Historia al azar: ¿Por qúé no lo dije antes?
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¡Quiero a los Merodeadores! » Halloween
¡Quiero a los Merodeadores! (R15)
Por Agus_de_Black
Escrita el Sábado 16 de Noviembre de 2013, 15:41
Actualizada el Miércoles 11 de Enero de 2017, 14:59
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Halloween

Jueves 31 de octubre

Los merodeadores y Lydia bufaron resignados cuando Zoey les comunico que en aquella casa de disfraces no estaba lo que ellos buscaban.

-Es cuestión de buscar lo indicado- comento la rubia mientras hacía resonar sus tacones por la vereda de Wilshire Boulevard.

Geena, Pamela y Aubree iban detrás de ella, mucho más resignadas que el quinteto, ya que estaban mucho más acostumbradas a las los locuras que les hacía vivir Zoey cuando iban de compras.

Y esta vez tenían un motivo original.

El baile de Halloween que tradicionalmente lo organizaba el colegio para todas aquellas familias de la élite californiana, era aquella misma noche y ellos habían postergado la compra de los disfraces por una cuestión de olvido, aunque nunca admitirían eso a la rubia.

Pamela había estado muy ocupada siguiendo la recuperación del brazo de Michelle  y Aubree junto con Geena se habían encargado de motivar a Lydia para que no se entristeciera por el comienzo de la organización de la boda de su hermana y David. Por su parte, Sirius y James se habían excusado diciendo que hace una semana habían tenido un partido, que no podían estar en todo, mientras que Remus había dicho que debía ponerse al día con algunos deberes y Peter que se estaba preparando para una competencia con el club de natación. La verdad era que ninguno de los cuatro se había detenido a pensar que iban a pasar Halloween lejos de Hogwarts.

Aubree sabía que para los merodeadores aquella era una fecha más que especial. En su mundo existían las verdaderas brujas y todo tenía un toque mágico, y solo por esa razón había dejado arrastrarse a la fiesta de Halloween que el EHS organizaba.

El colegio consideraba que mimar a sus estudiantes de vez en cuando era algo que les hacía entender a los chicos lo muy afortunados que eran por poder asistir a un colegio tan prestigioso como el Elite High School. Los padres de cada alumno agregaban un bonus extra en su cuota para que sus ya de por sí consentidos niños, se sintieran cómodos esa noche.

Regina era parte de los organizadores del evento y por lo tanto, Zoey se sentía responsable de que sus mejores amigos estuvieran a la altura de las expectativas.

Finalmente, cerca de la avenida Fairfax, Zoey grito emocionada delante de una tienda e ingreso en ella arrastrando a Sirius y a James, para que no huyeran de ella y le ayudaran a elegir un buen atuendo.

-Explícame lo entretenido de esto, Zoey- pidió Peter, mientras miraba divertido como unos niños disfrazados de hombres lobo habían hecho que Remus se sonrojara- Ni siquiera sabes qué disfraz llevaran los otros. Es una pérdida de tiempo buscar tanto. Además, ¿no somos demasiado grandes para estas cosas?

-Lo divertido de esto es que se necesita una invitación con exclusividad- explico Zoey mientras rebuscaba dentro de unos estantes- Por lo tanto, debes decir de qué te disfrazaras para que sepan que eres tú. Mamá tuvo el enorme gusto de darme esa lista con las personas confirmadas.

-¿Estás queriendo decir que ya has confirmado nuestros disfraces, Z?- pregunto Lydia entrecerrando los ojos, mientras esquivaba un liguero de enfermera que Sirius le había lanzado.

-Soy genial, lo sé- contesto la rubia sonriendo tontamente- De todos modos he pedido sus disfraces ya hace unas horas, mientras estábamos en Starbucks. Así que ya deberían estar en vuestras casas.

Aubree rodo los ojos.

-¿Por qué no me sorprende nada eso?

-Pues por qué me conoces, Bree- contesto Zoey y chillo emocionada al encontrar algo que le faltaba para su atuendo. Antes de que Pamela o James pudieran ser capaces de ver de qué se trataba, lo metió en la oscura bolsa de compras que había cogido al entrar. Sonrió con suficiencia cuando noto que nadie lo había notado- Además, no hay cosa que me fastidie más que un incompleto o pre armado disfraz de Halloween. Los disfraces deben hacerse. Vivimos en California y tenemos el mundo a nuestros pies, creo que las cuentas bancarias de nuestros padres no van a sufrir una consecuencia desorbitante por haber gastado cien dólares nada más.

-Espera- dijo Geena mirando a Zoey con el ceo levemente fruncido. A los merodeadores le causaba gracia que aunque la chica tuviera toda la postura para ser intimidante, realmente no lo fuera- No has pagado todo tú, ¿cierto?

-Claro que sí- admitió la rubia- No es nada.

-¡Pero Zoey!- protesto la ojiazul- Tenemos dinero… Oh, déjame pagarte.

-Nada de eso. Yo invito esto y tú me pagas la cena luego, ¿vale?

Geena hizo una mueca, demostrando su disconformidad. Pero no comento nada, haciendo la paz.

-¿Acaso dejarás de ser adorable algún día?- pregunto Pamela apretujándole una mejilla con cariño, haciendo que la castaña se sonrojara.

-Déjame, Pam.

Remus ojeo el movimiento de la tienda y noto entre el grupo de niños que saqueaban los estantes, como un grupo de chicos del Elite se paseaban por allí fingiendo desinterés para no llamar la atención, pero buscando desesperadamente algo con qué disfrazarse según lo que mostraban sus rostros.

-Es sorprendente la cantidad de eventos que hemos tenido en este tiempo- su acento inglés marco cada una de las palabras y Aubree le sonrío sin pensarlo- Estamos en época de clase, pero el mundo parece paralizarse una noche a la semana al menos.

-Suelo explicármelo cómo que a nadie le gusta estar mucho tiempo sin algún drama- contesto Lydia, con su típico tono seco. Últimamente, sus comentarios casi sonaban mordaces y las chicas estaban preocupadas. Si ya era complicado tratar con Lydia un lunes por la mañana más complicado aún era que estuviera de mal humor casi todos los días- Incluso las personas de élite aman regodearse en su propio dinero.

-Y como siempre…- dijo Sirius mientras molestaba a Peter con una varita de juguete- Apareces tú para sacarle la parte emotiva a las cosas. Gracias Vance.

-De nada, Black- contesto, hundiéndose de hombros, aunque hasta Sirius noto que su respuesta había sido lo suficientemente ausente como para la mente sarcástica de Lydia Vance. Si la chica verdaderamente le importara, estaría preocupado.

-Nos quedan un par de fiestas memorables antes de fin de año- contesto Pam, intentando cambiar el ambiente.

-¿Cómo cuáles?- pregunto Remus perdido.

-Dentro de dos semanas…- dijo Aubree automáticamente, más rápido de lo que hubiera querido. Suspiro cansada y miro a todos- Es el cumpleaños de los Moore. Harán una gran fiesta para celebrarlo.

-Creo que aún sigo algo borracha por la fiesta del año pasado- comento Pam divertida, aunque ella y Geena parecían las únicas emocionadas al respecto.

