Historia al azar: un amor imposible
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¡Quiero a los Merodeadores! » Primer Round
¡Quiero a los Merodeadores! (R15)
Por Agus_de_Black
Escrita el Sábado 16 de Noviembre de 2013, 15:41
Actualizada el Jueves 23 de Noviembre de 2017, 00:54
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Primer Round


Aubree quería que en ese mismo momento en la tierra se abriera un vórtice y algo se la tragara viva, cualquier cosa, ya no importaba.

Hace tres minutos sus amigas estaban mirándole como si fuera un bicho raro y Remus estaba parado frente al resto de los merodeadores con una expresión de protección en el rostro.

-¿Y tú quien carajos eres?- espeto de repente Lydia y Aubree odio el hecho de que no haya sido Geena quien hablara primero.

-Cuidado con esa boca, chica- espeto Sirius al saber que estaban atacando a su mejor amigo. El chico era toda una montaña de cabello azabache y ojos grises amenazadores para ese momento.

Lydia avanzo un paso, pronta para atacar venenosamente, cuando Zoey le sujeto del brazo y la devolvió a su lugar de un tirón.

Todas sabían que Lydia podía tener una verdadera actitud de mierda, pero la chica con carácter allí no era otra que Zoey.

-Lo que mi amiga quiso decir…- sus ojos destellaron con intensidad y miro por unos segundos a Aubree antes de devolver la atención al grupo de chicos- Es que no los conocemos, pero aparentemente nuestra mejor amiga sí. Tanto como para dejar que use la ropa de Austin.

Aubree sintió como las nauseas le entraban ferozmente a recorrerle su sistema nervioso.

-Somos hijos de unos socios del padre de Aubree- contesto Remus, finalmente. Geena y Lydia fruncieron el ceño- Hemos sido aceptados en su colegio y ahora estaremos viviendo aquí un tiempo debido a que nuestros padres no pudieron conseguir comodidades aptas para los cuatro en un corto período de…

-Sus apellidos- exigió Lydia y Aubree se sintió desfallecer.

-Somos James Powell, Sebastian Black, John Lingwood y Peter Peterson- contesto James, sonriendo orgulloso de sí mismo por recordar todo aquello.

-Peter Peterson- se burlo Pamela por lo bajo y rodo los ojos mientras volvía a concentrarse- Esa mierda está bien para mí. Oye, perdón por el momento brusco. Soy Pamela Mickaelson, peo pueden llamarme Pam.

-Es un gusto conoceros, mi nombre es Geena Wells- la ojiazul rompió tropas y avanzo hasta ellos, irradiando seguridad, para estrechar sus manos- Es grato saber que al menos Aubree no estará sola todo este tiempo mientras sus padres estén fuera.

-No mencionaron en qué trabajan sus padres…

-Dejo eso mujer- espeto Pamela a Lydia y Aubree suspiro agradecida hacía su amiga- Los pobres chicos no parecen ser un pequeño grupito de mierda como el hermano de Geen así que déjalos tranquilos de una vez. Bree parece estar sana y salva, incluso, parece más alterada ahora que nosotras estamos aquí.

Esa fue su llamada a la conversación.

-No estoy alterada porque se hayan aparecido aquí- contesto, no del todo cierto. Aun estaba tragando un grito que no había lazando cuando las había visto en la puerta- Es que creí decirles que no vinieran porque iba a estudiar.

-Te llamamos porque recordamos que no había nadie para cocinarte y no te queríamos en casa echando tu mal humor de mierda sobre nuestros culos después porque no has tragado tus carbohidratos necesarios- se quejo Zoey alzando una ceja y Geena le golpeo en el hombro y dirigió su mirada hacía los cuatro chicos que seguían sobre las escaleras- Oh, siento mi lenguaje. Olvide que estabais por allí. Zoey Daniels.

-Sin embargo, por el olor que hay en esta casa presumo que ya has comido- Lydia estaba ignorando la mitad de los hechos sobre la rubia y obviamente hacía todo lo posible en no mirar hacía la dirección donde estaban los merodeadores. Ella no era de las chicas que se dejaban seguir por la corriente de los hechos y amaba poder planear las cosas con antemano para recibir un resultado que le gustase plenamente. Era obvio que la nueva sorpresa no le había caído tan bien como Aubree deseaba.

