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¡Quiero a los Merodeadores! » Fiesta en la casa Mickaelson
¡Quiero a los Merodeadores! (R15)
Por Agus_de_Black
Escrita el Sábado 16 de Noviembre de 2013, 15:41
Actualizada el Miércoles 11 de Enero de 2017, 14:59
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Fiesta en la casa Mickaelson


-Dilo.

-Sirius Black, estoy manejando, déjame en paz.

-Dilo.

-Manejare derecho hacía un árbol, quiero que lo sepas.

-Remus está en el auto, nadie puede matar a Remus. Y sabemos que es tú preferido.

-Yo no tengo preferencias, Black, pero sí, no mataría a Remus.

-Dilo.

-No.

-¡Oh, por Merlín, dilo, Bree o voy a arrojarme hacía afuera de Patch!- grazno James enderezándose en el asiento del pasajero.

Aubree puso los ojos en blanco un segundo antes de seguir manejando firmemente por la interestatal.

-Eres el chico más perfecto jugando futbol americano y fui una tonta por pensar que no iban a poder hacerlo tú y James, amo Sirius- murmuro de mal humor- ¿Contento?

-Bastante- contesto dejándose caer nuevamente contra el asiento.

Aubree no volvió a dirigirle la palabra hasta que estaciono a Patch en el parking del EHS. Pamela, Bridget y Zoey ya estaban allí esperándoles.

-Prometo pedirle un auto a papá pronto- murmuro Aubree mientras dejaba en las manos de la morena las llaves de su Jeep.

-No hay problema- contesto ella hundiéndose de hombros- Ahora Bridget puede considerarse la chofer del grupo.

-Sigo sin entender por qué no vienen con Lydia o Geena- explico Remus alzando una ceja.

-¿Quién querría venir con Vance?- pregunto Sirius mirando a su mejor amigo con una ceja en alto y Aubree le codeo.

-Ellas vienen muy temprano- gimoteo Zoey.

-Y verdaderamente yo no tengo problemas con pasar a buscarles- explico Bridget mientras comenzaban a andar.

Un grupo de chicas paso junto a ellos y chillo algunas incoherencias antes de seguir  su camino.

Aubree puso los ojos en blanco.

Ya habían pasado cuatro días desde el lunes y a cada segundo que dejaban atrás los merodeadores sorpresivamente eran aceptados por cada estudiante del EHS más rápido de lo que cualquier otra persona podría ser aceptada. Y las fans… A Aubree ya le dolía la cabeza gracias a ellas.

-¿Acaso saben que profesor va a dar la primera clase de Historia C hoy?- Rebecca se acerco hasta ellos sonriendo siendo seguida por sus primos y Austin.

-¿Quién?- pregunto Aubree mirándole con una sonrisa.

-David Brown- contesto destacando el nombre.

-¡Oh, que envidia!- protesto Bridget- Zoey, asegúrate de sacarle todas las fotos posibles.

-Te aseguro que lo haré- asintió la rubia sonriendo.

-No comprendo que le ven a ese chico- murmuro Jason y Austin asintió a su lado. Entre ellos, Sophia, había decidido morderse la lengua para expresar que David Brown estaba más bueno que comer pollo con las manos porque sabía perfectamente que su hermano y su novio eran demasiados celosos con el tema de que estuviera viendo chicos. Aunque de todos modos ella estaba perfectamente enamorada de Austin.

-¿Qué le vemos?- pregunto Zoey alzando una ceja- Oh, dios, Jason, ese chico es perfecto. Y con solo ver a su padre podemos saber que cualquier Brown tiene un buen futuro.

-¿David es hermano de Joshua?- pregunto James alzando una ceja.

-Su hermano mayor- contesto Bridget automáticamente.

-Sí, ella es experta en el tema Brown- dijo Zoey y la castaña le codeo, provocando que todos comenzaran a reír- ¿Ya desayunaron?- pregunto mirándolos a todos.

Sirius sintió como un par de ojos iban en su dirección y alzo la cabeza, encontrándose con Chad, Evan y Mark caminando hacía ellos desde el otro lado del parking. Estiro el brazo, sujetado la estrecha cintura de Zoey entre sus dedos y la jalo a su lado.

-Como sé que me antojaron unos hot cakes- dijo sonriéndole al ver que ella fruncía el ceño sin comprender que le pasaba- ¿Verdad que quieres acompañarme?

Aubree miro en la dirección hacía donde Sirius había mirado y lo comprendió todo. Chad ahora había dejado de sonreír y miraba la escena pletórico, mientras Evan y Mark hablaban con él.

-Claro- asintió la rubia y giro la cabeza en dirección de los demás- ¿Ustedes vienen?

-Vayan ustedes- se apresuro a decir James pisando a Pamela que había abierto la boca con todo el interés de aceptar la solicitud.

Sirius le sonrío a su amigo y jalo a Zoey hacía él mientras comenzaban a marchar.

-Buenos días Sebastian- saludo Chad cuando este pasó delante de ellos. Zoey miro a Sirius acusadoramente, como diciéndole sé porque lo has hecho maldito- ¿Preparado para la última práctica de la semana?

-Perfectamente- contesto tranquilamente sonriendo con arrogancia- Aunque más que nada espero que ya sea esta tarde.

-Es un alivio que este año la fiesta sea en la casa de Mickaelson, ¿verdad?- Mark se dirigió exclusivamente hacía Zoey y la rubia alzo la cabeza, altanera, al sentir la presión de las miradas sobre su rostro.

-Da lo mismo en que casa festejemos la fiesta del comienzo, el equipo de animadoras siempre tiene el primer puesto entre la lista de invitados. Supongamos que sea en la casa de Pam solamente me da más comodidad.

-¿Ustedes tienen que entrenar mañana?- pregunto Evan cordialmente y de repente Chad se sintió traicionado por sus mejores amigos. Ambos le estaban hablando a su chica y olvidando que él estaba ahí delante de ellos.

-Seguro que sí.

-Eso es imposible- murmuro el rubio hastiado de quedar fuera de la conversación- Arreglamos con todos los entrenadores del colegio para que no sucediera exactamente eso.

-Oh, ya debes de saber que a Dakota la va lo duro, Chad- contesto la rubia mordazmente y Sirius se largo a reír antes de posar libre nuevamente la mano de él en su cintura.

-¿Qué hablamos sobre esa actitud de niña mala, Zy?- le reto burlonamente y Mark alzo una ceja en su dirección. Los puntos clave que significaban la confianza de Zoey sobre un chico estaban siendo claramente invadidos por Sirius, ella confiaba verdaderamente en él como para poder dejarlo pasar tan lejos.

Zoey miro a Sirius con el ceño fruncido unos segundos antes de sonreír.

-Sí, Moore, vamos a entrenar en la mañana porque nosotras somos un equipo dedicado- contesto fingiendo una cálida sonrisa hacía Chad y luego metió la mano dentro del bolsillo trasero de Sirius- ¿Ahora podemos ir a desayunar?- pregunto mirando y apretando.

El azabache se largo a reír nuevamente y asintió.

-Nos vemos más tarde chicos- se despidió Sirius antes de comenzar a caminar siendo arrastrado por el fuerte brazo de Zoey que cruzaba su espalda.

-¡Definitivamente no tuviste que hacer eso!- espeto la rubia.

-Hay algo que una chica tiene que aprender a hacer siempre que termina con un chico…- dijo mientras le miraba- Y eso es aparentar que no le importa.

-Es que no em importa.

-Oh, vamos, Zoey, no pudiste evitar dejar en claro que sabes que Moore y Johansen se están acostando. Eso no lo hace una dama.

-¿Quién te dijo a ti que soy una dama?- pregunto alzando una ceja.

Sirius le miro unos segundos.

-He estado con muchas chicas en mi vida, Zoey, pero ninguna es tan genial como lo has sido tú. ¿Recuerdas el día que les conocimos? No dudaste un segundo en enfrentarte a Lydia y sus prejuicios y aceptarnos como parte de su grupo sin importar que todavía no nos habíamos presentado correctamente. Personas como tú hay pocas en el mundo y no se pueden dejar deteriorar por un chico que no vale la pena o al menos ser lo suficientemente fuerte como para seguir adelante con el dolor a cuestas.

Zoey no pudo evitar sentir como sus ojos rogaban para que dejara soltar un par de lágrimas por las palabras de Sirius, sin embargo no lo hizo. Ella no era de las chicas que dejaban verse llorar muy fácilmente y no quería arruinarle la mañana a Sirius con preocupaciones.

Le abrazo, uniendo sus costados, mientras ingresaban al comedor y le regalo una de sus mejores sonrisas, esas que hacían volver loco a cualquier chico.     

 

 

-Quiero saber si ese profesor amerita tanto bullicio- James miro a Aubree con una ceja alzada y una mueca. La castaña y él compartían pupitre en casi todas las materias que les tocaban juntos y como Historia C era una de ellas, ambos estaban codo con codo.

A su alrededor miles de chicas tenían su vista fija en el espejo que llevaban en sus manos o incluso en sus relojes, esperando que de repente el receso de entrada diera por finalizado y así vieran por primera vez en la semana a el magnífico profesor.

-Ese hombre tendría que ser ilegal- apunto Pamela fingiendo que se derretía en su asiento- Es un increíble Oh Por Dios en aumento. No me molestaría tenerlo de tutor.

-¿Alguna de ustedes tiene tutorías?- pregunto Remus alzando una ceja.

-Teniendo a Lydia, Candice y Angie es imposible tener siquiera una B+, pero eso no significa que no podamos soñar- explico la morena hundiéndose de hombros.

Remus miro a su compañera de banco con una sonrisa ladeada y después puso los ojos en blanco.

Cuando el receso de la entrada termino, todas las chicas miraron expectantes la entrada. Los merodeadores rodaron los ojos y rieron al ver como más de una comprobaba que todo estaba bien.

Aubree se dejo caer sobre el hombro de James y cerró los ojos aprovechando que todos habían guardado por primera vez silencio, aquella semana si que había sido fatigante. Para empezar a Aubree aún no le parecía demasiado bueno que muchas personas rodearan diariamente a los merodeadores, porque era posible que en cualquier momento develaran lo que estaban pasando en realidad con ellos y terminando por el hecho de que ellos habían seguido caminos particularmente distintos dentro del EHS, lo que le provocaba correr de un lado al otro diariamente.

Cuando por la puerta paso un corpulento chico de no más de treinta años, todas dejaron escapar un chillido bajito.

David Brown era la perfección hecha profesor de Historia. Sus claros ojos azules y sus facciones cuadradas lo convertían en una exquisitez para cualquier persona que supiera apreciar la maravillosidad australiana.

-¿Ahora entiendes?- dijo Zoey señalando con la cabeza al profesor.

-Oh, no, para nada eso podría ser el prototipo de hombre perfecto- dijo James bajito y Pamela se estiro para golpearlo.

-Buenos días clase- su voz tenía una entonación extraña y seductora, acompañada de una gravedad profunda- Es un placer ser su profesor nuevamente.

Zoey se mordió la lengua para no gritar que el placer era totalmente de ellas, pero Dakota y Shaw se lo dejaron en claro enseguida haciendo comentarios.

Lydia puso los ojos en blanco.

-¿Acaso señor profesor correcto no es tu preferido?- pregunto Sirius estirándose sobre el banco, susurrando las palabras en el oído de la castaña.

Ella le miro girando la cabeza, conectando sus ojos.

-Es un buen profesor, eso no quiere decir que sea necesario gritarle que hay cero problemas con bajarse la tanga con tal de un doce- murmuro poniendo los ojos en blanco nuevamente.

