Historia al azar: Un verano Familiar
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¡Quiero a los Merodeadores! » Elite High School
¡Quiero a los Merodeadores! (R15)
Por Agus_de_Black
Escrita el Sábado 16 de Noviembre de 2013, 15:41
Actualizada el Miércoles 11 de Enero de 2017, 14:59
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Elite High School

Setiembre 02

 

Despertar temprano después de haber estado acostándose tarde toda una semana, fue un verdadero suplicio para Aubree en aquel momento.

Rodó sobre la cama y apagó el Iphone sabiendo que pronto Sirius comenzaría a ladrar cosas incoherentes mientras se acercaba hasta su dormitorio y que Remus le diría tranquilamente, pero con voz lo suficientemente alta como para ser escuchada, que guardara silencio.

Sí, ya había adaptado su vida a la de ellos.

Miró hacía la ventana y sonrió, Malibu siempre le regalaba ese cielo azul por las mañanas, incluso varias veces en invierno.

En el preciso momento en que estaba saliendo de su baño, envuelta en una toalla, Sirius y James abrieron la puerta de su habitación, dejándola estática en el umbral del baño con la toalla aferrada con ambas manos.

-¿Acaso no saben golpear?- espetó frunciendo el ceño, aunque ya estaba demasiado familiarizada con esa costumbre de los dos azabaches.

-Estaba pensando…- Sirius le miró, deteniéndole por si se le llegaba a ocurrir decir alguna estupidez- En que no es necesario que vayamos al EHS, ¿ok? No somos de esta generación y posiblemente hayan pasado miles de cosas desde la última vez que tocamos un libro de historia.

-Solamente hemos creado celulares e internet gratis, Sirius Black, así que no inventes excusas para no ir al EHS- espetó sarcásticamente, mirándole con una ceja alzada- Nos vamos en media hora.

-Explícame por qué tenemos que levantarnos tan temprano- murmuró James, bastante dormido.

-Palm Springs esta algo lejos, James.

-Vale- asintió antes de bostezar, girar sobre sus talones y salir fuera de la habitación.

Sirius frunció el ceño.

-Estás corrompiendo mis derechos como ser humano y quiero que lo sepas.

Aubree rodó los ojos sabiendo que era lo que él quería.

-¿Quieres que te enseñe a manejar, Black?- preguntó sonriendo- Porque si te comportas prometo hacerlo y prestarte a Minnie.

-¿A Minnie?- espetó, frunciendo el ceño- Es un auto morado. ¿Acaso piensas que soy gay?

-Pues no te comprare un auto… Toma lo que te doy o te quedas sin nada.

Sirius le miró unos segundos con los ojos entrecerrados y luego le sonrío.

-Estás bastante cómoda en toalla estando solamente nosotros dos, Aubree.

-¡Remus!- gritó Aubree apretando la toalla contra su cuerpo- ¡Sirius no quiere dejar vestirme en paz!

El azabache puso los ojos en blanco y salió corriendo de la habitación, dejando sin pruebas a la castaña bajo la amenaza inminente de lo que podía ser el correcto Remus John Lupin.

 

Veinte minutos después Aubree parpadeó como estúpida al ver a los merodeadores entrando a la cocina con el uniforme del colegio puesto, haciendo ver a las prendas de ropa como las más afortunadas del mundo en ese momento.

James llevaba la corbata negra sobre la camisa blanca dentro de unos jeans negros justos y converses rojas. Sirius llevaba la chaqueta gris sobre un conjunto de camisa y pantalón jeans, terminando por unas converses blancas. Remus llevaba la chaqueta gris, con corbata negra sobre una camisa blanca, pantalones grises y zapatos negros. Peter llevaba campera sudadera roja, sobre una camiseta cuello en V blanca, jeans grises y converses rojas.

-Wow, enserio saben hacer bien cualquier cosa- murmuró antes de dejar delante de ellos un plato de tostadas y huevos revueltos- y tú Sirius que no querías vestir esa ropa.

-Calla- espetó frunciendo el ceño- Aún no estoy conforme.

-Eres un quejica, Canuto- murmuró Peter y Aubree le fulmióo con la mirada sin poder evitarlo.

Estaba cerca de pasar dos semanas desde que los chicos estaban allí y sin embargo no podía sentir un lazo afectuoso hacía Peter como le pasaba con James, Sirius y Remus.

Los primeros días si habían sido difíciles, sobre todo cuando Aubree quiso enseñarles a usar un celular y el internet, pero después de que la química de Pamela y Zoey callera sobre ellos, fueron sin dudas los mejores días del verano.

Habían estado recorriendo todos los lados cercanos a la costa de California y James había aprendido a surfear más rápido que cualquier de los otros dos chicos, Remus por su parte había dicho claramente que no iba a subirse a algo como eso.

-Es porque sabe volar en una escoba, ¿sabes? En Hogwarts hacía esas piruetas montado a un palo. Una tabla le da más superficie- había dicho Sirius mirando severamente a Aubree, cuando ella se había reído de él por parecer un niño berrinchudo la quinta vez que cayó de la tabla.

Se habían moldeado rápidamente a la vida de un adolescente californiano rico y con todos los caprichos cumplidos.

James salía a correr todas las mañanas con Pamela para estar en forma, Zoey y Sirius iban a la playa en la tarde para ligar en ligas mayores, Remus y Peter compartían tiempo leyendo o haciendo música con Geena, y eso era algo que Aubree adoraba. Por suerte no se habían cruzado con ninguno de sus queridos vecinos.

El único problema era Lydia, la cual seguía viendo todo demasiado extraño.

Incluso, cuando los papeles de admisión del EHS (los merodeadores habían tenido que hacer un buen truco de magia para que parecieran originales y que al verlos les reconocieran como verdaderos y auténticos chicos EHS) ella les siguió mirando con el ceño fruncido.

Pero así era la chica de ojos celestes.

-No parece que fueras al colegio, Bree- dijo James analizándole con ojo crítico- ¿No quieres ponerte un pantalón?

La castaña puso los ojos en blanco y negó antes de sorber un poco de café.

-Tendremos que hacer una parada antes de ir a EHS- avisó mirándoles por el borde de la taza.

-¿Eh?- preguntó Peter alzando una ceja- No mencionaste nada de eso.

-Acabo de recordarlo- murmuro suspirando- Es una costumbre que tengo hace mucho tiempo así que lo recordé cuando me puse a pensar que todos no vamos a entrar en mi Mini Cooper.

-¿E iremos en helicóptero?- preguntó James esperanzado. Días atrás había estado recorriendo la enorme estancia Jules para no perderse y cuando descubrió aquel paraje con una cruz en medio, pregunto, por lo que Aubree contesto sabiendo que aquello no era buena señal. El señor Jules tenía una gama de helicópteros como regalo de la familia Daniels para no llegar tarde a ningún lado. En aquel momento no había ninguno cerca de la casa, pero James estaba emocionado como si uno fuese a bajar del cielo en cualquier momento.

-No- negó riendo- Pamela me dejó a Patch anoche antes de irse a dormir. Ella tiene las llaves de la casa así que seguramente estaban durmiendo y no la oyeron.

-¿Todas tus amigas pueden entrar a violarnos?- preguntó Sirius alzando una ceja y Remus le golpeó.

-No- negó Aubree riendo- Y deja de decir cosas como esas. Mis amigas no quieren meterse en tus pantalones- agregó rápidamente- Solo Zoey y Pam tienen llave. Geen es muy educada como para querer entrar sin avisar y Lydia jamás viene sino es con Geena o con alguna de las chicas, por lo que tampoco precisa de ella.

-No comprendo cómo son amigas de Lydia- dijo Sirius, quien era ya el líder del movimiento fuera a la cara de culo.- Esa chica es totalmente lo contrario a lo que tú eres, Aubree. Incluso, no entiendo como Zoey es amiga de ella.

-Es que ustedes no han llegado a ver el lado bueno de…

-¿Esa clase de piraña tiene una lado bueno?- preguntó alzando una ceja.

-¡Sirius Black!- gritó Remus a modo de protesta.

-¿Qué?- preguntó mirándole por el rabillo del ojo- Tengo un millón de apodos peores para Vance, así que no presiones.

-De todos modos quiero que te mantengas lejos de ella si verdaderamente no la soportas.

-Lo haré, mamḠno te preocupes- murmuro poniendo los ojos en blanco.

Diez minutos después, todos estaban entrando en Patch.

-No- Aubree detuvo a James, quien como costumbre siempre ocupaba el lugar del acompañante- Ve a atrás con los chicos, hay espacio suficiente para ti en la segunda parte de atrás.

-¿De qué estás hablando? ¡Me toca ir a mí adelante!

-James súbete por favor y haz tus berrinches de niña arriba- contestó Aubree frunciendo el ceño- Dentro de unos minutos comprenderás de que te estoy hablando.

