo por la cintura- Así aprenderías a dejar de ser como eres.

Mackensie miro a Sophia pronta para atacarla cuando Austin se percato de ello y alejo a su novia del alcance de la animadora.

-Ni te atrevas a respirar sobre mi novia.

Katherine miro a Declan.

-¿Estás mejor?

-Dentro de una hora me llevare a Geena a casa, Kitty- comento, volviendo en sí- Odio que venga a las fiestas. Este no es el mundo de ella.

-Pero es tu mundo y tienes que aceptar que en ocasiones Geena puede unirse a esto. No puedes separar las dos cosas.

-Dejaría de venir si ella me lo pidiera.

-Pero no lo hará- negó, acariciándole el bíceps- Porque ella te comprende. Diablos, no creo que haya algo malo dentro de esa chica.

-Geena es mi mayor orgullo, Katherine. Ella siempre ha salido adelante cuando yo ni siquiera me di cuenta que algo malo le estaba sucediendo. Ahora que es grande y la vida de élite comienza a engullirla, no voy a permitir que nada malo le pase.

-Lo sé- comento sonriendo- Eres un jodido sobreprotector y Geena jamás haría algo que te molestara. Te recuerdo, que yo también tengo un hermano sobreprotector.

-Si yo me llegara a enterar de que Geena hace la mitad de las cosas que tú haces…- le miro divertido- Creo que moriría.

-Por eso ahorrémosle el mal trago a Chad- comento palmeándole la mejilla-Ahora… retomemos. ¿Qué vamos a hacer con Mackensie?

Declan miro a la rubia. Ahora esta estaba incorporándose del suelo, feliz de que nadie hubiese visto a Sophia Pheerson arrojarla allí con facilidad.

-Las quiero a las tres fuera de esta fiesta- comento- Yo no tengo la autoridad para echarlas. Pero tú sí.

-¿Tres?- pregunto Katherine alzando una ceja- ¿Vinieron otras?

-Shaw y Arlyne.

-Así que suponemos que ya no quieres tener nada que ver con esa Cenna.

-Katherine no me molestes con eso de nuevo- espeto, frunciendo el ceño, logrando que la castaña alzara las manos en son de paz- ¿Qué es esto?- pregunto finalmente, antes de dejarla marchar. Enredo sus manos alrededor de la piedra que tenía el colla de Katherine y le miro divertido- ¿Tú con una cruz?

-Es igual a la que tiene tatuada Chad- explico, apartándolo.

-No puedo creerlo… Katherine Moore teniendo un detalle tierno.

Ella le miro con el ceño fruncido.

-Chad es Chad- comento, antes de girar sobre sus talones, pronto para ir a sacar a las animadoras de su fiesta.

 

 

-Ellos dos tienen unas buenas cremas para las cicatrices- murmuro Geena, terminando de envolver el brazo de Angie en una gasa- No te quedara la marca.

-Esto es para dopar caballos, más o menos- comento Gabriella sin poder creérselo. Mantuvo el frasco en alto para poder ver mejor- Consumir con precaución. ¿Ven?

-Declan tiene uno de esos para él- dijo Geena sonriendo.

-Entonces ya sabemos que no es de Katherine- se burlo la morena, dejando el  frasco nuevamente en su lugar.

Candice, que estaba olímpicamente estática contra la puerta del baño, rodo los ojos, contemplando la idea de admitir que en aquel frasco solo existían unos analgésicos demasiado fuertes.

Angie suspiro mientras se incorporaba del inodoro.

-Muchas gracias a las dos. No tenían que hacerlo.

Geena le sonrío.

-Mackensie no es una buena persona, Angie. Ella no tiene ningún derecho en hacer lo que hizo. Por muchas razones que crea tener.

-Pero tu hermano es amigo de ella. Ahora quizá peleen por mi culpa.

-A Declan Wells solo le importan dos mujeres: Geena y Jennifer Wells- comento Gabriella, guiñándole un ojo a la aludida- Así que no te preocupes. Porque sin ser una de ellas, las demás perfectamente pueden morirse.

-Ey- le detuvo Geena- Tampoco es tan así. Declan también quiere a otras personas fuera de la familia.

-Los Lions no cuentan- apunto esta vez Candice- Ellos son una extraña hermandad. Ni siquiera Sellers y Moore pueden estar mucho tiempo separados o sin hacerse algún comentario después de lo sucedido con Daniels.

-¿Está todo bien?- pregunto Michelle abriendo la puerta de sopetón. Las cuatro chicas abrieron la puerta de golpe- Lo siento, no pretendía asustarlas. Pero me pareció raro no ver a Gabriella riéndose en la puerta.