-¿Quedara algo para mi estomago?- Pamela dejo su bolsa de entrenamiento y con una certera patada hizo que se deslizara por el piso de madera hasta llegar al otro lado del recibidor- Estoy jodidamente muerta de hambre.

-Puedo recalentar las cosas…- murmuro Remus taciturno.

-¡Oh, claro, gracias!

-Pam debemos irnos- dijo Lydia- Aubree estaba estudiando y al parecer estos chicos se estaban yendo a algún lado.

-En verdad no es tan importante- comento James sonriendo para alivianar la tensión que se había creado nuevamente en el rostro de la castaña de ojos avellana- Íbamos a ir a comprar algunas cosas al centro comercial. Perdimos nuestros equipajes en el aeropuerto.

-Ni hablar- Zoey hizo una mueca- ¿Los cuatro? Vaya, eso sí que es mala suerte- ella se llevo una mano a la cadera desnuda, ya que su short era demasiado bajo y su remera demasiado corta, y tamborileo con sus dedos de uñas rojas sobre la piel tirante de su vientre- Podría hablar con papá y ver si hay algo… ¿En qué compañía viajaban?

-Zoey no es necesario- le corto Aubree. Sabía perfectamente que Zoey y su padre no eran mucho de favores y más que nada de exigencias, pero Zeke Daniels era totalmente complaciente con su única hija mujer y cualquiera lo sabía perfectamente- Tú padre debe de estar ocupado y los chicos tienen el suficiente dinero como para comprar algunas cosas. Además la próxima semana empezamos las clases y sabes que ya no va a ser necesario para nosotros tener tanta ropa.

Los ojos azules de la chica revolotearon en un claro movimiento de acuerdo y luego sonrío.

-Entonces… ¿Estás endemoniadamente ocupada esta tarde, Bree? Porque podríamos salir esta noche.

-De ninguna manera, Zoey Daniels- le negó esta vez Geena- Ella debe de estudiar. Mañana es su examen final. Ha pasado todo el verano esperando por este día.

Aubree sonrió en dirección hacia Geena antes de mirar a los cuatro chicos. Ellos parecían momentáneamente perdidos en todo eso y no era de sorprenderse, a ella le sucedía mucho cuando todas sus amigas se ponían a hablar de diferentes cosas a la vez.

-En verdad no le veo muchas intenciones de estudiar- dijo Zoey alzando una ceja- Y yo estaría encantada de llevar a estos chicos al centro comercial.

-Oh, claro que tú estarías encantada de llevar chicos a cualquier lado, Zy- comento Pamela poniendo los ojos en blanco y sonriendo en dirección hacia los chicos- Pero algo de todo eso es verdadero, tienen que comprarse ropa. Podemos subir sobre Patch e ir hasta Ontario y volver para la cena, claro si Geena no quiere meterse en la tienda de música cinco horas como la otra vez.

-Y tienen que comprarse el uniformo del colegio- dijo Geena, ignorando a la morena que le codeo graciosamente.

Aubree palideció. Si le encerraban allí para estudiar y se llevaban a los merodeadores lejos la verdad saldría de una forma retorcida a luz y deberían de confesar.

-Siempre hay tiempo para unas compras- dijo sonriendo con entusiasmo- ¿Qué piensan chicos?

Los cuatro chicos se miraron entre sí, sintiéndose impulsados por la fuerza magnética que las amigas de Aubree emanaban. Zoey y Pamela eran una sola energía, mientras que Geena era adorable y Lydia no terminaba de caerles bien del todo.

James avanzo y deslizo un brazo sobre los hombros de Aubree como si tuvieran la familiaridad necesaria para que no resultara incomodo. Y en verdad no resultaba así.

Su compleción musculosa calentado su costado le hacía entender a Aubree que no estaba delirando sobre tenerlo allí.

-¿Qué es un Patch?- pregunto de repente Peter y Pamela salto hacía él.