El azabache obligó a Peter ir hacia la parte más trasera de Patch y fue refunfuñando entre Sirius y Remus todo el camino hasta que Aubree se detuvo antes de entrar en la interestatal.

-¿Qué hacemos aquí?- preguntó Peter mirando con interés la nuca de la chica.

Cuando ella fue a contestar, la puerta del acompañante se abrió y una chica castaña entró, sonriéndole a Aubree de esa forma familiar que solo pueden hacer dos grandes amigas. Aunque su sonrisa se borró cuando los merodeadores le quedaron mirando.

-Chicos…- les llamo la atención Aubree- Ella es Ashley Cenna, una de mis otras amigas. Ash, ellos son James, Peter, Sebastian y John.

La chica asintió como saludo y se volteo nuevamente, enfocando su rostro en la carretera. Remus quedó con la mano tendida hacía adelante unos segundos antes de reaccionar.

Por el resto del camino James siguió quejándose, haciendo que Sirius comenzara a quejarse, logrando que Remus se pusiera de mal humor.

Peter fue el único que reaccionó ante la inminente construcción que apareció delante de ellos cuando Aubree estacionó en el aparcamiento del EHS, después de pasar su tarjeta de estudiante al de seguridad que cuidaba por allí.

-¿Comenzaremos hoy con la señora Davies?- pregunto la castaña mirando con una sonrisa de disculpa a Ashley. Ella sabía perfectamente que no le gustaba estar rodeada de personas desconocidas, pero había pensando que si conocía a los merodeadores tal vez aquel miedo se le fuese de encima. Después de todo, los merodeadores no eran como algún chico conocido dentro del EHS. Obviamente se había equivocado cuando Ashley le devolvió un ceño fruncido.

-Tenemos el receso de las dos libre- contestó apoyando la mano en la palanca de abrir de Patch- Creo que ahí empieza nuestro momento de chicas librería.

-¿Tenemos alguna clase juntas este año?- preguntó mirándole con una sonrisa más relajada.

-Creo que sí- contestó antes de bajarse- Ya sabremos.

-¡Hasta luego, Ashley!- dijo Sirius agitando la mano en el rostro de la chica- Ha sido un gusto tener tooooda esta conversación contigo.

Ashley le miro unos segundos con las mejillas sonrojadas antes de cerrar la puerta.

Aubree giro sobre el asiento y le fulminó con la mirada.

-Ni siquiera se te ocurra jugar con ella, Sirius- murmuro- Ash no es una chica que llegue ser muy comunicativa. Me costó tres años que me dijera una frase completa viéndome a los ojos.

-Pudiste decirnos eso de señorita muda.

-No le pongas apodos- espetó frunciendo el ceño antes de bajar de Patch siendo seguida por los merodeadores- Recuerda que no todos aquí llevan tu precioso buen humor como algo positivo.

-Oh, Merlín, Bree, soy de lo más perfecto que hay en este colegio, todos van a amarme. Sobre todo las chicas.

-Sí… Llevas mucho tiempo con Zoey- murmuro antes de sacar su mochila del jeep y así comenzar a caminar hacía la entrada principal del colegio.

La entrada del EHS tenía unas enormes puertas de vidrio que se abrían al pasar una tarjeta  magnética que solo los estudiantes y el personal podían llegar a tener. Después atravesabas un corto pasillo donde estaban los retratos de los principales estudiantes del colegio (Lydia, Pam y Geena sonreían perfectas a la cámara en un marco de oro) y finalmente llegaban al patio interior. El EHS tenía su estructura principalmente hecha de vidrio y sobre el patio interno se extendía en una parte el comedor, donde ya se podían ver algunos alumnos deambulando.

Desde allí podían ver el segundo edificio, donde Aubree les indicó que estaban los lockers diarios y algunas de las principales clases para los de cursos superiores.

-Hogwarts es mil veces mejor- dijo Peter seriamente y la castaña rodó los ojos, reprimiendo las ganas de decir que Hogwarts era el mejor colegio del mundo.

Los estudiantes de EHS, con el uniforme variado como Aubree había explicado que se solía usar muy a menudo, giraron las cabezas al verles entrar en su territorio. Sí, era muy común que grupos de chicos vinieran de diferentes partes del mundo porque el EHS tenía sedes en varios puntos, sin embargo lo que era extraño era ver que esos chicos se sentían muy cómodos siguiendo a Aubree Jules.

-¿Por qué te están mirando raro?- preguntó James colocándose junto a la castaña quien rápidamente le miró antes de suspirar.

-No acostumbran verme con chicos- contestó automáticamente.

-Entonces supongamos que eres conocida…

-Digamos que no soy popular como Zoey o Pam- explicó, mientras seguían avanzando- Pero tuve… un reconocimiento en otra época.

James le miro reconociendo extrañamente esa expresión de desdicha en su rostro y se acerco para besarle la sien en un gesto por demás fraternal.

Rápidamente la atención de los estudiantes pasó de ellos y comenzó un enorme barullo a sus espalda que inmediatamente llamo la atención de los merodeadores.

Aubree sonrió y giro sobre sus talones.

-¿Qué demonios…?- pregunto Sirius y sus ojos hicieron contacto con un par de cabelleras rubias abriéndose paso entre la multitud.

Zoey caminaba bamboleando sus caderas en un ritmo único y tan parte de ella que todos estaban esperando por ver. Sus largas y bronceadas piernas estaban casi por completo a la vista gracias a la corta falda roja. Su cabello rubio caía de esa manera única sobre uno de sus hombros mientras sus ojos azules compartían una sonrisa con sus gruesos labios rosas.

A su lado, la innegable genética Daniels, fulminaba a todos los chicos con la mirada. Ryan era un año mayor que Zoey, por lo que cursaba su último año en el EHS y eso lo volvía doblemente popular entre las chicas. Su cabello rubio brillaba con sus propios reflejos claros por el agua salada del océano y sus ojos azules estaban fijos en el cuerpo de su hermana moviéndose de un lado al otro.

Aubree movió la mano, ayudando a su mejor amiga localizarle y esta rápidamente se alejó del grupo que había rodeado a Ryan.

-¡Buenos días!- saludó sonriendo perfectamente como siempre.

-Tú hermano, supongo- dijo James señalando al rubio que en aquel momento caminaba hacía un grupo de chicos que le gritaba cosas como déjate de ser arrogante Daniels.

-Como si pudiera negarlo- comentó divertida, mientras se llevaba los brazos a la cadera- ¿Le dijiste a los chicos como es el primer día del colegio?- pregunté entonces, mientras saludaba a personas que pasaban junto a ellos y se le quedaban mirando.

-¿Hay reglas?- preguntó Peter horrorizado.

-Oh, no- negro Aubree- El primer día suelen hacer un discurso de bienvenida. Anuncian oficialmente a los capitanes de grupos. Después de eso se deja un tiempo para recorrer los stands de los talleres, se almuerza y durante la tarde se hacen las pruebas para los equipos.

-¿Eso significa que hoy no estudiaremos?- preguntó Sirius perplejo- Mierda contigo, Aubree. Podría estar perfectamente durmiendo en casa.

-Este es el día más importante del año- contestó Aubree seriamente- Si no llegas a entrar en un taller no puedes ir a la fiesta de este viernes.

-Entonces déjanos ser de tu taller- pidió James sonriendo compraderamente.

-Yo no estoy en ninguno- contesto alzando una ceja- No me llama la atención.

-¿Entonces como haces para ir a la fiesta del primer viernes?- pregunto Peter, sumamente perdido.

-Nunca he ido- contesto hundiéndose de hombros y Zoey puso los ojos en blanco- Si quieren una rutina de fiesta, hablen con Zoey.

-Oh, vamos Aubree, no puede ser que no te mueras por ir  una fiesta.

-No, verdaderamente no- contestó mirando feroz a Sirius- No soy esa clase de chica.

Los azabaches miraron desesperados a la rubia y esta se hundió de hombros.

-Lo sé, todos los años es lo mismo- sonrío antes de abrir la puerta para pasar al comedor y donde un agudo chillido puso alerta a los merodeadores nuevamente.

Una centella castaña choco contra el cuerpo de Zoey y arrastro a Aubree a un fuerte abrazo que enseguida puso pálida a la pequeña Jules.

-¡B!- dijeron las dos chicas al mismo tiempo mientras que ella se apartaba y le sonreía animadamente. Bridget era casi de la misma altura que Zoey con tacones. Su cabello lacio y castaño caoba tenía una mechas moradas que brillaban con el sol, contrarrestando con los colores que había optado por usar ese día en la ropa simulando el "correcto" uniforme del EHS.

-¿Estás más delgada?- Bridget pellizco la cadera de Aubree y esta dió un salto hacia atrás, chocando contra James- Sí, definitivamente tuviste que haber venido conmigo a Italia.

-Tenía que rendir Biología, graciosa- Bridget se carcajeo con la colaboración de Zoey y la castaña Jules puso los ojos en blanco- Chicos, ella es Bridget Alyson Rumsfeld. Es la compañera de Zoey en el equipo de porristas.

