Historia al azar: Un yo sin un tú
Regístrate | Recupera tu contraseña
     
     
Menú

RSS de Pottterfics



 
¿Quién ha añadido esta historia a sus Favoritos?
¡Quiero a los Merodeadores! » Lo peor de los exámenes
¡Quiero a los Merodeadores! (R15)
Por Agus_de_Black
Escrita el Sábado 16 de Noviembre de 2013, 15:41
Actualizada el Miércoles 11 de Enero de 2017, 14:59
[ Más información ]

Lo peor de los exámenes

Lunes 2 de diciembre

 

Candice sintió como una corriente de suspiros iba recorriendo la biblioteca y supo enseguida que la calma que la había colmado aquel día había desaparecido. Sin apartar la vista de los apuntes que Lydia había armado para ella esa misma mañana, puso la peor expresión que se le había ocurrido cuando la silla delante de ella se aparta y Mark Sellers entró en su campo de visión.

-Hola, Candy- comentó el castaño como si nada y ella le ignoro- No sabes lo difícil que se ha vuelto encontrarte en el colegio.

La castaña se reprimió de contestarle que ahora que ya no eras mejores amigos, el colegio había comenzado a ignorarla. Pero no era totalmente justo teniendo en cuenta que era amiga de Lydia, y ella tenía un cierto toque de popularidad.

-¿Qué es lo que quieres, Sellers?- espetó entonces ella, algo aturdida por la repentina atención que su mesa había adquirido. Esa misma mañana había sido un caos intentar aprenderse las lecciones de biología con Mickaelson rogándole a Lydia y a Lorein que le ayudaran, y ahora tenía a la mitad de la biblioteca rumoreando en su dirección.

Debido a que la época de exámenes se había presentado en el EHS, todos habían adquirido un amor platónico por la biblioteca. Como si eso fuera a salvarlos de alguna manera de su trágico destino.

Mark sin embargo parecía no estar consumido ni por el estrés ni por el dolor de oído que los constantes ruidos de las voces siguiéndole provocaban, estaba demasiado acostumbrado a manejar los chismes al ser un Lion y por esa misma causa siempre había sido un muy buen estudiante. La imagen de chico malo terminaba delante de un trabajo escrito, los Lions siempre sacaban las mejores notas o de lo contrario pasaban la mitad de la temporada sentados en la banca.

Mark se rascó un vestigio de barba que le estaba creciendo en la barbilla y luego le miró con sus profundos ojos.

-Venía a consultarte a qué hora te pasó a buscar para estudiar juntos. Física siempre fue lo nuestro.

De todas las cosas que se hubiese esperado, Candice no se esperaba aquello. Miró a Mark como esperando que se largara a reir en cualquier momento y al ver su expresión expectante, algo llameo desde la punta de sus dedos hasta su cerebro y una alarma empezó a gritarle que iba a perder el control si no se iba de allí.

Rápidamente la castaña recogió sus cosas ante la sorprendida expresión de Mark y cuando ya estaba pronta para salir corriendo de allí, el chico le sujeto delicadamente del brazo y Candice sintió que se iba  poner a llorar del enojo.

-¿¡Quién te crees que eres para aparecerte de la nada misma y decirme una cosa como estás!?- le gritó, sin poder controlarse y Mark recibió aquel grito totalmente de sorpresa.

-¿De qué estás hablando, Candy?

-¡No me vuelvas a decir Candy nunca más en tu vida, Sellers! Candy solo me dicen mis amigos y tú has dejado de serlo por mucho tiempo.

Mark parpadeó como si no comprendiera aquel desquicio que la chica le estaba expresando y fue a abrir la boca cuando una mano se posó sobre la de él y lentamente le permitió liberarse a Candice antes de salir corriendo.

Axel Carter, aquel Lion que gozaba de una popularidad diferente a la de los otros y que aquel año se había convertido en el indispensable de Mark, vio con una expresión de asco a la situación que su mejor amigo se había sometido y antes de que el chico pudiera decirle algo, pasó un brazo por sus hombros y largó una carcajada.

-Vaya que eso ha sido patético, Sellers.

Mark le miró con una ceja alzada y luego bufó cansado. Ver reír a Alex siempre era algo nuevo gracias a su ley de vida de siempre ser políticamente correcto. Seguramente se había visto mucho más gracioso de lo que se le había pasado por la cabeza.

-No entiendo qué rayos ha sucedido.

-Es muy fácil de ver, Mark- comentó el chico, comenzando a caminar hacia la puerta de la biblioteca. Las chicas se detenían a verlos. Verlos juntos era la representación exacta de que no era necesario pertenecer a la monarquía del EHS para ser popular y jodidamente apuesto- A esa chica le gustas.

Mark rodó los ojos y puso una expresión de "aquí vamos otra vez".

-Ya te lo he dicho desde siempre, Axel- doblaron la esquina y entraron al pasillo principal del colegio- Candice es mi mejor amiga, no está enamorada de mí.

-Yo no he utilizado la palabra con E, Mark, solo la palabra con G. Y no veo que esté mal, solo que tú no quieres aceptarlo porque no quieres romper la pulcra imagen que tienes de la santa Candice.

-No es eso…- ambos se detuvieron al ver entrar desde el jardín interno a los Lions en su típico revuelto de siempre. Declan y Mike iban a la cabeza cantando alguna cosa mientras Kev se reía sonoramente al lado de Ryan. Detrás de ellos marchaban Beth y Evan, intentando disculparse por la actitud infantil de sus mejores amigos. De Chad ni de Katherine había rastros.

Axel miró entonces a Mark, al que le había aparecido una expresión melancólica.

-Tienes que hablar con Moore antes de que lo sepa- su expresión también había cambiado por una mucho más tranquila- Al menos si quieres que no se armé un escándalo de nuevo y Candy vuelva a alejarse de ti.

-No puedo hacerlo, Axel- el castaño negó inmediatamente- En el EHS de vuelve a respirar paz de nuevo y hablar con Chad… sobre lo que pasó con Zoey el otro día… sería como accionar de vuelta una bomba.

Carter cruzó sus brazos y adoptó esa postura de que las cosas no estaban saliendo como él quería, pero no podía hacer nada para evitarlo.

-Sabes lo que pienso de esto, Mark- Axel le miró con sus ojos verdosos y Mark se sintió algo intimidado, como cuando Evan le miraba luego de haber hecho una travesura mala cuando eran niños- Tienes que decirle a Chad que la noche de su cumpleaños apareció Zoey en tu casa y te besó o tendrá un verdadero fundamento para odiarte.