-¿Qué sucedió?- pregunto la morena inmediatamente.

-Katherine arrastro fuera a Landon y a Meester y literalmente les pateo el culo cuando quisieron tomar represalias- dijo sonriendo- Evan tuvo que ir con Ryan a calmarla porque no encontraban a Chad por ningún lado.

-Es una suerte que en este mundo todo se paren a escuchar a Ryder- comento Geena levantándose estoica del suelo. Angie le miro con una sonrisa agradecida. A pesar de pertenecer a una de las familias más ricas de todo California, Geena Wells no había contemplado la idea de arrodillarse frente a ella e intentar curarle la herida. Simplemente lo había hecho. Y ni siquiera se había enfurecido cuando unas gotitas de sangre habían manchado el bajo de su precioso y seguramente costos vestido rosa- Porque seguramente, si fuera por los demás, Katherine seguiría sobre ellas dos.

-¿Acaso no estaba Arlyne?- pregunto Gabriella unos segundos después, mientras bajaban nuevamente hacía la fiesta.

-Seguramente este revolcándose en la playa con alguna persona- comento Candice sin poder evitarlo- Oh lo siento- dijo al ver que Geena y Angie se habían sonrojado.

-Yo te recomendaría que te cambiaras esa playera- comento Michelle a la rubia, viendo como una parte de la tela azul y blanca estaba manchada con sangre.

Angie suspiro.

-Será mejor que directamente me vaya a casa.

-¡Oh no!- negó Geena sujetándola del brazo- La fiesta recién comienza. Y salvo que no te sientas bien, no es necesario que nos sorprendas con tu ausencia.

-De todos modos tampoco he visto a Damien. No sé si esta aquí.

-Como todo lion, seguramente este en la sala de juegos- comento Gabriella sin poder evitarlo- Siempre hacen eso después de un partido. Antes de que les toque hacer sus rondas en los puestos de consumición.

-¿Desde qué momento eres una experta en ellos, Fernández?- pregunto Candice sin poder creérselo.

-Bueno. Yo estuve saliendo con Michael hace un tiempo.

 

 

Damien giro sobre sus talones y clavo sus ojos verdes en Bruce, que con una sonrisa ladeada en el rostro, miraba arrogantemente en su dirección.

Clark y Jason, a sus lados, rodaron los ojos sabiendo lo que eso podía significar.

-Tú actitud de mierda me está tocando las pelotas últimamente, Reagan.

-Pues me alegro, no me proponía caerte bien.

El castaño aspiro fuertemente aire mientras cerraba los ojos para contenerse. Un segundo después, le estaba mirando nuevamente con desprecio.

-Te vi cerca de Angie en la cancha, Reagan. Estabas prácticamente babeado sobre su hombro.

-¿Y qué?

-"¿Y qué?"- pregunto, sintiendo como algo de su control natural desaparecía. Clark le coloco la mano sobre el hombro- Quiero que te mantengas lejos de ella. Es mi novia.

-¡Damien!- Lily se hizo lugar entre las personas y detuvo a Bruce de crear una respuesta grosera. Los cuatro chicos miraron a la furiosa castaña, algo casi increíble de ver- ¿Dónde se supone que estabas?

-He estado por aquí todo el tiempo, Clennyf. No me digas que quieres declararte… Sabes perfectamente que me van las rubias.

-Deja eso- espeto, frunciendo el ceño. Momentáneamente Clark se sintió aliviado de saber que él no era el único capaz de hacer enojar a la pequeña castaña- ¿Acaso te has enterado de algo?

-¿Qué cosa?

-De lo que ha estado sucediendo.

-No, la verdad- comento hundiéndose de hombros- Tuvimos que hacer turnos para jugar al GTA V con Jason y Clark porque Josh está con B por algún lado…

Lily puso los ojos en blanco.

-Entonces supongo que no te has enterado lo que sucedió con Meester y Landon…

-Lily por favor deja de dar vueltas y dinos- pidió Jason, amablemente.

-Mackensie ataco a Angie.

Damien abrió los ojos como platos y jadeo sin poder creérselo, mientras que Bruce se ponía en movimiento.

-¿Dónde…?

-Ya Geena y Gabriella se hicieron cargo de ella con la ayuda de Austin y Sophia- contesto, deteniendo al chico con rastas- Fue detestable que Declan tuviera que intervenir…

-¿Declan?- pregunto Damien sin poder creérselo- ¿Wells?

-Por orden de Geena seguramente, pero sí, él.