-Voladora- dijo la castaña con mechas moradas mirando a los merodeadores- Pueden llamarme B- dijo extendiendo las manos hacía ellos.

Luego de los típicos saludos, las tres chicas se movieron guiando a los merodeadores hacía el centro de conferencias, donde ya un gran grupo de chicos estaba esperando que el discurso de bienvenida comenzara.

Aubree tomó asiento casi de último y los demás le siguieron enseguida.

Remus frunció el ceño. Algo extraño definitivamente había pasado con Aubree definitivamente como para siempre intentara huir de la atención.

 

 

-¿Quiénes son los chicos que están con tú hermana, Ryan?- preguntó Chad girando la cabeza al sentir la innegable voz de Zoey hablando unos metros detrás de ellos. Se había encontrado a la rubia junto a Bridget y Aubree, como algo diario, peleando con un chico de cabello negro y facciones cuadradas que él no conocía.

Ryan, sentado en el respaldo de la butaca con los pies apoyados sobre el asiento, alzó la cabeza en la dirección hacía donde Chad estaba mirando y frunció el ceño.

-Los vi con Jules hace un rato en la entrada- contestó mirando ahora al rubio- Pero tampoco les conozco.

-No son del EHS- comento Michael alzando una ceja, rebuscando en su mente el rostro de los chicos con los que se había visto forzado a hablar todos esos años. Puntos negativos de la indómita popularidad. El chico era una enorme masa de músculos perfectamente tallados, cabeza con un rapado y prolijo cabello castaño, contrarrestando con sus intensos ojos verdes claros- No al menos hasta este año, supongamos.

-Genio- murmuro Bethany poniendo los ojos en blanco. Su cabello pelirrojo atado en una coleta estaba entre los dedos de Kev, y su piel pálida destacaba enormemente en la oscuridad del auditorio. Sus ojos, verdes amarronados, se fijaron en Michael y su expresión de niño herido- Oh, vamos Mike, para decir cosas obvias directamente no hables. Es tan fácil como eso.

-Beth, cariño…- el rapado fue a abrir la boca una vez más cuando Evan le codeo.

-No- dijo, frunciendo el ceño- No comenzaran una de sus peleas cuando recién nos hemos sentado- sus ojos azules, esos mismos que contrarrestaban con su enmarañado cabello azabache, se enfocaron en ambos antes de volver a su libro.

-Si estás tan desesperado por saber quiénes son ve hasta allí y preséntate- dijo Mark seriamente, mirando a Chad. El joven Sellers era un chico más alto que cualquiera de sus amigos, aunque detonaba una energía pura que pocos de ellos podían ser capaces de tener. Su cabello castaño en aquel momento estaba en mil direcciones gracias a que se había levantado corriendo de la cama, sus ojos cafés eran solamente unos tonos más oscuros que sus castaños cabellos. También era el único de sus amigos con un color normal de ojos.

Chad miró a Mark como si hubiera dicho la cosa más idiota del mundo. Desde hace meses, su relación se había estado deteriorando hasta casi no existir.

-No me toques los huevos, Sellers.

-Yo no te toco- espeto poniendo los ojos en blanco- Para eso esta Johansen y en todo caso alguna puta que te encuentres en el momento.

Michael y Kev, un chico extremadamente rubio y de ojos azules intensos, se largaron a reír, acostumbrados a las típicas peleas del par.

Bethany miro a Evan y este negó, sabiendo que su mejor amiga no podía creer que ellos aún siguieran con la misma dispuesta desde que Chad y Zoey se habían separado supuestamente por la culpa de Mark.

-¿Has preparado tú discurso?- pregunto la chica pelirroja, dispuesta  a cambiar de tema antes de que comenzaran a gruñirse como gatos en celo.

Chad le miró con una sonrisa de suficiencia.

-¿Por qué debería prepararlo, cariño?- dijo mirándole simpáticamente, llevándose las manos al pecho en un gesto de falsa modestia- Aún no es seguro que me den el puesto como capitán del equipo de futbol e incluso así aún están los del equipo de natación, esgrima, soccer y basketball para…

-Deja de fingir- espetó Evan mirándole sobre su hombro- Estoy seguro de que lo has ensayado. Sabes perfectamente que ninguno de nosotros llegaría a ser capitán teniendo en cuenta que el profesor de educación física te ama y el director también…

-Perdón, Ev, te perdí cuando dijiste sabes perfectamente que ninguno de nosotros llegaría a ser capitán.

-Por presumido te va a pasar algo, ya verás- le dijo Bethany rodando los ojos.

-Y tú estarás ahí para escribirlo en tu precioso diario, cariño- dijo agitando el flequillo que le caía sobre los ojos, ganándose un golpe por parte de la pelirroja- Mis fanáticas merecen saber todo lo que le pasa a su estrella.

-Mierda contigo Moore, ¿cómo es posible que esa butaca soporte el peso de tú ego y ese ego que llevas a cuesta?- pregunto Kev y ambos rubios compartieron una risa en forma de aullido.

-Dejen de llamar la atención- espeto Bethany frunciendo el ceño- Ya es suficiente con qué tengamos que tener una avalancha de chicos sobre nosotros cada vez que andamos por los pasillos del EHS. Si se nos lanzan arriba ahora, nos ahogaremos.

-Tranquila Beth- le dijo Ryan- Aquí nadie se lanzara sobre ti antes de que tengamos que dejarlo tendido en el suelo.

-No conseguiré novio.

-¿Para qué precisas novio?- pregunto Mike frunciendo el ceño- Nos tienes a nosotros. Somos el sueño de cualquier chica.

Bethany alzó una ceja pelirroja y clavo sus ojos en él.

-Pero no el mío, lo siento.

Michael se lanzo sobre ella, pronto para hacerle cambiar de parecer, cuando Pamela apareció allí caminando con su particular andar en ropa deportiva y lo distrajo. Mike nunca se perdía la oportunidad de apreciar unas buenas piernas.

Kev alzó la cabeza, buscando a cierta chica que siempre estaba con la morena, y cuando notó que Rebecca Pheerson no andaba por allí, volvió a concentrarse en su Iphone.

Chad y Mark le miraron.

-¿Qué sucede?- pregunto el rubio alzando una ceja en su dirección.

-Lydia me mando a hablar contigo, no estoy aquí porque quiera- espetó Pamela frunciendo el ceño- Así que no te emociones. No es como si fuera a entregarte a Zoey, idiota.

Ryan alzó la cabeza en su dirección, seguro de que Pam estaba molesta. Él conocía perfectamente a cada una de las chicas que se juntaban con su hermana, sobre todo a la morena que era demasiado igual a Zoey.

Evan miro a Chad, sus mejillas se habían puesto rojas y sus ojos echaban chispas.

-No he mencionado a Dan…

-¿Vas a decir Daniels?- pregunto Pamela alzando una ceja y una sonrisa burlona apareció en su rostro- Oh, por dios, que descaro.

-Mickaelson- Kev miró a la morena con una sonrisa demoledora- Intenta…

-No te voy a ayudar para que te metas en las bragas de Becca- contestó rodando los ojos, también de manera determinante- Así que deja de intentarlo.

Bethany no pudo evitarlo y se largo a reír. Era sabido que su relación con el sexo femenino era escasa debido a su forma de ser y la costumbre de siempre estar rodeada de chicos, pero era innegable para cualquiera que Pamela le caía bien, sobre todo cuando a su manera defendía a Rebecca de las garras de Kev.

-No te iba a hablar de ella- espetó el rubio, cambiando de expresión.

-Que suerte- contestó llevándose las manos a las caderas- Porque sería demasiado patético.

-¿A qué has venido?- pregunto Evan, adivinando que la morena tenía tiempo suficiente para despotricar contra ellos.

-Ya os he dicho- contestó cambiando el peso de su cuerpo a una sola pierna- Lydia me dijo que hablara con Chad.

-¿Para decirme qué exactamente?- preguntó el chico, cruzándose de brazos. Sus ojos verdes chocaron contra los café de Pamela.

-Nada- contesto como si fuera lo más obvio- Tiene esa mentalidad extraña con la que se rige Aubree últimamente. Iba más o menos así: año nuevo, vida pasada a la mierda, por lo que me ha dicho que tengo que dejar mis problemas de lado e intentar entablar relaciones nuevas o al menos recomponer las que he perdido- en su rostro se formo una sonrisa tierna.

Ryan quiso advertirle a Chad, y sobre todo a los otros chicos, que no se confiaran de ese gesto. Zoey siempre había hecho lo mismo cuando él accidentalmente le había hecho una abolladura a uno de sus trofeos de campeonato… Minutos después su precioso auto, el que tenía aquel momento hace un año, había terminado en su piscina al mejor estilo final de Proyecto X. Pero Moore ya parecía esperanzado con la idea de volver a acercarse a Zoey de alguna manera.