 

 

 

Aubree parpadeó cuando sintió que su nariz iba a chocar de forma violenta contra su libro de historia. Delante de ella Remus y Peter luchaban por entender algunos conceptos mientras Sirius y James se habían ido a jugar con una pelota metros más allá.

Todas sus amigas estaban en el salón y ella, junto a los merodeadores, habían decidido que no entrarían a ninguna clase hasta haber terminado todos los exámenes.

-La historia muggle es aburrida…- Peter se sulfuró y cerró el libro delante de un indignado Lunático- ¿Cómo puede tratarse solamente de…?

-Obviamente no tiene cosas mágicas literalmente- espetó Remus- Pero la historia siempre tiene su magia.

Aubree les miró divertida sin comprender como dos personas tan diferentes podían congeniar tan bien. Miró a Peter unos segundos y se preguntó cuándo él había comenzado a caerle bien. Quizá el hecho de pensar que él en su mundo no iba a traicionar a James y a Lily, le calmaba un poco la ansiedad con él.

Sobre todo porque Lily no estaba.

Algo se revolvió dentro de ella.

-¿Estás bien?- James se sentó delante de la castaña y ambos intercambiaron una mirada- Te has puesto pálida de la nada.

-No…- se vio encerrada de forma repentina por la mirada incluso de Sirius, que se había acercado trotando al ver que James estaba junto a Jules- Es solo que… me sorprende que a Remus le vaya tan bien en nuestras materias. ¿Acaso no debería ser ilegal eso?- protestó, intentando hacerles creer que no estaba sintiendo un nudo en el pecho.

El hombre lobo se sonrojo vagamente y luego le sonrió.

-Oh, eso. No es nada del otro mundo- hizo un ademán con la mano y Sirius se rió por la expresión de su mejor amigo. Odiaba ser el centro de atención- Debido a mi condición no sabía si iba a poder conseguir un trabajo en el mundo mágico, entonces cuando llegaba el verano siempre me anotaba en escuelas de verano para estar al tanto de las materias del mundo muggle también.

-El primer verano fuimos…- recordó James.

-En el tercero solo íbamos a liarnos con las tutoras…- prosiguió Sirius y una expresión melancólica surco su rostro- Aquellos buenos tiempos. De haber sabido que terminaríamos aquí, le hubiera dicho a McGony que era mi amor platónico.

Los cuatro rieron y Aubree se sintió algo mareada. ¿Cuándo llegaría el día que tendría que decirles la verdad?

-De todos modos no la has pasado del todo mal, Canuto…

-Oh, claro- el azabache rodó los ojos- Tener una relación por primera vez en la vida me ha hecho abrir los ojos a nuevos horizontes. Quiero formar una familia….- ironizó, provocando que Peter riera por lo bajo.

-Pobre de Ashley que debe soportarte, aunque sea de mentira- retrucó Remus, aunque enseguida devolvió su mirada hacía el libro.

-En realidad me refería a otra cosa- James miró a Sirius y ambos intercambiaron una mirada tan profunda que los otros tres se sintieron algo incómodos. La conexión existente era tan fuerte entre ellos dos que en ocasiones te vibraba la piel si estabas cerca de ellos- Has estado esquivando mi pregunta durante mucho tiempo, Sirius.

-Los caballeros no tienen memoria…

-Sí, se ha acostado con Katherine- reprochó Aubree poniendo los ojos en blanco.

-¡Lo sabía!- James hizo un gesto extraño, como el de haber atrapado una snitch revoloteando en el aire- Oye… espera… ¿Cómo puede ser que ella lo supiera antes que yo? ¡Esto es una traición!

-Lo supe enseguida al verlos, James- contestó la castaña entonces, algo divertida- Era demasiado obvio. Conozco la mirada de Katherine cuando tiene a su presa delante. Es la misma mirada que le ponía a Declan y a Ryan cuando los tenía delante.

-¡Jimmy no te enojes!- Sirius se arrojó sobre James y esté le pegó un manotazo, dejándolo acostado a su lado como si hubiera calculado mal el trayecto- Creo que has herido una parte de mi ego.

-Pudo haber herido cualquier órgano interno menos tú ego, Canuto…- dijo Remus entonces- Esa cosa tiene como una vida propia, como una extensión y en tu caso… seguirá vivo incluso cuando mueras.

Aubree se carcajeo junto con Peter y el propio Remus, debido a que James estaba fingiendo ser una novia enojada y Sirius su eterno enamorado consolador.

-No tienes derecho a reclamarme nada, ahora que lo recuerdo… - Sirius se incorporó sobre sus codos y miró a James con una sonrisa perruna que a Aubree le provocó un vuelco en el corazón- ¿Acaso no eres tú quien se acostó con Pamela hace un tiempo? Me enteré de ello solamente por escuchar casualmente detrás de una puerta…

-Casualmente…- susurró Peter y Remus le codeo.

Aubree había perdido el interés por su libro de historia y repentinamente estaba muy interesada en lo que los merodeadores azabaches estaban conversando.

-Solo estás celoso, Canuto- James miró a Sirius con una expresión de superioridad y este revoleo los ojos- Porque yo me acosté con una muggle del EHS antes que tú.

-¿Disculpa?- Aubree no soportó más evitar hacer un comentario y se crispo- ¿Acaso es una broma? ¿Te has acostado con Pamela?

James le miró vagamente sonrojado.

-Bueno, sí. Ya sabes, en el campamento- contestó como quien no quiere la cosa- Pensé que ya te había dicho. En realidad, pensé que Pamela te lo había dicho, no me corresponde a mí decírtelo. Con ellos las cosas son diferentes, porque… bueno… son ellos. Pero debería haber sido Pamela quien te lo dijera.

Aubree volvió a sentirse algo ahogada y sus ojos se encontraron con los de Remus. El merodeador hombre lobo le miraba algo apenado, como si no quisiera decir en voz alta que lo que James decía era puramente la verdad y nada más que la verdad. Sabiendo perfectamente que la podía lastimar.

-Debo irme…- Aubree juntó sus cosas rápidamente antes de que los merodeadores pudieran detenerla y salió corriendo de allí.

Lydia que no hablaba prácticamente con ninguna de ella hace semanas, Zoey que andaba en actitudes sospechosas con Chad y además de eso estaba Pamela, que jamás le había comentado su encuentro con James.

¿Qué estaba pasando con sus amigas? ¿Acaso la estaban olvidando?

 

 

 

-Me enerva de solo pensar a Geena en las clases de tutorías- comentó Declan en los vestidores aquella misma tarde, cuando las clases ya habían terminado para algunos en el Elite.