-¿Así pretendes cuidar a Angie, Henderson?- pregunto Bruce frunciendo el ceño- Dejándola sola en medio de toda esta gente. Sabes perfectamente que ella no es de este mundo. Tendrías que haber tenido la delicadeza de por lo menos cuidar de ella antes de poner tu lado egoísta por delante…

-Cierra la boca, Reagan.

-Él tiene razón, Damien- espeto sin poder contenerse. Clark clavo los ojos en ella y por un segundo Lily no pudo evitar devolverle la mirada- En momentos como estos es obvio que tú y Angie son incompatibles.

 

 

-¿Qué estás haciendo tú aquí?- pregunto Arlyne cerrando la mano sobre el brazo de Ashley.

La Cenna menor profirió un gritito de dolor y se intento apartar.

-¿Qué quieres Arlyne?

-Creo que he sido clara.

La mayor de las Cenna se inclino sobre la menor haciendo alarde de su perfecta altura.

-Lo mejor que puedes hacer en este momento es irte, Ashley- espeto mirándole cruelmente. Era increíble el parecido físico y la diferencia psicológica que las dos tenían- No encajas aquí, ¿acaso no te has dado cuenta?

Ella frunció el ceño.

-No creo que tengas derecho a mandarme de esa forma.

Arlyne, incapaz de creer que su hermana le había contestado de manera grosera, parpadeo atónita antes de abrir la boca.

-¿Crees que Declan se fijara en ti si vienes aquí? El milagro que sucedió con Fahey es eso, un milagro. Todos sabemos que las cosas quedan entre los Lions y nosotras. Estamos destinados para ellos y ellos para nosotras.

-¿Desde qué momento te convertiste en una persona cursi?

Arlyne alzo la mano y Sirius, emergiendo de entre un grupo de chicas, se la sujeto, provocando que la castaña le mirara con los ojos como platos.

Los ojos grises de Sirius emitieron un resplandor amenazante.

-Sebastian…- susurro Ashley, colocando las manos alrededor del brazo libre del azabache, intentando devolverlo a la realidad.

-Black- espeto con asco Arlyne, fulminándole con la mirada.

-No quiero volver a verte cerca de Ashley. Haré tu vida de un infierno.

-No puedes amenazarme.

-¿Ah no? Creo que lo escuchaste perfectamente.

Sirius se llevo la mano a la espalda, pronto para sacar la varita y deshacerse del problema… cuando Aubree le detuvo devolviendo la camiseta a su posición normal y a la mano del joven mago a un costado de su cuerpo.

Remus le miro con mala gana. Incitándolo a hacer una mala acción delante de su cara.

-Arlyne vete ya mismo- espeto Aubree haciéndole frente- Creo que tu noche acabo ahora mismo, será cuestión de que Katherine te encuentre para que patee tu culo fuera de aquí.

-¿Fuiste tú la del auto de Dakota?- espeto, olvidando momentáneamente a su hermana menor- Seguramente fuiste tú, estúpida perra.

-Será mejor que te calmes.

-¡Sé que fuiste tú!

-¡Pues me paso tu suposición por el…!

-¿Todo bien?- Rebecca, que llevaba en la mano un vaso con una bebida rosa, se detuvo junto a Aubree y miro a la castaña con una sonrisa- ¿Precisas que saque la basura?- agrego, luego de notar la situación a la alterada Arlyne que estaba junto a ellas.

-Cenna se estaba yendo- contesto Aubree tranquilizándola.

-¡No…!

-Arlyne, lo mejor que podes es irte- hablo esta vez Remus, siendo la voz de la conciencia- Es hora de que te ubiques.

-Mira, inglesito de cuarta… ¡AY!- repentinamente, la bebida de Rebecca estaba sobre la cabeza de Arlyne y esta, ensopada totalmente. Viendo que finalmente si misión allí iba a fracasar, fulmino con la mirada a la rubia, quien enseguida le devolvió el gesto, y se marcho pisando fuerte.

-Gracias, Rebecca- dijo Remus, mirando a la rubia- No tenías que meterte en un problema por mí.

Aubree no pudo evitar codear a Sirius y el azabache le guiño un ojo.

-No es un problema, John- contesto como quien no quiere la cosa. Aunque era obvio que prefería demostrarle sus sentimientos de otra manera- Las animadoras son un mínimo en mí vida.

-Entonces es verdad que son como enemigas.

-Como Gry…

-¿Vieron qué hora es?- Aubree corto enseguida el flirteo de Rebecca porque sabía cómo iba a terminar. La rubia también era una lectora reconocida de Harry Potter, quizá no una potterica reconocida, pero sabía defenderse- Tenemos que ir a rescatar a James de las chicas y a Peter de la sala de juegos. Ni hablar de preparar las camas.