-¿Eso significa…?- pregunto Chad ladeando la cabeza.

-Que estaré encantada de volver a cuidar a tú hermana, Evan, cuando precises salir a algún lado- contesto mirando al azabache- Después de todo se llevaba muy bien con Elena y Vanessa siempre adoro que le hiciera esos hermosos dibujos que ella siempre le regalaba.

Evan, el chico más duro de los jugadores de futbol del EHS, sonrío con la simple idea de mencionar a Lindsey, su pequeña y consentida hermanita menor.

Mike frunció el ceño, sin comprender.

-¿Qué tiene que ver eso con Chad?

-Ah, sí…- la morena giró para verle directamente a él- Tenía pensando intentar hacer un discurso explicando perfectamente y con todos los detalles del mundo las quinientas veintidós razones por las que ni drogada volvería a ser tú amiga cuando vi tu rostro y me di cuenta que no era necesario sentir lástima por ti.

Chad procesó rápidamente el insulto.

-¡Pamela!- una chica rubia enredó su brazo sobre los hombros de la morena y esta relajó su expresión de chica mala. Rebecca Pheerson era una perfecta rubia de ojos verdes con unas piernas de infarto. Y unas de las mejores amigas de Pamela- Creo que se te ha acabado el momento malo del día, te solicitamos nuevamente con las chicas.

Kev miro maravillado a Becca, la chica de sus sueños, y cuando esta le encontró mirándole simplemente le hizo una mueca desdeñosa. Lo odiaba.

-Sigo sin comprender como es que chicas como tú llegan a puestos altos en la escala social de nuestro colegio, Mickaelson- dijo Michael con una ceja alzada y la morena hizo una mueca en su dirección antes de apoyar una mano en su cadera.

Rebecca miró a su amiga y rápidamente entendió que ella estaba pronta una vez más a entrar en una batalla contra aquellos chicos.

-¿Tú conoces a los chicos nuevos?- preguntó Bethany alzando la cabeza, decidida a aclimatar el ambiente alrededor de ellos.

-Sí, claro- contestó la morena con una interés digno. No es que culpara a Bethany Collins por juntarse con chicos tan despreciables como aquellos, pero podía entender por qué tenía aquella actitud. La vida le había arrebatado a sus padres a una corta edad y aunque vivía con sus tutores legales, no era lo mismo- Ellos viven con Aubree.

Chad abrió los ojos como platos mientras que Ryan se atragantaba.

-¿Ellos qué?- sisearon los rubios.

Rebecca miro a su amiga sin comprender nada de lo que estaba sucediendo.

-Ellos viven con Aubree- repitió rodando los ojos- ¿Acaso estáis sordos?

-¿Puedes concretarme una cita con ellos?- pregunto Bethany dando un paso al frente- Voy a hacer una publicación en el diario sobre los chicos nuevos y ellos… merecen tener un lugar.

-Oh, claro- asintió Pamela sonriendo. Realmente la chica le caía bien en momentos como esos- No creo que tengan problema con…

-Pam- una mano se colocó sobre la cintura de Pamela y todos los ojos se dirigieron al azabache que se había materializado allí, sonriendo encantador con sus ojos avellana- Venía a buscarte, resulta que posiblemente te quedes sin puesto junto a nosotros si no vas a sentarte ahora.

Rebecca parpadeo atónita al ver aquel chico. Sin duda entendía por qué ya eran noticia por los pasillos del colegio.

-Estábamos hablando precisamente de ti, James- dijo la morena sonriéndole y luego giro para ver a la pelirroja- Bethany te presento a James, James, Bethany quiere entrevistarte a ti y a los chicos para una publicación en el diario escolar.

James le dedicó a la pelirroja una de sus sonrisas alegres.

-Podemos quedar cuando lo solicites…- dijo convencido- Incluso, puedes ir a casa y allí haremos la entrevista.

-Solo pásame la dirección…

-La casa de Aubree Jules- contesto rítmicamente- Por lo que tengo entendido cualquiera de tus amigos podría llevarte hasta allí si así lo deseas.

Bethany le miró unos segundos antes de comprender que verdaderamente James había aceptado hacer la entrevista para enfurecer a sus mejores amigos. No es como si fuese obvio que ellos siempre estaban sobre ella controlándolo todo, pero sí, entre chicos al parecer esa clase de cosas se sentían o algo parecido.

-Soy Chad Moore, bienvenido al EHS- levantándose como una centella, el chico extendió la mano hacía él y cuando James reconoció el nombre dudo en aceptar. Las semanas con las chicas en general habían sido geniales, pero había muchos huecos de información que le estaba faltando… Sin embargo Pamela había dejado en claro muchas veces que un tal Chad Moore le había roto el corazón a Zoey en un pasado cercano.

-James Po…well… Powell- dijo rápidamente estrechando su mano contra la del rubio- Gracias. Es un lindo colegio.

-¿Juegas algún deporte, James?- pregunto mirándole directamente a los ojos. Una sonrisa arrogante había aparecido en sus labios.

 

<<-Hay una persona de la que quiero que te quedes especialmente apartado, cualquiera de ustedes en realidad- Aubree había aparecido en su dormitorio la noche pasada, asegurándose de que todos estaban verdaderamente dormidos. Ella miro a James intensamente- Se llama Chad Moore y es un verdadero idiota. Lo sé, yo tengo mis propios motivos para considerarlo como uno de los peores chicos del EHS.

-Comprendo, Bree- dijo James desde la cama, sonriéndole- Dime que tengo que saber sobre él.

-Es un rubio engreído de ojos verdes, muy parecidos a los de su hermana melliza Katherine. Y sobre todas las cosas, el jamás dudara en preguntarte si juegas algún deporte… Porque el muy idiota es el capitán del equipo de futbol americano>>

 

-Sí- contesto sonriendo en su dirección- Juego futbol americano.

-¿Qué?- Pamela alzó la cabeza para mirar al azabache- Nunca dijiste eso.

-Jamás preguntaste- contestó antes de devolver su mirada a los ojos de Chad- Me dijeron que tú serás el capitán del equipo este año.

-Sí, lo he sido por varios años consecutivos, ¿sabes sobre eso?

-Tres, en realidad- agregó y una voz en su cabeza le dejo en claro que Aubree colapsaría sí de repente decía que jugaba quidditch- Pero es casi lo mismo, ¿no?

Chad le miró unos segundos como si estuviera plateándose la idea de golpearlo antes de echarle un ojo a Pamela y darse cuenta que la morena no estaba disfrutando para nada el acercamiento de él con Powell.

-¿Quieres sumarte al equipo de futbol americano?- pregunto fingiendo una sonrisa de interés- Nos quedan dos puestos libres en el equipo oficial. Puedes pedirle a uno de tus amigos que venga esta tarde contigo a hacer la prueba.

James miró sobre su cabeza hacia atrás, donde los merodeadores estaban sentados junto a Aubree, Zoey y Bridget tranquilamente.

-Sí, llevare a uno de ellos.

-Entonces cerramos el trato- Chad le sonrío y señalo a sus amigos- Nosotros te estaremos esperando esta tarde, Powell.

 

 

Cuando James apareció delante de Aubree, ella verdaderamente lo agradeció. Detrás de él venían Pamela y Rebecca, ambas hablando ligeramente de algo que solamente ellas llegarían a entender.

-¿Cómo te fue?- preguntó Remus, quien había visto parte de la conversación con el chico rubio.

-Bien- contestó el chico antes de sentarse junto a Aubree- Ellos me pidieron para entrar en el equipo.

-¿¡Qué!?- gritó Aubree abriendo los ojos como platos- ¿Cómo que ellos te pidieron para entrar en el equipo a ti?

-Oh, vamos, Bree, sabes que tengo talento para cualquier deporte.

-Este precisamente no es cualquier deporte¸ James- espetó en un susurro- Es futbol americano, uno de los de mayor contacto que hay en el mundo lejos de las artes marciales.

-Podemos manejarlo- dijo con quietud Sirius.

-¿Cómo que podemos?- pregunto la castaña girando la cabeza para verle a él.

-Obviamente James no va a ir solo- contestó este alzando una ceja- y estoy seguro de que me ha incluido a mí en sus planes de querer ser el macho Alpha.

-¿Qué decir? Black me conoce.

-Ustedes están en graves problemas jovencitos…

-Bree no te escandalices- dijo Remus apretando su mano con las de él- Aunque no lo creas, ellos seguramente sepan en lo que se están metiendo.

-Tuvimos nuestro momento de vida muggle fuera de Hogwarts- susurro James- Sabemos de qué va esto del futbol americano. En Inglaterra tiene algo de popularidad cuando estás aburrido en medio de una plaza llena de chicos aburridos.