-Creo que estás ciegamente perdida por él, Vance- murmuro seriamente, todo lo seriamente que Sirius Sebastian Black podía hacer- Y que serías la primera en abrir esas piernas por él.

Lydia le golpeo un manotazo, intentando arañarlo, y Sirius volvió a su lugar, sonriendo feliz de haber hecho enojar a la castaña.

-Como primera cosa que deben saber este año es que nuevamente nuestra clase de Historia sigue estando en los primeros puestos del ranking- David sonreía apoyado contra su escritorio y sostenía en su mano una tablilla- Por lo que este año tendremos que esforzarnos arduamente en seguir estando nuevamente en este puesto, ¿entendido muchachos?- al ver que cada uno de sus estudiantes asentían entusiasmados por complacerle, prosiguió- Puedo claramente ver rostros nuevos en esta clase…

Aubree se tenso en su lugar. Los ojos del profesor Brown estaban sobre los rostros de los merodeadores y estos estaban allí como si alguien hubiese pintado un cartel sobre sus cabezas diciendo háblame, háblame.

-James Powell.

-Sebastian Black.

-John Lightwood.

-Peter Peterson- termino el castaño más bajo.

-Bienvenidos muchachos- dijo sonriéndoles con cortesía- Espero que puedan adaptarse pronto al ritmo del EHS. Aunque en su planilla dice que provienen del EHS inglés, ¿hay alguna razón para ello?

De repente el salón se había quedado en silencio y todos les miraban como si fueran la cosa más interesante del mundo. Aubree pudo diferenciar el rostro de Chad mirando directamente hacía Sirius mientras que Dakota y Kev miraban a James y a Remus respectivamente.

-Extrañábamos a Aubree- contesto James sorpresivamente y paso un brazo sobre los hombros de la castaña, atrayéndola a él y besándole ruidosamente en la mejilla, provocando que ella se sonrojara enormemente- Es como nuestra hermanita.

-Nuestros padres son socios- se apresuro a decir Remus conservando la calma- Nos conocimos desde pequeños y tenemos un fuerte lazo con la familia Jules, por lo que cuando nuestros padres nos presentaron la oportunidad de venir a América, inmediatamente aceptamos.

-Que afortunada que es la familia Jules en tener socios como ustedes- comento Shaw Meester, una preciosa rubia de ojos verdes, viendo son sumo interés cada movimiento de James.

No es de extrañar que ambas tengan los mismo gustos pensó Aubree mirando como Dakota tenía también los ojos fijos en su compañero de mesa. James, por su lado, simplemente le dedico una sonrisa arrogante a la rubia antes de volver a su antigua posición de chico cool que había adquirido recientemente y le iba muy bien.

David enseguida se convirtió en el profesor favorito de la semana para los merodeadores. Era lo suficiente joven como para esquivar las burlas de James, lo suficiente rápido como para retrucar las respuestas ingeniosas de Sirius y lo suficientemente inteligente como para llamar la atención de Remus. Aubree estaba segura de que Peter se había quedado prendado de él apenas había abierto la boca.

-Como todos los años…- faltaban solo cinco minutos para el receso que daba por finalizadas las dos horas de historia y Aubree se tenso en su lugar. Pamela, que estaba detrás de ella, dejo escapar el aire entre los dientes y miro a Zoey, quien jugaba distraídamente con los cabellos que le caían sobre la frente a Sirius- Quiero organizar desde ya nuestros pequeños cuartetos para los trabajos mensuales.

Dakota fue la primera en movilizarse y rápidamente Mackensie, Adela y Shaw estaban siguiéndole para anotar sus nombres en la tablilla que David había dejado sobre su escritorio.

Chad miro en dirección hacia Zoey.

-Ni se te ocurra intentarlo- siseo Mark mirándole severamente- No vayas allí man, ¿acaso no te das cuenta que no eres recibido de buena manera en ese territorio?

Chad le miro.

-¿Acaso vas a intentar ir tú?

-Amo mis pelotas, Moore- contesto sonriendo- Evan pondría mi culo en un pica si se enterara que estoy distorsionando la paz que tanto le costó crear entre nuestro bandos.

-Vamos nosotros con Beth- dijo Kev sonriendo mientras la pelirroja ponía los ojos en blanco- Somos cuatro.

-Tendrían que tener prohibido separarnos…- murmuro Chad.

-No podrías ir con Katherine por mucho que quisieras- murmuro Bethany- Ella no cursa Historia C y sabes que no se pueden unir familiares en trabajos. Además, aunque todos estuviéramos en la misma clase, Declan y Ryan jamás podrían estar con nosotros.

-Porque son mayores- apunto Kev- ¿Ahora quien dice cosas idiotas?

Bethany le miro con los ojos entrecerrados.

-Qué raro que no estás rogándole a Rebecca Pheerson que te deje ser su compañero…

-¡Oh, ella lo dijo!- graznaron Chad y Mark mientras que Kev ponía los ojos en blanco.

-Un día de estos olvidare que eres una chica, Bethany Collins, y te arrepentirás por hablarme de esa forma.

-No te tengo miedo a tu culo albino, Anderson- le retruco la pelirroja sonriendo con suficiencia.

-Ella tiene más pelotas que nosotros juntos- se burlo Mark y Kev le golpeo con el puño en el hombro.

-Dejen de reírse a costa mía, idiotas- se encolerizo- Además, jamás he dicho que fuera a rogarle algo a Pheerson.

-Oh, perdón… Es que hemos visto mal todo el verano- dijo Chad alzando una ceja.

-Sí, seguramente no hayas sido tú el que ha estado esperándole en la playa cuando hace surf con Sophia, Jason y el novio Austin.

-Ustedes dos cállense- gruño Kev- Les recuerdo que pelean por el mismo culo.

Automáticamente los dos chicos se miraron y luego miraron a Zoey, quien en ese momento peleaba con Sirius.

-¡Ni hablar!- protesto la rubia mirando al azabache- No te voy a hacer la tarea. Estamos en clase de Historia General, no de Estados Unidos, no tienes una básica escusa para que me hagas poner este sexy cuerpo delante de un libro por tiempo de más.

-¿Te das cuenta que eres una rubia por completo?- espeto Sirius entrecerrando los ojos- No en necesario que pases más tiempo delante de un libro. Tenemos las mismas materias. Solo tendrías que buscar alguna forma de copiar lo que hayas escrito…

-Como una fotocopiadora- intervino Remus, que era el más mimetizado con las cosas del mundo muggle moderno.

Aubree le agradeció.

-Exactamente- apunto Sirius- Eso. Tendrías que ir a una fotocopiadora y listo. Problema resuelto.

-¿No es más fácil que tú mismo lo estudies?- Lydia le miro sobre su hombro y Sirius enseguida cambio de expresión- La vagancia es el punto culmine para comenzar a destrozar el cerebro de un ser humano.

-¿Por qué no te metes en tus propios asuntos, Vance? Estoy seguro que nadie quiere escuchar tu pedorrata.

-Perorata- corrigió la castaña frunciendo el ceño.

-Quise decir exactamente lo que quise decir.

El timbre sonó en el preciso momento que Aubree se hizo hacía adelante para interrumpir la discusión de aquel dueto. Habían pasado días desde que los merodeadores estaban allí y Lydia seguía igual de reticente a hacer amigos que el primer día, sin embargo Aubree había visto que de cierta forma ella y Remus podían estar más de cinco minutos hablando sin ningún problema… El tema era el resto de los merodeadores.

-Nos vemos la clase siguiente, chicos- David junto sus cosas rápidamente y se despidió con un asentimiento de cabeza. Todos le dejaron pasar, incluso, esperaron que él estuviera fuera de clase para poder salir.

-Vamos- Pamela tiro las cosas dentro de su mochila y salto sobre la mesa, chocando contra la espalda de James- ¡Córrete!

-¿Qué te pasa?- pregunto el azabache alzando una ceja.

-Tenemos biología- contesto Aubree poniendo los ojos en blanco.

-¿Y qué con eso?- pregunto Peter mientras se levantaba.

Para ese paso Pamela ya había arrastrado fuera del salón a Zoey y en sus lugares simplemente estaba en el vacío.

-Biología es la clase central del libro favorito de Pam- explico la castaña mientras tranquilamente comenzaba a salir del salón siendo seguida por los merodeadores- Todo sucede el primer día de clase cuando Nora se topa con Patch en clase de Biología.

-Pero las clases ya han empezado- murmuro Remus frunciendo el ceño, perdido.

-Hasta el último día de clases hay oportunidad de que un chico nuevo aparezca- explico nuevamente suspirando- Pam tiene la certeza de que va a encontrar a su Jev Cipriano algún día si siempre llega a tiempo para poder verlo entrar.

-Como si fuera posible que conociese a un chico parecido literalmente al de su libro favorito- murmuro Sirius poniendo los ojos en blanco.

Aubree se mordió el labio tanto como para no responder como para no sonreír. Sí, era imposible conocer a las personas de un libro… Pero ella lo había logrado.

-¿Y por qué se lleva a Zoey?- pregunto James, sonriendo a modo de burla. Ya había escuchado la historia de quien era Patch un millón de veces. Pam había tenido un espíritu evangelizador con Hush Hush  y su saga, por lo que él, siendo el merodeador con quien la morena compartía más tiempo, había tenido que soportar la charla y ver cada uno de los videos hechos por fans colgados en youtube.

-Porque supuestamente hay que recrear la escena para atraer… No sé, es algo físico de lo que no creo- comento Aubree poniendo los ojos en blanco- El tema es que Nora tiene a una mejor amiga, Vee Sky, que es rubia de ojos azules. Zoey es su Vee Sky.

-Pam está loca- tercio Peter abriendo los ojos como platos.

-Se le va cuando la clase de Biología termina y no aparece ningún chico bueno- finalizo Aubree, mientras terminaban de recorrer el último tramo del pasillo que los llevaba a los lockers.

 

 

Aquella mañana fue extremadamente calurosa y lenta. Todos comentaban que posiblemente aquel fuese uno de los peores días de los que habían tenido que vivir en la semana y que no podían esperar más para que la noche cayera sobre ellos.

Y en verdad, había dos originales motivos para esto último.

En California siempre hacía calor, incluso en invierno las temperaturas jamás eran inferiores a los veinte grados, y en la noche corría cierta brisa fresca que te hacía renovar la vitalidad que el calor del día te había lentamente arrebatado. Aquella noche en especial se conmemoraba la primera fiesta lectiva del EHS donde casi todos los estudiantes, y que era exclusiva para clubs, estaban invitados a festejar en una de las casas sorteadas.

La casa Mickaelson era la de aquel año.

Pam tenía la herencia de hacer las mejores fiestas en la sangre. Sus primos, ya universitarios, habían puesto de cabeza el EHS millones de veces con sus locuras. Sus dos hermanas mayores habían organizado las mejores fiestas de graduación en veinte años y sus hermanas menores siempre estaban presentes en cada uno de los detalles que sus hermanas aún mayores que ellas pedían.

¿Lo mejor de todos? Los señores Daryl y Ximena Mickaelson estaban visitando unos parientes en Inglaterra, por lo que la mansión estaba completamente a cargo de Zada y Dalia, las hermanas mayores de Pam, que seguramente hicieran la vista gorda de varios detalles para su hermanita consentida.

-¿Así que básicamente ya tienen todo armado?- Arlyne Cenna era muy parecida a su hermana menor Ashley, aunque la clara diferencia entre ambas además de la edad era su carácter.

