Historia al azar: Confusiones y consecuencias
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¡Quiero a los Merodeadores! » El baile de otoño
¡Quiero a los Merodeadores! (R15)
Por Agus_de_Black
Escrita el Sábado 16 de Noviembre de 2013, 15:41
Actualizada el Miércoles 11 de Enero de 2017, 14:59
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El baile de otoño


"Te esperaran sorpresas".

Esa era la maldita frase que había aparecido en su galleta de la fortuna en el almuerzo.

Oh, y vaya que Aubree estaba sorprendida.

-¿Papá?- la castaña salió del shock solo unos segundos después, cuando los intensos ojos marrones de su padre estaban sobre ella. El parecido dejaba en claro que ambos eran un par de orgullosos Jules- ¿Qué estás haciendo aquí?

-La última vez que me fije, cariño, yo había comprado esta casa- contesto incorporándose de su asiento. Charles Jules era un hombre alto pese a estar cerca de los cincuenta. Todo él imponía un célebre respeto que enmudeció a los merodeadores- Ahora, reiterando mi pregunta, ¿quiénes son estos chicos?

-¿Uno de ellos es tú novio, cariño?- Amara se levanto, luciendo tan excelente como si acabara de salir de un salón de modas.

Aubree sintió más miedo por la pregunta de su madre que la de su padre.

-No, madre, ninguno de ellos es mi novio, solamente son un par de amigos- contesto antes de sentir como los delgados brazos de su madre se cerraban sobre ella y le ofrecía un intento de abrazo maternal.

-Charles Jules- él extendió su mano hacía James, quien era el primero que estaba detrás de Aubree, con una expresión formal, seguramente como la que utilizaba siempre a la hora de empezar un negocio- ¿Ustedes son?

-James Powell- contesto sonriendo de la misma forma de siempre- Ellos son Sebastian Black, John Lingwood y Peter Peterson, mis mejores amigos.

-Van conmigo al EHS- explico Aubree al ver que su madre volvía a abrir la boca. No pretendía volver a escuchar sus deseos de verle emparejada pronto- Se están quedando aquí conmigo… nosotros… por un intercambio.

-¿Intercambio?- Charles alzo una ceja- ¿Por qué Burke jamás lo menciono? Hoy estuvimos almorzando en la casa de los Klein.

"Me cago en la mierda"

-Seguramente pensó que estabas informado padre.

-¿Y por qué no lo estaba?- pregunto mirándole de una manera fulminante.

-Porque supuse que no querrías quedar mal ante tu mejor amigo, padre- contesto cruzándose de brazos.

Obviamente aquello era una mentira, pero Aubree sabía que debía sonar ruda porque su padre llegaría a la conclusión de que estaba mintiendo y las cosas empeorarían. Charles Jules no era la clase de hombre capaz de convencer con cualquier cosa.

El hombre repaso a los cuatro chicos y luego observo a su hija.

-Pretenderé creerte, Aubree- contesto antes de girar sobre sus talones- Pero te advierto que ante el menor problema que surja por esto, te verás castigada de aquí a tu graduación.

-Como si estuvieras aquí para verificar si me mantengo en mi habitación- espeto la castaña suavemente mientras su padre volvía a sentarse en la cabecera de la mesa.

Los merodeadores dejaron escapar el aire que estaban conteniendo.

Amara les dedico una sonrisa inocente antes de volver junto a su esposo.

-¿Nos acompañan?- pregunto la mujer mirándoles, señalando los lugares vacios en la mesa- Ya pediré a Rosa que les traiga la comida.

-Gracias, madre, pero ya hemos comido…

-Aubree, hemos estado fuera por más de dos meses, apreciaría que tomaras las palabras de tu madre como una invitación, pero yo te lo estoy ordenando- padre e hija intercambiaron feroces miradas- Y tus amigos están invitados también.

La castaña se contuvo lo suficiente para no contestar lo que estaba pensando y avanzo, aferrada a la mano de James, hacía donde su madre les había indicado que debían sentarse.

Sirius y Remus tomaron asiento junto a Amara, mientras que Peter y James lo hicieron alrededor de Aubree, cosa que ella agradeció.

-Aubree comento que ustedes trabajaban en Nueva York…- dijo Remus al ver como la mala vibra comenzaba a caer sobre ellos. La comida ya se había servido y la castaña no dudaba que ellos ya tuvieran hambre- ¿Cómo es el clima por allí?

-A esta altura del año podemos decir que la mayoría del país está algo tranquila- contesto Amara, encantada con entablar conversación con una persona desconocida- Ya deben saber que en California no se siente nunca el cambio de estación, pero sin duda Nueva York es más linda en invierno. Con Charles solemos pasar allí los tres meses.

James frunció el ceño al procesar la frase con Charles solemos pasar allí los tres meses. Eso era un claro indicio de que Aubree pasaba más tiempo sola de lo que había dicho.

-¿Ustedes de donde son?- pregunto Charles, mientras dejaba la copa de vino sobre la mesa de una forma elegante.

-Somos de Londres- se apresuro a contestar Remus en plan John. De los tres, era quien más costumbres muggles tenía. En general- Íbamos al EHS de allí y luego pedimos el intercambio. Una experiencia cultural, pero conservando el idioma.

-¿Saben hablar español?- pregunto el hombre nuevamente y Aubree se vio con la necesidad de golpearlo.

Los merodeadores se miraron entre ellos.

-John lee mucho en otros idiomas- acoto Sirius, quien no se veía nada fuera de onda sobre tener la presencia del padre de Aubree allí. Hasta parecía disfrutar de la tensión en el ambiente- Suponemos que habla cinco al menos.

-¿Eso es verdad?- pregunto inmediatamente Amara.

-Hago lo posible por expandir mis horizontes- contesto el castaño sonriendo.

-Eso es genial.

-Nuestra Aubree jamás fue buena para los idiomas- dijo Charles seriamente- Y como os habréis dado cuenta, no es muy buena con el inglés tampoco.

"Ahí empieza. Primer golpe de la noche y aún no han pasado ni cinco minutos. Debe de haber roto su propio record" pensó la castaña poniendo los ojos en blanco.

-Hemos hablando con Vance sobre empezar nuevos idiomas…

-¿Vance?- pregunto Amara, ante la frase de Remus- ¿Ustedes se llevan con ellas?

-Las chicas y ellos se llevan perfectamente, madre- contesto Aubree suspirando.

-¡Eso es maravilloso! ¿Acaso Aubree les conto que cuando eran chicas ninguna podía dormir sin la otra? Era una avalancha de piyamas rosas cada noche en cada casa. Aunque Pamela siempre uso piyama azul, ella no es la clase de chica que…

-Madre pensé que íbamos a comer, no a contar historias de vida- le corto Aubree seriamente- Armemos una hoguera afuera y saquemos la guitarra.

-Aubree Jules- espeto su padre, mirándole amenazante, antes de volver a concentrarse en su comida.

No pasaron ni cinco minutos cuando Amara volvió con sus preguntas.

-¿Cómo les va en el colegio?

-Hemos ingresado al equipo de futbol americano- dijo James orgullosamente, señalándose a él mismo y a Sirius.

-¿Moore sigue siendo su capitán?- pregunto Charles, alzando la cabeza. Al ver que ambos chicos sonreían, él también lo hizo- Ese sí que es un gran chico. Christian tiene que estar orgulloso del hermano menor que ha criado. Daniels fue muy tonta en dejarlo ir…

-Buenas noches- Aubree se levanto estrepitosamente de su lugar, provocando la furia de su padre- Se me ha ido el apetito gracias a tu indefinible amor por la familia Moore. ¿Por qué no te cambias de apellido?

-Tenme respeto, niña- le casi grito el hombre- Te recuerdo que yo soy tu padre.

-Y yo te recuerdo que Arthur es tu hijo. No Chad- contesto antes de girar sobre sus talones y salir del comedor como una centella.

 

-¿Aubree?- James apareció en el umbral de la puerta lentamente, deslizándose dentro de la habitación de la castaña como si fuera la primera vez que hacía eso.

Los cuatro habían estado discutiendo durante veinte minutos quien debía ser el que apareciera para poder hablar con Aubree.

-Que sea James- había dicho Remus- Él es quien sabe llegar mejor a ella.

Y James estaba seguro de que podía con cualquier cosa que Aubree quisiera darle.

Ella estaba sobre el alfeizar de la ventana, ya con su piyama, mirando hacia afuera, con el ceño fruncido y los labios apretados de una forma que debería ser dolorosa. James no se contuvo lo suficiente para saber si ella quería que se quedara en el umbral o si avanzara, por lo que opto por ir directo hacía ella y sentarse junto a donde estaban sus pies.

Aubree no le miro cuando despego sus labios.

-Estoy bien.

-No, no lo estás- dijo seriamente, estirando la mano para apoyarla sobre su rodilla- Y comprendo que odies verte vulnerable, Bree, pero tienes que hablar de lo que está sucediendo en tu cabeza en este momento. Te irá mal si no lo haces.

Esta vez ella le miro.

-Ya te habrás dado cuenta que la relación con mis padres no es muy sana- comento en un susurro.

-Y que obviamente no fue así siempre- agrego haciendo una mueca- ¿Esto tiene algo que ver con tú hermano, Bree?

En los ojos de la castaña aparecieron unas brillantes lágrimas y James sintió ganas de golpearse por eso. Odiaba ver llorar a las chicas. Aún más a las que quería.

-Sí, lo tiene todo que ver- murmuro hundiéndose sobre ella misma. El azabache se estiro y le sujeto por los hombros, antes de atraerle hacía él y abrazarle su delgado cuerpo con un brazo- Tú madre parecía a punto de estallar en lágrimas hasta que tu padre le invito a esperarle en su habitación. Cuando estuvimos los cinco solos, nos dejo en claro que no teníamos que volver a mencionar a Arthur si queríamos seguir en esta casa.

Aubree carraspeo, sintiéndose repentinamente furiosa.

-Él siempre odio a Arthur, así que no me sorprende- comento, con la voz tirante- James…- ella alzo la cabeza- ¿Hasta qué punto crees que un padre puede juzgarte?

Y ambos tenían una respuesta concreta, aunque seguramente él tenía más detalles: hasta el punto de que tu madre te quite del árbol familiar, te desconozca como hijo y te vea como un enemigo. Así de amorosos eran los Black.

Pero James no contesto nada de eso.

-Un padre tiene la obligación de juzgarte con cada paso que des, porque para ellos todo se convierte en un error inminente salvo que destaques y conviertas el error en una gran noticia de primera plana- dijo sutilmente- Sucede en todas las familias.

-Mi padre tenía algo especial contra Arthur y cuando yo me puse de su lado, madre se puso del de padre y la guerra comenzó en la casa.

Y James supo que al menos hasta ahí era el límite que Aubree podía traspasar con su mundo de secretos. Era obvio que tenía uno. Pero le agradecía que de cierta forma, ella se hubiera tomado la molestia de dejarle entrar un poco.

 

El domingo pasó con ningún acontecimiento importante en la casa Jules. Amara se había levantado pronta para hacer nuevas preguntas y Charles se había encerrado todo el día en su despacho. Aubree, un poco más calmada, había decidido no darle el lujo a su padre de verle afectada y había optado por salir a tomar sol.

Cerca de las cuatro de la tarde, Zoey, Pamela, Geena y Lydia hicieron su acto de presencia y encantaron a Amara tanto que los merodeadores se vieron dejados de lado por todo el resto de la tarde.

-Entonces…- Lydia era la encargada de llevar el protocolo entre sus amigas. Geena podía ser educada y tener la pinta de una muñeca de sociedad, pero era la ojiceleste la que se ponía el equipo al hombro cuando necesitaban respuestas estratégicas- ¿Cuánto tiempo les llevara la estancia esta vez?

Aubree, que fingía dormir sobre una reposera, ladeo la cabeza para poder escuchar.

Incluso, Pam y Zoey que jugaban con los merodeadores dentro del agua, bajaron notablemente su ritmo para poder escuchar claramente la respuesta.