Sirius noto que el semblante de Zoey se había puesto algo triste.

-¿Irás?- pregunto James a Aubree. Él sabía que con Sirius seguramente estarían invitados, como Pam y posiblemente Geena e incluso Zoey, pero no sabía si Aubree o Lydia irían.

-Pese al orgullo- contesto suspirando- Los sentimientos son más fuertes. No podría perderme el cumpleaños de Chad.

Remus le sonrío orgulloso.

-Eso habla muy bien de ti, Aubree.

-Y de lo tontamente sentimental que es- comento Lydia y Geena le golpeo con el codo en las costillas para que guardara silencio.

Esta vez, Zoey no tuvo ningún comentario sobre los Moore.

 

 

-¿Puedo pasar?

Angie aparto la mirada de su libro lentamente y alzo la cabeza para mirar a la persona que estaba parada detrás de ella en el umbral de su habitación a través del espejo.

Cuando sus ojos chocaron contra los azules de su padre, algo dentro de ella se retorció dolorosamente.

-¿Qué estás haciendo aquí?- pregunto lentamente, como si temiera a la respuesta, mientras se incorporaba y caminaba hacía la cama, para poner algo físicamente entre ellos.

Kurt Fahey era un hombre de detalles y por lo tanto noto como su hija intentaba mantener la distancia de él, logrando que se molestase.

-He venido a hablar contigo- contesto sentándose donde anteriormente Angie estaba sentada- Solo eso. ¿Puedes tranquilizarte?

-Yo… no quiero hablar contigo.

-Me ha dicho que sales con ese chico de familia cercana a los Johansen… Damien Henderson- murmuro duramente, buscando contacto visual- ¿Por qué yo no estaba enterado de esto?

-Yo no salgo con Damien, padre- contesto con dolor- No somos nada.

-Pues no es lo que me han dicho, Angie- explico frunciendo el ceño- Y sabes que odio la mentira en esta casa.

Angie sintió la necesidad de explicarle que no podía decir la palabra "casa" refiriéndose a donde ella vivía junto a su hermano y a su madre, porque él no estaba dentro de la ecuación "casa", pero confirmo por los hombros tensos de su padre que no iba a ser una buena idea.

-Padre…

-No voy a tolerar que hayan rumores sobre mi hija, Angie- dijo severamente, apuntándola con el dedo acusadoramente- Te doy todo lo que precisas, espero al menos un buen comportamiento de tu parte a cambio.

-Ese comentario no es justo- espeto sin poder evitarlo y la furia arraso en la mirada de su padre. Sobre todo porque él sabía que ella tenía razón. No era nada justo decir que él le ofrecía todo cuando aparecía por allí de vez en cuando y cuando ni siquiera había contribuido con la idea de que ella quisiera ir al Elite, por lo tanto ella misma se había buscando la beca.

-Esta noche es la fiesta de Halloween en tu colegio- como siempre, Kurt había preferido cambiar de tema antes de perder. Todo buen abogado de una compañía importante hacía eso cuando las pruebas estaban en su contra- Tu madre me ha dicho que ha firmando el permiso para qué puedas ir. Dime, ¿irás cómo invitada o cómo sirvienta de tus amigas?

-Planeo ir como invitada- los años le habían enseñado a ignorar el dolor y seguir con la corriente, ya que su padre parecía oler el dolor… o el miedo.

-Con Henderson supongo.

-No- negó sentándose sobre la cama, ya derrotada- Iré sola. Posiblemente bailemos con Candice o ayude a Bethany con el periódico escolar. Estoy pensando pedir una pasantía para trabajar allí.

-Mantente estudiando, Angie. No quieres seguir teniendo esta vida, ¿no?- comento como quien no quiere la cosa. Angie le miro sorprendida, mantenía una sonrisa malévola en el rostro- Mira, después de todo, que estés con una persona como Henderson podría beneficiarte. Y nadie se sorprendería de que quedaras embarazada o algo por el estilo, las chicas de familias pobres como tú, suelen hacer esa clase de cosas. Pero recuerda que extra oficialmente, no puedes decir que eres mi hija, tú madre te lo ha advertido, sino cortare los suministros de la casa.

Para Kurt era muy fácil hablar, después de todo solo estaba allí con ellos cuando dejaba a la otra familia engañada por un viaje de negocios falso y por lo tanto no contribuía demasiado. Ya que su verdadera familia se extrañaría que comprara una nueva heladera para una casa en la que luchaban por la que tenían no terminara de descomponerse.

Su imagen era lo más importante que existía.

-Señor Fahey- Candice se detuvo en la puerta de la habitación de Angie  como si hubiera ahí mismo una barrera y al ver que los ojos de su mejor amiga estaban nublados en lágrimas, su expresión fría apareció sin disimulo. Sus afilados ojos verdes se clavaron en los de Kurt y le reto a mantener la mirada- Creo que le debo invitar a retirarse de la habitación de Ann.

Kurt carraspeo.

-Mocosa, ¿cómo te atreves a hablarme así?

-Le doy dos minutos para salir de aquí- espeto- No armaré un alboroto por respeto a Paulette y porque Antonin está estudiando. Pero a usted no le debo nada. Así que salga ahora o me encargare de llamar a la persona indicada para que reconsidere quedarse aquí- dijo mientras comenzaba a marcar un número en su Iphone- Estoy esperando- le reto, colocando el dedo sobre la tecla de llamar.

Kurt carraspeo frustrado y miro a Angie.

-Piensa en lo que hemos hablado, cariño.

-Oh por favor, lárguese- se exaspero Candice.

El señor Fahey salió marcado el ritmo de la habitación y medio minuto después la sombra de él yéndose por la entrada de la casa se reflejaba por la pequeña ventana de su dormitorio.

Se subió a su caro Mercedes y desapareció, como siempre hacía.

Angie salió corriendo hacia los brazos de Candice y esta arrojo su bolso Prada al suelo sin importarle nada y la recibió estrechamente.

-No entiendo por qué sigue viniendo- murmuro contra la clavícula de su mejor amiga- Solo… lástima.

-No pienses en eso ahora- murmuro Candice mientras la acariciaba la espalda protectoramente- El baile es dentro de unas horas y encontré un disfraz perfecto para esta noche- comento apartándose, fingiendo que eso realmente le importaba mucho- Aunque debo admitir, que tuve ayuda.

-¿Ayuda?- susurro consternada. Candice se alago a sí misma por saber que eso haría a la rubia concentrarse en otra cosa.

-Sip, pero sabrás de eso más tarde, darling.

 

 

Aubree miro el velo sobre el cojín que estaba junto a ella.

Zoey sin duda tenía una forma retorcida de burlarse de ella.

Apenas había puesto un pie en la casa, la había atacado Consuela, la nana de los Daniels, para maquillarla y perfeccionar su disfraz para poder ser toda una novia zombi igual a la de "El cadaver de la novia". Debía admitir que Zoey tenía varios puntos a favor. Aquella era la película favorita de Aubree cuando era una niña y siempre jugaban a disfrazarse de novias cuando sus padres no estaban en casa. Consuela siempre las maquillaba como Emily.