Zoey y Bridget dejaron de elongar para poder ver mejor a la castaña.

Había acabado con su entrenamiento diario y el sol estaba chocando directamente con cada poro de piel que la corta tela del uniforme de entrenamiento no estaba cubriendo.

Bridget se mordió la lengua para no gritarle, después de todo sabía que no estaba hablando directamente con ella.

Zoey, en cambio, reprimió los malos sentimientos que la hermana mayor de la amiga de Aubree le hacían sentir y creo en su rostro una sonrisa social.

-Tenemos todo cubierto- tercio- Estamos acostumbradas a estas cosas Cenna, no es la primera vez que organizamos algo como esto. Además, Zada…

-¿Y a qué hora pretendes que lleguemos?

Zoey odiaba muchas veces amar animar como lo hacía, porque chicas con Arlyne Cena te provocaban ocasionar un escándalo de golpes y tirar el puesto a la mierda.

-Eso va en cada uno- Katherine Moore pasaba por allí jugando con los cabellos que le caían libremente sobre el hombro desde la coleta. Atacar a alguien siempre era un buen juego para comenzar la tarde- Quien te escuchara pensaría que llevas menos vida social que tú hermana, Arlyne.

La castaña Cenna apretó los labios en una línea recta.

Bridget dio un paso hacia adelante, haciendo de barrera entre ella y Zoey por si a la mimada Moore se le ocurría atacar a su mejor amiga.

Era sabido por todos que Katherine era especialmente territorial con las cosas que consideraba suyas, por eso cuando Chad y Zoey habían comenzado una relación monogamica y súper cerrada, la castaña había sentido que la rubia quería arrebatar la atención de su mellizo y había jurado poner su cabeza en una pica desde el primer momento. Jamás habían tenido un enfrentamiento abierto, ambas preferían darle lata a Chad o al primero que se les cruzara, pero era sabido que las peores palabras eran aquellas que uno jamás dice.

-No digas estupideces, Katherine- dijo Arlyne seriamente- No puedes comparar a nadie con la pobre insulsa de mi hermana.

-Yo no digo estupideces- la castaña le miro altiva, con orgullo Moore, y Arlyne retrocedió un paso- Eso te lo dejo a ti y a las zorras de Dakota y sus amigas.

Zoey le vio irse, bamboleando caderas, dejando el tatuaje de su brazo a la vista, y recordó que incluso cuando Katherine tenía la guardia baja, podía ser una perra.

Arlyne pareció vagamente ofendida con las palabras de la chica así que rápidamente volvió junto a Adela y Mackensie, haciendo que inmediatamente Bridget suspirada.

-Modales de mierda.

-¿Modales?- Zoey giro a verle con una sonrisa- Estabas pronta para lanzárteles arriba a cualquiera de las dos si comenzaban a mirar chueco para nuestro lado.

-Creo ciegamente de que el que invento las reglas para ser una dama correcta de clase alta no se vio con la dura tarea de enfrentarse diariamente con personas como Johansen, Moore y Cenna.

Zoey miro hacía el otro lado de la cancha. Chad en ese momento estaba discutiendo de alguna idiotez con Mark, ¿cómo saberlo? Evan estaba alejándose de ellos con grandes zancadas mientras que Michael reía en el piso y Kev hacía de intermediario. Ryan y Declan ya estaban demasiado lejos de la acción, seguramente ligando con chicas de séptimo. Más allá, Dakota sacaba culo mientras hablaba con Shaw para que James o incluso Sirius, ambos chicos estaban sentados en las primeras gradas esperando al resto de su equipo y a Aubree, notaran que estaba prácticamente ofreciéndose a ellos.

-Posiblemente no tuvo una vida tan dramática como la nuestra.

 

 

Rebecca se tambaleo sobre la escalera.

-¿Enserio no precisas ayuda?- Sophia, suavemente sentada sobre los hombres de Austin, terminaba de colocar una pancarta sobre la entrada principal de la casa Mickaelson cuando noto que su prima tenía problemas.

-Puedo hacer de barrera a personas de dos metros y correr maratones sin tacos…- tomo aliento y se volvió a inclinar hacía adelante- Voy a simplemente tener que poder colocar un maldito juego de luces.

El equipo de soccer estaba allí después de haber tenido una cálida hora debajo de las duchas. Ahora el EHS estaba lejos de ellas hasta el lunes y su principal preocupación era terminar los últimos detalles antes de las diez de la noche.

-Para empezar estás pisando los cables- Zada se paseo por allí y le dedico una cálida sonrisa a las primas Pheerson. La heredera Mickaelson era sin duda la hermana preferida de la casa por todos, dejando de lado a Pamela en ocasiones. Era una chica dulce y siempre capaz de sacarte una sonrisa, pero a la vez era lo suficientemente fuerte para soportar verte llorar con sus propias palabras si era necesario- Así jamás vas a poder hacer un buen trabajo.

-Esa es una buena explicación a por qué la escalera ha intentado asesinarme por veinte minutos- Rebecca retrocedió, bajando por los escalones de dos en dos, y puso todo en su lugar antes de volver a ascender- Ahora puede que haga las cosas más fáciles.

-¿Dónde está mi hermana?- Zada miro hacía todos lados, pero como buena hermana mayor, podía notar la ausencia de Pam incluso sin haber recorrido con la vista la entrada de la casa completa.

-Está en el fondo- contesto Michelle, que en ese momento bajaba de su Volkswagen Beetle una caja con vasos de vidrio para chupitos que habían sido mandando a grabar especialmente con las iniciales del colegio.

Zada alzo una ceja en su dirección.

-Habrá mayores en la fiesta, Zad- dijo Gabriella, sabiendo que podía llegar a aparecer una reprimenda por parte de la heredera Mickaelson.

-Ninguno superior o cerca de los veintiuno por lo que tengo entendido.

-Déjalas ser, hermana, tú sabes muy bien como yo que nosotras éramos perores en su época- Dalia, la segunda mayor en la línea salió de la casa, dando un susto mortal a la pareja que estaba terminando los detalles de la pancarta. Ella era un poco más inglesa en rasgos que sus hermanas, sin embargo como todas las Mickaelson poseía los mismos ojos café y el cabello castaño oscuro.

Zada puso los ojos en blanco y luego sonrío, siendo consciente de que no iba a ser una aguafiestas controladora cuando ese papel lo tenía siempre su madre a la hora de hablar sobre fiestas.

-¿Acaso no te pesa el dedo con ese anillo?- pregunto Rebecca burlonamente, cuando estuvo segura de que las luces no iban a soltarse y hacerse torta contra el piso de piedra.

Dalia se largo a reír y codeo a Zada, quien momentáneamente se había sonrojado.

-No es lo que todos piensan o lo que tienen entendido que es y de todos modos no hablemos de esto ahora, Pam se pone sensible enseguida.

Rebecca, Sophia, Gabriella y Michelle no pudieron evitar largarse a reír.

Zada mantenía una relación con Christian Moore desde hace bastante tiempo. Ambos habían sido pareja en sus años se secundaria pero habían terminado su unión debido a que la castaña había decidido irse a vivir a Inglaterra unos años. Sin embargo, cuando la familia sufrió las dolorosas perdidas de los señores Moore, Zada fue la primera en sostener la mano de Christian y alentarlo a seguir adelante no solo por los mellizos, Chad y Katherine habían pasado a estar a su cargo además de la empresa familiar, sino también por sí mismo. Desde aquel día, juntos se habían convertido en inseparables y Christian se había propuesto convertir a Zada en una Moore.

La única que se "oponía" a la pareja era Pamela. Ya que si Zada y Christian finalmente se comprometían, ella y Katherine serían de alguna y otra forma… parientes.

Las hermanas Mickaelson desaparecieron minutos después, sabiendo que Pamela odiaría verles revoloteando por allí.

Jason apareció minutos después con Clark Stevenson pisándole los talones.

-¿Acaso quieres traer a todos los invitados antes de tiempo?- siseo Pamela al rubio cuando este terminaba de ponerle la alarma a su Porche Turbo.

-Relájate Pam- dijo Clark sonriéndole- Solo vengo a comprobar que las luces estén bien. Prometo no subir imágenes clandestinas a mi perfil de Facebook o algo por el estilo.

Sophia le sonrío a su hermano cuando este le hecho la lengua a la morena.

-Solo veinte minutos- tercio la chica antes de ayudar a Michelle con los chupitos.

-¿Cómo va todo?- pregunto Jason a Rebecca, dejando que Clark se moviera con la consola principal de las luces para la fiesta por sí solo. Sophia y Austin intercambiaron un juego de miradas antes de seguir acomodando un par de sillas por el fondo de la casa.

-Bastante… predecible- comento la rubia sin prestarle mucha atención a su primo- Sabíamos que íbamos a terminar encerradas aquí toda la tarde.

-¿Acaso no estás cansada? Tengo entendido que no les permitieron reducir horas de entrenamiento.

-Estoy liquidada- comento sonriéndole fugazmente antes de seguir con lo suyo- Pero aún nos quedan cuatro horas antes de que "comience" la fiesta. Y de todos modos no llegara aquí a las diez en punto. Podré dormir un rato y supongo que iré con algo que pueda ponerme.

-Tú mamá tiene una jodida pieza llena de ropa para ti y para Victoire- gruño Gabriella desde la lejanía- No digas iré con algo que pueda ponerme.

Rebecca se hundió de hombros sonriendo orgullosa de tener una madre como la que tenía y siguió hablando un rato más, hasta que Zoey y Geena aparecieron por allí minutos más tarde llevando consigo una consola más para la colección y un par de bolsos.

-¿Acaso tienes pensado mudarte?- pregunto Austin a la rubia y Geena le sonrío indicándole que ella también pensaba lo mismo.

-Claro que no- negó Zoey echándole la lengua.

-¿No encontraste que ponerte?- pregunto Michelle delicadamente.

La rubia hizo un mini puchero antes de asentir.

-No estoy de acuerdo con nada, ¿vale?- dijo mientras dejaba de rodar la valija fucsia y se sentaba sobre ella cruzando las piernas delicadamente como toda señorita. Las chicas del equipo de soccer sintieron un vértigo atroz al ver el tamaño del taco que ella llevaba. No es que fuesen las típicas chicas jugadoras de soccer que solamente usan vans y visten como chico, obviamente usaban tacones, pero al menos reservaban exclusividad para situaciones especiales como una fiesta, no andar por ahí como si nada- Tenía pensado llevar un short… Pero sé que tarde o temprano voy a querer ir a la piscina y no andaré por ahí con el culo mojado. Además hoy me siento con la necesidad de sentirme libre… Así que considere la idea de ponerme una falda… Pero después vi ese precioso vestido rojo que me compre en Forever 21  la semana pasada y que no he estrenado…

Zoey Daniels podía ser la chica más anti Barbie Malibu que existía en todo California, era capaz de eructar y decir guarradas, sentir la adrenalina de correr en carreras clandestinas, ensuciarse el cabello si era necesario (aunque lo odiara) y jamás hablaba mientras mascaba obscenamente el chicle… Sin embargo se convertía en la misma esencia de una Barbie cuando comenzaba a hablar de ropa.

Las chicas del equipo de soccer comprendían en momentos como esos el verdadero motivo de por qué ella había sido una de las avispas que había revoloteado junto a la reina Dakota, luego agradecían que toda la masculinidad que poseía Pamela le cortara el rollo.

-Eh, muñeca, mete tus cosas en mi cuarto si no quieres que deje tu culo fuera- murmuro la morena- Ya está todo listo allí dentro y en el fondo.