-¿Acaso no sabes quién es Patch dios griego Cipriano?- pregunto absorta- Carajo con ustedes, chicos, sí que me están dando sorpresas. Lo que puedo decirte sin aburrirme es que ahora Patch es mi Jeep Compass.

-Pero mi Charo es mejor- dijo Zoey sonriendo con elegancia mientras se acomodaba la coleta rubia a un lado de los hombros. Aún seguía vistiendo aquel uniforme que usaba para entrenar con las porristas y a Aubree le enfermaba lo condenadamente preciosa que su amiga podía estar dentro de ropa deportiva- Claro está.

-Podrán tener una plática de autos luego- protesto Lydia mientras se hacía de su bolso y comenzaba a caminar hacia la puerta- Tenemos que irnos ahora si Bree quiere estudiar en la noche.

Las cuatro chicas salieron rápidamente de la casa siguiendo a la castaña ojiceleste mientras que Aubree giraba en redondo para confrontar a los merodeadores.

-No olviden sus nombres. James, John, Sebastian y Peter- recordó, viendo como el azabache con gafas parpadeaba- Irán conmigo a cada una de las tiendas y dios no quiera que Zoey se empeñe en querer comprarles algo, porque no saldremos de ahí nunca.

-Tus amigas son adorables- murmuro Remus sonriendo con educación.

-Dale un tiempo a Lydia, ella es algo… brusca.

-¿Brusca?- repitió Sirius con una ceja alzada- Sí, será mejor que denominemos a señorita Si me miras te congelas de esa forma.

-No le busques apodos a mis amigas.

-¿Y qué es eso del uniforme?

Aubree puso los ojos en blanco.

Elite High School, EHS como todo preferían llamarle, era un colegio elitista, como rezaba el nombre, donde las familias de alto prestigio asistían. No era extraño tener en la clase a un chico de Alemania, India o Corea, porque EHS tenía sede en casi todos los países más "importantes" del mundo y solían haber intercambios. El campus era como una verdadera universidad. Pero lo que Aubree más adoraba de todo eso era el uniforme gris-negro-blanco-rojo, sin ninguna regla en común a la ropa. Perfectamente podías ir con un jersey rojo, blanco, gris o negro, porque daba igual, no eran estrictos con eso. Salvo los días de partidos, donde obligatoriamente se debía mechar algo de color amarillo, ya que rojo y amarillo eran los colores del colegio.

-Es una pasada- contesto Aubree haciendo un gesto sin interés con la mano- Tenemos la sede de nuestro colegio en Palm Springs y podremos ir allí mañana a comprar el escudo del colegio para prensarlo al jersey que elijan. Mientras tanto estaremos en el Ontario Hill comprando cosas básicas como pantalones, camisas y esas cosas…

-¿Hola?- Zoey hizo aparecer su cabeza rubia- ¿Acaso piensan venir? Hay un infierno de calor aquí afuera y en este momento la Interestatal 10 es un jodido desastre de autos.

Aubree le dio la espalda a los merodeadores y le regalo una sonrisa a su mejor amiga ansiosa.

-Estaremos allí en un momento, Daniels.

-Vale. Pamela dice que los chicos pueden ir con ella en Patch, no hay forma que ellos entren en tu Mini Cooper, cariño. Nosotras iremos a por ello en el bebé de Lydia- y ella volvió a poner su trasero en la calle.

Aubree no quiso decir que perfectamente Lydia podía llevar a los chicos, dejándole más tranquila de que sea ella quien condujera, pero no quiso forzar las cosas. Lydia tenía un carácter de mierda.

-¿Es posible que todas tengan coche?- pregunto Sirius alzando una ceja.

-Sí- asintió la castaña sonriendo mientras se hacía de su bolso nuevamente- Pero sin duda el Chevrolet de Zoey es el mejor. No eres chico si no se te cae el culo cuando la veas arriba de esa nube negra. Es una suerte para la gente que ella no lo saque muy seguido.

Los merodeadores rieron.

-¿Me vas a comprar un coche?- pregunto James sonriendo.