Amara dejo la taza de té a su lado y le sonrío tanto a Lydia como a Geena, quienes estaban merendando como verdaderas señoritas con ella.

-Tenemos pensando quedarnos hasta el baile de otoño, que justamente cae sábado- contesto sonriendo- El mismo domingo volveremos a Nueva York. Charles ya saco los pasajes.

Aubree se tenso claramente y Sirius, quien estaba pasando junto a ella, le miro.

-Oh, entonces este año nos complacerán con su presencia- dijo la Lydia protocolar, sonriendo sobre la taza de té.

-Eso es genial- apunto Geena, elegante- Hace mucho tiempo que no nos honraban con su presencia.

Punto.

Aubree no quería escuchar más.

-No hemos tenido tiempo, cariño- comento y Pamela apretó los labios para no contestar algo grosero- Pero cuéntenme de ustedes, ¿ya tienen pareja?

Obviamente Amara Jules no había llegado hasta el puesto donde estaba por ser una mujer interesada y súper chismosa. Era hábil para conseguir lo que quería y cuando el hilo de la conversación no le resultaba interesante, lograba cambiarlo de tal manera que si tú intentabas hacerlo también, quedabas como una idiota.

La Lydia protocolar y la Geena educada odiaban esos momentos.

-Conoce a mi hermano, señora Jules, él jamás permitiría que un chico me lleve a un baile de esos sin hacer un escándalo antes- dijo Geena sonriendo encantadoramente- Aunque supongo que él irá con alguien esta vez. Ya tiene la mayoría de edad.

Amara sonrío.

-Declan es un chico excelente y te adora. Eres afortunada de tener un gran ejemplo de un buen hermano.

Los merodeadores enseguida notaron el clima sobre las cuatro chicas que eran mejores amigas de Aubree, aunque esta parecía no haber escuchado la frase de su madre.

Pamela salió del agua, luciendo su excelente figura en aquel bikini azul, y camino directamente hacía donde las tres señoritas estaban merendando.

Cuando estuvo junto a ellas, Lydia le mando una mirada de advertencia.

-Soy agraciada- comento Geena con una sonrisa tirante.

Amara reparo en la figura de Pamela junto a ella y le sonrío inocentemente.

-Zada finalmente va a casarse con Christian, ¿no?

-Están discutiéndolo- comento Pam usando su tono mordaz- Zada no quiere casarse bajo la política normal que nos rige. Quiere hacerlo por amor.

-Oh, pero si Christian ha estado perdidamente enamorado de ella desde el primer día que la vio en la entrada del Elite. Como estoy segura que sucedió con el joven Bakerly y Lorraine.

Lydia se tenso y alzo la cabeza.

-¿Lorraine?- pregunto, recordando a la rubia que tantas veces le había hecho de ayuda a sus hermanas mayores para torturarle. La Lydia protocolar desapareció varis segundos- No sabía que ella e Ian estaban comprometidos.

-Claro que lo están- contesto Amara sonriendo- Lorraine sería muy tonta en dejarle ir. Christian, Ian y Jakob son los jóvenes más prometedores de Estados Unidos en este momento. Llevan adelante imperios que ni sus propios padres pudieron manejar en su momento.

Pamela sintió una punzada feroz atravesarle el pecho y frunció el ceño.

-Jakob solamente es un niño tonto al que le han entregado mucho poder siendo joven- espeto.

Amara ni titubeo.

-Claro, cariño, pero lo hace perfectamente bien. Puede ser un poco caprichoso y algo inmaduro aún, pero todas las chicas saben lo que representa el nombre de los Klein en California.

James se tenso al ver que Pamela apretaba los puños a ambos lados de su cuerpo. ¿No iba a intentar golpear a la madre de su mejor amiga? ¿O sí?

Zoey enseguida se aparto del alcance del aguijón feroz de Amara Jules. El matrimonio creía firmemente que los Moore deberían ser idolatrados y se complotaban con su padre cada vez que podían para recalcarle en la cara que había una estúpida en dejar a Chad Moore, el próximo heredero del imperio.

Como si a ella le sirviera que le dijeran esa clase de cosas en aquel momento.

-Madre- Aubree se incorporo, conociendo cuales eran los verdaderos planes de su progenitora. Aunque fuera ruda, Amara solo quería hacerle entender a Pamela que si no se apuraba, otra se le iba a quedar con su chico- Creo que padre ya debería anda buscándote en su despacho.

Amara comprendió que era momento de dejar atrás a la juventud y dándose unos toques con la servilleta en el labio, se incorporo sobre sus tacones de vértigo y salió de la zona de la piscina sin siquiera mirar hacia atrás.

Apenas estuvieron solos, Pamela pateo la mesa, dejando a Geena pegada contra el respaldo de la silla por el susto.

Lydia se incorporo enseguida para juntar los fragmentos de vidrio antes de que alguna de ellas se cortara.

Zoey salto fuera de la piscina.

-Tranquila- dijo la rubia en un susurro mientras pasaba ambos brazos por los costados de Pamela. La morena se dedico a mordisquear levemente la piel del hombro de ella unos segundos antes de entrar en paz, no sin antes volver a dejarle un marca en cuerpo- Ella solo estaba siendo objetiva con Jakob.

-Tú madre sí que ha mejorado con la técnica de golpear sutilmente- murmuro Lydia una vez que había terminado con devolver las cosas a su lugar. Gracias a la divina suerte, el césped que crecía por allí era abundante y solo se habían quebrado los vasos de vidrio con jugo- Me ha dejado sin aire con lo de Lorraine e Ian.

-Seguramente ni siquiera los señores Bakerly saben de esto- murmuro Aubree desde su asiento- Ella tiene que haberse enterado por Lorraine.

-Ya sabemos que las arpías siempre corren en busca de ayuda poderosa- comento Zoey- Tú madre es la de este momento.

La castaña no contesto. Simplemente se jaloneo un poco el cabello y miro hacía donde estaban sentados los merodeadores con cara de póker.

No pudo evitar largar una carcajada.

-Ahora entienden en qué situación quedaron varados cuando se aparecieron en mi casa- dijo, logrando que ellos sonrieran.

 

 

El lunes por la mañana fue considerado como el mejor momento.

Aubree, seguida por los tres merodeadores altos, fue la encargada de despertar a Peter.

El castaño, falto de la costumbre de recibir a la chica en su habitación, casi estuvo a punto de sacar la varita de debajo de la almohada para asegurarse de que nada malo estaba pasando.

-Solo estate pronto rápido, Pit- dijo ella seriamente- Desayunaremos en el colegio.

-¿En el colegio?- pregunto mientras James y Sirius lo sacaban de la cama.

-Sí, Pit, en el colegio- contesto Remus pasándole un par de prendas limpias desde adentro del armario.

Aubree les dio privacidad durante veinte minutos (James y Sirius compartían baño, mientras que Remus y Peter se turnaban a usar el suyo) mientras se aseguraba de que estuviera presentables y luego, cuando fueron las veintiuno, les texteo para decirles que se apuraran o ella misma entraría a vestirles.

En silencio, todo el silencio que los merodeadores podían hacer, entraron en Patch y fueron en busca de Ashley, que esta vez se sentó en la parte trasera del auto, porque James se había dormido en la delantera.

Cuando llegaron al EHS, todos largaron un suspiro.

-Felizmente sin encontrarnos con los Jules- suspiro Sirius, quien era el único lo bastante animado como para bromear del tema. Unos segundos después bajo del auto ayudando a Ashley a hacerlo e instalo un brazo sobre sus hombros de manera permanente mientras entraban al pasillo que los llevaba al comedor.

Por alguna extraña razón, algunos parecían sorprendidos de verlos así, mientras que otros simplemente se dejaban ser.

Ashley se sonrojo cuando pasaron junto a un par de chicas y estas empezaron a cuchichear. Intento apartarse del azabache sin éxito.

-Sebastian

-Si vuelves a intentarlo te cargare sobre mi hombro. Déjales hablar, Ash, ellos no saben lo que sucede entre nosotros.

La castaña le miro derrotada, mientras que Aubree comenzaba a buscar en su celular. Cuando llegaron al comedor, la castaña Jules ahogo un grito y planto la pantalla del Iphone delante del rostro de ambos.

-Están en la lista- comento buscando la asustada mirada de su mejor amiga.

Sirius tomo el celular y frunció el ceño.

-¡Pero qué mal plano! Mi nariz parece enorme.

-¡Black!- grazno Aubree.

-¿Qué?- pregunto sonriendo con arrogancia- ¿Qué le podemos hacer, Bree? Ya han subido la foto. Todo el EHS se habrá enterado que nos hemos besado.

Todos hicieron la fila para buscar el desayuno mientras Aubree seguía bajando.

-Oh, han hechos comentarios tan estúpidos…

-No lo leas- le pidió Ashley- En verdad no quiero saber que pueden decir esas personas de mí por internet. Ya me basta con lo que me dicen cara a cara en ocasiones.

James frunció el ceño.

-Nadie puede meterse contigo, eres nuestra amiga.

-Tendremos que ponerle una cinta en la frente.

-O tatuarle algo que diga que nos pertenece.

-Podemos hacérselo también a Bree.

-Sí, ella también nos pertenece.

-Cero chicos.

-Más que nosotros.

Aubree tomo una bandeja e incito con un empujón a Ashley que hiciera lo mismo.

-O nos quedaremos atrapadas bajo su ego- señalo con la cabeza hacía donde los azabaches seguían dándose ideas idiotas.

Tomaron asiento en un rincón apartado del comedor, ninguno tenía las suficientes fuerzas para sonreírles a las personas que menos quería saludar.

Peter se durmió sobre su tostada y Remus fue el único capaz de darse cuenta.

-Chicos despabilen- dijo el castaño divertido. Él había dormido incluso una menor cantidad de tiempo que ellos, solía ser el que tenía el sueño más liviano y escucharles hablar siempre terminaba despejándolo un buen rato- Tenemos clase en media hora.

-Sigo pensando que fue una medida exagerada irnos una hora antes de casa- espeto Sirius a Aubree. Sí, ya le había bajando el mal humor.

-Cuando tengas tu licencia hablaremos de a qué hora quieres salir de casa- le recrimino ella alzando una ceja.

-Eso sucederá cuando me malditamente enseñes a conducir el puto coche.

-Pídele a Geen que te enseñe- contesto rodando los ojos- Ella tuvo la paciencia para enseñarnos a todas y no creo poseer la fuerza mental para soportarte ahogando el auto.

-Oh, perdón, chica ego. Solo llevas un mes conduciendo y te crees Schumacher.

-Estoy segura que tenías esa línea pre fabricada para un momento como este. Ni siquiera vez las carreras de fórmula uno.

-Con tu ego, querida Bree, obviamente tengo que pensar que cosas voy a decirte, porque eres sorprendente.

-Lo sé, gracias.

-¡Oye! No fue una alabanza.

-¡Oh! Sabes decir alabanza. Pensé que tu lenguaje se reducía a bueno, genial y cool. Como cualquier chico malo.

Sirius le fulmino con la mirada mientras todos se largaban a reír.

-¡Y Aubree Jules hace un down en las narices de Sebastian Black!- canturreo James y el ojigris le golpeo.

Aubree estaba convencida de que los merodeadores pertenecían a la lista de personas que podían cambiarle el humor con solo utilizar un par de palabras perfectamente seguidas.

Cerca de veinte minutos más tarde, los Lions ingresaron al comedor entre risas y golpeteos mutuos.

Ashley contuvo la respiración al ver que su hermana venía detrás de ellos con Adela, Shaw y Alexa, otra del plantel de chicas malas que estorbaban en aquel colegio.

-Será idiota- murmuro Aubree volviendo a su antiguo estado de mal humor.

Sirius alzo la cabeza, y sonriendo perversamente, paso un brazo sobre los hombros de Ashley para atraerle a él.

-Ríete.

-¿Qué?

-Que te rías, Ash.

-¿Por qué debería reírme?

James ojeo hacía la puerta. Declan parecía haber percibido la mirada de Ashley en algún rincón del comedor y le estaba buscando. Sin pensarlo dos veces estiro la mano por debajo de la mesa y atrapo el costado de Ashley con sus largos dedos.