-La consola es adaptable a las demás así que cuando vuelva más tarde puedo reactivarla junto con las que he puesto en el apartado del Dj- dijo Clark sonriendo- Por cierto, Geena, ¿esa no será una consola de la banda de tú padre?

La pequeña Wells miro a Clark con una sonrisa humilde, que todas enseguida supieron diferenciar de las de su querido hermano Declan.

El padre de Geena había sido un reconocido guitarrista en la mundialmente famosa banda Bad Habit. Se había retirado del mundo del espectáculo diez años atrás, cuando Dougie, el hermano menor de Geena, había llegado al mundo. Sin embargo la banda se unía nuevamente repetidas veces para obras benéficas o reencuentros. En sus momentos de gloria hasta habían llegado a vender todas las entradas en el Made Square Garden en menos de media hora.

Pero Geena no era Declan o incluso Dougie, ella no alardeaba de la vida superior que su padre había podido tener en el pasado, para eso estaba él mismo que ya consumía bastante tiempo en el día haciéndolo.

-Lo es- asintió tiernamente- Pero solo la utilizaban en los ensayos, lo que significa que esta algo vieja y que lamentablemente no recorrió el mundo con la banda.

-¿Cuánto la vendes?- pregunto Clark sonriendo y Austin le golpeo en la cabeza con la palma de la mano.

-Estás atacando a la Wells equivocada, Clark.

-Lo sé, pero Declan me pedirá el doble y estoy seguro de que Dougie sabrá exactamente cuánto vale y me pedirá quinientos dólares de más.

Austin puso los ojos en blanco y se aparto, colocando su brazo sobre los hombros de Sophia.

Geena sonrío para nada ofendida con lo que Stevenson había dicho sobre sus hermanos. Ella, como la única chica y la del medio, había aprendido que ellos podían ser muy rudos y algo malos cuando se lo proponían. Eran demasiado iguales a pesar de llevarse casi diez años.

-Haremos un trato- dijo la castaña sonriendo, haciendo que sus ojos azules se acentuaran- Si la consola sobrevive a la recarga de esta noche y esta utilizable en la mañana, te la dejo a cien dólares.

-¡Wow, Wells, si que eres la chica más…!

-Si dices más mejor voy a golpearte fuertemente la cara contra el piso- le amenazo Michelle- De todos modos…- Gabriella se coloco a su lado- ¿Alguien precisa un aventón?

 

 

-¿Crees que esto me quede bien?- Katherine giro sobre las puntas de los talones y sus ojos verdes chocaron con un par celestes que enseguida comenzaron a analizarle.

-Chad no va a estar feliz con eso.

Katherine sonrío y volvió a enfrentar a su reflejo. Ella conocía perfectamente su cuerpo y sabía qué clase de cosas le iban bien o incluso que cosas jamás deberían pasar siquiera por su mente, pero tener una excusa para sacar a Christian de su despacho un par de minutos siempre ameritaba olvidar todo lo aprendido.

Chad era su hermano mellizo y con él había compartido no solamente nueve meses en un mismo lugar, sino que entre ellos existía la clase de conexión que cualquier hermano envidiaría, pero para Katherine su hermano favorito de los dos que tenía, era sin duda Christian.

-Creo que voy a llevar el pelo recogido en una trenza… O algo medio mezclado…

-Llévalo suelto, Kate, sabes que adoro verte con el cabello suelto.

La cinta que la castaña tenía en su mano desapareció de allí en dos segundos y finalmente giro hacía la cama, donde su hermano le esperaba aún con el traje puesto de la oficina y la misma expresión de agotado que llevaba cada día de la semana. Sin embargo sonreía, porque desde la primera vez que había tenido a Katherine en sus brazos, Christian le dedicaba solamente sonrisas.

-¿Me llevarás tú o tendré que ir con Chad y la idiota?

-La idea de comprarte un auto es que te convirtieras en toda una chica independiente, Kate- Chris le miro con diversión mientras ella abría y cerraba la boca en busca de algo que contestarle.

Katherine podía ser una perra con todo el mundo, incluso había ocasiones en las que lograba enojarse demasiado con Chad y le gritaba maldiciones. Pero con Chris las cosas eran diferentes siempre. Era imposible enojarse con una persona que diariamente se esforzaba por hacerte sonreír.

-Pero es en la casa Mickaelson- retruco pellizcándole las mejillas y comenzando a estirarlas de manera que el rubio solamente pudo cerrar los ojos y dejarse hacer- Significa que puedes ver a tú novia esa, la mayor de las tostaditas

-Saber perfectamente que no iría para ver a Zada.

-¿Te das cuenta que no has negado el hecho de que sean pareja?- dijo Jakob Klein entrando en la habitación con las manos dentro de los bolsillo del jeans. El chico era sumamente alto, con un cabello perfectamente cortado y de un exacto tono castaño, resaltando sus ojos grises azulados. Christian le miro con la gracia que siempre había visto a su mejor amigo mientras que Katherine se mordió el labio para no dejar escapar un gemido de emoción por tenerlo dentro de su cuarto. Aquel chico era perfecto y ella siempre había querido que por una hora, lo que aproximadamente demora un encuentro sexual, no le viese como la hermanita menor de su mejor amigo.

-Deja de molestarme.

-Si quieres yo puedo perfectamente llevarte a la casa Mickaelson, pequeña Kat- dijo burlándose de su nombre, provocado que la castaña le mirase con una ceja alzada.

-Claramente prefieres llevarme tú a la casa de Pamela…- dijo con maldad- ¿No es eso lo que siempre hacen los acosadores? Buscar excusas para tener una oportunidad de ver a su víctima.

Jakob rió ante de dedicarle una mala mirada.

-Yo no acoso a Pamela Mickaelson, Kat, ella sabe perfectamente que ambos estamos hechos uno por el otro.

-Claaaro- murmuro rodando los ojos- ¿Y te has fijado que le llevas casi seis años?

-Te has tirado chicos mayores seguramente…

-Jake- le reprendió Christian- No le hables así a Kate.

El heredero Klein puso los ojos en blanco, reconociendo que Katherine inmediatamente se convertía en una damisela en apuros si Christian estaba allí siendo capaz de defenderla. Saco las llaves de su Porsche Panamera y las lazo en el aire, atajándolas con precisión.

-¿Dónde está el restante Moore?

-Con Dakota en la sala- contesto Katherine inmediatamente- Al parecer la zorra quería venir para discutir algunos detalles antes de irnos.

-Intenta con referirte a ella de otra forma- Chad ingreso a la habitación y clavo los ojos en Jakob- ¿Qué haces en el cuarto de mi hermana?

-Tranquilo, pequeño saltamontes, venía a buscar a Christian y lo encontré aquí- contesto burlonamente caminando en línea recta hacía la puerta. Quizá temerle un poco al mal carácter de un adolescente siendo ya un hombre de vida no era precisamente algo digno, pero a pesar de la diferencia, Chad era un chico enorme y fácilmente podía noquear a alguien cuando se molestaba teniendo a su adorada melliza en medio.

Katherine fue toda sonrisas hacía él.

-Hermanito… ¿A dónde has mandado a esa idiota?

Chad dulcifico la expresión al verle, pese a que le habían molestado sus palabras.

-Teníamos que arreglar como ir a la fiesta- contesto sistemáticamente- Después de todo somos los reyes del EHS y es conveniente que lleguemos juntos a la primera fiesta del año.

-¿Estás diciéndome que le has dado mi puesto del auto a ella?

Christian se mordió el labio para no decir que hace segundos ella había estado rogándole que le llevase él mismo a la casa de los Mickaelson, sin embargo opto por interponerse entre sus hermanos menores, sabiendo lo ruda que podía llegara a ponerse Katherine cuando entraba en su etapa caprichosa.

-Jake y yo estábamos por hacía allí de todos modos, Kate, nos honrarías con tu compañía en el auto.

-Sí, bebé, ven con nosotros.

Katherine le lanzo una mirada mordaz a su mellizo antes de mirar al par de mejores amigos.

-Quiero que sepas que tú novia me las pagara por esto.

-Kate no te lo tomes personal… Es la imagen que tenemos que dar. Ya hemos discutido millones de veces esto.

-Me gustaba más cuando tú imagen estaba ligada a la Daniels.

Los ojos de Chad relampaguearon y salió de la habitación dando zancadas. Por muchos que aquellas palabras habían podido llegar a dolerle, Kate era su hermanita y prefería mil veces huir de la situación a decirle algo que la lastimase.

Christian miro a su hermana con una ceja alzada y esta se hundió de hombros antes de retocarse el cabello en el enorme espejo que casi abarcaba toda la pared de su cuarto.

 

 

Aubree cambio de página a su libro cuando Sirius irrumpió en la biblioteca.

-Es hora- dijo antes de caminar directamente hacía ella y arrancarle el libro de las manos, lazándolo al otro lado de la habitación. La castaña salto como si tuviera un resorte en el trasero y él aprovecho la oportunidad para tomarle de las piernas y cargarla sobre su hombro como si fuera un liviano saco de harina.

-¿Pero qué crees que estás haciendo?- espeto cuando su butaca comenzó a alejarse y el mundo daba un violento giro de trescientos sesenta grados- Acabamos de cenar, Black, bájame ahora si no quieres que arruine tus botas.

Sin embargo Sirius siguió atravesando pasillos hasta llegar a la sala.

-¿Qué estás haciendo?- se alarmo Remus acortando la distancia de donde estaba hasta donde ellos habían aparecido con unas largas zancadas.

Sirius aprovecho la presencia de su mejor amigo para bajar a Aubree y esta choco contra el pecho de Remus al volver a sentirse sobre sus pies.

-Son las diez, llegaremos tarde- contesto James apareciendo en la sala con el cabello goteándole sobre la frente.

-¿De qué estás hablando? Ustedes me dijeron que ella había aceptado.

Aubree se percato en ese momento que hasta Peter, quien había aparecido detrás de James, estaba vestido como si fuera a salir a algún lado.

-Oh, no, ya hemos hablado de esto- se negó la castaña retrocediendo, chocando  contra la pared esta vez- No voy a ir a la fiesta, ¿acaso es tan difícil de entender?

-Entonces insinúas que debemos ir solos- murmuro James con malicia y agito la varita mágica como si estuviera conjurando algo- Con esto y todas esas personas allá afuera que perfectamente pueden reconocer lo que verdaderamente somos.

Aubree por primera vez en todo ese tiempo sintió ganas originales de estrangular a James Potter.

-Bien- sentencio- Iremos… Solo denme unos segundos…- se detuvo al sentir que el timbre estaba sonando. Alzo una ceja, pensando, llegando a la conclusión de que con ninguna de sus amigas había acordado ir juntas, porque perfectamente ellas sabían su repulsión hacía las fiestas- ¿Qué hicieron?- pregunto mientras comenzaba a recorrer el tramo del vestíbulo rápidamente.

Lily, Ashley y Angie le sonrieron desde el otro lado de la puerta.

-El portero nos ha dejado pasar- murmuro la rubia de ellas- Aunque tuvimos que mostrarle nuestro carnet del EHS. Espero que no sea una molestia.

-Oh, claro que no- negó rápidamente Aubree haciéndose hacia atrás. Clavo sus ojos en Ashley- ¿Qué estás haciendo aquí?

-Me enviaste un texto- dijo alzando su celular- Me escribiste que si no venía te ahogarías en la soledad de la noche mientras tus amigas y el mundo entero disfrutaban a costa de tus soledad.