Sin embargo le había quedado un gusto amargo en la boca al verse frente al espejo con aquel corto y totalmente diferente al de la película vestido de novia.

No sabía por qué. Pero la imagen que había aparecido reflejada le había gustado más de lo que hubiera querido admitir y tenía miedo de aquello.

Además estaba todo el tema de Evan…

-Cornamenta, te dije que no demoraras tanto tiempo metiendo tu culo adentro de esos pantalones- se escucho la voz de Sirius detrás de ella y no tuvo que girarse para saber que el par de azabaches le estaban mirando desde el descanso de la escalera con una sonrisa burlona en el rostro- Aubree dejo de ser una frígida. Y va a casarse.

-Ja ja, Black…- intento comentar graciosamente, aunque quedo pasmada al ver la imagen de perfección que ellos dos tenían junto con Remus, que venía bajando las escaleras.

Zoey les había dado los trajes de caballeros victorianos, y por lo que ellos llevaban en las manos, sus disfraces se complementaban con la imagen de los tres mosqueteros. Claramente, podían encajar en cualquier línea de tiempo y resaltar ante cualquier persona.

-Mi culo es irresistible, Canuto, sabía que lo estabas apreciando.

-¿Los tres mosqueteros?- dijo Aubree, saliendo de su sorpresa. Sirius y Remus tenían el cabello perfectamente peinado hacia atrás con fijador, sin embargo James seguía teniendo un alboroto de cabello como corona en su cabeza.

-Aramis- se presento Remus, colocándose el gorro de mosquetero.

-Porthos- dijo Sirius, poniéndose en pose de ganador,

-Athos- finalmente dijo James alzando la espada como si fuera el verdadero personaje de Alejando Dumas.

A Aubree no le sorprendió que Zoey incluso hubiera pensando en los detalles de cada nombre para cada merodeador. A veces su amiga se mostraba más puntillosa que de costumbre en cosas que nadie notaría.

-De ninguna manera te vas a poner eso- Ryan apareció en la sala de la casa siguiendo a Zoey, lo suficientemente enfrascados en su lucha de hermanos que no se había dado cuenta que estaban acompañados.

Los tres merodeadores clavaron sus ojos en la rubia sin poder evitarlo, incluso Aubree se sintió atraída a las piernas kilométricas que el traje de conejita playboy que había elegido su amiga dejaban a la vista. Ryan, detrás de ella, observaba todo con el horror impreso en sus ojos. No calificaba como el hermano más celoso del mundo, sobre todo si estabas dentro del mismo grupo de amigos que Declan Wells, pero aquello era demasiado para los pobres nervios del rubio.

Zoey se acomodo el pompón del trasero y lo sacudió en la cara de Ryan, que estaba disfrazado de Flecha verde, provocando que este pusiera los ojos en blanco.

-Tengo un fetiche por estos disfraces, tenía que llegar el día que pudiera usar uno.

-¿Acaso no había uno menos "llamativo"?

-¿Enserio piensas que Zoey, tu hermana, miss amo que todos me miren va a conseguirse algo que no sea llamativo? Estas totalmente tonto, Ry- comento Aubree divertida, mientras caminaba junto a Zoey para examinarla- Esas piernas piden mostrarse.

-Lo sé- comento la rubia divertida- Tú estás hermosa. Es lo más cerca que te voy a ver de un vestido de novia- agrego, poniendo una mano sobre su hombro- ¿O no que esta hermosa?- pregunto, mirando severamente a los tres merodeadores.

-Estás linda, Bree- comento James colocándose junto a ella- Esta noche yo iré contigo, ¿vale?

-Yo tengo que pasar a buscar a Ashley y a Arlyne- comento Sirius mirando a Aubree- Préstame tus llaves.

Ryan les miro de reojo. Instintivamente había agarrado el celular para llamar a Evan o a Declan… ¿pero qué iba a decirles? Evan estaba comprometido con Charlotte y Declan seguramente en la cama de Arlyne o por algún lado cerca de Ashley, embarrando la cancha sin darse cuenta.

Ryan no se consideraba un Don Juan y tampoco un sabio, pero conocía perfectamente cada problema de sus amigos como para saber qué cosas no debía hacer. Sobre todo meterse con las hermanas de sus amigos…

El rostro de Chace se le cruzo por la cabeza y bufo.

El EHS estaba armado solamente para hacer de su vida un lío.

 

 

Candice termino de acomodarse el cabello en una coleta alta y sonrío al reflejo que le devolvía el espejo de la habitación. Ella no consideraba que debía ponerle demasiado empeño a su cuerpo, debido a que estaba segura que su destino estaba por otro lado, pero en un mundo tan competitivo algo de merito se podía sacar ella misma cuando se veía con aquel body paint como si fuera un esqueleto viviente. No había ni un poco de ella que le diera vergüenza haber maquillado.

-Ashley dijo que Sirius pasaría a buscarla- comento como quien no quiere la cosa, dándose vuelta para ver a Angie trenzándose el pelo delicadamente para completar su modesto disfraz de india- Así que cuento que tú cita quiera llevarme también.

La rubia alzo la cabeza.

No había tenido un buen día y no había mejorado con todas aquellas indirectas que le mandaba Candy sobre quien posiblemente le había invitado a ir al baile. Algo dentro de ella se movía emocionado pensando que si fuera Damien todo iría de buen modo… pero también le daba miedo que no fuera él.

Porque si no era él, ¿quién era?

-Arlyne iba a ir con Declan- comento como quien no quiere la cosa, para que su amiga no notara lo perdida que estaba en su propio mundo- Yo sigo sin entender como Arlyne puede ser tan mala hermana. Es re notorio que a Ash le gusta Wells y sin embargo… ahí está, paseándose con él de arriba abajo.

-Las chicas como ella son así, Ann. Tienen un chico bajo su poder por una razón que nadie ve.

Angie le miro dubitativa.

-¿Seguimos hablando del triangulo amoroso Cenna/Wells/Cenna?

-Claro que sí- comento mirándole de mala manera- ¿De quién piensas que estoy hablando?

-Pensé que quizá…

-¿Quizá, qué, Ann?

-Quizá me ibas a hablar de por qué odias tanto a Zoey cuando fue Sellers quien te dejo de lado a ti.

Los ojos verdes de Candice se abrieron con exasperación y Angie se preparo para recibir un grito de la castaña cuando la puerta de su dormitorio se hablo.

Paulette, con la mirada cansada y aún el uniforme puesto, les sonrío.

-Me alegra saber que ya están prontas. Hay un muchacho en la puerta esperando por ti, Angie.

La rubia se sonrojo hasta las orejas.

La idea de que su madre hubiese visto a Damien le daba dolores de cabeza. Ya se podía imaginar todas las preguntas que iba a recibir cuando llegaran de la fiesta.

Agarraron sus cosas y marcharon las dos en silencio hacia la puerta. Candice podía estar algo enojada pero Angie podía notar la emoción que sentía mientras daban cada paso hacia la puerta.