La risa salió sola.

Remus levanto su libro, para cubrir el rostro de Aubree, y juntos miraron por el rabillo de este hacía Declan. Ryan parecía muy concentrado en decirle algo al chico Wells y este en mirar en su dirección.

-James basta- espeto Ashley aún riéndose, pero sin volverse a verlo.

-Solo unos segundos más.

-No voy a poder soportarlo…

Para la suerte de Ashley, Zoey y Pamela entraron en la cafetería, distrayendo a los Lions provocando que los merodeadores azabaches dejaran de mirarle.

-Oye, man, mira quien acaba de llegar- dijo Michael volteando a Chad y los ojos del rubio brillaron al toparse con los de la chica Daniels.

Decir que desde el viernes no se habían visto era como recitar un pecado. Porque él sí que había visto mucho de Zoey en la playa el sábado, aunque había sido incapaz de acercarse. Ella tenía un poder hipnótico sobre él. Desde que se habían deslizado uno para cada lado en la cama, él había vuelto a ser su esclavo, a soñar con ella y a desearla como la joya más hermosa de todo el universo.

Le había dado esperanzas.

Un mes atrás sería incapaz de sonreír sin ningún motivo, pero ahora lo tenía y pelearía por él hasta caer derrotado a los pies de ella.

Sin embargo, ella ni siquiera le dedico una sola mirada aunque paso delante de él sonriéndole a Mickaelson.

-México será de nosotras en navidad…- iba diciendo la morena y el corazón se le congelo en el pecho a Chad.

Irse a México representaba una seguidilla de fiestas donde podría encontrarle remplazo.

Y no quería eso.

No ahora cuando había estado cerca de tocar el cielo.

Zoey había sonreído a lo que Pamela estaba diciendo, aunque verdaderamente no estaba escuchando lo más mínimo. Chad no había hecho intento alguno de quitarse los chupetones del cuello, aunque ella los había cubierto con una buena capa de maquillaje.

Estaba declarándole al mundo que algo entre ellos había sucedido.

-¡Ey, culo del año!- Kev sonrío en dirección hacia Zoey y la rubia se detuvo.

Chad le fulmino con la mirada. ¿Dónde estaba el instinto asesino de Ryan cuando se le precisaba?

-Dime- contesto ella, mirándole sobre el hombro.

-Ryan me pidió el auto porque supuestamente tú no puedes ir en el tuyo a Los Ángeles, ¿a qué vas a la ciudad?

-¿Acaso no te enteraste, Anderson?- pregunto Pamela sonriendo- Tenemos invitaciones de primera fila al baile de otoño.

-No me jodas- dijo Michael sin poder evitarlo- Que fuerte, man. Ustedes yendo al baile, quien lo diría.

-Pensé que tenían una política contra esa clase de eventos- murmuro Evan en su dirección.

-Obviamente la tenemos- dijo Zoey apoyando una mano en su cintura- Pero está este tema de que es el primer baile de los chicos y Aubree…

-Espera…- Declan giro para mirarle, dejando la que le estaba sirviendo las tortitas con la cuchara en alto- ¿Ellos irán al baile? ¿En representación de quién?

-Irán como parejas- contesto Zoey con malicia- James la de Bree,  Peter la de Lydia y Sebastián la de Ash. Aún estamos viendo con quién ira John…

Arlyne, que estaba haciendo la fila detrás de Ryan, giro para verle.

-¿Mi hermanas está saliendo con Black?

-¿Acaso vas a comer sobras ahí también?- pregunto Pamela alzando una ceja y Arlyne les fulmino con la mirada antes de cerrar la mano sobre el brazo de Declan.

-No importa. ¿Tú irás conmigo, cariño?

-Cuidado con lo que contestas, Dec- dijo Zoey fulminándole con la mirada.

-Después tendrás que atenerte a las consecuencias- sentencio Pam, antes de comenzar a alejarse de ellos.

Declan le dedico una mala mirada a Arlyne y se deslizo lejos de ellas enseguida.

-¿Ahora vas a rechazarme?- pregunto molesta, mirándole con el ceño fruncido y elevando su voz unas notas por arriba de lo común.

-Que te cambien por tú hermana menor debe ser un poco deprimente- murmuro Alexa a Shaw, quien rió.

-Sobre todo teniendo en consideración que Ashley necesita un curso para saber vestir- apunto la rubia haciendo una mueca luego.

Adela miro en su dirección y luego a Arlyne, frunciendo el ceño.

-¿Vas a dejar que hables así de tú hermana?

-No es como si estuvieran equivocadas…

-Pero están hablando mal de tu hermana…

-¿Acaso estás considerando sentarte en la mesa con una inferior?- pregunto Shaw mirando a Adela severamente. Toda su expresión de niña dulce e inocente, esa que regularmente utilizaba para engañar a la gente, había desaparecido y en ese momento estaba representando claramente a la verdadera cara de Shaw Meester- Porque esa clase de comentarios todos sabemos a dónde te lleva.

-La próxima vez estás deseando ir con rosa y naranja como combinación- puntualizo Alexa.

-Y después… Llega la muerte social- termino Arlyne- Y creo que Dakota estará feliz de dártela si se entera que has estado intentando de defender a una inferior.

-¿Inferior?- Evan alzo una ceja en su dirección- Si pasaran la mitad del tiempo abriendo un libro, un libro aclaro, en vez del que pasan inventando esa clase de nombres para los estudiantes del EHS, seguramente no suspendieran la cantidad de materias que suspenden a fin de año.

Las cuatro chicas le miraron ofendidas unos segundos.

-No elabores frases muy complicadas para ellas, man, recuerda con quien estás hablando- murmuro Ryan mirando a Evan con una sonrisa burlona.

-¡Ryan!- protesto Shaw ofendida- ¿Cómo te atreves a decir una cosa como esa?

-Tranquila, Shaw, recuerda que estás hablando con un Daniels- se burlo Arlyne, sonriendo con malicia.

Ryan, al sentir más el insulto hacía Zoey que hacía él, se puso a la defensiva en un segundo.

-Yo podría decir que estoy hablando con una Cenna. Pero teniendo en cuenta lo culta que es Ashley, ¿puedo decir que eres adoptada?

Los Lions no pudieron evitar largarse a reír enseguida, mientras que las cuatro chicas huían de ahí en unos segundos.

 

 

-Odio cálculo- sentencio Pamela mientras cerraba con fuerza el locker.

Lydia, quien debía soportar quejas como esas muchas veces seguidas por tener su locker junto a la morena, le dedico una mirada de soslayo.

-No es como si le dieras oportunidad a la materia, Pamela. Simplemente te sientas en clase y te dedicas a quejarte las dos horas completas.

-¡Porque claramente no sé qué hacer!- explico, hundiéndose de hombros- De haber sabido que podía optar por Trigonometría, obviamente la habría tomado. Ósea, vivo en una cancha, pateo hacía un ángulo casi todos los días, obviamente eso es lo mío.

-Trigonometría es optativa- murmuro Lydia, sonriendo- Si no tomabas cálculo te iba a tocar algebra.

-¿Algebra?- pregunto la morena alzando una ceja- ¿Acaso piensan que voy a ser ingeniera? Me importa una mierda los números. Yo voy a jugar soccer, no voy a pasar mi vida detrás de un escritorio sacando cuentas.

Lydia no contesto. Era consciente de que Pamela era clase de chica que cuando se involucraba en odiar algo, lo odiaba por completo.

-Entonces…- ella no era promovedora de cambiar de tema, pero sabía que era la única cosa que le permitiría recorrer el último tramo del pasillo en paz- ¿Con quién vas a ir al baile de otoño?

Pamela, que en ese momento estaba muy concentrada en meter algunos papeles de apuntes dentro del libro correcto, giro la cabeza para poder mirarle con los ojos como platos.

-¿Acaso me estás hablando de algo terciario, Vance?

Lydia apresuro el paso.

-No es como si tuviera otra opción, ya que eres un verdadero dolor de culo cuando te lo propones.

La morena sonrío.

-Oh, ya sabes, estaba esperando que cayeran un montón de chicos a mis pies ahora que es oficial esto de que vaya a ir al baile- comento arrogantemente y luego le guiño un ojo.

-No estarás esperando que Jakob venga a pedírtelo, ¿o sí?- pregunto, alzando una ceja.

-¡Carajo contigo, Lydia! Eres peor que Geena. ¿Acaso tienes algo que te convierte en una original sabelotodo?- dijo en tono de burla, pero con un dejo de verdad.

-Te conozco. Sé que ese chico te gusta.

-¿Cuál es tu queja sobre él ahora?- pregunto divertida, provocando que la ojiceleste se detuviera.

-No tengo una verdadera objeción sobre él, Pamela- contesto- No es como si tu alguna vez fueras a escucharme y entrar en razón por algo que te haya dicho- puntualizo, provocando que la otra riera- Pero hay muchas cosas que te provocan la simple mención de salir con un chico mayor. Nosotras tenemos dieciséis, y ellos más de veinte. Quedaría mal visto a los ojos de todos.

Pamela, que había estado verdaderamente escuchándole seriamente unos segundos, no pudo evitar sonreír enormemente y colocar un brazo sobre el hombro de Lydia, demostrándole su comprensión.

-Así que a ti también, ¿eh?- pregunto guiñándole un ojo- Verdaderamente, no esperaba llegar viva al día que pudiera preguntarte esto… Pero… ¿Es un chico guapo?

Lydia, entendiendo perfectamente que en algún punto de la conversación había dejado en claro sus inquietudes sobre enamorarse de un chico mayor, le dedico una original sonrisa a Pamela antes de suspirar como si fuera una chica común y corriente, no la absoluta Lydia Corinne Vance.

-Claro que lo es- acepto- ¿Acaso no tiene que serlo para que me guste?

 

 

-¿Vieron el desorden que hay en la sección tres?- Lily se desplomo junto a Ashley y Aubree, en su lugar detrás del escritorio que tenían en la biblioteca.

Las clases aquel día habían terminado, por lo que todos debían estar preparando sus talleres o en la biblioteca, estudiando.

Aubree, Lily y Ashley eran de las "afortunadas" que no tenían talleres a los que asistir, por lo que tenían su tarde plenamente vacía de actividades, aunque ya hace cuatro años habían encontrado algo en lo que perder su preciado tiempo: la biblioteca.

Antes de que ellas fijaran sus ojos en aquel rincón apartado del EHS, las estanterías estaban ordenadas de cualquier forma y no había una clasificación especial para los libros. Un verdadero desastre si estabas apurado por buscar algunas cosas rápidas.

Ellas lo atribuían a que muchas personas tenían la comodidad del internet móvil y para eso ya no necesitaban recurrir a los libros, lo cual eran conscientes de que era una original verdad, pero las tres tenían la esperanza de que si redecoraban la zona, y ponían señal Wi-fi, aquel lugar dejara de estar abandonado.

Por suerte había dejado de estarlo e incluso el colegio había colocado allí una encargada, que lamentablemente solo trabajaba en la mañana.

El trío de castañas eran las que se ocupaban de las cosas cuando salían de clases.

-¿Precisas ayuda o puedes sola con eso?- pregunto Aubree alzando la cabeza de la lista que tenía entre las manos.

-En este momento tengo libre- dijo Ashley levantándose de su lugar e inmediatamente siguió a Lily hacía la sección tres de la biblioteca.

Aubree volvió a sentarse en el escritorio y a cliquear cosas en el computador. La idea principal era crear una biblioteca virtual antes de que los exámenes comenzaran, pero solamente desde allí podía acceder a la web central del EHS. No es como si fuera a hacerlo desde la casa de todos modos.

-Buenos días, Jules- saludo una masculina voz desde lo alto y la castaña alzo la cabeza, encontrándose con la sonrisa de Clark. Más atrás estaba Jason. Ambos lucían su uniforme de las prácticas del equipo de baloncesto.

Aubree alzo una ceja y cerro la ventana del computador.

-¿Qué precisas por aquí, Stevenson?

