Historia al azar: Alcanzando la Realidad
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¡Quiero a los Merodeadores! » Manhattan
¡Quiero a los Merodeadores! (R15)
Por Agus_de_Black
Escrita el Sábado 16 de Noviembre de 2013, 15:41
Actualizada el Miércoles 11 de Enero de 2017, 14:59
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Manhattan


24 de diciembre - 2012

Manhattan


La calma del departamento Jules se vio interrumpida cuando Aubree se arrojó dentro, cayendo de bruces contra el piso de la entrada apenas las puertas del elevador se habían abierto. Geena saltó detrás de ella mientras Lydia se aseguraba de recoger todas las cosas que habían salido de su bolso. Zoey y Pamela ingresaron titubeantes segundos después, antes de que el elevador se marchara a otro piso; recogieron del piso el cuerpo casi inerte de Aubree y la sujetaron de las axilas, mientras Geena dirigía la marcha hacía el baño de su habitación.

Aquella noche era el baile de navidad patrocinado por la familia King en su hotel y ellas habían apenas puesto un pie dentro cuando recibieron la llamada de Mark notificándoles qué estaba sucediendo con la castaña en el hall del hotel.

-Ayúdame a quitarle el vestido- susurró Zoey a Lydia y ambas se pusieron en ello, a su lado estaba Geena terminando de preparar la bañera para sumergir a su borracha mejor amiga y componerla antes de que los Jules volvieran a casa.

Las cuatro trabajaron para arreglar el desastre que era la castaña en completo silencio. Habían estado viviendo bajo la sombra de sus movimientos aquellos meses desde la muerte de Arthur y su completo descontrol. Si bien en Los Ángeles Aubree era conocida por llevar la fiesta a donde sea que vaya, esta vez la fiesta había pasado por arriba de ella y solo les tocaba juntar los pedazos de lo que quedaba luego.

Cuando cerca de las cuatro pudieron meterla en la cama y se aseguraron de que estaba completamente durmiendo, se dejaron caer en el piso completamente agotadas por todo lo que había sucedido. No se esperaban que Aubree perdiera el control en las fiestas, sobre todo estando tan cerca de sus padres y su familia europea, y sin embargo había sido cuestión de perderla de vista para que se hiciera un caos de alcohol y drogas que la habían dejado inconsciente en la parte trasera de una limosina a los pies de la entrada principal del hotel King. Era un milagro como se había movido hasta el hall, pero sí debían agradecer que la única persona que estaba fuera del baile fuese nada más que Mark, porque de lo contrario hubiese sido un calvario.

-No sé qué le diré a mis padres- murmuró Lydia aún cuando estaban sentadas en el suelo. Geena le tomó de la mano y le hizo una caricia a modo de consuelo. Desde que Charity había puesto una fecha a su casamiento con David, los Vance tenían una excusa para su histeria, que injustamente debía cargar Lydia cada vez que se los cruzaba.

-Le pediré a Dalia que nos busqué una excusa- murmuró Pamela a modo de respuesta- Creo que la salud de Aubree debe ser lo que más nos preocupe ahora.

-Nunca la he visto tan mal…- murmuró Zoey, colocando un mechón de cabello rubio detrás de su oreja- Ya no sé qué hacer con ella.

-Podemos llevarla a un centro de autoayuda…- dijo entonces Geena, provocando que las tres chicas que estaban en la habitación volteasen a mirarle- Hay uno cerca del EHS, podría ir a clases y pasar la noche allí. Es controlado, lindo, y estoy segura que le ayudaría mucho despejarse por completo del mundo del colegio y su vida agitada.

-Pero dejaría de ser todo lo que a ella le gusta- se alarmó Zoey, no imaginando un entrenamiento de las animadoras sin su mejor amiga.

-Ser lo que le gusta no le está funcionando mucho ahora- murmuró con pesar Lydia, apartando el rostro para mirar hacia otro lado.

-Háganlo- las cuatro se sobresaltaron y se incorporaron del suelo con total rapidez, sin saber qué más hacer ante la figura imponente que era Charles Jules parado en el umbral del dormitorio- Yo solucionaré las cosas con Amara, para que no interfiera.

-Pero señor Jules…- intentó decir Pamela, aunque no sabía qué alegar.

El hombre no emitió alguna otra palabra. Sin más, giró sobre sus talones y desapareció del umbral de la puerta, dando por terminado el debate por la situación futura de su hija.



24 de diciembre - 2013

Manhattan


Aubree miró el contenido en su copa. No recordaba exactamente cuál había sido el último día que se había sentado a tomar champagne para festejar algo. El departamento de Manhattan, que ya era como su segunda casa, olía a caramelo y carne asada, el típico olor que acompañaba a los Daniels en las fiestas, y le hacía sentir un poco menos melancólica.

-Bree…- Remus abrió un poco la puerta de su habitación, lo suficiente como para no estar adentro por si molestaba, pero tampoco como para poder ser ignorado- Dice Zoey que la cena ya está lista.

-Iré en un segundo- contestó la castaña sin apartar la mirada de Central Park, que brillaba blanco y esplendoroso a unas manzanas de donde estaban. Vació su copa de una vez y se incorporó del alféizar, arreglando la caída del vestido blanco que la menor de los Daniels les obligaba a usar cada año cuando se reunían alrededor de una mesa para festejar navidad.

La sala no tenía decoración alguna. Ella misma la había prohibido, pero si no había podido evitar que todos llevasen gorritos rojos y se escuchara de fondo alguna balada típica de aquella época.

En la cocina James y Zoey peleaban por quién iba a cortar la carne y Sirius aprovechaba la distracción de ambos para comer la decoración de la torta bajo la mirada desaprobatoria de Ashley.

Todos lucían felices; por eso cuando Peter se incorporó para llevarle jugo de calabaza recién hecho, todos voltearon a mirarle con una sonrisa tirante en los labios.

-Feliz noche buena, Bree- dijo Lorein abrazándole sorpresivamente. Aubree le miró sobre su hombro y para la tranquilidad de todos, segundos después se largó a sonreír.

-Feliz noche buena para ti también, Lo.

James y Zoey intercambiaron una sonrisa cómplice y luego terminaron de servir la cena, para así poder sentarse a comer.