Damien les esperaba allí, con su traje de policía perfectamente amoldado a su cuerpo, bajo la atenta mirada de Antonin.

Candice se congelo en su lugar y murmuro mierda.

-Para no saber que venía a buscarte…- Damien miro a Angie confuso. Había requerido mucha fuerza de voluntad para terminar allí. El orgullo le podía bastante- estas como que muy arreglada. Incluso, disfrazada.

-¿Cómo?- Angie se sorprendió y la tristeza la lleno por todos los rincones, después de todo, Damien no había arreglado nada con Candice.

-En verdad…- el rostro de Bruce apareció tímidamente en el alfeizar de la puerta principal. Su cara pintada y el torso descubierto, junto con sus ya naturales rastas, le daban un aire indígena que enseguida provoco que Angie se pusiera como un tomate- Ella va salir conmigo.

 

 

Gabriella busco las llaves del auto dentro de su bolso deportivo, entrenar un poco siempre le había parecido lo más cercano a una buena relajación… y sobre todo buscaba una buena excusa para no ir a la fiesta de Halloween esa noche.

Luca se había hecho cargo de Franco, por lo que ya no le servía para nada decir que tendría que acompañar a su hermanito a comprar dulces, porque sus amigas, sobre todo Pamela que andaba en todo, la descubrirían y tendría que terminar usando un disfraz que estaba evitando usar.

Las llaves del Lamborghini titilaron y las atrapo antes de dar un paso y chocar con la masa uniforme de músculos que constituía a Mike Fitcherald.

Obviamente podía reconocerlo aún cuando no lo estuviera viendo directamente a los ojos.

-¿Qué estás haciendo aquí?- espeto furiosa.

-Venia a hablar contigo, sobre esta noche- contesto, metiendo las manos en sus shorts deportivos y sonriéndole ladeado, con esa expresión que rompía corazones en los pasillos del colegio.

-Estas como loco- negó esquivándolo y sacándole la alarma a su auto.

-¡Oh vamos, Ella!- despotrico, sujetándola por el bolso- ¿Cuándo vas a volver a hablarme? Que hayamos terminado no quiere decir que no podamos ser amigos.

-¿Amigos?- pregunto girando para mirarle- ¿Acaso tú te escuchas?- le apunto con el dedo y frunció el ceño- ¿Así como tú eras amigo de Dakota?

-Ella…

-No me digas Ella, Michael- espeto, sintiendo que su voz se quebraba- Ya no soy Ella para ti, nunca más- se despidió con una última herida mirada y se metió dentro del auto, dejando a Michael parado en medio del estacionamiento del gimnasio con un sabor amargo en la boca.

 

 

Chad frunció el ceño mirando como Katherine meneaba su pollera de estrellas entre Ryan, disfrazado como flecha verde, y Kev, que lucía el atuendo de la antorcha humana, olvidándose por completo lo cuanto que él había odiado su elección para disfraz de esa noche como mujer maravilla.

-Ustedes dos son tan típicos- murmuro Evan metiendo las manos en sus pantalones negros, que eran parte de su conjunto como vampiro. Analizo a su mejor amigo de pies a cabeza y rodo los ojos- Superman y la Mujer Maravilla.

-Por lo que veo, alguien no ha respetado lo de vamos todos de superhéroes que escribí en el grupo.

-No tengo autoestima para ponerme esas calzas, lo siento- se mofo divertido mientras revisaba por arriba los rostros de los presentes que estaban en el gimnasio.

El EHS un año más había prestado por completo el gimnasio del colegio para hacer al baile anual de Halloween, una tradición incentivada por los padres de los alumnos más antiguos del colegio por años.

La empresa de decoración de Dianna Pheerson, la mamá de Rebecca y Victoire, se había hecho cargo de todo junto al lado perfeccionista de Regina Daniels.

-Estás buscando a Lottie, me imagino- comento Declan a su lado, algo encubierto detrás de su disfraz como Batman- Digo, Ryder, no será que se te olvide el peso del anillo que llevas en ese dedo.

-Yo no llevo ningún anillo- reclamo el azabache, amenazándolo con una mirada cortante.

-Aún- apunto Beth, sin dejar de mirar las fotos que mostraban su cámara de aquella noche. De todos los que estaban allí, quizá la pelirroja era quien menos destacaba con su disfraz, vestida simplemente con un vestido que tenía el logo del Capitán América sobre su pecho- No nos olvidemos de eso.

-¿De qué lado estás, querida?- pregunto el chico, haciendo una mueca casi como una sonrisa.

-De la realidad- contesto levantando sus ojos almendrados de lo que estaba robándole toda la atención esa noche, conseguir la mejor toma para el periódico escolar- Cuando aparezca Mike por aquí, déjenme sacarles una foto para retratarlos como los muñequitos de torta que tanto te esmeraste por conseguir, Moore.

-Eres una de nosotros, no te olvides- le advirtió Declan, señalando su intento de disfraz.

-Sí, pero al menos ustedes están sexys.

-¡Eso no lo vamos a negar, Collins!- Kev volvió de la pista de baile y se recargo sobre los hombros de su amiga, quien le miro inmediatamente y le fulmino con la mirada- Auch.

-Aléjate, Anderson- espeto codeándolo y apartándose, para luego desaparecer entre el tumulto de personas.

-¿Qué le pasa?- espeto el rubio frunciendo el ceño y luego bufo- ¿Vieron a Becca?

-Sí- sonrío Chad señalando con el vaso hacia donde la había visto bailando hace unos minutos- Pero sería mejor que no te acercaras por donde ella esta.

-No sea cosa que alguien patine con tu charco de baba- agrego Evan, sonriendo con malicia.

Kev borro la sonrisa.

-Al menos yo no tengo al universo conspirando en mi contra.

-¿A qué te refieres?- pregunto el azabache, pronto para cualquier tipo de comentario.

-Ha llegado Jules- contesto Katherine por Kev. A pesar de haber estado bailando al ritmo de Icona Pop, seguía luciendo tan radiante como si hubiese salido recién de la peluquería. A Ryan y a Declan no les sorprendió, conocían que Katherine Moore parecía una princesa Disney incluso después de haber tenido la sesión de sexo más salvaje de todos los tiempos- Y su disfraz consiste en un vestido de novia bastante sexy.

 

 

-No pretendas que sonría cuando me has empujado lejos de la biblioteca… hace solo media hora- protesto Lydia, cuando Zoey le había insistido en sonreír para una selfie por cuarta vez desde que habían llegado. Jugó con uno de los bucles que le caían libres por la espalda y luego se remango la remera a rayas, parte de su intento de disfraz de último momento como pirata- Voy a darme unas vueltas por aquí, saludar a algunas personas y luego me voy.

-No seas tan amarga Vance- comento Sirius divertido. Había esperado por un rato largo tener una oportunidad de molestarla, se había aburrido demasiado esperando que las chicas se arreglaran. Y con chicas incluía a James y Peter- Debes sacar esa cara, no todo el tiempo tienes que fingir que chupas limones.

-Chicos- les detuvo Geena, viendo que ante ella se iba a desatar la tercera guerra mundial- No estén tan tensos, diviértanse un poco… lejos de pelear- agrego, viendo que Sirius iba a decir algo parecido a aquello.