-No se puede encontrar  a nadie peor de lo que ya tiene en su casa- le corrigió Beth, que sentada mirando hacia la pared, acompañaba a los Lions mientras se cambiaban para el entrenamiento de la tarde- Quédate tranquilo, Dec, todos saben que de la pequeña Geen nadie puede esperarse nada santurrón como para poder aprovecharse.

-Y ese es mi mayor orgullo- apuntó el chico sonriendo burlonamente, mientras Ryan a su lado ponía los ojos en blanco- ¿Qué me ves así? Si acaso Zoey fuera como mi Geena, tú no perderías tanto cabello cada vez que te duchas.

-Deja de espiarme cuando me ducho, Declan, o acaso me creeré que Arlyne no te da lo que le pides- murmuró el rubio, mientras se ataba los botines- De todos modos, yo confío en Zoey. Ella toma buenas decisiones hace bastante tiempo.

-Más o menos desde que dejó a Chad, ¿no?- le picó Kev unos metros más allá y Beth le fulminó con la mirada- ¿Qué?

-Nada, rubio, que a veces me sorprende de lo idiota que puedes llegar a ser tu solo sin la ayuda de nadie.

Kev le dedicó una mala mirada y se sentó a lustrar su casco.

-Pagamos dinerales para este colegio y debemos poner en orden nuestro propio equipo… ¿qué demonios pasa?

-Que esto fomenta el trabajo, Anderson- Evan entró pisando fuerte, clara señal de que estaba de muy de mal humor. Aunque aquello no era una sorpresa, desde la noche de Halloween, más de un mes atrás, que el joven Ryder los tenía a todos de un lado para el otro cumpliendo órdenes como si fuera un autómata que solo sabía andar con su tableta de un lado para el otro sacando notas. Todo sabían que aquello sucedía cuando se creaba una brecha grande entre él y Aubree- ¿Qué piensas qué sucederá cuando tu padre te legue el puesto en la empresa como director? Supongo que darás ok a todo mientras te dejen que una secretaria te chupe la…

-¡Evs!- Beth le reprochó girando para verle- Bájale un poco a tu mal humor. Sabemos que Kevin no es un chico discreto, pero podemos guardarlo en nuestros pensamientos y no decírselo en la cara de esa forma.

-Sí, viejo- Mike salió de las duchas y se aferró la toalla a la cadera al ver que Beth estaba allí- ¿Qué está sucediendo contigo?

Evan miró a sus mejores amigos y sintió que realmente estaban extendiendo una bandera blanca en su dirección. Las cosas estaban mal y ellos lo sabían, Evan también lo sabía, y sobre todo lo sentía, pero no estaba pronto para aceptarlo.

-Nada- finalmente dijo y los chicos suspiraron, rendidos- Estense prontos de una vez, el entrenador nos espera en el campo.

 

 

 

Ashley entró a su casa y enseguida el cuerpo se le paralizó en la entrada al ver que Arlyne estaba sentada en el suelo bebiendo directamente desde el pico de la botella, de alguna de esas costosas que su padre guardaba en la bodega y en la que ellas posiblemente tenían prohibido hasta pensar.

Silenciosamente dejó el bolso junto a la puerta y se acercó titubeando hasta donde estaba su hermana. Si bien entre ellas existía una constante guerra implícita, había sido Arlyne quien la había creado. A ella si le interesaba lo que pudiera pasarle a su hermana.

-¿Arly…?- se arrodilló junto a la animadora, pero mucho antes de que pudiera poner su rostro a la altura de ella, Arlyne alzó la cara en su dirección y le miró con todo el rencor del mundo.

-¡Es tú culpa!- chilló, antes de intentar arrojarse sobre ella, pero sus reflejos fallaron y terminó hundiendo el rostro entre el montón de papeles de chocolates que había a su alrededor.

Ashley conservó las ganas de llamar con urgencia a Sebastian o a Aubree para que le ayudaran. Pero casi cuando sus dedos rozaron la pantalla del celular, decidió afrontar lo que estaba delante de ella totalmente sola.

Arlyne era su hermana, su problema.

-¿De qué es mi culpa ahora?- susurró intentando ayudarla para incorporarse del suelo.

Arlyne se apartó de ella como si la estuviera tocando con las manos en llamas y clavó sus ojos furiosos una vez más en su hermana.

-¿Acaso no lo sabes?- largó una carcajada y luego volvió a sollozar- Nuestros padres se van a divorciar, idiota. Mamá se va esta noche de casa, papá la echó y la mandó con la abuela a Francia hasta que la prensa termine de acabar con nosotros.

-¿Divorciarse?- Ashley se sentó sobre sus talones y sintió como los ojos se le llenaban de lágrimas- ¿Por qué?

-¡Por tu culpa!- chilló intentó volver a arrojarse de ella- Obviamente es por tú culpa, Ashley. Siempre has ocasionado problemas en esta familia. Y ellos han discutido por tú culpa por mucho tiempo… simplemente iba a pasar tarde o temprano… ¡Yo no me merezco esto, Ashley!- le gritó- Este año seré presentada en sociedad y me gradúo del EHS. Este año tiene que ser perfecto y tú lo has arruinado.

Ashley ahogo un sollozo y se incorporó, intentando alejarse enseguida de su hermana y de sus dolorosas palabras. Sabía que aquello era una mentira, un berrinche de Arlyne solamente porque su imagen de familia feliz en "su año más importante" estaba por ser arruinada… pero aquello tampoco era justo para ella. Sus padres se iban a divorciar, pero eso no le sorprendía teniendo en cuenta que se llevaban de los mil demonios, y seguramente su padre ya había resuelto todo, por algo su madre se había marchado a Francia sin despotricar.

Se imaginó lo que sería de su vida aquel tiempo con Arlyne odiándola, con un aparente motivo, y con su padre, quien siempre buscaba la excusa de hacerla sentir demasiado mal cuando su madre no estaba.

Se imaginó el horrible año que se le venía por delante.

Y simplemente no pudo hacer más nada que largarse a llorar.

 

 

 

Katherine se hizo una coleta en lo alto de la cabeza. Su cabello se había esponjado demasiado gracias a la humedad gracias a su huida del vestuario. Dakota hablaba con Shaw sobre algún plan para estar con Evan y a la castaña se le había revuelto el estómago de solo imaginarse a Meester con Ryder en una misma habitación.

Iba demasiado concentrada en el pasillo hacía el estacionamiento del EHS y solo volvió al planeta tierra cuando sintió unas manos aferrarse a su cintura.

Se imaginó los ojos de Declan, o en su defecto los hoyuelos de Ryan; sin embargo no se llevó ninguna decepción cuando vio que era Sebastian quien le sonreía de forma perruna con un semblante cautivante.