-Me han dicho que ha sido una de las mejores fiestas que los Lions pudieron haber hecho a modo de despedida del año- escuchó que comentaba Peter, mirando a los azabaches. Cuando Aubree había avisado que se retiraba para Manhattan antes de que sus familiares partieran a Cannes, Remus y Peter habían marchado junto a ella, dejando a James y a Sirius solos bajo el cuidado de Lydia en California. Los Lions hacían una fiesta de despedida del año muy famosa, pero era notorio que la pequeña Jules había querido evitarla por completo.

-Lo fue, ciertamente- comentó James intercambiando una miradita extraña con Sirius- ¿Pero qué podríamos decir que no haya salido en el periódico escolar ya? Las chicas nos aman y que nos hayas dejado la casa sola, Bree, ayudo mucho.

-Agradezco que nadie vio tu estado esa noche, Sebastian, por qué de lo contrario sería muy poco divertido saber cuáles nuevos rumores me mencionan en el colegio- dijo Ashley rodando los ojos, provocando que Sirius sonriera.

-Lo sé, lo siento- se disculpó poniendo su mano sobre su pecho, fingiendo tocarse el corazón- Realmente no recordé lo nuestro.

Aubree se guardó comentar algo, imitando a Ashley que había decidido llamarse al silencio. La castaña tenía muy en cuenta que no podía quejarse en contra del azabache ya que gracias a su favor Declan y Arlyne la habían dejado en paz con su cotidiano abuso. Sin embargo, un sentimiento de culpa no dejaba de latirle… Sebastian se controlaba en sus mejores momentos por ella, y no debía hacerlo, pero sin embargo…

-¿Así que tú padre ha escrito un nuevo libro?- Zoey enseguida cambió de tema, provocando una gran satisfacción en la mesa. Lorein se removió en su silla y asintió antes de contestarle.

-En este mismo momento esta promocionandolo en España- contestó- Esta vez se le dio por el español.

-Como si lo precisara…- dijo Aubree y Remus le pateó debajo de la mesa- Digo… tu padre es uno de los escritores más reconocidos de estados unidos, no precisa extenderse a otras lenguas. Aunque nunca está de más probar.

-Según él, no quiere que toda la magia se quede en el traductor.

-Es maravilloso- asintió Remus- Los libros son lo mejor del mundo.

-No te lo discuto.

Sirius y James se miraron, pero enseguida Zoey los llamó al orden a ambos con una severa mirada. "No se metan donde nadie les llama" era el claro mensaje.

-¡Ya van a ser las doce!- Ashley se incorporó de la mesa, casi llevándose por delante a Peter y se detuvo delante del gran ventanal del departamento, provocando que todos los demás se movieran detrás de ella. La menor de las hermanas Cenna no estaba acostumbrada a pasar aquellas fiestas en soledad, pero tras un largo convencimiento por parte de Zoey sobre lo bueno que sería para ella estar lejos del insoportable carácter de sus padres, todos habían terminando cediendo ante las palabras de la rubia y por lo tanto la chica sonreía genuinamente feliz de no verse atrapada bajo las garras de Aurora y Nicholas- ¿Habrá muchos fuego artificiales?

-Tenlo por seguro, pequeña- le dijo Sirius mientras se colocaba detrás de ella y la envolvía entre sus brazos. Aubree les miró de reojo. Estaba segura de que Sirius tenía sentimientos encontrados con Geena, lo que veía totalmente incorrecto, pero sin embargo luego se mostraba dulce con Ashley y la cabeza comenzaba a darle vueltas. Si bien era cierto que aquello era todo un show para intentar animar un poco a la pequeña Cenna, no debían de ser demasiado inteligente para darse cuenta que existía entre ellos un apego que iba creciendo día a día, casi como el que Zoey tenía con Remus y Sirius. Las cosas iban siendo muy raras con sus amigas involucrándose con aquellos chicos sin saber quienes realmente eran, excepto por Zoey, pero eso lo volvía todo más extraño para ella. Sobre todo, porque Sirius parecía tener una fijación con Katherine y su cama, que estaba destrozándole los nervios.

-¿Acaso siguen una tradición?- preguntó de repente Lorein, mientras ayudaba a Remus a repartir las copas de champagne antes de que se hiciera la medianoche. Miró a todos, esperando una respuesta.

-En nuestro colegio teníamos una…- dijo James mientras se sentaba en el apoyabrazos de uno de los sofás que estaba ahí cerca- Pero era más algo nuestro. Antes de que se hicieran las doce, bajábamos a las cocinas e íbamos al campo de deporte a comer hasta que se hiciera el otro día… allí, no había fuegos artificiales, pero ya era muy mágico el lugar.

-¿Así que iban a un colegio internado?- preguntó Lynn, sacando su incontenible naturaleza de investigadora.

-Podría decirse que algo así- contestó el mismo azabache, bajo la amenazante mirada de Aubree. La castaña les había advertido de que no podían exponer su magia delante de Lorein Clennyf debido a que la chica llevaba la duda a dónde sea que fuese, pero la verdad era que Jules tenía la certeza de que pasar una hora viendo de cerca los movimientos cotidianos le podían dar la certeza de que se estaba volviendo loca al imaginar que los merodeadores estaban allí con ella. El problema es que no era una locura, pero si ellos no podían conocer lo que sucedía. Aún Aubree no estaba preparada para decirles lo que estaba sucediendo. Era demasiado pronto incluso para ella. Estaba sumamente prohibido hablar de Harry Potter.

-¡Mira!- Zoey le tomó del brazo y casi la pegó a la pared cuando finalmente se hizo la medianoche y la ciudad se llenó de fuegos artificiales- ¡Feliz navidad a todos!- chilló la rubia dándole un gran abrazo a cada uno y deteniéndose unos segundos de más en su mejor amiga- Pero mejores navidades para ti, Bree.

-Al menos estas las recordaré…- murmuró la chica, haciendo luego una mueca.

-Aún no tienes la certeza de eso- dijo luego Sirius, pasando un brazo por cada uno de sus hombros- La noche aún es joven, pequeña Jules.

Aubree no emitió comentario; simplemente se dejó llevar por Sirius hacía la mesa de postres con la copa de champán en la mano.