-¿Entonces sabes moverte?- Pamela, que hasta ese momento se había mantenido lejos de la conversación o directamente no escuchando mucho, dio un paso al frente exactamente en la última frase de James- Bien, porque vas a precisarlo si no quieres quedar humillado por ellos. Chad es de los chicos que prefiere tomar la prueba él mismo, por lo que si quieres ser un center vas a tener que intentar entregarle el balón directamente en las manos a nuestro quarterback cuando comience el snap.

-Chad es el quarterback, obviamente- murmuro Rebecca suspirando.

-Oh, dios, Becca lo siento- Pamela miró a su mejor amiga con una sonrisa de disculpa- Chicos, ella es Rebecca Pheerson, una buena amiga tanto en el campo de juego como fuera de él. Becca, ellos son Sebastian, Peter y John. A James ya lo conoces.

-Un placer conocerte, Rebecca- le saludó el ojimiel, tomando la mano que ella había extendiendo y depositando un beso sobre ella.

Rebecca dejo momentáneamente de respirar.

La rubia estuvo segura de que Sebastian y Peter habían dicho alguna cosa, sin embargo no había sido capaz de escuchar nada más que su turbulento corazón acelerado.

-Gracias…

-Tendrían que conocer a Sophia o a Jason. Alguien tiene que apoyarme sobre el pensamiento de que los Pheerson tienen algo que los hace iguales…- y Pamela dejo su discurso allí, ya que una chica había chocado contra su hombro y la había devuelto de un golpe hacía la fila de asientos, dejándola sobre las piernas de Peter.

Bridget reaccionó enseguida y se levantó de su butaca pronta para contestar cualquier ataque, sin embargo Zoey le sujetó del brazo, indicándole que no mostrara las garras tan pronto.

Katherine Moore giró sobre sí misma. Mientras que una mano se posicionaba en su perfecta cintura, la otra le quitaba las gafas de sol para terminar en la misma posición que la anterior.

-¿Acaso tantos golpes te han afectado el cerebro, Mickaelson?- espetó con una ceja en alto- Salte del camino.

-No te hubieras dado contra ella si no llevarás gafas aquí dentro, Moore- contestó Rebecca frunciendo el ceño.

-¿Ahora respondes al apellido Mickaelson? Vaya, ¿ustedes siguen con esto de querer agrandar su familia?- dijo mirando con burla a la morena.

-Vete a la mierda.

-¿A la mierda? Ugh, no. ¿Sabes lo costoso que son estos zapatos? Aunque ciertamente no creo que lo sepas… ¿Es verdad eso de que cuando hay hermanas más grandes se tiende a heredar la ropa de la mayor? ¡Piensa el lado positivo! Dentro de unos años tal vez luzcas zapatos como los míos- y sin dar tiempo a responder, Katherine localizo el rostro de Zoey y le regalo un guiño, para luego girar y perderse hacia abajo donde le esperaba su hermano.

-¿Quién es esa chica?- preguntó Sirius viendo directamente hacía su trasero.

Aubree miró hacia atrás, donde los estudiantes iban entrando, y enseguida localizó el cuerpo de Declan Wells, el hermano mayor de Geena, mimetizándose con ellos. Llevaba el castaño cabello despeinado y una rosada marca en el cuello, la prueba real de por qué habían llegado tarde tanto él como Katherine. Tenías que ser realmente idiota como para no saber que ellos dos tenían algo. Cuando sus ojos se cruzaron, el chico le miro unos segundos antes de sonreírle y Aubree volvió a mirar hacia adelante, furiosa.

-Una perra- contestó Zoey y cuando la castaña le miró, supo que ella también había notado a Declan.

 

 

Cuando el auditorio estuvo finalmente lleno, el director apareció llamando la atención de cada uno de sus estudiantes.

Los merodeadores se extrañaron del sorpresivo silencio que había reinado todo, pero seguramente como cuando Albus Dumblendore hablaba en Hogwarts y todos le dedicaban el máximo respeto, Burke Klein era respetado por sus alumnos.

-¿Klein?- preguntó Sirius mirando a Aubree- ¿Cómo los calzoncillos que llevo puestos?

-Esos son Calvin Klein- corrigió mirándole mal.

-Ja, sabía que habías estado espiándome.

-Bienvenidos un año más al Élite High School adorados alumnos- dijo Burke reclamando por completo la atención de sus estudiantes- Me complace tanto ver caras conocidas como ver caras nuevas, por supuesto. Es un año nuevo que todos aprenderemos a transitar juntos, porque siempre es bueno aprender y para eso ustedes están aquí, mis adorados elites- el hombre sonrío de una forma que lograba paralizarte el corazón y luego siguió hablando. Explico las leyes y los castigos para estás, aunque todas perfectamente podían ser revisadas en el libro del colegio. Presento a los profesores, todas las chicas gritaron cuando el favorito, David Brown, dio un pequeño discurso como agradecimiento por haber estado entre la selección un año más. Incluso Aubree se mantuvo gritando groserías un rato. Y más tarde, se anunció al capitán del año-… Chad Moore.

-Es increíble que sea él nuevamente- gruño Rebecca frunciendo el ceño- Incluso, aún no puedo creer que le haya consentido el puesto como capitana de las porristas a Dakota. En momentos como estos son en los que te das cuenta que tiene mucha preferencia por algunas familias.

-Me sorprende que no haya puesto a Charlotte como capitana del equipo de soccer- murmuro Bridget.

-Sería un golpe para la reputación del colegio, a pesar de lo muy buena que Charly es en el campo- dijo Pamela- Es su hija, perfectamente pueden decir que está acomodada y eso dañaría su reputación como director justo.

-Pesé a que no lo es- murmuro Aubree.

-De todos modos- Rebecca ladeo la cabeza- Por muy buena que pueda ser Charlotte y no quiero menospreciarle, pero todos sabemos que la mejor jugadora de soccer que hay en este colegio es Pam.

La morena le sonrío con cariño.

Chad Moore avanzó hacía el escenario luego de que le concedieran hacer un discurso de agradecimiento. Los estudiantes vitoreaban su nombre y algunas de las porristas ya lucían las camisetas típicas de su nombre, sin embargo, cuando Chad estuvo arriba, solo tuvo ojos para su amada hermana.

-Quiero agradecerles a todos por haberme dado este grandioso honor de volver a salir capitán del año…

-¿Esto no debería ser a final de año?- pregunto Remus y James carraspeo.

-Tiene que ser a final de año.

-Es como un premio que se le concede a través de la popularidad del año pasado- explico Pamela- Chad ha estado como capitán del equipo desde noveno grado, no desde décimo- explico girando la cabeza para verlos- Lo sé, es complicado, pero vamos a decir como que Chad es capitán del equipo de fútbol desde que prácticamente entro a la secundaria.

-… Pero obviamente no puedo dejar de mencionar a mis mejores amigos que siempre han estado ahí desde que empecé a ganar para ustedes, mis queridos compañeros elites

-Wow, sabe que somos sus compañeros- dijo Bridget alzando una ceja- Yo pensé que tal vez se imaginaba que estaba en un nivel superior a lo imaginado o algo así.

-…Sin embargo quiero destacar ante todas las cosas la comprensión y el ánimo que me brinda una sola persona. Kate, hermana, lo eres todo para mí y gracias por existir y estar siempre- dijo mirando a los mismos ojos verdes que él poseía. Mientras todo el mundo gritaba enternecido, Katherine le dedicó una autentica mirada de admiración a su hermano mellizo y le susurro un te amo que solo él pudo ver y respondió con un cálido yo también.

-¿Lo de ellos es autentico?- pregunto Sirius mirando a Aubree.

-La única cosa que puede realmente amar un Moore es otro Moore- explico poniendo los ojos en blanco- Destacando el hecho de que estos especialmente son hermanos mellizos. Chad sería capaz de romperte una pierna si te acercas a su hermana con malas intenciones y Katherine sería capaz de hacerte la vida imposible si mencionas el hecho de que su hermano es un asco. Doblemente malo por cualquier lado Moore que quieras atacar.

-Christian es diferente a cualquier otro Moore que vayan a conocer- explico Zoey, reapareciendo en la conversación- Él es único hombre que he conocido en mi vida capaz de sonreírte y hacerte feliz sin importar pensar egoísta. Aún hablamos de vez en cuando, teniendo en cuenta que con Chad las cosas están hechas un asco y con Katherine jamás fui de llevarme bien.

Chad siguió con su discurso arrogante y sobre ganar siempre unos minutos más.

-…Prometo, como un león elite de corazón que ustedes, mis ganadores, este año nuevamente gozaran de la victoria digna que se merecen porque nuevamente iremos directo a la victoria- finalizó, sonriendo con arrogancia, mientras todos gritaban cosas como rey Moore, león Moore, triunfadores  y cosas por el estilo.

-Creo que me voy a enfermar- jadeo Rebecca poniendo los ojos en blanco.

-Es increíble que haya personas tan huecas que crean en sus palabras y lo traten como un rey- dijo Bridget señalando que Chad sonreía a todos en su lugar en la tarima y la gente le gritaba cosas que harían crecer el ego de cualquier persona.