Jason emitió una leve carcajada antes de meter las manos dentro de sus pantalones deportivos y mirar hacia otro lado.

-Estaba buscando a Lily- contesto Clark, aún sonriendo.

Aubree apoyo los codos sobre el mostrador le miro directo a los ojos. Ella era consciente de que el chico tenía cierta debilidad por su mejor amiga. Pero eso era básicamente lo que mostraba que era: una debilidad. No existía la mínima señal de que Clark sintiera algo digno por Lily más que un intenso deseo no correspondido.

-Ella anda por aquí- comento como quien no quiere la cosa- Seguramente venga dentro de unos minutos.

-Vale- asintió el castaño- Me sentare por allí a esperarle.

Jason vio como Clark se alejaba unos metros, con la mirada fija en las estanterías, y sonrío. Un segundo después estaba sobre el mostrador de la recepción, sonriéndole a Aubree.

-Ni siquiera se te ocurra, Pheerson- dijo la castaña alzando la cabeza- Sea lo que sea que me vayas a pedir, la respuesta es no.

-Oh, eres una aburrirá, Jules- se lamento poniendo los ojos en blanco- Esta bien, le pediré a Pamela que me ayude después.

-Sí, seguramente ella te sea de más ayuda que yo- argumento sonriendo.

Jason rodo los ojos divertido.

-Me enteré que has aceptado ir al baile de otoño- comento tamborileando sobre la madera del mostrador- Pensé que no eras esa clase de chica- agrego, sin intención de atacarla, aunque Aubree le miro dolida.

-Las cosas han cambiado mucho últimamente, Jason- contesto suspirando- No es como si todo volviera a la normalidad, pero creo poder estar en medio de la recepción del baile sin entrar en un ataque de histeria.

-Nadie quiere eso- dijo mirándole intensamente- Sabes que a pesar de que no hablemos tanto como antes, puedo volver a sacarte de ahí. Ahora tengo auto.

A pesar de no ser considerado como uno de sus mejores recuerdos con la compañía del chico Pheerson, Aubree no pudo evitar sonreír por el comentario en general.

-Si he decidido ir es porque mis padres van a estar aquí durante una temporada.

-¿Enserio?- los ojos del rubio se abrieron como platos- Pensé que ellos, ya sabes, eran de los que gustaban más la soledad en pareja.

Aubree puso los ojos en blanco.

-Vaya uno a saber. Aparecieron en casa como si fueran sombras.

-Seguramente querían saber si sus invitados estaban bien.

La castaña no contesto de inmediato. Aquella oración era una completa trampa, aunque Jason seguramente no la hubiese formulado con ese sentido. Porque nadie sería capaz de sospechar lo que verdaderamente sucedía con los merodeadores, incluso ella se preguntaba si era verdad de vez en cuando.

-No son la clase de persona que se preocupe por otros- murmuro pesadamente y sintió un alivio arrebatador cuando Lily emergió cargando unos libros seguida por Ashley.

Adiós conversaciones.

Clark se puso de pie en unos segundos e intercepto el camino de la castaña de ojos marinos, provocando que ella se detuviera en un segundo.

-Hola Lily- saludo e inmediatamente su pise de niño arrogante desapareció como un castillo de cartas barrido por el viento.

Ella alzo la cabeza.

-Hola Stevenson- contesto utilizando un tono neutro.

El chico carraspeo antes de dar un paso hacía ella.

-¿Te has enterado del baile de otoño?

-Mi padre es uno de los encargados de organizarlo, Stevenson- contesto mientras cambiada el peso de su cuerpo hacía otro pie- Claramente conozco su existencia. Como todos lo la élite.

Jason no pudo evitar ahogar una risa al ver la expresión de derrota que había aparecido en el rostro de su mejor amigo y Aubree no hizo más que acompañarlo. Clark era conocido por su vasta lista de chicas con las que había salido un par de días y luego desechado como si no fuera interesante. Aunque cuando los Clennyf habían vuelto desde Italia después de estar un tiempo fuera, tras haber estado viviendo allí un tiempo por los negocios de Alarick, Clark había tenido ojos solamente para la nueva Lily.

Ya habían pasado otro par de años desde eso.

-Pensaba que quizá querrías ir…

-¿Y por qué debería ir yo a un baile como esos?- pregunto alzando una ceja- No he concurrido desde que tengo once años.

-Pensaba que podrías ir conmigo.

-¿Piensas? Creo que has pensado erróneamente desde que llegaste a la biblioteca, Stevenson.

La sonrisa de Clark no vacilo. Como si estuviera demasiado acostumbrado a ese trato por parte de la castaña.

-Lo que quise decir…

-Comprendo perfectamente lo que quisiste y la respuesta es no, gracias. No está entre mis intenciones ser una chica florero.

Esta vez si la sonrisa de Clark desapareció.

-No te humillaría así nunca, Lily- dijo intentando acerarse un poco a ella, pero la castaña le mando una clara indirecta de que si daba un paso más, los libros le iban a decorar la cabeza- Si quiero que vayas conmigo sería solamente para que bailáramos un rato y hablásemos un poco.

-Va a lamentar hecho esa oración…- susurro Ashley a Aubree y esta asintió.

-Esa clase de cosas son las que suceden en una cita florero.

Lily frunció el ceño en dirección hacía Clark y este dio un paso hacia atrás, sabiendo que había perdido esa batalla, como cada vez que estaba frente a los ojos de la castaña.

-Mi respuesta ahora es doblemente no.

-Lily…

-No, Stevenson, entiéndelo- espeto antes de pasar junto a él- Ahora, te recuerdo que estamos en una biblioteca y si no vienes a buscar un libro, será necesario que te retires.

Jason acudió junto a su mejor amigo, que con una expresión de aturdimiento excepcional, se dejo guiar fuera de la biblioteca.

Lily suspiro.

-No te va el papel de chica ruda, Lils- dijo Aubree seriamente.

-No puedo dejarme ver vulnerable y lo sabes- acoto mirándola- Esa clase de chico es la que me vuelve loca. Piensan que todo el mundo está a sus pies y no es así…

-Pero ese chico te gusta- dijo Ashley seriamente.

-Y a ti te gusta Declan, pero eres consciente de que hay cosas que son imposibles y simplemente no se puedan dar.

Aubree alzo la cabeza para mirarle a ambas. Las castañas tenían una expresión de derrota profunda, por lo que se mordió el labio para no dejar en claro sus sentimientos. Porque estaba segura de que ambas estaban un poco equivocadas con sus suposiciones sobre lo que Wells y Stevenson sentían por ellas.

 

 

Angie sonrío cuando los cálculos le dieron un buen resultado y sonrío inmediatamente, alzando la cabeza para encontrarse con la sonrisa triunfante de Candice.

-Eso sí que es calcular rápido- sentencio la castaña antes de apartarse de la mesa del laboratorio y comenzar a desprenderse la túnica que llevaba sobre la ropa.

Angie inmediatamente le imito.

-Nos ha llevado cierto tiempo hallar los ceros, pero es bueno haber terminado esto. ¿Acaso te imaginas la expresión que hubiese puesto Lydia?

-Ella y su cerebro capaz de hallar resultados imposibles.

Ambas se sonrieron mutuamente antes de comenzar a dejar las cosas nuevamente en su lugar.

Era cierto que en todo el fin de semana no habían intercambiado una sola frase y no habían visto ni el rastro de la otra, pero eran mejores amigas, y a pesar de que estaban levemente heridas por la discusión que habían tenido, eran conscientes que esa clase de cosas no podía herir una amistad de años.

-Fahey- una de las chicas del laboratorio se acerco a ellas. Como todos los que no habían podido calcular correctamente la solubilidad de la sustancia que estaban estudiando, se había tenido que quedar unos minutos de más. La rubia giro sobre sus talones y le miro sonriendo- Hay una chico que te está buscando en la entrada.

Candice alzo la cabeza inmediatamente en su dirección y Angie se sonrojo.

-¿Quién es?

-No recuerdo su nombre- espeto la chica hundiéndose de hombros- Pero es uno de los del equipo de baloncesto.

-¿Damien no jugaba futbol americano?- pregunto Candice alzando una ceja, pero Angie ya había comenzando a alejarse de ella y se encaminaba hacia la entrada del laboratorio con una expresión confundida en el rostro.

Bruce Reagan le dedico una sonrisa cuando le vio.

-¿Acaso sabes lo imposible que es encontrarte en este colegio?- pregunto divertido mientras las largas rastas que tenía cayendo detrás de sí se agitaban con sus movimientos.

Angie se congelo recordando haberle visto en la fiesta, unos minutos antes de besarse con Damien.

-Te recuerdo…

-Sí, exactamente por eso estoy aquí- dijo sonriendo dulcemente. Era un chico de esos que seguramente conocían lo que podían despertar en una chica. Hombros largos, brazos formados y rostro anguloso- Venía a pedirte perdón por ser un poco… pesado.

Angie se sintió culpable.

-No quería hacerte sentir mal…

-Oh, nada de eso- contesto mientras metía las manos dentro de los bolsillos de los deportivos- Nada de culpas, Angie. Pretendo ser yo el que quede como el malo aquí.

-Ninguno tiene la necesidad de quedar como el malvado- contesto sonriéndole- En todo caso te perdono y tú me perdonas a mí. Estamos a mano- agrego estirando la mano hacía él- Angie Fahey, mucho gusto.

Bruce sonrío.

-Bruce Reagan- contesto- Aunque estoy en desacuerdo con que las cosas queden así. Pensaba invitarte a salir.

Algo dentro de Angie se derrumbo. Nadie, nunca, le había pedido una cita. Incluso, nadie había ido en su busca atravesando millones de lugares hasta llegar a ella.

Pero algo le dejaba en claro que no era correcto aceptar.

-Yo…

-Comprendo que estás saliendo con Henderson y no quiero que pateen mi culo, así que preguntare de nuevo… ¿Quieres, nueva amiga, acompañarme a una salida de amigos? Apenas tengas un poco de tiempo, claro.

Angie no pudo evitar reír. No recordaba el momento que un chico había querido ser su amigo sin causarle alguna especie de problema.

-Me encantaría ser tu amiga, Bruce. Te prometo que apenas tenga un rato libre, cumpliré contigo.

El chico sonrío.

-¡Oh, genial!

-Supongo que no estarás intentando robarme a mi cita, Reagan- a unos metros de distancia, Damien se acercaba con los brazos tensionados a su lado y la mirada fría sobre el chico.

Angie, por su lado, sintió una especie de aleteos recorrerle el cuerpo completo. No había sido capaz de ver a Damien desde el viernes y aquel día había estado demasiada ocupada con Candice y Lydia para verle en alguno de los pasillos del EHS.

Una nube le cubrió la conciencia.

Bruce se aparto un poco de Angie y miro al chico con una sonrisa arrogante.

-Claro que no, Henderson- explico hundiéndose de hombros- Solo estaba haciendo amigos.

-¿Con una chica de laboratorio?- pregunto alzando una ceja y Angie le miro dolida- Pensé que tu especialidad era las chicas animadoras.

-Dije amiga, no encuentro casual de una noche- explico sonriendo- Ambos sabemos que nuestra Angie no tiene el potencial para eso.

Damien le fulmino con la mirada.

-Oigan ustedes, vayan con su concurso de meadas a otra parte- espeto Candice saliendo del laboratorio tras haber visto a los tres allí como si estuvieran prontos para explotar en cualquier momento. Coloco una mano sobre la cintura de Angie y miro a los dos chicos con el ceño fruncido.

-Todo está bien, Candy, no te preocupes- dijo la rubia sonriéndole- Ambos se estaban por ir de todos modos.

Damien alzo la cabeza y Bruce sonrío.

-Nos estamos hablando, rubia- se despidió el último, girando sobre sus talones y comenzando a alejarse por el pasillo.

-Annie preciso hablar contigo a solas- dijo el chico con la mirada más suplicante del mundo.

Candice le miro con el ceño fruncido y suspiro, apartándose de Angie.

-Te espero en el auto- dijo antes de cargarse al hombro las mochilas de ambas y alejarse.