25 de diciembre


James se removió en el sofá y se quitó del rostro la mano que Zoey había dejado allí cuando se había dormido. Retiró las frazadas, intentando no despertarla y se incorporó, mirando todo a su alrededor.

El departamento había amanecido completamente en silencio.

-Aubree se fue hace casi una hora…- Remus apareció con dos tazas de café. Le entregó una a James y luego le obligó indirectamente a seguirlo hacía la cocina- Me desperté cuando estaba metiendo las maletas dentro del elevador.

-¿Se fue?- preguntó el azabache completamente pasmado- ¿Pero a dónde?

-No lo sé- negó el castaño- Pero se veía bastante agotada, como si hubiese esperado toda la noche despierta hasta que nosotros nos durmiésemos para poder irse sin decir nada.

-Siempre has tenido esa gracia de saber qué sucede con solo mirar la expresión en el rostro de las personas…

-James, habló enserio.

-No tengo la menor idea de dónde puede ser que ella se haya ido, Remus- contestó, comportándose de una manera poco peculiar en él. Como si toda la formalidad hubiese entrado en sus venas de golpe.

-Pensé que quizás…

-¿Quizás?- preguntó, alzando una ceja.

-Pensé que quizás tú sabrías algo teniendo en cuenta tú reciente cercanía con ella- terminó de decir, casi de un tirón- No pretendas que no es cierto lo que te digo, yo lo he visto. Entre ustedes está sucediendo algo.

-Es… complicado, Lunático. Tú lo sabes.

-No pensé que podría llegar a ver esa mirada de interés en ti de nuevo, Cornamenta- Remus miró hacia afuera, como si se perdiera en sus propios recuerdos- Sé que ha sido bastante complicado estar aquí sin saber qué ha sucedido con Evans… pero creo que está bien que quieras avanzar.

-¿Avanzar?- preguntó alzando una ceja- ¿Quién habla de avanzar, Lunático? Sí, tengo cierto interés por Aubree… pero nosotros vamos a volver en algún momento y eso significa que recuperaremos nuestras vidas nuevamente. No tengo por qué avanzar en nada, sabiendo que en determinando momento abandonaremos este mundo y…

-James- le detuvo Remus sujetándole por el hombro, transmitiéndole tranquilidad- Sé a lo que te refieres.

Potter le miró unos segundos en silencio y luego siguió su desayuno, como si nada hubiese pasado. Lupin tenía eso, provocaba que todas tus emociones quedaran a flor de piel con solo una mirada y lo extrañaba, de cierta manera. Había pasado demasiado tiempo desde la vez que había podido abrirse de aquella forma. Demasiado tiempo.

-Ashley me dijo que Aubree se fue a España- Sirius apareció luciendo nada más que el pantalón del piyama y un par de ojeras demenciales- Nos hemos quedado hasta tarde hablando, no me miren de esa forma.

-Estaba temiendo por la doncellez de nuestra Cenna- murmuró James divertido.

-No se dio el momento…- fingió lamentarse- Además, terminó conmigo, así que tampoco tendría la excusa para sacar nuestra relación en modo de pretexto.

-¿Cómo que ha terminado contigo?- preguntó Remus absorto- Primero que nada, ¿acaso eso es posible en su situación?

-Sí no lo era, ella lo inventó- contestó Sirius divertido- Cree que es lo más justo para los dos. Ella quiere alejarse de los problemas. Ahora que Wells se ha dejado de acostar con Arlyne y con Katherine, está más susceptible a los problemas y cree que yo me este acostado con Katherine tampoco ayuda a su situación. Además está segura de que ya he hecho suficiente por ella dándole un poco más de valentía, por lo que terminó todo conmigo. Aunque claro… seguiremos siendo amigos.

-Creo que es la primera vez que escucho que alguien usa la excusa no eres tú, soy yo en ti, Canuto.

-Para los dos es mejor así, yo puedo estar con quien quiero sin preocupaciones y ella puede resolver su asunto con Wells.

-Quizá tú deberías resolver tus asuntos con Wells- murmuró Remus, mirándolos a ambos por arriba del bordecillo de la taza- ¡Oh, vamos! No me miréis de esa forma. No me vas a negar que te traes algo con Geena.

-Por un momento pensé que estabas insinuando que los viajes dimensionales habían perjudicado mi orientación sexual.

-¡Canuto!- reprochó el castaño provocando la risa de los azabaches- Te estoy hablando enserio.

-Oh, no quieras indagas en mi vida de esa forma, Lunático- se quejó Sirius- Sabes que yo no soy James, no puedes llegar a mi lado sentimental.

Potter puso los ojos en blanco.

-Buenos días chicos- Peter entró a la sala en punta de pies y miró hacía el sofá donde Zoey aún dormía de la forma en la que James la había dejado- Pasé a buscar a Aubree a su habitación y no la encontré.

-Se ha marchado- contestó Sirius con simpleza- Ya sabes que no ha estado mucho con nosotros últimamente… Me refiero a mentalmente, parece siempre en otro mundo.

-Es la fecha- finalmente Zoey se incorporó del sofá, previendo que no iba a recuperar el sueño, y se arropó con la frazada, cubriéndose la piernas desnudas mientras caminaba hacia ellos.- Ella siempre huye de estados unidos en navidad.

-¿Huye?- preguntaron los cuatro, provocando una sonrisa nostálgica por parte de ella.

-Sí… Arthur amaba navidad y año nuevo, después de que falleció no se lo tomó muy bien- contestó sentándose entre medio de los azabaches- El año pasado incluso tuvo su peor racha con el alcohol y después de la rehabilitación como que no pensó volver a Manhattan.

-¿Rehabilitación?- James abrió los ojos como platos y la rubia puso cara de espanto por su expresión- No, obvio jamás nos contó de eso- murmuró al ver duda en el rostro de ella.

-No debí haberlo mencionado- murmuró sintiéndose culpable- Oh por dios, soy una idiota.

-¿Ella precisará ayuda?- se preocupó entonces Remus, poniéndose alerta.

-No, en este momento debe estar por encontrarse con Chad y…

-Espera… espera…- Sirius alzó las manos para frenarla y luego le miró directo a los ojos- No puedes pretender decirnos todas esas cosas y que nosotros te escuchemos sin preguntar… ¿Rehabilitación? ¿Encontrarse con Chad? ¿De qué estás hablando?