Sirius, quien se sentía más relajado después de haber hablado con sus amigos y ver que Jules lo estaba llevando bastante bien, había decidido tomar la iniciativa de buscar algo de diversión.

Apreciaba mucho a Ashley. Pero sabía que nunca iba a conseguir algo de ella más que una sonrisa tímida… y tampoco le interesaba tenerlo. Él precisaba en ese momento alguien que le ayudará a distraerse con su deporte favorito. Y Katherine sabía jugar perfectamente con sus reglas.

Ambos se sonrieron y se acercaron hasta apoyarse contra un rincón oscuro entre los casilleros.

-Veo que te han levantado la censura…- dijo la chica divertida. Miró sobre el hombro de Sebastian y verificó que Chad ya se había ido del EHS. Pero aquello no le sorprendía, últimamente solo iba del colegio a la casa y de la casa al colegio como un robot- Ahora te me acercas en lugares públicos.

-Mis intenciones deben ser censuradas- comentó Sirius sin perder el gesto- Pero ese es otro tema. Yo no preciso que nadie me diga lo que debo o no debo hacer, aunque claro, prefiero no incomodar a Jules por un bien común.

-Esa chica te tiene agarrado de las bolas, eh- se burló la Moore y Sirius largó una carcajada.

-Le tengo un gran aprecio. Es una buena amiga.

-¿Amiga?- Katherine alzó una ceja- Vaya, veo que puedes tener amigas.

-Claro que puedo… tú no eres una de ellas. Pero puedo tenerlas.

-¿Y entonces qué soy?- la chica sonrío divertida. Con Declan vagando detrás de las Cenna y Ryan intentando ser presentable por Benson, sin mencionar que Martin Landon estaba muy lejos en la universidad, no tenía nada con que divertirse. Y por eso Sebastian para ella era especial. Esa clase de persona especial a la que la agarras cariño pero si el día de mañana no te da lo que quieres, si te he visto no me acuerdo.

-Tú…- Sirius fingió pensárselo- Eres mi cita del… ¿viernes?

-¿Tú cita?- Katherine se carcajeo- Yo no soy una chica de citas, Black. Para eso tienes al intentó de entretenimiento de Cenna.

-Cenna es algo especial…- hizo un ademán con la mano para sacarle importancia- Además ella es de esas que solo sirven para salir a comer.

-¿Y yo para qué sirvo?

-Creo que ambos sabemos para qué sirves….

El aire entre ambos se empezó a electrificar y cuando Katherine estuvo a punto de seguirle el juego, dichosa por algo de diversión, el ruido de unos tacones acercándose provocó que la burbuja se rompiera.

Geena apareció en el campo visual de ambos, mientras cargaba su instrumento musical. Venía hablando por celular, seguramente con Declan que la llamaba para ver dónde estaba, y cuando se fijo en ambos, acurrucados contra un lugar escondido en el pasillo hacía el estacionamiento, una extraña expresión surco su rostro y devolvió el celular hacía dentro de su bolso.

-Hola…- saludó deteniéndose, como si algo le impidiera seguir avanzando.

-Wells- Katherine hizo un movimiento con la cabeza y luego una sonrisa malévola surco su rostro- Entonces, Sebastian, supongo que me pasarás a buscar por casa a las ocho.

Sirius le miró, como si no entendiera al principio de que se trataba, hasta que cayó en la cuenta de su conversación y asintió. Katherine rodó los ojos, aún con la sonrisa malévola en el rostro y finalmente se fue sin decir nada más, demasiado agotada por el entrenamiento como para seguir allí viendo a Geena con sus enormes ojos azules sin comprender nada.

-No sabía que seguías aquí, Geen- comentó Sirius, esta vez parándose recto con los brazos cruzados sobre el pecho. Le miró con una sonrisa y ella se movió algo incomoda- ¿No es demasiado tarde?

-Estaba con tutorías…- contestó enseguida- Además del ensayo con la banda.

-Oh claro.

-No sabía que estabas saliendo ahora con Katherine Moore.

Sirius abrió los ojos como platos. Teniendo en cuenta que Geena era tan recatada, no se esperaba que lanzara aquel comentario de la nada.

-No estamos saliendo…- intentó justificarse, pero sintió que estaba mal hacerlo. De todos modos Geena sabía de qué se trataba todo lo que sucedía con Katherine, su hermano mayor era el principal promotor de aquello.

-Ah- Geena pareció decírselo a sí misma y le miró, de una forma tan intensa que provocó que Sirius se sintiera culpable de algo. Aunque no supiera que- Bueno… ten cuidado. Katherine gusta mucho de hacer lo que quiere con lo que quiere.

-No tenes que preocuparte por ello, porque…

Jason apareció trotando por donde había aparecido Geena y se frenó como si se le hubieran pegado los pies al suelo al ver quién era su compañía. Miró a ambos y luego pareció recuperar la movilidad; se acercó a su mejor amiga mientras fulminaba a Sebastian con la mirada.

-¿Geen?- colocó la mano libre en la cintura de la castaña y sintió como los ojos grises de Black recaían en él con todo su peso- ¿Nos vamos? Tenemos que seguir con las tutorías.

-Esta bien…- asintió la chica, reacomodándose el bolso en el hombro y luego le sonrió radiante a Sebastian- Nos vemos en lo de Bree más tarde, supongo. O nos veremos en el camino hacía lo de los Moore.

Sirius se quedó absorto sin saber que decirle, mientras veía como Geena y Jason se iban caminando hacía el estacionamiento con toda la confianza del mundo entre ellos.

 

 

 

 

Viernes 6 de diciembre

 

Tras una extensa primera semana de exámenes concluida, los Lions volvieron a sentirse las estrellas del colegio. Ya con la cabeza fuera de los libros, el espíritu del partido de fútbol americano había embargado a todos los estudiantes.

Chad había vuelto al ruedo y había sorprendido a todos apareciendo en el comedor, parándose sobre la mesa y dando un discurso de aliento para el espíritu leonino del colegio. Aubree había notado la incomodidad de Zoey al verlo aparecer, pero enseguida el chico terminó de hablar la rubia perdió la vista más allá y B la devolvió a la realidad llamándola para hacer el número de aliento.

Con su rey en los pasillos del colegio, el EHS pareció recobrar el color provocando que Lydia refunfuñara más seguido por segundo.

Jules se retuvo de preguntar qué estaba sucediendo, su orgullo se lo impedía, y prosiguió engullendo su almuerzo de mal humor antes de salir pisando fuerte del comedor con Pamela siguiéndole los pasos, totalmente en su mundo, aunque esto no le extraño para nada a la castaña.