Pamela, disfrazada de diabla, sonrío dándose cuenta que el disfraz de ángel que la Wells llevaba le iba demasiado bien.

Lydia rodó los ojos y suspiro.

-¿Quieres algo para tomar?- pregunto Aubree, no sabiendo que hacer. Ella ya no era una chica de fiestas y sacar la atención del ambiente, había dejado de ser lo suyo.

-No- negó la ojiceleste- Iré a buscar a Candice. Tú podrías buscar a Ashley, antes de que Arlyne la encuentre- apunto a Sirius, antes de irse sin mirar a atrás.

-Lo juro…- gruño Black- Intento que esa chica me caiga bien, pero no hay nada que pueda hacer.

-No te esfuerzas mucho de todos modos, Can… Sebastian- comento Remus, mordiéndose la lengua para no decirle de la forma que solía llamarlo en la intimidad.

-¿Bailamos?- pregunto Zoey a James, poniendo cara de fastidio al ver que nadie pretendía moverse de su lugar.

-Claro- acepto el chico- ¿Saltarás a la pista o yo debo escoltarte?- pregunto fingiendo que se inclinaba, para tomarle la mano.

Zoey largo una carcajada y se subió a la espalda del chico, aprovechando que gracias a su inclinación, estaba a su alcance.

-Mejor cárgame hasta allí- comento y ambos salieron hacia la pista de baile a las risas.

-¿Me acompañas tú?- pregunto Remus a Geena y esta asintió enseguida, dejándole el vaso que tenía en la mano a Pamela que sorbió el resto del contenido como si fuera un shots de tequila y se despido de Sirius, Aubree y Peter con una mirada.

-Quedamos solo nosotros- comento Sirius divertido pasando un brazo por la cintura de Aubree y dedicándole una sentida mirada hacia Peter- Vamos a levantar celos en esta pista, Jules.

-Oh, Black, dices siempre lo que una chica quiere- murmuro rodando los ojos, antes de dejarse llevar.

 

 

-¿Dónde está Bruce?- pregunto Candice yéndose arriba de Angie, arrastrando consigo a Ashley y a Lynn con ella.

Ambas chicas, disfrazadas de Wednesday Addams y Cleopatra, respectivamente, miraron a sus dos amigas sin entender que estaba pasando. Hace solo segundos estaban hablando de lo lindo que estaba disfrazo Sellers como joker cuando de repente Candice había enloquecido y las había arrastrado lejos de ahí.

Angie, perdida, se saco una de las plumas que le habían caído sobre la nariz de su corona y luego miro a las castañas sin comprender.

-En el baño.

-No puedo creer que te haya dejado sola- protesto Candice, al parecer demasiado absorta en sus pensamientos.

-¿Alguien nos puede explicar qué está pasando?- pregunto Lynn alzando una ceja- Puede que a Ash le vaya esto del misterio y no le importe ser ignorada mientras hablen, pero a mí sí me estaría molestando. Sobre todo porque me arrastraste hasta aquí.

-Henderson se apareció hoy en la casa de Angie- explico brevemente la chica Emerson- Pensando que iba a venir con Angie a la fiesta sin ningún problema… y pues ella ya había quedado con Bruce. Gracias a mí, obvio, y bueno, después de verse rechazado Henderson se fue echando humo… Por lo que considero que Bruce no fue muy inteligente en haberte dejado sola aquí.

-Espera…- Ashley parpadeo sin comprender. Con las dos trenzas que requería el disfraz, su rostro parecía aún más aniñado- ¿Tú no estabas saliendo con Henderson?

Angie abrió la boca para contestar pero las palabras murieron en su boca y sus ojos se fueron más allá de las tres castañas, cayendo en el rostro pincelado de Dakota y su sequito, todas vestidas de una versión bastante ostentosa de las princesas Disney.

-Pero miren chicas…- comento Dakota, luciendo el disfraz de Aurora y entre todas, la corona más grande- Si no es otro que el club de las deprimentes.

-¿Qué quieres, Johansen?- reto Candice, colocándose instintivamente delante de Angie y Ashley.

-Hemos tenido…- Shaw, luciendo una corta versión del vestido de Cenicienta, miro directamente hacia atrás de Candice, donde los ojos asustados de Angie chocaron contra los de ella- "Noticias" bastante interesantes.

-¿Y qué clase de noticias?- pregunto Lynn alzando una ceja- Seguramente nada que nos interfiera.

Mackensie, disfrazada de una no tan brillante Bella, dio un paso adelante y le pico la nariz con la punta de su uña barnizada color rojo sangre.

-En eso te equivocas- contesto- Resulta que las noticias que hemos escuchado provienen directamente de esta… chica… Fahey- comento con desprecio.

-Y tienen que ver con mi Damien- puntualizo Dakota llevándose los brazos a la cadera- A ver cómo te explico… Tú- dijo apuntando severamente a Angie- No puedes simplemente despreciar a mi mejor amigo y pensar que las cosas van a seguir así como así. Las cosas tienen un límite y tú lo has pasado, ¿nos entendemos, linda?

-¿Acaso no te molestaba que Angie saliera con Damien?- pregunto Ashley.

-Oh, tú cállate, demonios- Arlyne jugueteo con la manzana de plástico que completaba su disfraz como Blancanieves- Que aún no hemos llegado a ti.

-De todos modos, es muy lindo de tú parte que pienses que enserio me molestaba que ella saliera con mi Damien- se burlo Dakota.

-Que inocente que sois todas- dijo Alexa, luciendo su abdomen plano gracias al disfraz de Jazmin.

-Tú…- Mackensie negó divertida antes de mirar a Angie- Jamás saliste en realidad con Damien cariño. Ósea, físicamente obvio que sí. ¿Acaso no eres testigo de lo bien que besa?- pregunto hundiéndose de hombros- Pero te explico, cariño. Todo no fue más allá de una apuesta, que si, se salió algo de las manos, que yo misma hice con Damien.

-¿Qué…?- pregunto Angie, sin contenerse, mientras sentía que el corazón le martillaba en el pecho.

-Todo se trataba de solo un juego- prosiguió Landon, sin importarle las miradas amenazantes de Lynn y Candice- Damien y yo, ya sabes, estábamos aburridos después de tener una buena sesión de sexo, aunque eso si que dudo que hayas llegado a conocerlo, y comenzamos a hablar de unas cuantas cosas y en eso surgió la idea de probar a Dakota para ver cuánto conoce en realidad a Damien y por eso decidimos que lo mejor sería apostar por cuánto tiempo Dak se creería que Dami quería cambiar su vida.

-Dejar el sexo, el alcohol y esas cosas- puntualizo Shaw, sonriente- Encaminarse con una chica una vez en la vida.

-Debo decir que me lo creí… dos segundos- se burlo Dakota riendo- Dude de todo hasta que vi que la chica que lo iba a llevar por buen camino eras tú… Y tú no tienes nada para ofrecerle a un chico como Damien, lo sabes Fahey. Ni siquiera puedes pagar la marca de whisky que le gusta, ni hablar de darle el sexo como a él le gusta.