Zoey tomó un sorbo de la taza de James, como si se estuviera preparando para pensar cómo decir lo que iba a decir, y finalmente suspiró, sabiendo que no podía escapar de aquello que ella misma había llevado al desayunador..

-No pueden decir que lo escucharon de mí- ordenó, mirándolos a todos- Cuando Arthur murió, Aubree se sumió en una depresión muy grande alentada por sus padres, porque jamás aceptaron que él se había querido suicidar… ellos simplemente encontraron la forma de culpar a Aubree por lo que había sucedido y se olvidaron que ella también era su hija. Aubree, olvidada, comenzó a llevar la vida de excesos de cualquier persona que puede pagarlos en Los Ángeles, nosotros ni siquiera podíamos controlarla. Paso de ser una chica fiestera que nos contaba todo lo que hacía cuando salía, a ser una chica que nos metía y nos ocultaba parte de la información y nosotras lo sabíamos solamente por conocer cómo es ella en realidad… Cuando llegaron las fiestas el año pasado, todo cambió. Volvimos a Manhattan, como siempre, y Aubree sintió el vacío del departamento mucho más grande que el vacío en su casa en Malibu y antes de llegar a la fiesta que todos los años Cliff King celebra, no sabemos qué fue lo que consumió que casi se la lleva para otro mundo. Tuvo suerte de que Mark la encontró y nos llamó y nosotras nos hicimos cargo de la situación, pero cuando pensamos que estábamos solas en el departamento y nos pusimos a hablar de qué podíamos hacer con ella, apareció Charles y nos dio el visto bueno sobre llevarla a un centro de rehabilitación. La segunda mitad del año Aubree vivió allí hasta que llegó el verano y cuando salió, es quien es ahora. La fiesta dejó de ser algo que le llamaba la atención y solo quería quedarse en casa hasta tarde y lo demás ya lo conocen… ustedes llegaron pocos días después de que volvió a estar libre.

-Pobre Aubree…- se lamentó Remus pensando en la castaña semi amargada, por decirlo de una forma, que conocían- Supongo entonces que irse de estados unidos tiene que ver con alejarse de esos recuerdos.

-Y porque el 27 de diciembre fue el día que murieron Craig y Karen, los padres de los Moore- contestó con cierto matiz triste en la voz.

-¿Entonces por qué tú no estás con ellos?- preguntó Peter, sin poder contenerse.

-Pues…- Remus vio que la castaña meditaba demasiado la respuesta y sintió inmediatamente que se acercaba una mentira, aunque no estaba seguro de que sería contra ellos o contra ella misma- Porque ella está más en deuda que yo con ellos.



27 de diciembre

Málaga


Aubree dejó el tocado de flores junto a los otros sobre el altar donde estaban los otros. Sin voltearse volvió sobre sus propios pies y se sentó nuevamente en el banco junto a los demás que estaban presenciando la misa.

En aquellos momentos donde se veía rodeada de español, se sentía nostálgica de no tener a Pamela consigo. Pero sabía que solo le correspondía a ella estar allí en la Parroquia San Pablo, lugar donde todos los años se ofrecía una misa en nombre de los difuntos señores Moore.

Presenció toda la ceremonia en pleno silencio y cuando finalmente todos se incorporaron para marcharse, ella se quedó unos minutos más en silencio intentando transmitirse pensamientos positivos para no ponerse a llorar.

-Alstroemerias- Chad se sentó junto a ella y la castaña enseguida alzó la cabeza para mirarlo. Tenía ojeras y parecía haber pedido el bronceado típico de él, pero sin embargo poseía el porte Lions que tanto le caracterizaba- No sé cómo haces todos los años para recordarme lo mal hijo que soy por no conseguirle esas flores a mamá.

-Es que siempre has sido muy malo con los nombres.

Ambos ex mejores amigos se miraron intercambiando un sinfín de recuerdos con solo aquella unión de miradas. Aubree le tomó la mano y él le apretó la suya con la otra, como si llevarán toda la vida haciendo aquello en total complicidad.

-Te agradezco mucho que hayas podido venir- murmuró el chico, mirando hacía el altar con la mirada perdida- Sé que es bastante complicado en esta época del año…

-Jamás me he perdido una misa en honor a tus padres, Chad- susurró ella- Craig y Karen no se merecen un desplante por nuestros problemas.

Él asintió. Comprendiendo el significado detrás de aquellas palabras.

-Significa mucho para nosotros- Chad entonces miró en otra dirección y Aubree pudo ver como Katherine miraba el altar con recelo, seguramente preguntándose por qué las personas tenían tanto mal gusto en elegir arreglos florales para los difuntos, totalmente sola en un rincón del lugar.

Jules se incorporó  y caminó hasta ella lentamente, viendo si podía acercarse hasta Kate sin sentir que la iban a arrojar por la montaña más alta. La joven Moore volteó a mirarla solo cuando estuvo lo bastante cerca como para no poder ignorarla.

-Veo que has venido- murmuró, de aquella manera mordaz que le caracterizaba. Sus ojos se detuvieron en ella y luego suspiró- Perdón. Detesto tener que venir a un lugar dónde todo el mundo no para de decirme que le recuerdo a mi madre.

-Karen siempre fue muy querida en Málaga…

-Al menos aquí hacen algo en su honor- gruñó con amargura- Vivió y ayudo a todo el mundo en casa y ni siquiera son capaces de aparecer hoy.

-Katherine…- Aubree colocó una mano sobre su codo y la chica le miró directo a los ojos, pensando si debía gritarle por tocarla o simplemente quedarse allí parada aceptando el gesto- Sabes que todos amábamos… amamos a tus padres, fueron súper importante para nosotros el tiempo que pudimos compartir con ellos. Pero es entendible que sientas que nadie hace algo totalmente justo por ellos…

-Detente ahí- apartándose completamente, Katherine le miró con despreció- No vengas a hablarme a mí de superar y entender las cosas, cuando eres una maldita perra con todo el mundo por la muerte de Arthur. Al menos mis padres fallecieron en una accidente, tu hermano se fue porque así lo quiso y no le importo qué iba a suceder contigo… deberías tú honrarlo y hacer lo mismo. Que te importe una mierda su recuerdo y…

-¡Katherine!- Christian se acercó hasta ellas caminando con pisadas fuertes con Zada detrás. La Mickaelson mayor enseguida contuvo en sus brazos a Aubree mientras Chris enfrentaba a su hermana menor con la mirada severa clavada en ella- ¿Cómo puedes decir estas cosas? Estamos aquí, en el lugar donde vieron crecer a mamá y ni siquiera eres capaz de contener tú genio. Aubree no te hizo nada.