-¿Yo era así de arrogante dando discursos?- jadeo James, sorprendido por la cantidad de arrogancia que había puesto el chico en aquellas palabras.

-Eras peor- admitieron los tres merodeadores y Aubree solo pudo sonreír.

 

 

Se encontraron con Lydia en medio del comedor un rato después.

Sirius se vio obligado por una severa mirada por parte de Aubree a no decir alguna especie de comentario refiriéndose al look de frígida que llevaba.

Junto a la castaña ojiceleste se encontraba una nueva conocida para los merodeadores: Candice Emerson. Era una chica un poco más baja que Aubree, quien se perdía entre los merodeadores, con el cabello de un oscuro castaño y ojos de un llamativo verde/gris/marrón. Y enseguida entendieron por qué era amiga de Lydia… Ella ni siquiera giro a mirarlos cuando les vio junto a Zoey y Bridget.

-Es una chica reservada- explicó Pamela mientras tomaban asiento- Es de esas que cree que las personas deben mantenerse en un grupo estimado. Hemos luchado con su lindo rostro todo este tiempo, pero es muy simpática cuando no está atravesando una de sus etapas Lydia es MI mejor amiga.

-Por mí que se quede con la maldita Vance- espeto Sirius de manera bastante llamativa haciendo que las dos aludidas se enteraran de que iba la conversación.

-No creo que sea la forma correcta en la que un chico tenga que hablar sobre una chica…- dijo Candice alzando una ceja.

-Cuando me dirija a una dama te aseguro que hablare bien de ella- le contesto el azabache sonriendo.

-¡Becs!- Rebecca alzo la cabeza, ya que la había bajando para ocultar su carcajada y se encontró con el rostro de su prima, Sophia.

Sophia Pheerson era una chica rubia, de cabello rubio y con un parecido original a Rebecca, pesé a que no compartieran sangre. Detrás de ella caminaba un sonriente Austin, su novio, y Jason, su hermano, que como ella y Becca, tenía el cabello rubio, aunque un poco más oscuro, y los ojos verdes.

Geena apareció detrás de este último, resultaba que la pequeña Wells y el mayor de los Pheerson era mejores amigos porque ambos estaban en la banda musical, siendo seguida por Gabriella Fernández, una alta latina de cabello negro y ojos café, y Michelle Benson, una respetable castaña de ojos celestes grisáceos.

Después de las presentaciones iniciales los merodeadores no pudieron hacer otra cosa más que reír con la parte del equipo femenino de soccer que estaba frente a ellos.

-¡Porque el maldito de Moore viene con todo su cabello rubio peinado hacia atrás y me dice a mí, A MÍ, que no estaba haciendo un buen trabajo y que por eso perdimos el año pasado!- decía Rebecca y el equipo entero empezó a hacer quejas.

-Se cree muy bueno porque tiene la posición más preciada en el campo- Gabriella no se quejaba tan abiertamente del equipo de futbol americano, pero dejaba que sus hachazos llegaran hondo- Solamente porque es un quartebacker no quiere decir que sepa manejar todas las posiciones. Además con Becca hemos estado siempre en el puesto de delanteras e hicimos la audición ante un montón de personas, no heredamos todos los años el puesto como él.

-El cerebro en ese equipo sin duda es Evan- apuntó Michelle suspirando- Puede que todos tengan talento, incluso su coach es envidiable, pero no hay porque negar que si Ryder se lo propone, podría vivir del fútbol toda su vida.

-Es una verdadera lástima que deje que los demás se lleven su merito- dijo Sophia seriamente- Pero supongamos que trabajaran así y punto.

-Nosotras nos movemos diferente- dijo Gabriella- Cuando una de nosotras tiene la oportunidad de hacer el gol, por muy adrenalina de fama que llevemos dentro, sabemos manejarlo y ceder. Somos un equipo.

-Y además Pamela nos azotaría si viera dentro de nosotras una actitud arrogante- apunto Sophia sonriéndole a la morena.

-No las azotaría- dijo riendo- Solamente las mandaría a la banca a recapacitar lo que hicieron.

-¡Lo que es terriblemente peor!- coincidieron las cuatro chicas y todos se largaron a reír.

Aubree se sintió plena unos minutos. No recordaba la última vez que la mesa donde comía había estado tan llena. Incluso en su casa, siempre solía comer sola. Era reconfortante ver como en ocasiones, si no te gustaba la comida que estaba sobre tú plato Austin podía ayudarte a comerla convenciéndote de intercambiar con la suya, de que si estabas demasiado llena para comerte el pudding de chocolate las primas Pheerson pelearían por él como si fuera el último pudding de chocolate que existía en el mundo y que si, de repente, notabas que tú bebida estaba fría, una sonriente Candice concedería que compartieran el suyo.

Alzo la cabeza y busco entre las mesas a Ashley y Lorein, sus amigas de siempre. Amaba estar viviendo ese momento y verdaderamente pasar tiempo con sus mejores amigas y los amigos de esta como a veces sucedía, pero el dúo de castañas merecían verle sonreír como estaba haciendo en ese momento y siempre reclamaban que casi nunca hacía.

-¿A quién estás buscando?- pregunto James en su oído, porque los Pheerson ahora peleaban por los pudines de Zoey y Bridget, a las cuales se le tenía prohibido comer chocolate en día de semana por las animadoras.

-A mis amigas- contesto suspirando- Ashley y Lorein, hoy no…

-¡ERES UNA IMBÉCIL, MIRA COMO HAZ DEJADO MI VESTIDO!

Zoey se levantó por impulso y Bridget trastabillo detrás de ella fuera de la mesa. Ambas animadoras comenzaron a alejarse.

Aubree se sintió un poco mal por la persona que había hecho gritar así a Dakota, sobre todo mancharle el vestido dichoso.

-Oh, no- susurro Geena, que se había incorporando porque Jason la había jalado hacía arriba- Es Angie.

Lydia y Candice saltaron de sus lugares, siendo seguidas por los demás.

Remus jalo a Aubree para buscar una explicación.

-¿Quién es Angie?

-Es una de las mejores amigas de Lydia y Candice- explico mientras comenzaba a marchar detrás del cuerpo de Jason- Y Dakota le odia sobre todas las cosas.

-¿Le ha hecho algo?- pregunto James alzando una ceja.

-Angie sería incapaz de hacerle algo a alguien- comento- Y mucho menos a Dakota.

-¿Entonces por qué la chica esta la odia?

-Porque es becada- explicó suspirando y finalmente deteniéndose.

Unos metros delante de ella estaba Dakota roja de la ira, mirando a Angie, que sentada sobre sus propias rodillas, miraba a la colérica rubia llena de lasaña.

-Dakota lo siento, yo nunca quise…

-¡Quita tus asquerosas manos de mí, Fahey!- gritó alzando una mano.

Angie agachó la cabeza, cubriendo su rostro del inminente golpe… Aunque nunca logró recibir ninguna descarga de dolor a pesar de haber sentido el chasquido de piel golpeando secamente contra piel.

Al alzar la cabeza, la figura de Zoey le estorbaba para ver a los ojos llameantes de Dakota.

-No…

-Mira lo que has hecho asquerosa…- Dakota dio unos cuantos pasos hacia atrás.

-Calla la puta boca de una vez- siseó Zoey mientras su mejilla se ponía carmesí.

-No tienes ningún derecho a callarme, Daniels.

-Tengo todos los derechos del mundo, Johansen- contestó furiosa- No estamos en el campo. Aquí no eres mi capitana.

-Esa perra ensucio mí…

-Me importa una mierda lo que Angie te haya hecho- grazno en su dirección-No tienes ninguna razón de levantarle la mano a cualquier persona que este pisando este colegio porque tú, Dakota Johansen, eres más basura de lo que todos nosotros podríamos ser y si alguien en este colegio merece ser abofeteada, esa eres tú.

-Oh, vamos, Zoey, ¿enserio piensas que contestare a eso cuando claramente estás enojada conmigo porque te arrebate a Chad?- pregunto altaneramente, acercándose solemne hacía donde estaba la rubia.

Zoey sonrío.

-Eres de tan bajo nivel que necesitas regodearte de cosas que han pasado hace suficiente tiempo como para que dejaran de doler- dijo- ¿Qué?- pregunto mirándole a los ojos- ¿Acaso se te ha acabado el repertorio?

-Sal de mí camino, Daniels- espeto Dakota intentando moverse hacía un costado, Zoey se movió con ella- Mis problemas son con Fahey, no contigo.

-¿Cuál es el problema?- pregunto Bridget interceptando esta vez ella a Dakota- ¿Qué te ha manchado tu precioso vestido?- pregunto alzando una ceja- Solo han sido unas manchas. Llévalo a la tintorería o incluso quémalo, todos sabemos que no te volveremos a ver con él puesto.

-Sale demasiado caro como para perfectamente quemarlo y esta tela no se puede lavar en una simple tintorería.