 

 

 

Declan caminaba por el pasillo sonriendo de forma encantadora a todas aquellas personas que pasaban junto a él, cuando notó la inconfundible capucha negra de Ashley.

Algo latió dentro de él, aparte de su lado salvaje que le pedía arrojarse sobre la pequeña Cenna, y lentamente sin poder evitarlo comenzó a caminar en su dirección.

-Cenna- le llamó. Ella detuvo la revuelta al locker y miró sobre su hombro, antes de suspirar y girar para mirarlo. Declan enseguida analizó cada rincón de su rostro. Tenía los ojos enrojecidos y ojeras demasiado marcadas, parecía que no había comido en muchos días y estaba realmente pálida. Ese encanto particular que siempre le llamaba la atención había desaparecido. Y él no pudo evitar sentir que su pecho se oprimía- Ashley, ¿te encuentras bien?

-No estoy para que me molestes, Wells- Ash cerró su locker y luego fulminó con la mirada a Declan- Así que por favor, déjame sola.

Declan vio la parte trasera de la cabeza de Ash antes de fruncir el ceño y correr detrás de ella, sujetarle del brazo y colocarla cara a cara de él.

-¿Acaso te has visto?- preguntó el chico.

-Wells…- ella intentó apartarse y luego le fulminó con la mirada- Arlyne no ha estado viniendo al EHS por razones personales, pero le mandaré tú recado…

-Si quisiera saber cómo esta Arlyne yo mismo me haría el camino hasta tú casa y hablaría con ella. Pero estoy aquí contigo, intentando hablarte- le detuvo, irritado. Ser paciente era cosa de Geena, no de él- Te vi en el pasillo y no pude evitar acercarme. Ahora sinceramente no sé qué tan bien hice…

-¡Pues suéltame!- chilló sin poder evitarlo. Declan, tanto como los estudiantes que pasaban por allí, abrieron los ojos como platos al escucharle gritar. Ashley, dándose cuenta de la escena y de que todos le estaban mirando, se sonrojó mientras los ojos se le llenaban de lágrimas- Declan, suéltame.

-Quiero saber solamente si estás bien- murmuró el chico, atrayéndola a él para abrazarle, imposibilitándole a todos ver que la chica estaba llorando o no- Sé lo de tus padres, mi padre se enteró que Clay está manejando el divorcio.

Ashley asintió, como si se lo esperará. Sabía que los señores Vance eran los mejores abogados de la costa oeste de Estados Unidos y Clay era un muy buen amigo de Nicholas, además de ser su socio, por lo que no dudaba que hubiera movido sus contactos para dejar prácticamente ya ganado el juicio de divorcio.

-Supongo que solo me queda esperar qué sucederá conmigo y con Arlyne…- murmuró la castaña mientras ponía distancia una vez más entre ellos. Si habían alucinado con ella chillando, los estudiantes del EHS no podían creer que la frígida de Ashley Cenna estaba tan cerca de Wells, el lion Declan Wells.

-¿A qué te refieres con ello?- preguntó Declan totalmente preocupado. Había notado un matiz en su vos, símil a lo que el miedo provocaba y no era algo que simplemente podía ignorar.

Ella le miró y sin poder evitarlo, algo se revolvió dentro de ella. Aquella imagen que alguna vez había adquirido de él cuando se había enamorado a los doce años se estaba materializando frente a ella y le gustaba, le hacía sentirse bien consigo misma.

Saber que no se había enamorado de un completo idiota era sumamente importante para ella. Al menos en ese momento.

-Nada, Declan- Ashley sin embargo negó, cortando lo que sea que se hubiera creado entre ellos. Había mostrado un vago vestigio de volver a ser un buen chico, pero eso no significaba nada. No se iba a creer el papel de buen chico. Él debía saber qué sucedía entre ella y Arlyne y sin embargo jamás había intercedido pese a su relación tan cercana con su hermana, no iba a crearse una excepción en ese momento.

Sobre todo porque no eran nada.

Ashley le miró, sintiéndose tonta por haberse creído el papel de buen chico, y sin decir una sola palabra más apretó los libros contra su pecho y se marchó, dejando a Declan estupefacto e irritado por no saber qué demonios había sucedido.

 

 

Chad entró pisando fuerte al vestuario y Mark no pudo evitar sentir la mirada de Axel clavarse en su nuca desde el otro lado de las duchas. Por suerte Mike apareció bromeando con Kev de alguna cosa y Carter se distrajo lo suficiente como para dejar de mirarle incriminatoriamente.

Beth entró segundos después como si nada y el resto del equipo de chicos se apresuró a tapar todo lo que la pelirroja podría llegar a ver, ya que ella no era el problema, tan acostumbrada a estar entre hombres, sino que el problema podían llegar a ser los Lions se cabecera.

-¿Bethy?- Evan, ya pronto con el uniforme y el cabello arreglado para que no se le cayera sobre los ojos, se acercó caminando hasta donde estaba parada su amiga y le miró extrañado- ¿Qué sucede?

-Escuche un rumor y quería venir a verificarlo…- comentó la pelirroja sacando una libreta del bolsillo trasero de sus jeans.

-Ya sabes cómo es esto, pelirroja- dijo Mike entonces, mientras se arreglaba los protectores de las piernas- No escribes de nosotros.

-Debo faltar a mi palabra…- ella pareció no importarle mucho y escaneo cada rincón del lugar- ¿Dónde está Declan?

-Oh, él salió rápidamente- contestó entonces James, quien esperaba a Sirius mientras se duchaba. La pelirroja le miró y al merodeador le recordó vagamente a Lily- Entró, se cambió y me dijo que nos veía en el campo.

-Pensé que iba a golpearme cuando me vio llegar detrás de James- se burló Sirius sacando la cabeza de las duchas.

-Entonces sucedió algo con Cenna- Ryan se amarró las agujetas de los botines y luego alzó la cabeza, para notar que todos sus amigosestaban mirándole como si le dieran la razón- Esperemos que haya sido Arlyne.

James miró por donde Sirius había aparecido. El azabache había puesto una expresión rara, como si estuviera debatiéndose en fingir que no había escuchado nada o dejarle en claro una vez más a Wells que Ashley estaba fuera de su rango.

Porque obvio había pasado algo con Ashley.

-¡Chicos!- Alexa entró al vestidor y luego se llevó la mano a la boca al darse cuenta de la presencia de Beth allí, le miró como si no comprendiera el por qué de su presencia y finalmente miró a Chad- Dice el entrenador que los espera en el campo en diez minutos, ya esta por empezar el partido y quiere revisar una cosa.