Aubree sintió como una fuerza imaginaria tiraba ahora de sus mejillas para seguir sonriendo, porque verdaderamente lo único que quería hacer era gritarles a los merodeadores por haber tocado su Iphone y utilizarlo en algo tan idiota como eso.

James y Sirius chocaron las manos.

-Uh, ya sabes, si no usaba un poco de melodrama estaba segura de que no ibas a venir- contesto.

-Tuve que pasarlas a buscar a ambas- dijo Lily, quien de ellas, era un poco más desenvuelta- Y estuve una hora intentando convencer a Angie de que estaba bien venir aquí.

Remus miro los movimientos de la rubia y supo enseguida que verdaderamente aún seguí considerando que su presencia no era la mejor resolución. Había aprendido a ver detalles en las personas hace mucho tiempo.

-Estará Dakota y verdaderamente, no quiero tener que pasar por lo de esta semana nuevamente- comento Angie suspirando- Ya es demasiado malo que haya intentando lanzarse sobre mí en cada momento que tuvo oportunidad.

-Pero Damien estuvo ahí para ayudarte- le codeo Lily y el rostro de la rubia enrojeció enseguida. Solo sus amigas conocían que aquel chico le robaba suspiros, pero Angie era consciente que un milagro debía suceder para que el mejor amigo de Dakota Johansen se fijara en una chica como ella.

-Solo lo hizo porque Zoey estaba a punto de dejar en ridículo a su mejor amiga- contesto suavemente antes de mirar a Aubree- ¿Acaso vas a ir sport?

La castaña se miro a sí misma y reconoció que no estaba en su mejor apariencia. Llevaba una camiseta que había sido en un pasado de Chad y unos short cortos totalmente desgastados que eran de deporte.

Sonrío con ganas y se deshizo la coleta que llevaba en la cabeza.

-Denme unos minutos y estaré pronta.

-¡Hemos esperado demasiado tiempo!- grito Sirius mientras ella subía las escaleras.

Volvió diez minutos después luciendo un conjunto típico de ella, pero que destacaba de su elección diaria de ropa notablemente.

Los Merodeadores hablaban animadamente con Lily y Angie, mientras que Ashley había preferido esperar junto a la puerta.

Aubree se acerco directamente hacía ella.

-Está noche… Si no quieres ir sabes que puedes quedarte aquí y yo vendré para ver unas películas juntas en media hora- determino mirándole directamente a los ojos.

Ashley se reincorporo y se quito la chaqueta que había llevado.

-Solamente déjame pasar la noche aquí luego, creo poder unirme a la vida de las personas normales una vez en mi vida.

Aubree sonrío.

-Nadie te molestara, eso tenlo por seguro, Ash- determino sujetándole suavemente del brazo- Nadie se acercara a ti si no lo quieres. Siempre podrás recurrir a mí o a algunas de las chicas si precisas ayuda.

-No es necesario que te preocupes por mí, Bree, recuerda que vivo diariamente en la residencia Cenna.

-Precisamente por eso quiero que estés segura de que nada va a pasarte- se acerco un poco y susurro- Declan posiblemente este con alguna chica en tus narices.

Los ojos de Ashley emitieron una desolada luz y segundos después sonrío tenuemente.

-Ya me he acostumbrado a verle haciendo esa clase de cosas, ten fe en mí Bree. Será la mejor noche para ambas.

Sirius poso un brazo sobre los hombros de Aubree y le sonrío a Ashley.

-¿Listas?

Llegar a la casa de Pam desde lo de Aubree resultaba más sencillo que para cualquier persona en California porque prácticamente eran vecinas. En el country solo había una enorme calle principal y las casas rodeaban la acera como si fuera una enorme U. La casa de Geena, que daba hacía la playa, quizá para la más lejana para todas, pero desde lo de los Jules, solo tuvieron que caminar cinco minutos antes de llegar directamente a la entrada de la casa Mickaelson.

Un enorme grupo de autos, que hicieron perder el aliento a Angie, se agrupaban en la entrada y en la calle, haciendo notoria la presentación de varios estudiantes.

Aubree miro a James y a Sirius, quienes en ese momento estaban escalando un puesto más en su inevitable futura popularidad y le sonrío cuando ambos lo hicieron.

-Hay que idear un plan- dijo entonces Peter- Tenemos que tener una hora máxima o algo por el estilo.

-Yo me tengo que quedar hasta el final para ver con Pamela los daños de la casa, pero ustedes definitivamente volverán a casa enseguida salga el sol- contesto Aubree.

Estratégicamente habían dejado que Lily, Ashley y Angie fueran delante de la fila para poder hablar tranquilos.

-¿Al amanecer?- hizo un puchero James- Oh, vamos, Bree, a esa hora la fiesta comienza a animarse.

-No James- negó- Será lo mejor. Además, quedarse hasta el final solo implica que son los rezagados, que no consiguieron con quien irse… Lo que me recuerda, ustedes no llevaran a nadie a casa.

Sirius puso los ojos en blanco.

-Sabemos lo que son los condones, Aubree, no dejaremos a ninguna chica embarazada de un hijo de dos épocas diferentes.

-Si pretendes que me ría, no lo estás logrando- le ladro- Estoy hablando enserio. Pueden enrollarse, montarse una fiesta en un rincón de la cama de Pam, pero no quiero a ninguna chica en casa… Mucho menos irse a algún lado y si ese llega a ser el caso… Al menos mándenme un texto.

-Ellos no irán a ningún lado- determino Remus- Sabrán comportarse.

-Oh vaya fiesta de mierda.

El rugido de un auto les hizo mirar hacia atrás, quedándose en un lado de la calle mientras un Chevrolet Corvette pasaba junto a ellos.

-¡Hey, Lily!- Clark saco la cabeza por la ventana y freno enseguida cuando noto la presencia de la castaña. La chica se detuvo y ladeo la cabeza, mirándolo- No sabía que ibas a venir.

-Fue algo de último momento.

-¿Tienes quien te lleve? Porque puedo acercarte a tú casa cuando quieras.

Lily frunció el ceño y Ashley puso los ojos en blanco murmurando algo como mal paso, galán.

-¿Acaso pretendes que piense ya en irme cuando apenas he llegado, Stevenson? Además perfectamente puedo irme en mi Jeep cuando yo lo desee, no preciso depender de nadie.

-¡Oh! Ella sí que ha puesto tú culo en su lugar- Damien apareció caminando con un vaso rojo en la mano y burlándose claramente de uno de sus mejores amigos.

Joshua Brown, quien para los merodeadores era el calco de su hermano el profesor David, le golpeo en la cabeza y saludo al grupo de tres chicas con un movimiento de cabeza.

-Buenas noches.

-Hola Josh- saludaron dos de ellas y Ashley tiro del brazo de Angie enseguida.

-Esperen…- Damien troto junto al auto de Clark y alzo la mano libre de vaso hacía el par de chicas- Deja el auto en la siguiente parada, allí recién encontrarás lugar- se giro hacía las chicas- En cambio ustedes… Vaya, sí que es una sorpresa verles aquí esta noche.

-Tenemos el mismo derecho que cualquier otra persona…

-Lo sé- le corto Damien a Angie y se acerco peligrosamente a ella- Estás muy hermosa esta noche, Annie.

El rubor se expandió rápidamente por las mejillas de la rubia.

-Gracias- dijo antes de seguir caminando.

En ese momento los merodeadores pasaron junto a él.

-Si vas a jugar con ella ten cuidado, Damien- le susurro James- Esa chica es importante para nuestra Aubree, si algo le sucede, te golpearemos.

El castaño les sonrío.

-Angie no es la clase de chica con la que una persona juega- dijo sonriendo.

-Eres el mejor amigo de Dakota Johansen- espeto Aubree, que había quedado absorta al escuchar el nuestra Aubree de James- Es la clase de manzana que pudre todo el costal.

Damien entendió perfectamente la metáfora.

-Yo no soy como Dakota.

 

 

En la entrada, Pamela miraba expectante a cada uno de los invitados.

-Parece que estuviera esperando a alguien, Pam- dijo Geena sonriéndole con cariño.

La morena rió y se giro hacía ella.

-¿Es que jamás se te puede ocultar algo a ti?

-No- negó divertida y dejo que ella le pasara un brazo por los hombros.

En todos caos siempre existía cierto equilibrio, esa era la original razón para que Geena estuviera en la fiesta cuando en verdad no era la clase de chica que solía ir a una.

Un par de autos se estaciono ante ellas y antes de que pudieran reconocer el Audi 2014, Declan ya estaba bajándose del Bugatti de Mark con el ceño fruncido.

-¿Qué diablos haces aquí, hermana?- siseo el mayor de los Wells creando una notoria diferencia entre el par de hermanos.

Geena le miro sonriendo.

-Es la casa de Pamela, Dec, era obvio que tenía que venir.

-No tienes que ir a ninguna fiesta si tú no quieres. Vamos, te llevare a casa.

-Creo que ella sinceramente quiere quedarse- gruño Pamela golpeando la mano con la que él pretendía tomar la de Geena.

Declan le fulmino con la mirada.

-No te metas en mis asuntos, Mickaelson.

-Tranquilo, man, creo que ambos pueden llegar a una resolución sin que tengas que montar una escenita de entrada- Ryan le paso un brazo por los hombros y lo hizo retroceder- Ella se manejara por aquí con Zoey, no hay nada de lo que preocuparse.

-Hay… chicos… Ryan- siseo mirando al rubio con una ceja alzada- Chicos que han ingerido alcohol y que seguramente hayan fumando algo antes de siquiera poner un pie en la fiesta. No voy a exponer a mi hermanita a eso.

-Creo que ya tiene la edad suficiente como para saberlo que le conviene- Dakota había dejado atrás a Chad, quien en ese momento hablaba de alguna cosa con sus dos hermanos unos metros más allá.

Declan le miro sobre el hombro.

-Vete a la mierda con la edad. Ella es mi hermana.

-¿Acaso le has preguntado lo que ella quiere?- pregunto Mark acercándose.

Declan miro fugazmente los ojos de Geena antes de sentir que se estaba ablandando con la situación. Había un original motivo por el que no había querido preguntarlo y era porque sabía perfectamente la respuesta y él no podría simplemente obligar a su hermana a irse si realmente quería estar allí. Esa era la clase de voluntad que Geen tenía sobre Declan. Era su pequeña, jamás iría en contra de su voluntad.

Armándose de fuerza, y sintiendo la inminente patada que Pamela le iba a lanzar en cuestión de segundos, Declan miro a su hermana.

-¿Qué quieres hacer, Geen?

-Yo, verdaderamente, quisiera quedarme, Dec. Pero si es algo que verdaderamente te moleste, yo puedo irme.

Y ya estaba, ella había dicho un par de palabras para convertir al rudo y malo Declan Wells en una gelatina.

-No, amor, quédate. Pero por favor cuídate y tenme en marcado rápido, yo correré hasta a ti desde el fin del mundo si es necesario, ¿lo sabes?- pregunto acomodando detrás de su oreja un mechón de cabello castaño de la misma tonalidad que el suyo.

Geena emitió una risita que le volvió a derretir la corteza que tenía a su alrededor.

-Lo sé, Dec.

-Te ves linda cariño.

-Oh, claro que se ve linda para ti- dijo Dakota sonriendo con arrogancia- Seguramente tú mismo has comprado ese vestido. Es lo suficientemente largo y cubre las zonas peligrosas.

-Que tú te vistas como una puta barata no quiere decir que las demás también lo hagan- tercio Pamela- Geen tiene clase y es una dama. Tendrías mucho que aprender sobre ella.