Apenas estuvieron solos, Damien acorto la distancia que había entre ambos y aprovecho para unir sus labios cuando Angie ahogo un grito al sentir como ambos chocaban contra la pared que estaba detrás de ellos.

Todo volvió a revolverse, el mundo comenzó a girar ferozmente y solo existieron ellos dos.

Algunas personas que pasaban por el pasillo se detenían unos segundos para admirarles y luego seguían de largo. Angie, siendo consciente de esto, no pudo más que cerrar los ojos con más fuerza y ruborizarse doblemente.

Damien se aparto de ella sonriendo como si fuera un nuevo chico.

-Sabes que es de muy mala educación volver loco a un chico y después no llamarlo, ¿verdad?

Angie le miro.

-¿Volver loco…?- se silencio cuando él le dio un corto beso- Damien, no me cortes cuando estoy…

-Lo siento- dijo viendo que ella fruncía el ceño- Es que no te he visto en dos días y ni siquiera Charlotte fue capaz de decirme tú número de teléfono.

-No he estado en casa de todos modos- contesto hundiéndose de hombros.

-Ah, ¿sí?- pregunto alzando una ceja- ¿Y dónde has estado, pequeña rubia rebelde?

-Solamente en la biblioteca- contesto sonrojándose. Damien le miraba de una forma intensa, como si pudiera imitar lo que ella sentía por él- Fue un intenso fin de semana con mucho estudio.

-Es una suerte que ahora yo esté aquí para que te distraigas un poco.

-Damien…- ella le miro directo a los ojos y él volvió a besarle, aunque esta vez de una forma suave y relajada, como si no tuviera apuro alguno por seguir un camino.

Varios minutos después, cuando el aire se hizo necesario, él se aparto sonriendo y sujeto firmemente su mano con la de ella.

-Tengo algo que mostrarte- dijo antes de jalarla.

Recorrieron gran parte del EHS tomados de la mano, provocando que las mejillas de Angie tuvieran un constante color rojizo.

-Damien... ¿A dónde vamos?

-Aquí- dijo frenando ante un locker y sonriéndole. Se las arreglo para abrirlo con una mano sola a pesar de que Angie había insistido en soltarle la que tenía sujeta y luego, cuando ya se había deshecho del problema de la puerta, saco del locker una caja que debería estar ocupando gran parte del locker- Esto es para ti.

Angie le miro estupefacta un segundo y luego tomo la caja con ambas manos, porque no tenía la fuerza que Damien tenía.

La caja estaba hecha por un cuadrado grande rosa, forrado de un papel rojo, que creaba un enorme moño en la parte de la mitad, cubriendo las letras doradas que citaba el nombre Versace.

La rubia trago su propio aliento y se puso de cuclillas para poder desarmar la caja y sacar desde dentro de ella un hermoso vestido rojo con pedrería en la parte frontal de la cintura, como si fuera un delicado cinto.

Ella alzo la cabeza para mirarle y Damien le guiño.

-No…

-No a ti, Angie- dijo mirándole seriamente mientras se ponía de la altura de ella- ¿Quieres ir al baile de otoño conmigo?

-Damien no…- negó la rubia estupefacta.

-¿Me vas a rechazar?- pregunto fingiendo ofenderse- Encima de que me has ignorado por todo el día tienes la desfachatez de rechazarme.

-Yo no te he ignorado- espeto frunciendo el ceño- Ni siquiera te he visto.

-Ese no es el punto- contesto volviendo a reírse- Angie tienes que ir conmigo al baile, no puedes simplemente dejarme ir solo.

-Pregúntale a Dakota si quiere acompañarte, Damien… Incluso a Meester…

-Adoro que no seas celosa.

-¿Qué tiene que ver? Damien deja de cambiarme de tema cada dos oraciones.

-¿Ves? Tenes que corregirme. Por eso debes de ir conmigo.

-Damien no tiene sentido.

-Como que me digas que no- completo, sonriendo- Ya hemos solucionado el tema del vestido.

-No quiero que pienses que si estoy contigo es porque me podes comprar cosas como estás.

Damien sonrío desde lo más profundo de su alma y le apretó con fuerza la mano que sostenía el vestido, antes de atraerle hacía él para besarle con ímpetu.

Angie volvió a sentir las mejillas ruborizadas.

-Has dicho que estás conmigo…

-Damien.

-Sé que no eres esa clase de chica, Annie- susurro, acomodándole un mechón rubio detrás de la oreja- Y es por esa razón la que me gustas tanto.

 

 

Aubree suspiro derrotada y dejo que sus ondas castañas volvieran a cubrirle los hombros como densas cortinas.

-¿Acaso no hubiera sido una mejor idea permitirle a tú madre llevarte a el salón de belleza?- Peter apareció en el umbral de la puerta terminando de abrocharse los puños de la camisa.

La chica Jules le miro por el reflejo del espejo y volvió a suspirar. Había aprendido a controlarse cuando él estaba presente. Algo dentro de ella le hacía ver a Peter como un merodeador más, no como el vil traidor en el que se había convertido luego de salir de Hogwarts. Esa época aún no había pasado, por lo que él aún le era fiel a sus mejores amigos. Cosa que ella adoraba sin poder evitarlo.

-¿Y dejar que haga conmigo lo que quiera? No gracias.

-Puedo ayudarte con eso si quieres.

Aubree alzo la cabeza y le miro sobre su hombro.

-¿Con mi cabello?- pregunto mirándole seriamente.

Peter le sonrío antes de adentrarse por primera vez en la habitación. Tomo el cepillo que estaba sobre el tocador y comenzó a peinar.

-Tenía una prima pequeña que me esperaba todos los años en navidad para que tuviéramos una sesión de "peinado"- explico mientras Aubree se relajaba- Era un niño cuando ella nació y quería reclamarle su atención por completo. Que ella me viera solamente a mí cuando llegara a casa. Teníamos una linda relación.

-¿Le sucedió algo?- pregunto lentamente, encontrando sus ojos en el reflejo.

Algo extraño se movió dentro de ella aunque hubiese preferido no hacerlo.

-¿Por qué lo preguntas?

-Hablaste en pasado.

-Es que ahora estoy aquí…- susurro- No sé que ha sido de ella y dudo que lo sepa por un largo tiempo. Al menos hasta que volvamos a casa.

Aubree se llevo las manos al pecho y miro al castaño con los ojos llenos de lágrimas.

Por primera vez en un mes comenzaba a cuestionarse si haber deseado que ellos aparecieran había sido una buena idea.

"Tú no tienes la culpa" le susurro una voz dentro de su cabeza "Tú no sabías hasta que alcance pueden cumplirse los deseos".

Peter guardo silencio mientras terminaba de arreglar algunas cosas sobre su cabeza y Aubree le sonrío, sintiendo como el vínculo lentamente comenzaba a crearse.

Minutos más tarde, Remus ingreso a la habitación siendo arrastrado por la masa azabache.

-¿Pero qué creen que están haciendo?- espeto la castaña sin moverse.

Potter y Black estaban medianamente vestidos y lo que les quedaba, estaba totalmente arrugado.

-Han estado jugando- sentencio Remus con una voz grave- Y han arruinado su ropa.

-Debemos irnos en veinte minutos- grazno la castaña a pesar de seguir en su lugar.

-Le hemos dicho a Remus que nos repare- advirtió Sirius alisándose la camisa con la palma de las manos- Pero ha sido imposible. Sigue insistiendo en que no debemos usar la magia para esta clase de cosas.

-No sabemos qué tan afectada ha resultado quedar nuestra magia, Black- se defendió el castaño- Ya hemos comprobado que no podemos aparecernos- se acomodo un mechón de cabello castaño que le había caído sobre los ojos y Aubree noto por primera vez que estaba verdaderamente pálido- Debemos intentar integrarnos todo lo posible.

-Pero no somos muggles- espeto James- Somos magos.

-Hey- le gruño Aubree- Me he manejado toda la vida son magia y créeme que no me ha ido tan mal…

-Dices eso pero veo que es Peter quien te está arreglando el cabello- murmuro Sirius sonriendo con malicia.

Pettigrew le dedico una mirada fulminante y se aparto de Aubree, dando por finalizado su trabajo.

La castaña admiro por completo el recogido que tenía adornando su cabeza y le sonrío delicadamente a Peter por primera vez en mucho tiempo.

-Podemos arreglar tu lío de ropa en un segundo si te quedas quieto- dijo Aubree maniobrándose sobre los tacones y el vestido para llegar hasta James.

-¿Dónde ha quedado mi amiga Jules?- pregunto Sirius con los ojos como platos al darse cuenta que era la primera vez que veía a Aubree luciendo etiqueta.

-No te acostumbres y mucho menos te emociones- espeto frunciendo el ceño mientras arreglaba el cuello de la camisa de James- Son pocas las veces que visto de esta forma.

-Hasta tienes un culo y todo.

-¡Sirius!- espeto Remus golpeándolo.

-¡Pero mira! Esta ahí… ¿Acaso hacías deporte?

-Estoy a punto de matarte- le gruño la castaña- Deja mis atributos en paz.

-No puedes llamarle atributo a algo que aparece cuando te pones algo apretado… Debe llamarse resaltador o algo así.

-Peter pásame el fijador… Vamos a ver si fija también la boca.

 

Media hora después, ese fue el tiempo que les costó acomodar a los azabaches, los cinco bajaron a la recepción de la casa Jules, donde Amara les estaba esperando con una sonrisa encantadora y Charles con una mirada envenenada.

-Diez minutos tarde.

-Estábamos terminando de arreglarnos, padre.

-Llegaremos tarde, Aubree.

-Jamás llegamos a tiempo.

-Y si siguen peleando no llegaremos nunca- Amara les miro a los dos con el ceño fruncido y luego volvió a sonreír- Chicos, ¿están prontos? Iremos en un limo hasta Los Ángeles.

-Genial- gruño la castaña aferrándose al brazo de James- Será el viaje más divertido de toda mi vida.

 

 

-¡Ian!- Jakob salto desde el Mercedes Benz CLR antes de que Christian fuera capaz de estacionar y como un niño pequeño fue corriendo hacía el encuentro de su mejor amigo.

Ian Bakerly tenía la postura de cualquier joven capaz de sentirse dueño del mundo y la apariencia de ser capaz. Sin embargo, cuando sus celestes ojos chocaron con los verdes de los dos chicos con los que se había criado, todo él se relajo y abrió los brazos feliz, recibiendo a Jake como siempre lo había hecho.

-Pequeño Jakob- le saludo, luego de apartarse y dejar que el chico volviera a respirar- No has crecido ni un poco, ¿eh?

-Silencio- dijo el otro riendo- Te has ido por siete meses a otro continente y ya te crees superior.

-Soy superior que vos, Klein, ¿acaso no recuerdas quien tiene el puesto número uno en el golf?

-Yo, por supuesto- dijo Christian, interviniendo- Saben perfectamente ambos que los Moore son los mejores de toda California.

Ian y Jake se miraron entre sí antes de largarse a reír y luego sumirse en un profundo abrazo de reencuentro.

-Alguien me quiere explicar cómo es eso de que vas a casar con la frígida de Lorraine- se exaspero Jake un segundo después, mientras los tres caminaban hacía dentro del recibidor del Sheraton.

-Hey, Jake, cuidado de cómo hablas de nuestra futura mejor amiga- se burlo Christian mientras Ian ponía los ojos en blanco.

-Quería darles la noticia oficialmente cuando llegara de Asia.

-Deberías saber que las noticias viajan rápido, sin importar los continentes- murmuro Christian sonriéndole- Y dinos, ¿cómo ha sido?

-Demasiado obvio- explico con su pose relajada- Todos sabíamos que iba a terminar pasando. Su padre quiere que yo me haga cargo de la empresa familiar y la única forma de que haga eso es si me caso con Lorraine.

-No nos vengas con tus chorradas de negocios, Bakerly- dijo Jake mirándole seriamente- Queremos saber la historia real… Recuerda que aunque sean solamente negocios lo que habitan dentro de tu cabeza, te vas a casar, hombre.

-Lorraine es una buena chica, tienen que conocerla.