-Dile que estaremos allí en cinco- contestó entonces el rubio sin siquiera voltearse a mirarla.

Axel miró a Mark casi al mismo tiempo que Evan y Beth intercambiaban miradas.

La animadora se fue sin entender mucho lo que sucedía.

-¿Sucede algo, Chad?- Ryan se acercó titubeando, sabiendo del mal genio que se jactaban los Moore cuando querían.

Chad ni siquiera le miró, pero si se tensó al escuchar la voz del Daniels. Mike, que estaba a unos pasos, se lanzó entre medio de ellos en un segundo, interrumpiendo al sorpresivo ataque que Chad casi acababa de cometer.

El vestuario se llenó de un aire electrificado.

Josh, mucho más alejado, puso los ojos en blanco y hartó del drama que los Lions siempre vivían, salió de allí con Damien pisándole los talones.

-¿¡Qué te sucede!?- graznó Ryan cuando se percató que Mike había aparecido delante de él porque Chad había intentado golpearlo. El Moore tenía los ojos desorbitados y parecía otro chico, no su mejor amigo.

Evan se colocó delante de Beth, como si temiera que pudiera quedar implicada en algo y Kev se puso entre medio de ellos y de los rubios con Mike, intentando decidir de qué lado se iba a posicionar.

-¿Qué te sucede a ti?- espetó Moore, en un siseo- ¿Te parece gracioso planearme una cena con Zoey y después decirle que me bote así como así? Eres un genial amigo, Ryan. Siempre supe que te pesaba no haber quedado como capitán, pero teniendo en cuenta que es tú último año en el EHS, ya lo había superado… Pero veo que la venganza se hizo esperar eh…

-¿De qué demonios hablan?- Beth les miró sobre el hombro de Evan- ¿Ryan?

-No sé que está sucediendo- negó el rubio mayor. Parecía más afligido por no entender qué sucedía, que el hecho de que Chad lo había tachado como un traicionero vengativo delante de todos- Pregúntale a él no a mí. Parecías muy a gusto con tú regalo.

-¡Claro que sí!- Chad intentó avanzar pero Mike lo devolvió a su lugar en un segundo. Fitcherald tenía demasiada fuerza como para intentar arremeterlo, por lo que el joven Moore no volvió a intentar- Yo jamás te pedí que arreglarás las cosas con Zoey y pesé a que siempre estuviste en nuestra contra, misteriosamente para mi cumpleaños concretaste una cita entre ella y yo como si nada pasará. Creí que realmente estaba todo bien entre nosotros y… ella volvió a ignorarme… ¡Esto es tú culpa!

-No es mi culpa que te hayas acostado con Johansen y hayas arruinado la relación más importante que tuviste en tú vida, Chad- contestó Ryan, mordaz. Quería mucho al rubio, pero tampoco iba a dejar pasarse por arriba de aquella forma- Yo organicé esa cena con Zoey porque simplemente creí que era buena idea que los dos empezarán a tratarse de una mejor forma. Yo le plantee a Zoey el hecho de cenar contigo y ella misma acepto. Después todo lo que pasó, yo no tengo la culpa, Chad. Tampoco tengo la culpa de que mi hermana se haya dado cuenta de que no estás a la altura de ella.

-Ryan- le detuvo Evan, sabiendo que podían llegar a tener una discusión interminable- Chad. Creo que esto va más allá de ustedes dos. Y sinceramente a nadie le interesa el drama adolescente antes de un partido tan importante, debemos ganar hoy o nos quedaremos atrás en la temporada.

-Tú…- Beth apuntó a Ryan- Deja de aumentar la brecha en este momento con tus reflexiones guardadas- señalo entonces a Chad- Y tú quita esa cara de idiota que traes. Sabes perfectamente que entre tú y Zoey nunca son fáciles, pero ambos eligieron que sean las cosas así. Solo ella sabe porque no quiere hablarte y no debes buscar culpables en otro lado más que en ti mismo.

Ambos rubios intercambiaron una mirada y luego aflojaron los hombros.

Al parecer la calma había vuelto.

James y Sirius se miraron.

-Vaya semana- susurró Potter y Sirius sonrió divertido, antes de todo seguir a Chad fuera de allí.

Axel entonces jaló del hombro a Mark y este lo apartó de un empujón.

-Deja de meterme en tu perfeccionista plan de amor y paz, viejo- Sellers le fulminó con la mirada- No hagas que me arrepienta de haberte contado que sucedió aquella noche.

-Que te crezcan huevos, Mark- espetó Carter- Te has defendido de todo el colegio durante estos meses por una traición a Moore que no hiciste. ¿Qué crees que sucederá contigo cuando se enteré que se peleo con Ryan, y posiblemente pronto con alguien más, solo porque tú tienes miedo de enfrentarlo?

-No tengo miedo.

-¡Entonces díselo!- Axel golpeo con el puño la pared, pero Mark no pareció darse cuenta- Sé un jodido hombre.

-No me te metas en mi vida, Carter.

-Lamentablemente estoy hundido en ella- espetó entonces el chico, rodando los ojos- ¿Acaso no ves que soy un Lion?

 

 

Ganar aquel partido había sido una meta que los Lions se habían propuesto apenas habían puesto un pie en el estadio y toda la euforia del EHS había recaído sobre ellos. Con el público delante, el show nunca podía acabar.

Dejando atrás todos sus problemas, los chicos pusieron la mente en el juego y tras quizá uno de los partidos más exigidos, terminaron con una buena victoria a su favor.

Al menos Evan no había empezado a hablar de números apenas todos habían pisado las duchas. Eso debía significar algo.

 

-¡Salgamos esta noche!- Pamela prácticamente rogó, mientras salía detrás de Geena de su vestidor. La castaña había estado remodelando algunas cosas y la morena recién se había pasado por allí a ver su obra de arte… porque seguro que ropa Geena jamás podría prestarle. Lydia y Zoey las siguieron con la mirada mientras Aubree seguía absorta en su mundo con la laptop en sus piernas- Sé que si tú me dices que sí, todas ellas terminarán viniendo.

-Es que realmente no tengo ganas, Pam- murmuró la Wells antes de agarrar Cumbres Borrascosas de su mesa de luz y sentarse a los pies de su cama- Solo quiero acostarme aquí y leer un buen rato.

-Yo moví muchos los pompones hoy, lo siento- dijo Zoey desde el suelo, mientras se terminaba de pintar una uña del pie- Dakota se ha ensañado con nosotras esta semana y no creo tener un solo músculo bueno que sirva para soportarme esta noche.

Pamela no dijo nada, pero miró entonces a Lydia y a Aubree como si fueran su última esperanza. Enseguida se arrepintió, ambas castañas estaban tan metidas en sus problemas que ni siquiera habían levantado la cabeza para mirarle.