Dakota se mordió la lengua y no contesto su mordaz Pero si Geena Wells podría ser perfectamente una buena puta si quisiera porque sabía que si decía aquella, Declan sería muy capaz de olvidar que ella era una chica. Nada lo detenía cuando se trataba de defender a su hermana.

Finalmente Chad se acerco hasta ellos, del brazo de Katherine, y Evan junto con Michael hicieron acto de aparición.

-Seguramente no precisamos decirte nuestro nombre o mostrarte nuestro carnet del EHS- dijo el rubio sonriéndole con puro encanto a la morena.

Pamela ojeo la lista.

-Sí, aquí están- dijo sonriendo- El rey idiota con sus pupilos a la idiotez. Y Evan Ryder.

El azabache sonrío.

-Sí, esos somos- dijo antes de detenerse, al escuchar una voz chillando.

Sebastian bájame ahora!- Aubree se movió sobre el hombro de él intentando zafarse de su agarre- ¿Qué? ¿Acaso se te ha dado una costumbre cargarme como si fueras un cavernícola?

-No quiero meterme entre tus piernas.

-¡Eres desagradable!

-Estamos asegurándonos de que no escaparas enseguida tengas oportunidad- dijo James hundiéndose de hombros.

-¡No tenías que mandar a Sirius que me cargue!- grito, colérica- ¡Mis malditos pies andan a la perfección!

-Cuando crucemos el umbral te bajare, nena chillona.

Cuando crucemos…!- Aubree se cubrió el rostro con ambas manos- ¿Pero quién te piensas que eres?

-Supuestamente… Sebastian Black.

-Bájame ahora.

-No te preocupes, nadie se está fijando en nosotros.

-¿¡Consideras que me importa lo que los demás piensen de mí!?

-Consideramos que la respuesta es negativa- Shaw Meester contesto, mientras se acercaba caminando hacia ellos con Adela.

Sirius le fulmino con la mirada y la chica le sonrío.

-Buenas noches Black.

-Apártate, Davenport, ¿acaso no ves que si sigues interponiéndose tendré que tocarle el culo a Aubree para romper la tensión?

-¡Aleja tus manos de mí!

Pamela, que se había quedado sonriendo en dirección hacia Evan con una sonrisa triunfante, se aparto de los populares y camino en línea recta hacía ellos.

-Bájala Sebastian, te aseguro que ella no huira ahora que le he visto.

Sirius rió y dejo en el suelo a la castaña, luego se oculto detrás de Remus.

-Prefiero  prevenir antes que lamentar.

-Sé cuál es tu cuarto.

-¿Sabes que eso ha sonado con doble intención?

-¡Voy a matarte!

-Me alegra saber que ustedes han convencido a Aubree de venir por primera vez a una de estas fiestas- Chad se coloco delante de los merodeadores con una sonrisa tirante. En sus ojos se notaba que de cierta forma aquel acto había lastimado su orgullo- Es algo persistente cuando quiere.

-Nadie me convenció para venir- espeto ella, ya molesta y feliz de encontrar a alguien en quien volcar su frustración- Soy lo bastante grande para poder mover mis pies a donde yo quiera- y diciendo esto tomo del brazo a Pamela y comenzó a dar zancadas hacía dentro de la casa- ¿Convivir todos los grupos fuera del EHS? El idiota que ideo esto verdaderamente sufría de algún problema mental.

-Te recuerdo que estás fiestas se hicieron en nuestra época, Bree- la castaña giro, encontrándose cara a cara con Jakob y Christian. Una sonrisa apareció en su rostro- Vaya, la niña nos recuerda.

-Claro que os recuerdo- dijo deteniéndose, aunque sin soltar el brazo de su mejor amiga- El correcto Moore y el arrogante Klein.

-No, ese es mi padre- dijo el castaño riendo y se acerco a ellas con los brazos abiertos, enredándolos en la más baja de ambas- Hace mucho tiempo que no escuchaba despotricar a ese mal genio.

-Sí, opino lo mismo- dijo Christian besándole la mejilla- Que ya no te lleves bien con mi hermano no quiere decir que tengas que abandonar tus visitas semanales.

-Sería raro cruzarme con Katherine o con Chad, pero puedo ir a la oficina cuando estés libre- dijo sonriéndole.

-Claro- asintió dándole una sonrisa fraternal.

-Mis hermanas están en la parte de arriba- dijo Pamela alzando una ceja.

-Pero yo solo vengo a ver a mi Mickaelson favorita- dijo Jakob esta vez girando a verle a ella- ¿Acaso no me has extrañado un poco?

-No eres mi Klein favorito- espeto frunciendo el ceño- Y quiero que tengas en cuenta que de los tres que conozco, uno de ellos es mi director.

Jake se llevo las manos al pecho.

-Directo a mi corazón.

-Vaya, tienes uno.

Aubree y Christian se miraron, sabiendo que ya aquello era algo típico del par. La atracción que ambos sentían era tan fuerte que incluso se podía ver flotando desde sus lugares. Pamela era la clase de chica que no se dejaba vencer por el placer de caer en los brazos de un playboy y Jakob era un playboy rehabilitado por el amor de una adolescente.

-¡Sirius!- una centella rubia salió corriendo desde dentro de la casa con unos tacones de vértigo y el azabache quito su interés de las palabras de Chad para ver simplemente a Zoey corriendo hacía él- ¡Jimmy!

-Me parece que alguien ya está bastante feliz- dijo Sirius mientras pasaba del chico rubio y caminaba directamente hacía su amiga, atajándola cuando choco contra algo inexistente- Te tengo. ¿Cuánto has tomado?

-Solo siete chupitos- dijo contándolos y sonriendo- ¡Ven! Tienes que probar ese tequila.

-Estás cerca de quebrar- determino Chad mirándole mal.

La chica giro la cabeza en su dirección y se echo a reír.

-Pareces un cachorrito herido, Moore- dijo sonriéndole- ¿Quieres un tequila?

-Deja de tomar, Zoey.

-No me vas a decir lo que puedo hacer- dijo aún divertida- Ahora ya no eres mi novio.

-Vamos adentro a ver ese tequila, cariño- hablo Sirius sabiendo que tener a Zoey borracha delante de Chad no era algo bueno, sobre todo teniendo a Dakota unos metros más allá.

Chad les vio irse y entonces giro nuevamente hacía los tres merodeadores y le frunció el ceño directamente a James.

-Que tu amigo no intente nada con ella, Powell.

-No puedo prometerte nada, no es como si fuera a ponerle una correa y decirle que se quede quieto.

-Te estoy hablando enserio- dijo mirándole mal.

-Y yo también- espeto sonriendo- Moore, ¿no crees que es hora de dejar algunas cosas atrás?

-Zoey y tú se están lastimando mucho haciéndose esta clase de cosas- dijo Remus suavemente.

-¿Acaso no crees que lo sé?- pregunto bajando tres tonos la voz. Giro la cabeza, viendo la puerta por donde sus amigos y Dakota le estaban esperando y suspiro- Pero es que simplemente no puedo dejarla ir.

 

 

Cerca de la dos de la mañana todas las personas habían catalogado aquella fiesta como una de las mejores del aún presente verano.

Aubree rió cuando James, arriba de una de las barras instaladas alrededor de la piscina, se quito la camiseta por la cabeza y la hizo girar sobre su cabeza, provocando que un grupo de chicas gritara enloquecidas.

Ella misma grito haciéndole burla y el azabache le guiño un ojo antes de seguir bailando y volviendo locas a algunas chicas.

-No sabía que ahora tú fuera parte del grupo de fans- dijo una voz en su espalda y Aubree se tenso, girando sobre sus talones para ver a Evan.

Llevaba el cabello negro de punta y un vaso de agua en la mano.

-Él es solamente un amigo.

Evan alzo la cabeza y vio a James, examinándolo, antes de devolver su atención hacia ella.

-Powell no parece la clase de chicos que se hacen amigos de una chica.

Aubree frunció el ceño. Bueno, James era un merodeador y a ese paso de la vida ya casi todas las personas sabían qué clase de persona era el padre de Harry Potter, sin embargo él jamás había intentado acercarse a ella o verle de una forma que le pusiera los pelos de punta.

Aquel comentario había llegado a ofenderle.

-¿Y tú qué clase de chico eres, Ryder?- espeto- ¿De la que se acuesta con una chica y al otro día no recuerda su nombre?

El azabache enseguida tomo violentamente color en sus mejillas y le fulmino con la mirada.

-No soy como mis amigos, creí que a este punto del partido ya lo sabrías.

Aubree sintió ahogarse.

-Entonces no hables de James como si lo conocieras- siseo girando para no verle más. Su corazón martillaba dentro de su pecho y estaba teniendo muchos problemas con respirar regularmente.

Evan sonrió.

-Estaba extrañando tu actitud de mierda, Bree, pensé que realmente te habíamos perdido después de lo de Arthur.

Ella giro para volverlo a enfrentar, pero él ya se había ido.

-¿Todo bien?- Zoey se materializo junto a ella con Sirius y Peter detrás.

-Claro- murmuro sonriéndole- ¿Qué es lo que llevas ahí, Peter?- pregunto mirando al castaño.

-Tequila- murmuro con la voz pastosa.

James salto de la barra, cayendo junto a Sirius y ambos se largaron a reír.

-Sigo siendo bueno con los reflejos- dijo sonriendo- Eso significa que debemos tomar un poco de eso.

-Dame cinco chupitos- dijo Zoey al que atendía en aquella barra y el hombre enseguida tuvo los vasos para ella- Gracias guapo.

Peter roció tequila sobre los vasos y Aubree palideció.

-¿Y el limón?- pregunto mirando hacía la barra mientras que James repartía los vasos esperando no volcar nada- ¿Y la sal?

-Hazte hombre, Jules- murmuro Zoey con la voz pastosa y le tendió un chupito- No creas que no te he visto con un vaso de coca cola sin ron por ahí.

-Sabes que esto no es lo mío.

-¿Qué cosa mala puede pasar?- pregunto Sirius- Pamela claramente ha dicho que podemos quedarnos aquí si estábamos muy borrachos para volver.

Aubree no quiso enumerar las millones de cosas que podían resultar mal si de repente todos comenzaban a caer borrachos, porque para empezar ninguno de ellos tendría que estar tomando aún.

Tomo el pequeño vaso con la mano dura y miro a los ojos azules de Zoey.

-Después no me digas que no lo intente- jadeo y todos rieron.

Diez minutos después, con tres shots encima, Aubree ya sentía la lengua pesada mientras que Sirius y Zoey bailaban junto a la piscina llamando la atención de varias personas.

-Ellos perfectamente podrían terminar la noche juntos…- siseo Peter, recostado contra la barra.

James le miro y se largo a reír. Aubree envidio su aparente resistencia al alcohol.

-No son para nada compatibles.

-Como si eso le hubiese impedido a Sirius enrollarse con alguna chica en algún momento antes.

-Ten cuidado con los nombres, Peter- siseo James- Él es Sebastian ahora.

Aubree iba a hacer un comentario relacionado con el tema cuando una voz por alto parlante le cortó la voz.

-¡Buenas noches!- Rebecca estaba parada sobre un escenario que Aubree no recordaba haber visto anteriormente. Aunque en ese momento no estaba segura de recordar en donde vivía- Espero que la estén pasando bien… Ha llegado el momento que ustedes siempre esperan en las fiestas de inicio de curso- James y Peter miraron a Aubree, pero esta solamente les sonrío- ¡El momento donde invitamos a subir al escenario a nuestro trío de oro!