-Alguien debía decírselo en algún momento, Christian- contestó la chica con simpleza, ante el gesto atónito de Zada. Le dedicó una mirada altanera a Aubree una última vez y luego se alejó hacia el otro lado de la Parroquia.

-Como lo siento, Aubree- Chris entonces miró a la castaña y esta asintió aún compungida por las palabras de Katherine. Jamás se habían llevado bien, pero nunca se había esperado aquellas palabras; sobre todo cuando se suponía que la joven Moore debía tener la guardia baja- Sinceramente no entiendo qué está sucediendo dentro de la cabeza de mi hermana este tiempo. Parece siempre estar de mal humor.

-Es un día complicado- intentó decir Zada tomando el brazo de Chris entre los delgados suyos- Los mellizos han estado tensos desde muy temprano, aunque obvio es de esperarse. Siempre tienen días complicados cuando se trata de estas fechas.

Aubree asintió y miró a Chris, quien parecía mucho más adulto de lo que en realidad era. No solo afectaban aquellas fechas a los mellizos Moore, sino que al mayor de ellos también solía recordarle que no estaba viviendo como había deseado vivir a su edad. Sobre todo sin sus padres. Aquellos que conocían al mayor de los Moore, sabían que en algún momento había cambiado los sueños de jugar profesionalmente al fútbol americano con Jakob para pasar a ser un hombre de negocios junto a Ian. Se debía a que Christian jamás hubiera dejado la empresa familiar en nombre de otro y aunque sus hermanos menores fueran a legar una parte a la mayoría de edad, Chris había decidido cargar con la parte más pesada de la empresa para no atraparlos con decisiones sumamente importantes y delimitar su futuro. Ellos no tenían la culpa de lo que les había sucedido a sus padres, y aunque él tampoco, era su deber como hermano mayor hacerse cargo de todo.

Y aunque durante el resto del año parecía importarle, en aquellos momentos salía a la luz que Christina moore no era más que un chico, con el peso del mundo sobre sus hombros.



28 de diciembre

Manhattan


Zoey tomó un trago de su té verde y miró por la ventana hacia afuera de Barnes & Nobles hacía Union Square. No recordaba ya hace cuánto tiempo que no pisaba una librería y aquella especialmente era su favorita de la firma, por lo que cuando Remus le había pedido ir a comprar algunas cosas, ella no había dudado en dejarse llevar a la mejor parte de Manhattan y terminar por allí.

En aquel momento tenía los ojos puestos en el joven licántropo, mientras este hablaba con uno de los dependientes sobre los mejores libros que habían salido aquel año sobre avances científicos. Remus parecía un niño en una dulcería y ella estaba feliz de por lo menos sentir que estaba consintiendo a alguien.

No era una chica de imponer reglas, para algo tenían a Lydia en el grupo; pero sabía que Aubree escondía una buena razón por la que la había invitado a  pasar navidad con ella y no a ninguna de las otras chicas: Zoey conocía la verdad detrás de los chicos, y si Jules no estaba, sabía que Daniels podría llevar un control prudencial de las cosas para que no se salieran de control.

Entendía que Aubree aún quisiera conservar a los merodeadores en secreto, aunque verdaderamente no compartía ese pensamiento.

Pero no era algo extraño que ella no compartiera algo con Aubree. Siempre habían sido las más diferentes de sus amigas. Porque aunque la castaña había sido el centro de la fiesta y animadora durante mucho tiempo, lo había conseguido solo para encajar y no recibir quejas de su familia, no porque realmente quisiera que las personas se volteasen a verla cuando pasaba por el pasillo del EHS.

-¿En qué estás pensando?- Remus volteó a verla y Zoey se vio obligada a volver con él a la librería y abandonar sus pensamientos. Últimamente tenía tanto en qué pensar que no se percataba cuándo era que su mente se iba en otra dirección de donde debía estar- Has estado llamando la atención de las personas que miran para adentro. Seguro se estarán preguntando si eres una muñeca de decoración.

Zoey se rió. Pese a llevar el atuendo de cualquier chica citadina, Zoey reconocía que era una verdadera duende de Santa. No podía negar que aquella época era su favorita del año.

-Estaba preguntándome…- agarró uno de los libros extraños de Remus y miró la tapa. Algo de neurociencia que le había quitado el interés enseguida- ¿Cómo te estás adaptando?

Remus alzó la cabeza en su dirección y le quedó mirando estupefacto, sin saber qué decir. No se esperaba aquello, pero a su vez no le sorprendía para nada; después de todo, Zoey había estado en la sala aquella mañana cuando él había estado hablando con James sobre su futuro allí.

-Se hace eterno en estas fechas, ¿sabes?- finalmente dijo, siguiendo su propia búsqueda de libros- Aunque si bien las últimas fechas las pasaba en el colegio, siempre tenía una forma de tener a mis familiares cerca y supongo que eso es lo que más extraño de estar aquí con ustedes. No saber nada de qué está sucediendo con ellos.

Zoey asintió mientras delineaba el borde de la tapa de un libro con su uña, pensando en las palabras del chico. Se imaginó en su situación y algo extraño se le formó en el pecho. Si bien estaba acostumbrada a pasar lejos de Regina y Zeke por cuestiones laborales, no se imaginaba lo que sería todo un año sin recibir los consejos de su madre o mirar hasta tarde alguna película de los cincuenta con su padre.

-supongo que con ustedes todo el cambio ha sido mucho más abrupto- murmuró quedamente y al ver que Remus le miraba, ella suspiró y siguió hablando- A nosotros desde que somos pequeños nos han ido entrenando, de alguna forma, para saber que un día dejaremos nuestra casa para mudarnos a dónde sea que están nuestros sueños o el sueño de nuestros padres… en algunos casos… Pero obvio que no estoy diciendo que sea lo mismo.