-¿Qué nos está pasando?- Pamela se arrojó sobre la cama de Geena con los brazos extendidos, mirando el techo con desilusión- Somos la peor versión de nosotras. Estamos abueladas.

-¿Acaso no tienes partido mañana?- preguntó entonces  Lydia, sabiendo que si no opinaba allí Pamela iba a lloriquear tanto que Zoey como Geena iban a terminar cediendo solo para complacer a la morena.

-No- contestó Pamela sin moverse- Es la próxima semana.

-¿Por qué mejor no hacemos una pijamada?- preguntó Geena y solo ahí, las cuatro chicas dejaron sus cosas para mirarle. Era algo particular de los Wells el siempre atraer a todos con sus ideas- Estamos todas aquí y en estos días no hemos tenido mucho de qué hablar.

-Yo creo que no hemos hablado, más que no hemos tenido de qué- murmuró por primera vez Aubree y enseguida se sintió algo culpable. Esperó que ninguna de ellas le estuviera viendo cuando alzó la cabeza, pero los cuatro pares de ojos estaban sobre ella.

-¿A qué te refieres?- susurró Zoey y algo de miedo surcó el rostro de la rubia.

-Algo pasó entre tú y Chad…- para sorpresa de Aubree, fue Lydia quien acusó- Es algo obvio de simplemente verlos. El chico va como un demonio peludo por el colegio desde la noche siguiente a su cumpleaños y Katherine anda pérdida sin poder ayudar a su hermano. Por eso sé que fuiste tú, porque eres la que siempre corta la conexión entre ellos dos.

-O también está el hecho de que una personita no nos ha dicho nada de cierta invitación a una boda que nos llegó hace unos días- Pamela se apoyó sobre sus codos y miró a la ojiceleste incriminatoriamente.

-O el hecho de que te acostaste con James…- apuntó sin poder evitarlo Aubree y Zoey lanzó un chillido.

-¡No me digas Pamela!

-No te digo.

-¿Ven lo que ha estado sucediendo?- preguntó entonces Geena- No nos estamos contando las cosas.

-Hemos estado muy ocupadas… - intentó consolar Lydia, pero la chica ya tenía esa cara símil a la de un puchero que nadie se podía resistir.

-Antes no teníamos excusas- complementó entonces Aubree y un nudo se le formó en la altura del pecho.

Las cinco se miraron al principio como si fueran extrañas. ¿Cuántas cosas habían sucedido son que la otra siquiera lo supiera?

Aubree pensó vagamente en los merodeadores, pero el rostro de Evan y Charlotte apareció delante de ella como si pudiera de vuelta materializarlos en el patio del EHS en Halloween. Lydia recordaba furiosamente aquel día de acción de gracias cuando Declan la paró en la calle y juntos se cruzaron con Charity y David entregando las invitaciones para su casamiento. Zoey recordó todo lo que había sucedido en el cumpleaños de los Moore con Chad y lo que había acontecido después con Mark, se sentía tan culpable por aquello que simplemente no podía ver al chico Moore por mucho que las cosas hubieras quedado supuestamente bien. Geena, finalmente, se acordó del sentimiento que le había provocado ver a Sebastian tan cerca de Katherine Moore y se le nubló la vista.

Pamela vio como cada uno de los recuerdos iba modificando su rostro al ser recordado y algo dentro de ella llameo, pero inmediatamente lo aplacó. Siquiera llevarlo al círculo de amigas significa que fuese real y ella no quería que fuera real.

Mecánicamente fueron moviéndose por la casa Wells. Jennifer tenía un evento que patrocinar y Dalton como buen enamorado Wells, era su pareja como en todos los eventos sociales donde la señora Wells debía asistir; Dougie había ido a la casa de uno de sus amigos del EHS y finalmente Declan estaba seguramente en Dare´s festejando su victoria, por lo que ellas estaban solas. Cocinaron algo crocante y que posiblemente ni Zoey ni Pamela tenían en su dieta con los discos más antiguos de Bad Habit tocando de fondo, para luego agruparse en el cuarto de la chica Wells y en piyama, comenzar a contarse todo aquello que habían estado cargando desde semanas atrás.

Al principio había sido bastante complicado comenzar a contar todo lo que estaba pasando, porque significaba dejar el orgullo de lado y admitir cosas que ninguna de ellas quería admitir en voz alta.

Pero eran mejores amigas. Y cuando una tomó la palabra por primera vez, rápidamente todo fluyó.

 

 

 

Michelle rodó sobre sí misma al ver a uno de sus compañeros de clase intentar rogarle a Shaw Meester que le pasara su número de celular y decidió que aquella fiesta no era para ella.

Ninguna de sus amigas había ido. Aunque ella se había arriesgado a pasar por allí de todos modos, no estaba acostumbrada a ser de las que se quedaba los fines de semana en casa, al menos dando una vuelta hasta tarde por la costa.

Cuando estaba decidida finalmente a largarse de allí,  se topó con la imagen desde atrás de Ryan, que bebía una cerveza de forma solitaria contra la barra.

Se acercó con una sonrisa hacía él, aunque la borró enseguida al ver su gesto perdido.

-Hey… Daniels- le llamó y él enseguida pareció volver al mundo de los humanos. Le miró con sus característicos ojos verdes y una vaga sonrisa surcó su rostro.

-Hola Michelle.

Ella se sintió algo incómoda, no estaba acostumbrada a ser la primera en avanzar, pero sin embargo no se fue. Sabía que algo le pasaba.

-¿Estás bien?

-Oh… sí- asintió.

-Pues pareces todo lo peor de ti.

Ryan le miró por el rabillo del ojo. Ella seguramente no conocía lo peor que podía dar, pero sin embargo no era la correcta para mostrárselo. Michelle era especial.

Finalmente el rubio rió.

-¡Que sincera!- tomó un trago más de la cerveza y dejó la botella sobre la barra- Supongo que es un conjunto provocado por todo el estrés de la semana, ya sabes. Los exámenes no le pegan bien a nadie.

-Y aún no has empezado con los SAT.

Ryan asintió. Sinceramente ni siquiera se había acordado de ellos.

-Sin presiones.

-Lo siento, muchas veces olvido que este es tú último año- apuntó sin poder evitarle tocarle el hombro- Pero lo harás bien. Conozco algo a Zoey como para decir que son muy iguales como para que te vaya mal en las materias.

Él rió. Modestia aparte, todo lo que Zoey sabía y hacía bien era porque él la había guiado. Bueno, en la mayoría de las cosas.