Pamela se acerco y le lanzo un par de billetes de cien dólares en el rostro.

-Si precisas más ya sabes mi número- le dijo antes de llegar a ayudar a las primas Pheerson a levantar del suelo a Angie.

-Gracias- susurró la rubia de ojos celestes antes de comenzar a caminar siendo seguida por las tres jugadoras de soccer.

-No des las gracias- dijo Sophia- La próxima vez intenta con lanzarle un poco de lasaña en el pelo.

-Es que me bloquee y no supe que hacer- murmuro con el ceño fruncido.

-No te preocupes- dijo Rebecca- Hay que sacarte esa lasaña del pelo ahora.

-Lydia se quedó para verificar que Zoey no mate a Dakota- dijo Pamela

-¿Crees que ella…?

-Sí, lo creo- murmuro suspirando.

Aubree miró a Zoey detenidamente para saber sí debía actuar.

-Ella va a entrar en combustión ahora, Bree- susurro Geena con los ojos abiertos como platos.

-¿Ya estás feliz?- Dakota había seguido el rastro de Angie.

-Dakota déjalo- Damien, el mejor amigo de la rubia había aparecido al verificar que Zoey no estaba en ese momento en el mejor estado posible. Él sin duda era cercano a los Daniels y conocía el abrupto cambio de temperamento que ellos vivían cuando les tocabas la fibra sensible. Varias veces había tenido que enfrentarse a Ryan furioso.

-No, quiero que la perra conteste.

-Para nada estoy feliz, Dakota- contesto mordazmente- Pero tú sí que das pena…

-Pequeña zorra…- y las palabras fueron silenciadas por un fuerte chispazo de piel contra piel. Cuando Dakota alzo la cabeza y Aubree abrió los ojos, Zoey aún tenía la mano en alto.

Bridget dio un paso adelante y se coloco entre las dos rubias y Damien jalo nuevamente a su mejor amiga para alejarla de allí.

-Zoey…- susurro Geena sabiendo que su amiga había llegado al límite.

-Pensé que eras de esas no a la violencia, Daniels- jadeo Dakota con los ojos llenos de lágrimas por el fuerte golpe- Con todo tú jodido discurso.

-El universo sabe que entre todas las personas, yo soy la más indicada para darte un buen merecido después de todo lo que me has hecho.

Y Damien jalo con fuerza y lejos de allí a Dakota, porque aunque su mejor amiga jamás fuese a admitirlo, Zoey tenía razón.

 

 

El olor a césped mojado y recién cortado embriago por completo cualquiera de los sentidos de Aubree mientras admiraba el esplendor de la superficie del estadio que se hallaba allí en EHS para combatir rivales que desde hace tiempo venían a perder.

Después de todo el rey león elite Moore tenía razón en una cosa: era el mejor quarterback desde al menos dos años atrás.

La cancha había sido dividida en tres y en aquel momento, por primera vez en mucho tiempo, Aubree estaba ubicada en el espacio donde se estaban haciendo las pruebas públicas para el equipo de futbol.

James y Sirius no se veían tan mal en el cuadro completo, rodeados de estudiantes muggles, adictos a poner su vida en juego gracias a un tonto deporte. Aubree tenía la fiel creencia de que el quidditch era un deporte peligroso, pero Potter le había dicho que el futbol americano era tarea fácil… Después de todo, esta vez jugaban con los pies sobre la tierra.

-¿Harás la prueba para las porristas?- pregunto la reconocible voz de Ashley y Aubree giro para verle, encontrándole con Lorein.

Lorein Clennyf, más conocida como Lynn, era  una chica de cabello castaño ondeando, ojos grises y un cutis perfecto. Tenía un poco menos del peso esperado para una chica de su edad, sin embargo a ella le sentaba bien y no es como si Lorein se preocupara mucho por ello. Su padre, el ilustre escritor multifacético, Alarick Clennyf siempre le regalaba libros autografiados a Aubree y gracias a ello, lo tenía bastante bien conceptuado.

-Ya deje esa etapa, gracias- dijo mientras negaba y se hacía a un lado para poder dejar que las chicas se sentasen perfectamente a sus lados sin la necesidad de aplastarse.

Hubo un movimiento en la fila que estaba esperando por tomar la prueba para el equipo de futbol y Aubree alzó la cabeza. Pero no, aún no era el turno de James o de Sirius.

-Eras muy buena- apunto Lynn cruzando las piernas por los tobillos, como siempre hacía- El equipo sinceramente perdió una gran animadora.

-Los tiempos ya no son los mismos- dijo sonriendo con melancolía- Además, tendría que pasar tiempo con Dakota y Katherine y eso es algo a lo que no estoy dispuesta a arriesgarme. Ya ves como le va a Zoey con eso.

-Hoy pensé que Zoey sería capaz de golpearle- dijo Ashley mientras se llevaba las piernas al pecho y miraba a Aubree con los ojos bien abiertos- Después de todo lo que Dakota le ha hecho…

-Y seguiría estando en su derecho de golpearle por siempre- agregó Lynn seriamente- Johansen era una de las mejores amigas de Zoey y ella hizo todo lo posible para conseguir a Chad aún cuando se notaba lo mucho que Zoey le amaba. Esa clase de cosas no se hacen.

-Sigo considerando que el único miserable es Chad- gruño Aubree con cierto dolor en el pecho. El rubio había sido su mejor amigo por siempre, pero Zoey era su hermana aunque no compartiesen la misma sangre. Y aunque la rubia jamás había admitido sentir dolor por la pérdida del único chico que realmente había amado, Bree se consideraba incapaz de perdonar a Chad por robarle el brillo en los ojos a su mejor amiga- Él sabía cómo era Dakota. Todo el mundo lo sabía. Y sin embargo llego un punto donde pasaba más tiempo con ella que con Zoey. Se creía inmune a sus encantos y termino cayendo como cualquier humano.

Aubree frunció el ceño y dirigió la mirada hacía donde el rubio estaba rodeado por sus inseparables amigos y su hermana, todos admirando o burlándose de los logros o fracasos que tenían los debutantes del equipo.

-Me parece injusto que hagan dos veces las pruebas- dijo Ashley frunciendo levemente el ceño. Sus ojos se dirigieron hacia donde una chica rubia en un conjunto corto y apretado de animadora se reía de algo que estaba diciendo Dakota sobre la chica que en ese momento intentaba hacer la rutina.

-Primero toman la prueba a las que ya han estado en el equipo y luego a los debutantes- dijo Lynn apoyando las manos sobre sus rodillas- En parte es tan injusto como justo. Los que ya estaban en el equipo tienen más experiencia, sin embargo no le dan espacio a los que tal vez tengan un talento superior.

-Chad y Dakota son el claro ejemplo de la preferencia que tiene el director por ciertas familias- comentó Aubree y le echo una ojeada al rincón más lejano del estadio, donde Pamela ayudaba a una chica a incorporarse del suelo donde se había resbalado- Mientras que otras personas están en su puesto por un verdadero talento.

Lynn y Ashley siguieron la línea de su mirada y sonrieron.

-Mickaelson es una capitana excepcional- dijo Clennyf- Su equipo en total le ama y todas morirían antes de aliarse en contra de ella.

Aubree notó las cabelleras de las primas Pheerson, de Gabriella e incluso la de Michelle, las cuatro chicas a pesar de venir  de mundos totalmente diferentes y ser distintas entre ellas tenían una sola pasión: el soccer. Y por algún motivo las cuatro tenían a Pamela como a una de las mejores chicas del mundo y la autoproclamaban como la capitana del equipo incluso si el mismo Burke Klein no lo hiciese.

La fila de chicos se movió y las cabelleras azabaches de James y Sirius se pusieron al frente, logrando que Aubree se apoyara sobre sus rodillas para ver mejor.

Aún estaba en desacuerdo con todo aquello, pero Remus le había asegurado que las cosas estarían bien si simplemente les dejaba ser libres.

Tenía que aprender que ellos también eran un grupo de adolescentes, aunque aún no se acostumbrase a pensar en ellos como algo físico, dispuestos a conocer cosas en ese nuevo mundo.

-¿No llevan uniforme?- pregunto Chad mirando lánguidamente a los dos azabaches.

James se miró la ropa, comprobando que realmente ella estaba aún.

-¿Qué tiene de malo esto?- preguntó Sirius alzando una ceja. Ya había notado como un montón de chicas habían contenido el aliento cuando él pasaba por su lado, sin duda alguna era un conjunto perfecto para él.

-Que no es ropa deportiva- dijo Declan como si fuera la cosa más obvia del mundo. Sus ojos verdes azulados se fijaron en ellos por primera vez en el día y claramente no le gustaba que ese complemento de cabelleras azabaches estuviese junto a su hermana.