-¿Trío de oro?- pregunto Remus acercándose a donde Aubree y los dos merodeadores estaban- ¿De qué va eso?

-Ya lo verás- siseo la castaña sonriendo.

Pamela apareció siendo arrastrada por Gabriella y Michelle mientras que Bridget subía por el lado opuesto del escenario del brazo de Zoey.

Sirius apareció caminando hacía ellos segundos después.

-¿Ellas van a…?

-Cantar- termino la frase Aubree cuando ya todo el mundo había comenzado a gritar en sus lugares.

Las luces se apagaron, Rebecca fue ayudada por Jason a bajar del escenario y la música comenzó a sonar.

 

Zoey: Baby can't you see 
I'm calling 
A guy like you should wear a warning 
It's dangerous 
I'm falling 

 

Katherine golpeo a Chad ya que este había quedado repentinamente tildado.

 

Bridget: There's no escape 
I can't wait 
I need a hit 
Baby give me it 
You're dangerous 
I'm loving it
 

 

-¡Eso es B!- grito Clark y Joshua le fulmino con la mirada.

 

B, P, Z: Too high, can't come down 
Losing my head 
Spinning 'round and 'round 
Do you feel me now
 

 

With a taste of your lips 
I'm on a ride 
You're toxic, I'm slipping under 
Tasting the poison paradise 
I'm addicted to you 
Don't you know that you're toxic 
And I love what you do 
Don't you know that you're toxic 

 

Los ojos de Zoey y los de Chad entraron en contacto de una forma inflamable.

Pamela le sonrío a Jakob cuando lo encontró merodeando cerca de la puerta.

 

Pamela: It's getting late to give you up 
I took a sip 
From my devil cup 
Slowly taking over me 

 

Jakob sonrió también.

 

B, P, Z: Too high, can't come down 
It's in the air 
And it's all around 
Can you feel me now?
 

 

With a taste of your lips 
I'm on a ride 
You're toxic, I'm slipping under 
Tasting the poison paradise 
I'm addicted to you 
Don't you know that you're toxic 
And I love what you do 
Don't you know that you're toxic

 

Bridget: Don't you know that you're toxic

 

B, P, Z:With a taste of your lips 
I'm on a ride 
You're toxic, I'm slipping under 
Tasting the poison paradise 
I'm addicted to you 
Don't you know that you're toxic 

With a taste of your lips 
I'm on a ride 
You're toxic,

 

(Pamela:)I'm slipping under 

Tasting the poison paradise 
I'm addicted to you 
Don't you know that you're toxic 
And I love what you do 
Don't you know that you're toxic

 

Intoxicate me now 

With your loving now 
I think I'm ready now 

 

(Zoey): I think I'm ready now 


Intoxicate me now 
With your loving now 
I think I'm ready now

 

Todos gritaron y se abalanzaron sobre el escenario mientras las tres chicas simplemente reían y se abrazaban unas a otras.

-No sabía que ellas eran capaces de cantar- dijo Remus sonriendo.

-Lo podrán ver muy a menudo desde ahora en adelante- dijo Aubree sonriendo- Siempre son llamadas para hacer cosas como estás.

 

 

Zoey se hizo a un lado del tumulto de personas que le azotaron enseguida puso un pie en suelo con una sonrisa coqueta y pasos rápidos. Haber estado nuevamente sobre el escenario le había provocado perder todo rastro de alcohol de su cuerpo, sin embargo había visto a Charlotte tirada en el suelo unos metros más allá del escenario y sabía que la mejor opción era que tomase agua.

Por ese motivo es que había ingresado a la casa.

-¡Zoey!- escucho que le llamaban y su corazón dio un brinco doloroso.

-¿Qué quieres Chad?- ella giro sobre sus talones para enfrentarlo y enseguida noto que el rubio había acortado la distancia entre ellos demasiado rápido. Su respiración se acelero- Aléjate…

-Sigue sucediendo lo mismo…- su voz sonaba aún más agitada que la de ella. Chad alzo la cabeza y le miro directamente a los ojos de Zoey mientras se mordía el labio- La chispa. El ardor. Puedo verlo en tus ojos…

-No- negó torpemente sin poder ser capaz de parpadear. Choco contra la pared. No recordaba en qué momento había comenzando a retroceder. El rubio sonrío y se acerco a ella, colocando las manos en sus estrechas caderas- Chad, estás borracho…

-Sabes que no bebo- susurro mientras le miraba directamente a los ojos- Soy el capitán del equipo de futbol. Debo dar el ejemplo.

-Estás demasiado cerca- susurro sintiendo como su cuerpo se apegaba al de él y ambos comenzaban a reaccionar.

-Lo sé- jadeo- Estás hermosa.

-Chad…

En el pasillo que separaba la cocina del patio trasero, estaba el dormitorio de la empleada de aquella casa. El fin de semana tenía libre, por lo que la habitación estaba sola.

Ambos fueron conscientes de eso en el mismo segundo.

Chad no demoro un segundo más y subió una mano por el costado de Zoey para sujetarle la nuca y acercarle a él. Sus labios chocaron y sus lenguas se encontraron por primera vez en mucho tiempo, sin embargo aquellos meses parecían haber sido solamente unos segundos.

Él gimió sonoramente cuando ella levanto una pierna enredado su cintura y su mano fue allí enseguida, deseoso de volver a tocar aquella zona-

-Vamos adentro.

-No, Chad…

-Sí- apunto él- Nadie puede ver esa zona de tus piernas. Solamente yo. Tú eres mía, ¿lo recuerdas?- dijo mirándole intensamente a los ojos. Verde contra azul.

Zoey salto hacía él, enredando sus extremidades en el cuerpo musculoso del mediano de los Moore y sonrío cuando él aspiro en su cuello.

-Vainilla- dijo ella apartándose para mirarlo- Sigue siendo el mismo.

 

 

-¿Quieres una cerveza?- Angie se horrorizo. Aquel chico parecía sumamente borracho y era del doble del tamaño de ella. Ashley y Lily habían desaparecido solo unos cinco segundos. Allí no estaban ni Lydia y mucho menos Candice como para salvarle.

-No… Gracias…

-¡Oh, vamos! No seas aburrida.

-Ella claramente ha dicho que no- dijo Damien dejando una mano sobre la cintura de Angie y mirando a aquel chico con el ceño fruncido.

-Oh, lo siento, Dam, no sabía que Fahey era tú chica.

-Yo no soy la chica de él…

-Piérdete Bruce- espeto Damien y acerco a Angie aún más.

El chico, Bruce, se alejo de ellos dando tumbos.

-¿Por qué le hiciste entender que estábamos juntos, Henderson? Los rumores se van a expandir y…

-No tienen que importarte los rumores, Annie.

Ella le miro seriamente unos segundos antes de apartarse.

-Muchas gracias por ayudarme con ese chico, pero verdaderamente no era necesario.

-Bruce es un tipo pesado y rudo con las chicas en las que pone el ojo, Annie, yo no iba a permitir que un chico como él quisiera tocarte.

Angie le miro absorta. Aquel estaba lejos de ser el chico que siempre veía en los pasillos del colegio, era una versión que sin dudarlo le volvía loca aún más de lo que ya estaba por él.

-Ya te he dicho muchas gracias…- susurro- Puedes dejarme.

-Sabes que alejándome solamente me acercas más a ti- susurro, alejándola del clima de fiesta. El patio trasero de la casa Mickaelson tenía una enorme extensión de terreno donde la fiesta aún no había llegado. Angie noto que varias parejas habían girado por allí y sus mejillas se tiñeron de rosa- ¿Por qué te empeñas en alejarme?

-Somos de mundos diferentes y recientemente tú mundo se ha empeñado en arruinar el mío.

-Uh, me pone como una moto cuando hablas de esa forma tan categórica.

-Henderson…

Damien atrapo su rostro con ambas manos y le acerco, haciendo trastabillar y ponerse de puntitas de pie debido a su diferencia de altura.

-Admiro que seas tan dura por dentro y tan frágil por fuera. Sueño con tu cabello y tus ojos. Tus manos son mi deseo. Y tus labios…- susurro acercándose él hacía ella- Dios, tus labios, Annie.

Angie sintió que las piernas le iban a fallar en cualquier momento. Damien había sido desde el primer momento su príncipe ideal, pero era consciente, dolorosamente siempre lo había sido, que ellos estaban a años luz de poder ser algo.

Al parecer la distancia se había prontamente acortado.

-Pero Dakota…

-Ella no es mi dueña, Annie- susurro- Por favor deja de poner peros porque verdaderamente no quiero besarte a la fuerza.

Angie jadeo y Damien aprovecho el momento para unir sus labios.

Fue el primer beso para ella y uno más para él, sin embargo ambos supieron que estaban destinados a besar solamente ese par de labios.

Angie patino. El pasto mojado por la lluvia que había caído diez minutos antes de las dos y sus zapatillas no hacían una buena combinación. Damien los dejo ir y apoyo las manos en ambos lados del cuerpo de ella antes de seguirla besando.

La rubia tembló con el cambio de temperatura y Damien se aparto.

-Lo siento…- susurro Angie llevándose las manos a la boca y mirándole con las mejillas encendidas- No soy buena en esto.

-Estás preciosa con el cabello así- gimió besándole la punta de la nariz- ¿Tienes frío? Porque podemos volver…

Angie sintió que su cuerpo se tensaba. Volver significaba romper el efecto.

Armándose de valor, tomo de la cadena que colgaba del cuello de Damien y se impulso para unir sus labios con ímpetu.

Él olvido todo por completo.

 

 

Sirius choco contra el cuerpo de Ashley y esta alzo la cabeza para mirarlo.

-Tiene una original cara de estar pasándola mal, Cenna- dijo riéndose de ella y al ver que la castaña intentaba moverse de lugar, le sujeto del brazo- Oye, espera, yo no quise molestarte.

-Está bien- murmuro- Solo suéltame, Black.

-¿Estarás bien?- pregunto ladeando la cabeza. Peter había estado vomitando unos minutos atrás y gracias a eso el poco efecto del alcohol que le quedaba en el cuerpo había desaparecido al no encontrar a Remus por ningún lado.

Ella le miro.

-Solo déjame ir.

Sirius alzo la cabeza y miro hacia atrás, donde ella seguramente había estado mirando.

Declan Wells se estaba armando un verdadero espectáculo con Arlyne. Ambos se estaban liando de una cruda manera en un rincón, pero a la vista de todo el mundo. Había mucha mano y aún más lengua, pero era notorio que ambos ya habían pasado cierta etapa que iba antes de tanto melosismo.

-Ningún chico como él merece ser visto así por una chica como tú.

Ashley alzo la cabeza con los ojos cristalizados y dejo escapar un suspiro.

-Tú no comprendes… Ni siquiera me conoces.

-Puedo conocerte si me lo permites- dijo estirando la mano hacía ella. La música había pasado a ser una pieza lenta, de una canción de amor y ella le miro con pánico- Baila conmigo.

-Yo… No puedo.

-Él está viendo hacía aquí en este momento, Ashley- la castaña intento desviar la cabeza hacía aquel rincón- No, mala idea. Él no puede darse cuenta que tú estás prestándole atención.

-Pero… No comprendo que estás haciendo.

-Esta noche tengo un alma benéfica- dijo recordado cuando había sujetado a Peter frente al inodoro y le había comentado sutilmente a Chad donde se encontraba Zoey- Podemos definirlo de esa manera.

Ashley sonrío. Para ella, Sebastian comenzaba a tener otra cara.

-Gracias…

-Ahora, espero que no me odies después de esto- susurro y le tomo por la cintura, antes de unir sus labios en un casto y corto beso.