-¿Y a ti cómo te ha ido?

La castaña le miró sonriente.

-A mí nunca me va mal en los exámenes, Daniels. Doy tutorías junto a Geena, Lydia, Candy…

-Vaya, no estaba ni enterado de eso.

-Supongo que no sabemos todo del otro- comentó, de manera inocente, pero él le miró de cierta forma que daba a entender que en otra situación posiblemente hubiera actuado de otra forma. Sin embargo Ryan, como el buen caballero Lions que era, le sonrió, aceptando sus palabras- Ahora… ¿me vas a decir por qué en verdad estás aquí solo?

-Problemas de confianza Lions- contestó con simpleza, como si fuera algo obvio- ¿Acaso las águilas no los tienen?

-No- negó enseguida, sin meditarlo mucho- Si es cierto que somos muy independientes en algunas cosas, como por ejemplo mi amistad con Gabi, pero solemos hacer muchas cosas juntas y si bien tampoco nos contamos todo, no dudamos de la palabra de la otra. Somos un equipo, nos movemos mecánicamente.

-Seguro eso le falta al equipo…- murmuró Ryan. Pensó en él y Katherine, a las escondidas de Chad, y algo se le revolvió en el pecho- Igual los secretos son importantes.

-Claro que no- negó Michelle- Aunque hay secretos que es mejor que nadie sepa. Eso es verdad.

Ryan estaba demasiado concentrado intentando adivinar qué secreto podía tener una persona tan transparente como Michelle Benson cuando una cabellera rubia entró en su campo de visión.

-Oye viejo…- Chad se acercó con dos cervezas en la mano y ni siquiera notó la presencia de Michelle junto a ellos. Más allá, Beth y Evan les miraban desde una mesa compartiendo la cena. Eran los únicos interesados en que los rubios resolvieran ya el problema- ¿Podemos hablar?

-¿Vas a tener otro brote psicótico?- preguntó Ryan alzando la ceja.

-Oh, man, no seas rencoroso- prácticamente Moore puso la cerveza en la mano del otro rubio y las hizo chocar entre sí- Los dos dijimos cosas que no queríamos decir… La victoria de hoy me abrió mucho la cabeza, ¿sabes? Me hizo darme cuenta que estaba actuando como la mierda.

-Actúas como la mierda siempre, Chad.

-Bueno, esta semana lo he hecho el doble…

-Yo creo que me voy…- Michelle se ajustó el cuello de la chaqueta y le sonrió a ambos. Chad le miró divertido- Pásenla lindo muchachos.

-Oh no- Moore la tomó por los hombros y Ryan le miró sin comprender- Nosotros podemos hablar luego, sin reservas. No quiero arruinar su velada…

-No estamos…

-¡Hey, Dougie, trae para este rincón una bandeja de papas con queso!- Chad saludó al cantinero y este asintió enseguida- Y unas cervezas. Ustedes dos tienen mucho que hablar.

Michelle sintió que se ponía como un tomate mientras los dos rubios chocaban los puños por lo bajo. Ryan saludó a Beth y a Evan con la mirada mientras a lo lejos, el par asentía radiante, ya que todo salía bajo sus planes.

 

 

 

Sábado 7 de diciembre

 

Lydia entró a la mansión Vance con los zapatos en la mano y una sonrisa radiante, poco común en ella.

La noche pasada había sido una de las mejores por lejos. Junto a sus mejores amigas de toda la vida había confesado cada uno de sus problemas y se sentía depurada como si nada mala hubiese pasado.

Puso un pie en la sala y sus ojos chocaron con los de Candice, enseguida supo que su calma se había agotado. Dejando todo lo suyo en las manos de la empleada, caminó dentro encontrándose además con su madre tomando té.

-Te esperábamos, querida- murmuró Bryanna, dejando la cerámica sobre la mesa y girándose para ver a su hija menor- Desde muy temprano, en realidad.

-Lo siento, no sabía que estaban aquí- con la mirada intentó adivinar que estaba sucediendo, pero Candy simplemente se hundió de hombros- Estaba en lo de los Wells.

-Como de costumbre- asintió la señora Vance y se incorporó- Ve al despacho de tu padre. Allí encontrarás a una modista que te tomará las medidas. Charity nos ha complacido eligiéndote a ti como su dama de honor y tenemos que comenzar a preparar el vestido…

-¿A mí como su dama de honor?- Lydia sintió que el aire se le escapa del cuerpo. Candy se incorporó y la arrastró fuera de allí mientras Bryanna les pisaba los talones.

-Sí, ¿no es encantador?- Bryanna tecleaba algo en su Iphone  y no era consciente de la cara de pánico que había aparecido en el rostro de su hija- Melody está molesta, obvio. Pero tendrá que acatarse a lo nuevo.

Lydia no habló más.

Simplemente se dejó hacer.

Mary era una de las principales modistas en la firma de Lucia Fernández, la mamá de Gabriella, y solo por eso ni Candy ni Lydia dijeron palabra alguna cuando la señora comenzó a trabajar con la chica Vance. Les mostró algunos diseños que la propia Lucia había diseñado para ella y Bryanna fue la encargada de elegir cuál. Eligieron una tela color oro y finalmente, Lydia, terminó con un bosquejo de lo que sería su vestido de dama de honor ante la vista expectante de su madre.

-¿Acaso no es hermosa?- preguntó Bryanna y un segundo después su celular sonó- Debo atender, enseguida regresó.

-Mary…- Candy se levantó del asiento que estaba ocupando hacía un lado y se acercó hasta ellas sigilosamente- ¿Nos puedes dejar solas unos segundos?- la mujer les miró, pero sin decir algo más, salió del escritorio de los Vance dejándolas solas- ¡Lydia, por Dios! No puedo creer que no hayas dicho nada. Tuviste que haberte negado. Charity es una perra, te ha mandado la noticia con tu madre porque sabe que a ella le dirías que no en la cara…- se colocó entre medio de su amiga y el espejo que estaba delante de ella y suspiró- ¿Por qué te haces esto?

-A veces…- susurró la castaña- Solo me satisface destruirme un poco a mí misma.

Candice la abrazó, sin saber qué más hacer.


Prometo contestar los coments apenas potterfices me lo permita

Saludos a todas

Beso

Agus



« Acción de Gracias Comenta este capítulo | Ir arriba Manhattan »


Potterfics - Harrylatino
Potterfics es parte de la Red HarryLatino





Todos los derechos reservados. Los personajes, nombres de HARRY POTTER, así como otras marcas de identificación relacionadas, son marcas registradas de Warner Bros. TM & © 2003. Derechos de publicación de Harry Potter © J.K.R.