-No, no les voy a comprar un coche- negó sonriendo. Tampoco sé cuánto tiempo van a estar aquí para hacer una locura como esa- ¿Listos? ¡Vamos fuera!

-¿Acaso las casas de tamaño normal no estaban a la venta cuando tus padres adquirieron esta?- pregunto James mientras ellos dejaban atrás la entrada de la casa Jules, caminando en línea recta detrás de Aubree hacía los dos autos que estaban estacionados en la puerta.

-En verdad mi padre ama los juguetes grandes- murmuro la castaña poniendo los ojos en blanco. Y no estaba para nada equivocada. El hombre había puesto el grito en el cielo cuando ella había pedido un Mini Cooper. El Mini en el nombre ya lo había puesto histérico. Y la casa era lo suficientemente enorme como para crear un nuevo Hogwarts allí- Pero viven ahora aquí, así que no te quejes.

James se hundió de hombros.

-¡Eh!- Pamela prendió el motor y saco la cabeza por la ventanilla- Ya era hora. Traigan sus culos aquí chicos, quiero prender ya el maldito aire acondicionado.

-No se asusten por el leguaje de Pam- susurro Aubree, reacia a dejarlos ir- La chica tiene hermanos mayores. Y decir unas cuantas mierdas es común entre el grupo de personas por aquí.

-Podemos manejar un poco de lenguaje sucio, pequeña- dijo Sirius riendo y troto para situarse de copiloto.

James le fulmino con la mirada antes de ir hacía allí seguido por Peter.

-Controla  esa situación- pidió Aubree, mirando suplicante a Remus.

Pamela era la chica de los chicos. No en el sentido de Zoey, pero ella emanaba la seguridad que los chicos adoraban y siempre tendían a seguirle la corriente. Pamela era una jodida busca pleitos, consentida, que jamás había recibido un no por respuesta y estaba segura de que si James o Sirius la motivaban a subir la velocidad a 180, ella lo haría a 200.

Por eso había preferido que fuese Lydia quien llevara a esos chicos.

-No te preocupes- le sonrío Remus- Podre con ello.

 

 

Media hora más tarde, porque la ojiceleste parecía tener cierto problema con el acelerador, pusieron los pies sobre el asfaltado del Ontario Hill.

Aubree para ese momento ya esta histérica de no haber tenido los ojos sobre los cuatro chicos, en verdad solo le preocupaban tres, y tamborileaba los dedos sobre sus rodillas cada dos segundos. Zoey no ayudaba con su constante "joder, Lydia, ¿ya estamos cerca?" al que siempre recurría para poner histérica a la chica. No funciono. Demoraron incluso más porque ella se detenía en cada semáforo en amarillo para tener tiempo de gritarle a la rubia.

Pamela se acerco a ellas con una corona rosa de Burger King, siendo rodeada enseguida por los merodeadores con vasos de aquel lugar.

-¿Los llevaste a comer?- jadeo Aubree sin poder creerlo.

-Ellos prácticamente saltaron fuera del auto cuando vieron que había hamburguesas allí- dijo señalando a los azabache, quienes le sonrieron a la castaña de ojos marrones con alegría.

-Acababan de comer.

-Ellos no son la clase de chicos que se llenan- murmuro Remus sonriendo. Aubree no quiso decirle que él estaba muy feliz también de haber comido.

Primer comida en el mundo normal.

Geena y Lydia lideraron la marcha dentro del centro comercial.

Aubree sintió la exclamación salir de las bocas de los cuatro chicos.

El Ontario Mills era el centro comercial más grande de toda América y se llevaba el mote con un prestigio excelente. Las cinco chicas siempre recorrían todos los lados ellas mismas al menos una vez por semana y se sabían exactamente en qué sección podían perder la cabeza por las rebajas. No es que ellas fueran de las rebajas. Eran más bien de mientras más presupuesto llegue en la cuenta de papi, mejor por lo que Lydia tenía casi todo Gucci metido dentro del closet. Era la única cosa que tal vez hacía sin ponerse a considerar los pros y contras, molestar a su padre.