-La conocemos- dijeron ambos.

-Zada no ha querido decirme aún cosas malas sobre ella, pero sé que tampoco le tiene mucho aprecio. Y sabes perfectamente que si Zada no te aprecia, tienes que tener un buen defecto.

-Mira al chico enamorado- se burlo Jake riendo, provocando que Ian sonriera- No han pasado ni diez minutos que estamos juntos y ya nos está sacando en cara la perfección de prometida que tiene.

-Aún no ha dicho que sí.

-Pero lo hará, Chris- dijo Ian delicadamente- Ella te ama después de todo.

Christian lo aprecio. Bakerly no estaba hablando en cifras o negocios por primera vez.

-¡Y después estoy yo!- dijo Jake, destacando, mientras le sonreía a una de las camareras que estaban en la entrada del lobby y tomaba delicadamente una copa de champan para cada uno- El célebre soltero más cotizado de todo California.

-¿Nos siguen llamando así?- se extraño Ian y Christian no pudo evitar reír.

-No ha cambiado para nada.

Ian rodo los ojos y miro a Jake.

-Pero por lo que tengo entendido, estás soltero pero no disponible.

-Yo nunca estoy disponible…

-Verdaderamente se dice solo, Jake- le corrigió el rubio de ellos y los tres se largaron a reír- Si todo le va bien, Ian, resulta que los Moore y los Klein vamos a terminar siendo familia por parte de las jóvenes Mickaelson.

-¿Se lo imaginan?- pregunto Jake divertido- Finalmente, todos emparentados como debe ser.

Los tres chocaron las copas sonriendo.

 

 

La sala de eventos del Sheraton Los Ángeles había sido decorada por completo, convirtiéndola en una especie de bosque encantado en colores otoñales, como la original tradición. En las cuatro equinas había árboles de papel que con sus ramas cubrían cada parte del techo, conectándose en el medio del local, donde una hermosa araña de cristal rojo daba el toque final.

Las luces eran tenues y se podía sentir olor a caramelo flotando en el aire, dándole un touch a toda la esplendorosa decoración.

 

-Y entonces el hada de los dientes me dejo cincuenta dólares…

-¿Cincuenta dólares, Lins?- Michael, quien en ese momento tenía a la niña en brazos, le miro a los ojos y esta asintió fervientemente.

-Era un cinco y un cero juntitos, pegados, Mich, mi hermanito me dijo que era un gran billete- separo las manos, tanto como podía y Evan se alarmo al verle tambalearse en los brazos de su mejor amigo, sin embargo Michael le sujeto enseguida, dando alarde de sus buenos reflejos-Yo le dije a hermanito que tal vez el hada se había equivocado, porque soy chiquita y ese billete es muy grande para mí.

-¿Y qué te dijo?- pregunto Beth, sonriéndole a la niña encantadoramente.

-Que yo era una nena buena y como me había portado bien, el hada me había dado un premio por el diente.

-¿Entonces vas a llevarme a comer?- pregunto esta vez Declan, acaparando la atención de la pequeña Ryder.

Geena, que estaba incómodamente a su lado, le miro rendida mientras Evan le fulminaba con la mirada.

-¡Sí!- asintió la pequeña castaña- Y podemos entrar todos juntos al castillo de McDonald's.

-Claro- asintió Michael- Y jugaremos a que tú eres la reina del castillo y nosotros tus guerreros.

Lindsey Ryder era sin duda la niña más consentida de todo California. Era la luz de los ojos de Evan y cada uno de los Lions le consideraba como una pequeña hermanita menor y le trataban como tal, ya que la mayoría ya contaba con una, pero ya mayor.

Ella y Evan eran los hermanos que más diferencia de edad tenían entre la lista de la elite californiana, pero eso no les creaba una distancia entre ellos.

Todos conocían el amor que el azabache profesaba por su hermanita y exactamente todas las cosas que él había hecho por ella. Entre los chicos era un tema que siempre tocaban con delicadeza por respeto a ambos.

-¿Tus padres vendrán?- pregunto Beth en un susurro bajo, mientras Lindsey era entretenida por Michael y Declan.

Evan cambio su expresión por una peor a la que siempre acostumbraba llevar.

-Tengo entendido que sí- comento intentando mantener la calma. Había aprendido que Lindsey sabía diferenciar los estados de ánimos con colores y seguramente si no se mantenía estable, entraría en una etapa de color tomate feroz, a la que su hermana pequeña le adjudicaba el nombre de muy malo para jugar a las Barbies- Pero no es necesario que estén cerca, ya no somos unos niños.

-Tendrás que hablar con ellos sobre el colegio de Lins, Evan- murmuro la pelirroja preocupada- Este año se te va a sumar el cargo de la cuota del colegio de Lins y no vas a poder con todo.

Evan frunció el ceño.

-Podré solucionarlo. Solo no quiero que él esté cerca de ella demasiado tiempo o tenga algo con lo que aferrarse a la idea de que me le puede quitar.

Bethany sintió compasión verdadera por el corazón de su mejor amigo. La idea de que él aún tuviese miedo de que le arrebataran a Lindsey y no poder verla, era simplemente dolorosa. Pero era algo que Malcom Ryder podía hacer si quería. Tenía esa clase de poder.

-Nosotros podremos ayudarte- dijo Katherine seriamente mientras permitía que Lindsey jugara con su celular. Ambas tenían en común ser las consentidas del grupo y por ende, se llevaban bien. O mejor dicho: Katherine no era una perra con la pequeña Ryder. Chad coloco una mano sobre su cintura y le sonrío a Evan.

-Sabes que cualquiera de nosotros podrá ayudarte con el dinero cada vez que precises.

-La idea de ser un emancipado es precisamente no depender de nadie.

Todos los chicos, incluso Beth y Katherine, pusieron los ojos en blanco. El orgullo Ryder era algo que obviamente Evan no podía sacar de sus genes.

Bethany fue a abrir la boca cuando sintió que algo reclamaba su atención desde el fondo de la sala, como buena reportera que era, y giro, encontrándose cara a cara con la familia Daniels y cierto acompañante.

-¿Qué mierda…?- jadeo Michael siguiendo su mirada.

-¡Mich, cuidado con tus palabras!- espeto Evan al ver que Lindsey le había mirado con su mini ceño fruncido.

-Chad- llamo Katherine, quien había seguido la cabeza de los otros dos.

Zoey y Ryan eran los que iban adelante, detrás las cabelleras rubias de sus padres brillaban orgullosas.

Pamela y Jeremiah Johansen se miraron entre sí antes de dar un paso hacia adelante, siguiendo a sus parejas.

-Tiene que ser una broma- jadeo Chad, clavado los ojos en los brazos de Dakota y de Jeremiah entrelazados.

-Creo que hoy tú querida ex novia se ha ganado la corona a la perra de la noche- susurro Katherine con una ceja alzada- Venir con el hermanastro de Dakota, eso sí que tiene que ser un golpe.

Geena, que también había parpadeado atónita, le entrego su bolso a Declan.

-¿A dónde crees que vas?- pregunto su hermano, sintiendo que si ella daba un paso más iba a tener que matar a todos los chicos que habían asistido.

-Iré a saludar a Zeke y Regina- contesto sonriendo- Hace tiempo que los Daniels no estaban todos juntos. Podrías acompañarme.

-Esta Jeremiah.

-Ese chico no te ha hecho nada, Declan- espeto frunciendo el ceño y el castaño suspiro rendido.

Katherine rió por lo bajo. Ella era consciente de que tenía cierto poder en las decisiones a futuro del mayor de los hermanos Wells, pero Geena era una maestra sobre controlar a su hermano y ni siquiera era capaz de reconocerlo.

Chad se mantuvo firme y desvió la mirada mientras los hermanos Wells se cercaban hasta donde ellos estaban.

-A Jake tampoco le gustara saber que Pamela ha venido con Ryan- dijo Bethany mientras tecleaba algo en su celular- Armara una escena de celos después del primer baile, eso te lo garantizo.

-¿Apuntando cosas para tú artículo?- pregunto Kev, intentando ver sobre su hombro.

-Deja eso- espeto metiéndole el codo en las costillas- Lograrás un baile con Rebecca antes de saber lo que estoy escribiendo.

Todos se largaron a reír.

 

 

-¿Aquí es la fiesta?- James saco la cabeza primero y luego el resto del cuerpo, atajando con precisión el cuerpo de Aubree cuando esta se impulso fuera de la limosina en busca de aire.

-Sí- jadeo la castaña mientras se toqueteaba el peinado para acomodarlo nuevamente- Y ni menciones lo grande que es el Sheraton delante de papá, te dirá que la cadena de hoteles King es mucho mejor.

-¿King?- pregunto Remus, quien reconocía el apellido.

-Es de la familia de Austin, el novio de Sophia- explico ella mientras esperaban que los señores Jules terminaran de saludar a algunas personas- Usualmente los eventos suelen ser en los hoteles King, pero el de California este año ya estaba reservado para una boda y como os daréis cuenta, precisamos un gran salón.

-¡Aubree!- Lydia salió desde dentro de un brillante auto negro y camino hasta ellos luciendo totalmente elegante. El vestido que llevaba la hacía ver como una fría princesa de alta clase- Merlín, chicos, pensé que iba a tener que soportar a Melody sola un rato más.

-¿Melody?- pregunto Sirius con una ceja alzada.

-Mi hermana mayor. La segunda mayor- contesto automáticamente- Después esta Charity.

-Unos seres adorables- murmuro Aubree sarcásticamente.

-Vaya, si que tus padres te han estresado hoy.

-Desde que nací mis padres me están estresando, Lydia- contesto rodando los ojos- Pero tú sabes de eso.

La ojiceleste sonrío ladeadamente antes de estirar la mano para sujetar el brazo de Peter.

-Gracias por ser mi compañía esta noche. Me has salvado de ser la chica de un ser horrible.

-¿Acaso no me has visto bailando?- pregunto Peter sonriendo y la castaña le imito.

-Serían compatibles, Vance- dijo Sirius y Aubree puso los ojos en blanco- Una persona horrible con otra igual.

-Sebastian- le gruño Ashley apareciendo por la sombra de Arlyne, quien al ver que Lydia le dedicaba una mirada de acércate y me comeré tu rostro giro sobre sus talones y se marcho directamente hacia el lobby del Sheraton- No seas grosero.

-¿Por qué llevas pollera?- espeto Aubree abriendo los ojos como platos y miro a su mejor amiga desesperada- ¿Por qué ella no lleva vestido?

-Tuvimos que decirte que era esa clase de formal para que no vinieras de jeans, Bree- explico Vance sonriendo con una ceja alzada- Sabemos hasta qué grado tu comodidad puede afectar tu apariencia.

-Tú hermana estaba a punto de perder una pierna- se burlo Sirius, refiriéndose al pronunciado corte que tenía el vestido a uno de los lados.

Ashley se hundió de hombros.

-Allá ella con su forma de elegir que ponerse en eventos como estos. No es como si fuéramos a usar la misma calidad de ropa después de todo.

-Me gusta ver tú imagen con un vestido dentro de mí cabeza.

-Pues que se quede ahí Black, porque es lo más lejos que vas a llegar.

James se rio, notando lo divertido que podía ponerse cuando alguien era capaz de hacer sentir bien a Sirius.

-Ey- Remus tomo de la muñeca a Aubree- ¿Acaso no has conseguido pareja para mí?

-Pensé que te gustaría sostener mi otro brazo- susurro haciendo un puchero y al ver que él comenzaba a sentirse mal por haberle rechazado de alguna manera, sonrío- Tú pareja acaba de llegar por allí.

Los merodeadores giraron, encontrándose con la sonrisa perdida de Rebecca.

-¿Pheerson?- pregunto James divertido- ¿Acaso estás acosando a nuestro John?

-¡No!- chillo mientras se ponía tan roja como su blusa- Pamela me dijo que tenía que venir hoy, pero no sabía para qué.

-¿Solo sigues ordenes y ya?- pregunto Sirius tan divertido como el otro azabache.

Rebecca le miro ofendida.