-Así que tuve que pagar mi apuesta, debido a que ciertamente le tenía menos esperanza a Dak… lo siento, linda…- comento mirando a su mejor amiga, quien le negó con una sonrisa radiante- Y dejar de exigirle a Damien esa clase de celibato en la que tú lo habías puesto. Pero gracias, porque me has conseguido el mejor sexo de la vida.

-Una pena fue que Damien se encariñara contigo- comento Arlyne.

-¡Basta!- chillo Candice- Ustedes…

-No- negó Angie sollozando- Quiero saberlo todo.

Las tres castañas miraron a su amiga con el corazón partido y la ira fluyendo por sus venas.

-Pero de todos modos nos estamos yendo de tema…- comento Dakota- Lo siento- fingió sentirlo unos segundos y luego la sonrisa maliciosa volvió a su rostro- En realidad, luego de todo lo que hemos hablado me ha venido sed y se me ha olvidado que tenía que decirte.

-¿Por qué no empiezas por morderte la lengua y nos haces un solo favor a todos de una maldita vez, Johansen?- Lydia se abrió paso entre las princesas y sujeto a Dakota del brazo para darla vuelta y quedar cara a cara frente a ella- No creas que toda esta escenita es creíble, lo has hecho a propósito. Venir aquí, soltar a prepo lo de la apuesta. Seguro la primera vez que tus neuronas hicieron sinapsis fue cuando ideaste todo este plan para decir lo que acabas de decir.

-Suéltame, Vance- espeto Dakota, manteniendo su mirada gélida contra la de Lydia- ¿Por qué no vas a oler las sabanas de tu hermana? Eso es lo más cerca que vas a estar de sentir el olor luego del sexo que deja el señor Brown.

Lydia cerró los ojos lentamente, meditando en su interior para no arrancarle las extensiones rubias a la reina abeja del colegio. Luego de varios segundos de tensión, la soltó y dio un paso hacia atrás.

-Eres de lo más bajo que existe en este colegio, Dakota. Y cuando te des cuenta de ello, estarás tan sola hundida en tu propia mierda que te terminaras ahogando en ella porque nadie estará ahí para socorrerte.

El grupo de rubias y Arlyne hicieron unas muecas de asco y luego largaron unas risitas tontas.

-Vamos- ordeno Dakota y todas giraron alrededor de ella para irse.

Adela, disfrazada de un inocente pero de todos modos algo atrevido traje de Alice, se quedo unos minutos estática allí, contemplando como Angie se derrumbaba llorando en los brazos de Candice y Lynn.

-¿Esto es lo que buscas que la gente vea en ti?- pregunto Ashley, sintiendo dentro de ella un impulso de rabia- ¿Este es el mensaje que quieres dar, Davenport? Aún tienes tiempo de cambiar, no te conviertas en otra Arlyne bajo las manos de Dakota.

Adela parpadeo un par de veces y luego salió corriendo tras sus amigas.

 

 

Bridget metió su celular dentro de la bota y giro para seguir meneando su cuerpo junto a Zoey y James. Aquella noche estaba tan despreocupada de todo, que la menor de los Rumsfeld agradeció que Matt no fuera el chaperón del baile.

Temía que podía decir su excelentísimo padre William si llegaba a su casa con un estado totalmente ajeno al que una dama debe tener.

Se toco el collar que había conseguido para completar el disfraz de vampiro, que le había salido bastante barato y siguió meneando el cuerpo todo lo que el vestido que le había robado a su madre, ese que solo utilizaba en situaciones deprimentes, le podía permitir.

-¿Acaso vas a seguir fingiendo que no estás buscando a Joshua?- susurro James en su oído, aunque en realidad hubiese gritado por la música tan alta que los rodeaba.

Bridget rió fuertemente y se hundió de hombros antes de negar con la cabeza y fingir que nada le había dicho el azabache. Aunque fuera real. A lo largo de la noche se había dado cuenta que sin pretenderlo, buscaba la aprobación de Josh en su atuendo. Después de todo, solo le importaba que él la viera sexy.

-¡Voy a buscar algo de tomar!- grito por arriba de sus amigos, que en realidad solo la vieron alejarse.

La cabeza le daba un poco vueltas. A ella el whisky no le caía demasiado bien y era lo que Kev había traficado dentro del colegio y puesto en algunos vasos.

Rió sin pensarlo y se divirtió buscando entre la mesa de tragos cuál era el ponche que Kev le había dicho que siempre iba a tener una buena ración de alcohol mezclado.

-¿Estás buscando algo en especial?- tal vez no podía reconocerla a simple vista, ya que la tenía algo borrosa, pero su voz era irreconocible. Dio un paso hacia atrás, como si la mesa de tragos de repente se hubiera empezado a prender fuego y se concentro por no tambalearse delante de Stella Brown, la madre de Josh.

-No- negó, sabiendo que esa era la única palabra que le podía salir a la perfección.

-Ya veo…- comento Stella, y comenzó a agrupar los vasos que estaban desperdiciados arriba de la mesa. Para ser madre de un hombre tan grande como el profesor David, Stella lucía como una madre promedio normal y Bridget sabía que eso se debía a que había quedado en cinta cuando solo tenía catorce años- Que personas interesantes que son… las chicas de hoy en día.

B no supo porque, quizá era producto del alcohol, pero se imagino que de alguna forma, aquel comentario iba directamente para ella.

-¿Por qué lo dice?- susurro, aunque sabía que en realidad había gritado pese que allí la música no sonaba tan alta.

Stella Brown se hundió de hombros y siguió con su tarea.

-Andan por el mundo siendo tan liberales y diciendo que se aman a sí mismas… luego aparecen con esa clase de ropa y válgame Dios que hay que apiadarse de ellas cuando quedan embarazadas. Todas aquí son del mismo tipo de chica- y sus ojos verdes recayeron en cada una de las prendas que Bridget estaba vistiendo, haciendo que la castaña se sonrojase- Ya sé lo que estas pensando, que es irónico que una mujer como yo te diga estas cosas… Pero hay que tener en cuenta que cuando en mi época nos acostábamos con un hombre, era por amor y no por andar siempre abiertas de piernas esperado al primero que quisiera pasarse por allí…

-¡Madre!- Josh emergió detrás de su madre y Bridget tuvo que contenerse para no salir corriendo. El disfraz de zombi era demasiado realista en contraste con el simple conjunto negro de seda que su madre llevaba- ¿Qué estás diciendo?- espeto sujetándole del brazo. Él le llevaba más que una cabeza de distancia por lo que levemente se encorvo para olerle el rostro rápidamente- ¿Acaso estuviste bebiendo?

-¡No digas esas cosas!- protesto la mujer- Solo estábamos hablando aquí, tú amiga y yo.

-Su hijo y yo no somos amigos, señora- siseo Bridget, molesta y herida, porque de alguna forma aquella mujer había estado diciéndole cosas feas en la cara que obviamente iban directamente para ella.

-Más que eso quisieras- espeto la mujer, recelosa- Cariño, dile a esta chica que tú serás un buen chico como tú hermano y te casarás con una chica linda como Lydia Vance.