-Supongo que de algún modo lo es, Zoey- murmuró el castaño, meditabundo, mientras elegía algún que otro libro- Aunque al menos tú sabes a dónde te irás.

-Creo saberlo- contestó automáticamente, mientras miraba hacia afuera embelesada por el movimiento de la calle- Mi sueños son muy grandes en realidad, pero busco algo sencillo.

-¿Enserio?- preguntó el chico alzando una ceja- ¿Tú? ¿Algo sencillo?

Zoey rió divertida por su expresión y le colocó una mano en el hombro mientras marchaban hacia la caja para pagar

-¿Te extrañarías si te digo que mis sueños están en Broadway?- sus ojos brillaron como si estuviera imaginando su nombre en una marquesina- Desde que vi a Julie Andrews en Mary Poppins y comencé a investigar su carrera musical, tuve un flechazo con ella y las producciones en las que estuvo. no solo brilló en el cine, sino que también lo hizo aquí mismo, en Nueva York.

-No sabía que tenías algo tan armado para tu futuro, Zoey.

-Resulta un poco incómodo hablar de esto delante de las chicas… ya sabes… porque cada una irá a una universidad diferente por completo- detuvo sus palabras cuando al llegar a la fila para pagar, vislumbro la espalda de Peter entre las personas. Extrañada, ya que supuestamente Pettigrew iba a pasar la tarde jugando a algo con Lorein, se acercó enseguida a él, dejando a un sorprendiendo Remus detrás- ¡Peter!- le llamó antes de llegar hasta él. Se extrañó al ver su expresión sorprendida, pero más se extrañó cuando él metió velozmente el libro que llevaba en las manos dentro de la bolsa del local, alejandolo de su mirada- ¿Qué estás haciendo aquí?

-Estaba aburrido y decidí salir.

-Vaya elección- Remus llegó junto a ellos y miró a Peter casi tan sorprendido como Zoey- Una librería, sí que eso no me lo esperaba de ti. ¿Algo te ha llamado la atención?

La joven Daniels sintió como que los segundos no pasaban más hasta que Peter simplemente sonrió, de esa forma inocente que tanto le caracterizaba.

-Algo me ha llamado la atención si, bastante.



Cuando Aubree llegó esa misma tarde junto con Bridget, el departamento volvió a recobrar vida.

Sirius se encontraba persiguiendo a la chica Jules por todos lados buscando su regalo de viaje, mientras que James se codeaba con las dos animadoras para planear algún recorrido por la gran manzana. En la sala, Remus hablaba animadamente con Lorein mientras Ashley junto a ellos intentaba no dormirse.

Peter, había desaparecido. Y si bien Zoey ya lo notaba extraño desde que se habían topado en la librería, aquello solo servía para que la rubia se cuestionarse qué estaba sucediendo. No quería alarmar a Aubree, sobre todo porque ya traía desde el viaje una expresión de pánico ante todo, pero sabía que tarde o temprano iba a tener que decirle que algo andaba mal con él… aunque era mejor no preocuparla en vano.

-¿Vamos a Broadway?- Bridget cerró finalmente el mapa sobre la mesa de la sala y se incorporó de su asiento, obligando que todo el mundo se detuviera a verla- la noche no está tan fresca y muero por ver la decoración navideña.

-No van a arrastrarme a un teatro nunca más- se quejó Sirius, aferrándose a la idea de pasar la noche solo en la casa si era necesario.

-Culturizate- le espetó Remus, rodando los ojos- ¿Qué planes tienes, B?

-Hay un restaurante súper conocido, en el que podríamos toparnos con algún famoso que esté en la gran manzana- advirtió dandole énfasis al lugar- En el que se come riquísimo y además… ¡Hay un…!- las palabras murieron en su boca cuando James le codeó y negó, como si tuviera que guardar un secreto. Zoey a su lado asintió, provocando que inmediatamente Aubree les mirara con la duda puesta en los ojos. Bridget miró a los dos chicos y luego rodó los ojos- Bueno… ¿vamos?



Ashley y Sirius caminaban liderando la marcha por Broadway como si cualquiera de los dos supiera en dónde estaban realmente. Miraban todo con grandes ojos, exactamente como dos niños pequeños mientras el resto hablaba de sus propios asuntos.

-Podrías anotarte en una clase de comedia musical- apuntó la joven Cenna mirando de soslayo al azabache- Eres muy bueno con esto. A lo de actuar me refiero.

Sirius rió sonoramente y luego entrelazó su brazo con el de ella. Se habían vuelto demasiado cercanos aquel último tiempo fingiendo ser pareja, y de alguna manera ese vínculo lo había convertido en algo muy especial para el otro. Por eso mismo, Sirius no tenía problema alguno en hablar de hasta de su futuro incierto con Ashley, aunque no fuese totalmente sincero de los por qué a sus no.

-No creo que vaya a seguir una carrera universitaria, Ash- murmuró, aunque sin apartar la mirada plata de las marquesinas- … Y menos en un lugar como Nueva York- agregó, al ver que ella le había quedado mirando no muy convencida de su respuesta.

-¡Pero tienes el potencial!- protestó- Estoy segura de que si aplicaras, podrias conseguir entrar en cualquier universidad que quisieras.

Sirius le miró. Era extraño lo que ella provocaba en él. Conocía por palabras de Remus lo que era esa sensación de estar en casa cuando una chica te hablaba y abría su corazón, pero jamás lo había experimentado con nadie hasta que Ashley había comenzando a abrirse con él… y se sentía tan bien. Sobre todo cuando ella lo miraba como si fuera lo mejor del universo y confiara ciegamente en cada una de sus palabras. Quizá no había sido uno de los mejores novios falsos que pudieron haber existido en el mundo, pero sin embargo sabía dentro de sí que solo empezar de aquella forma lograba lo que tenían ambos.

-Aquí es- Lorein los detuvo a todos delante de un salón ya llamativo en la entrada- ¿Estás segura de que podemos entrar?- preguntó entonces, mirando sobre su hombro a una eufórica Bridget.

-¡Claro que sí!- asintió mientras los empujaba todos adentro.