-Soy una águila, mi trabajo es acatar las órdenes de mi capitana sin cuestionar- contesto llevándose las manos a la cadera- Así que haz silencio Black, si no quieres que mi pie termine en tú rostro.

-Tranquila fiera, te entregamos a John con tal de que no nos golpees.

-No les hagas caso- dijo Remus sonriendo mientras se acercaba hasta Becca y le extendía la mano elegantemente, esperando en la misma postura hasta que ella levemente unió sus palmas. El castaño se llevo las manos a los labios y deposito un cálido beso donde estaban los nudillos de la rubia- Es un placer que seas mi compañera esta noche, Rebecca.

-Becca- corrigió casi sin aliento- Dime Becca, John.

James fue abrir la boca cuando Aubree le codeo.

-No hagas un solo comentario- espeto frunciéndole el ceño. Sin tacones apenas le llegaba a la barbilla, con aquellas cosas del demonio que Zoey le había prestado, podía verle perfectamente a los ojos- Ellos se ven muy bonitos juntos.

-Lo han hecho a propósito- susurro Lydia, mientras comenzaban a entrar al lobby del hotel- Tú y Pam. Quieren ser las celestinas de este año.

-Unir a John con Rebecca…- susurro Peter preocupado- ¿Está bien?

-Obvio que está bien- contesto Sirius- Ahora estamos aquí, Pit. Deja de pensar en otras cosas.

Las puertas se abrieron ante ellos y la encantadora sonrisa de los dos Clennyf  fue lo primero que vieron.

Alarick enseguida que reconoció a Aubree y Ashley, dejo hablando solo a la persona con la que estaba platicando y corrió hacía ellas.

Lily se disculpo con los señores y siguió a su padre.

-Mis dos castañas favoritas- Alarick era notablemente encantador y al ver a los merodeadores, como buen escritor, entrecerró los ojos- Ustedes…

-Has hecho un gran trabajo, Rick- dijo Aubree con naturalidad, aunque había sentido el corazón latirle en el pecho como una locomotora- Esta todo precioso.

-Regina fue la encargada de traernos la araña que ven en la mitad del salón- comento cruzando las manos por detrás de la espalda- Ya sabes cómo es esa señora.

-Igual que Zoey- comentaron Aubree y Lydia.

-Papá, ellos son los ingleses del EHS que tanto has insistido en conocer- dijo Lily sonriendo encantadoramente- Chicos, les presento a mi padre Alarick Clennyf.

-¿Ustedes es escritor?- pregunto Remus automáticamente recordando haber leído ese nombre en algún lado.

Alarick sonrío.

-Veo alma de lector en ti.

-¿Alma?- pregunto Sirius sonriendo- Nuestro John es un lector de espíritu. No hay un solo libro que no haya leído.

El señor Clennyf sonrío nuevamente.

-Eso es esperanzador. Recuerdo perfectamente la primera vez que Aubree vio nuestra biblioteca…

-Fue cuando tenía siete años- espeto la castaña sonrojándose- Y no sabía que había tanta cantidad de libros en el mundo como para llenar una pared completa. Ahora lo sé.

Rick y Lily les distrajeron unos minutos más hasta que aparecieron los señores Rumsfeld, llamando la atención del mayor de ellos.

Y con la aparición de Bridget, surgieron Zoey y Pamela de la nada, siendo seguidos por Jeremiah, quien estrecho las manos enseguida con Matt, el hermano mayor de B.

-Amo tú vestido- se lamento Zoey mirando a su mejor amiga- Por esa clase de tela dorada estaría dispuesta a dejar de lado mi cabellera rubia.

-Pero no podemos andar las dos de castaño- dijo Bridget riendo- Así que déjame a mí el dorado y tú quédate con el negro, que a mí me queda como si fuera a ir a un velorio.

-Tranquila, no siempre tienen esa clase de conversaciones- dijo Pamela divertida, viendo como Rebecca alzaba las cejas perdida- Aunque tienen su momento animadoras de vez en cuando.

-¡Ah! Sirius, quiero que conozcas a Jeremiah Johansen- dijo Zoey jalando de la corbata al azabache hasta plantarlo delante del rubio.

-¿Johansen?- pregunto James, colgándose de los hombros de Sirius.

-Soy el hermanastro de Dakota- contesto rodando los ojos- Pero supongamos que solamente tengo el apellido de ella.

-Y el cabello- apunto Zoey.

-Y los ojos- siguió Bridget sonriéndole divertida- Y este, Matt ven por favor, es mi hermanito mayor.

-Un gusto chicos- saludo el moreno- ¿Ustedes sois los ingleses?

-Los populares mismos- contestaron los cuatro riendo.

-Se comen payasos de vez en cuando- murmuro Aubree.

-Hemos visto a Geena- comento Pamela, quien ya comenzaba a jugar con el cabello de James intentando arreglarlo- Estaba con Declan, obviamente.

-Qué raro que le haya dejado asistir- murmuro Bridget y Ashley se tenso, logrando que Sirius le mirara con una ceja alzada- Todos sabemos que si pudiera la dejaría metida dentro de su casa.

-Ha venido exactamente con ella- comento Zoey rodando los ojos.

-¿Y tú con quién has venido?- pregunto Lydia a la morena.

Pamela le sonrío.

-He sobornado a Ryan.

-¿A Ryan?- se alarmo Rebecca- Pero pensé que ese chico no te caía bien.

-No me cae bien- comento rodando los ojos- Pero es el hermano de Zoey y verdaderamente no tenía ganas de llorar porque Jake es demasiado orgulloso como para pedirme que venga al baile con él.

-¿Klein?- pregunto Matt alzando una ceja- ¿Te gusta ese chico?

-Nunca va a admitirlo- contesto Zoey por ella- Pero sí, mucho.

-Creo que nunca había visto a una persona cambiar de chica tan rápido como él- murmuro esta vez Jeremiah- De nuestra generación, él, Ian y Chris, antes de comprometerse con Zada, eran los peores.

-Eso no ayuda para nada- espeto B mirando como el ceño de Pamela se había fruncido- Chico inteligente.

-Solo quería dejar en claro que si quieres seriamente a un chico como Jakob Klein tienes que darle un motivo para quedarse contigo- explico esta vez mirando a Pamela- Como hizo tú hermana con Moore.

 

 

-Damas y caballeros bienvenidos una vez más al baile que da bienvenida al otoño en nuestra preciosa ciudad de Los Ángeles- la voz del locutor venía desde donde estaba el escenario con la banda. Trataba de un hombre de baja estatura y un gracioso bigote, que enseguida les hizo recordar a los merodeadores al profesor Flitwick- Daremos oficialmente el comienzo a nuestra noche con el baile promocional de cada familia…

-¿De qué va?- pregunto James alzando una ceja.

-Padre e hija, pareja y pareja, hermano y hermana- murmuro Zoey sonriéndole a Jeremiah mientras sujetaba su mano a la vista de todos- En mí caso, pareja y pareja, ¿verdad Jer?

El joven Johansen rodo los ojos y deslizo una mano sobre la cintura de Zoey para empujarla la pista de baile.

Sirius miro a Ashley.

-Supongo que tú padre irá con tu madre y Arlyne…

-No- espeto la castaña con cara de pánico- No me vas a hacer bailar ahí. Ya lograste que viniera.

Sirius suspiro graciosamente.

-¿Qué dijimos que sucedería cuando me negaras algo?

Aubree abrió los ojos como platos y James tuvo que sujetarle antes de que saliera corriendo al ver que Sirius se cargaba sobre el hombro a Ashley y así la llevaba a bailar al medio de la pista.

-Supongo que no tendré que hacer eso contigo- susurro Potter en el oído de la castaña y esta se estremeció.

-No si quieres conservar la mano.

En medio de la pista se podía ver la mitad de los rostros de los adolescentes representativos de cada familia.

Pamela y Ryan sonrieron al ver que Christian y Zada se situaban a sus lados, mientras que Chad lo hacía con Katherine del otro e Ian con la joven Dalia, su mejor amiga.

Jake fulmino con la mirada a Ryan.

-¿Acaso tú no tienes una hermana con la que bailar?

Pamela giro la cabeza para mirarlo.

-¿Y Charlotte? Baila con ella, Jakob y no vengas a molestarnos.

El castaño suplico con la mirada a Zada y a Dalia algo de compasión, pero las Mickaelson se hundieron de hombros, sabiendo que nada podían hacer con la osca actitud de su hermana menor.

Para suerte de todos, Charlotte sujeto el brazo de su hermano mayor y tiro de él hacía un lado.

-Hermano baila conmigo. Padre está ocupado hablando con Jules.

-¿Y Evan?- grazno Jake, reclamando la presencia de la pareja de su hermana.

-Con Lindsey- replico sin muestra de desaprobación. Chad agradeció esto, porque Katherine tenía debilidad por la menor de los Ryder y no soportaba una falta de nadie hacía su persona.

Mucho menos de una jugadora de soccer.

Jake miro a Pamela un segundo más antes de ponerse en posición con Charlotte, quien enseguida le guiño un ojo a su mejo amiga.

-Los celos no te van a llevar a nada- susurro Ryan mirando a Pam.

Ella le sonrío.

-No vengas tú a hablarme del tema.

La música lentamente comenzó. Era una pieza clásica, como siempre lo había sido desde uno de los primeros bailes y las parejas comenzaron a deslizarse sobre el piso de piedra.

Katherine no era precisamente una chica de cuentos de hadas, pero disfrutaba verdaderamente esos momentos en donde representar el apellido de su familia se basaba en bailar perfectamente una canción.

Chad se equivocaba de pasos cada dos por tres, porque se bailaba en varios círculos rodeando a los otros y Zoey con Jeremiah estaban en el último.

La castaña sonrío, su hermano era un tonto enamorado… Y de repente todo se puso oscuro, todo perdió color y la mirada de Katherine Moore solamente fue consciente de una cosa: el brillo de la pulsera que le había regalado su madre antes de morir en un brazo ajeno.

Dakota le devolvió la mirada.

-¿Kate…?- Chad le vio recorrer la distancia que le separaba de Dakota en un segundo y cuando él también fue capaz de notar el brillo de la pulsera, salió corriendo detrás de ella- ¡Christian!- grito, llamando a su hermano.

Todos se detuvieron en el preciso momento que Katherine arrancaba a Dakota de los brazos de su padre y chocaba con fuerza su palma contra su mejilla.

-¡Tú, perra!- chillo encolerizada y cuando estuvo pronta para patearle, un par de fuertes brazos se cerraron sobre su cuerpo y comenzaron a jalarla- ¡Ian suéltame!- sabía reconocerlos- ¡Es una maldita ladrona!

-¿Ladrona?- Dakota tenía la pose de una niña asustada, acurrucada contra el suelo- ¿Con quién te crees que estás hablando?

-¡Eres una ladrona, Johansen! Es pulsera es de mi madre.

-¿Esta?- pregunto levantando inocentemente el brazo.

-¿Acaso esa no es la que te compraste en Italia?- pregunto Mackensie.

-Sí, creo que esa la que ella nos mostro- agrego Shaw sonriendo.

Adela les vio con pánico.

-Esa pulsera era de la señora Moore, Dakota- Zoey emergió de la multitud con Jeremiah detrás- Devuélvela.

Tanto Chad como Dakota se fijaron en ambos.

La chica Johansen clavo los ojos en su hermanastro y luego en Zoey.

-¿Te crees muy buena? No eres más que una ladrona también.

-Madura de una vez, Dakota- espeto Jeremiah, apoyando una mano sobre la cintura de Zoey.

Su media hermana le miro pletórica, antes de arrancarse la pulsera y arrojarla a los pies de Katherine.

-Ahí tienes la pulsera de mami- se burlo, antes de perderse entre la multitud.

Zoey intercambio miradas con Pamela, y esta inmediatamente siguió a la rubia.

Katherine miro primero a Chad y después a Christian, intentando no ver el brillo pálido que estaba a sus pies.

Jake se arrodillo y tomo la pulsera con cuidado, guardándola en su bolsillo.