Bridget abrió la boca, pronta para atacar cuando Josh le censuro con la mirada.

-Madre, no conoces a Bridget. No dejes impresionarte por como esta vestida…

-¿Disculpa?- los ojos de la castaña se salieron de sus órbitas, recibiendo esta vez el golpe lo suficientemente lucida como para entenderlo de primera- ¿Eso se supone que tiene que hacerme sentir bien? Eres un idiota Brown.

-¿Ves, cariño?- pregunto Stella, sonriéndole a su hijo- Esta clase de chica, no vale la pena.

Bridget y Josh intercambiaron miradas furiosas durante unos segundos antes de que la castaña se diera vuelta y huyera de allí, con una meta clara en su casi clara cabeza.

 

 

Pamela hizo fondo blanco con la sexy marinerita que estaba a su lado y luego grito las letras de la música con la agente de SWAT que estaba a su otro lado.

Sophia, disfrazada de Gwen Stacy, giro entre los brazos de su hombre araña y le guiño un ojo a su prima, disfrazada en un valiente traje de Finnick Odair versión femenina, mientras esta bailaba en los brazos de Jason, que había optado por algo más tradicional y era un hombre lobo.

Clark, luciendo impresionante con su traje de faraón egipcio, hacía de compañía a Charlotte, quien era Sally aquella noche, ambos luciendo la peor de las caras al considerarse plantados por sus parejas.

-Al menos Lynn si se disfrazo de egipcia- apunto Lottie, señalando el atuendo del chico.

Clark se hundió de hombros.

-En realidad yo me vestí como ella- apunto- ¿Tú querido Ryder?

-Se presento como vampiro… igual que B- agrego enseguida, suspirando- Yo sé que él me quiere, pero…

-¿Pero…?

-¡Quiten esas caras largas!- grito Pam acompañada de la marinerita, que resultaba ser Michelle- Que estamos en una fiesta.

-No todo vivimos enfiestados 24/7- le recrimino Charlotte, rodando los ojos- No te lo tomes a mal.

-Oh vamos, Klein, puedes ser un poco más divertida si quieres y lo sabes- apunto Austin, el siempre positivo, sin despegar sus manos de Sophia, para la molestia de Jason.

-No me molesten- protesto la castaña finalmente, yéndose lejos de allí refunfuñando como la mejor.

-Alguien posee un muy mal carácter festivo- apunto Michelle y miro a Gabriella- Y esta vez no eres tú.

-Yo no he hecho nada- se defendió la morena, divertida, aunque con una forzosa sonrisa. Obviamente sus amigas ya se habían percatado de que algo andaba mal con ella cuando había entrado a la casa de Charlotte jadeando, como si hubiera ido corriendo desde su casa hasta el country donde los Klein vivían. Y cuando un águila corría por voluntad propia fuera de los horarios de entrenamiento solo significaba una cosa: existían problemas. Sin embargo todos conocían que Gabriella no era la típica clase de chica que podías simplemente preguntarle que le pasaba y recibir una respuesta. Ella era una chica cerrada y amaba su privacidad interior y nadie, incluso Michelle, podía entrar y revolver sus sentimientos para saber que sucedía con ellos- Pero me parece que alguien va a precisar mis esposas…- murmuro Gabriella, saliendo de sus pensamientos y Michelle miro hacia donde la morena estaba mirando.

Ryan juntaba un montón de suspiros cuando pasaba por medio de la multitud. A diferencia de Zoey, Ryan no era conocido por estar bailando en medio de tanta gente porque él lo consideraba ridículo.

Verlo allí entonces solo podía significar una cosa: estaba buscando a alguien.

Michelle no era tonta y sin proponérselo, se sonrojo. Él estaba caminando directamente hacia ella.

Antes de que Ryan pudiera detenerse justo delante de la castaña, Pamela giro trescientos sesenta grados y le fulmino con la mirada, haciéndole una silenciosa advertencia.

-Benson- dijo el chico sonriendo, mostrando su perfecta dentadura. Los Pheerson y Austin sintieron que sus ojos se salían de las órbitas y se preguntaron entre ellos por qué no sabían nada de eso- Estás muy guapa esta noche.

-Tú también- asintió, deteniéndose para mirarlo. Estaba más que guapo, los Daniels tenían esa luz especial que los hacía brillar aún cuando podían estar llevando una bolsa de papas como vestimenta.

-¿Quieres bailar?- pregunto tendiéndole la mano y ella miro a sus alrededores antes de negar lentamente.

-Esta música…- y lentamente la voz de Christina Aguilera cambio hasta convertirse en la de un hombre que empezó a entonar una lenta versión de Let me love you que hizo sonrojar una vez más a la castaña- Creo que ahora es imposible rechazarte.

-Supongo que eso está bien para mí- asintió el chico, apoyando una mano sobre el bajo de su espalda y llevándola un poco más allá, donde se acomodo bien cerca de ella y como todo caballero, la llevo en cada movimiento, dejándola totalmente sin palabras.

Sophia se abrazo aún más a Austin y este le beso la frente. Era divertido ver como las demás personas se iban enamorando lentamente a su alrededor.

-¿Quieres bailar?- la calma se arruino alrededor de ellos cuando Kev apareció detrás de Becca, demasiado pegado al cuerpo de la rubia para su propio gusto.

Jason le miro de arriba abajo, pero Anderson no noto aquello para nada. Estaba demasiado concentrado apreciando el bikini debajo del vestido de red que Becca había llevado para interpretar su personaje como Finnick Odair.

-Ni loca- negó sin miramientos, cruzándose de brazos.

-¿Por qué?- se enfureció él, tomándole por el brazo con fuerza- ¡Es solo una canción lenta!

-Ni una canción lenta ni Skrillex… no voy a bailar contigo nunca porque no te soporto, Kev, ¿acaso no lo entiendes? Tú y yo no estamos en la misma página.

Y antes de que el rubio protestara alguna cosa, Becca se dio la vuelta y se metió entre las personas para alejarse y poner una distancia aceptable entre ellos.

Bien por Michelle si quería pertenecer al mundo de los Lions, pero ella no era tan tonta como para caer y simplemente ser una más. Menos por una persona tan arrogante como Kevin Anderson.

Sin mirar para adelante, perdida en sus pensamientos, choca contra una pareja que bailaba lentamente cerca del centro de la pista.

Becca alzo la cabeza pronta para disculparse o mandar al diablo, dependiendo quien fuese, cuando sus ojos chocaron con los ojos miel de John y luego con los de Geena.

Sintió que en su estomago se empezaba a formar algo indescifrable y su expresión muto por una para nada agradable.

¿Qué hacia John bailando con Wells de esa forma? Claro, sonaba un lento… pero de todos modos, no le gustaba.

Sabiendo que no tenía nada más que hacer por allí, siguió de largo sin mirar atrás cuando algo le tomo fuerte pero delicadamente del antebrazo y volteo, chocando con los ojos azules como el cielo de Geena.