Aubree trastabilló y gracias a James volvió a incorporarse, justo cuando una de las mozas del lugar le entregaba un micrófono a los que se sentaban delante de ella.

-¡Zoey!- llamó inmediatamente, sintiendo la traición recorrerle el cuerpo. Sabía perfectamente por qué habían decidido viajar hasta allí- No vamos a cantar- agregó inmediatamente, mientras seguía a todos hacía una mesa libre, que al parecer le estaban ignorando.

-Podemos no cantar villancicos si quieres… aunque Jingle Bells Rocks es mi fuerte…- dijo hundiéndose de hombros mientras ocupaba el lugar que habían dejado Remus y James entre ellos- Sabes que es una tradición navideña. Las chicas no están aquí, tendríamos que hacerlo solo nosotras.

Aubree sintió como la rubia intentaba comprar su aceptación y se sentó delante de ella cruzada de brazos.

-Esto que acabas de hacer es jugar sucio.

-¿Entonces estás aceptando?- preguntó James divertido y ella le fulminó con la mirada.

-¡Claro que no!

-Me pareció que sí hace solo segundos.

-Pues te ha parecido mal- sentenció, aferrada a su indignación.

-Como sabía que te negarias… traje refuerzos para convencerte- Zoey señaló hacía la puerta, donde un torbellino castaño iba ingresando al local.

-¡Pamela!- Aubree no pudo evitar sentir la emoción recorriendola mientras se lanzaba a los brazos de su mejor amiga para saludarla. Teniendo en cuenta lo cercana que era ella con su familia, era un milagro verdadero que no la hubiesen retenido en su casa para pasar obligatoriamente las festividades con todos los Mickaelson. Por algún motivo le hacía sentir demasiado bien que hubiese podido conseguir estar con ella durante esa época, aunque entendía perfectamente por qué no podían hacerlo Geena y Lydia- ¡No puedo creer que estés aquí!

-Lo sé- bromeó la morena lanzado un mechón de cabello sobre su hombro con expresión altanera- Pero heme aquí.

-Tenía entendido que eres reclusa de Daryl y Ximena en estos días- murmuró Sirius mientras la saludaba. Miró fugazmente hacia la puerta, como si estuviera esperando a otra persona y finalmente volvió a tomar  asiento.

-Pero hay tradiciones que se deben mantener- contestó mientras miraba a Zoey con una sonrisa cómplice- ¿No?

-¡Es lo que estábamos diciendo!- festejó Bridget.

Aubree le miró sobre el hombro con fastidio y se incorporó de su asiento, parándose una vez más junto a su morena amiga.

-Esto se llama jugar sucio.

-Es que de ninguna otra manera lo hubiera logrado- se defendió Zoey divertida mientras se estiraba para pasar un brazo por los hombros de Pamela y Aubree- Este año estamos solo nosotras juntas, sería realmente necesario.

Aubree miró a ambas amigas y luego miró hacía donde estaban los merodeadores. Los tres que habían ido aquella noche esperaban ansiosos cuál sería su respuesta. Por algún motivo, algo dentro de sí misma le dijo que les debía a aquellos tres chicos como arriesgar sus propios disgustos para poder hacerles pasar un buen momento.

-Está bien- aceptó finalmente provocando que las animadoras chillaran emocionadas mientras Ashely y Lorein aplaudían apoyando la idea- Pero solo una canción.

-Solo quiero eso- se resignó la rubia mientras le arrebataba el micrófono a una chica que se incorporaba para cantar. Aubree inmediatamente se arrepintió de lo que había aceptado- ¡Buenas noches a todos!- saludó como si estuviera en un concierto, provocando que la castaña quisiera huir y que Pamela tuviera que detenerla mientras se acercaban hacía el escenario improvisado. James y Sirius, ayudados por Bridget armaron alboroto, provocando que inmediatamente los comensales que estaban allí aplaudieran con entusiasmo- Esta noches mis amigas y yo les deleitaremos con una balada…

-¿Una balada?- preguntó Bree arrugando el ceño.

-Tú no le dejaste cantar Jingle Bells Rock- le recordó Pamela antes de empujarla sobre el escenario y caminar hacía el piano que había allí para musicalizar.

Zoey le dió el visto bueno mientras terminaba de ajustar todos los detalles de la canción con el sonidista y pasarle un micrófono a Aubree. Cuando todo estuvo listo, le tomó de la mano y le guiño un ojo.

Pamela entendió aquello como su aviso y comenzó a tocar.

Apenas los primeros acordes sonaron, Aubree apretó la mano de Zoey con fuerza y se dedicaron una mirada significativa.

New York State of Mind era la canción que habían cantado por primera vez que pasaron sus vacaciones solas en Nueva York, para no sentirse olvidadas, bajo la luz de la calle que entraba en el departamento.



Zoey: Some folks like to get away

For a holiday from the neighborhood

Hop a flight to Miami Beach or to Hollywood

But I'm takin' a Greyhound on the Hudson River line

I'm in a New York state of mind


La mesa de sus amigos estalló en aplausos para la rubia, provocando que la castaña sintiera más empuje para comenzar a cantar.


Aubree: It was so easy livin' day by day

Out of touch with the rhythm and blues

But now I need a little give and take


Zoey: The New York Times


Aubree: The Daily News


Ambas se miraron y rieron.


Zoey: It comes down to reality

And it's fine with me cause I've let it slide


Aubree: I don't care if it's Chinatown or on Riverside


Zoey: I don't have any reasons


Aubree: I left them all behind


Ambas: I'm in a New York state of mind


Oh yeah


Aubree: I'm just taking a Greyhound


Zoey: On the Hudson River line

'Cause I'm in


Aubree: I'm in a New York


Zoey: State


Aubree: Of


Ambas: Mind


Zoey: New York state


Ambas: Of mind


Todos enseguida se levantaron para aplaudir y por cinco minutos Aubree volvió a sentirse completa, como en aquellos tiempos donde Arthur aparecería corriendo y le diría que era la mejor del mundo por animarse a haber hecho aquello delante de todas las personas.

Nueva York ya no se había transformado en un recuerdo triste.

-Gracias- susurró la chica, mientras se dejaba abrazar por Zoey.



31 de diciembre



Para año nuevo, Aubree estaba segura de que iba a enloquecerse.