Todas habían llegado a esa conclusión hace mucho tiempo.

-¿Qué creen que necesiten más?- pregunto Zoey mientras avanzaban hacía la entrada- Porque podríamos ir a Burlington, está a solo unos pasos.

-Sin duda ellos precisan unos bañadores primero- murmuro Pamela, viendo como los cuatro chicos destacaban entre el grupo de personas llevando jeans y no la más mínima ropa posible- Y algunas camisetas.

-Podríamos ir a por ello en Gap o en Nike- contesto Geena.

-Gap está del otro lado del centro comercial- ataco Lydia- Si vamos a fijarnos en algo, que por ahora sea en esta sección.

-Vamos por unos carritos- dijo Aubree jalando del brazo a James y Sirius, quienes en ese momento estaban concentrados emanando una energía negativa hacía la castaña ojiceleste.

-¿Qué problema tiene?- espeto Sirius, cuando estaban unos pasos lejos de las amigas de Aubree.

-Ya hablamos sobre esto- contesto la castaña en un susurro- Ella no se los va a hacer fácil. Por mucho tiempo hemos sido solamente nosotras. Tal vez Lydia les ve como una amenaza.

-¿Amenaza?- repitió el azabache- ¿Es que acaso ella está loca? Aún estamos viendo el hecho de encajar aquí, no estamos para complacerla.

-Y lo entiendo, Sirius, en verdad lo entiendo, pero al menos intenta ser un poco más sociable con ella.

-Que le den- espeto con el ceño fruncido- Sí es una frígida poco sociable con el autoestima demasiado bajo para no hacer más amigos no es mi problema.

-Canuto no seas un gilipollas- defendió James, solamente porque Aubree estaba mirando al chico como si estuviese pronta a dejarlo caer adentro de un poso y nunca volver a sacarlo.

Sirius se hundió de hombros y metió las manos dentro de los bolsillos.

Aubree rodo los ojos. Las cosas aún eran demasiado irreales dentro de su cabeza como para estar discutiendo en la vida real. Solamente no volvió a dirigirle una mirada al chico mientras ponía cinco dólares en la herradura y se abría paso entre la gente con dos carritos siendo seguida por los azabaches.

-¡Clarks!- dijo Zoey arrebatando uno de los carritos a Aubree y comenzando a dirigirlo ella misma. La castaña sonrío. Jamás olvidaría el hecho de que la primera vez que había conocido a la rubia en su mente había aparecido la típica imagen de la Barbie Malibu versión humana. La chica entraba en cada una de las categorías. Y resultaba que, pesé a tener algunos de esos encantos, Zoey podía ser algo totalmente diferente a lo que algunas personas imaginaban- Oh, sin duda tenemos que entrar ahí.

Aubree hizo un escaneo rápido.

-Está sin duda es tú tienda, Remus- dijo susurrando y el chico le miro.

-¿Por?- pregunto, divertido.

-Es que aquí los zapatos son un poco… Más serios que en otras tiendas.

Fue un verdadero desastre comprar en la primera tienda en el mundo muggle. James, Sirius y Peter preguntaban cosas como "¿y no hay zapatos con piel de dragón? Porque ya sabe, esa es la mejor calidad" o cosas como que aquel símbolo de pesos no estaba en un idioma que ellos entendieran, que precisaban hablar con el duende que manejaba la tienda. Aubree había entrado en crisis la primera vez, luego Remus explico que siempre hacían esa clase de cosas cuando estaban entre muggles para llamar la atención. Pamela había reído por las ocurrencias. Geena y Lydia había estado demasiado lejos para escucharlas. Obviamente Zoey había estado ahí para graznar ordenes sobre qué zapatos no qué zapatos sí, pero no se había molestado por la repentina inmadurez de los chicos.

Veinte minutos después, Remus se llevaba cinco cajas y James dos, dejando a un feliz vendedor de Clarks atrás.

-¿A que somos una monada de las compras?- se auto elogio Zoey, provocando la inmediata risa de todos.

Aubree y Pamela segundos después tuvieron que ejercer presión psicológica a la rubia para que no se lanzara dentro de Forever 21, ya que supuestamente aquel día era para comprarle cosas a los merodeadores.

