|
Atrapada en una falsa realidad.
(R15)
 Zoë Messina es encontrada por los Cullen medio muerta, con una horrible herida de bala en el hombro derecho. Movido por la compasión, Carlisle decide salvarla, inyectando su veneno en su cuerpo. Pronto descubren que Zoë posee un gran poder, muy superior a cualquiera de los Cullen, incluso a los de los Vulturi. Cómo no, los más importantes de la sociedad vampírica ansían su don. ¿Será capaz Zoë de resistirse a los encantos de uno de sus mayores enemigos, y quedarse con el hombre al que ama, a pesar del odio de su familia?
NA: Algunas partes del fic resultarán más calientes de lo normal, de ahí que ponga para mayores de 15. Y precisamente por ello no me hago responsable de nada. PD: ¡Comentad!
-
¡Cuerpo a tierra!
Una gran herida de bala adornaba su hombro derecho, y a su alrededor ya se había formado un enorme charco de sangre, que manchaba su fina blusa gris y sus cabellos, apelmazándolos.
-
Nunca he tenido una madre.
Los miró a todos, uno por uno, dejándose a Jasper para el final. Abrió mucho los ojos al ver todas las cicatrices que cubrían su piel, marcas de antiguos combates, pero no hizo ademán alguno de huir de él. Todo lo contrario. Se acercó al chico de cabellos color miel y, cuando apenas los separaban unos centímetros, acarició algunas de las cicatrices que cubrían su brazo derecho.
-
Una especie de escudo.
Emmett se levantó, se situó detrás de Zoë, y le dio un enorme abrazo de oso que le habría roto todos los huesos del cuerpo de haber sido humana. Ella se quedó parada, sin saber muy bien cómo reaccionar, pero acabó por palmear con suavidad uno de los blancos y enormes brazos de su nuevo hermano. -Ya pasó, ya pasó -comentó con la voz ligeramente ahogada por las carcajadas que intentaba reprimir.
-
El olor del mar.
Y de pronto, el inmenso lobo se abalanzó sobre mí. Utilizando las patas, cuyas garras se me clavaron con fuerza, me tiró hacia atrás. Derrapé hasta que mi cabeza sobresalió por el acantilado.
-
La carta.
Estimado Carlisle: Me llena de alegría y gozo comunicarte, que en el corto plazo de dos días, pasaremos por tu precioso y acogedor hogar con el fin de vigilar el crecimiento de tu adorable nieta, a quien tuvimos el placer de conocer hace apenas un mes.
-
Teorías, experimentos y transformaciones.
Lo siguió con la mirada y, cuando le pareció oportuno, alzó la mano y se concentró. Con un potente chasquido, el bolígrafo estalló en mil pedazos, bajo la atenta mirada de Zoë, quien asintió para sí misma y trasladó la mirada hacia su mano derecha, que seguía alzada en el aire. Se concentró durante unos instantes, y su mano comenzó a resplandecer con un brillo blanco-azulado, y entre sus dedos comenzaron a formarse diminutas chispas blancas.
-
El claro.
-Mantengamos esto en secreto, ¿de acuerdo? -le pedí, todavía con la respiración acelerada. -Dudo que podamos, con Edward pululando por la casa… -respondió, con amargura. Me mordí el labio, preocupada, pero acabó por decirme que procuraría no acercarse demasiado a la casa cuando él estuviese cerca. Asentí, aunque con poca convicción, y se marchó el primero, para no levantar sospechas.
-
Los Vulturi.
La solté y coloqué una mano bajo su barbilla, obligándola a alzar la cabeza y clavar en mí su mirada de ámbar. Sus párpados temblaban a causa de la necesidad de derramar unas lágrimas imposibles, y sus ojos mostraban una expresión tan asustada, que algo que habitaba en lo más profundo de mi ser me obligó a inclinarme sobre ella, y a posar mis duros y fríos labios sobre los suyos, que se mantuvieron tan quietos, fríos y perfectos como el mármol.
-
La mano de Jasper.
Cohibida y tratando por todos los medios de ocultarlo, alcé la mirada hacia Aro, que tenía sus ojos borgoñas clavados en los míos. Sus pensamientos, tan claros y nítidos que parecían un cartel de neón, me indicaban que se moría de ganas de conocerme al fin, aunque sin duda él no tenía ni idea de que yo podía leer su mente.
-
La amenaza.
Percibía sus emociones, sabía que estaba confuso y preocupado, sentía lo que él sentía, y por ello en mi interior se había aposentado un dolor profundo y agobiante, de esos que te quitan el hambre y las ganas de levantarte por las mañanas.
-
Alec.
-Y… ¿Por qué me cuentas todo esto? -le pregunté en tono mordaz. -Porque temo por ti -alcé una ceja, y él sacudió la cabeza-. Si, tras matar a los Cullen, no te has unido a nosotros, te matará de la misma manera que a los demás. Aro es un hombre que apesta a codicia, y si él no consigue una pieza para su colección, nadie más la conseguirá.
-
Romeo y Julieta.
Estuve mucho rato leyendo, a velocidad humana, y casi había acabado el libro cuando a voz de Alec, tan cerca de mí que al principio me asusté, susurró en mi oído: -Si con mi mano, por demás indigna, profano este santo relicario, he aquí la gentil expiación; mis labios como dos ruborosos peregrinos, están prontos a suavizar con un tierno beso tan rudo contacto.
-
Bohemian Rhapsody.
-Cuando era humana… Siempre tuve la fantasía de hacer el amor sobre un piano… -me besó con intensidad, rodeando mi cuello con los brazos- ¿Me ayudas?
-
Petróleo.
-¡Era la tua cantante! –sus ojos se volvieron escarlatas, y sus labios carnosos se fruncieron- Habrías acabado matándola, y eso te hubiese dolido más. Pero, pensándolo bien, hubiese sido mejor que la devorases. Al menos así no hubiese vuelto.
-
La carta. (II)
Reí con suavidad y sentí que se relajaba junto a mí. Estreché sus manos con fuerza, y me di cuenta de que ya no estaba tan caliente. Mejor dicho; yo no estaba tan fría. Cerré los ojos y respiré profundamente, deleitándome en el placer de llenar los pulmones por necesidad, y no por hábito. Escuchaba el latir del corazón de Jacob, y el mío de fondo, más rápido y bajo. Sonreí todavía con los ojos cerrados.
-
Epílogo: ''Desde el principio, hasta el final''.
Potterfics es parte de la Red HarryLatino
Todos los derechos reservados. Los personajes, nombres de HARRY POTTER, así como otras marcas de identificación relacionadas, son marcas registradas de Warner Bros. TM & © 2003. Derechos de publicación de Harry Potter © J.K.R.
|