Los chicos ya la habían hecho pasearse por todos lados y no quería caminar más o estaba segura de que mataría a alguien, empezando por Peter que pasaba encerrado en su habitación y saliendo sin avisar, cosa que realmente le tenía preocupada.

Se terminó de vestir el buzo azul que había escogido para aquella noche y se aseguró de no olvidar nada antes de salir de su habitación para encontrarse con todo el mundo expectante.

-¡No vamos a conseguir buen lugar para el show!- protestó Bridget mientras se cerraba el abrigo de peluche. Aubree le miró con pánico por imaginarse que ella iba a salir de esa forma a la calle, pero ya sabía que la chica solía tener siempre calor.

Como todos los años, los shows por fin de año comenzaban sobre el mediodía y todos habían decidido que no iban a faltar a ninguno de ellos, sobre todo al de Miley Cyrus, que era el que los azabaches merodeadores más esperaban.

Partieron hacía allí llevando a rastras a Peter y a Lorein, pero finalmente terminaron cediendo cuando vieron que no tenían oportunidad de volver.

Aubree intentó acercarse a Peter para hablar con él antes de que la masa de gente los absorbiera, pero el castaño notablemente había intentando esquivarle hasta que fue inevitable mantener una conversación por la música, luego simplemente fue imposible recordar por qué es que quería hablar con Peter entre sus amigas y los chicos dandole vueltas alrededor.

Times Square se revolucionó a[un m[as cuando ya se había acercado la noche y el año nuevo comenzaba a estar cada vez más cerca. Aubree veía como algunas personas seguían raras tradiciones para recibir el nuevo año, como comer 12 pasas de uva o apegarse a un conocido del que sintieras algún sentimiento romántico para poder recibir el primer beso del año.

El primer beso en Times Square era algo épico.

-¿Se acuerdan cuándo a Geena la besaron sorpresivamente hace dos años y tuvimos que rescatar al hombre de las garras de Lydia?- Pamela preguntó en voz alta, sin despegar los ojos de la bola del Times que estaba pronta para comenzar a bajar en cualquier momento- ¡Ni nos dimos cuenta que ya estábamos en año nuevo!

-Pasamos la noche después intentando domar a la fiera- asintió Zoey hundiéndose en su propio abrigo. Había comenzado a refrescar, típico de la época.

Aubree vió por el rabillo del ojo que Sirius había fruncido el ceño, pero cuando fue a comentar algo con respecto a eso, todo el mundo comenzó a gritar eufórico y no puedo hacer mucho más que comenzar a contar como ellos.

Todos los sentidos se le pusieron alerta. Pese a ya no sentir un apego tan grande por todas aquellas festividades como antes, era imposible no emocionarse con todo lo que le estaba rodeando.

Cuando finalmente la bola llegó al piso, todo Times se puso de festejo.

Bridget fue sorprendida por un chico que seguramente era modelo en alguna firma neoyorquina y recibió un beso sorpresa; James agarró de la cintura a Pamela y la inclinó hacia atrás mientras ambos reían para darle el beso de año nuevo y volver luego a reirse; Sirius tomó por la cintura a Ashley y la alzó en el aire, mientras ella pataleaba intentando buscar una salida de sus brazos, él le dió un beso en la frente y la depositó nuevamente en el suelo, ganándose un golpe en las costillas por parte de ella; Zoey tomó por sorpresa a Remus y se lanzó sobre él para abrazarlo y darle un beso en la mejilla, logrando que el chico lobo se pusiera totalmente colorado y finalmente Lorein le sonrió a Peter y ambos se abrazaron fugazmente, antes de que todos se sumieran en un gran abrazo.

A Aubree no le molestó no tener un saludo personal, porque por primera vez ella estaba en paz consigo misma y ese era el único saludo que quería para el 2014. Ella misma encontrándose con ella misma.



Más tarde, cuando todos llegaron al departamento y se despidieron de Bridget, Lorein, Ashley y una dormida Pamela, los merodeadores junto a Zoey y Aubree se retiraron hacia la sala del departamento para tomar chocolate caliente junto a la estufa.

-Yo me voy a dormir- Peter se detuvo cuando se percató de que aquello era un plan para pasar un momento íntimo entre amigos y enseguida comenzó a caminar hacía atrás, buscando una salida.

-No, hombre, quédate- Sirius pasó un brazo sobre sus hombros y lo empujó hacía donde estaban todos, pero el castaño se mantuvo firme a su posición.

Aubree y Zoey enseguida se miraron, compartiendo un mal sentimiento. ¿Acaso habían hecho algo mal para que Peter no se sintiera cómodo con ninguna de ellas como para pasar el rato todos juntos?

-He dicho que me voy, Canuto.

-¿Qué te sucede, Pit?- preguntó entonces James, incorporándose de su lugar- Estos días te has comportado realmente extraño. Te la pasas encerrado leyendo y no queriendo hablar con nosotros. Enserio voy a creer que Remus te poseyó o algo.

Peter miró entonces fugazmente a Aubree y ella lo supo. Supo qué le sucedía a Peter y sabía que lo que sucedería a continuación, por lo que tomó el brazo de Zoey para conservar la fuerza antes lo que vendría.

-¿Les dices tú, Jules?- preguntó entonces el castaño, sintiendo como un enorme peso se le iba del cuerpo al poder finalmente decir aquellas palabras- ¿O les digo yo?

-¿Decirnos qué?- preguntó entonces Remus, mirando a las dos chicas como si no las reconociera. Sirius y James inmediatamente las miraron también.

Zoey cerró los ojos.

-Quién es Harry Potter.


Feliz año a todos!
Espero que hayan empezado bien y ya los sorprendo a todos actualizando jajaja
El cap no esta corregido, pero era una situacion de vida o muerte actualizar ahora, así que después apenas pueda lo haré. Cualquier cosa saben que siempre me pueden encontrar en mi cuenta de Facebook, donde siempre estoy intentando comentar sobre detalles de mis historias.

PS: los comentarios los contestare más tarde, por la misma situación de vida o muerte de por qué no he corregido el cap. Pero muchas gracias por seguir teniendome en cuenta y haciendome feliz con sus comentarios

Saludos a todos.
Nos estamos leyendo



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