-O´Neill- señalo la morena rápidamente, ya que aquella tienda estaba del otro lado del pasillo. Zoey hizo un leve puchero y acepto la mano de Geena para conducirse dentro- No hay nada en este mundo que me haga volver a entrar a F21 con Daniels hasta el día en que muera- sentencio cuando estaba segura de que la aludida no le miraba- Jamás he visto gastar dinero a alguien tan rápidamente. Tiene cosas de ahí que nunca le he visto puestas.

-Te has comprado la mitad de Nike la última vez que hemos venido- murmuro Lydia, alzando una ceja en su dirección.

-Pero soy una deportista- se defendió- Las deportistas precisan comodidad a la hora de entrenar. Aunque hablar de esto contigo es como hablar con una pared. No entiendes nada que no sea sobre átomos o amperes, pequeña ratoncita de biblioteca.

Lydia le fulmino con la mirada de una forma casi tan mala como lo había hecho Sirius cuando la castaña había ladrado órdenes al principio.

O´Neill era una tienda de alta calidad en la que a James casi le da un paro cardiaco. Sirius y Remus estuvieron a punto de seguirle.

Los tres se movieron rápido y comenzaron a agarrar jerseys de las estanterías, fijándose siempre en no tomar uno repetido.

Cuarenta minutos más tarde Zoey salió de la tienda encantada con ellos y su fascinación por la nueva ropa.

Aubree sonrío complacida. Ya había pasado la primera hora y sus amigos no se habían matado entre sí. Tal vez eso era una señal de que las cosas podían irse por un buen camino.

James casi volvió a morir en Nike y se atiborro de un buen surtido, que Pamela ayudo a combinar, de ropa deportiva. Sin duda ellos podían hablar el mismo idioma mientras agarraban prenda tras otra y reían cuando algo no estaba bien en su combinación.

-¿Qué es el soccer?- siseo Sirius cuando las chicas estaban ayudando a James a depositar sus compras sobre la caja registradora. Aubree estaba a la cabeza.

-Es un juego muggle- contesto Remus- Puedes preguntarle a Mickaelson.

-¿Acaso estás loco?- volvió a sisear- Hay carteles que hablan sobre ello por todo el maldito centro comercial. No voy a preguntar algo que parece ser muy obvio.

-Puedes preguntarle a Aubree- murmuro Peter- Ella parece saber todo.

-Si supiera todo ya estaríamos en casa, Colagusano- espeto el azabache frunciendo el ceño.

-Ahora relájate, Sirius- dijo Remus tranquilamente- Ahora estamos aquí y al menos la chica se ha comportado bien con nosotros.

-¡Claro que tiene que comportarse bien con nosotros!- espeto.

-Está en su etapa de soy el rey del mundo- murmuro Peter poniendo los ojos en blanco y Remus le sonrío exactamente unos segundos antes de que el huracán de castañas pasara por ellos listas para ir a otra tienda.

En Abercrombie y Hollister, Pamela y Zoey hicieron probarse un montón de ropa a los cuatro chicos. A los merodeadores azabaches esa clase de ropa le resultaba hecha perfectamente a la medida, mientras que Remus se sintió cómodo con algunas cosas y Peter prefirió probar en otra tienda.

Las vendedoras de Hot Topic casi mueren cuando Sirius quiso probarse ropa interior y llamo a una de las muchachas dentro de los vestidores para comprobar si todo estaba perfecto allí dentro.

Sebastian!- había reprendido Remus, cuando se percato de la ausencia del azabache de ojos grises y este salió de los vestidores agitando un papel entre sus dedos.

-¿Has ligado?- pregunto Zoey con ojos soñadores y él asintió orgullosamente. Aubree sonrío ante ello.

Si Pamela y James tenían la conexión del deporte, sin duda Sirius y Zoey tenían la conexión del ligue.

Antes de seguir su camino, pararon por Starbucks y Aubree eligió té para los chicos ingleses, debido a que después ella misma les enseñaría a comprar en un Starbucks como se debía.