-Ian lleva a Kate a casa, nos vemos allí dentro de diez minutos- dijo Christian- Iré a despedirme de Zada.

-No…

-No pelees contra mí, Katherine- dijo Ian antes de comenzar a caminar fuera de ahí.

-Eso es todo, vuelvan a sus cosas- dijo Michael sacudiendo las manos- El espectáculo termino.

Geena dejo de presionar las uñas contra el brazo de Declan mientras este admiraba como Ian se alejaba con Katherine. Al recorrer con la mirada se encontró con los ojos de Ashley, que rápidamente se devolvieron hacía otro lado, fingiendo nunca haber tenido ese contacto.

Y Declan se sintió por primera vez mal de dejar en obviedad su interés por la menor de los Moore.

 

 

-Vaya espectáculo protagonizo tú amiga, ¿eh, Lydia?- la voz chillona y para nada gentil fue como una sierra serruchando la espalda de la castaña.

Al voltear, la sonrisa congelada de Charity, su hermana mayor, le dejo momentáneamente turbada.

-¿A dónde quieres llegar?

-Sigues siendo la misma niña inocente, cariño- Charity se movió como una sirena y Lydia se sintió presa entre la barrera que tenía detrás y el cuerpo de su hermana- Juntándote con malas personas… Siendo un deshonor para la familia.

-¿De qué estás hablando?- nuevamente, como si volviera a ser una niña.

-¿Piensas que no iba a darme cuenta que estas enamorada de una persona mayor que tú?- pregunto llevándose una mano a la cadera- Eres un asco. Lydia querida, comprendo que con tú rostro nadie es capaz de acercarte a ti, pero no es necesario a que apuntes tan alto… Tampoco él se fijara en ti.

-¿Vienes a hablarme de chicos?

-No, no de chicos- la sonrisa de Charity se extendió cual depredador feliz de haber herido a su presa- De hombres. Porque él es un hombre y te recuerdo que es mío.

-Te has alejado de él hace mucho tiempo…- susurro absorta, siendo incapaz de sentirse fuerte.

-Pero ahora he vuelto- su voz se volvió fuerte y sus ojos celestes se clavaron en Lydia de una forma feroz- Y él es mío. No quiero volver a verte cerca de él o queriendo acercarte. Porque le diré a padre que la primera vez que te emborrachaste, te metiste a la recamara de David y esperaste que él tomara tú virtud.

-Eso es mentira…

-¿Y a quién piensas que le va a creer?- pregunto divertida, mientras giraba sobre sus talones y comenzaba a alejarse- Nunca fuiste su favorita.

Primero fue el silencio y luego el propio cuerpo de Lydia se convulsiono hasta comenzar que comenzó a llorar. Ella se inclino sobre sí misma y se sentó sobre su propio peso, deshaciéndose el brillante recogido del cabello con ambas manos antes de seguir llorando.

Nada en su vida le había marcado tanto como el maltrato psicológico que le había hecho su familia, pero Charity era la que reinaba su mundo de sombras por completo. Desde pequeña siempre había resultado ser igual.

Ninguna nota buena, ningún premio genial, nada llamaba la atención de sus padres porque Melody lo había logrado y Charity lo había superado aún más.

-¡Lydia!- Candice y Angie, seguida por Damien, se acercaron hasta donde ella estaba- ¿Estás bien?- pregunto el muchacho absorto por las lágrimas de la castaña.

Lydia se cubrió el rostro con ambas manos y sollozo aún más fuerte.

Candice miro a Angie suplicante y esta se arrodillo junto a ella, sin importarle que toda la noche había pretendido cuidar le vestido que Damien le había comprado.

-Sé que ella te ha lastimado, pero tienes que volver a concentrarte en las cosas que son importantes. Candy y yo estamos aquí para ti siempre, Lydia. Pero no puedes permitirle a los fantasmas de tú pasado herirte como lo han hecho ya una vez.

Lydia dejo de llorar. Ninguna lágrima cruzaba sus mejillas. Sus ojos celestes carecían de brillo y cuando alzo la cabeza para verlos, la expresión ruda de siempre volvía a estar allí.

-Estoy bien.

 

 

Dakota giro sobre sus talones cuando sintió la risa de Pamela.

-¿Qué quieres?

La morena le miro altivamente.

-Eres patética.

-¿Eso es por lo único que has venido? ¿Para decirme que soy patética? Pensé que te había enterado que le había hecho una mamada a Jake y estabas esperando que escupiera en tu cara o algo por el estilo.

Pamela sonrió de lado.

-Creo que vamos a disfrutar con esto.

-¿Vamos…?

-Nunca solemos haces una intervención…- dijo Rebecca apareciendo por un costado de la piscina.

-No al menos que sea realmente importante….-agrego Sophia, sonriendo, mientras se colocaba junto a su prima.

-¿Creen que les tengo miedo?- espeto Dakota mirándolas a ambas- Predican el amor familiar y ni siquiera tienen la misma sangre…

-Oh, no vayas por ahí- Gabriella  surgió de entre las sombras y termino por cubrir el único lado que le quedaba a Dakota para huir.

-¿O sino qué?- volvió a espetar, orgullosa.

-No cargaremos con la culpa luego- puntualizo Rebecca, dando un paso hacia delante.

-No es lo nuestro ser las matonas, ¿sabes?- Michelle apareció con los brazos cruzados- Y obviamente menos cuando llevamos este par de zapatos.

-Pero te lo mereces- apunto Sophia- Oh, vaya que te lo mereces.

-Siendo capitana del equipo de soccer deberías saber que hay cosas que nunca puedes tocar en un equipo…- dijo Gabriella severamente- Y la principal es la familia.

-No me hagas reír…- se burlo Dakota- ¿Acaso Pamela nunca ha hecho una bromita sobre ustedes?

Las cuatro chicas se tensaron y entrecerraron los ojos en su dirección.

-Nunca.

-Tienes a tus perros bien entrenados, Mickaelson.

-Estás equivocada- espeto la morena- Ellas son mis amigas, mi equipo, mi familia y las respeto como tales. Por esa misma razón ellas saben quién es el enemigo.

-Nosotras nos apoyamos, Johansen. Somos parte de una- explico Michelle- Aunque claro, tú no lo entiendes.

-Claro que…

-¿Enserio?- Sophia alzo una ceja- Tus amigas nos vieron salir y… Ups… Yo no las veo por ningún lado.

-Eso no significa nada.

-Alguien tiene que enseñarte muchas cosas, Johansen- murmuro Pamela- A respetar sobre todas las cosas… Y que con la familia no se juega.

Dakota miro directamente a los ojos de Pamela y se largo a reír.

-¿Me vas a decir que te importa la puta pulsera cagada de la zorrita de Moore?

-No me importa- contesto sin parpadear- Me importa el contexto que hay detrás. Tú sabías que eso iba a desarmarla y al romperla no solamente has herido a Katherine, sino que también has herido a Christian y a Chad.

-Y nadie lastima a Chad- dijeron las cuatro.

-Además, Zoey nos manda un pequeño mensajito para ti….- dijo Pamela, comenzando a caminar directamente hacia ella. Dakota intento retroceder y termino chocando contra la esquina de la piscina. La morena se detuvo cuando sus narices estaban a punto de rozarse y coloco las manos sobre los hombros- Ten cuidado en qué situación sales a flote…- y sin esperar un segundo más clavo las uñas en sus hombros y la arrojo hacía la piscina.

Dakota se sujeto por un segundo de su brazo, pero Sophia se lo soltó mientras que Gabriella sostenía a Pamela.

-Sigo considerando que pudimos haberle golpeado- murmuro, antes de que las cinco chocaran los cinco y se marcharan de ahí.

 

 

-Gracias por traerme.

Charlotte miro embelesada a Eva, su perfil perfecto y sus intensos ojos azules contrarrestando con su mata de cabellera azabache.

Él no aparto la mirada de la carretera.

-Jake tenía que ir a ver cómo estaban los Moore después del golpe de Dakota con su pulsera, son muchos kilómetros para que los hagas en bus.

-¿Verdaderamente les afecto tanto?

Evan frunció el ceño.

-Si hubieras conocido a la madre de Chad entenderías porque cada cosa que haya dejado con una dedicatoria en este mundo después de su muerte es especial. Ella le regalo una muñeca de porcelana a Lindsey cuando apenas nació, sin siquiera conocerla. Mi hermana es consciente de la importancia y casi nunca juega con ella, salvo que Chad o Katherine anden por nuestra casa.

-Eso es dulce.

La castaña miro unos segundos directamente a Evan antes de arrojarse sobre él.

-¡Charlotte!- espeto, apartándola sin delicadeza- ¿Acaso no ves que estoy conduciendo?

-¿Entonces cuándo?- pregunto sentándose nuevamente- Desde que comenzaron las clases que no has vuelto a tocarme, Evan. Y verdaderamente no estoy presionándote si estás nuevamente en una de tus etapas de ira, pero pensé que teníamos algo…

-No- negó el azabache sin mirarla- Jamás tuvimos nada más que sexo, Charlotte. Era más que obvio cuando comenzamos con esto en el verano. Yo estaba demasiado estresado y tú querías disfrutar tú nueva libertad de dieciséis años. Perfecto. Hasta ahí bien. Pero no armes cosas donde no las hay.

-No entiendo por qué sigues empeñado en estar soltero, Evan- jadeo, desesperada- Sabes que Lindsey precisa…

-Ya tiene una madre y un padre, yo soy su hermano- aclaro- Nunca pretendí que ella confundiera los roles con casi seis años, no vas a venir a confundirte tú con diez años más.

-Es por ella, ¿verdad?

Evan apretó el volante hasta que sus nudillos se pusieron en blanco.

-Te dije que…

-Desde que ella ha vuelto a ser parecida a la anterior Aubree no te has permitido poner los ojos sexualmente en ninguna chica. Eres un Lions, ustedes se rigen en que deben cojer al menos una vez por semana…

-Mi vida sexual es mía, Charlotte. Ve a comprarte un consolador si tan necesitada estás.

-¡Evan!- jadeo mirándole enojada- Como tú amiga tengo que aclararte que te está haciendo mal todo esto. Y yo si fuera ella….

-No te compares con Aubree- gruño Evan fulminándole con la mirada, mirándole por primera vez de lo que iba el viaje- Porque si quieres ser igual que ella… Comienza por volver a nacer.

 

 

-Vaya escándalo- murmuro James mientras ingresaban al ala donde eran sus habitaciones.

Aubree cerró la puerta corrediza del descanso que llevaba a esa área. Sus padres habían vuelto de la fiesta una hora antes que ellos y ella los prefería durmiendo.

-Ni lo menciones…- susurro la castaña- Mañana será un verdadero…- guardo silencio al darse cuenta que Remus había gemido detrás de ella- ¿Estás bien…?

Remus grito algo inentendible a modo de respuesta y se choco contra la pared, mientras se llevaba una mano al pecho y comenzaba a jadear.

Los merodeadores se pusieron casi tan pálidos como él y corrieron a su encuentro mientras que Aubree se cubría la boca con ambas manos.

"Imposible" jadeo dentro de su cabeza, mientras se acercaba a ellos.

-Rem habla conmigo, mírame- decía James sujetando la cabeza del castaño con fuerza.

Aubree pudo ver que sus ojos habían perdido el color miel, para ser remplazado por uno más salvaje.

Amarillo.

Remus gimió volviendo a chocar contra la pared y Sirius maldijo al sentir como él apretaba su mano con fuerza.

-Esta mierda no puede estar pasando- grazno llevándose la mano libre a los cabellos que le caían libres sobre la frente.

-Tiene que haber algo…- intento Peter.

-¿Qué sucede?- susurro Aubree asustada. Era semi consciente de lo que estaba a punto de pasar, pero sus miedos no le permitían aceptarlo.

-Mañana…- gimoteo Remus.

-¿Mañana?- pregunto, acercándose hasta donde ellos estaban. Se arrodillo junto a James y limpio una gota de sudor que bajaba por la frente del castaño- Rem, ¿qué pasa mañana?

-Hay luna llena- susurro Peter mirando hacia afuera por la ventana.



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