-Quítense la remera- Zoey apareció caminando hacía los azabaches y Ryan casi se atragantó cuando vio que ella tenía demasiada familiaridad con ellos dos. Una cosa era saber que su hermana tenía sexo, otra cosa era ver como ella extendía sus encantos para llegar a eso. Chad frunció el ceño y Mark miró a la chica con una ceja alzada- Y remánguense los pantalones.

-¿Desde cuándo te volviste tan mandona?

-Cállate Black y hazme caso- dijo extendiendo la mano para tomar sus cosas.

-¿Qué está haciendo Zoey?- pregunto Ashley pletórica viendo como los dos azabaches comenzaban a quedar ligeros de ropa.

-Está regalándoles una buena vista a las chicas del equipo de animadoras- murmuro Lorein anonadada.

-Es coherente si te pones a pensar que ellos no pueden tomar la prueba, al menos con jeans- dijo Aubree poniendo los ojos en blanco.

James fue el último en sacarse la parte de arriba del conjunto que había optado para llevar aquel día al colegio.

Los dos azabaches tenían el cuerpo similar. Espaldas anchas, hombros rectos y abdominales marcados, aunque Potter destacaba un poco más que Black.

Dejaron las cosas en las manos de Zoey y esta les regalo una sonrisa.

-Podrán venir en buscar de esto cuando hayan pasado la prueba- dijo antes de girar sobre sus talones- ¡Suerte!

-¡Sé tú punto débil, Daniels, así que ni se te ocurra jugar con mi ropa!

La rubia se detuvo y miro a Sirius sobre su hombro antes de guiñarle un ojo y seguir caminando.

-Ahora estamos listos- dijo James mirando a Chad- ¿Podemos empezar?

-¿Sin remera?- Michael les miro con una ceja alzada. Aún estaba algo consternado por la idea de Zoey desnudando a esos dos chicos con una simple orden mientras vestía un diminuto conjunto de porrista. Podía ser la ex novia de Chad y hermana de Ryan, pero seguía siendo una chica- Puede ser algo peligroso.

-Estamos acostumbrados a recibir golpes- contestó Sirius sin ningún problema.

En Hogwarts ambos azabaches habían integrado al equipo de quidditch. Mientras que James era un cazador experto, Sirius era un golpeador determinado y ambos luchaban contra la ansiedad de un hombre lobo una vez al mes desde tercer año.

-¿Saben las posiciones?- preguntó Evan dando un paso al frente con una planilla. Al ver que los dos chicos asentían, bajo la mirada hasta la hoja y apunto algo- Precisamos un center y un fullback. Un chico rápido con precisión y uno fuerte para taclear al enemigo. Si creen que pueden con eso, díganme cuál será cada uno.

-Yo seré el center- dijo James dando un paso al frente. Si era capaz de anotar estando en una escoba, hacer un movimiento estratégico como un center al comenzar el snap, era pan comido.

-Y yo el fullback- contestó Sirius metiendo las manos dentro de los bolsillos. Regularmente le tocaba a él pelear con Remus en su otra versión gracias a que eran casi del mismo tamaño, la mejor opción siempre era ejecutarle un buen tacle que le hiciera rodar por el suelo para olvidar esa cosa que le había hecho alterarse en el momento. Alzó la cabeza y un par de ojos chocaron contra los de él. Katherine le dedicó una mirada que claramente significaba interés.

-Perfecto- Evan les miro bien- Si consideramos que tienen potencial pero no es suficiente para el equipo principal de once, pasaran a ser parte de la banquilla de suplentes, ¿estamos claros?

Los azabaches le miraron. Evan detonaba una claridad y precisión a la hora de hablar de fútbol que les hacía querer demostrar que ellos podían con eso a la perfección.

-Estamos claros- asintieron ambos.

-Tomaran la prueba con Chad, ya que tú Powell debes tener un buen pase para nuestro quartebacker y Black tú tendrás que defenderlo de Michael y de Ryan, nuestros cornerbacker. Si logran que Chad logre una limpia jugada con nuestro taliback, Damien, pasaran ambos la prueba.

Evan no espero que ellos contestaran cuando giró sobre sus talones y los cuatro chicos mencionados en la explicación se movieron.

Rápidamente la tensión aumento en el aire cuando se pusieron en posición. Michael y Ryan claramente estaban acostumbrados a aquello incluso cuando todo el equipo no estaba para apoyarles, mientras que Chad y Damien estaban allí, parados detrás de los dos azabaches, prontos para el primer movimiento.

Chad dijo unas señales y James lanzo el balón hacia atrás antes de impulsarse para que Michael no fuese capaz de ir detrás de Damien.

Ryan fue un poco más escurridizo, pero Sirius lo bloqueo rápidamente mientras que el dúo quarterback-cornerbacker completaba a jugada.

-Fuiste rápido- dijo Michael sonriendo a James- Jamás había visto a un center poder hacer una jugaba de ese nivel. Claro, hablando fuera de la NFL.

James sonrío, porque no sabía que estaba hablando y se volvió a posicionar.

Volvieron a repetir la jugada y esta vez Kev se vio incluido en los planes de Evan. Anderson, como buen defensive T fue algo más rudo que Michael y Ryan, pero Sirius logró aplacarlo, convirtiéndose los dos en una masa adolorida en el suelo segundos después.

Para la tercera vez, los dos azabaches ya estaban de mal humor por el dolor de sus músculos que terminaron la jugada en solo un minuto.

-Tiempo perfecto- dijo Evan sonriendo y luego les indico que esperaran unos segundos mientras ellos les daban la palabra.

-¿Les harán veredicto ahora?- pregunto Ashley sorprendida- Pero si aún quedan un montón de chicos.

-Ellos tienen talento- dijo Lynn y Aubree sonrío- Creo que este año nuevamente volveremos a ganar el torneo.

James y Sirius se encargaron de revisar los daños en sus cuerpos y cuando se dieron cuenta que la mayoría eran raspones o contusiones mínimas, Chad ya estaba delante de ellos con Kev y Evan siguiéndoles.

-Bienvenidos al equipo- dijo Moore extendiendo la mano para estrecharla con sus dos nuevos integrantes de equipo.

-Los entrenamientos son después del receso de las dos- dijo Evan- Tendrán que venir mañana para que les tomen las medidas y el miércoles ya comenzaremos con los entrenamientos. El coach es algo estricto con la hora de llegada, así que si quieren volver a sentir las piernas será mejor que lleguen a tiempo. Los sábados tenemos media jornada y podemos descansar los domingos. Coman bien, no lleguen con resaca a los entrenamientos y si valoran su vida…-Evan les miro seriamente- No monten una película porno en medio de los vestuarios.

-Al menos no sin avisarnos antes- dijo Chad sonriendo amistosamente.

-Black- Kev le miro seriamente y el aludido le devolvió el gesto- Serías un perfecto defensive Tackle como yo. Aunque el coach tendrá la última palabra con la posición de ustedes a la hora de jugar, creo que tú verdadero lugar es en la línea defensiva conmigo.

-Gracias- dijo simplemente el azabache antes de apoyar el codo sobre el hombro de James- Si no os molesta, queremos llegar a casa pronto.

-Vale- asintió Evan, conociendo el sentimiento- Nos vemos pronto.

-¡Han entrado!- grito Aubree feliz, logrando que sus castañas amigas se largaran a reír.

-Yo me llevare a Ash a casa hoy- aviso Lorein y cuando Aubree le miró, la chica de ojos grises sonrío- Mereces festejarlo con tus amigos.

-Yo… Me gustaría que fuesen con nosotros.

-No lo creo- negó Ashley rápidamente- Comprendo que te caigan bien esos chicos, Bree, pero no los conozco.

Aubree le regalo una sonrisa y asintió.

Ashley era demasiado reservada a la hora de hablar con chicos y si podía evitar el contacto con ellos, mucho mejor.

-No te preocupes- dijo Lynn viendo como el ceño de la castaña se fruncía- Nosotras también tenemos cosas que hacer aunque no lo creas. Inauguraron un café/librería a unas cuadras de casa y estoy ansiosa de poder ir por allá.

-Solo si prometes llevarme luego.

Ambas castañas se levantaron y saludaron a Aubree en el momento que Sirius y James llegaban hasta donde estaba ella.

-¡Hemos entrado, Bree!- dijo James atrapando el cuerpo de la chica y alzándolo por los aires. Aubree agradeció llevar jeans aquel día y le golpeo en la espalda con las manos abiertas, sabiendo que así le llegaría más dolor, cuando él la dejo caer sobre su hombro- Ahora sí que merecemos un auto.

Aubree puso los ojos en blanco y forcejeo para bajarse, aunque sabía que era imposible.

Minutos más tarde arribaron hacía ellos Remus y Peter. Ambos habían encontrado un taller al que participar y los cuatro merodeadores comenzaron a hablar atropelladamente cuando de repente se dieron cuenta que ya todos tenían algo que los vinculaba aún más al mundo muggle.

Aubree sonrío sin poder evitarlo.

Tenerlos allí se sentía más real cada momento.



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