Zoey les abandono rotundamente cuando pasaron ante Victoria Secret´s.

Los merodeadores admiraron las fotos de Candice Swanepoel y Megan Kerr hasta que se toparon con los ojos de Lydia gritándoles palabras como pervertidos.

Recuperaron a la rubia veinte minutos después, cuando todos ellos habían decidido que descansar era la mejor opción en ese momento.

-¿Qué llevas ahí?- Aubree abre los ojos como platos al ver el exorbitante tamaño de las bolsas rosadas de aquella tienda.

-Un infarto para papá- contesto la rubia riendo.

-No tienes remedio Zoey- negó Lydia antes de comenzar a caminar nuevamente.

-Tengo que renovar algunas cosas, comprende cariño- dice ella aún riendo- Además el próximo viernes tenemos la fiesta del inicio de clases y te vendría bien algo provocador para que ya sabes… Tengas finalmente algo de acción.

-Cuida esa boca, Daniels- espeto la ojiceleste antes de acelerar el paso siendo seguida por Geena.

-Creo que la has hecho enojar- murmuro James y la rubia rodo los ojos.

-Es como un súper poder que tiene…- dijo Pamela sonriendo- Hacer enojar a Lydia con comentarios- rodo los ojos y le miro- ¿Ustedes vendrán a la fiesta?

Remus miro a Aubree y la castaña se atraganto con su propio aliento.

Todos los años se hacía una fiesta de inicio de curso, llamada la Promoción, para así poder interactuar entre todos de mejor manera. Aquel año la mansión Mickaelson era la anfitriona y Pamela se había tomado la molestia de hacer entender que todos estaban perfectamente invitados.

Era obvio que invitaría a los merodeadores si estos le llegaban a caer bien.

¡Solo que Aubree había olvidado por completo la fiesta!

-¡Sería maravilloso que pudieran ir!- dijo Zoey asintiendo, complotando con Pamela para arruinarle los nervios a Aubree- Vamos, tienen que ir. No pueden decir que no a una de las mejores fiestas del año. Además esta será la última que organizaremos una de nosotras y la casa de Pam es totalmente perfecta para eso…

-Tendríamos que hablarlo…

-¡Sería perfecto!- dijeron los azabaches, cortando a Remus.

-Una perfecta opción para conocer personas- apunto Pamela- Oh, vamos, Bree, no es como que quisieras ocultarlos en tu casa para siempre.

Sí, quería exactamente hacer eso.

-Y van a estar casi todas las personas de nuestro colegio, pero ustedes ya las conocerán el lunes- siguió Zoey.

-No es necesario que sigan insistiendo- les detuvo Aubree poniendo los ojos en blanco. James y Sirius estaban de los más sonrientes pese a que Remus les estaba fulminando con la mirada- Iremos.

-¡Oh, genial!- asintió Pamela- Van a ver que mi casa no es tan grande como la de Bree, pero es mucho más linda.

Aubree puso los ojos en blanco.

 

 

-Acompañare a Geen a casa- dijo Lydia una vez que habían aparcado delante de la casa de Aubree tres horas más tarde- Nos vemos mañana.

La castaña de ojos azules abrazo con fuerza a sus tres amigas y les sonrío a los cuatro chicos antes de montarse en la camioneta de Lydia para ir a casa.

-Preparare hamburguesas- dijo Pamela mientras cargaba un par de bolsas con equilibrio hacía dentro la casa.

Tardaron aproximadamente veinte minutos en acomodar y repartir las cosas de los merodeadores. Aubree agradeció que Zoey tuviera la memoria suficiente como para recordar quien había comprado casa cosa y que Pamela tuviera la fuerza necesaria como para levantar cosas que ella jamás podría.

-Definitivamente hay que cambiar el color de las paredes de este dormitorio- dijo mientras acomodaba las cosas que Aubree había esparcido por el piso de su habitación aquella mañana- Amo que seas súper libre y todo eso, pero este verde se asemeja más al verde musgo que al verde primavera.