-Y Zoey- apunto Sirius.

-Y Zoey- asintió la castaña sonriendo.

 

 

-¿Tú entiendes que no puedes esperar siempre por ver salir a Gabriella?- Ryan, sentado sobre el capo del Dodge Viper mientras Michael acomodaba a Kev.

-Si te vomitas mueres, Anderson- espeto, ignorando al rubio Daniels. Acomodo a Kev de una forma que fuera totalmente aceptable y que no molestara a Beth, quien dormía explayada contra la ventana contraria del auto- Ryan cierra el pico. No estoy esperando a nadie.

-Jamás te ofreces a llevarnos- puntualizo Evan, haciendo girar las llaves de su Jaguar F- Y lo comprendo, porque son un gran dolor en el culo cuando están borrachos. Pero que justamente hoy, cuando una águila acepta venir a una fiesta lion

-¿Qué quieres insinuar?- espeto el castaño, mirando al ojiazul con una ceja alzada.

-Que estas locamente enamorado de la latina…- murmuro Kev, desde su incómoda posición- Otra vez.

-Cállate Kev. O te vas andando sobre tu propio culo.

-Creo que obviamente tienes que dejar a Chad haciéndose cargo de Zoey- iba diciendo mientras se acercaba siendo seguido por Mark, ambos con las manos en los bolsillos. Los botones de sus camisas habían desaparecido por completo y los trozos de tela colgaban a cada lado de su torso libremente- Él podrá ser muy irresponsable, pero sabes que cuando se trata de ella siempre entra en una faceta de capitán rey lion.

-No quita que este borracho- repuso Mark, seriamente.

-¿Te preocupa que quiera hacerle algo?- pregunto Ryan, repentinamente interesado en la conversación.- De eso ni te preocupes, le cortare la polla si lo hace. Tengo a Josh controlándolo todo.

-Pero él está con B.

-Todos sabemos que Joshua es el más responsable del equipo- apunto Evan- Claro, después de mí.

-Hablando de ti…- Kev se apoyo sobre la ventana, ya que Michael le había cerrado la puerta, y saco la cabeza hacia afuera- ¿Qué onda tú y Jules?

-¡Uh!- dijeron todos divertidos.

-No hay nada ahí que rescatar- murmuro hundiéndose de hombros- Todos sabemos cómo es eso. Charlotte y yo estamos en esto hace mucho tiempo.

-Pero no te quita las ganas de querer follarte a la Jules- murmuro Michael hundiéndose de hombros- Tiene lo suyo, aunque esta esa actitud…

-No te metas con ella- defendió Ryan- Sabes que insultar a una de ellas te lleva una fuerte carga de karma. Con los años lo he aprendido.

-Y hablando de karma…- Katherine apareció caminando hacia ellos como si el hecho de haber estado sobre un par de tacos por horas no le hubiera lastimado los pies- ¿Acaso viste a Sebastian Black ayudando a Ashley? Una pareja de lo más tierna.

-¿Qué quieres?- espeto el castaño fulminándole con la mirada- Por qué sé que esto viene con una intención detrás.

-Pero que mala persona crees que soy…- comento llevándose las manos al pecho, como si le hubiera lastimado realmente ese comentario- Solo quería comentártelo…

-En verdad…- Evan alzo una ceja- Sería beneficiario que esa pareja rompiera- murmuro alzando una ceja- Ashley es una linda chica, pero la popularidad de Black está creciendo, y que lo vean con ella no hará buena mecha en él…

-¡Hey!- se quejo Declan.

-Que lo vean contigo es obviamente diferente- dijo Mark sonriendo- Ya están acostumbrado a verte alrededor de una Cenna.

-Entonces todos concluimos que lo mejor sería separar a Ashley de Black- comento Evan, pensando fríamente, como cada vez que se trataba de sus amigos.

-Pero tú no puedes hacer una estrategia, Ryder- comento Ryan- Jules te cortaría la polla si sabe que te metes con sus amigos. Y ni hablar de Vance.

-Bueno chicos, todos sabemos que al parecer a Black no le van las pelirrojas- comento llevándose las manos a las caderas, señalando a la dormida Beth- Así que me arriesgare- comento como quien no quiere la cosa- y lo provocare.

-¿Qué crees que Chad opine de esto?- pregunto Mike divertido.

-Lo mismo que opinara Gabriella si se entera que te has acostado con Dakota…- comento, sin entrar en más detalles- Así que ya sabes la respuesta.

-Entonces, tenemos un trato, Moore- dijo Declan, alzando una ceja.

Katherine sonrío malévolamente.

-Tenemos un trato, Wells.



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