Sebastian!- grito ruborizándose.

Sirius se largo a reír.

-Dime Canuto.

 

 

-¡O, John, ven con nosotros!- Austin jalo de la manga de la camiseta de Remus, haciéndolo trastabillar y retroceder hasta donde ellos estaban.

Sophia miro inmediatamente a Rebecca y Jason puso los ojos en blanco.

El merodeador les sonrío a todos.

-¿Qué hacen?- pregunto viendo que un ramo vacío de uvas estaba delante de ellos.

-Jugábamos una competición- dijeron las dos chicas rubias.

-¿De comer uvas?

-Ellas no beben por el deporte- explico Jason, tajante.

-Por lo que siempre buscan algo con lo que divertirse- agrego rápidamente Austin, intentando volver a nivelar el ambiente- ¿Qué hacías tú? Estabas como perdido.

-Estaba buscando a mis amigos, ¿acaso saben donde están?

-Verdaderamente es casi imposible seguirle la pista a alguien aquí- murmuro Becca sonriendo- Tienes que ponerle una correa a tus amigos.

-Lo voy a tener en cuenta para la próxima vez, muchas gracias.

Jason les miro con el ceño fruncido. Rebecca sonreía de una forma que ninguno de ellos había visto hasta el momento y eso comenzaba a molestarle.

La música cambio a su alrededor.

-¿Ya es hora de las lentas?- pregunto Sophia- Dios, que rápido pasa la hora.

-Baila conmigo, cariño- dijo Austin pasándole una mano por la cintura.

-Claro- asintió ella, antes de unir sus labios con un beso.

-Son una excelente pareja- dijo Remus observándoles bailar.

-Se aman- dijo Becca- Están juntos hace mucho tiempo y se siguen viendo igual que el primer día.

Remus le miro.

-¿Me concedes este baile?

Jason ahogo un grito.

Rebecca sonrío.

-Vale.

 

 

-Zoey…- Chad estaba arrodillado sobre la cama, mirando su espalda desnuda y su cascada de cabellos rubios moviéndose con el viento que entraba por la ventana. Hubiera preferido pasar toda la noche desnudo, porque solamente así podía sentir totalmente la piel de ella refregándose contra la de él, pero cuando el cuerpo de Zoey se había mantenido en la punta de la cama estático y en silencio por varios segundos, había adivinado que buscar los bóxer y tener a mano el jeans era la mejor opción- No hagas esto.

-Podemos tomarlo como una verdadera despedida, Chad.

-No. No… No- él se movió rápidamente y rodo sobre la cama hasta quedar en el suelo, delante de ella. Atrapo sus manos con fuerza y entrelazo sus dedos, aferrándolos, demostrando que sus manos estaban hechas una para la otra- Zoey, mírame por favor.

-Yo… Fui la peor persona del mundo… Pero no merecía tanto dolor, Chad. No merecía que me hubieses alejado así de todo porque querías acostarte con Dakota- ella alzo la cabeza y le miro directamente a los ojos. Azul contra verde- Teníamos un futuro armado.

-Aún está ahí, Zoey, solamente déjame estar aquí contigo y ayudarte a encaminarte hacía él nuevamente.

-Fuiste tú el que se salió de camino, no yo- contesto retirando las manos del agarre de él y levantándose.

Chad le miro con impotencia mientras volvía a entrar en la ropa y cuando finalmente se paro frente al espejo, ojeando el enorme chupetón morado que él había dejado allí, reacciono.

-No puedes dejarme de nuevo.

Zoey giro sobre sí misma. Sus ojos estaban rojos y por su rostro ya corrían ríos negros gracias al maquillaje.

-Tú presente es Dakota y el mío es…

-¿Mark?- pregunto apretando los puños a ambos lados de su cuerpo.

-¿Es que acaso no comprendes que me arruínate para otros chicos?- espeto frunciendo el ceño- Me siento incapaz de volver a amar, Chad. Ya no puedo ver a Ryan de la misma manera porque todos ustedes son iguales. Me duele frecuentar los lugares a los que íbamos.

-Yo también estoy destrozado sin ti Zoey.

-No puedes decirme esto…

-No he tocado a Dakota- dijo intentando acercarse rápidamente- No he tenido sexo con ninguna chica desde que me dejaste Zoey. Simplemente yo no puedo estar con una chica que no seas tú. Aún no entiendo que paso la noche en la que me desperté con Shaw y todo el drama que Dakota armo, pero algo me dice que no puedo haber sido cierto. Yo te amaba… Te amo, Zoey.

La rubia se llevo las manos al rostro y ahogo un sollozo mientras se recostaba contra la pared.

-Yo no puedo creerte…- dijo mirándole a los ojos mientras se apretaba el pecho- Hay fotos, Chad. Y tú ahora eres pareja de Dakota y…

-Estoy con ella porque pensé vendrías en algún momento a mí para reclamarme… Pero solamente has sido un tempano conmigo por meses. Bebé, desde que me dejaste simplemente desapareciste y yo ya no puedo soportarlo. No cuando sé que te pasan las mismas cosas que a mí. Zoey, mírame… Te amo, vuelve conmigo.

-No. Cuando te dije que me habías arruinado para cualquier chico también me refería a ti.

-Te daré un bebé, un varón, todos los que tú quieras. Podrás aprender a amar nuevamente gracias a ellos.

Zoey le miro llena de dolor y se aparto de él una vez más.

-Un bebé no es la solución a nuestro problema.

-¿Y cuál si la es?

-El olvido- contesto fríamente antes de girar sobre sus propios talones y salir de la habitación.

Chad no dudo un segundo en terminar de vestirse y salir corriendo detrás de ella.

-¡Zoey!

Ella siguió caminando, ahora que llevaba los tacones colgando de un dedo, y pronto volvieron a estar en el mundo real, donde la fiesta se llevaba a cabo.

-Déjame ir…

-¡NO!- grito desesperado, sujetándole por la muñeca y haciéndole girar para verle nuevamente.

-¡CHAD!- una tercera voz se sumo a ambos y la cabellera rubia de Dakota rápidamente se unió al par que estaba parado junto a la piscina- ¿Qué mierda contigo?- espeto, colérica- Te he estado buscando por todos lados.

-Ahora no Dakota.

Obviamente a la rubia le costó solo unos segundos en entrar en razón. Zoey jamás se quitaba los tacones porque sabía caminar con ellos y Chad, por muy amante de su cuerpo que fuese, nunca andaría sin remera por ahí.

Y estaba el tema de los chupetones…

-¡Tú!- grito Johansen- ¡Eres una maldita perra! ¿¡Cómo te atreves!?

-¡Ten cuidado como le hablas a Zoey, Dakota!

-¿¡Piensas que me importa!? ¡ES UNA MALDITA ZORRA QUE SE MERECE LO PEOR!

-¡Calla de una vez!- Katherine empujo a Dakota dentro de la piscina con un leve estiramiento de brazo. Admiro su obra unos segundos- Eso la callara un segundo. Estoy pronta para irme, Chad.

-Kate…

-No quiero quedarme un segundo más. No me importa si quieres echarte otro polvo con la señorita mordida por un vampiro, quiero irme a casa.

Chad suspiro.

-Vete Chad, sabes que es lo mejor que puede pasar- murmuro Zoey antes de girar y correr hacía los brazos de Bridget, que le esperaba ansiosa desde el primer momento que le había visto salir de la casa.

Detrás de ella, Ryan fulminaba con la mirada a los hermanos Moore.

-¿Estás bien?- preguntaron ambos.

-Solo llévenme a casa.



-Déjala en mi cama- dijo Aubree a Sirius mientras este ingresaba con Ashley en brazos.

-Tendrías que haber estado ahí cuando se durmió, fue épico- susurro mientras dejaba el cuerpo de la castaña tendido sobre la cama.

Nuevamente en la residencia Jules, la calma había vuelto al cuerpo de Aubree. Remus se había encarado de acostar a James y cuidar a Peter.

-Gracias por haber estado ahí  para ella.

-Me la pase bien. Es una buena chica.

-Sí, lo es. Puedo ver que has creado un vínculo con ella.

-Puede ser…

-Black estoy a punto de matarte.

-Confía en mis facultades para hacer amigos, Bree, ella estará segura conmigo protegiéndole.

-¿Ella ha…?

-¿Confesado que le gusta Wells? No, pero supimos llevarlo.

-Solamente yo lo sé, Sirius- dijo mirándole a los ojos- Sería muy bonito que ni siquiera lo comentarás con James. Como ya te he dicho, Ash no es la clase de chica con la que estás acostumbrado a frecuentar. Es un mundo aparte de Zoey o incluso de Pam.

-Me he dado cuenta- comento- Incluso es diferente de vos.

-Lo sé.

-Ten cuidado con Evan.

Ella sonrío.

-No te pongas celoso, Black.

Sirius rio y le beso la frente.

-Gracias por dejarnos compartir estas cosas contigo, Bree. Cuando llegamos, estábamos más perdidos de lo que pudiste haber pensado.

Aubree le miro unos segundos en silencio antes de abrazarlo.

-Podremos estar juntos todo el tiempo que nos sea posible.



Aún no había amanecido cuando Zoey tuvo la necesidad de ir a surfear.

La noche pasaba le había arruinado por completo y un gran nudo estaba instalado en su estomago.

En la playa, no pudo montar una solo ola y repleta de indignación consigo misma, dejo las cosas a un lado, volvió a ponerse el vestido que había llevado y comenzó a caminar.

Chad sí que la había arruinado esa vez. No solamente la situación, porque ella era consciente de que ambos habían querido volver a acostarse, sino todo lo demás.

-¿Por qué te haces esto, Zoey?- Ryan se acerco hasta ella caminando lentamente. Como hermano mayor, sabía reconocer cuando Zoey no estaba en su cuarto y le había seguido hasta allí para ver si estaba todo bien. Le miro suplicante, buscando una buena razón para toda la situación mientras ambos tomaban asiento en la arena- Vales más que Dakota o cualquier otra chica en este mundo. Pero tienes que darte algo de respeto a ti misma.

Zoey escondió la cabeza entre sus manos y su cabello se convirtió en una cortina que cubrió por completo su rostro.

-Aún le amo, Ryan- sollozo- Es el hombre de mi vida y lo amo.

-Lo sé, pequeña- susurro abrazándole contra sí y besándole en el hombro- Siempre has amado al idiota de Chad.

Ambos Daniels se mantuvieron abrazados uno contra el otro hasta que el sol finalmente apareció y comenzó a calentar su piel.

-Hace mucho tiempo que no me abrazabas.

Ryan sonrío. Zoey no era precisamente de las chicas lastimadas que precisaban siempre de un consuelo, ella había aprendido a sanarse por sí misma y de cierta forma él estaba orgullo de ello.

Aunque no quitaba que fuese su hermana menor.

-Podre ser un Lion ahora, Zy, pero tú siempre seguirás siendo mi hermana.



Adelanto capitulo cinco: desde tiempos inmemoriables las personas han anotado sus recuerdos y anécdotas en libretas llamadas diarios para así no olvidarlas y dejarlas atrás como situaciones que carecían de valor sentimental. En el EHS existía cierto diario, llamado "La Lista" donde ciertas cosas eran anotadas para jamás olvidarse... ¿Qué pasara ahora que los merodeadores ingresaron a la lista del EHS?

Nota: Contestare todos los comentarios pendientes mañana apenas pueda volver a conectarme, estoy muerta de sueño en ese momento. Pero muchas gracias por haberse tomado la molestia de hacerlo.


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