-No pasa nada- dijo con voz dulce, sonando por arriba de la música y Becca se confundió sin entender a qué se refería. ¿Hablaba de que no pasaba nada por haberlos pechado… o entre ellos dos?- John, baila con ella- dijo girando para ver al castaño que les miraba a las dos con su típica expresión indescifrable- Yo voy al baño- agrego enseguida, al ver que la rubia iba a objetar- Ve- dijo sin más, empujándola hacia él.

Remus le extendió la mano en silencio y todo el traje de mosquetero convino con él. Realmente parecía un caballero salido de un cuento de hadas. Tímidamente, como nunca antes, tomo la mano que le estaba ofreciendo y se acerco, pegándose todo lo posible a él sin que fuera incomodo para terminar bailando lentamente al ritmo de la música.

 

 

Bridget sintió que el cuero sintético de su vestido la ahogaba un poco, sobre todo en la parte del pecho, pero trago aire y siguió meneando su cuerpo sin derramar una sola gota del vaso que llevaba en la mano.

Había dado vueltas por todo el gimnasio buscando a Stella Brown para mostrarle su nuevo atuendo de vampiramera como ella misma se había apodado. Esta vez le iba a dar una buena razón para decirle todas las palabras que le había dicho unas horas atrás.

Cambiar de atuendo le había costado algo más de lo que pensaba, pero de todos modos las manos siempre se le ponían algo temblorosas cuando tomaba demasiado y estaba acostumbrada a ello.

En uno de sus cuantos meneos, giro y vio como David Brown entraba por la puerta del gimnasio con Charity colgando del brazo.

La sangre se le congelo en la cara.

Charity no debía de estar ahí, ella lo sabía por Matt y sin embargo la mayor de las Vance estaba ahí radiante, sonriendo con arrogancia a todo aquel que se le acercara o les quedase mirando.

B no sentía casi ningún sentimiento por Lydia, pero sabía que Zoey le tenía demasiado aprecio y que no le iba a gustar saber que su mejor amiga se había ido con el razón roto del baile solo porque la maldita de su hermana mayor se le había ocurrido aparecer allí orgullosa para presumirle lo feliz que estaba.

Sí, Bridget era consciente de que Lydia Vance estaba muy enamorada de David Brown… porque ella lo miraba de la misma forma que sabía que se miraba ella cuando veía a Josh.

Aunque jamás fuese a admitirlo.

Enseguida supo qué era lo que debía hacer. Agarro con fuerza el vaso que contenía ya solo un licor ámbar dentro y camino decidida a arruinar la noche de Charity Vance sin importar cuantas semanas de castigo iba a tener que soportar por el profesor Brown.

Cuando estaba solo a unos pies, alzo el brazo y cuando estaba aprontándose para apuntar, alguien la tomo por la cadera y la arrastro hacia un rincón del gimnasio, donde daba poco la luz.

Ella se removió de su opresor y giro furiosa, encontrándose con Joshua mirándole severamente.

-¿Qué crees que ibas a hacer?- pregunto molesto, mirando directamente a los ojos chocolate de la chica.

-Oh… no querrás saber.

-Estas borracha, Rumsfeld.

-Déjame en paz, Brown. Ya tuve suficiente de ti y de toda tu familia por una noche.

-Mi madre no hablaba enserio, B, debes saber eso.

-Te explico que lo que tú o tu maldita madre hayan hablado me tiene sin cuidado- espeto furiosa, ya no viendo por donde se habían ido Charity y David- Ahora déjame ir y consíguete a una mejor chica para complacer a tu madre.

-¿Por eso has cambiado tú atuendo?- protesto, frunciendo el ceño- Por ser solo una nenita caprichosa.

Bridget se sintió ofendida, aunque quizá el castaño tuviera un muy buen punto de vista y se volteo sin apenas mirarlo, para huir de él y de todas las turbias cosas que se le ocurrían en ese estado para hacerle que iban en contra de todos sus principios.

 

 

Aubree sintió como todo su cuerpo se refrescaba cuando piso el jardín interno del EHS. Aquel lugar era hermoso y sobre todo tranquilo, justo lo que ella precisaba.

Sirius había desaparecido con una chica y ella no era egoísta, no podía pretender acaparar aún más la existencia de los merodeadores en su mundo como para seguirlo y decirle que no la dejara sola.

Después de todo ya no era una chica que amara las fiestas y todo ese disturbio. Ya no más al menos.

El jardín poseía un encanto particular que a ella siempre le fascinaba por lo que sin importarle el blanco del vestido de novia que Zoey había buscado para ella, tomo asiento sobre el césped, cruzo las piernas y se apoyo sobre sus propios codos tirándose hacia atrás, apreciando la cálida pero nublada noche de otoño que se erguía orgullosa sobre ella.

-… es que va más allá de eso…- escucho que alguien susurraba y maldijo para su interior. Estaba oscuro y posiblemente tenía más de alguna que otra compañía, pero no esperaba que estuvieran tan próximos a ella. Las luces de la fiesta poco iluminaban su alrededor por lo que se movió más sigilosa para irse de lo que había entrado, no queriendo estropear algún momento privado- Evan…- sintió que alguien suspiraba, y su corazón se congelo.

Giro sin poder evitarlo, buscando con esmero entre la capa de oscuridad y cuando logro concentrarse, volver en sí, y decidirse a que solo había estado escuchando alucinaciones, y repitiéndose que existían más Evans en todo el colegio, un rayo cruzo el cielo y dentro de si misma se desato una tormenta mucho más feroz de la que se desataría segundos después en el patio.

Charlotte pasaba los brazos por el cuello de Evan y este, rigido, mantenía ambas manos sobre la cintura de ella. Sus labios, unidos por un simple beso que provoco que todo en Aubree comenzara a gritar.

-¿Qué…?- jadeo, sin poder creérselo y entonces fue cuando Charlotte dio un paso atrás y la vio.

Ambas jugaron un feroz cruce de miradas y entonces Evan noto que estaba comenzando a llover.

-Vamos para adentro, Lott- dijo él apoyando una mano en la cintura de su, al parecer, reconciliada prometida, y marcando luego los dos juntos hacia dentro del gimnasio de donde seguramente se habían escapado para tener algo de intimidad.

Aubree no supo cuanto tiempo paso antes de sentir un ruido agónico y más tarde darse cuenta que era ella misma la que lo producía.

Lloraba, como no había llorando en un tiempo, porque la única ilusión que le quedaba se había destrozado ante sus ojos.

James se aparto de Zoey cuando vio entrar a Aubree llorando y algunas personas volteaban a verla.

Sin dudarlo, saco la varita y hechizo la luz, provocando que todo quedara a oscuras. Logrando así que no existiera un solo testigo de las lágrimas que la joven Jules estaba derramando.

Aubree corrió sin darse cuenta que estaba a oscuras y se detuvo a la entrada del EHS, viendo como la noche se había arruinado con una intensa lluvia que se extendía como una cortina sobre ella.

Sintiendo que alguien venía detrás, dio un paso hacia la lluvia y luego termino bajando los escalones de la entrada sin proponérselo, pronta para marchar a casa y olvidar como su corazón se había partido en mil pedazos aquella noche.



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