-Deja a la chica tranquila, Daniels- comento Pamela desde la cama, observando como Aubree peleaba con los nudos de su cabello tras la ducha- Agradece que de vez en cuando permite que metas mano en su closet.

-Es lo mejor que le ha pasado en la vida- se defendió guiñándole un ojo a la rubia antes de seguir acomodando las cosas.

Aubree puso los ojos en blanco.

Zoey y Pamela sin duda eran las más cercanas a ella y sin embargo eran dos mundos en diferentes galaxias.

Tomo el piyama y luego se introdujo en él para seguir luchando contra los nudos de su cabello.

Habían dejado a los merodeadores solos para que ellos mismos pudieran arreglar sus cosas. Aubree les había conseguido un ala de la casa solamente para ellos y había visto en los ojos de los cuatro que estaban totalmente agradecidos de tener una parte donde podían ser ellos mismos sin miedo a que alguien pudiera verles. La única desventaja de aquello era que su habitación estaba en la otra ala de la casa, por lo que les separaba toda la distancia que la mansión Jules podía permitir.

-¿Qué vamos a hacer este año?- pregunto de repente Pamela, haciendo que las dos voltearan a verle con una ceja alzada al no saber a qué se refería- Obviamente hay cosas que van a cambiar…- intento decir suavemente, pero la expresión en el rostro de Zoey ya había cambiado- Tenemos como enemiga a Dakota y todas sus amigas. Este año, más intensamente que ningún otro.

-No tenemos por qué cambiar nuestra rutina en el colegio solamente por qué Johansen haya decidido robarme a Chad y poner todo dado vuelta- murmuro la rubia con su voz de perra- Simplemente seguiremos como siempre hemos hecho: ser nosotras mismas.

-Sabes que ella intentara provocarte, ¿verdad?- pregunto Aubree preocupada- Tienen que compartir muchas horas juntas con el entrenamiento y ella no desperdiciara ese tiempo para dejarte en claro que su vida sexual junto a Chad es excelentemente buena.

-Teniendo en cuenta que Moore es un nueve, te aseguro que sí, oiré mucho de eso.

-¡Oh, por Dios! Modo zorra saliendo a la vista- grito Pamela riendo, provocando que Zoey saltara sobre ella y las dos comenzaran a golpearse como niñas.

Aubree suspiro agradecida de que aquello no afectara verdaderamente a su mejor amiga.

Dakota sí que era esa clase de perra para una película de terror, al menos siempre lo había sido con ella desde el momento que la había visto como una amenaza a su relación con Zoey o incluso con la de Chad, ya que ambos eran puntos de interés para la reina porrista y mejores amigos de la castaña. Pero Aubree jamás había llegado a conocer el lado horrible de ella, donde hacía que dos personas que se amaban se separasen por placer propio.

Era la reina de las perras.

-Sabes que ella intentara llegar a Sirius, James o incluso a Remus, ¿verdad?- dijo Zoey alzando una ceja- Cualquiera de ellas. Tanto como Dakota hasta Adela se interesaran en los nuevos, sobre todo porque son atractivos, y no creo que sean de los que les gusta que un par de chicas les cuiden las espaldas.

Aubree se paralizo. Zoey tenía razón. Obviamente el grupo de Dakota iba a interesarse en los merodeadores por eran dioses comparados con los que habitaban regularmente los pasillos del EHS. Chad sin duda era un chico MUY apuesto, pero nada que las facciones de Sebastián, la sonrisa de James, los ojos de John o incluso la inocencia de Peter no pudieran opacar.

El instinto protector le inundo por completo, haciendo combustión en cada una de sus células.

-Cambios de planes…- informo monótonamente- El plan para este año será no dejar que el grupo de Dakota toque a los chicos.


Poco a poco las dos vidas de Aubree comienzan a unirse y qué será de ellos para cuando comiencen en el EHS? Podrán llevar una vida de mentiras en un mundo donde se manejan casi todas las personas con mentiras?

Descubrelo en el próximo capitulo!

Para contactarse conmigo pueden ojear en mi perfil, donde encontraran la dirección de mi Facebook. (Allí también recibo quejas o ideas)

Saludos! No estamos leyendo




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